[One-Shot]
El Precio de la Lealtad
―Maō Sadao/Satan Jacob & Emi Yusa/Emilia Justina―
Maō ya había decidido que tendría a la heroína Emilia como su aliada. ¿Pero cómo convencerla de unírsele? ¿Qué podía ofrecerle?
Advertencias: Ninguna, fic apto para todo público.
Disclaimer:
Hataraku Maō-sama! © Satoshi Wagahara
El precio de la lealtad © Adilay Fanficker
Notas:
Hace ya un montón de tiempo que no me aventuraba a escribir algo más de esta serie. Estuvo algo inspirada y he aquí algo.
•
Esa noche de inverno, Emi Yusa podría estar mirando la televisión mientras bebía una taza caliente de café. Pero no, estaba desperdiciando valiosas horas de sus vacaciones, mirando con el ceño fruncido a su eterno enemigo, Maō Sadao, estando en la casa de él. Al lado del rey demonio, estaba Alsiel, con una mueca parecida a la de ella.
—¿Es chiste, cierto? —preguntó ella, parpadeando lento dos veces.
—Le dije que esto era una mala idea, señor —dijo Alsiel a su rey mientras éste, con un aspecto confiado, no se desanimaba ante el evidente rechazo inmediato a su propuesta.
Ella había ido a su encuentro porque Maō había dicho por teléfono que tenía algo muy importante que decirle. Dado a que ellos dos habían hecho un alto al fuego a corto plazo, Emi fue a pasos de plomo hasta con Maō para escucharlo. Quién sabe, quizás éste iba a informarle sobre otro enemigo.
—Vamos, Emi —musitó Maō, coqueto, como si fuese un vendedor de autos de segunda mano o un mafioso de poca monta que quería venderle sus servicios. Con sus dedos, impulsó una cajita roja hacia ella—. Tú y yo sabemos que podemos hacer grandes cosas, juntos. ¿Para qué pelear entre nosotros?
—Hay un sinfín de razones para que no pueda creer lo que estoy escuchando y otro sinfín más para decirte que escuches a tu amiguito —señaló con el dedo índice a Alsiel, luego miró la caja roja con desdén—, ¿y en serio una Cajita Happy Day, chica —enfatizó—, del MgRonald's es tu mejor oferta?
—Sabía que dirías eso —el ojo derecho de Maō brilló con astucia—. Y por eso, agrego dos cupones para un desayuno extra en cualquiera de tus compras durante este mes.
Emi alzó sus cejas hacia arriba esperando el momento justo para que Maō y su Sancho Panza comenzasen a reírse, pero aparentemente los dos iban en serio.
—¡No! —exclamó Alsiel con dolor—, ¡esos no! ¡¿Por favor?!
—¡Silencio, Alsiel! Estoy negociando.
—Me mata, mi señor. Me mata —se lamentó el demonio rubio.
—Wow —Emi, sin quitar su expresión, tomó los dos cupones para leerlos—. Creo que ya comienzo a sentir la tentación —ironizó.
—Esta mujer es dura, mi señor —comentó Alsiel con aflicción.
—Calla —chitó él sin entender el tono de Emi ante su oferta—. ¿Y bien?
De acuerdo, repasemos la situación rápido. Maō y Ashiya la estaban esperando en la casa de él, diciéndole que habían sacado a Hanzō de ahí, convenciéndole de invitar a Suzuno a ver una película y de ese modo, los tres, tener más privacidad. Algo raro y preocupante, pero Emi lo tomó con calma.
Lo único que estaba iluminando la mesita redonda donde los presentes estaban… negociando, era una vela pequeña, lo que hacía esta charada más ridícula.
»¿Por qué la tétrica iluminación? —había preguntado incómodamente. Miró desconfiada a Alsiel, que la veía con seriedad.
»Fallos técnicos, lo arreglarán mañana —dijo rápido Maō, justiciando la falta de luz eléctrica.
Algo le dijo a Emi que los fallos no habían sido una coincidencia.
Poco después de una pequeña charla incómoda donde Maō le preguntó con insistencia cómo encontraba su vida en Japón y si pensaba en volver a Ente Isla, él, a balde de agua fría; soltó su propuesta de querer tenerla como su aliada cuando volviesen.
Por un segundo ella pensó que era otra de sus bromas, hasta que se dio cuenta de que ninguno de los tipos presentes estaba riendo o mostrando algún indicio de no estar hablando en serio.
¡¿Cómo carajos?!
Emi en serio necesitó de toda su fuerza de voluntad para tomarse esto con frialdad.
—Es una difícil decisión —siguió siendo sarcástica, algo en lo que Maō ya debería tener la suficiente experiencia—. Lo pensaré mientras tomo mi cena —dijo tomando la cajita roja. No estaba en su política despreciar la comida. Luego miró a su… ¿enemigo-aliado? A los ojos—, espero que esto tenga suficientes papas. Mi precio no es tan barato.
—Por supuesto que las tiene —él chasqueó los dedos—, ¿acaso crees que soy un rey tacaño?
"Tirano" era la palabra que Emi tenía en la cabeza, pero todavía necesitaba pensar mejor en esta parodia en la que estaba participando.
—No —negó con más sarcasmo.
—Creo que ya nos estamos entendiendo —sonrió Maō sin dar indicios de entender que Emi no pensaba considerar nada.
Sonriendo de lado, Emi tampoco fue idiota, supo de inmediato que el muy pillo (al chasquear los dedos) usó su magia para multiplicar el número de las deliciosas papas. Maō podría ser un gusano del bajo mundo, pero hacía las papas como ninguno, con el perfecto contenido de sal y grasa, deliciosas y crujientes.
—Bien —se levantó con la cajita y los cupones—, entonces si por el momento no tenemos nada más que discutir, creo que volveré a casa… a pensar.
Sin agregar nada más a su oferta de reclutamiento, Maō y Alsiel la dejaron ir, y mientras ella iba adentro del autobús que la guiaría hasta otra parada donde tomaría el transporte que la llevaría hasta su edificio, Emi leyó los cupones, pensando en llevar a Rika a desayunar mañana.
Cuando llegó a casa, dejó sus llaves donde siempre, dejó la cajita en una mesita donde esperaría hasta que Emi se cambiase de ropa. De verdad quería comer las papas.
Sin embargo, cuando se sentó; encendiendo el televisor en un dorama coreano con idioma doblado al japonés, Emi abrió la caja para encontrarse… no múltiples papas o una grasosa hamburguesa. O bueno, sí había comida adentro, pero sobre la cortina de papas había también un muñequito. Era ella vestida con la armadura, su cabello blanco y la Espada Sagrada.
Emi sonrió extrañada y un poco asustada sobre lo que Maō podría estar haciendo. ¿Qué significaba esto? ¿Iba en serio con eso de quererla como aliada? ¿Acaso se le habían zafado los tornillos de la cabeza?
Tratando de no pensar mucho en eso, Emi tomó al muñequito de ella misma y luego de admirar los detalles, lo dejó sobre la mesa. Más tarde, procedió a cenar.
«Está loco» pensó llevándose dos papas a la boca.
—FIN—
¡Gracias por leer!
Reviews?
Si quieres saber más de este y/u otros fics, eres cordialmente invitado(a) a seguirme en mi página oficial de Facebook: "Adilay Ackatery" (link en mi perfil). Información sobre las próximas actualizaciones, memes, vídeos usando mi voz y mi poca carisma y muchas otras cosas más. ;)
