Ladies and Gentlemen!
Ya sé lo que me van a decir: ¡Como friegas con tus historias yaoi! Pues fíjense que si, tenía que fregarlos hasta el cansancio (no sonó como grosero) ¡Porque son realmente adorables! ¡Te odio y te amo Kazu por hacerme amarlos! La ultima historia que subí de ellos (si, porque también fue un yaoi) Presente a Kazuto como el Uke y Eugeo como el Seme por una pequeña platica nocturna pero tuve con mi amada Kazu pero esta vez (Es la venganza, ok no) decidí invertir los papeles y mostrar a Kazuto Seme y Eugeo Uke. ¿Por qué? Porque yolo y porque se me hacen un poco más lindos. ¡Espero que lo disfruten!
It's showtime!
Aclaración: Sword Art Online no me pertenece. Es propiedad de Kawahara Reki. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
El fuerte sonrojo de sus mejillas era poco a lo que su cuerpo estaba sufriendo con todas aquellas atenciones a su cuerpo por manos ajenas pero que conocía a la perfección, que prefería cerrar sus ojos con fuerza y cubrir su boca con sus manos para evitar que más ruidos extraños salieran de él. Sentir aquella mano tocándolo deliberadamente porque ya no podía recordar en qué momento, su cinturón había sido retirado y solo su pantalón se encontraba hasta sus rodillas mientras sentía que cada vez, sus piernas eran separadas por las contrarias. Como aquellos labios, se encargaban de recorrer su piel mientras los mismos, succionaban un poco de la misma y le dejaban aún más marcas oscuras de las que podría presumir. ¡Pero nunca lo haría por la vergüenza que sentiría al momento de que alguien descubriera todo lo que le hacían! Todo lo que le provocaba, sabía que estaba mal pero desgraciadamente, se sentía tan bien que siempre se ha perdido y hasta en algunas ocasiones, suele olvidársele su nombre.
Era un maldito desgraciado y bastardo pero no podía evitar sentirse tan bien hasta que llegaba a su punto donde era imposible el poder controlar su corazón como su propia garganta que pedía el querer gritar y al mismo tiempo, tomar un poco del aire que desde que empezó todos aquellos toqueteos, se había privado del mismo y al final, sentía su cuerpo tan libre que sus piernas temblaban cual gelatinas y pequeñas estrellas blancas era capaz de ver. Aquella liberación de su simiente era lo que buscaba siempre al final. Pequeñas lágrimas siempre se asomaban de sus ojos y era hasta ese momento que miraba a la persona que se encontraba a sus espaldas y quien le había otorgado todas aquellas atenciones. Aquellos cabellos y ojos oscuros, aquella sonrisa tan desgraciada que siempre le dedicaba, solo provocaba que le diera un golpe pero ante lo débil que se sentía, prefería no hacerlo. Prefería aguantarse las ganas de golpear al maldito bastardo de Kirigaya Kazuto porque también, se supone que era su amigo de la infancia.
Al final, solo lo estaba preparando para lo que venía después de tantos manoseos a su cuerpo. No pudo evitar temblar un poco al saber que era aquello lo que se acercaba a su trasero al momento de sentir como sus caderas eran alzadas y solo sentía aquellos largos dedos entrar para prepararlo.
Eugeo ya sabía que era lo venia.
Tal vez, ya no podía recordar con claridad cómo es que empezó todo eso. Tal vez era algo que desde un principio había querido olvidar pero para su muy mala suerte, era imposible de olvidar. Había sido como parte de una broma, de una broma demasiado sucia que aquella primera vez, no pudo evitar enojarse con él al mismo tiempo que lo tiraba al piso y lo empezaba a golpear por ser un idiota y un bastardo de primera. Había sido una pequeña broma, una pequeña jugarreta que realmente, nunca la vio venir hasta que sucedió. Hasta que vio aquella desagradable sonrisa, como pasaba su lengua por sus labios y le miraba con aquellos brillantes ojos que cambiaron de unos completamente tranquilos y normales, a unos bastante juguetones que se encargaban de mirarle de esa manera, una manera tan lasciva que no pudo evitar sentir escalofríos y tragar un poco duro porque hasta ese momento, empezó a tener miedo de lo que le fuera a pasar. Se sintió como un pequeño pollito que próximamente, sería devorado por el malvado gato que lo encontró y que solo juega con su comida con aquellas pequeñas garras que son cubiertas por aquellas patas peludas y oscuras.
Para él siempre le fue normal verlo actuar un tanto juguetón y burlón con las demás personas hasta con él a pesar de ser amigos de la infancia, así había sido cuando eran unos simples niños que se la pasaban por el mundo, divirtiéndose y de vez en cuando, se metían en problemas por aquellos inocentes pero divertidas cosas que hacían. Siempre era así y pocas veces le dio importancia porque realmente, no hacia ningún daño y cuando creía necesario, siempre se interponía, siempre le ponía un alto y hasta le obligaba a que se disculpara con la persona que sufrió de sus muy malas bromas. Así había sido siempre, incluso hasta que crecieron, las cosas no cambiaron o eso hubiera sigo bueno seguir creyendo porque la persona que en ese momento se encargaba de devorarlo, era un completo desconocido a sus ojos.
Había sido vergonzoso. Había sido algo realmente horrible desde un principio pero era imposible que sus manos se movieran y le pidiera detenerse porque ni su voz, salía de él. Solo quería que terminara ya y que pasara lo que tendría que pasar.
-¿Somos amigos, no? -Fueron aquellas palabras que escucho cerca de su oído. Al momento que había entrado en él y el vaivén empezaba que era imposible que sus caderas no chocaran y no quisiera aguantar más la presión de su cabeza.- Hemos sido amigos desde la infancia, siempre nos hemos tenido confianza, entonces no tienes porque temer de mí, no pienses que te voy hacer daño porque pienso hacerte de todo menos eso, solo sigue confiando en mi como lo has hecho todo este tiempo Eugeo
-¿Por qué lo haces? -Pregunto un tanto débil, era imposible que soportara más.
-Porque te quiero Eugeo, porque te quiero más de lo que puedes imaginar
Eugeo sabe que Kazuto pronuncio dos palabras más pero no las pudo escuchar, no pudo escuchar el desenlace de aquellas palabras porque fue gracias a esa maravillosa explosión que ambos tuvieron, que solo vio como movió los labios mientras le sonreía y le otorgaba un apasionado beso en los labios. Un beso que nunca se negó y correspondió como era debido. ¿Por qué? Hasta la fecha, sigue sin saberlo.
Era muy bien sabido, que Eugeo siempre le tendría confianza. Aquella confianza que nunca se rompería y mucho menos, con acciones como esta. Aunque por momentos siempre llegaba a pensar que solo jugaba con él, solo lo hacía porque tenía ganas de jugar y ver su patética cara. Jugaban ambos aquel juego porque confiaban demasiado y podía hacer lo que quiera con él. Así de simple eran las cosas, así de simple eran aquellos momentos que compartían de vez en cuando. Cuando el coqueteo de Kazuto era un tanto excesivo que por momentos, llega a molestarle un poco pero era más la vergüenza por todos aquellos comentarios descarados como que tampoco podía dejar las manos quietas. Sabía donde tocar, sabia donde dar un pequeño pellizco para hacerlo soltar aquellos suspiros que subían de intensidad hasta que soltaba pequeños gritos y solo le miraba con el rostro caliente mientras le regañaba pero aquella sonrisa tan socarrona era imposible quitarla de ese rostro. Aquellos perfectos dientes como aquella mirada que le dedicaba, sentir más escalofríos al sentir como paseaba su mirada por su cuerpo y aquellas palabras que solo le decía en el oído.
-Eres mío Eugeo, confía en mí
Aquellas palabras que eran capaces de cegarlo y dejarle hacer lo que quisiera con su cuerpo de muñequita, perdía todo control sobre el mismo ya que Kazuto se encargaba de mangonearlo a su antojo.
Justamente como lo que estaba viviendo en ese momento que decidió sacar su miembro de sí y hacerlo que se acostara en el frio piso para una vez más, entrar en él y seguir pegando sus caderas aun más hasta que aquel deseo fuera posible de apagarse o al menos que se tranquilizara, porque desde que paso aquello, era imposible que las cosas terminaran tan simples y de una sola vez. Kazuto siempre quería más pero su pobre cuerpo no aguantaba todas aquellas exigencias.
Sus manos se encontraban rodeando el cuello de Kazuto mientras sentía como aquellas pequeñas gotas de sudor del contrario, empezaban a caer a su cuerpo. Los movimientos se hacían un tanto más intensos y rápidos que ambos sabían a lo que ya vendría. Sus piernas eran alzadas y abrazadas por sus brazos para darle un poco más de profundidad. Le daba igual que empezara a soltar gritos un tanto más fuertes, le empezaba a dar igual porque al ver aquella sonrisa contraria, sabía que le gustaba lo que veía como lo que escuchaba. Un maldito bastardo que le provocaba aquellas sensaciones a su cuerpo pero por el contrario, que buenas sensaciones eran las que sentía, se sentía a derretir.
-¿Estas bien Eugeo?
Era la primera vez que hacia esa pregunta desde que empezó aquello. Lo vio directamente a los ojos, sus movimientos empezaban a ser un tanto lentos y eso era algo de lo que no le empezaba a gustar. Soltó un pequeño quejido antes de alzar un poco su cuerpo y atrapar entre sus labios, los labios de Kazuto. Un pequeño, inocente y muy torpe beso que solo consistió en pegar sus labios con los de él y separarse rápidamente. Aquella inocente acción que no paso desapercibido por el de cabellos oscuros y un pequeño sonrojo se formaba en sus mejillas.
-Solo pensaba que eres un maldito bastardo que se aprovecha siempre de mi confianza hacia ti -Pequeñas lagrimas se asomaron de sus ojos, cosa que alerto un poco a Kazuto y dejo de acariciar aquellas piernas para poder quitar las lagrimas de sus ojos.- Que sigo sintiendo como es que te burlas de mi al ser solo amigos de la infancia sin ningún lazo que nos una pero siendo sincero -Tomo un poco de aire, si es que era posible, sus mejillas se pintaron más de ese típico color rojo.- No puedo dejar de disfrutar y sentir que se siente tan correcto que yo realmente, no sé qué pensar
-¿Pero qué estupideces dices? Eres importante para mí, eres mucho más importante para mí de lo que crees -Sonrió Kazuto con amabilidad, Eugeo noto como aquellos ojos sinceros y amables regresaban a él.- Nunca abusaría de tu confianza, nunca abusaría como siento que piensas, porque somos amigos de la infancia, porque nuestro lazo va más allá de amigos, te lo dije aquel día ¿Acaso lo olvidaste?
-¿Eh?
-Te dije que me gustabas aunque ahora de alguna manera, esa palabra se queda corta -Sonrió, beso con suavidad su frente.- Te amo Eugeo y no me importa si me aceptas o no, yo siempre permaneceré a tú lado y seré el único que te permita tener todas y cada una de estas reacciones, yo seré el único que te tome de esta manera
En serio, quería golpearlo por avergonzarlo de esa manera. ¿Esas habían sido las palabras que no escucho de aquella primera vez? No lo podía recordar pero ahora que pensaba con atención, su corazón sentía que aquello había sido lo correcto, su pecho reconocía aquellas palabras que no dudo en volver a pegar sus labios con un poco más de intensidad. Empezaron a moverlos con un poco más de desesperación, jugando y sonriendo entre cada beso. Al momento que se separaron tan despacio que podían sentir la respiración contraria, Kazuto miro por primera vez, aquellos brillantes ojos de Eugeo.
-No te detengas por favor, quiero seguir sintiendo a Kazuto en mi interior
¿Quién creería que con esas simples palabras, sería capaz de desarmarlo? Sin dudar y siguiendo aquellas ordenes, fue que volvió a mover sus caderas, sus labios se volvían a unir una y otra vez. Aquellas caricias se hacían cada vez más imposibles y solo fue aquel ansiado final el que sintieron para poder sentirse libres, para poder sentirse mejor aunque al final, resultara un tanto pegajoso y molesto pero eso no les importaba cuando sus labios solo querían seguir estando conectados y sus cuerpos querían unirse una y otra vez. Nunca dejar de hacerlo.
-Eres un idiota bastardo que odio tanto pero que también amo -Hablo Eugeo después de aquel beso tan largo que realmente, empezaba a sentirse que se ahogaba, pegaron sus frentes como cuando eran niños, enlazaron sus manos como cuando querían pedir un deseo.- Debiste repetirlo una y otra vez para que no me sintiera confundido, deberías dejar de coquetear con todas esas chicas si dices que me amas
-¿Te molesta? -Sonrió un tanto burlón. Descubrió que también podía sentir algunos celos. Provoco que solo soltara una carcajada y lo abrazar con fuerza.- Era un broma, solo lo hacía para que me mirabas ¿Acaso está mal eso?
-Si, porque yo siempre te miro, no tienes porque hacerlo más
-Tienes razón -Le dio un ligero beso en los labios.- Desde ahora y en adelante, solo te mirare a ti, solo te besare a ti, solo te tomare la mano, solo a ti te diré las veces que sean necesarias para saber que te amo y -Apretó ligeramente su trasero con su mano y con la otra volvía acariciar su entrepierna.- Como siempre, serás el único con el que hare todo tipo de cosas lascivas hasta que te hartes de mi pero eso tampoco lo permitiré porque yo seré el único y capaz de realmente satisfacerte
-Deja de poner a prueba mi confianza a ti, Kazuto -Se quejo Eugeo.
-Nunca -Kazuto sonrió.- Porque de eso se trata todo esto, de nuestra confianza y nunca podrás romperla Eugeo
Ambos volvieron a soltar una pequeña risita mientras volvían a besarse y sus manos acariciar.
Su confianza había sido prueba a puesta porque había creído que se trataba de una mala broma cuando realmente, se trataba de todo lo contrario. Palabras que aquella primera vez no logro escuchar pero que ahora, no se podían dejar de repetir mientras volvían a empezar con aquel acto que solo los hacía desear cada vez más. Su confianza por el otro era permanente y así se quedaría.
No fue un mal final. ¿No lo creen?
¡Muchas gracias por leer!
¡Pero las risas no faltaron! No es que es en serio, no me quiero ver tan obvia escribiendo este tipo de escenarios y siempre me sale mi tarugada de reírme con cada cosa que escribo y obviamente, llamo la atención de todos (¿Y está loca de que se ríe?) Y pos, me da un poquito de pena a pesar de que ya llevo tiempo escribiendo de esta manera pero bueno, hay cosas y tradiciones que nunca se borraran de uno. A ustedes que les gusta más ¿Kazuto-Uke - Eugeo-Seme? O ¿Kazuto-Seme - Eugeo-Uke? Siendo sincera, me gustan los dos pero todo por hacer guerra. ¡Prefiero la segunda opción!
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Domingo 3 de Mayo de 2020
