¡Estoy de vuelta! ¡Y esta vez no tardé 8 años en regresar! Creo que merezco un premio jajaja

Gracias a las personitas que me dejaron review: Princesa Viris Potter (¡Felices 20 años! jajaja), HGHP95 (¡Gracias por seguirme leyendo a pesar de mi larga ausencia!), Husar (¡Toda la historia en un día! ¡Qué paciencia! jaja), yare3097 (No te preocupes, en esta ocasión no tardaré tanto en actualzar ¡lo prometo!), Guest (¡Gracias! ¡Gracias!, y no, la página no está loca, esta es otra actualización ¡en menos de 8 años! jajaja). ¡Gracias también a los nuevos "favoritos" y "follows.

Sé que las cosas están muy feas en el mundo, así que espero poderles traer un poco de distracción para olvidarnos por unos momentos de lo que está sucediendo afuera. Espero que ustedes y sus familias estén bien, cuídense y tomen las medidas necesarias si deben salir de casa. ¡Esperemos que esto acabe pronto! :(

En este capítulo creo que se complica/se hace confusa un poquito la historia, o eso me dijo Paola (mi beta), espero poder haberlo aclarado :/ Si hay dudas, por favor díganme y las aclaro en el siguiente capítulo :)

Bueno, ahora sí ¡los dejo leer!

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Chapter 7

– Se registró una violación en el documento de uso restringido, permanecerán bajo custodia en Azkaban hasta el día de su juicio por considerarse como un riesgo para la sociedad mágica y muggle… - les explicaba uno de los inefables que los habían aprendido y hecho regresar a su realidad.

Harry negó sin entender nada - ¿Qué?, ¿de qué están hablando? – preguntó observándolos molesto.

Hermione los observaba agotada, intentando ordenar su mente. Al trasladarlos al Ministerio de Magia, por alguna razón, desconocida para ella, comenzaron a agolparse recuerdos de otra vida en su mente – Harry… - intentó calmarlo con gesto desorientado.

– ¡No, Hermione! Nosotros no hicimos nada, no sé de qué documentos están hablando – dijo observando molesto a los inefables.

La castaña suspiró observándolo apenada, comenzando a entender un poco lo que estaba pasando, gracias a los recuerdos de una tarde en la oficina de Harry, y una visita imposible a Hogsmeade – Por favor déjenme hablar a solas con él, necesito explicarle, él no sabe nada – le rogó a los inefables entre lágrimas, deseando que todo fuera una horrible pesadilla.

Los magos la observaron con seriedad, deliberando qué curso tomar – Está bien, tiene cinco minutos, después tendremos que trasladarlos a Azkaban – dijo el que parecía estar al mando.

Asintió observándolos salir de la sala. Al estar solos suspiró intentando ordenar sus pensamientos, le era difícil saber qué era real y qué no. ¿Qué pensamientos correspondían a qué realidad?

– ¿Qué tienes que explicarme? – la interrumpió Harry - ¿De qué rayos están hablando? Todo esto parece una mala broma – dijo confundido, caminando de un lado a otro de la habitación.

Intentó contener las lágrimas y no sentirse más culpable de lo que ya lo hacía – Es cierto todo lo que dicen… - dijo recibiendo una mirada incrédula del moreno – Unas semanas antes de tu cumpleaños encontré unos documentos que confirmaban la posibilidad de viajar en el tiempo, más allá de unas cuantas horas. Sólo necesitaba unas modificaciones para usar un giratiempo y poder viajar a través de los años, y creí que sería un buen regalo para ti, para que conocieras a tus papás… –

El moreno la interrumpió riéndose al escucharla, seguro de que todo esto era una broma – ¿Conocer a mis papás?, ¿de qué hablas? – le preguntó aún más confundido.

Se acercó a él intentando tranquilizarlo – Las cosas eran diferentes… nuestras vidas eran otras – le intentó explicar, pero el moreno negó rehusándose a aceptar los disparates que estaba escuchando.

– Esto parece una mala broma que ha llegado demasiado lejos – dijo molesto, volteando a todos lados esperando ver a Ron o a alguno de los gemelos salir riendo y aceptando que su broma se les había salido de las manos.

Lo observó apenada – Si recordaras tal vez entenderías lo que está pasando… – dijo intentando hacerlo entender, pero el moreno negó – Harry, nada de esto fue tu culpa, yo sólo quería hacerte un regalo, y quise ignorar todas las leyes que ya sabía que estaba rompiendo – le explicó antes de que él la interrumpiera.

– ¡Ves, ahí es donde sé que mientes!, tú jamás romperías las reglas, mucho menos las leyes – dijo sonriendo, seguro de que había encontrado el hilo suelto de su broma.

– Por ti lo haría… lo hice muchas veces – le dijo sonriendo con melancolía, recibiendo una mirada confundida del moreno – En esta realidad, nuestra realidad, fuimos amigos desde que empezamos a estudiar en Hogwarts – le dijo intentando contener las lágrimas – si recordaras sabrías que lo que digo es cierto – dijo con un nudo en la garganta y el corazón oprimido, se sentía derrotada, sabía que no tardaría en acabar esa vida que tuvo con Harry, esa que ahora sólo parecía un sueño.

El moreno volvió a negar sin saber si tomar a Hermione para salir de ahí o zarandearla para hacerla recobrar el sentido – ¡No recuerdo nada y no tengo intención de hacerlo! – le dijo desesperado.

Lo observó con aprensión – Pero tú tienes una vida aquí, los dos teníamos una… – decía entre lágrimas, intentando respirar correctamente.

El moreno negó – No me interesa saberlo, ¡la única vida que quiero recordar es la que tengo a tu lado! – le dijo intentando abrazarla, pero la castaña se alejó de él.

– Ya no existe, todo sucedió en una realidad que nosotros afectamos – le explicó sintiendo su garganta cerrarse.

Negó sintiendo las lágrimas abrasar sus ojos – No tiene sentido, no puedo amar a nadie más, no me importa en qué realidad estemos, tú eres mi esposa… ¡Eres mi vida, Hermione! – dijo sintiendo una lágrima deslizarse por su mejilla, seguida por otra y otra.

– Lo siento, ¡en verdad lo lamento!... nunca fue mi intención que… q-que esto sucediera – le dijo entre sollozos, intentando encontrar un poco de sentido en todo lo que estaba ocurriendo, y sin saber si se refería a haber afectado su realidad o al hecho de haber sido descubiertos cuando ambos eran tan felices.

– ¿Te arrepientes? – le preguntó dolido y ella negó sin pensarlo.

– Han sido los años más felices de mi vida, pero no debió suceder, no debí pretender que nada pasaría si te dejaba ver tu pasado… y ahora nos he lastimado y he lastimado a… – decía apenada, pero el moreno la interrumpió.

– ¡No lo digas!, no me interesa saberlo, no necesito saberlo – le dijo logrando tomar su mano – Para mi eres la única mujer a la que puedo amar – le dijo acariciando su mejilla con suavidad, sintiendo las nuevas lágrimas mojar sus dedos – Desaparecimos una vez, podemos volver a hacerlo – susurró uniendo su frente a la de ella, que lloró un poco más al escucharlo.

– Cometí un delito grave, si desaparezco contigo estaré huyendo de la justicia… no me puedes pedir a MIque haga eso – le dijo con una sonrisa amarga, haciéndolo lamentarse.

La tomó por la cintura – ¡Entonces yo soy tan culpable como tú! – le dijo con terquedad – Cumpliremos nuestra condena juntos – sentenció acariciando sus brazos.

Le sonrió con ternura, acariciando su mejilla – Tú no tienes la culpa de nada, todo esto fue mi idea – le dijo antes de darle un beso en los labios, justo cuando la puerta se volvía a abrir.

– Gracias por su confesión, señora Weasley – le dijo el inefable que estaba llevando su caso, haciendo que Harry lo observara confundido, sin dejar de abrazarla.

– ¿Señora Weasley? – le preguntó sin comprender y la observó buscando una explicación.

Apartó su mirada apenada y sintió un tirón en la cintura, uno de los Aurores que trabajaba en el mismo escuadrón que Harry había intentado apartarlo de ella con gesto apenado.

– ¿Qué hacen? – les preguntó molesto, sin soltar a la que él creía su esposa – ¡No la toquen! – les advirtió al ver que otro Auror tomaba a Hermione por los hombros para alejarla de él, e intentó sacar su varita de entre sus ropas, pero no estaba, los inefables los habían desarmado en cuanto los encontraron – ¡No!, ¡déjenme!... ¡Suéltenla! – forcejeó intentando liberarse de las manos que lo sostenían.

Lo forzaron a soltarla mientras ella lloraba deseando poder permanecer a su lado, pero sabía que eso era lo mejor, él no tenía por qué estar ahí, la culpa de todo eso había sido de ella y de nadie más, por su terco deseo de hacerlo feliz.

– ¡Hermione!, ¡Hermione, no hagas esto!, ¡no tienes que estar sola, me tienes a mi! – lo escuchaba gritar mientras lo sacaban de la oficina, arrastrándolo hasta el ascensor – ¡Voy a regresar!, ¡te sacaré de aquí! – le prometió mientras su voz se extinguía entre los muros.

Sollozó sintiendo las fuertes manos del Auror sostenerla por los hombros, y la hicieron caminar fuera de la oficina, debía escuchar su sentencia antes de ser trasladada a Azkaban.

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Se talló las mejillas, estaba segura de que estaba llorando, pero parecía que ya no había más lágrimas en sus ojos. En cuanto llegó a la sala de juicios no tardó en ser sentenciada a una cantidad de días que no estaba segura poder aguantar ahí sin volverse loca o dejarse morir.

No había sabido nada de Harry desde entonces y a sus papás sólo les había dicho que necesitaba arreglar unos asuntos, no estaba segura de cuánto tiempo tardarían en descubrir que su hija era una delincuente.

Ron… a él lo había visto en el juicio, estaba segura de que había llegado porque era demasiado noble para dejarla sola, pero sabía que nunca le perdonaría lo que había hecho.

Y ella no entendía cómo había creído que podían viajar en el tiempo sin que nadie lo supiera, sin que lo afectaran de alguna forma, sabía que Harry nunca habría desaprovechado la oportunidad de ver a sus papás de cerca, lo sabía, pero intentó ignorarlo y hacerse creer que se conformaría con verlos y darse cuenta de que habían sido felices.

Volvió a tallar su rostro, pero seguía seco, nunca pensó que los ojos de una persona podrían llegar a quedarse sin lágrimas, pero todo eso era más de lo que podía soportar, había lastimado a su mejor amigo y le había roto el corazón al amor de su vida, y con forme pasaba el tiempo descubría otra cosa que empeoraba más la situación.

– ¡Hola! –

Se sobresaltó al escuchar una voz – ¡Luna! – dijo sorprendida al verla ahí, parecía que tenía años sin ver a su… amiga – ¿Qué haces aquí? – preguntó temiendo que estuviera alucinando, hacía semanas que no veía ni un alma.

– Me pareció que te sentirías muy sola aquí – dijo observando con curiosidad la celda – Pero puedo irme si eso quieres – dijo con calma, sin sentirse ni un poco ofendida.

Se acercó rápidamente a ella – ¡No! – gritó aterrada con la sola idea, intentando alcanzar los barrotes, pero el lazo mágico se apretó en sus tobillos haciéndola caer – ¡Por favor no te vayas! – le pidió comenzando a llorar, ocultando su rostro en la fría piedra, y se sintió ligeramente aliviada al sentir las lágrimas deslizarse por su nariz.

– ¿Qué pasó?, Harry no ha salido de mi casa desde hace semanas, trató de hablar con Ronald, pero sólo se pelearon, y a Ginny no ha intentado ni hablarle. Y para coronar el pastel tú estás encerrada como si fueras una delincuente – dijo sentándose en el piso, aferrando sus manos a los barrotes – Aquí no hay dementores porque no eres "peligrosa", pero puedes sentir su presencia, dan escalofríos – dijo extendiendo su mano hacia la castaña, que la tomó apenas levantando el rostro del piso – ¿Es cierto lo que dijo Harry?, ¿que estuvieron en una realidad alterna y estaban enamorados?... ¿Qué éramos amigas? – le preguntó un poco insegura, y ella pudo ver a la Luna que conoció en algún momento.

Asintió derramando más lágrimas – Lo arruiné todo… sólo quería hacerlo feliz – lloró sintiendo la confianza que alguna vez había existido entre ellas.

Apretó su mano – Y lo hiciste feliz – le aseguró – Bueno, ahora no es muy feliz, pero es sólo porque estás aquí y él no puede hacer nada – le dijo intentando animarla y ella sonrió con amargura – No entiendo porqué no lo dejan venir a verte… tal vez es por la situación, pero no pueden prohibírselo – dijo acariciando su mano, intentando reconfortarla – Los inefables han intentado hacerlo recuperar la memoria, pero él se niega, tampoco pueden obligarlo a eso, y creo que sería mejor para ellos, después de todo siempre han querido deshacerse de él y Harry no recuerda nada de lo que hizo aquí, así que sería una forma muy sencilla de "exterminarlo" sin mancharse las manos con la sangre del… – decía con su conocida mirada soñadora, que hacía a Hermione sentir un poco en casa – ¡Eres una de los héroes de la última batalla! – dijo emocionada, como si lo acabara de recordar, recibiendo una mirada confundida de la castaña – ¡No importa lo que hayas hecho, no dañaste a nadie, no pueden tenerte aquí! – decía sin dejar de sonreír, y ella intentó acercarse a su amiga, pero el lazo volvió a apretarse.

– Ellos lo mencionaron en el juicio, sólo por ser una… salvadora del mundo mágico, me darían una sentencia "corta" y no serían tan severos conmigo – dijo con ironía, permaneciendo acostada en el piso, pues no quería dejar ir la mano de la rubia.

Frunció el entrecejo – Ronald también me buscó – dijo intentando cambiar de tema – Creo que cuando discutió con Harry él le dijo algo… no estoy segura – dijo encogiéndose de hombros.

Le sonrió ligeramente, tal vez ella podría ser feliz con su pronto a ser exesposo, después de todo no afectarían nada si alteraban el presente – ¿Te ha contado Harry lo que sucedió en esa otra realidad? – le preguntó deseando poder abrazar de nuevo a su amiga – Además de que Harry y yo estábamos juntos – dijo al ver la mirada de la rubia.

La observó insegura – Un poco… me dijo que éramos muy buenas amigas, que me querías como a una hermana y está seguro de que yo te quería de la misma forma, también me dijo que fuimos madrinas de nuestras bodas, aunque no mencionó con quién me casé – dijo frunciendo ligeramente el entrecejo, y se sorprendió al ver la mirada de la castaña.

Se estiró lo más que pudo hasta conseguir colocar la mano de la rubia en su mejilla – Todo era muy diferente… yo era Ravenclaw – dijo recibiendo una mirada incrédula de su amiga – Y desde el momento en que entraste al Castillo nos hicimos amigas, creo que de cierta forma yo te arrastré a todos esos malos ratos que pasamos… Harry y sus amigos eran un completo fastidio, lo habían sido conmigo desde que entré a Hogwarts y lo fueron contigo en cuanto te vieron a mi lado, pero le agradabas a Ginny e intentó incluirte en su grupo, pero tú nunca quisiste dejarme sola… creo que en mi último curso fue cuando Harry y yo llegamos, pero de alguna forma nos fusionamos con nuestros yode esa realidad, creo que a Harry sólo le afectó un poco, cambiaba su humor y se volvió un poco agresivo, y yo… bueno, tenía ciertas visiones de esta realidad, pero intentaba ignorarlas y las adjudicábamos a la locura que tú me habías contagiado – dijo sonriendo ligeramente, al recordar esos días – Entonces fue cuando Ron comenzó a buscarte, yo pensé que era una broma, porque se había dedicado a molestarnos desde que nos conoció, pero no, era sincero y enfrentó a sus amigos… te quería mucho – deseó que la rubia pudiera recordar todo, que viera en sus ojos que todo lo que le decía era real, y poder volver a sentir el cariño que siempre había existido entre ellas – Se casaron después de que Harry y Ron se graduaron de la academia de Aurores, ese día ambos nos propusieron matrimonio – dijo sintiendo otra lágrima deslizarse por su sien – Ustedes se casaron unos meses antes que nosotros y… no, no tuvieron hijos, querían esperar un poco – dijo al ver la mirada de Luna, que parecía debatirse entre el temor y el anhelo de que hubiera sido de otra forma – Ustedes pueden ser felices, sé que ahora está dolido por la forma en que terminaron las cosas entre nosotros, y seguramente nunca querrá volver a verme, pero él puede ser feliz, ustedes merecen ser felices – dijo volviendo a apretar la mano de la rubia.

– ¿Y tú? – le preguntó con seriedad – Tú también mereces ser feliz, Hermione, nada de lo que sucedió fue porque quisieras lastimar a alguien, sólo querías hacerlo feliz y las cosas se complicaron un poco – dijo acariciando su mejilla, la castaña cerró los ojos intentando trasladarse a otra época – ¿Recuerdas todo lo que sucedió allá, y lo que ha pasado aquí? – le preguntó un poco confundida, luego de permanecer varios minutos en silencio, la castaña asintió – ¿Por qué? – preguntó volviendo a tomar su mano.

Se encogió de hombros – Creo que me aferré demasiado a esa otra vida… – dijo simplemente, y se dio cuenta de que sus lágrimas se habían secado de nuevo, aunque sentía la clara sensación del llanto.

– Harry sabe lo que ha sucedido, le conté que te casaste con Ronald y que él estaba por hacerlo con Ginny, no lo entiende, pero me pidió que le contara para saber hasta qué punto cambiaron las cosas – le confesó Luna, recibiendo una mirada preocupada de la castaña – Ya sabe lo de sus papás, le dije lo que sabía de ellos y le expliqué lo que imagino te orilló a viajar en el tiempo con él, creo que merece saber qué sucedió en ese viaje, antes de llegar a la otra realidad – asintió deseando poder volver a sentir las lágrimas, era menos doloroso que no poder llorar – Está apelando por ti, y está buscando un permiso para venir a verte, creo que hoy lo conseguirá, le dije que era el elegido – dijo sonriendo ligeramente, esperando animarla.

Suspiró, quería verlo, necesitaba verlo, pero no quería complicar más las cosas, sabía que nada la haría salir de ahí y el volverse a ver sólo empeoraría su situación – No debería venir… – susurró reincorporándose, recibiendo una mirada confundida de Luna – No necesita verme así, sólo lo lastimaré más y… – decía preocupada, volviendo a refugiarse en su rincón.

– Le duele más no poder verte, y tú también necesitas verlo – le dijo colocando de nuevo las manos sobre los barrotes – Es extraño que tuvieran que pasar por todo esto para saber cuánto se aman, Harry sigue siendo el mismo, y no tengo la menor duda de que tú también lo eres, sólo… creo que lo que cambió las cosas fue que su relación era diferente, si tan sólo no hubieran sido tan amigos, si él no hubiera sentido que siempre estarías a su lado, tal vez se habría dado cuenta de lo que significas para él – meditó sin observarla, y ella deseó que dejara de hablar, no quería pensar en lo que pudo haber sido – Hay algo diferente en ti – dijo de repente, haciendo que se sobresaltara.

La observó preocupada y negó – Creo que sólo es que no me encuentro en el mejor momento de mi vida – le dijo simplemente, pasándose las manos sobre sus mejillas secas. Nadie que la viera en ese momento reconocería a la bruja que luchó con tanta vehemencia por el derecho de las criaturas mágicas.

– Podría ser… – dijo la rubia muy poco convencida, sin quitarle el ojo de encima – Me tengo que ir – murmuró rascando el óxido de uno de los barrotes, recibiendo una mirada preocupada de Hermione – No quisiera irme, pero tampoco quiero que vengan a sacarme, no sería nada bueno para ti que se apareciera un dementor por aquí… estás muy débil – dijo al ver la confusión en la castaña, que asintió cabizbaja – Me dijeron que sólo puedo venir cada semana, así que nos vemos en unos días, ¿está bien? – le dijo un poco preocupada, y Hermione asintió volviendo a sentir las lágrimas deslizarse por sus mejillas, sin atreverse a verla marcharse.

Necesitaba verlo, no sabía si podría ocultarle más cosas, pero tenía que verlo o se volvería loca.

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Recuerden que les dije que me gusta el drama, así que por favor no me odien mucho, no importa qué tan complicada sea la situación, también me encantan los finales felices :)

¡Nos leemos en el siguiente capítulo!