Disclaimer: Pokémon no pertenece… por ahora xD .
Sinopsis: Ash, entrenador del fuego, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino Pallet. Viajando en busca de respuestas, se ha encontrado con Misty: entrenadora de luz que al parecer conoció en la infancia. ¿Será capaz ésta de darle una pista sobre May? ¿será capaz de encontrarla y traerla de vuelta?.
Light´s Travel
By kasumi_21
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Capítulo III: El gran hechicero de Kanto
El sueño se estaba apoderando rápidamente de su cuerpo y de su conciencia, él lo sabía. Pero no quería cerrar sus ojos, no teniendo a aquella muchacha frente suyo, no ahora que la había encontrado.
De igual forma aquella necesidad humana le estaba ganando la batalla, sus ojos almendrados se entrecerraban más y más con cada pestañeo. Por lo que decidió abandonarse a los brazos de Morfeo. Sin embargo la sonrisa que había adornado por minutos su rostro trigueño había desaparecido sin dejar rastro; el recuerdo de May había llegado nuevamente a su cabeza…
Sintió como su mano se aferraba temblorosa a la suya, haciendo contraste la diferencia de sus bronceados. Sus pálidas mejillas permanecían húmedas con las lágrimas que caían sin cesar de sus ojos verde azulados, demostrando en una de las pocas veces, lo vulnerable que era.
Por su parte, sus labios de niño permanecían apretados en busca de mantener la compostura. Era cierto, había vivido tantas emociones en aquella semana, siempre acompañadas por suspiros lastimeros y lágrimas incontrolables; que no admitiría derramar otra más, no por lo menos delante de su querida y única amiga. Nunca más lloraría teniéndola cerca, era un compromiso que ya había aceptado.
- Ash… - su estudio por el infinito verde que se expandía bajo sus pies, fue interrumpido por la voz suave de la pelirroja. Se vio en la obligación de elevar su mirada hacia ella, mientras sentía que su mandíbula se tensaba y un sabor metálico atacaba su boca. La encontró allí en su misma situación, su labio inferior apretado con suavidad tratando de contener, sin mucha eficacia, los gemidos afligidos que nacían con cada lágrima. Aunque agradeció poder observar aquellos ojos en aquella circunstancia, verdaderas esmeraldas líquidas que sólo él tenía el honor de conocer… - te extrañaré – dijo en un susurro suave, destacándose la sinceridad existente en cada palabra. El trigueño se limitó a sonreír con dulzura. Ante la acción, la presión que ejercieron sus mejillas provocó que una lágrima fuera liberada de sus ojos almendrados, recorriendo lentamente la piel dorada.
El crepúsculo estaba empezando. El sol de otoño estaba por rozar el eterno horizonte, convirtiendo el cielo en una arcoíris de tonalidades rojizas y anaranjadas; mientras el cálido viento conducía con velocidad las ampulosas y blancas nubes.
- yo también lo haré Mist… - respondió por fin el niño, esta vez entrelazando sus dedos con su pelirroja amiga en un pacto silencioso de amistad.
- prométeme que volverás Ash… - dijo enseguida la pequeña, ansiosa de expresar todos los sentimientos que albergaba su inexperto corazón. El moreno la observo sorprendido, pero luego volvió a sonreír con franqueza mientras intentaba zafarse de la pálida mano. Tomó, tembloroso, el único recuerdo que le quedaba de los entrenamientos y se la entregó a la colorina con delicadeza. Estaba envuelto por una funda marrón andrajosa y por el mismo aspecto, se podía deducir que aquel objeto era bastante antiguo. – pero… Ash… esto… - titubeó, atónita, por el actuar del chico a la vez que inconscientemente abrazaba con firmeza el objeto.
- volveré Mist – aseguró con sus ojos almendrados llenos de confianza y solidez, demostrando con la mirada que cumpliría esa promesa aunque muriera en el intento. – cuando nos reencontremos me lo devolverás… –
La pequeña de diez años permaneció desconcertada hasta que una cristalina sonrisa se dibujo en su rostro. Ahora estaba segura, su amistad duraría para siempre…
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El sol ya había salido, aquello era seguro por la molesta luz que había perturbado su sueño. Se irguió lentamente, mientras sus castaños ojos se acostumbraban a las irradiaciones solares y su cuerpo se desplegaba, cansado. Luego de bostezar un par de veces, aun con sus irises cerrados, se volteo a mirar los alrededores, en busca de su pequeño amigo amarillo y aquella colorina… que… al parecer había sido su amiga en anteriores años. No obstante, aun no estaba totalmente seguro de aquella idea.
Un hecho obligó que abriera sus ojos desmesuradamente de improvisto. A su lado, sólo se encontraba su pokémon y la chica, había desaparecido sin dejar rastro.
- Pikachu! – gritó desconcertado el joven entrenador, mientras mecía constantemente a su compañero. Este, al igual que el moreno, tenía el sueño bastante "pesado"; por lo que, cualquier movimiento suave pasaba desapercibido por él. El pelinegro, movido por la ansiedad y el nerviosismo, que se fundamentaba en el hecho de que la pelirroja era su única y posible pista sobre May; empezó a moverlo cada vez con más fuerza. – Pikachu! Despierta! – pero la pequeña rata amarilla seguía en sus sueños, inconsciente del ataque de histeria que estaba por sufrir el trigueño. – PIKACHU! – y al sentir por fin los ataques de algo, el pequeño pokémon decidió defenderse… antes que Ash pudiera reaccionar, una serie de rayos lo electrocutaron a la vez. – AAAHHH! – exclamó mientras caía rendido en el césped y sus ojos almendrados se movían en todas direcciones.
- pika pi! – exclamó preocupado la criatura, mientras se acercaba y corroboraba que su entrenador estaba bien.
- descuida Pikachu – logró balbucear, mientras intentaba levantarse sin mucho éxito – por lo menos despertaste –
Aquel día era hermoso. Pomposas y blancas nubes cruzaban rápidamente el cielo azulado, producto del viento suave que mecía los árboles y el césped, aún húmedo por el rocío. El mismo viento que refrescaba su rostro enrojecido por la frenética carrera que estaba realizando. Su compañero de batallas seguía corriendo con la misma energía por el desolado camino, buscando sin cesar a la colorina desaparecida. Cuando estaba a punto de desistir, por el calor y cansancio que estaba sintiendo, la divisó. Ella caminaba con tranquilidad por el lugar, al parecer disfrutando de la belleza y la calma que denotaba el paisaje circundante; enfureciendo de inmediato al morocho que, ya olvidado de su cansancio, aumentó la velocidad de su andar.
Cuando estaba por llegar a su lado, su pokémon se adelantó y se lanzó a los brazos de la chica.
- Pikachu pi! – exclamó con felicidad, para desconcierto de su entrenador. El brusco movimiento provocó que la muchacha se balanceara suavemente y con ello que su largo cabello cobrizo, atado en una cola al costado de su cabeza, también lo hiciera. Ash por fin se fijo en su vestimenta, algo extraña para ser mujer: una remera amarilla con cuello tortuga que claramente era mucho mayor a su verdadera talla, debajo de ésta una remera negra de tiras, unos jeans por sobre la rodilla y unas zapatillas converse rojas.
- oye! – gritó cuando por fin estuvo a su lado, su ceño fruncido demostraba notoriamente su enfado.
Llevaba una remera negra sin mangas, una chaqueta azul, un jeans y zapatillas azules.
- que pasa? – preguntó con una expresión neutra, mientras ladeaba levemente su rostro. Ante la indiferencia de la muchacha, el chico apretó sus dientes y sus puños en busca de tranquilidad; propósito que no logró…
- COMO QUE QUE PASA? – gritó colérico, demostrándolo con su alto tono de voz y una vena dilatada en la sien. La pelirroja, que en tamaño alcanzaba la boca del trigueño, cubrió sus oídos con ambas manos, en busca de proteger sus tímpanos. – TE VAS SIN SIQUIERA AVISAR Y SABES QUE ERES LA ÚNICA PISTA QUE TENGO DE MAY! Y ADEMÁS NO ERES CAPAZ DE DEJAR UNA NOTA, NI DE… - interrumpió sus gritos de improvisto, cuando la chica de ojos verdeazulados estiró su brazo hacia él y le mostraba un paquete.
- quieres? – le ofreció con una encantadora sonrisa, a la vez que se sonrojaba levemente. El moreno observó el objeto con cierta desconfianza, para luego comprobar que era chocolate.
- para mí? – inquirió con suavidad pero con reserva en la voz, recibiendo como respuesta una feliz afirmación. Tomó el objeto aún con su expresión insegura, para luego agregar – no lo hiciste tú, verdad? – el moreno observó como la chica se sonrojaba y a la vez fruncía el ceño, demostrando su molestia.
- si quieres también … - susurró enojada mientras le quitaba el preciado alimento y seguía su camino. Ash enseguida comenzó a seguirla.
- ESPERA! – gritó con emergencia, para luego en un ágil movimiento quitar el comestible y sonreír. – Gracias – la pelirroja lo miró inexpresivamente, para luego caminar a su lado; mientras el trigueño comía feliz, como niño pequeño, el dulce. Cuando terminó por fin, dirigió su mirada almendrada hacia ella mientras sonreía con ternura. Ésta al notar la acción, hizo lo mismo. – Gracias Misty – y decir su nombre le resulto extrañamente familiar. Si bien tenía certeza de haberla conocido en el pasado, no había lógica en sentirla tan cercana luego del transcurrir de tantos años; teniendo en cuenta que al parecer, ella aún no lo reconocía.
- no agradezcas tanto, es molesto – le contesto enseguida con aquella voz indiferente, levemente fastidiada, mientras acariciaba con suavidad al pokémon eléctrico. El trigueño elevó una de sus cejas en desconcierto por la actitud de la muchacha, pero de inmediato la cambió a una más amable.
- sé que no empezamos bien, por eso… - se detuvo de improvisto frente a la pelirroja, obligándola a detenerse. Ésta levantó su mirada verde azulada con tedio, en busca de una respuesta apropiada para el accionar del chico. Él sólo le sonrió con dulzura, a la vez que estiraba su mano y se la ofrecía con elegancia. – Ash Ketchum, mucho gusto – dijo con una sonrisa tan sincera que encantaría a cualquier mujer y con la esperanza de provocar un recuerdo en ella. Pero su ilusión se vio opacada al reconocer su demostrativa expresión, mezcla de enojo y duda.
- si.. Bueno – susurró sin mucho interés mientras lo rodeaba y seguía caminando. El entrenador se quedó estático por algunos segundos ante el grosero gesto, para luego empuñar sus manos con fuerza y seguirla furioso. Su fiel amigo amarillo seguía los acontecimientos con una feliz mueca.
- realmente eres exasperante! – exclamó enojado, sin recibir respuesta certera de la chica pelinaranja. – siempre eres así? De repente amable y luego descortés? –
- si lo dices por el chocolate… - inició la chica con calma, mientras sonreía imperceptible a los ojos almendrados. - sólo era para que te callaras por un rato – Ketchum sintió como rápidamente sus mejillas se tornaban tibias y su semblante se desconcertaba.
- QUE? –
- supongo que quieres que te explique lo que pasó ayer – interrumpió de inmediato, temiendo el inicio de una pelea y con ello, la intensificación de su jaqueca. Para su alivio, el moreno calló enseguida mientras la miraba interesado.
- te refieres a los zombies? – inquirió como niño pequeño en su primer día de escuela, demostrando su atención y emoción en sus cálidos ojos achocolatados.
- zombies? - repitió la chica desconcertada, alzando lentamente una de sus cejas. – bueno… es como si lo fueran – susurró más para sí misma, que para el morocho. Luego de un suspiro cansado, prosiguió. – sólo que estos "zombies" tienen más ventajas y son más peligrosos de lo que crees. Generalmente se les conoce como "espectros" o "demonios" y son originados por hechizos. Por lo mismo, sólo pueden ser destruidos por magos o entrenadores como nosotros. -
- y por qué nosotros? – preguntó de improvisto, provocando el desconcierto de la pelirroja.
- que tipo de pregunta es esa? – el tono de su voz no era amigable, más bien parecía vergüenza escondida bajo frustración. Había dejado su andar para cruzarse de brazos y dirigirle una mirada reprobatoria. – es que no sabes nada? Los entrenadores pokémon también son hechiceros! –
- de verdad? – susurró con suavidad, mientras sus ojos se volvían mas brillantes de lo común y una sonrisa inocente se dibujaba en su rostro.
- como debes saber la magia se divide en negra y blanca – continuó luego la pelirroja, retomando su camino y obligando que el chico la siguiera. – y existen diez tipos de entrenadores. Los entrenadores relacionados con la magia blanca son el del fuego, el de la luz, el de la electricidad, el psíquico y el volador; ya que utilizan los elementos del sol y el cielo. En cambio, los entrenadores relacionados con la magia negra son el de agua, el de la oscuridad, el de las plantas, el de roca y el normal; porque utilizan elementos de la tierra y el mar. –
- pero si somos magos, por que vamos a visitar a uno? – insistió el trigueño, mientras acomodaba sus manos tras su cabeza y miraba por el rabillo del ojo a la chica. Ésta empezó a hablar con mayor ánimo, mientras ubicaba al animal entre sus brazos y sonreía.
- es nuestra desventaja, sólo puedes realizar la magia asignada, y al no ser un mago completo, hay varias cosas que no puedes realizar –
- y… sobre la espada? – inquirió curioso, recordando como en el día anterior había cambiado de estructura en una forma muy extraña. La muchacha se llevó un dedo a los labios, mientras observaba las nubes con aire soñador.
- pues… lo he pensado y… realmente no tengo una respuesta para eso – señaló con simpleza, sorprendiéndolo. – Es verdad que cada entrenador tiene un arma que lo identifica y que aparece junto a su Pokémon, y por lo mismo cambia de forma cuando es utilizado por él –
- en serio? – exclamó intrigado mientras la pelinaranja asentía.
- pero tú… tienes un arma verdad? – y esta vez, el chico negó con la cabeza. Ante la respuesta, la mujer sólo pudo fruncir el ceño, para luego detenerse y llevar sus manos a la cesta de sus flechas. De allí, con extremo cuidado, tomó la espada junto a un cinturón de cuero y se los ofreció. – Por mientras, por seguridad – argumentó.
- gra… gracias - susurró perplejo, para luego acomodar la prenda en su cintura y continuar el camino. Luego de unos minutos de silencio, el muchacho elevó su mano derecha y la ubicó en su barbilla, lentamente su semblante se torno serio. – hey!... Mist… - murmuró su nombre con suavidad y con su mirada estudiando cuidadosamente la senda. Por su parte, la pelirroja se volteo rápidamente hacia él, con una furiosa expresión por la confianza – no habilitada – del chico; pero al verle tan serio y con un brillo triste en sus ojos, detuvo su actuar.
- que sucede? – preguntó amistosamente, con un tono de voz que delataba su preocupación.
- crees que encontraré a May? – musitó abatido, llevando ambas manos a los bolsillos de su jeans. Algo en su voz provoco en la pelirroja el desconcertante deseo de abrazarle y consolarlo, pero aquella muchacha no solía seguir sus instintos.
- sé que lo harás – afirmó con seguridad y con la primera sonrisa sincera que le dedicaba aquel día.
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- estas segura? – preguntó por enésima vez el trigueño, provocando un bufido en la pelirroja. Esta elevó sus ojos en un gesto cansado, antes de responder sin emoción.
- sí –
- segurísima? – inquirió de inmediato, acercándose innecesariamente al rostro de Misty. Ella se detuvo de improvisto escondiendo sus ojos verdeazulados, sus hombros se contraían constantemente. – segura? – susurró el moreno, mientras se inclinaba para verla. Allí encontró unos fastidiados ojos.
- por décima vez… - comenzó con gravedad, para luego elevar su voz – NO TE CONOZCO! NUNCA EN MI VIDA TE HABÍA VISTO! – ante la repentina acción, Ash se asustó, perdió su equilibrio y cayó pesado sobre la acera. Varios peatones los observaron sorprendidos y divertidos, por la inusual pelea que protagonizaban. La pelinaranja, ajena al público que tenían, le dirigió una mirada de reproche, luego giró y siguió caminando con su barbilla en alto. El muchacho se limitó a verla con los ojos entrecerrados, para luego suspirar con resignación.
- vaya… que carácter – se dijo a sí mismo en un susurro, a la vez que se erguía y limpiaba sus vestimentas sucias. De su mochila, que descansaba en el piso, se asomó una bella criatura de dorado pelaje y mejillas sonrosadas: su compañero.
- pika? – preguntó en su idioma, mientras ladeaba levemente su cabeza y le miraba. De un momento a otro, Ash se sintió intimidado por el círculo de personas que le rodeaban, que había crecido en número en unos segundos. Fue cuando recordó lo que su "compañera", si se le podía llamar así, le había advertido…
- guau! – exclamó asombrado, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Su pokémon realizó la misma acción, provocando una risilla en la pelirroja que lo sostenía en sus brazos.
- aquí tienen – señaló amistosa a la ciudad de grandes rascacielos que se presentaba delante de sus ojos, bastaba descender del cerro donde se encontraban para llegar a ella. - la hermosa ciudad Verde –
El moreno seguía fascinado con la vista, por lo que no notó cuando la chica se acerco a su bolso y depositaba con suavidad al animal.
- pika? – le preguntó este, claramente contrariado por la situación. La chica le dirigió una sonrisa cálida a modo de respuesta.
- lo siento Pikachu – le susurró con suavidad, mientras acariciaba su cabeza. El morocho pareció notar por fin la situación, por lo que se volteó a verla.
- que haces? – inquirió enseguida, pero sólo con curiosidad.
- vamos a una ciudad muy poblada y no creo que sea muy común un pokémon – señaló como explicación, mientras se encogía de hombros. Ash parecía sorprendido.
- en Paleta no era extraño –
- claro, porque vivías ahí y todos sabían que eras un entrenador – le dijo mientras volvía a su lado y reanudaba el andar. El trigueño debió seguirla. – si ven a Pikachu seguramente te seguirían por todos lados, como si fueras una estrella –
- eso no tiene lógica – ante la escéptica mirada del chico, Misty suspiró.
- sólo evita que lo vean, de acuerdo? – finalizó con seriedad, mientras se acercaban al inicio de la ciudad, un cartel cercano lo señalaba. El morocho sólo asintió.
- evita que lo vean… - aquella frase irrumpió de inmediato en su cabeza, cuando la gente que lo rodeaba empezó a gritar con euforia. Tal vez Misty tenía algo de razón. Se acerco con cautela a su animal, mientras tomaba su mochila con suavidad.
- tal vez debamos correr … - le susurró con suavidad cuando éste subía a su cabeza y se acomodaba en ella. Su mochila se desplazó con rapidez a la espalda, a la vez que las personas empezaban a acercarse con un extraño brillo en los ojos. – Bien… vamos – le indicó a su Pokémon con una sonrisa, para luego saltar con elegancia y tomarse de la baranda de un balcón cercano.
- ES UN ENTRENADOR! – escucho como una chica gritaba y luego varias exclamaciones emocionadas se unían a ella. Un escalofrío de terror cruzó lentamente por su espina dorsal. – ATRAPENLO! –
- Maldición… - susurró con los dientes apretados, mientras saltaba hacia la vereda e iniciaba su frenética carrera. Le llevó unos minutos encontrarse con una chica de largo cabello naranja, que caminaba tranquilamente por la ciudad. Apenas llegó a su lado, la cogió de la muñeca y la obligó correr.
- pero que…! –
- mira hacia atrás – interrumpió enseguida, con sus ojos chocolates fijos en las curvas de las calles. Misty obedeció, encontrando una masa enorme de personas persiguiéndolos. Allí noto que Pikachu no estaba en su escondite.
- ASH! – le regañó enseguida, pero aún cogida de su mano y siguiéndole al mismo ritmo. El morocho le sonrió en modo de disculpa, mientras entraban a un callejón y lo recorrían con una velocidad sobrehumana. Cuando salieron de allí, faltaron algunos metros para perder completamente a la multitud.
Se apoyaron en la muralla de un edificio, jadeantes, y el trigueño se apresuró en esconder al ser.
- ves… que… que tenia,,, razón…? – dijo la muchacha con un tono que intentaba ser molesto, pero sonó completamente distinto con su respiración agitada.
- lo siento … - respondió con voz parecida y dirigiéndole una sonrisa divertida. – la … la próxima vez… te … te creeré… -
- que… Que significa eso? – inquirió con una de sus cejas alzadas y molesta por la situación. Ash la observaba con diversión, cuando de improvisto su visión se nubló y se volvió doble. Sintió como el piso empezaba a moverse bajo sus pies, debiendo apoyarse en la muralla para no caer. La piel de su frente ardía como si estuviera en contacto directo con el fuego, pero luego notó que era la mano nívea de Misty quien le proporcionaba esa sensación. Vio como sus ojos verdeazulados, que en ese instante se asemejaban más a las esmeraldas, se encontraban cerca de su rostro y lo estudiaban con preocupación. – Ash…. Ash! Estas bien? – oyó su dulce voz con dificultad, mientras intentaba recuperar el ritmo normal de su respiración. Luego de eso su cuerpo se apoyó totalmente en la pelirroja y perdió la conciencia.
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- supongo que lo sobreestime –
La voz de una chica desvaneció lentamente su sueño. Aún sin abrir sus ojos, sintió como su cuerpo descansaba cómodamente en lo que parecía ser un sofá y la fiebre que antes lo atacaba, era apaciguada por paños húmedo en su semblante. Movió sus párpados con fuerza, pero ni siquiera consiguió levantarlos.
- que sea un entrenador – inició la voz grave de un hombre, desconocida por el moreno. – no significa que sea inmortal. –
- he durado mucho más tiempo que él – refutó la voz de la muchacha, que Ash reconoció como la voz de Misty. – Inclusive en situaciones más extremas - esta vez su voz fue como de una niña caprichosa causando una risa suave en el hombre.
- vamos Mist! Nadie sobrevive casi tres días sin comer – puntualizó, esta vez con su voz un poco más alta. Por los suave pasos que escuchaba, Ash supo que se aproximaban a su lado – hasta su pokémon estaba cansado –
- entonces con un poco de alimento y sueño… - concluyó la muchacha, siendo interrumpida por el hombre. En ese instante, los ojos almendrados se abrían con lentitud.
- estarán completamente repuestos –
- Misty? – inquirió en un susurró, mientras se erguía del sofá e intentaba focalizar su vista en la muchacha. La encontró junto a un hombre de edad, de cabello blanquecino y gruesas cejas grises. El guardapolvo que llevaba sólo permitía ver un pantalón de tela café.
- hasta que has despertado – dijo como respuesta la pelirroja, mientras se apoyaba en la pared y se cruzaba de brazos. En su molesta mirada verde azulada no había rastro de la preocupación que antes había mostrado. – estuviste todo el día durmiendo – señalo, mientras le indicaba con la cabeza uno de los grandes ventanales de la habitación. Rayos rojizos de luz se colaban por las cortinas, indicando que se acercaba el crepúsculo.
- y Pikachu? – preguntó en un bostezo, mientras restregaba sus ojos almendrados con suavidad.
- esta comiendo – contestó el misterioso hombre que ya se encontraba a su lado y le dedicaba una amable sonrisa. Ante la curiosa expresión del morocho, llena de incertidumbre, agregó – vamos a cenar, allí responderé todas tus dudas –
Con el simple hecho de escuchar la palabra comer, Ash se alegró. Su entusiasmo ni siquiera fue aminorado por el expresivo bufido que emitió la pelirroja.
Aquella casa era muy refinada, sólo bastaba ver el comedor para asegurarlo. Una larga mesa de madera barnizada se ubicaba en el centro de la amplia habitación, acompañada por finas sillas forradas en rojo terciopelo y hermosos jarrones de porcelana. Aunque para cierto moreno, su atención se ubicaba sólo en la numerosa cantidad de platillos que estaban servidos. Tragó saliva dificultosamente, al percibir el exquisito aroma que se desprendía de ellos.
- vamos muchacho! – le invitó el hombre, a la vez que lo guiaba a uno de los puestos vacíos y agradecía a los sirvientes que lo estaban atendiendo. No hacía falta ser detective para notar que poseía grandes cantidades de dinero. – come todo lo que desees –
- muchas gracias! – exclamó con una radiante sonrisa, mientras se sentaba y con rapidez empezaba a degustar, mas bien tragar, la comida. – delicioso! delicioooosoooo! – pronunció con ojos humedecidos al terminar, en segundos, el primer plato. – por fin algo comestible! –
- que significa eso exactamente? – inquirió una suave y amenazadora voz femenina desde tras suyo. Misty estaba junto a un ventanal, cruzada de brazos y viéndole tan seriamente que causaba temor. El hombre de cabello gris se limito a reír ante la graciosa escena. Fue cuando el trigueño recordó porque se encontraba ahí.
- oiga viejo… - inició con incertidumbre, sin escuchar los suaves pasos que se dirigían hacia él. Antes de iniciar siquiera una oración, un fuerte golpe en la cabeza provocó que chocara rápidamente con la mesa. Irguió su espalda, sin levantarse de la silla, dejando ver su furioso rostro. – QUE HICE AHORA? – gritó exaltado, mirando a la pelirroja responsable del coscorrón.
- QUIEN TE CREES PARA DECIRLE VIEJO? - grito de la misma forma, mientras se inclinaba más y le mostraba sus ojos casi azulados, ardiendo por la ira.
- déjalo Mist… supongo que es mi culpa - interrumpió la voz ronca del "viejo", mientras sonreía con simpatía y dejaba a la vista algunos pliegues de su rostro. Se levantó del asiento que ocupaba, frente al morocho, y se dirigió hacia él. Le extendió la mano en señal de saludo, siendo recibida de inmediato. – Soy Oak, el mejor mago de todo Kanto y el padrino de aquella muchacha – explicó señalando a la pelinaranja, que descansaba su mirada en las afueras de la casa aún enfadada.
- IIIINNNCCCCRRREEEEIIIBBBBLLLEEEE! – gritó con emoción el entrenador, mientras lo observaba como si fuera un niño pequeño. Como respuesta recibió solo un gesto de incertidumbre, por lo que rápidamente completo – sigue vivo aunque sea su padrino? – y esta vez el golpe fue tan fuerte, que chocó contra el piso.
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- yo soy Ash Ketchum, entrenador de fuego proveniente del reino paleta – saludó con formalidad, mientras acariciaba una y otra vez una pequeña vendita en su nariz. La muchacha seguía junto al ventanal, ahora hablando con el pequeño roedor de puntiagudos orejas.
- lo sé y también la razón por la que estas aquí – señalo con una calidad sonrisa, mientras alargaba su mano derecha hacia él – tienes los dibujos? –
- s… sí – contestó con sorpresa, para luego buscar en su mochila la preciada hoja y entregársela – pero como sa…? –
- mientras estabas inconsciente le conté algo de la historia – señalo Misty, mientras se acercaba a ellos y se sentaba junto al trigueño.
- mmm… interesante – susurró para sí el mago, mientras cogía un libro de la inmensa biblioteca e iniciaba el estudio de los extraños signos. El moreno seguía sin pestañar todos sus movimientos, claramente preocupado por lo que se pudiera revelar. Finalmente, luego de minutos que se antojaron horas, Oak se dirigió a ellos. – esta es magia avanzada que sólo un gran mago podría hacer –
- y usted puede hacer algo? – inquirió el pelinegro con evidente ansiedad, recibiendo una seria negación.
- para disolver el hechizo se requiere ayuda adicional… de magia blanca y magia negra –
- y donde la puedo obtener? –
- de ustedes – respondió serio, mientras observaba a ambos jóvenes con determinación.
- de… nosotros? – inquirió sorprendida la chica, mientras unía rápidamente ideas en su cabeza – se refiere a… los entrenadores? –
- exactamente… necesito los elementos creados por los entrenadores, cinco de magia blanca y cinco de magia negra. Esa es la única forma para traer a la chica de vuelta. –
- pero… May esta bien? – preguntó con sutil temor el morocho, mientras empuñaba sus manos inconsciente.
- esos hechizos son por lo general para transporte, tal vez este en otra dimensión o algo por el estilo – explicó con tranquilidad, contagiándole un poco al chico de ojos almendrados. – de igual forma, entre más rápido tengamos los diez elementos, más rápido podremos encontrarla y descartar cualquier situación negativa. –
- entonces… tenga – señaló el muchacho mientras tomaba un pequeño recipiente con aceite. Con sólo mirarla, una pequeña llama se formó en ella. – eso esta bien?... según la leyenda, el elemento que provoque un entrenador no desaparecerá hasta que él lo decida –
- sí… con esto basta – dijo el mago, mientras dejaba el objeto en una repisa y tomaba una igual, pero vació. Se lo ofreció a la muchacha de largo cabello pelirrojo. Ésta junto sus manos mientras un resplandor pequeño se originaba en ellas, para luego abrirlas y dejar a la vista una pequeña luz que se deslizaba como si volara.
- luciérnagas? Genial! – gritó extasiado el chico mientras tomaba el vaso y la encerraba.
- no son luciérnagas… pero es… algo por el estilo – indicó la muchacha, mientras se avergonzaba de la poca información que poseía el moreno.
- tomen – dijo de improvisto el mago, mientras situaba en la mesa un pequeño colgante con forma de gota.
- y esto? – inquirió la muchacha, mientras lo tomaba y accidentalmente lo abría en dos partes. Ante la acción, se proyecto un enorme mapa que les señalaba donde se encontraban. – un… un mapa? –
- esto nos permitirá estar contactados mientras estén viajando – señalo con una sonrisa, alterando de inmediato a los chicos.
- viajando? – preguntó el moreno.
- estén? – inquirió la pelinaranja.
- claro… - explicó amablemente, hasta sorprendido por el comportamiento de los jóvenes – deben conseguir los ocho elementos restantes de los entrenadores. O si no, nunca encontraremos a la princesa… - señalo esta vez con seriedad, provocando un extraño silencio entre los hombres.
- espere… DEBEN? – inquirió la chica alterada, sin entender porque estaba envuelta en el problema del trigueño. Ya lo había ayudado lo suficiente… cierto?.
- entiendo… iré por mis cosas y por las de Misty – dijo el morocho con un semblante decidido, mientras salía de la habitación acompañado por Pikachu.
- ESPERA!... YO NO HE DICHO QUE SI? – gritó furiosa la pelirroja, mientras empuñaba sus manos y le dirigía una mirada mortal al trigueño. Este simplemente siguió su camino – OYE! ESPERA! –
- Misty… - la llamó su padrino, evitando que la chica siguiera a Ash. Esta se volteo con la incertidumbre pintada en su rostro – debes ir con él – le indico con gran seriedad mientras se dirigía a la puerta y salía del lugar.
- pero… padrino! – reclamó la joven en un susurro, que nunca llego a los oídos del hombre.
El cielo era un arcoíris de tonos violeta. Hace poco el sol se había escondido y con ello, la noche de luna nueva empezaba a mostrar sus estrellas. En la puerta de la hermosa y enorme casa, ambos chicos se encontraban listos para iniciar su viaje.
- muchas gracias por su ayuda – dijo el chico moreno, mientras estrechaba la mano del mago con gratitud. Una exclamación del pokémon, que estaba escondido bajo la chaqueta del chico, se sintió en ese instante expresando lo mismo que su entrenador. – y gracias por las provisiones –
- descuida – respondió con una sonrisa sincera, para luego cambiar su confortable expresión a una de incomodidad – pero… estas seguro de partir en la noche? Pueden quedarse aquí hasta mañana –
- entre más rápido consigamos los elementos, mejor… no? –
- entonces que les vaya bien – expreso con una sonrisa de confianza, recibiendo sólo una mueca de despedida de parte del chico.
- padrino! – exclamó molesta la pelirroja, llamando su atención de inmediato. A pesar de la negativa que había expresado, su mochila roja descansaba cómodamente es su hombro derecho. – por que debo acompañarlo? Ya lo he ayudado mucho! –
- aun no te das cuenta Mist? – inquirió el anciano, mientras la observaba asombrado. Luego de unos segundos, dirigió su mirada sombría hacia el trigueño que iniciaba su camino por las calles de ciudad Verde.
- a… a que se refiere? –
- que tal vez… lo encuentres en el camino –
Ante la frase, el color rojo se apoderó rápidamente de las mejillas de la chica y sus ojos se volvieron como esmeraldas por unos instantes. Se limitó a asentir avergonzada, para luego avanzar lentamente hacia el horizonte y alcanzar a su nuevo compañero de viaje.
- tal vez tenga razón… tal vez lo pueda verle otra vez – pensó la chica con alegría y con las olvidadas mariposas en el estómago. Una radiante sonrisa adorno su rostro cuando sintió que la esperanza renacía en su interior.
-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-
Continuará….
And Chapter 3, entregado! :D
Primero que todo, disculpen la tardanza… no he tenido mucho tiempo libre… u.u
Y Segundo… Respondo Reviews!
Andy Elric: hey! En serio te gusto? :O:O:O:O:O muchas gracias! Intentaré seguirla lo más pronto que pueda, pero en realidad soy muy lenta escribiendo… u.u asi que avanzo como una línea por semana xd. Espero que este capi también sea de tu agrado :).
Ziggyricer9615: hi! Gracias por tu comentario y también por el fav en deviantart! :D Sobre los capítulos… emm…. No estoy muy segura. Sólo me guío por las ideas en mi cabeza :P … Cuídate!.
LefthonAryn: hola! Gusto verte por aquí! Es genial tener a una nueva escritora de AAML en fanfiction. No he tenido mucho tiempo para pasarme por tu historia, pero ansío leer los nuevos capítulos. Suerte también! :D
Ahora si…
I'll see you!
Kasumi_21
