CAPÍTULO 2.
--¿Tampoco tienes a tu mamá? —él la miró ladeando su cabeza.
— ¿ Tampoco?
Bueno, lo digo por que lo presiento.
--Ah-- Dijo no muy convencido.
En los siguientes días, Terry y Candy siguieron conociéndose. Como era de esperarse Candy se sentía como la entrometida, la añadida, y no sólo por la mentira de la hija de amigo del padre de Annie, sino porque se sentia pérdida. Candy y Terry habían hablado algunas veces, otras veces desayunado juntos, en una ocasión Terry la invito a cenar, lo que empezó a dar de que hablar entre los actores que nunca habían visto a Terry demostrar interés en una chica, La atracción que sentía Terry hacia Candice era palpable literalmente, como si el cuerpo de la muchacha tuviera un imán y el fuera un objeto metal
La sorpresa se la llevo el representante publicitario de la gira, James Britther, cuando Terry le pidió que Annie Britther su pequeña hija viajará en su lugar durante la gira. Annie fingió sorpresa. La noche anterior Terry había hablado con ella y le había hecho saber la atracción que sentía por Candice, Annie ilusionada y contenta por esa noticia le dijo a Terry que contase con ella para todo. Convencer a Candy había sido otro asunto pero al final Candy y Annie iban sin discusión durante la gira y antes de regresar a la Universidad.
El señor James Britther satisfecho, pero sin demostrarlo por que fuera su empresa y su hija la que representaría a Terry Graham en primera página en la sección de espectáculos , simplemente asintió al mandato de Terry y no volvieron a poner en duda su derecho de ser quien era.
Al terminar las presentaciones cada noche siempre era una fiesta, y esa noche no era la ecepción. Candy se maravillaba de la cantidad de energía que tenía esta gente; se ponían de pie como si no hubiesen estado en un escenario de pie por una hora en sus interpretaciones, hasta bailaban, bebían… dormían unas horas y entraban en funciones como si hubieran descansado por dias, Candy miro a Terry, Él actor parecía querer estar en cualquier lugar menos en la fiesta. Al principio Candy había creído que Terry era como el restó de los actores, tener una noche loca, pero no habia sido así, Terry se apartaba de sus compañeros, otras veces no le veia más hasta la siguiente función, pero siempre tenía su mirada perdida. Como si lo hubiese llamado con la mente, la vio. Terry estaba del otro lado del salón y por su cara parecia estar desesperado por salir de aquella fiesta loca. Camino con paso seguro y elegante hacia ella, y Candy sintió como le aleteaban las mariposas en el estómago.
--Como relajarme con este ruido--se quejó él y Candy embobada reaccionó muchos segundos después.
—Si te tomas una pastilla, no importará el ruido —Terry sólo sonrió, descartando inmediatamente la opción—. Deverias estar acostumbrado.
— ¿Tú te acostumbrarias?
—Bueno… —suspiró ella—, para mí, esto pronto acabará, así que no me importa mucho.
—Es verdad, en cambio, yo tendré que seguir con ellos—. Candy lo miró analítica. Terry se recostó en un asiento, y al ver que ella lo estudiaba, se giró a ella.
— ¿Qué? —Candy sonrió.
—Estoy resumiendo toda la información que he notado en ti en mi cabeza.
—Oh. Dímelo, a ver si coincide con lo que yo tengo en la mía.
—Perdiste a tu madre —comenzó Candy—. La perdiste a ella o a tus dos padres, y talvez fuiste adoptado luego. La madrastra fue mala contigo, ¿o fueron los dos? No estoy segura. Terry elevó sus cejas impresionado por las conclusiones a las que había llegado
— ¿Algo más? —preguntó, y Candy ladeó su cabeza con la misma expresión analítica.
—Tienes excelentes modales, lo que me hace pensar que tus padres tienen dinero.
— ¿Modales de ricos? —Candy iba a decir algo, pero se detuvo. Carraspeó y siguió.
—Algo me dice que no son tus padres. O uno de ellos no lo es.
—Te impresionarías. ¿Algo más? —volvió a preguntar él, algo divertido.
— Es por alguien alguien importante —siguió ella, y él pestañeó ante su diálogo—. Lo sé por tus interpretaciones. Ahora sé que la única manera de sacar tus sentimientos es en un ecenario. Pero creo que fue por tu mamá que siempre estas triste, entonces, eras un niño apegado a tu mamá, y la perdiste de repente, tuviste una madrastra mala y eso te hizo añorarla aún más—. Terry se echó a reír y miró hacia otro lado negando, pero ella siguió—. Lo que sigue siendo un enigma, en parte, es… eres actor ¿Por qué ? La mayoría de los que son famosos ahora, lo soñaron desde niños, desearon con toda su alma ser celebridades. No veo ese afán de "chupar cámara" en ti. No tienes romances con famosas, no gastas dinero en cosas ostentosas; de verdad, amas actuar en el Teatro , y todo esto es amor al arte, pero a veces me pareces… aburrido de todo, no sé… Él la calló de un modo bastante peculiar; de repente, se inclinó a ella y tocó sus labios con los suyos. Terry Graham la había besado, ¡¡la había besado!!
—Hablas mucho —dijo él con tranquilidad, y se recostó en su asiento, reclinándolo todo lo posible; cerró sus ojos. Candy lo miró completamente estupefacta, un trauma que tardó medio minuto, al final del cual, atacó: empezó a pegarle con fuerza.
—¡Auch, Auch! ¡Qué haces! —exclamó él tratando de atrapar sus manos.
— ¡Cómo te atreves! —exclamó ella entre dientes—. ¿Quién te dijo que podías besarme, quién te dio el permiso?
—No me digas que te molestó.
—Por supuesto que me molestó. Me besaste sin mi consentimiento.
—Creí que querías que te besara.
—Nunca te dije algo así.
. —Ah, pero reconoces que me enviabas señales. ¡Basta! —exclamó atrapando sus manos al fin—. Sólo es un beso, ¡no es para tanto! —ella lo miró furiosa, y sin poder evitarlo, se mordió los labios. ¡Su primer beso robado! ¡Robado para siempre! Al ver su expresión, Terry dejó salir el aire. —Lo siento.
—No lo sientes.
—Fue un acto ruin de mi parte asumir que querías que te besara, o que no te molestarías si lo hacía. Lo siento—. Ella lo miró de reojo—. ¿Qué puedo a ser para que me perdones? —Candy dejó salir una risa molesta, y simplemente se cruzó de brazos y se giró para mirar a los demás actores, todos estaban en su propio desmadre que y por suerte no se habían dado cuenta de ellos—. ¿No hay nada que quieras? Ya me disculpé desde lo profundo de mi corazón.
—Tu corazón es muy llano, me parece a mí.
—Ay, Mujer cruel—. Se quejó él sobándose el pecho como si en realidad le doliera el corazón—. ¿Debo entender que fue tu primer beso?
—¡Ya basta! -- furiosa por que él se diera cuenta de la verdad.
—Nadie te había besado antes. No lo entiendo. Eres guapa.
—Calla.
—E inteligente, divertida. Me gustas —ella se giró a mirarlo con ojos enormes como platos, pero él la mira sin ningún tipo de falsedad.
— ¿Y lo dices así? —él la miró ahora con sus ojos tan intensos y honestos.
—Me gustan las chicas, pero hasta ahora… ninguna en especial como tú.
—Eres increíble —volvió ella a girarse con desdén—. Compones obras acerca del amor, pero no lo conoces de primera mano. Eres capaz de hablar del tema como si sólo fuera… el tiempo.
—Sólo tengo veintiuno Hasta ahora no haya tenido oportunidad de vivirlo de esa manera. ¿Serías mi novia?
—Terry, con eso no se juega.
—No estoy jugando.
— ¿No has pensado en que yo podría tomar en serio esas palabras, y no sé… hacerme ilusiones? No me conoces; yo podría ser una horrible acosadora y convertirme en tu peor pesadilla—. Él se inclinó hacia el frente todo lo que pudo, apoyando su cabeza en el asiento delantero y mirándola con ojitos suplicantes—. No me mires así.
—No te gusto —concluyó él haciendo una mueca de dolor y tristeza—. Dios, soy tan feo…
—Definitivamente, eso la hizo reír
—Ya para—. Él la miró serio al fin, y sus ojos estuvieron conectados con los de ella por varios segundos.
—No me crees —dijo él luego del silencio—. No crees que sea verdad que me gustas.
—Dios, Terry.
Ni por casualidad podía creerse que en verdad le gustaba, así que simplemente suspiró y cambió el tema. Ya lo había perdonado por robarle su beso.
La ciudad de los Ángeles hervía de gente y calor. En pleno verano, fanáticas y seguidores hicieron fila para entrar al teatro. Otra vez, Candy y Annie fue testigos de todo desde detrás del escenario. Candy, sólo se escuchaba la voz de Terry y el público lo adoraba. Candy no le habia dicho a su amiga del beso que Terry le había dado. Estaba recordando ese momento, pero lo observó con mayor atención.
Él tenía sus ojos aguados, ¿estaba llorando? ¿O aquello era sólo el sudor que corría por su rostro? Quería saber más de él, no sólo por saberlo, no por la obvia curiosidad que alguien como él podía despertar, sino para poder consolarlo.
Esa parecía una herida que aún le dolía. Ella siembre había extrañado a sus padres. Había momentos en que aún lloraba ser huérfana, pero sentía que conforme pasaba el tiempo, cada vez su recuerdo era un poco menos amargo.
Pero no así en el caso de Terry. Sentía que había muchas penas en él, y en cierta forma, le preocupaba cuando lo veía sentarse en la oscuridad a beber solo. Candy había podido ver. al chico que era, no al que él mostraba. Le habían hecho mucho daño y por eso era un chico cerrado y la unica forma de sacar su dolor era en un escenario en un teatro, definitivamente sufría. Cuando al fin terminó la última actuacion, ya en la madrugada, los cuatro salieron del escenario buscando una silla, descanso, silencio. Terry caminó a ella y le quitó la botella de agua que tenía en las manos para beber de ella después de haber ignorado las que el equipo de staff le ofrecía.
Candy lo miró fijamente mientras se bebía casi de un trago todo el líquido.
— Deslubraste a un más —observó ella, y Terry le sonrió. No dijo nada ante eso, sólo se encogió de hombros.
Terry se acercó más a ella, y entonces la besó. Antes de que pudiera darse cuenta, alrededor todos los miraban sorprendidos. Candy, que no había tenido tiempo siquiera de cerrar sus ojos durante el beso por lo sorpresivo del mismo, sintió el destello de una cámara fotográfica que había sido apuntada hacia ellos.
—¡Oh, Dios!—Exclamó cuando él se separó de ella, sin notar que él sonreía travieso—. Alguien tomó una fotografía —afirmó, y la expresión de Terry cambió de inmediato—, estoy segura de que…
— ¡Busquen al paparazzi! —gritó Terry, y todos se pusieron en movimiento. Candy se cubrío el rostro conteniendo su furia y sus lagrimas, y sin que Terry lo notará Candy salió corriendo. Terry movilizó a todos los de seguridad para que dieran con el fotógrafo, pero pasaron los minutos y nadie logró capturarlo. Eran ágiles, pensó él, como gatos ladrones. Cuando Terry preguntó por Candice, como la llamaban todos, ninguno le dio razón, hasta que tropezó con Annie, que tenía la mirada afilada. Terry, a pesar de lo agotado que estaba, no sólo por el cansancio mismo, sino por la búsqueda del paparazzi, aminoró el paso hasta llegar a ella y dejó caer los hombros hasta llegar a su alcance. Le pegaría, pensó. Lo gritaría, y tal vez se lo merecería. Había hecho algo muy tonto; besarla no era tonto, pero sí hacerlo delante de todos y haberse dejado capturar de un paparazzi.
Continuará...
