Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.
Capítulo 8 – La Familia.
Sirius decidió que aquel era el momento oportuno.
Su madre, su suegra y Bellatrix habían ido a casa de los Parkinson a una de esas reuniones de mujeres de sangre limpias y su padre, así como su suegro estaban en el ministerio poniéndose al día de las novedades políticas. Finalmente para poder lograr su objetivo, ordenó a los elfos a que fueran hacer algunas compras.
Se ajustó la chaqueta, especialmente la carga tan valiosa que llevaba oculta, y salió al callejón de detrás de la casa. Allí, entre cajas y bolsas de basura, su preciada moto descansaba intacta, con un poco de suciedad, pero perfecta. Se subió a ella.
–No tengas miedo carrochito. –Se bajó un poco la cremallera de la chaqueta y observó al bebe. –Papa lo tiene todo controlado.
Arrancó la moto y en cuestión de segundos estaba sobrevolando Grimmuald Place. Tenía un par de horas para ir y volver de ese lugar tan secreto, el cual, si alguno de los habitantes de su casa descubría, la muerte seria el menor de sus preocupaciones. Además, ahora que había conseguido imponerse completamente en todas las decisiones que se tomaban en la familia Black, ya que su padre había comenzado a delegarle sus funciones como patriarca, no podia perder tales privilegios. Y no se iba engañar, pero le gustaba sus nuevos poderes.
Uno de los cambios más drásticos que observó fue el ocurrido en Bellatrix. Le escuchaba en todo lo que le decía ¡hasta compartían opiniones! Nunca creyó que Bellatrix fuera a ser de las mujeres que aceptaban su lugar en el mundo de los sangre limpias, pero desde el nacimiento de Atria, era un persona completamente diferente.
Pero a pesar de todos los cambios que se estaban produciendo en la antigua y ancestral casa de los Black, había un tema que se resistía a desaparecer. Es de ahí el porqué de tener que prácticamente echar a toda su familia y elfos de la casa.
Comenzó a descender cuando un conocido barrio a las a fueras de Londres se hizo visible. Fijó su vista en el jardín trasero de la casa a la que se dirigía. Sujetó al bebe con fuerza temiendo que el aterrizaje pudiera molestarle. Pero para su suerte, todo salió perfectamente. Atria ni se inmutó.
–¡Por Merlín! Si los muggles te ven… –Una mujer salió corriendo de la casa. –Tenías que haber venido por red flu.
Sirius sonrió bajándose de la moto.
–Andromeda relájate. –Antes de alzar el vuelo había activado el sistema de invisibilidad de la moto.
La mujer no pudo evitar sonreír. Si debía de utilizar un obliviate sobre algún vecino con tal de disfrutar de la presencia de su primo, lo haría.
–¡Dale un abrazo a tu prima favorita!
Sirius apenas tuvo tiempo a reaccionar cuando Andromeda se lanzó a sus brazos. Atria, que continuaba oculta en su chaqueta, no apreció tal acercamiento. El quejido del bebe fue escuchado por ambos.
Los ojos de Andromeda se abrieron sorpresivamente.
–No me diste tiempo a decirte que no vengo solo. –Se bajó la cremallera para que pudiera ver al bebe que ya estaba completamente despierto.
–Entremos, aquí está demasiado frio. –Andromeda reaccionó lo suficiente como para ser consciente de que aquel no era el lugar indicado para un bebe tan pequeño.
–¡Estas completamente loco! –Andromeda acunaba al bebe entre sus brazos. –Como se enteren de que estas aquí… y con ella.
Sirius negaba con la cabeza.
–Sé que es un riesgo, pero creo que a partir de ahora las cosas van a ser muy distintas en la familia Black.
Andromeda le miró sin comprender y le alentó a que continuará mientras continuaba embelesada observando a ese pequeño bebe.
–Estas ahora ante el patriarca de la familia Black, bueno… quizás no oficialmente pero casi. Así que igual dentro de poco no nos tendremos que ver nunca más a escondidas.
Si las cosas iban según lo planeado, su sueño de que toda su familia aceptará a los muggles y a los nacidos de estos podía hacerse realidad, y eso conllevaría la aceptación de todos los desterrados, como su prima.
–No seas incrédulo. Eso jamás ocurrirá. –Andromeda se sentó frente a él.
–Soy el futuro patriarca. No les queda otra. –No entendía porque su prima no acababa de alegrarse por ese acontecimiento.
Andromeda negó y ajustó al bebe en su regazo.
–¿Tú crees que ellos dejarán que libremente cambies su ideología? Sirius bájate de la escoba y piensa como un adulto.
–¡Se lo ordenaré! –Todos le obedecerían.
–Como si eso fuera suficiente… Ahora debes de tener otras prioridades en la cabeza. Sé que tus intenciones son buenas, pero no te arriesgues. Deja de ser ese gryffindor valiente que acostumbrabas a ser.
Andromeda no comprendía su plan, pero estaba seguro que muchos de su familia habían comenzado a inclinarse hacia el otro lado de la balanza, Regulus parecía el más cercano al cambio y Bellatrix también, era cierto que intentó reclutarlo en los mortifagos, pero eso ya era agua pasada.
–Recuerda mis palabras lo lograré. –Dijo con firmeza.
Andromeda se levantó dándose por vencida y dejo al bebe en brazos de su primo.
–No pienses tanto en mí, y piensa más en ella. –Hizo un gesto hacia Atria. –Sé que cuando me dijiste que mi hermana estaba embarazada también me dijiste que te daba igual el bebe, pero el hecho que la hayas traído para que la conociera como todo un padre orgulloso, indica que realmente tienes sentimientos hacia esta niña. Así que te recomiendo que no hagas estupideces y que antepongas la seguridad de Atria ante todo.
Sirius se quedó unos instantes pensativo asimilando la información que Andromeda le acababa de regalar, pero enseguida sacudió la cabeza. Su familia podía ser muy mala pero de ahí hacer daño a un bebe… No creía que fueran tan inhumanos.
–Tonterías. –Se puso la chaqueta y volvió a meter a Atria dentro de ella tal y como había hecho anteriormente. –Ya me darás la razón. –Sonrió.
Quizás estaba un tanto obnubilado por el descubrimiento de sus recientes instintos paternos, pero tenía muy claro que nada ni nadie le iba a impedir lograr sus objetivos.
Su pequeña desavenencia con Andromeda le hizo retrasarse, así que cuando puso un pie en la casa, su madre, su suegra y Bellatrix llegaron por la chimenea del salón. Tuvo los minutos suficientes para quitarse la chaqueta y hacer como que se estaba preparando un té.
–¿Qué estás haciendo? –Su madre preguntó confundida. –Eso es trabajo de elfos. ¡Kreacher! –Gritó. –¡Kreacher! –Repitió cuando el elfo no apareció. –¿Dónde estará metida esa maldita criatura?
–¿Y dónde está Sienna? No deberías de cargar a Atria. –Ahora su suegra. Ni que fueran Sherlock Holmes y el profesor Watson.
Bellatrix se cruzó de brazos y frunció el ceño, pero enseguida cambió la expresión. Sabía que Sirius se traía algo entre manos, pero ella también y el tonto de ese hombre no hacía más que ponérselo todo en bandeja.
–Madre, es que a Atria le gusta estar constantemente en los brazos de alguien y si son los de su padre aún más. –Bellatrix se acercó a Sirius, el cual estaba atónico por la defensa de esta, y tomó al bebe entre sus brazos.
Era una visión extraña, ya que Bellatrix cogía al bebe lo justo, pero esa imagen hacia que su corazón latiese más deprisa. Se podía decir que era una secuencia bonita…
–Sí, efectivamente, y madre no encontrarás ni a Kreacher ni a ninguno de los otros elfos, porque les he pedido que fueran hacer unas compras para que os preparasen unas delicias para la hora del té.
Esperó unos segundos interminables hasta que su madre y su suegra asintieron felices por las explicaciones.
¡Toma ya!
Sirius 1 los Black 0.
Miró a Bellatrix que le devolvía una sonrisa, una sonrisa que nunca había visto antes, pero le gustó.
Bellatrix apartó la vista de Sirius y volvió a mirar a la niña, "¡Ay Atria! No sabes lo mucho que me estas ayudando."
A/N: ¡Hola! Estoy a full con esta historia, me estan viniendo muchas ideas y tengo que escribirlas el momento si o si. Como habreis observado, Sirius esta completamente prendado de Atria, tanto es así que hasta esta cambiando la opinión que tiene sobre su familia. En el próximo capitulo Bellatrix descubrirá si le esta dando buenos resultados su plan.
