Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.

NA: Lamento tanto la demora. Espero esto lo compense xD


Ahora:

Algo no estaba bien, sus instintos le decían desde hacer mucho, y les había ignorado. Era una sensación extraña, pero que hoy más que nunca le dejó de lado, porque ese día había iniciado como uno muy esperado, el momento actual era algo que siempre ambicionó.

Maldición, ésta había sido una –si bien no como lo tenía planeado- oportunidad que desde hace meses había querido tener. Llegó temprano, palabras de amor pronunciadas en su mente una y otra vez, ensayando y no dejando salir la ansiedad que éste afecto acumulado creaba dentro de sí.

Estaba con ella. Ella, tan bonita y radiante. Lista, audaz y con carácter suficiente como para aplacar su propia personalidad. Cuyo cabello era largo y único. Cuyos ojos brillaban de manera especial, su sonrisa que le provocaba nudos en el estómago. Su amiga tan especial.

Sakura-chan...

Naruto estaba tan ansioso y nervioso, su atención robada por su acompañante, que él no reparaba en la sonrisa forzada o incomodidad de ella. En su visible esfuerzo por permanecer ahí.

¿Cómo podía Naruto? si su corazón latía como loco y sus manos sudaban de los nervios, a pesar del frío que nunca se alejaba...

¿Cómo podía él siquiera escuchar esos conocidos acordes provenientes del improvisado escenario unos metros de distancia? Si Naruto no podía distinguir esas suave voz de entre un mar de personas y el burbujeo de un corazón ciego.

-¿Por qué me tienes que abrazar, cada vez que nos vemos?

-¿Por qué siempre me haces reír, jurando que entiendes éstos sentimientos?

¿Cómo podría Naruto ver a su alrededor cuando la chica de la que siempre había estado enamorado estaba por fin a su lado?

Dejando fuera a todos y todo... incluso a aquella otra chica que estaba en el escenario, cantando su corazón roto para alguien que no escuchaba.


.

.

.

*+...Just a Friend to You...+*


Antes:

Arrastraba los pies con pereza y cansancio. Los primeros días de regreso a clases eran difíciles para Naruto. Semanas de vacaciones le malacostumbraban a mantenerse despierto por largas horas en la noche, y levantarse muy tarde por la mañana. Era chocante para su sistema el dormir menos horas, o tener que estar de pie a tan temprano horario.

Un gran bostezo.

Fue al salir de los dormitorios, que el aire helado golpeó su cara, logrando el efectivo despierte que necesitaba. Un vistazo a la hora en su celular—usar reloj en su muñeca era algo que simplemente no iba con él, tantos relojes destrozados en el pasado, que era mejor así. Además le parecía innecesario. Recordaba que Sasuke sí gustaba de ellos. Heh, siempre tan anticuado.

Y ese pensamiento le recordó las dudas y la incomodidad en su estómago. La última salida grupal no fue lo esperado, y aunque no terminó de la peor manera, un desazón no le abandonaba.

Quince para las siete.

Y resonó como alarma de emergencia en su mente, que sin pensarlo se echó a correr tan rápido como le era posible. Atravesando el campus, gritando de regreso a aquellos que le saludaban o burlaban de él, entrando a los edificios de la escuela, tratando de rebuscar en su mochila su horario, tratando de recordar cuales eran sus clases o salones donde estas se impartían. Curioso, que siendo él uno de los asignados a dar recorridos a los de nuevo ingreso, en ese momento se olvidara de todo.

Era algo distraído en ciertas cosas‒ o muchas, según Sasuke y Sakura...

Y de nuevo, esa sensación en él con la sola mención de ellos.

Sin mirar a su alrededor, sin prestar atención a los demás o a aquella voz que pronunciaba su nombre por tercera vez mientras estaba por girar hacia las escaleras y—

"¡Hmp!" sonido ahogado del golpe, quitándole el equilibrio y haciéndole trastabillar.

"Ah, lo siento, lo siento, no fu-¡Hinata!"

En el suelo, rostro sonrojado y mochila cuyo contenido yacía en el suelo junto con la chica...

"Hey," le tendió su mano, le miró confundido cuando ella sólo le observó sorprendida, no tomando el gesto que le ofrecía. "¿Estás bien?"

¿Era posible que el golpe haya sido muy fuerte? Pero luego esa mano –que temblaba ligeramente- tomó de manera superficial la de él. Naruto en seguida cernió su mano con la de ella, un acto un tanto brusco pero fuerte, levantándole de inmediato de su lugar en el piso. No le miró enseguida, sino que se agachó para juntar las cosas de ella, ignorando sus comentarios de "lo haré yo, no te molestes."

Con una sonrisa enorme le devolvió sus cosas, dedo índice frotándose bajo la nariz en gesto petulante, le dijo: "¡Soy todo un caballero, después de todo, ttebayo!"

Además, había sido culpa de él que ella y sus cosas quedaran desparramadas en el piso, en primer lugar.

Ella aceptó esto, una sonrisa tenue en su boca fina y mirada en el suelo.

"¿Qué clase tienes?" Era difícil para Naruto, cuya mente retumbaba con otras cosas, alcanzar y no ignorar la tenue voz de Hinata. Siempre un reto.

"Huh..." él miró su horario. "Álgebra. ¿Qué hay de ti?"

"También."

"¡Oh! Que suerte. ¡Puedo contar contigo para llegar sin pierde!" Ella asintió, conteniendo el color en sus mejillas.

"¿Qu-qué tal tu fin de semana...?"

"Huhm, algo aburrido. Heh, Sasuke-teme no quiso salir... Sakura-chan se la pasó con Ino, y me resigné a pasar la tarde con Chouji y Shikamaru. ¿Qué hay de ti?"

"Es- estuve en mi cuarto... escribiendo."

"Um..." entrando al aula, el chico siguió caminando con ella, para sorpresa de la chica, y se sentó en el asiento contiguo.

"¡Trátame bien este año, Hinata!" Y le regaló una gran sonrisa característica de él.

Olvidando de momento lo anterior, centrándose en el presente y disfrutando de estar de nuevo junto a sus amigos.


Había cierto zumbido de éxtasis, nerviosismo, flojera y animosidad en el ambiente. Ino podía notarlo, ver caras ya muy conocidas o personas completamente nuevas. Tan fáciles de identificar por el agarrotamiento en sus formas, su silencios prolongados o reserva.

Ella recordaba cuando sus padres le informaron que le mandarían estudiar lejos, un internado, se dijo. La furia, tristeza, traición y soledad que le abordó no era algo sano, y el odio profundo que sintió hacia ellos, uno que sinceramente no se había ido a pesar de los años. En su mente escenarios feos se habían desarrollado; la pérdida de su vida como la conocía y más dramas... que afortunadamente no fue tal. Llegar por primera vez a ese lugar fue indeseado, sin embargo no era como esperó, y lo cierto es que era agradable. La mayoría de los estudiantes eran igual que ella, extranjeros, y en mayormente, amables. Había barreras que las culturas mantenían, pero la civilidad era una que se llevaba a cabo con éxito, mayormente.

Su segundo año en este lugar conoció a Sakura, ambas aun entradas en la niñez. Sakura era magnética, lo deseara o no. Era como un pollito indefenso, frágil y vulnerable. Le recordaba a sí misma. Acercarse a ella se sentía obligatorio para Ino, y luego de tiempo obtuvo a su mejor amiga. Fue fácil tomar cariño.

El segundo semestre de ese año Shikamaru y Chouji llegaron, y sin duda ella se sentía completa. Sus mejores amigos en el mismo lugar, apreciando verles más que unos días en descanso, poder estar con ellos, compartir clases. Les conocía desde la cuna, tan diferentes entre ellos y tan acorde a sí mismos. Su llegada fue un recordatorio de su vida fuera de esa escuela, una parte que ella extrañaba. Aunque no, Ino no echaba de menos los dramas en su casa, las miradas frías y desinteresadas de su madre, el poco interés de su padre siempre ocupado.

Quizá su casa siempre fue tan grande, y siempre se le concedió cualquier capricho que deseó, pero eso era tan banal.

En esta escuela comenzó a crear una vida agradable, donde no importaba compartir habitación con su mejor amiga, tomar clases con sus mejores amigos, levantarse temprano y casi ahogarse de tareas. Su primer amor, enojarse con sus amigos, salir con chicos y conocer personas nuevas. Disfrutaba de todo, y sobre todo ahora; ver todos los días al chico del que estaba enamorada y salir con él... era la bruma perfecta para dejar de ver el vacío en su hogar.

Claro, detestaba el frío, lo odiaba. No importaba si pasaban cinco o diez años, las temperaturas bajas de ese lugar eran algo que nunca gustaría. Pero,

"Hey,"

Largas pestañas revolotearon, ojos azules enfocándose ahora en la persona conocida, y un brillo en ellos que Ino no estaba segura si él podría notar, pero algo que no ignoraba era el tambaleo de su corazón.

"Hey, Shika." Sus ojos no se despegaban de su forma, siguiéndole en cada acción hasta que él estuvo junto a ella. Un asentimiento de cabeza por parte de él, y ambos comenzaron a caminar. Las clases recién terminaban por ese día, y ambos caminaron por el pasillo.

"¿Qué tal tu día?"

Él se hundió en hombros, lágrimas en los ojos por un bostezo contenido, "Lo usual... primer día. Tarea, aburrido."

"¿Vas para tu electivo?"

Además de las materias básicas, cada alumno debía complementar el día con clases extra, clubes o clases electivas obligatoriamente. Luego de las lecciones normales, y otras dos horas extra de las ya mencionadas o tiempo de estudio, luego de eso la tarde era libre para hacer lo deseado, y era algo que de verdad agradecía. No era tan malo, a pesar de sonar a mucho trabajo, después de todo eran talleres de su agrado.

Shikamaru negó. "Debo presentarme a orientación. Acompañamiento y Tutoría."

"¿Oh?" Eso era nuevo. Él sabía lo que ella estaba pensando, así que antes de que Ino pudiera formular la pregunta, él respondió;

"Naruto."

"Ah,"

Y es que sí, ese nombre era respuesta suficiente. Le decía que era debido a Naruto, seguro quien lo involucró‒ obligó.

"Buena suerte con eso." Porque si bien no era clase extra como tal, todo aquel que estaba inscrito en ese programa pasaba la primera mitad del semestre ayudando a chicos recién llegados a instalarse, un especie de adopción. Ino reía, porque mayormente los alumnos recién llegados parecían cachorritos perdidos, tímidos y confundidos. Los alumnos con mayor estancia les guiaban, les acompañaban y les daban con quien socializar al pasar tiempo con ellos.

Era algo tan arraigado de Naruto el querer conocer a todos y ser amigos de cualquiera, que si el programa no existiera desde antes, él lo habría creado. Más de una vez sus amigos cercanos fueron arrastrados a esto, siendo Sakura la más propensa en apoyarle. Pero no Shikamaru.

"Es increíble que hayas accedido." Porque de verdad, fuera por Shikamaru se la pasaría dormido luego de clases, ya que gracias a su IQ él no tomaba clases extra, sólo por gusto propio el club de ajedrez.

"Se lo debo." Simple. "Por interponerme entre él y Sakura."

"Oh, en todo caso, todos nos interpusimos." Aun diciendo eso, sí se sentía un poco mal.

"No pudo convencer a Sasuke o Sakura que le acompañaran esta ocasión, así que..."

"Así que te ha tomado a ti. Huh, Shikamaru, tienes debilidad por Naruto, ¿Quién lo diría? me pondré celosa."

Habían llegado al primer piso, y es cuando ella dice eso, medio en juego, que él le mira directamente, una sonrisa sutil y cierta emoción en sus ojos oscuros, que Ino sentía su corazón saltar.

Quizá el color rosa estaba en sus mejillas, quizá era extraño que no continuaran con el tono de broma, pero los espectadores jamás podrían notar que había un cambio entre ellos. El como Ino se acercaba más, o como Shikamaru le daba su atención. Este era un cambio que ambos sabía existía, pero que tanto tiempo en esto les había ayudado a perfeccionar la fachada y mantener la calma.

Sin embargo la expectativa seguía.

Ino entreabrió los labios, y la verdad que ella tenía en la punta de la lengua fue-,

"Seguro es porque Sasuke y Sakura tomaron el electivo juntos."

-De nuevo, pospuesta.

Y como se creó, ese ambiente de intimidad desapareció. Aun no era el momento, tal parecía. Shikamaru aún no estaba listo para ese paso.

"¿Oh?" Una ceja levantada, un tono ligero. Retomando la conversación, porque era un campo seguro; las relaciones de los demás. E internamente Ino rió. Para ser alguien que dice detestar involucrase en los problemas ajenos, se muestra demasiado interesado. Más en esos dos.

No le culpaba, pues Sakura era su mejor amiga y le interesaba saber.

Ino le apresuró sobre el tema, en parte para completar la información que él ya tenía ‒Shikamaru compartía habitación con Sasuke, después de todo. Él le contó de cuando regresaron al campus luego de esa salida grupal, que el ambiente en Sasuke era diferente del principio ‒ se había mostrado tan distante y frió, ‒ a mas tranquilo, satisfecho.

Igual en su habitación compartida; Sasuke no hablaba, nada nuevo, pero uno que otro –se atrevía a llamarle ‒suspiro ligero y contento de él Shikamaru lograba captar. Como alguien cuyos problemas se habían levantado de sobre sus hombros. La propia versión de felicidad del Uchiha.

Otra parte de él complació a Ino porque había cierto brillo de alegría en sus ojos, en su tono. Lejos quedó la Ino Yamanaka que era rival de Sakura por el afecto de Sasuke. Lejos quedó la envidia, y ahora estaba ella; contenta y emocionada por su mejor amiga.

Esa era la mejor versión de ella, Shikamaru pensaba.

Y luego de regresarle su despedida con un leve levantamiento de su mano cuando ambos salieron del edificio y el frió golpeó sus rostros. Caminando sin apuro hasta el edificio que era su destino, su rostro hacia el cielo y ojos castaños en las pastosas nubes, que Shikamaru creyó, esto valía la pena.

.

La visión frente no fue exactamente como lo había esperado. Si, había un salón grande con varios asientos ocupados por alumnos con obvia inseguridad e incomodidad en sus rostros y formas, además de aquellos que hablaban sin parar y bromeaban entre ellos, acostumbraos a esto y nada afectados por el ambiente incómodo de los nuevos...

Naruto aún no llegaba, más le vale no me deje solo con esto, pensó algo irritado. Pero descartó dicha posibilidad; sería demasiada venganza si dicho rubio le obligó a inscribirse como miembro de apoyo sin estar él. No iba con la personalidad de Naruto el ser resentido o vengativo. Además, él era un vocero muy activo de este taller, ciertamente sería muy extraño que no asistiera.

¿En qué me metí? Muy probable que Ino tuviera razón y

"¿Qué tenemos aquí? ¿Chico nuevo y tímido ingresando al taller, eh Shikamaru?"

El mayor motivo por el cual ésta situación no fue la esperada habló con voz alta y con un tono medio arrogante, tal como él le recordaba. Él levantó la mirada hacia donde esa persona estaba, mano en la cadera, media sonrisa de petulancia y ojos de un verde muy oscuro.

"Has crecido, Shikamaru." Ella se acercó, y él notó que ya no era más alta que él, pero aun así su presencia era imponente.

Un breve movimiento de su cabeza en su dirección como saludo, y se encaminó hacia ella,

"Temari."


Uno de los puntos buenos de la escuela era la libertad que tenían para ciertas cosas, como escoger club, materias extra o la libertad de salir del campus. Había clases y talleres interesantes; como en primaria había llevado jardinera y arreglo floral con Ino, luego orquesta con Hinata y Kiba ‒Sakura descubrió que no era muy buena en cuanto a música. Cocina con Chouji y ajedrez con Shikamaru y Shino. Con sus chicos fue astronomía y deportes, sin duda prefería deportes, pues el lugar donde estaban era uno bastante fresco en primavera y helado en otoño e invierno, así que entrar en calor siempre era agradecido. Ella tenía resistencia, no era rápida como los chicos, pero gustaba de ejercitar su cuerpo y probar su capacidad.

Sin embargo nunca había tomado un electivo sola con Sasuke... hasta ahora.

Había cierta pena y expectativa en este hecho, porque no solo había tomado esa decisión de último minuto ‒cambiar a un electivo juntos, uno que tuviera vacantes. Ambos querían hacer eso. Pero luego de pedirle de favor esto a cierto maestro de literatura, Sakura sentía era una burla.

Salud y hogar.

¿En serio, de todas las clases optativas de su grado, esta era la única que no estaba llena?

Mordía su labio para evitar maldecir a cierto maestro y su tonta mascarilla médica.

Generalmente a Sakura no le molestaría algo relacionado a la salud, había tomado clases extra con Shizune-sensei, y le gustaba, sin embargo había omitido inscribirse a esta en especial por los temas que se iban a manejar ese semestre.

¿Era tarde para correr?

"Sakura, por favor deja de soñar despierta."

Ella se encogió ante el llamado, como si le hubieran soltado una cubeta de agua y rápido se disculpó, ignorando las risitas a su alrededor. Más aun, queriendo fingir que no sentía la mirada de su compañero en ella.

Pero mirar al frente no ayudaba a bajar el color en su rostro. Sólo esperaba no parecer cartel de neón incluso ante la poca luz en el aula. La maestra continuaba con su explicación, pasando entre diapositivas con imágenes (algo explicitas para la pena de todos), y Sakura decidió que era más seguro solo escuchar y mirar a su libreta. Igual poco podía distinguir en la oscuridad.

"Iniciando la segunda evaluación contaremos con un proyecto especial, por ahora sólo estudiaremos los contendidos marcados. Aquí hago una pausa; se tratará con la mayor madurez de su parte, no permitiré comportamientos infantiles y-"

"¿Podría ser peor esto?" A su lado, Sasuke murmuró. Su codo en la mesa, la palma de su mano sobre su boca, mirada incomoda hacia el frente, ahora eran imágenes del cuerpo humano.

"Oh, créeme, lo será." Ella tenía cierta relación amigable con la profesora a cargo, había visto el contenido de todo el semestre para esta clase. Sabía que esta introducción no era nada comparado con lo que sería todo el curso.

Una ceja oscura alzada ante su comentario, Sakura sólo se limitó a mirar fijamente a las hojas bajo sus manos.

"Primer tema a abordar: Educación sexual y preventiva."

Todos alrededor hicieron silencio sepulcral, seguido de comentarios incómodos.

Sí, pudo ser peor.

Debían pasar por la vergüenza de educación sexual... otra vez.

Este era el motivo por el cual ella iba a saltarse esta clase, era la razón por la que hizo clases extra con su tutora, la misma Shizune, para evitar pasar por esto.

Oh, te odio Kakashi-sensei.

¿Sería probable que el susodicho muriera en un ataque de estornudos? Ella divagó, haciendo eco sordo a Shizune, quien seguía explicando la introducción.

"¿Recuérdame porque estamos aquí?" Tan bajo, su voz apenas era escuchada por ella, pues él se había reclinado sobre sus bazos en la mesa, su rostro mirando hacia ella.

Estamos.

¿Por qué están pasando por algo que ya vieron en sexto y séptimo grado otra vez? Porque querían compartir tiempo juntos. La rutina en la escuela era muy pesada. Demasiadas clases, extras y talleres y optativas. Tareas, trabajos. Ella tenía pocas clases con él, y mayormente sólo lo veía en compañía con los demás. Entrar a un electivo juntos había sido decisión de ambos, porque querían pasar más tiempo, incluso si eso era solo en clases.

No habían tenido el tiempo o la privacidad para hablar sobre ellos, y hacerlo por mensaje simplemente se sentía incorrecto. No lo habían dicho, pero un acuerdo silencio entre ellos se estableció; debían pasar más tiempo juntos para poder decir con palabras lo que sus ojos expresaban. Lo que un beso evocó y pronunció, cada pensamiento y anhelo, aceptación de que esto entre ellos era mutuo.

Pero ellos seguían en la tentativa. Los pasos siguientes a dar se sentían inseguros, tan pronto. Ese fue el principal motivo por el que quisieron entrar en un electivo juntos. Tantas preguntas que necesitaban responderse, pero primero querían saber lo que era... simplemente estar juntos siendo más que amigos.

Oh, sentía el calor en su rostro.

"¿Es demasiado tarde para abandonar?"

Ella asintió, aun maldiciendo a su maestro de nuevo. No era esto como había imaginado que pasaría su tiempo compartido con Sasuke.

"¿Crees que lo hizo a propósito?" Ella susurró de regreso, imitando un poco su acción y recargándose en la mesa, un poco más cerca de él.

"No lo dudo." Sasuke resopló, y su aliento provocó cosquillas en la piel de ella al chocar. Luego de una pausa continuó. "Es una lástima que no pudiéramos tomar astronomía de nuevo."

"¿Por qué?"

¿Imaginación suya? Las mejillas de él parecían más oscuras, pero con esta poca luz no podía decir si era así. Lo que sí, Sasuke ocultó su rostro entre sus brazos, encerrando sus palabras que a ella pasaron como murmullos sofocados.

"¿Puedes repetirlo?" Es que su cara estaba más cerca, ella notó cuando desenterrando su rostro, Sasuke le miró directamente una vez más, pero con cierta renuencia no muy propia de él. Sin embargo fueron sus palabras las que hicieron que en ella su aliento se atorara,

"Porque así, estaríamos en la oscuridad bajo estrellas sólo nosotros y no-"

"¡Sasuke, Sakura! dejen de coquetear."

Como resorte, Sakura se petrificó recta en su asiento, mirando hacia una molesta Shizune. Para su sorpresa Sasuke imitó sus movimientos.

"Serán los primeros en presentar un ensayo sobre los tipos de enfermedades de transmisión."

Calor. Vergüenza. Que le llamaran la atención de tal manera en clases, eso luchaba contra los sentimientos que las palabras de él había creado en ella.

Porque así, estaríamos en la oscuridad bajo estrellas, sólo nosotros.

.

"Lo siento." él murmuró mientras anotaba en el cuaderno de ella la tarea asignada por la maestra. Sakura sentía su cuerpo un poco agotado, clases habían terminado hace bastante y ellos estaban en la biblioteca, aprovechando la hora de estudio para empezar con el ensayo.
Vaya regreso a clases.

Ella miraba con interés las palabras que Sasuke anotaba en su cuaderno, su letra pulcra y ordenada. Luego, fue su propio nombre que ella leyó entre líneas, y un poco confundida miró hacia arriba, hasta el rostro de él. Sasuke le observaba con atención e interés.

"Escuchaste, deja de soñar despierta." Y una breve y ligera sonrisa en sus labios delgados. Ella miró hacia su cuaderno de nuevo, y notó el breve garabato a un lado de su nombre. ¿Se suponía era una flor o una estrella? Cualquiera que fuera, era un poco fuera de carácter para Sasuke hacer tal dibujo.

Pero igual, era un tanto fuera de carácter que ambos estuviera pasando por la situación actual.

"Y tú ya escuchaste, deja de coquetear." Ella contraatacó, media sonrisa y arrebatándole el bolígrafo y anotando el nombre de él muy junto al de ella.

No podía evitar las mariposas que revoloteaban en su estómago cuando las comisuras de los labios de él se volvían a elevar.


Ino aborrecía el frío. Ella venía de un lugar cálido, con días largos y soleados, con noches frescas y agradables, donde no tenía que llevar ropa debajo de más ropa, ni parecer muñeco de nieve con tanto frío y abrigos encima. No importaba que en los dormitorios y edificios tuvieran calefacción, cuando ella se tenía que mover de un lugar a otro‒salir‒ el aire golpeaba contra su piel, traspasaba su ropa y helaba sus huesos.

Años en ese lugar, y seguía sin aceptar ni acostumbrarse a tan cruel clima.

¿Quién lo haría? ¿Dejar el brillante y cálido naranja del atardecer de su cuidad, por el gris y triste cielo de aquí?

Evitaba salir, odiaba hacerlo sin embargo prefería mantenerse en ese internado que regresar a la calidez de un "todos los días" en su hogar. Porque regresar a casa era ver a sus padres. Era escuchar los gritos de su madre, el rencor y desagrado en sus ojos castaños. El desinterés y poca presencia de su padre.

Porque de nada servía un clima caluroso si su casa era emocionalmente helada.

Ugh, deja de pensar en eso. Estaba de cuclillas, manos protegidas por guantes especiales, mangas del suéter arremangadas, piel expuesta y sus dedos escarbaban en la tierra.

Odiaba el frío, y sí evitaba toda actividad que implicara estar afuera de los edificios, sin embargo había una incoherente, porque ella ahora estaba en el invernadero, el regulador del clima marcaba templado, pero eso seguía siendo demasiado bajo para ella, aun así ahí estaba. Como cada semestre.

Y es que Ino tenía una adoración y devoción por las plantas y flores. Cada semestre se inscribía a ese club, taller u optativa de botánica, arreglos, lo que pudiera tomar.

Era tan tranquilo trabajar con plantas, no le importaba ensuciarse las manos o hacerse cargo de más de un trabajo. Ella disfrutaba pasar el tiempo ahí, entre oscuros macetones, pequeñas semillas, verdes plantas y coloridas flores, sus compañeros pasaban como borrones entre la verdadera belleza que sus ojos podían ver.

Por eso, el aire demasiado fresco que solía colarse en el lugar aún era desagradable, pero ella lo ignoraba. Esto valía la pena.

Movió un paquete grande que contenía semillas, tomando un trabajo auto asignado. Ella tenía años de experiencia, y el instructor a cargo le conocía, sabía bien que ella era alguien sociable, pero cuando se trataba de esto, Ino era rodeada por una burbuja. Ayudaba cuando se le pedía, platicaba y compartía algún tip, pero era de su preferencia centrarse en lo que tenía a sus manos.

"¡Ino!" el estridente sonido de esa‒ muchas veces‒ molesta voz le sorprendió y medio asustó. Dejando caer lo que llevaba en manos, esparciendo su contenido en el suelo.

"¡Naruto, idiota!" Le recriminó al agacharse de nuevo y tratar de recoger las semillas. Rubio gritón.

"¡Lo siento, te ayudo!" Se agachó junto a ella, y como si recogiera tierra, tomando a puños y vertiendo al saco como si nada.

"Oye Ino," ella no respondió de inmediato, aún más preocupada por las semillas para notar el distante tono de voz en Naruto. Él esperó un momento, y cuando sus manos tenían otro puño de semillas habló de nuevo, haciéndole a ella pausar.

"A Sakura-chan aun le gusta Sasuke, ¿cierto?" Naruto no encontró los ojos azules de Ino, evitó ver en ellos la sorpresa y la verdad. Porque todos sabían eso, era el peor secreto guardado... no, no era secreto, Sakura siempre fue muy abierta en sus afecciones en la escuela media, sin embargo ahora no era tan así. O al menos Naruto había esperado ya no fuera así. Sakura mantenía distancia y dejaba de colgarse en el brazo de su amigo, pero ni con todo esto Naruto podía pasar por alto esa mirada que ella solo daba a Sasuke, el rubor en sus mejillas cuando se trataba de él, la timidez en ella... sólo con Sasuke.

Lo que suponía era un secreto eran los propios sentimientos de Sasuke. A esto, Naruto no quería hacer profundidad. Él estaba muy al tanto que hubo un periodo donde Sasuke se mostró demasiado consternado en cuanto a su amiga pelirrosa, pero nada sucedía... no había cambios y es donde Naruto aceptaba que realmente no era algo de que preocuparse. Era algo típico en la amistad, él veía como eran Kiba y Shino con Hinata: como sus guardianes, e incluso a Shikamaru y Chouji con la rubia frente a él‒ aunque estos últimos eran más renuentes, pero cuando ocurría algo relacionado a Ino siempre eran los primeros en saltar en su defensa. Naruto podía contar los casos así.

Por eso se repetía a sí mismo que Sasuke no correspondía los sentimientos de Sakura de manera romántica.

No lo hacía.

Naruto se lo había preguntado y lo único que había ganado como respuesta fue la molestia del mencionado.

Sin embargo, si Sakura aún estaba enamorada de Sasuke...

"¿A qué viene la pregunta?" Ino dejó sus posesiones y se levantó, mirando desde arriba a Naruto, quien imitaba su gesto y ahora le miraba a los ojos.

Todo lo anterior.

Sumando lo ocurrido hace unos días.

"Has estado demasiado insistente en que ella le besara el otro día, ¿recuerdas?"

No, no pasó por alto la intervención de Ino. Ese día más que cualquier otro Naruto le había detestado. Parecía que esto se filtraba en su rostro‒ o quizá era la espantosa habilidad que Ino tenía para leer las emociones y gestos en los rostros de los demás‒ porque la precaución que ella mostraba pasó a desafío, y cruzó sus brazos sobre su pecho.

"No es algo que te interese, Naruto. Y si así fuera," le interrumpió, sabía lo que diría. "¿Por qué no vas y se lo preguntas directamente a Sakura? quien mejor para sacarte de duda, ¿eh?"

Y ella sabía qué decir para acallar a los demás.

Naruto tragó pesado, un tanto irritado, sin embargo tomar rencor de otros no era algo característico de él. En un gesto de desesperación removió su cabello, medio giró sobre su mismo lugar y exhaló con hastío. Durante su actuar Ino sólo le miró, esperando que se calmara.

¿Qué era lo que habían hablado Sasuke y Sakura ese día en los columpios? Era otra cuestión que prefirió no preguntarle a ella. Quizá, porque no obtendría cosa alguna de Ino.

Y es que se carcomían los sesos por saber. Porque algo estaba raro. Diferente. Él sentía muy dentro de sí que algo estaba pasando por alto... inusual. No podía decirlo con palabras, pero Naruto se sentía fuera de una burbuja.

Se lo preguntó a Sasuke.

"¿De qué hablaron tú y Sakura-chan?

Silencio por parte de él.

"Teme..." los ojos negros de Sasuke se fijaron en los de él un momento y Naruto no podía decir que entendía lo que le quería decir esa mirada. ¡Él no era Sakura! él no podía entender lo que el emo-silábico de su amigo quería decir. Y le exasperaba.

Naruto refunfuñó, y a veces maldecía que no compartía cuarto con Sasuke, sino seguro le atosigaría hasta la muerte esa misma noche para que soltara palabra.

Aunque suponía no era la gran cosa, después de todo, si fuera algo importante su mejor amigo se lo diría... lo sabía.

Lo sabía, y aun así algo dentro de él le decía que debía ver la imagen completa.

¡¿Qué imagen?! Era esa su frustración. Sólo daba círculos y llegaba a la misma conclusión, era porque Sakura aún seguía enamorada de Sasuke. Era ese la desazón.

Quizá por eso los demás intervinieron en su declaración.

Oh, luego de tiempo a solas y recapitulando lo sucedió, supo lo que ocurrió. Ellos se interpusieron.

Esos bastardos.

Sus pensamientos fueron interrumpidos de manera estruendosa, cuando uno de los encargados del jardín cayó en el pequeño tanque de agua que estaba en el centro del invernadero, unas cuantas cosas cayeron en el piso. Quedó algo confundido, no reaccionado tan rápido como Ino. Luego le siguió tratando de socorrer, tratando de llegar al causante, que Naruto reconoció al niño que se retorcía en el agarre de Ino‒ella siempre tan territorial en ese lugar, y de Shikamaru, pensó con algo de burla.

"¡Jefe!"

"¡Oh, hey, Konohamaru!"

"¿Lo conoces?" Oh, Ino estaba bastante molesta.

"Err... sí."

"Oh, te estábamos buscando." Apenas audible, su voz monótona fue un contradictorio con el caos del lugar y el enojo de Ino o el miedo de Konohamaru. Nadie había recaído en esta nueva persona hasta que habló. De pie, mezclado entre los demás por el uniforme, su otro acompañante.

"Fue un accidente."

"Este no es lugar para que entren como si fuera un parque, mucho menos ser descuidados." Ino reprochó, soltando su agarre del niño, quien se fue a escudar detrás de Naruto.

Ino era la abeja reina del invernadero, pues al termino de sus palabras, que todos los que estaban alrededor comenzaron a despejarse y regresar a sus tareas, incluso aquel que había caído se había retirado.

Sin embargo los tres presentes no se movían. Naruto algo apenado, Konohamaru miraba a Ino con desagrado y vergüenza, y el tercer acompañante parecía bastante interesado en el lugar.

Ino suspiró. "Debí imaginar que era tu culpa."

"¿Mía?" ¡Pero si Naruto no hizo cosa alguna!

Ella levantó una ceja, inquisitiva.

"Oh, bien. No fue realmente mi culpa, lo sabes, ttebayo."

"Tus amigos, tu responsabilidad."

"Tch."

"¿Quiénes son ellos?"

"¡Ah, cierto, cierto! Este es Konohamaru. ¿Sabes? ¡Konohamaru es nieto del tercer senador del país! ...y él es Sai."

Que par tan chocante. Un niño que apenas entraría a la pubertad con una bufanda tan larga que arrastraba-seguro de ahí todo el problema. Y un chico pálido con un semblante inquietante. Pero no debía sorprenderle, Naruto podía juntarse hasta con vagabundos.

"Recién llegados,"

"No, genio." Sarcasmo.

"Soy parte del grupo de Acompañamiento y Tutoría, y ellos están bajo mi tutela.

Oh, hablado de eso. "¿Y Shika?"

"Ino, déjale respirar." Se burló, a Ino no le hizo gracia.

"Quien debería tener consideración eres tú. ¿Para qué arrastras a Shika si le vas a abandonar?" Suponía su amigo también estaba encargado de otros alumnos nuevos. Eso era lo que se hacía ahí. Tratar de introducir a los nuevos y guiarlos.

"Seh, supongo. Pero me lo debía y tú también me lo debes. Por interferir entre yo y Sakura-chan."

"Ja, no se interfiere en lo que no existe."

Ouch.

"Golpe bajo, Ino."

"Sí, supéralo." Con un gesto de su mano en forma de despedida, les estaba echando de ahí.

"Ah, Konohamaru, y Sai, ¿cierto?" Ella llamó cuando ellos ya iban caminando a la salida, voltearon al llamado.

"Están vetados del invernadero. No vuelvan. Eso te incluye, Naruto."

Ah, maldición.


Quizá uno de los factores que no gustaba totalmente de la escuela era el horario. Cada día se debía llevar obligatoriamente ciertas horas de clases base y horas de estudio. Agregando los clubes y clases extra, y tareas, apenas si conseguía algo de tiempo libre y sus horas de sueño. Durante la semana no había mucho tiempo para tomar un respiro.

Aunque esto era algo pesado, muy agobiante para los recién llegados y el recién inicio y retomo de clases, era a su vez cansado. Tener la mente y calendario ocupado no les daba precisamente mucho tiempo de ocio, pero tampoco de pensar en sus problemas personales.

Estar enterrada en tareas le ayudaba a Hinata ignorar el hecho de que en dos semanas que llevaba en ese lugar, su padre no le había llamado ni una sola vez.

Iba saliendo de orquesta, su clarinete perfectamente guardado en su estuche, su mano sujetándole, la chica repetía en su mente una melodía, la última que habían estado ensayando.

Quizá Hinata no obtenía calificaciones perfectas o estaba rodeada de amigos, y por supuesto tenía sus propios problemas personales, pero no había día que no agradeciera el que su padre le enviara a esta escuela.

Lejos del gris y deprimente sentir de su hogar, en este lugar helado ella no podía sentir la depresión y malos sentimientos. Conocía a unos cuantos, pero ellos eran suficiente para llenar el espacio vacío.

Las clases absorbían su mente, la música avivaba su alma y estaba aquel que calentaba su corazón.

Justo con esta persona en su mente y corazón, que al salir del salón un brazo pesado le rodeó los hombros y le atrajo hasta el dueño del mismo. Confundida, un sonido entre sorpresa y grito dejó sus labios, y sus mejillas coloreándose ante la sorpresa,

"Alguien está demasiado distraída," se burló. "¿En quién estabas pensando, Hinata?"

"¡Kiba-kun!"

"Si la pregunta es en quién, creo es bastante obvio. Si la pregunta es en qué, entonces esperaría por una respuesta concreta." La voz pasiva de Shino le acompañó.

En quién, ¿tan obvio era? Las miradas expectantes en ella la hacían más consciente de esto, y el color rojo en su cara fue la respuesta que sus compañeros esperaban.

Kiba dejó salir una carcajada, estrechando a la chica aún más contra él, y dirigió el camino hasta fuera del edificio.

Entre unas cuantas bromas por parte del chico, las réplicas secas y a veces confusas de su otro amigo, Hinata sonreía.

A esto se refería con agradecer estar aquí. No era perfecto, y a veces malos pensamientos provocados por su familia podían entumecer esto, pero sin ellos... Hinata estaba contenta.

Pero había otros asuntos que podían opacar esta estática de agrado.

Llegando a la sala común de los edificios, le vio.

No podía evitarlo, para ella él era como el sol entre este frío y gris lugar. Era brillante, cálido, y tan él. Naruto era demasiado para pasar inadvertido. Kiba y Shino le dieron unos empujoncitos a ella para que caminara hasta él y le saludara. Y con esta positividad y valentía poco recurrente en ella, caminó hasta donde él.

Sus ojos azules se encontraron con los de ella, y el reconocimiento que vio en ellos le hizo acelerar el ritmo de su corazón...

Sin embargo pudo ver como esos orbes azules se movían un poco fuera de ella, y un brillo conocido les inundó, y llamó;

"¡Sakura-chan!"

Y Hinata paró en sus pasos. Como un callejón sin salida, y aguantó la respiración.

Esa sonrisa seguía ahí, pero él continuaba llamando emocionado hasta que la pelirrosa por quien había gritado pasó al lado de Hinata y llegó hasta él, devolviéndole la sonrisa.

La atención de Naruto en Hinata se desvaneció en cuanto divisó a Sakura, y la chica de cabello negro seguía de pie ahí, cayendo en cuenta que no importaba el lugar, ella no sería completamente feliz.

.

No era una santa o una mártir, pero prefería estar sola, alejada de ciertas personas, y así no llenarse de pensamientos crueles.

Contra Sakura,

Contra sí misma.

Incluso Naruto, ‒siendo esto lo que consideraba peor.

Porque no, Sakura no era responsable del corazón roto de Hinata, mucho menos Naruto, aunque era por él por quien Hinata sufría.

No les deseaba el mal, no deseaba lo peor para ellos, no... pero el pesimismo y la envidia le rodeaba en situaciones así.

Cuestiones que se hacía a sí misma, en espera de que todo se solucionara.

Pero bien había aprendido en sus quince años de vida que el mundo no giraba en torno a ella, mucho menos que las cosas iban a ser color rosa en su vida, o a ser como ella anhelaba. Quince años lidiando con la desilusión, era para que estuviera acostumbrada y dejara de tener esperanzas infantiles.

No, Naruto no era su príncipe azul.

No, Sakura no era una hermanastra malvada, no eran Kiba y Shino sus hadas madrinas o amigos ayudantes.

No, no era ella una princesa de cuento.

Se repetía constantemente, sin embargo momentos como los de hoy no podían pasar de largo. Porque esos ojos azules centrados en ella por milésimas de segundo le daban alas a su corazón. Por momento como el de hace días, cuando él sujetó sus manos le dio calor. O esas sonrisas que le daba en clases, le daba esperanza.

No, Hinata no aprendía, porque ella seguía sosteniendo su corazón en sus manos, esperando porque Naruto lo tomara.

Siendo tan tonta, si seguía así, un día sus manos no podrán sostenerle más, y este se rompería.

Tonta,, pero seguía manteniendo la ilusión.

Porque Naruto se daría cuenta de que Sakura le había dado su propio corazón a alguien más, y después de eso él podría ver lo que la propia Hinata le ofrecía.


Una vez que se toma el ritmo, los días pasan volando. Dos semanas de clase y se sentía algo cansado, sin embargo no era algo que le hiciera decaer. Sasuke estaba acostumbrado a una rutina pesada, incluso antes de esta escuela. Su padre le había hecho tomar cursos extra escolares, e incluso por voluntad propia él mismo decidía tomarlos. Para ese entonces era demasiado para un niño de diez años, pero la edad no era importante para él si podía complacer a su padre y pasar más tiempo con su hermano.

Sasuke era competitivo, y si era posible pulir sus conocimientos y habilidades, él lo haría. El llegar a esta escuela fue un choque con su vida anterior, al menos por la parte de su soledad... hasta que conoció a cierto rubio escandaloso y cierta pelirrosa fastidiosa. Luego estaba la rutina escolar. Que si bien al ser de primaria no tenían demasiado materias, si tenían más clubes y talleres.

En ocasiones seguía pesando el hecho de no poder estar con su familia, pero esto era algo que se iba disolviendo un poco con cada semestre nuevo. De alguna manera, era como si hubiera formado una nueva vida.

Entre el irritante clima y lejanía de este lugar, los dormitorios compartidos y las caras conocidas, todos los días, por meses, iba acostumbrándose más y más.

Luego estaba el hecho de que había formado lazos igual de fuertes con ciertas personas aquí, que el tan solo imaginar el no verles de nuevo era incluso más aberrante que el alejarse de su familia de sangre.

Quizá Naruto seguía siendo igual de ruidoso, pero se había convertido en un hermano. Por otro lado estaba Sakura‒ ya no tan fastidiosa como cuando tenían doce años, pero igual de importante. Más a ella no le consideraba como una hermana.

Para nada.

Sasuke ahogó un bufido, de repente recordando cierta imagen mental que era mejor no traer de regreso, y en su lugar trató de escuchar las mismas instrucciones que ya sabía de memoria.

Esta escuela era mucho más que clases y talleres. Era cara,‒bastante‒ alejada y ubicada en un lugar demasiado frío, pero les brindaba más que matemáticas. Espacios recreativos, cierta libertad y socialización. No sólo les abarrotaba de lecciones y talleres entre semana, sino también los fines de semana.

Una de las actividades predilectas era senderismo o acampar.

Gracias a su facilidad de ubicación, a unos kilómetros hacia el norte y podían divisar montañas, bosques y cataratas. Las actividades de fin de semana-igual que ciertos talleres ‒no eran obligatorios, pero entre eso o viajar más de media hora para llegar al centro de la cuidad, o estar encerrados en sus dormitorios, muchos escogían estas actividades físicas.

Para algunos era nuevo el prospecto de acampar o caminar horas entre tierra y árboles para llegar a alguna montaña baja. Para él era tan común. Sasuke tenía cierto gusto por actividades de este tipo. Fuera de los muros de la escuela y las reglas de socialización, entre caminos vacíos y cielos despejados, podía respirar un aire incluso más fresco.

Esta era la primera salida a acampar en las dos semanas que había iniciado el semestre, y muy a su modo estaba emocionado por ello.

"Bien, aquí es. Comiencen a desempacar y armar las tiendas." Uno de los maestros acompañantes comenzó la instrucción.

Dejó caer la mochila que en sus hombros había cargado por bastante rato. Entre varios suspiros colectivos, los demás hicieron lo mismo. Vio con un tanto de diversión como aquellas caras desconocidas parecía más a punto de desmayarse ‒algunos alumnos nuevos que nunca habían esperado esto. Luego las indicaciones de los maestros responsables y aquellos moderadores.

Habían escogido el conocido punto de lago. Su motivo era el mencionado, con agua cerca y una planicie menos cubierta de árboles que el resto del lugar hacia el norte, este lugar era uno de los más usados para acampar.

"¡Agh! ¡Maldita porquería!" mirando hacia el responsable de aquel grito de frustración, Sasuke soltó un bufido. Era Ino, a punto de patear la tienda de campaña.

"¡No, Ino!"

Corrección; pateando la tienda de campaña.

Con un suspiro él se encaminó hasta donde la rubia, más por ayudar a la otra persona que a Yamanaka.

"¿Te rompió una uña?" Inquirió con sarcasmo al llegar cerca de ellas, en parte ayudando a distraer a Ino y sobre todo tomando la atención de ambas. Sus ojos negros insistían en posarse en la otra figura de cabello rosa. Ella le dio una sonrisa divertida. Ino por su parte no.

"Cierra la boca, Uchiha."

"Oh, alguien esta malhumorada. ¿El aire es demasiado para ti?"

"Con ese cabello no deberías hablar." Para irritación de la rubia, Sasuke sonrió de lado con sorna. "Ugh, al demonio con esta porquería. Y tú, niño bonito, si eres tan pro en este horrible lugar has algo útil y ayuda a armar esta tienda."

Con pasos pesados, y unas groserías más en la boca, Ino se encaminó hasta el lago. Espantando a aquellos que estuvieran en su camino. Sasuke no pudo evitar bufar medio divertido.

"Oish, tú." Un guantazo en su brazo, que gracias aquel abrigo grande no pudo sentir más que como un golpe seco. "Fuiste bastante malo."

"Hn." Ahora su sonrisa era más relajada, porque Sakura lograba eso en él.

"¿Cuál es su problema?" Preguntó mientras se agachaba y volvía a levantar, tela y tubos en sus manos, retomando lo que bien Ino dejó. No era por ella, sino más porque la misma Sakura compartía tienda de campaña con Ino.

Ella también se puso manos a la obra y le ayudó a conectar las barras y tubos para luego pasarlas por los ganchos de seguridad del material de la tienda. Todo esto mientras le respondía.

"Rival de amor."

"¿Qué?"

"Mira hacia atrás, muy disimuladamente." él lo hizo. No vio nada fuera de lo común, y se lo dijo. "Ugh, Sasuke-kun. Se supone tú tienes la visión más aguda. Bien, te lo diré... Ino ha estado de mal humor porque Temari, la hermana de Gaara, está aquí."

Con esta nueva información, él regresó su mirada atrás y en efecto pudo ver a la mencionada. varios metros lejos de ellos, ayudando- tacha eso- comandando a un grupo de chicos a acomodar otras tiendas.

Volvió su vista a Sakura.

"En realidad toda la semana ha estado malhumorada. Debiste verla el día que se enteró."

"¿Que tanto le molesta si esa chica está aquí como moderador?" Era lo único que él podía conectar. La mencionada era varios años mayor que ellos. ¿No se había graduado ya? Pero lo poco que la trató ‒debido al hermano menor de ésta y la amistad de Naruto con el pelirrojo, así que realmente no sabía mucho. Heh, de hecho no se acordaba de ella hasta ahora.

Sakura sólo elevó sus hombros, en señal de no saber cómo era tal situación o porqué estaba ahí.

"Al parecer ella está en Acompañamiento y Tutoría. ¿Naruto no te contó?"

Él negó. "No es como que pare el rato para cachar en chismes y rumores con el Dobe." Y cierto era, poco veía a Naruto salvo dentro del salón de clases. Sasuke pasaba más tiempo en la biblioteca estudiando con Sakura, que en la sala común con Naruto. Bien sabía eso ella.

"No me sorprende que Shikamaru tampoco te dijera."

Concordaba. Nara era bastante reservado, seguro por eso prefería seguir compartiendo dormitorio con él y no alguien más. El silencio envolvía toda la habitación hasta que Naruto o Chouji entraban en ella.

Pero Sasuke seguía sin enlazar la información dada. ¿Que tenía que ver esa chica Temari con Ino? Esto debió notarse en su rostro, la confusión. Y es que Sakura suspiró, en parte por haber terminado de armar la bendita tienda, y en parte por lo obvio que Sasuke no podía ver.

Quizá era debido a que a Sasuke poco le importaban los problemas de los demás, que no les daba doble pensamiento.

Dejándose caer en la silla armable que tenía a un lado, Sakura palmeó la otra vacía junto a ella, invitando al chico a sentarse. Sasuke tomó asiento junto a ella.

No fue suficiente, al parecer, porque Sakura se removió y levantó du propia silla hasta estar pegada con Sasuke, e inclinando su cuerpo más cerca, sus rostros a centímetros, que en voz baja habló.

"Al parecer Temari es moderador de en orientación, y sabes que Shikamaru fue arrastrado por Naruto a asistir ahí. ¿No recuerdas ese rumor en octavo grado, donde decían que Shikamaru gustaba de la hermana de Gaara?"

"Te refieres al rumor que él mismo Naruto inició." Ella ahogó una risita.

"Quizá no era un rumor del todo." Sakura comentó.

"Si tanto le molesta a Yamanaka, debería ir y-"

"¿Besarlo?" él acalló, sus rostros aun cerca y le miró de reojo y vio el tinte sonrosado en su cara, su boca entre abierta en un sonrisa que bien podría ser de burla, pero sabía bien era otra cosa.

Sasuke sentía una urgencia picar las puntas de sus dedos, pero había una presión en el aire, ‒no estamos solos,‒ que le impedía acercarse y sellar sus labios de nuevo. En su lugar sólo acercó su cuerpo un poco más, y chocó su hombro con el de ella.

La expectativa estaba sobre ellos, pero Sasuke decidió dejarla de lado. El silencio se instaló por minutos hasta que ambos vieron a la hermana de Gaara acercarse hasta Shikamaru ‒quien desde la llegada había estado recostado en un silla, ‒ y al parecer gritarle.

"Ino está dolida porque Shikamaru no le dijo. Fue el mismo Naruto, quizá con la intensión de hacerle molestar, que canturreó como la ex novia volvía e Ino debía estar más al pendiente de Shikamaru que de las plantas."

"Tonto Dobe."

Sasuke dudaba que Naruto lo hubiera hecho con verdadera malicia. Eso no iba con él. Y quizá era peor, porque su intento de molestar a Ino y hacerla reaccionar solo logró algo más grande.


No iba a acercársele. No mientras estuviera de ese humor. Shikamaru sólo suspiró y se reacomodó en su silla. Ojos cerrados, y queriendo aclarar su humor. Sin embargo esos gritos seguían siendo eco en el lugar y en su mente. Era difícil ignorar eso.

"Que irritante." Murmuró entre dientes.

"Sigues siendo un vago." Iba dirigido a él, porque el regaño acompañado con una patada a la silla debajo de él. el chico entreabrió un ojo por un momento, simplemente para darle a saber a la persona parada junto a él que le había escuchado.

"¿Te has quedado sin víctimas, que ahora me atacas a mí?"

"Heh, deja de hablar tan mal de mí. En su lugar, ¿Por qué no levantas ese perezoso trasero y ayudas a tu grupo encargado? No pienso hacerlo todo yo."

Shikamaru estaba maldiciendo a Naruto.

"Lo están haciendo bien sin mí."

"Esa no es la razón por lo que te lo digo. Todo esto tiene un motivo, chico vago. Levántate y ve." Él no respondió, hacerlo era demasiada energía que ese día simplemente no tenía.

Porque acampar y senderismo eran actividades que Shikamaru totalmente evitaba. Pero estaba obligado ahora. No era así como había planeado pasar sus fines de semana este nuevo semestre.
Otra patada a su silla, que otra molestia se agregaba a la lista.
¿Es que acaso tenía un imán para mujeres problemáticas que le atacaran? Ya tenía suficiente con el drama de Ino. Y eso de nuevo. No entendía el motivo por el que estaba ella así. O porque si tanto le molestaba, había decidido participar en eso.

Simplemente no le daría vueltas a lo que fuera que ella estaba creando. Era todo un sin sentido para él.

Escuchó como Temari exhalaba fuerte. Él esperó el ataque pero en su lugar, escuchó los pasos de ella, y luego regresar, arrastrando una silla hasta dejarla junto a la de él. Volvió a abrir un ojo.

"¿Qué?" Preguntó algo incómodo cuando los ojos verdes de la chica le inspeccionaron.

Pero Temari no contestó directamente. "Eres un idiota si lo único que haces es evitar el problema. Creí que ya habías madurado."

"¿De qué hablas?" se removió en su lugar.

Ella sonrió con sorna.

"Shikamaru, ¿sabes? A las chicas nos gusta alguien directo y que tome las riendas. Lo que hayas hecho para molestar a tu novia, deberías arreglarlo, no hacer el mismo berrinche que ella."

Tantas preguntas y correcciones que él pudo hacerle a la rubia, pero en su lugar imitó la dirección de su mirada, y entre un grupo de otros compañeros cerca del lago vio a una molesta Ino, que a pesar de su mal humor era vista con atracción por varios compañeros.

Debería ser alarmante que lo único que Shikamaru le dijo a Temari fue;

"Ella no es mi novia."

Quiso retractarse, pero no había mentira en sus palabras. De nuevo sintió sobre sí la mirada de la chica junto a él.

"Si es así, entonces no entiendo por qué estas acá sentado, alejado de los demás, enfurruñado como niño de preescolar."

No respondió. No pudo, porque sus palabras se atoraron en su boca cuando a los lejos, unos ojos azules miraron en su dirección, viendo el enojo en ellos. Por él.

Por la chica a su lado.

"Estás equivocada."

Dijo él, pero no sabía a ciencia cierta a quién exactamente iba eso dirigido.


El grupo se había dividido en dos. Mientras estaba el grupo uno que había partido unas horas antes para establecer el lugar y acomodar las carpas y tiendas de campaña, el grupo dos había partido horas después. Ellos habían sido los que llevaran la comida y mantas extra. Aunque esta actividad era de sólo un día, era bastante pesada. Caminar varios kilómetros en un terreno no muy liso o transitado, subir o bajar por caminos empedrados y llenos de árboles era todo un reto. Para cuando Naruto llegó con su equipo, comida en mochila y bolsas, los demás ya estaban instalados.

"¡Ah, estoy muerto!" Konohamaru se quejó, dejándose caer en el suelo.

Naruto también estaba cansado, pero no permitiría que su nuevo kohai se diera cuenta. Sonrisa enorme, pulgar arriba y palabras de ánimo mezcladas con un poco de arrogancia.

"¡Esto no es nada! ¡vamos, vamos donde los demás y comencemos a sacar las cosas!"

Marchando sin dejarle tomar otro respiro, se encaminó hasta donde podía ver a sus dos mejores amigos acarreando leña para la fogata de más tarde.

"¡Yo! ¡He llegado!" Sus amigos solo le dieron un vistazo, no pausando su trabajo. Naruto infló las mejillas. "Sakura-chan, estoy cansadito."

"Entonces toma asiento, tonto."

"Ha, dudo que no hayan parado para descansar, ¿sino qué les llevó tanto tiempo?" Sasuke quitó los leños de las manos de Sakura, codeándole un poco para hacerla retroceder, ella dejó escapar una risita.

Una ceja rubia se levantó ante el intercambio, pero en su lugar replicó a la insinuación de Sasuke.

"A tu saber, la mayoría de mi grupo son recién llegados, claro que debíamos tomar descansos cada cierto tiempo."

"La misma excusa de siempre."

"Basta ustedes dos. Naruto, descansa un rato." La pelirrosa palmeó su hombro, el chico sonrió victorioso a Sasuke, quien a su vez entrecerró los ojos en desagrado. "Luego deberías ir y supervisar a tu grupo. Creo que Temari ya dejó muertos de miedo al equipo de ella y Shikamaru. ¿Sasuke-kun? ¿Deberíamos ir por más?"

Él asintió, y Naruto no pudo más que suspirar con cansancio cuando sus amigos se movieron de lugar, sin duda a buscar más ramas o simplemente para dejar a Naruto solo como parecía ser su más reciente pasatiempo favorito.

Le frustraba, porque sentía que era tal.

¿Qué se tren esos dos?

"¡Jefe!" Un sonriente y cansado Konohamaru agitaba sus manos violentamente, llamando por Naruto.

Lo que sea que estuviera sucediendo, no debía ser más que su imaginación.


"¿Te importa si me siento un rato?" Ella pudo ver el leve asentimiento de él, pero su atención estaba más en las sombras que el fuego provocaba en su rostro. Tomó una silla libre y la acercó, justo como hace un buen rato.

Hace bastante que la noche había caído, y todo el grupo se había dispersado entre sillas y mantas en el suelo alrededor de las fogatas. Sasuke estaba un tanto más apartado del grupo, seguramente porque los demás estaban con actividades de presentación y juegos. Los maestros moderadores y los líderes de grupo llevando a cabo actividades para romper el hielo, para que los alumnos nuevos entraran en confianza.

"¿Por qué decidiste venir si no ibas a participar?" Ella se acercó más a él, no importaba el gran abrigo y la mucha ropa que llevara debajo de este, Sakura seguía sintiendo la baja temperatura. "Deberías estar ahí, encantando a las chicas nuevas."

La burla juguetona en ella, a respuesta Sasuke empujó la frente de su acompañante con su palma, regresando de manera física la burla que ella canturreaba.

"¿Por qué decidiste venir si ibas a estar temblando como una hoja?"

"Oh, sabes, Naruto lo pidió. No puedo negarle."

"Hn. Mentira."

"O quizá..." él le miró de reojo, porque su tono era bajo y sabía que diría algo más serio. O eso pensó. "Quizá quería compartir una noche estrellada contigo, al aire libre..."

Sakura lo vio, esta vez no era imaginación suya, vio con muda sorpresa como el rostro de Sasuke se enrojecía. Era muy probable que eso que él dijo el primer día en la optativa que compartían era algo de lo que se arrepentía. ¿Él se había dejado llevar por el momento? Lo que era espectacular era que Sasuke siempre reservado, ese día haya bajado sus defensas y dijera algo tan... cursi. Sakura jamás dejaría que eso se borrara de su mente. Justo como la imagen de ahora.

"Cierra la boca." Farfulló él, vista insistente en otro lado menos ella.

"No creí que llegaría el día que te viera así." Su voz como un suspiro. Esto aún era como un sueño.

Él, con el ceño fruncido, le miró. Parecía malhumorado. Más cuando Sakura soltó una risilla, encantada.

"Juraría que estás haciendo pucheros."

"Juraría que terminarás en el lago si sigues diciendo esas tonterías."

"Aw, eres tan lindo todo gruñón."

"Sakura." le advirtió.

"¿Puedo pinchar tus mejillas?" ¿Y qué más podía hacer ella, que seguir con su parloteo? Sino, sentía que podría ahogarse con todo este cálido sentimiento que crecía en ella. "Naruto jamás creerá cuando- ¡yiep!"

Sasuke la interrumpió, cerrando su mano alrededor de su muñeca, y jalando fuerte de ella, levantándola de su asiento junto con él, y marchando lejos del grupo y la cálida luz de la fogata.

"Ouch, Sasuke para." No pensara empujarme al lago de verdad, ¿o sí? "¿Estas llevándome lejos para que nadie escuche mis gritos de auxilio?" Aun así sus pies se movían apresurados siguiéndole el ritmo, ni con sus palabras en broma ella se soltaba de él.

"Eres tan ruidosa como Naruto, sería imposible que alguien no te escuchara."

"¡Hey!"

"Pero te lo advertí." Se detuvo de repente. Varios metros lejos del despejado punto del lago. Ahí había mas troncos caídos y rocas grandes, difícilmente podían ser vistos por los demás. La luz del fuego ya no les alcanzaba, pero la luna proporcionaba la iluminación necesaria para dejarles ver sus rasgos. Sasuke soltó su mano, pero se acercó más a ella. Sakura sintió su espalda chocar contra algo frío y de irregular forma. Una gran roca, pensó vagamente.

Porque ahora su enfoque estaba en algo más.

Era la tentativa en sus pasos, la petición silenciosa entre ellos y el resonar de su propio corazón en sus oídos.
Para Sakura el lugar y tiempo se desvanecieron por completo. No pensaba en sus amigos jugando junto a una fogata o sus maestros vigilándoles. Sólo era Sasuke frente a ella, y su rostro tan cerca.

Una mano en la roca detrás de su cabeza, su brazo cerca de su rostro. Ya no había rastro de bromas o mal humor. Sólo la excitación del momento. Él se inclinaba más a ella, su aliento era contenido y las mariposas revolotearon dentro de sí cuando sus labios tocaron los de ella.

Tentativo, suave y pausado. Un beso, otro, otro... Los movimientos inseguros se esfumaban y la emoción, el sentimiento salía a predominar. Sasuke robaba su aliento, aceleraba su corazón.

Una de las manos de ella en el rostro de él, lo acercaba, le apreciaba en murmullos provocados por los movimientos de sus bocas.

Sakura tenía sus ojos cerrados, pero aun así tras sus parpados sólo la imagen de él existía.

Ya no hacia frío, ya no había nada más que Sasuke. Ambos, juntos.

.


.

O

M

G

Por primera vez en la historia, Aricat presenta un capítulo (no one shot) de diez mil palabras.

Merezco un premio ;-;

Esta historia me emociona, como podrán darse cuenta. Lamento muchísimo la tardanza, pero estuve trabajando mucho con este capítulo. Según mis borradores, la historia no será de tantos capítulos, le cuento alrededor de 12, pero si serán muy extensos. xD

Además, ando que voy a revivir algún muerto (historia en hiatus) les voy a sorprender próximamente (¿?

Por favor díganme que les pareció este largo, largo capítulo, porque yo fangirleo con todo esto.

Hueee xD

por favaaaar no me ignoren ;-;