Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.

Todos: no puede haber alguien tan descarado. / yo, luego de año y medio sin actualizar: holi

pero, hey.. es un cap largo. :D


Ahora:

—Llegaste temprano.

Él giró al reconocer la voz. Le miró brevemente, sus ojos castaños recorrieron su forma por milésimas de segundo, luego se fijó en su rostro. Un breve colorido en sus mejillas, que él adjuntó al aire helado que les daba al estar desprotegidos en la calle.

—Dejaste muy en claro lo que pasaría si no lo hacía.

Labios color rojo se estrechaban en el rostro de ella. La sonrisa coqueta y el tono burlón en sus palabras.

—Heh. Los niños temen a los castigos, es un hecho.

Ella se acercó hasta estar hombro con hombro. Una vez más él era consciente de cuantos centímetros había crecido. Donde antes ella era más alta, ahora era él quien llevaba la ventaja.

Ella olía a perfume, sutil, sofisticado.

—Tch. Como sí.

A pesar de sus palabras desinteresadas el chico intentaba rehuir a su mirada, la joven sabía que ese actuar no era del todo sincero, lo sabía por cómo él pasaba su mano por su cuello y evitaba mirarle directamente por mucho tiempo.

La chica pensó brevemente sobre cuán niño seguía siendo, hasta que llegando a la puerta, él le abrió y le permitió el paso. Su mano se posó sobre la espalda de ella, sin titubeos.

No, Shikamaru ya no era un niño. Temari sonrió.

El calor les envolvió, el murmullo una cacofonía de fondo en ese restaurante.

-Me dices que es muy tarde para para salir,

-Luego dices que me extrañas.

—Es ella tu amiga, ¿cierto? —La joven miró hacia la chica que cantaba en el escenario, él imitó su acto.

¿Desde cuándo tímida y callada Hinata cantaba frente a muchas personas? Se preguntó Shikamaru, luego su vista barrió por el lugar, y logró reconocer a más de una persona ahí.

Largo cabello rubio y ojos azules que ya le miraban con toda esa combinación de emociones negativas. A él y a su acompañante.

Ino, una vez más, logró despertar incomodidad y molestia en Shikamaru. Junto a esto, Hinata estaba cantando, cautivando a la audiencia con su voz, narrando las dolencias del corazón, la nostalgia del amor.

-Te he amado desde el principio,

Y esto se sentía como una prueba para Shikamaru. Caminar con Temari lejos de la multitud y de Ino… o acercarse a esa que siempre fue su mejor amiga y reparar todo.

Los ojos de Temari se agrandaron, sorprendida por la acción de su acompañante. Shikamaru tomó la mano de la chica por la que tenía sentimientos y se encaminó lejos de la música.

Lejos de Ino.

Él había decidido, y ya no quería tener nada que ver con su amiga de la infancia.

-Así que rompes mi corazón cuando…

Shikamaru había elegido a Temari una vez más. Y lo haría cuantas veces fueran necesarias.


.

.

.

*+...Just a Friend to You...+*


Antes:

Estaba molido. En esta ocasión no era simple pereza, era verdadero cansancio. Claro, la mayoría de la población estudiantil respondería lo mismo, siendo que apenas estaban en la primera evaluación del semestre. Usualmente los alumnos estaban cargados de trabajos y tareas que llevaba como podían, pero durante evaluación era peor.

Sin embargo Shikamaru no estaba de tan bajas energías debido a exámenes y proyectos recién concluidos. No, era por algo más físico y emocional.

Estaba más que cansado por las actividades extra que debía realizar en el taller de tutoría y acompañamiento. Todos los fines de semana del último un mes había sido arrastrado a todas esas actividades que realizó en su primer año como estudiante de nuevo ingreso. Ahora era peor –no solo porque para él esas actividades eran aburridas y molestas- sino que al ser responsable de varios chicos, debía esforzarse más, sin opción de dejar pasar. Sentía que odiaba a Naruto por todo eso.

Durante su año como novato les había aborrecido. Ahora como acompañante, moderador y líder les odiaba a morir.

No ayudaba el hecho de que estuviera atrapado en líos de rubios gritones, mandones o dramáticos. Pensándolo bien, hasta ese momento se daba cuenta que tenía un imán para los rubios de ojos claros y personalidades extravagantes. Debía de ser, porque en lo personal prefería pasar tiempo con Sasuke, Shino y Sakura. Sin importar cuan estudiosos y matados eran estos -incluso competitivos-, pero eran sin duda eran silenciosos y tranquilos. En cierto punto, claro.

Pero estar en ese taller era aguantar los gritos animosos de Naruto, quien a veces era exagerado y brillante que le provocaba ganas de gemir y enterrarse en la tierra cual avestruz. Y ahí mismo estaba Temari. Y el simple nombre de ella era para resaltar que había un breve historial con dicha persona. Sus amigos tomaban el tema como un lío amoroso, algo que Shikamaru ignoraba.

A ella le conoció al finalizar la escuela elemental. Parecía, hablaba y actuaba como una brabucona. Con todos, sin embargo parecía gustar de molestarle a él. Y cómo no, siendo que Naruto se la pasaban arrastrándolo a él a donde Sasuke no accedía, y dado el hecho de que Naruto era amigo del hermano menor de Temari, verse era una constante.

En ese entonces él tenía doce años y Temari dieciséis.

Ella se comportaba como una bully, y de verdad lograba sacar de quicio a Shikamaru. Pero ella era directa y honesta, y siempre lograba que él reconsiderara. Le abría la mente.

Era una chica demasiado molesta, en opinión de él. Y guapa. Ella era el epitome de chica atractiva, que incluso su yo de doce años no podía ignorar ese hecho.

Pero nada. Simplemente no pasaba de eso. En ese entonces no había interés en tal, consideraba. Cuando ella se graduó el breve contacto se disipó, así como sus pensamientos en ella.

Eso no quitaba que Naruto sacaba a relucir el tema como si de verdad hubiera sido un hecho relevante de su pasado. Temari había sido como cualquier otro crush fugaz de un adolescente promedio. Hermosa, dominante y ya.

Pero ahora volvía a aparecer y Shikamaru le veía de una manera ligeramente diferente. Los cambios físicos eran innegables, la maduración de su cuerpo y su atractivo aumentaron, claro. Pero la diferencia que él notaba estaba en los recuerdos de ella hace años. De alguna manera, estaba diferente. Aunque claro, algunas actitudes seguían, llámese ese gusto por hacer incomodar a Shikamaru.

Eso y que en esta ocasión el mismo Shikamaru reconocía para sí mismo que no podía suprimir el interés que ella despertaba. Era un adolescente en plenitud, que se fijara en chicas era ya inevitable.

Y ahora con Temari realizando parte de su servicio en el campus se hacía más difícil para Shikamaru responder con sinceridad que ella no le provocaba nada.

Hasta cierto punto la presencia de ella no era tan agotador o agobiante como otras, mucho debido a que había cierto interés cuando se trataba de ella, no podía negarlo, pero tampoco negaría que sus manerismos, sus conversaciones y actos le eran agradables. Este tiempo sin haberle tratado había creado una brecha de asombro y atención a ella. Convivir con ella, cada día, le dejaba más en claro cuan diferente Temari era de todas las chicas que le rodeaban. El único punto malo de la presencia de Temari era que esta ocasionaba el problema con la rubia número tres:

Ino estaba insoportable.

Durante años, Shikamaru sabía cómo tratarla, hacer pocos oídos e ignorar cuando las situaciones eran en exceso irritantes y cansadas. Ino -a pesar del mucho aprecio que tenía hacia ella- era sin duda una de las personas que más agotaban a Shikamaru en todas las maneras posibles. Le quería, pero eso no quitaba que fuera todo un personaje con el que lidiar.

Verla en clases, sus comentarios secos, su manera cortante de ser y caprichosa, sin decir realmente cuál era su problema, era fastidioso en extremo para él. Y Shikamaru sabía la razón, sin embargo no era culpa de esta, y no iría con ella a hablar de eso. Así, sabiendo esto se resignaba a tratar con esa molestia número uno que agotaba su poca energía.

—Las mujeres son tan problemáticas.

Se recargó en su silla, mirada al techo y esperando que con un chasquido todo se borrara.

Fuera tan sencillo.

—Sabes lo que debes hacer para que deje de estar molesta —Entre mordiscos y una voz tan ligera y desinteresada de su alrededor, Chouji era todo lo que Shikamaru deseaba ser en ese momento, o al menos no estar pasando por todo esto.

La única respuesta de Shikamaru fue apoyar más la cabeza sobre sus brazos reclinados en la mesa, y de verdad deseando que al descansar su vista y desaparecer por instantes, todo se hiciera más simple. Cerró los ojos por segundos, solo centrándose en el sutil ruido del leve rose de pies y diálogos lejanos y Chouji comiendo.

—¿No es la hora en que deberías estar en tu grupo de acompañamiento?

—Hhmm…

Todo era tan agotador.

.


—¡Hinata, Hinata!

Sobresaltada no solo por el llamado, sino por el volumen de la voz, Naruto le gritaba con efusividad, ella apresuró el paso hasta donde el chico. Recién ponía pie en la sala común, brazos ocupados por sus libros y el estuche del clarinete, su objetivo eran las escaleras para llegar a su dormitorio. Había estado trabajando en la biblioteca pero sus deberes aun no terminaban, aun así era bastante tarde.

Estaba agotada, esa semana demostraba ser una bastante estresante, demasiados trabajos y tareas en tan poco tiempo. Los maestros eran tan estrictos en cuanto su trabajo dentro del aula y la mínima calificación permitida a esperar era incluso ya mucho trabajo.

Pero, por muy cansada que estuviera mentalmente, la energía que irradiaba la sola personalidad de Naruto se sentía como aire puro. Se encaminó más rápido hasta él, devolviéndole el saludo de manera más baja y calmada, evitando respingar de nuevo cuando el rubio pasó su brazo por su hombro para acercarla más a los sofás donde él había estado sentado hace unos momentos.

Había más personas ahí, ella notó. El pequeño niño de cabello castaño que Naruto le había presentado como Konohamaru, y el otro chico de tez muy blanca y cabello muy oscuro, Sai. Ambos le saludaron de diferentes maneras, el niño casi tan gritón como Naruto pero menos efusivo, mientras que el otro chico de manera más seca y educada.

—¡Hinata, que bueno que te veo!

Si bien su brazo ya no estaba alrededor de ella, su cercanía no pasaba de largo, sentado a un lado de ella, centímetros que podían ser inexistentes les separaban, y cada segundo que pasaba Hinata sentía que la temperatura aumentaba. Rogaba a Dios que no se notara el rubor en su cara.

—¿Hay algo en que pueda ayudarte? —Preguntó, boca seca y voz difícil de mantenerse alta y clara. Oh, rayos que detestaba esto. Pero era involuntario.

Su cabello rubio se alborotaba más con cada asentimiento efusivo que él daba, su gran energía le hacía sonreír a ella. —Sabes que soy mentor de ellos, —señaló brevemente a los presentes—, ¡pero esta semana ha sido un cataclismo! ¡Estoy tan agotado que mis porciones súper secretas de ramen ya se han terminado!

—Oh, es una pena.

—¡Lo es, lo es!

Hubo silencio por unos momentos, y Hinata sentía que el ambiente estaba convirtiéndose en uno incómodo. Porque ella era terrible para conversaciones casuales con personas que no conocía, aun peor cuando se trataba de Naruto. Cuando Kiba o Shino estaban presentes era menos estresante, porque Kiba y Naruto se la pasaban parloteando y riendo. O al menos con Sakura presente, esta solía conversar con cualquiera que estuviera. Pero ahora la situación era agobiante, no solo tener que seguirle la conversación a Naruto y la presencia de estos dos desconocidos, sino la expectativa de su adorado rubio porque ella hablara.

—¿Cómo puedo ayudarte? —Repitió, voz quebradiza y baja. Por la confusión de Konohamaru y el leve levantamiento de la ceja de Sai, ella podía comprobar que su voz sonó tan mal. Como si estuviera exasperada por irse. Mordió su labio. Pocas veces tenía esta oportunidad, y siempre las echaba a perder.

—Bueno, bueno —pero Naruto no le miró extraño, al menos no diferente a lo normal ni mucho menos ofendido. Al contrario, le brindó otra gran sonrisa, y con esto ella se sintió menos horrible.

—Tengo un plan súper secreto y súper divertido. ¡Y necesito de tu valiosa ayuda!

—¿Y-yo?

—Hmm, así es. El amargado de Sasuke no sale de la biblioteca con Sakura. ¡No tengo a nadie más que a ti!

Nunca había pensado que llegaría a escuchar eso. Ella asintió, ilusionada por lo que él iba a proponer.

Por él, Hinata haría cualquier cosa.

.


—Estás demente —Sakura concluyó ante Ino. La rubia, por su parte, se mostró dolida, e incluso ofendida. Acababa de soltar todo este ahogo emocional de su sistema, sus miedos e intuiciones, y lo único que Sakura le dice es eso. Vaya mejor amiga, pensó la rubia con amargura.

Sakura notó eso, y se apresuró a aclararse.

—Sé que todo este asunto de Temari te es… horrible, pero Ino, siento que estás haciendo un mar de un vaso de agua.

—Tú no entiendes lo que estoy pasando, porque tu amor es más que correspondido. Sasuke no mira a nadie más que a ti. No sabes lo horrible que me siento cada que pienso que Shika se la pasa más con ella que conmigo.

Y era verdad. No era drama, Ino en serio que sentía un vórtice en el estómago, su corazón acongojado y su mente una tragedia. Era todo mil veces peor porque Shikamaru estaba distanciado de ella.

Sakura dejó de lado su tarea, quitó sus lentes de su rostro y miró directamente a Ino. Llevaba todo el día estudiando, presentaba un examen el siguiente día y de verdad que estaba agotada de tanto proyecto y tareas, estaba más que exhausta mental y físicamente, se reflejaba en su ser, pero se levantó de su escritorio y se encaminó hasta la cama de Ino. De inmediato sujetó su mano, le miró a los ojos y se dispuso a escucharla de nuevo, de verdad.

La escuela era importante, pero el dolor de sus amigos también era una prioridad.

—Estos días han sido del asco.

—Lo sé —Sakura acarició la mano de ella, empatizando totalmente. Pobre Ino, pensó. Ella que siempre había sido tan asertiva y segura, siendo golpeada de esta manera por su primer gran amor —. Deberías hablar con él. Ser sincera.

Ino solo negó con la cabeza. —Sabes que no puedo.

—No quieres. Y lo único que ganas así es confundirlo. Enojándote porque crees que Temari gusta de él, pero si ustedes solo son amigos, no habría derecho a eso. ¿No?

—Es más complejo que todo eso. Lo sabes bien. ¡Incluso él lo sabe!

—¿Estás segura? Una cosa es que él crea que tú tienes sentimientos, otra que se lo hayas dicho. No es que seas tan obvia.

Aunque esto no era tan cierto. Ino no se le abalanzaba a Shikamaru, pero toda persona con una pizca de sensatez y atención, podría notar los cambios de Ino ante su amigo. Como su sonrisa deja de ser coqueta y se volvía suave, o el pequeño brillo de adoración que sus ojos azules mostraba, como pareciera que con cada palabra de él, Ino se acercara unos centímetros más, como le observaba con atención cuando creía que él no estaba prestando atención. Ino había tenido otros novios, y estas muestras de afecto no habían sido así de suaves.

Por esto era que ella enloquecía, porque sabía bien que lo que sentía por Shikamaru era diferente a las veces anteriores. Ella juraba que era verdadero, no fugaz como toda relación en su vida.

—La semana de evaluación termina el jueves. Seguro luego de esto los ánimos mejoraran. Shikamaru también debe estar cansado de tanto trabajo, y sabes que es todo un dolor el estar en el taller de Naruto. No sea tan dura, Ino-pig.

Ino sonrió a medias con el sobre nombre afectivo de su mejor amiga, también agradecía su apoyo.

—Tienes razón. Ese vago ha de estar harto de que no le dejen descansar.

—Seguro que sí. Verás, semana libre de estrés, su cumpleaños, luego el tuyo… será una buena semana.

Sí… al fin Sakura había logrado que la rubia sonriera por completo.

—¿Has pensado qué quieres hacer el fin de semana? No estoy segura de que podamos estar hasta tarde entre semana, pero podemos salir con los demás el sábado. ¿Quizá cine? O podríamos ir al centro y-

Ino dejó de escuchar a Sakura, quien estaba haciendo su intento de mejorar el ambiente. Ino se lo agradecía, en serio que sí. Pero dejó de prestar atención y regresó a su inseguridad. Su cumpleaños se aproximaba, ella debía pensar en actuar, definitivamente no podía dejar que Shikamaru cayera en las garras de Temari. Porque Sakura decía que era ilusiones de ella, pero Ino conocía muy bien a Shikamaru, y sabía que ese rumor de Naruto no era sin fundamento.

Temía que, de no llegar a Shikamaru antes que Temari, esa sería una carrera que jamás podría volver a intentar.

.


Sasuke estaba seguro que un día de estos Naruto le reventaría los oídos con tanta habladuría. Aunque estaba acostumbrado a la forma de ser de Naruto, no quitaba el hecho de que a veces el rubio hablaba a un volumen muy alto.

¿Podía, alguna vez en su vida, tener tranquilidad?

Suponía que el gesto en su cara había sido muy claro en cuanto a la molestia de Naruto, pues este al llegar comenzó con su berrinche, a lo que Sasuke esperó paciente a que le contara de una vez por todas lo que traía en mente, porque claro, Naruto era un ser animado por naturaleza, pero luego de la pubertad se había calmado un poco, tanto que estos momentos de gritonearía era debido a algo en específico.

—¿Qué? —espetó Sasuke, había esperado por un minuto mientras Naruto balbuceaba a lo tonto. Era paciente, pero no tanto. Tenía cosas que hacer.

—Estas libre el fin de semana, ¿cierto?

El pelinegro le miró con sospecha.

—Vamos, no te hagas tonto. No es como que salgas con alguien y tengas una cita, o algo así. Seguro solo estarás de amargado en tu habitación.

Sasuke sentía como su ceja tenía un tic. Estuvo a punto de soltarle que no era un perdedor solitario, y que seguro saldría con Sakura, pero cuando su mente evocó a la chica, él reparó.

Sasuke aún no le había contado a Naruto de Sakura. Ella tampoco, pero esto Sakura lo había dejado a su cargo, Naruto era su mejor amigo, después de todo. Sasuke estaba en conflicto, pero Naruto asumió que su silencio era debido a que no tenía defensa ante lo que había dicho, así que prosiguió. Pasó su brazo sobre los hombros de Sasuke, y se encaminaron por el pasillo rumbo a la biblioteca.

—Verás, mañana al fin esta masacre termina, y viejo, que ha sido todo un horrible mar de sufrimiento y-

—¿A qué quieres llegar?

Demonios, que Naruto balbuceaba demasiado para la intolerancia de Sasuke.

—Tch. ¿Salgamos el sábado para celebrar?

—¿Salir?

—A la ciudad. Todos irán, pensaba que podríamos ir a ver una película, o comer algo. Debemos ir a los videojuegos y-

—Declino la invitación.

—¡Oh vamos! ¡No seas aguafiestas!

Ya habían entrado al edificio, Naruto seguía detrás de él.

—¿No estás cansado de todo el estrés? Podemos pasear y-

—Estoy cansado, por lo que prefiero quedarme en mi habitación y dormir

—¡Dormirás cuando te mueras! ¡No seas un amargado!

—¡Uzumaki!

Una de las encargadas de la biblioteca le regañó, el rubio se achicó. —¡Lo siento, de veras!

Ante la mirada de advertencia de la bibliotecaria, y la atención de las personas dentro en él, para cuando Naruto se dio cuenta, Sasuke le había abandonado.

—Ratón de biblioteca —, refunfuñó el rubio. Se dio media vuelta y salió del lugar. Bien, Sasuke decía no, por el momento, pero conocía a alguien a quien él no podía negarle nada.

.


El internado donde estudiaban/ vivían estaba en un Estado de clima frío, el campus era grande pero algo retirado del centro de la ciudad. Era un lugar para jóvenes de familias económicamente bien acomodadas, unas más que otras, pero todos eran de diferentes países, diferentes culturas y costumbres. Y cada receso escolar ellos regresaban con sus familias. A pesar de lo anterior, la mayoría de la comunidad escolar era agradable, claro que nunca faltaba el snob creído, pero en general todos tenían cierta armonía al coincidir en que ese era un lugar diferente para todos. Era más que una simple escuela, para muchos de ellos que habían llegado ahí desde la infancia,ese lugar era como un segundo hogar. Contados eran los alumnos que pertenecían a esa misma ciudad, estos tenían la opción de quedarse en el dormitorio o regresar a sus casa cada que terminaba la jornada escolar de día.

El mismo campus de la escuela tenía centros recreativos y deportivos, pero también había la accesibilidad por parte de los directivos, de que a cierta edad y con permiso, los jóvenes podían salir a la ciudad, siempre y cuando cumplieran con los horarios permitidos.

El sábado por la tarde el plan de Naruto se llevaba a cabo. Sus amigos más cercanos se habían juntado para salir todos ese día al centro de la ciudad y comer en el restante favorito de los chicos.

Sasuke se encontraba ahí, para desagrado de sí mismo. Le había dicho "no" a Naruto hace unos días, pero luego había llegado Sakura y le había pedido acompañarle.

Es el festejo de mi mejor amiga y tu roommie, estás obligado.

Meses atrás habría sido más difícil que una simple petición por parte de ella para hacerle acceder tan fácil, pero un beso rápido, robado entre la seguridad de los estantes de libros que les ocultaban, que Sasuke no pudo realmente encontrarse con ganas de decir "no" a Sakura.

Por eso se había aguantado la media hora de camino en el bus entre los gritos de Kiba y Naruto. Sakura le debía una muy grande.

—Vamos, comeremos y seguro veremos una película. No habíamos salido desde que inició el curso —Sakura le comento de camino, pues ella notaba el malestar de Sasuke.

Sasuke le miró con obviedad, y ella le sonrió en disculpa, Sasuke solo miró por la ventana durante el resto del camino, pero enlazó su mano con la de ella. Sasuke no necesitó ver a la chica para saber que esta se había sonrojado un poco, no era común que demostraran afecto en público, mucho menos cerca de todos sus amigos, pero ellos iban sentados unos asientos delante de los demás, y Naruto tenía distraídos al resto.

Pronto, Sakura pensaba, ellos podrían hacer esos gestos sin temor.

.

Para cuando llegaron al restaurante Sasuke no era el único con cara de amargura. Sakura sentía el ambiente tan tenso e incómodo, que casi le proponía a Sasuke que regresaran al internado, de no ser porque estaban ahí para festejar a Ino y Shikamaru.

El lugar era uno de sus favoritos, todo tipo de comida rápida y otra más elaborada. El lugar era amplio y el decorativo relativamente adecuado para jóvenes. Había mesas amplias o algunas mas privadas, estatuas de algún personaje de cultura pop y cuadros de otros tantos. Televisores que mostraban cualquier cosa y música de moda por los altavoces.

Sakura se había sorprendido que Naruto hubiera, de verdad, organizado todo. Había reservado un lugar, y según él, había planeado algo increíble para celebrar.

—¿Que hacen ellos aquí? —Ino le susurró más que molesta a Sakura, sin dejar de ver con desagrado a Temari.

Porque no solo era el grupito normal de cada día que se juntaba en la sala común que conectaba los dormitorios, no, no. Además del chico de aspecto pálido llamado Sai, quien últimamente Sakura veía muy seguido junto a Naruto, Gaara, Kankuro y Temari estaban ahí.

Era la joven mujer, cuya presencia hacia que Ino estuviera tan molesta.

—No lo sé —respondió Sakura, tratando de calmar a la rubia.

—Naruto, creí que esta era solo un festejo más… personal. Ya sabes, solo los amigos cercanos.

Muy a pesar de que Ino mostraba una sonrisa, su tono era obvio. Sakura sentía que en cualquier momento soltaría veneno de su boca.

Pero ni aunque su tono era notorio, Naruto captaba. A veces era demasiado denso para entender ciertas situaciones.

—¡Vamos, Ino! Es una celebración, ya dijiste. ¡Así que entre más, mejor! ¡Vamos, la mesa nos espera!

El rubio sujetó a Gaara por los hombros y se encaminó hasta seguir al mesero que les esperaba. Kiba junto a él, platicando y riendo, mientras que los hermanos del pelirrojo le seguía junto a Shino y Hinata. Por un momento, Sakura se dio cuenta de que Sai seguía ahí, les miraba indeciso, y parecía querer decir algo, pero Naruto le llamó, y se encaminó junto a Sasuke y Chouji, quien le daba unas palmadas en la espalda a Shikamaru.

Sakura e Ino se quedaron unos momentos ahí para luego encaminarse al baño. Ya dentro del mismo, Ino emitió un grito ahogado. Estaba de verdad enfurecida.

Caminaba de aquí para allá, parecía leona enjaulada. —¿Qué demonios le pasa? ¡Idiota cabeza de esponja!

—Vamos, Ino. Sabes que Naruto es inocente en bastantes aspectos, te aseguro que les invitó con buenos motivos. De ninguna manera lo hizo para molestarte.

—Ja, ¿eso crees? ese tarado. Ugh, ¿Por qué? ¡Por qué, Sakura! ¿Por qué precisamente ella? ¡y hoy de todas las veces! O sea, entiendo que invite al desadaptado de Gaara, incluso al idiota de Kankuro, pero, ¿qué diablos hace esa… esa abuela aquí?

—Ino —le reprochó —. Ella no es tan mayor

—¿No? Pues entre nosotros lo es. ¿Es que no tiene amigos de su edad?

—Dudo que Temari esté aquí por eso. Vamos, no seas así. Hoy es para festejarte, a ti y a Shikamaru.

Ino quería golpear el azulejo de la pared con su cabeza. Suspiró, fuerte.

—Tienes que ayudarme a que ella no cruce palabra con Shika. ¡Que ni siquiera tengan contacto visual con él!

—Hmm…—Sakura se removió, incómoda. —Llevamos aquí un rato… es probable que eso qué pides no se vaya a poder. Ya todos deben estar acomodados en sus asientos.

De nuevo, Ino quería golpearse con la pared.

Sakura le tomó por los hombros, le miró directamente a la cara y le habló con solemnidad. —Ino, hoy es para celebrar, divertirse. Todos estamos aquí para eso. No dejes que ella lo arruine. Pero para esto, tú tienes que dejar tu enojo y frustración.

—Saku…

—Ya sé, ya sé. Es difícil. Pero, hey, solo por hoy, no te pongas en este plan. Solo come, platica y divierte. Ignora ese pensamiento de que ella hará algo. Que tú supongas que Shikamaru tuvo un crush con ella hace años, no quiere decir que ahora ella le corresponderá. Tú ya lo dijiste, ella es bastante mayor, es una chica universitaria, seguro sale con alguien igual.

Parecía que las palabras de Sakura al fin entraban en la mente de Ino, pues poco a poco el enojo se iba disipando y el beneficio de la duda se convertía en esperanza.

—Tienes razón, es decir, por como ella siempre se dirige a nosotros, no nos ve más que como unos chiquillos. Lo mismo para Shikamaru.

—Así es. Sakura asintió, positiva.

Ino respiró hondo, y se mentalizó. Había planeado estar junto a Shikamaru todo el tiempo y luego que ambos se separaran del resto, pero podía posponerlo para más tarde. Además Sakura tenía razón, era su festejo, no tenía por qué obsesionarse ni con Temari ni con Shikamaru.

.

Sakura una vez más deba aplaudía la organización de Naruto, pues había reservado toda el ala derecha del segundo piso. Había juntado bastantes mesas en el centro, y unos cuantos globos de helio adornaban el espacio alrededor. Para cuando ellas llegaron varios platillos y bebidas ya estaban en la mesa. Manos se estiraban y brazos se cruzaban para tomar de la comida ahí.

—¡Oye, Ino! —Naruto se levantó de su asiento y tomó a la rubia por los hombros, más de una vez Ino trato de zafarse, pero Naruto era insistente. La dirigió hasta el asiento asignado, junto a Shikamaru. —Los cumpleañeros deben de ir juntos.

Ino miró a toda la mesa, la audiencia de esa ocasión era mayor que el año anterior. No era una regla per se, pero solían salir en grupo para festejar los cumpleaños. No podía decir ella que todos los presentes eran sus amigos (principalmente unas cuantas personas), pero en su mayoría solía relacionarse con ellos. Quizá Sakura era su mejor amiga, pero Shikamaru y Chouji eran sus chicos. Al ser amiga de Sakura venía de cajón Sasuke y Naruto. Luego estaba Hinata, en medio de Kiba y Shino, que si bien no era la súper amiga de estos, Hinata era su compañera de cuarto, compartían su espacio todos los días. El cómo estaban todos sentados era en ese mismo orden, como a pesar de ser varias mesas para todos, parecía formación de grupos de tres. Shikamaru y ella en medio, pero Chouji a un lado de Shika. Naruto siempre pegado a Sakura, y ella a Sasuke. Ahí Ino se sorprendió ver a ese chico, Sai. Lo poco que le había tratado no era de su agrado, y además de ser demasiado serio –no al estilo de Hinata- parecía incómodo. Luego frente a ella estaba Hinata y sus chicos, y a un lado de estos los hermanos Sabaku.

Ino contó hasta diez de nuevo, tratando de mantener la compostura. Se lo había prometido a Sakura y a sí misma; haría a un lado este tema y simplemente gozaría de esta salida.

—¡Toma, toma! —Naruto le pasó una bebida.

—¿Qué es? —le miró con sospecha, Naruto a veces solía hacer bromas infantiles y asquerosas.

—Es algo especial para la cumpleañera~.

—Es un preparado de ron —Shikamaru le respondió, desagrado visible.

Ino se inclinó hacia el chico para poder ver a Naruto. —¿Cómo lo conseguiste?

Naruto sonrió triunfal, levantando un pulgar.

—No creo que debas obligarle, Naruto no es-

Sakura fue interrumpida por el mismo rubio, alegando que no debían ser aguafiestas. No era que ninguno de ellos no hubiera probado alcohol antes, tenían diecisiete años, pero les era un poco difícil conseguir ese tipo de bebidas, más aun en restaurantes. La edad legal para bebe ahí era a los diecinueve años. Luego ella entendió cómo lo hizo. Se enderezó en su lugar y miró al frente. Igual que ella, Temari y Kankuro tenían la misma bebida.

Así que por eso les invitó, y no para jugar al cupido con Shikamaru… supuso Ino, para luego medio sonreír. Sentía un peso menos. No tenía por qué preocuparse tanto por Temari, ¿eh?

Había supuesto que iban a beber un poco luego de salir de ese lugar, ya que a veces Naruto convencía a Sasuke de comprar por ellos, pues este era el que lucía menos sospechoso o nervioso al mentir en alguna tienda de autoservicio. Pero podían comenzar la diversión desde antes. Mejor aún.

—¡Bebe, bebe!

Naruto y Kiba eran más que suficientes para comenzar a locura del lugar, pero-

—No lo hagas —, dijo Shikamaru, y ella le miró momentáneamente. En sus ojos oscuros estaba la advertencia, "no lo hagas, Ino". Y es que frente a él también había un vaso idéntico al de ella. Shikamaru muchas veces era un aguafiestas.

Ino lo tomó a reto. Dio un gran sorbo tras otro, mientras su amigo le miraba con reprobación. Ino no estaba acostumbrada a que le dijeran qué hacer o qué no, mucho menos que le prohibieran cosas. ¡Ni siquiera su padre le prohíba algo! Pero que Shikamaru lo hiciera, o bien, lo intentara, solo aumentaba el placer en su ego al desafiarlo.

Ella a veces actuaba de manera caprichosa, sabía bien, pero no podía evitarlo. Era parte de su personalidad. Y si ser así lograba que él le regañara, era como una pequeña victoria, porque eso significaba que a Shikamaru le importaba, que se preocupaba. Que le vigilaría y la protegería.

Así, Ino le sonrió altanera a Shikamaru, luego tomó la bebida de él, la sostuvo al aire y se unió al festejo y ruido que Naruto había iniciado.

Contenta y uniéndose a las conversaciones random o respondiendo a chistes o anécdotas que alguien traía a tema Ino se dejó hundir en el ruido, en el suave balance y afloje de su cuerpo y mente. Para cuando contó dos bebidas, sabía que el alcohol ya se le estaba subiendo, más aún porque había tomado sin mucho en su estómago. Y en el momento que todos comenzaron a comer, que incluso ella sabía que ya estaba un poco ebria. Y sin embargo, no dejó de más de una vez le llamaba, le pedía bajara su consumo, pero Ino no quería. Luego, también la noción del tiempo se desplazaba diferente, como si en un momento hubiera pasado mucho rato, cuando no era así.

Cuando se levantó para ir al baño, sus piernas le fallaron, no se cayó, pero sentía un poco de tambaleo. Sakura de inmediato se levantó y la acompañó.

Ino sentía calor, a pesar de ser septiembre y que afuera el otoño comenzaba a calar frío. Se reclinó contra los lavabos, respirando un poco pesado y sintiendo sus ojos cansados.

—Te excediste.

Sakura pasaba un poco de papel húmedo por el rostro de Ino, solo intentando bajarle esa calor. Mientras Sakura mas hablaba, poco captaba Ino, solo de vez en vez soltaba una risita o resoplaba muy fuerte.

—No creo que se vaya a poder…

—Ellos tampoco están en forma…

—Dile que ordenen solo limonada o agua,

—De cualquier manera ellos ya se fueron.

—Se va a molestar…

Ino no era consciente del todo, algunas frases entraban a sus oídos, pero no pasó por su mente con quien estaba hablando Sakura, hasta que notó a Sasuke parado a un lado de la pelirrosa.

—Uh, Sasuke-kun, pervertido… —Ino le golpeó el hombro, Sasuke de inmediato frunció el ceño, luego Ino abrazó a Sakura, con demasiada fuerza y poco equilibrio, casi hace que se caiga, de no ser por Sasuke, quien le sostuvo del hombro. —Es mía, ¿okay?

Él no le respondió, pero era Sakura quien se disculpaba apenada con él. El chico solo negó con la cabeza.

—¿Me esperas?

Sakura le pedía. Porque sabía que ya había hecho que Sasuke accediera a demasiadas cosas que le parecían problemáticas en ese día, ella comprendería que él también quisiera irse al campus, pero sabía que ella sola no podría con Ino.

Sasuke otra vez no respondió, solo asintió breve con su cabeza y luego salió del baño. Ino seguía hablando sin mucha coherencia, soltando a Sakura de su agarre y encaminándose a un cubículo para entrar al baño. Se movía en automático, poca coordinación pero aun testaruda con no caer. Estaba ebria, sí, pero no tan gastada.

Varios minutos pasaron hasta que regresaron a la mesa, y es que lo primero que ve Ino es que faltaban varias personas. Sakura iba a un lado de ella, observando con atención su reacción.

Ino se sentó con mas precaución, como si la silla fuera a desaparecer, pero aun esto miraba al asiento a su lado y los de enfrente, vacíos.

—¿Y los demás? —Preguntó, un tanto confundida. Poco le importaba a donde se habían ido Gaara y sus hermanos, todos ahí sabían por quién verdaderamente ella preguntaba.

—Gaara no se sentía bien, así que ellos se retiraron —Ofreció Sakura, a vista de que los demás no parecían querer hablar. Aun eso no era la respuesta que Ino ó a Chouji, quien lucía más nervioso. Ella le llamó, esperando él fuera sincero. Incómodo y reticente, le dijo.

—Sabes cómo es él. Los festejos no son algo que disfrute demasiado…

—Pero es nuestro festejo —Ofreció en tono miserable, sin darse cuenta que había hablado ese pensamiento.

Él y ella. ¿Por qué se fue? Sabía que era alguien que siempre se quejaba del aburrimiento, pero aquí estaban todos sus amigos, riendo y comiendo, fuera del campus, como cualquier adolescente.

—¡Mañana es día de excursión, Ino! Shikamaru seguro se fue a dormir.

Ino miró con mucho desprecio a Naruto. —¡Quizá él no estaría obligado a esas excursiones si no fuera por ti!

—¡Uh! No es como que él las odie, mucho menos se queje de así poder ver siempre a-

—¡Naruto!

Sakura le impidió seguir, obvia advertencia que incluso en su estado Ino entendió. Pero no lo dejaría pasar. —¿A…?

—¿Las nubes?

Ofreció débilmente. No, por favor. Que ella no era idiota. Entendía la implicación, sabia de quien hablaba. Esa tipa que… detuvo su pensamiento, y es con esto que otra idea le acecha. Ino, no lo había pensado.

—¿Shika se fue solo en el bus?

No, ya no era pregunta, y aun así la respuesta que obtuvo Ino por parte de todos fue la acción de desviar el contacto visual de ella. sabía algo que ella no. Que pensaban ella no intuiría.

Pero sí que lo hacía.

Cerro sus manos en puños, incapaz de gritar a sus amigos, incapaz de tirar los cubiertos que estaban frente a ella. Quería hacerlo, pero el orgullo le podía más. Así que simplemente optó por tragarse el nudo en la garganta.

.


Había supuesto para él un dolor en el trasero cuando Naruto lo interceptó el día anterior y le aviso de lo que harían. Shikamaru no odiaba reunirse con los demás, era algo habitual, sin embargo no era fan de las salidas grupales fuera del campus, mucho menos en pos de festejo. Porque siempre, en cada ocasión de celebración, usaban eso como excusa para beber. No tenía tampoco un problema con esto, cada quien hacía lo que quería con su vida, pero no era de su agrado tener que lidiar con idiotas ebrios y ruidosos.

Agradecía que quisieran festejarle, que hayan organizado tal salida, pero Shikamaru estaba exhausto en diferentes ámbitos, que de verdad lo que quería y necesitaba era dormir. Para empeorar las cosas, al día siguiente tendría que levantarse temprano para acompañar en la excursión.

Shikamaru no creía ser alguien egoísta, y en cierta manera tenía un lado débil cuando de Naruto se trataba. No entienda del todo como era amigo de él, eran bastante diferentes, pero sabiendo bien que en realidad Naruto era único en su clase, y siempre lograba convencer a los demás de hacer casi lo que sea, Shikamaru accedió, pero le había dejado muy en claro que se regresaría temprano.

Había visto esto también como una oportunidad de arreglar las cosas con Ino, o en plan de sí mismo, simplemente ignorar el que había sido el comportamiento de su amiga por semanas. Pero supo que toda su buena intención se iría al carajo cuando al llegar al restaurante estaba Gaara y sus hermanos. Él vio el cambio de Ino, su actitud grosera ante Temari. Él estuvo a punto de darse la vuelta e irse, pero el propio Chouji lo evitó. Él sabía cómo se sentía.

Shikamaru decidió resignarse, toleraría esa reunión solo un rato y luego se iría. No podría acusarle de grosero por eso. Para sorpresa de él todo fue relativamente bien hasta que Naruto convenció a Kankuro y a Temari de pedir bebidas por ellos. Con eso, él supo que su estancia ahí sería incluso más corta de lo planeado cuando Ino comenzó a beber.

Shikamaru no toleraba a Ino ebria. Se volvía petulante, coqueta y su lengua se aflojaba demás. En casa él solía ignorarla sus invitaciones a salidas, pues ella prefería hacer y deshacer a su gusto sin dar explicaciones, para lego solo ir con él y contarle la nueva metida de pata que había hecho.

En ese momento era especialmente incómodo para Shikamaru, el insistente acto de ella de acercarse a él, de obligarle a beber, de gritar a la par de Kiba y Naruto, de comentar cosas idiotas a los demás, y sobre todo lanzar indirectas hacia Temari.

Dos horas habían pasado ahí, para cuando Ino se retiró al baño junto a Sakura, que él decidió tomar ese momento para retirarse. Simplemente se levantó y se dirigió hacia Sasuke, informándole que se iría. Él asintió, y Shikamaru sabía que él quería hacer lo mismo, pero no dejaría a Sakura atrás. Shikamaru agradecía no estar atado por un compromiso como el de él. Había caminado unas cuadras hasta la parada del autobús, sintiéndose más cansado que los últimos días.

Habían pasado escasos cinco minutos cuando un claxon atrae su atención. Un carro negro se para frente de él, una ventana se baja y puede ver a Gaara.

—Podemos llevarte —Ofreció. Shikamaru no lo pensó dos veces y se subió en el asiento trasero.

—No es muy cortes del cumpleañero dejar la fiesta.

Shikamaru miró al conductor, una sonrisa condescendiente por parte de Temari. esta arrancó y condujo en dirección contraria a la que él esperaba. Aun así, no comentó nada al respecto.

—No soy mucho de ese ambiente.

—Hm… Gaara tampoco —El chico se removió incómodo —. Claro que no dejaría pasar la invitación de su amigo.

—Fue agradable.

Shikamaru quería negar eso, pero una vez más, no lo haría. No había necesidad de hacerlo, pues no era más que cortesía por parte del pelirrojo. Era curioso el cambio radical de este chico. Cuando lo conoció había incluso sentido miedo de él, y no es hasta después que fue a tratamiento, y que Naruto le ha apoyado, que Gaara se mostraba más tranquilo, y se atrevía decir, civilizado.

—Lo cierto es que no se siente del todo bien, Dejaré primero a Gaara y luego te llevaré a ti, si no hay problema con eso, Shikamaru.

—No me molesta. Ya me estás llevando gratis.

La rubia se rió.

Gaara y sus hermanos eran de ese pequeño porcentaje de alumnos del internando que eran residentes de ese estado. Vivían con su familia y asistían a clase en horario normal. Por eso era que luego de graduarse de ahí, Temari realizaba servicio en el campus.

Cuando llegaron a la casa de ellos, Shikamaru por primera vez sabía su ubicación. Era un suburbio privado, casas igual de grandes se alineaban. La de ellos en especial era notoria. Shikamaru no se sorprendía, el padre de esos chicos había sido primer ministro hace años.

Luego de que Gaara se despidiera de Shikamaru, Temari le pidió que se pasara al asiento de copiloto.

—No soy Uber, —ella había bromeado para cuando él aseguró su cinturón en el asiento. Shikamaru habría preferido que el viaje se realizara en silencio, le daba flojera mantener conversación, y eso aunque Temari lo supiera, no se lo permitió —Ustedes chicos, son salvajes.

Se burló, Shikamaru rodó los ojos.

—¿Es por eso que fuiste?

Ella le sonrió de lado. —Gaara de verdad quería ir. Últimamente siente que pasa solo tiempo con Naruto y no con los demás. Su meta es ser amigo de muchas personas, ya sabes. Kankuro y yo solo estuvimos de apoyo moral.

—Y para comprarnos alcohol —ella rio—. No es muy ético de un tutor de acompañamiento, ¿sabes?

—Ese rubio tienen una manera muy buena de persuadir a la gente, debes de saber. Además, no fue dentro del campus y menos en horario de escuela.

Shikamaru quería dudar de su ética como adulto, y se lo dijo, mientras que a respuesta solo encontró más risas divertidas de ella.

—No deberías hacerlo, aun así.

—Vamos, no estoy obligando a niños pequeños a consumir droga. El chico me pidió que le comprar una bebida. Casi son legales. Además, el camarero ni se inmutó. No es como que tú me vayas a acusar falsamente con los directivos, ¿o sí?

Silencio. No, claro que no. Y ella lo sabía. Le miró de reojo, luego siguió con su vista en el camino.

—Hey, ¿te importa hacer otra parada?

Preguntó desinteresada. El chico le miró con duda. Ya iban por carretera, el único paisaje que les rodeaban eran los árboles y pinos y más asfalto. Hace bastante habían salido de la ciudad en dirección al campus. ¿A caso ella quería regresar? De cualquier manera Temari no esperó a que él contestara, en su lugar se desvió del camino, salió del mismo y paró cerca de terracería entre árboles.

No era tan tarde aun, acaso las seis, pero la luz del día se iba cada vez más temprano, y el atardecer ya se había puesto. Cada minuto iba dando paso a la oscuridad de la noche. Tampoco ayudaba que el clima de ese lugar siempre fuera uno nublado. A todo esto, el repentino detener de ella en medio de la nada, le inquietó solo un poco a Shikamaru. A palabras de Naruto, esa sería la escena sospechosa de alguna película.

Temari no le hacía caso a las dudas del chico, solo se limitó a buscar en la guantera y en su bolso algo.

—¡Aja! —Dijo cuando obtuvo lo que buscaba. Victoriosa, le mostró una cajetilla y un encendedor. —¿Te molesta?

Él negó. Entonces, ella abrió la puerta y salió. Shikamaru se quedó unos instantes ahí, sorprendido. Una parte de él quería decirle a la chica que le llevara de una vez, estaba cansado, pero por otra parte…

Él salió, se acercó a ella y le imitó. Se recargó contra el capo del carro, estiró su mano en petición y ella levantó una ceja en pregunta, pero aun así le entregó la cajetilla y el encendedor.

No eran la misma marca que él consumía, pero peor era nada. Dio una calada fuerte, retuvo el aire luego soltó el humo, junto a este un suspiro. Le había hecho falta fumar un poco.

—Tranquilo, no es carrera.

El chico negó con la cabeza, pero aun así siguió con lo suyo. Temari se había estacionado un poco lejos del camino, entre árboles y las luces del auto apagados, si alguien fuera a pasar no les notarían. De a poco el cielo se pintaba de oscuro, y sus cigarrillos encendidos eran lo único que proveía un poco de luz. Nada, prácticamente.

Para cuando Shikamaru iba a mitad de su segundo, ella retomó la plática.

—No es de caballeros dejar a la novia en tal estado, ¿sabes?

Shikamaru le miró con un poco de disgusto. Si bien el fumar un poco le estaba ayudando a relajarse, el comentario de la rubia estaba fuera de lugar. Pero de nuevo, las mujeres eran especialistas en sacar temas minúsculos y convertirlos en la gran tragedia. Generalmente Shikamaru se ahorraría sus comentarios ante cualquiera que hubiera iniciado la misma plática, pero en ese momento, con el aire helado golpeándole en la cara, a mitad de camino y solo junto a ella, Shikamaru sentía la necesidad de hablar.

—Ya te he dicho que Ino no es mi novia. Solamente es mi amiga.

—Eres un poco brusco. Le romperás el corazón si te escucha así.

—Es la verdad.

—Pero tú sabes que ella siente algo por ti —el silencio fue respuesta para ella —. Aun así, tú no haces nada para aclarar tu situación con ella.

—¿Qué debo de aclarar? Lo que los demás sientan no es asunto mío. No puedo ir por ahí interviniendo en los sentimientos de otros.

—¿Es así? ¿Incluso cuando se trata de tu mejor amiga? —él se encogió en hombros. —Lo chicos pueden ser tan crueles. Pero, oye… yo te recomiendo que hables con ella. Los adolescentes son… volubles, debes tener algo de tacto.

Shikamaru le miró con desconcierto. Ella hablaba como si fuera todo un adulto, cuando no hace tanto ella aun sería calificada como adolescente. Ella continuó.

—Esta etapa es… una llena de dramas, amores y locuras. Y sobre todo errores. No está mal pasar por todo ello.

El aventó al piso el resto de su cigarro y de inmediato lo pisó, apagándolo.—No tengo interés ni energía para pasar por uno de esos dramas.

Ella bufó, luego palmeó su hombro, como si fuera un cachorrito. Una vez más, él le miro receloso pero no se alejó para romper el contacto.

—Oh, que adorable. Pero nunca digas nunca. Solo se maduro.

Con eso dicho, ella se movió, abrió la puerta y le ordenó a él se subiera al auto para continuar con el trayecto.

Shikamaru sentía algo de molestia. No era en si el tema, sino el trato.

No, quería decirle él a Temari, no era un niño pequeño. No debía tratarlo como tal. Y sobre todo, no estaba interesado en vivir el mismo drama que sus compañeros, mucho menos por alguien tan inmaduro como Ino o cualquier chica.

.


Cuando Naruto le había pedido ayuda a Hinata para organizar la fiesta para Shikamaru e Ino se había imaginado otro tipo de escenario. Claro que al principio fue divertido, esa era la primera vez que le habían invitado a una fiesta de ellos, y disfrutó el momento de convivencia en el restaurante, hasta que Ino regresó del baño.

Hinata sabía que a pesar de vivir junto a Ino y Sakura no era parte de su círculo íntimo, no les culpaba, y por esto en teoría ella no estaba enterada de lo que ocurría actualmente, el enojo de Ino, la incomodidad de Sakura y demás. No, claro que Ino y Sakura no pensaba en ella como una confidente, pero Hinata no podía evitar observar lo que ocurría a su alrededor. Silenciosamente, ella pasaba desapercibida casi siempre por todos los ahí presentes, pero ella se daba cuenta de las cosas.

Por ejemplo que Sasuke y Sakura estaban saliendo y que Naruto no estaba al tanto de eso. Se preguntaba por qué ¿Temían a la reacción de él? ¿o simplemente estaban tonteando entre ellos? No estaba del todo segura, pero sí le parecía un acto cobarde por parte de ambos.

Aunque, claro, ella no podía hablar de cobardía ajena.

Luego estaba Ino, innegablemente flechada de Shikamaru. Alguna vez Hinata creyó que ellos salían, pero no era así. Sin embargo al regreso de este verano que fue diferente. Las emociones de Ino y su interés eran más fuertes. Para mala suerte de ella, Hinata pensaba, la hermana de Gaara estaba ahí.

Le parecía un poco cruel que, Ino siendo tan bonita, quien había salido ya con otros chicos… se enamorara de alguien que no le notaba. Ella comprendía demasiado eso último. Sentía empatía por la rubia. Pero a diferencia de su propio caso, Hinata creía que había mucha posibilidad entre Ino y Shikamaru. Ella veía la preocupación y atención que el chico daba a la rubia. Quizá, pensaba Hinata, Ino está esperando que sea él quien de el primer paso…

Curiosamente, ella se daba cuenta que tenía bastante en común con Ino. Suspiró, levemente. O eso creyó ella,

—¿Qué sucede?

Naruto a un lado de ella le cuestionó, ojos azules muy atentos a su rostro. Ella sintió la cara arder, se inclinó un poco hacia atrás, y de no ser por el rubio que le sujetó del brazo, que ella pudo haberse caído de la banca.

—Hinata, ¿Kiba se las tomó y a ti te están haciendo efecto?

—Uh, no yo... no. Lo siento.

Sentía aún más roja su cara ante la carcajada que soltó Naruto.

Estaban en un parque, el aire era tan frío para esa hora, que podía ver su propio aliento. Para cuando habían salido del restaurante, aquellos que habían tomado demasiado alcohol aún se mostraban algo incapaces de regresar al campus. Habían decidido caminar por el centro, terminado en un parque público.

—¡Ugh... se tardan demasiado! ¡Ese idiota de Sasuke debe estar gozando de la calefacción! Iré por-

—Nah, Shino y yo iremos. Tú seguro te tardarías más.

Kiba le había interrumpido y se había encaminado ya. Hinata sopesó la idea de ir también, pero no quería dejar su lugar con Naruto.

Sasuke y Sakura se habían ofrecido voluntarios a regresar unas cuadras y llegar un Café y comprar bebidas calientes para todos, pero a palabras de Naruto ellos ya tenían bastante rato sin volver. Hinata podía darse una idea del porqué.

—¡Los acompaño!

Chouji fue tras los chicos, y Hinata entendió que estaba sola con Naruto. Bueno, casi. Miró en dirección a Ino una banca lejos de ellos. Había estado platicando con Sai, curiosamente.

Cada que Hinata coincidía con ese chico le era raro. No él, sino que era alguien con quien no había tratado antes, además de que ella no era precisamente la mejor socializando, no podía ayudar a fomentar un ambiente menos tenso cuando estaba cerca de él.

Hinata estiró su cuello, tratando de alcanzar a ver dónde estaba Ino y Sai, pero no los ubicaba. Le pareció extraño, hace unos momentos estaban ahí.

—¿Qué sucede?

—Uh… Ino no está.

Naruto le miró un poco confundido, luego movió su cabeza de un lado a otro, buscándole tambié levantó de su lugar, dio unos pasos adelante pero nada.

—¡Ino! ¡Sai!

Hinata le imitó, se acercó a él y siguió buscándoles con la mirada.

—¿Deberíamos buscarlos?

El rubio se rascó la cabeza, medio indeciso. Hinata estuvo a punto de decirle que sí, pero luego el sonido de voces les hizo voltear detrás, por fin encontrándoles. Ellos ya se acercaban. Ino venía riéndose y Sai, bueno él no mostraba mucha emoción. Una mirada rápida y Hinata se dio cuenta.

—Uh, Naruto kun... creo que-

—¡Ey, ustedes! ¡¿Dónde estaban?!

Ino le miró con obviedad. Pasó sus dedos por su largo cabello rubio, tratando de peinarlo. —No es de tu incumbencia.

La reacción de Naruto fue algo exagerada, pero Hinata podía ver en su rostro como las piezas iban cayendo. El chico le apuntó con el dedo índice, picardía y burla.

—¡Fuiste a estrenar a Sai! ¡Pervertida

—¡Cierra la boca, idiota!

Ella se puso roja. Naruto no siempre tenía mucho tacto.

—En realidad, si no hubiera sido por tus gritos, lo habríamos hecho.

Ino le dio un guantazo a Sai, Hinata se alarmó y Naruto les miró boquiabierto.

—¡Pensé que era broma!

—En serio Naruto, cierra la boca —Ino se encaminó lejos, en dirección a los establecimientos que habían dejado atrás, Sai siguiéndola.

Fue hasta que ese par se alejó lo suficiente, que Naruto por fin recupera las palabras. —Qué diablos… ¿tú observaste cómo se veía, verdad?

Ella asintió.

—¿Tú también crees que ellos…?

Hinata se sonrojó. Naruto silbó, algo impresionado y confundido. Metió ambas manos en los bolsillos de su jersey. —Supuse que a quienes encontraríamos así sería a ella y a Shikamaru… O a Shikamaru y Temari.

Hinata le miró alarmada. —¿Realmente algo ocurre entre ellos dos?

Sabía que estaba pecando de indiscreta, pero sentía la necesidad de saber. Naruto se encogió de hombros, mirando hacia el cielo. Habló,

—Sé que todos dicen que soy muy denso para esto, y muchas veces tienen razón. Pero incluso para mi es difícil no notar lo obvio. Y los he visto, la interacción entre Shikamaru y Temari. Claro que no estoy seguro de que siente ella, suele ser algo distante conmigo ¿sabes? Pero la forma en que habla con él... no lo sé, el trato con él es diferente. Pero Shikamaru ha sido mi amigo por años, y creo que él ya se dio cuenta de Ino, pero Temari esta entre, ¿me entiendes?

Para este punto, él había vuelto la vista hacia ella, sus ojos azules mirándole fijamente. Esto era nuevo para Hinata. No recordaba haber presenciado a este Naruto serio, maduro.

Lo que él le decía le causaba un poco de conflicto. "yo también notó lo obvio". ¿A que se refería? ¿A ella…? ¿a Sasuke y Sakura…? Hinata se mordió el labio, sabía que no era su de su incumbencia, pero incluso su autocontrol fue pobre, porque,

—¿Naruto-kun?

—¿Hm?

—Sobre Sakura y…

—¿Uh? ¿Qué hay con Sakura-chan?

Fue como un click, la seriedad que ella vislumbró por instantes se rompió ante la mención de la chica que él quería. Hinata dio un paso atrás, de pronto incapaz de formular la pregunta que terminaría lastimando a Naruto. La relación de ellos no era algo que ella debía meter sus mano en. Así, ella solo negó con la cabeza.

Naruto suspiró fuerte, mirando a sus pies y luego a ella. Su mirada cambió, curiosa. Ella ladeó su cabeza un poco, cuestionando que nueva idea había cruzado por su mente.

—Eres muy bonita, Hinata —Ella no reaccionó a tiempo para que si quiera el color rojo adornara su rostro, porque las siguientes palabras de Naruto congelaron su ser. Deberías conseguir un novio.

Hinata no supo que decir. Simplemente su mente trataba de registrar el incoherente dolor provocado por esas palabras.

—Creo que a Kiba le interesas, pero es un idiota. No quiero verte con él. Veamos… ¿Quién sería alguien adecuado para ti?

Cada segundo que el chico junto a ella pensaba, un golpe frío lastimaba su pecho. El nudo en su garganta se hacía más grande.

—Por el momento no se me ocurre nadie más que Sasuke. ¿Te gusta teme? Podría convencerlo de tener un cita y-

—No —Nunca antes le había interrumpido, ni su voz había sonado tan cortante, mucho menos hacia Naruto. Ella pasó saliva, realmente difícil, el rubio le miraba confundido. —. A Sasuke le interesa alguien. Además, él no me gusta.

—¿Eeeh? Sasuke no le presta atención a ninguna chica. A menos que no me haya dicho... nah. Soy su mejor amigo. Lo sé todo de él.

Hinata cerró los ojos, trató de concretarse en respirar y no llorar. Pero es que Naruto no dejaba el tema. Y cada palabra de él dejaba más en claro que él jamás le había visto, ni le interesaba ella de esa manera.

—¿Hay alguien que te guste, entonces?

Tú. Tú. Tú…

—¿Hinata?

Lentamente ella abrió los ojos, él le miraba preocupado y ella solo pudo sonreír suavemente. Una sonrisa débil.

—No, no hay nadie quien me guste.

En ese momento, ella deseaba que sus palabras fueran reales.

.

.

.


¡Hola! Lamento la demora de un año, este documento lo había dejado en mil palabras, todo el año que pasó trabaje poco, pero fue ayer y hoy que me aventé unas siete mil xd. Tenía muchas ganas de continuar.

Me parece súper curioso, ayer le había comentado a mis amigas que dejaría de lado el Sasusaku y me enfocaría en otros fandoms, y bum, que logré terminar este capítulo y avanzar en LMLY.

Sí planeo escribir de otras parejas, pero aun así quiero terminar todos los fics SS que ya tengo.

Estoy 100% segura de que no recibiré comentarios en esta historia, por el mismo motivo de que no era popular y la dejé en hiatus un buen rato, pero no importa mucho, es una meta propia terminarla.

Así mismo, aunque esté hablando sola xd, pasare a responder aquí mismo los comentarios que me dejaron la última vez.

... ...

...

...

...

Hinalove: Que bueno que el capítulo anterior te gusto, y de hecho ya hice un año sin actualizar, lo siento. Y sí, estaré comenzado a trabajar con el NH.

Dulcecito311: Bueno, aquí quedo claro que Naruto no es tan ciego, al menos no cuando se trata de alguien más, ahora que de él… esta más enfocado en Sakura para notar a Sasuke o Hinata xd y me da pena Hinata, pero esto es necesario para un cambio.

Winterisheree11: este capítulo también es muy largo, espero sean felices x2 y aquí algo de shikatema, próximamente más. Y sí, habrá naruhina

Rima Echizen: espero aun leas esto, aunque sé que la espera no vale mucho la pena, perdón: c

Aggustbpol: el Shikaino va a suceder, pero será muy complicado. Y algo doloroso.

Kazuyaryo: espero aun te interese leer la historia ;D

Guest 1: lamento la demora Dx

Guest Zara: a tus preguntas, sí, luego se mostrara, y habrá ambos. Lo que aseguro es drama Dx