A/N: ¡Hola! No me esperaba estar de nuevo aquí con otra historia (sobretodo cuando tengo otras por ahí a medio) pero la inspiración vino a mi y tuve que plasmarlo todo o temia que se me olvidase. Esta historia al contrario que "Rojo oscuro casi negro", esta recien salida del horno, asi que este capítulo es el único que tengo escrito por ahora, por lo que no tendrá actulizaciones tan seguidas como el otro.

¡Espero que disfruten!

Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Capítulo 1 – El Juramento Inquebrantable.

Sirius Black se sentaba en unos de los caros sillones que adornaban el salón de la casa de su ancestral familia. La velada no podía ser más insoportable, creyó que tras haber cumplido con la obligación de cenar con ellos, podría escaparse a su cuarto a diseñar su tercer intento de escape. Dicen que a la tercera va la vencida. Aunque para él ya no era sería la tercera, a decir verdad, había perdido la cuenta. Cada vez que intentaba escaparse, le pillaban. Había intentado salir por el tejado, por una ventana, directamente por la puerta o no volver en el tren de Hogwarts a King's Cross, pero siempre acababan dando con él. Pensó que al haber terminado en el colegio, con sus diecisiete años cumplidos y con total acceso a todo tipo de hechizos, conjuros y pociones, le resultaría más sencillo, pero no era así. No entendía que pasaba, pero parecía que estuviera atrapado a tener que convivir siempre con aquella familia.

Puso los pies sobre la mesa de té en frente suyo. Se aburría. Su madre le ordenó que fuera al salón y que esperase allí. Según palabras textuales "Grandes noticias nos deparan, noticias que volverán a engrandecer esta familia", a saber qué tontería le iban a contar. Lo único que quería era poder irse a vivir con su buen amigo James Potter y aplicar para uno de los puestos de auror en el ministerio…

Unos minutos después, le hicieron compañía sus dos primas. Bellatrix y Narcisa cuchicheaban de pie detrás de él, por lo poco que entendió, ellas tampoco sabían a qué podía deberse esa reunión familiar. A Regulus no se le veía por ningún sitio. Le tenía envidia, él no tendría que aguantar la charla sobre la pureza que les iban a soltar.

Al poco tiempo hicieron acto de presencia sus padres y sus tíos. Su padre y su tío Cygnus ocuparon los dos sillones junto a la chimenea mientras que su madre y su tía se quedaron de pie, cada una al lado de su respectivo marido. Así era como funcionaban los matrimonios puros, la mujer quedaba relegada a un segundo lugar y donde su único cometido era traer al mundo a otros sangres limpias. Muchas brujas extraordinarias se había perdido la sociedad mágica por ese machismo.

–Querido hijo, queridas sobrinas… –Orión se ajusto en su asiento. –Ha llegado el momento en que debéis partir hacia vuestra vida adulta. El momento en que dejéis de estar bajo nuestra protección.

Sirius que estaba mirando al techo distraído pensando en sus cosas, giró la cabeza velozmente hacia su padre. Lo que acababa de escuchar era más interesante que intentar comprender como era posible que hasta en el techo de su salón hubiera cuadros de sus antepasados. Se emocionó. Si su padre hablaba con sinceridad, podría decirse que les estaban dejando marcharse de aquella casa.

–Todos en esta sala somos conscientes que este día llegaría. Narcisa… a ti aún te queda un año en Hogwarts, pero hemos creído conveniente realizar el anuncio a la vez. –Orión hizo un gesto a su cuñado para que continuara.

–Nuestra familia lleva siglos sobreviviendo a los continuos cambios que los nuevos tiempos nos traen. La mezcla de sangres y la tolerancia por los inferiores a nosotros a supuesto grandes desafíos para la continuación de nuestro linaje. Somos pocos, pero los que quedamos debemos de ignorar nuestras preferencias y elegir lo que es mejor para la familia. Por eso con el fin de mantenernos siempre puros, hemos decidido que Narcisa será prometida en matrimonio a Lucius Malfoy.

La protagonista ahogó un pequeño grito de satisfacción. Pero enseguida recuperó la compostura como toda dama de sangre limpia. Sirius en cambio la miró asqueado, ¿qué persona se alegra de que su familia le prometa en matrimonio a la fuerza? Que cosas tenia, un miembro de su familia sería el único orgulloso de ello.

Malfoy, es el tío mas egocentrico que conocía, solo le faltaba llevar continuamente un espejo consigo para admirarse las veinticuatro horas del día. Desde luego era el marido perfecto para su prima.

–Bellatrix tú serás prometida en matrimonio a…

Podía hasta averiguar con quien seria. Rodolphus Lestrange. Sus dos primas debían de saber desde hace años que serian comprometidas con esos dos imbéciles, ya que en más de una ocasión las había visto metiéndose mano con ellos por los pasillos. La visión era repugnante.

–…Sirius.

Centró la mirada en su madre cuando esta le llamó. Se había distraído tanto con su pensamientos que no había escuchado lo que le acababan de decir.

–Perdón madre. –Valía más que se disculpase si no quería que a su encierro se le sumasen más hechizos contra escapes.

Walburga negó con la cabeza. Los ojos de sus tíos estaban clavados sobre él mientras que su padre apretaba con fuerza la varita entre sus manos. Eso pintaba mal. Tan bien había aprendido a ignorar lo que le decían que no tenía ni idea de lo que había pasado. Miró a sus dos primas, Narcisa se llevaba una de sus manos a la boca, parecía sorprendida, mientras que Bellatrix abría tanto la suya que una blugger podía caber en ella.

–Sirius… –Volvió a repetir su madre. –Tú te casaras con Bellatrix.

¿Qué decía esa mujer? ¿Él casado con la loca de su prima? Esa familia se había vuelto loca por completo... O puede que todo fuera una broma. Seguro que le habían pillado distraído y era su castigo. Si iba a ser que ser verdad que se parecía en algo a ellos y debían ser en el gen bromista.

Comenzó a reírse.

Pensó que todos acabarían igual que él. Pero las caras serias de antes se mantuvieron. Fue poco a poco cortando la risa hasta que el adoptó el mismo comportamiento.

–Es una broma ¿verdad? –Preguntó con miedo.

–Nosotros nunca bromearíamos con un tema tan importante como este. –Sentenció su padre. –En unas semanas se celebrará el compromiso y os casareis.

Se levantó de un salto del sillón. Esa familia había perdido la cabeza por completo. Sobre su frio cadáver le obligarían a casarse con nadie y mucho menos con una de sus primas.

–¡No! –Gritó. –Ni de coña me caso con esta. Ya le estáis buscando a otro.

–Yo tampoco me quiero casar con este traidor.

Sirius sonrió con satisfacción. El odio era mutuo. No les quedaba más remedio que se quitaran esa idea de la cabeza.

–Os casareis. No tenéis otra opción. –Cygnus declaró con voz nerviosa.

–¡Padre! –Gritó Bellatrix. –Tiene que existir otra posibilidad…

Druella que se había mantenido callada desde el principio de la velada. Se separó del lado de su marido y se acercó a su hija.

–Te casarás con tu primo y punto. Si no lo haces el juramento…

Pero no terminó porque Walburga le chistó para que se callara.

¿Juramento? ¿De qué juramento hablaba esta mujer? Si era lo que Sirius creía, estaba metido en una muy gorda.

–¡¿Qué juramento?! –Bellatrix se estaba comenzando a desquiciar.

Orión, como patriarca de la familia, dirigió la situación. Hizo que Narcisa abandonase la sala y que su cuñada se retirase para poder hablar.

–Hace años cuando ambos erais unos niños pequeños. Sufrimos una gran desgracia que hizo que nuestro árbol se viera vil mente talado. Era algo que había sucedido en el pasado, pero esperábamos que en las nuevas generaciones no ocurriera. Pero nos equivocamos… –Hizo una pausa de unos segundos para mirar de lado a sus cuñados. –Cuando Andromeda nos traicionó…

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Sirius, era la primera vez en muchos años que se escuchaba el nombre de su prima mayor en esa casa.

–Nos prometimos que nunca volvería a ocurrir algo así. Por eso con el fin de evitarlo, os comprometimos mediante un juramento inquebrantable.

Definitivamente, estaban todos locos. Sus padres y sus tíos era unos degenerados, les habían prometido a la tierna edad de ocho años. Pero entonces se percató de algo…

–Nosotros no hemos realizado ningún juramento, así que problema solucionado. No hay compromiso. –Se levantó otra vez y se dirigió a la puerta.

–No funciona así, al menos el que nosotros hicimos. –Las palabras de Cygnus le detuvieron.

–¿Qué quieres decir?

–Aunque vosotros no hayais realizado el procedimiento del juramento inquebrantable. Lo hicimos nosotros, al ser unos niños pequeños, éramos vuestros tutores legales por lo tanto pudimos hacerlo en vuestro nombre.

Si antes era Bellatrix la que abría la boca sorprendida, ahora se le unía Sirius.

–Por eso os casareis y si no moriréis. –Finalizó Walburga.

–No, me niego. Prefiero morir antes que casarme con la loca de mi prima.

–¡Oye! ¡Tú a mi no me llamas loca, traidor!

Orión trató de calmar la situación.

–No es tan fácil. Hasta la muerte no sería tan fácil de lograr en este caso. Si alguno de vosotros muere de forma intencionada o manos del otro, el juramento hará que el otro sufra el mismo destino.

–Pues me iré de aquí. Estoy harto de vosotros.

Walburga se cruzó de brazos.

–No puedes. El juramento impide que te escapes, por eso hemos podido impedir todas tus fugas.

Bellatrix que había estado callada de forma misteriosa, dijo algo que incluso a Sirius le pareció buena idea.

–Está bien, nos casaremos y después nos divorciamos. Así cumplimos con el juramento y podemos ser libres.

Walburga negó.

–Los efectos del juramento son eternos. Incluso después del matrimonio las condiciones de este prevalecerán.

Sirius estaba horrorizado. Hasta hora creía que su encierro físico era lo peor que le había pasado en su vida, pero aquello era mucho peor.

–Os casareis y formareis un matrimonio puro como manda la tradición. –Los cuatro adulton asintieron.

Sirius y Bellatrix se miraron.

Aquello no podía salir bien.


A/N: ¿Qué les ha parecido el primer capítulo? Es un poco la antitesis de mi otro fic, pero teniendo una agradable conversación con otra escritora se me vino a la cabeza este AU.