Disclaimer: Pokémon me pertenece, en mi próxima vida.
Sinopsis: Ash, entrenador del fuego, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino Pallet. Para encontrarla, ha iniciado su viaje junto a Misty, en busca de los legendarios entrenadores pokémon. ¿Será capaz de reencontrarse con May? ¿Será capaz de descubrir el lazo que lo une a la pelirroja?
Light´s Travel
By kasumi_21
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Capítulo IV: El entrenador eléctrico.
El día estaba bellísimo, nuevamente. El sol de mediodía brillaba magnífico sobre sus cabezas, bañando los campos cercanos con sus cálidos rayos dorados. Ni siquiera las escasas nubes en el cielo podían atenuar su energía.
En medio del camino, un muchacho trigueño miraba el paisaje circundante con interés. Llevaba una chaqueta azul con mangas blancas sobre su cabeza, dejando a la vista algunos mechones azabaches bajo ésta. Tras la espalda, colgaba una mochila de color verde y envolviendo su cintura, un grueso cinturón de cuero cargaba su espada. Ambas sobresaliendo notoriamente contra su remera de color negro.
A su lado, una muchacha pelirroja seguía sus movimientos con sus ojos verdeazulados entrecerrados, su entrecejo suavemente fruncido. De su hombro izquierdo colgaba un bolso rojo, junto con un canastillo repleto de flechas y un arco de madera. Sobre su pecho, un colgante en forma de gota se movía alternadamente, producto del movimiento que realizaba su cuerpo al caminar; y entre sus brazos, descansaba una simpática criatura de pelaje amarillo.
- quegh pagsha? – inquirió el morocho al notar la escéptica mirada de la chica, que ante la acción se pronunció más. Ash se limitó a observarla, mientras llevaba otra barrita de chocolate a su boca.
- podrías por lo menos limpiarte la boca? – Inquirió claramente enojada, mientras le indicaba la comisura de sus labios, que ahora poseían un color café.- no puedo creer que recién hemos desayunado y tu ya estés comiendo –
- tenía hambre – argumentó con simpleza, luego de tragar y limpiar sus belfos. – Además, hemos caminado mucho en estos tres días… y aún no llegamos a algún pueblo… y nos vamos a quedar sin provisiones… y hace calor… y estoy cansado – reclamó mientras cerraba sus ojos con pesadez.
- Creo que nos falta muy poco para llegar – señaló la pelinaranja, mientras elevaba su mirada hacia el firmamento y luego hacia el paisaje delante de ellos.
- como estas tan segura?- preguntó desconfiado, mientras se inclinaba levemente hacia ella – En estos tres días ni siquiera has revisado el mapa del colgante. Tal vez estemos perdidos o no encontremos nada que nos sirva –
- no te preocupes – señaló Misty con una sonrisa, sin voltearse a verlo. Por su parte, Ash cruzó sus brazos tras la cabeza y siguió su marcha por el rabillo del ojo. – estoy segura. El paisaje se ha vuelto constante, por lo que estamos cerca del reino –
- el… paisaje? – susurró mientras su mirada almendrada se paseaba por el camino.
- lo has notado, no es así? – Indicó con una sonrisa, mientras llevaba una de sus manos a la cola que sostenía su cabellos – se ha vuelto árido y el clima está más caluroso, es porque estamos entrando al desierto. El reino al que vamos se caracteriza por estar en él. –
- Genial! Ya quiero llegar! – exclamó con emoción, mientras seguía perdido entre el seco suelo que se distribuía bajo sus pies. Luego llevó sus ojos hacia la chica. – pero por qué… GAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH! – gritó asustado a la vez que saltaba unos metros lejos, por reflejo. En el sitio del cual se había alejado, una muchacha vestida igual que Misty, de ojos verdeazulados y largo cabello negro lo miraba enfadada.
- y ahora que te pasa? – y también hablaba como ella. Con todos esos datos, el moreno empezó a crear una pequeña idea.
- M-Misty? – inquirió con suavidad, mientras se acercaba lenta y cautelosamente a ella. – Q-Qu-Qué-C-Co-Cómo?-
- una de las habilidades por ser entrenadora de luz. Los colores se producen por la parte de la luz que reflejan, por ejemplo: el blanco se origina cuando se reflejan todo los haces de luz y el negro cuando todos se absorben. Así que controlando eso, puedo cambiar el color a todo lo que desee. – explicó mientras tomaba a Pikachu aún dormido, entre sus manos. El trigueño observó impresionado como su pokémon empezaba a cambiar drásticamente de color.
- I-Increíble… - susurró extasiado, mientras se volteaba hacia la "pelinegra" y le sonreía. – eres sorprendente –
- Tu también puedes realizar este tipo de cosas – dijo mientras esquivaba su mirada, algo molesta. Sin embargo, el color rosa que habían adquirido sus mejillas, indicaban claramente su agrado hacia el comentario. – tu eres entrenador de fuego… no debería ser difícil para ti provocar un incendio o extinguir uno –
- EN SERIO? – vociferó excitado, mientras se inclinaba hacia la muchacha, casi rozando su rostro. La pelirroja tomó su cara con una de sus manos, alejándolo sin ninguna delicadeza, para luego seguir su camino. Ash se limitó a mirarla, para luego seguirla muy animado. – entonces el color naranja de tu cabello no es el original? – señaló cuando llegó a su lado.
- claro que no! el tono lo heredé de mi abuela – finalizó, mientras lo observaba enojada. El morocho pareció no tomar en cuenta su mirada.
- es genial! Ahora te vez como si fueras mi hermanita! – exclamó feliz, mientras la cogía de los hombros y la atraía hacia su cuerpo. Misty, algo sonrosada, se alejó enfurecida de su agarre.
- NI EN UN MILLÓN DE AÑOS! – gruñó con fuerza, a la vez que cogía nuevamente su cabeza y cambiaba progresivamente el tono de su pelo. Ahora poseía un hermoso tono café. – COMO SI REALMENTE ESO FUERA POSIBLE! YO… LA HERMANA DE UN IDIOTA COMO TÚ! – continuó gritando enojada, mientras seguía su camino. Luego de unos segundos, al no recibir ninguna respuesta por parte del chico, se volteó hacia él. La muchacha se sorprendió y después se entristeció. El trigueño seguía en el lugar donde lo había dejado, escondiendo sus ojos almendrados tras mechones negros. – A… Ash? – lo llamó con suavidad, mientras se acercaba lentamente hacia él. Detuvo sus pasos, cuando el chico empezó a hacer lo mismo, en su dirección.
- tu cabello – comenzó al estar a su lado, aún ocultando su mirada. – Se asemeja mucho al de May…- concluyó mientras cogía con suavidad unos de sus mechones y lo elevaba hacia su rostro. Misty pudo por fin ver su expresión y, al encontrarse con unos ojos llenos de nostalgia y culpa, sintió como algo en su interior la enfurecía.
- tu… IMBÉCIL! – rugió antes de llevar su puño a la mejilla izquierda del chico. En un instante, debido a la fuerza del golpe, Ash estaba en el suelo y muy lejos de ella. Parpadeó por un rato con asombro, para luego sulfurarse.
- QUÉ DEMONIOS TE OCURRE? NIÑA LOCA! –
- QUÉ TE OCURRE A TI? – interrumpió la muchacha con una voz llena de fuerza, sorprendiéndolo. – CREES QUE ERES DE UTILIDAD EN ESE ESTADO? REALMENTE CREES QUE VAS A AYUDARLA DESANIMÁNDOTE A CADA RATO? MEJOR OCUPA ESE TIEMPO PARA ENCONTRAR A LOS ENTRENADORES Y VENCÉRLOS! – finalizó, mientras se volteaba con fuerza. El moreno se quedó viéndola con los labios entreabiertos y con sus pupilas contraídas, para luego volver a la normalidad y sonreír de lado.
- lo siento – dijo al llegar a su lado, agradeciendo en silencio su extraño método para confortarlo.
- has llamado a tu casa? es posible que tengan cierta información si se trata de un secuestro mágico – comentó la pelirroja ya sin gritar, pero con el mismo tono serio. Como costumbre, había omitido su disculpa.
- tal vez tengas razón… - comentó el muchacho, regañándose a sí mismo por no pensar en esa posibilidad. Volvió su mirada a la chica, que ahora poseía una hermosa cabellera dorada. – y… por qué has cambiado el color de tu cabello? –
- no es tu asunto – contestó.
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- MALDICIÓN ASH! DONDE DEMONIOS ESTÁS? – gritó con furia una voz grabe, claramente de hombre. El moreno se limitó a cerrar los ojos, mientras alejaba el auricular de su oído.
- parece enojado – comentó una voz senil a su lado, llamando la atención del joven inmediatamente. Por fin habían llegado al desierto y con ello al reino en el centro de éste. Ahora el moreno se encontraba en un bar, sentado en un piso de la barra, junto a su pokémon que miraba animado al cantinero. Éste último era un hombre de avanzada edad, que tenía un corto cabello blanquecino y un largo bigote.
- si… supongo que es porque está envejeciendo – contestó mientras sonreía, olvidando por completo los bramidos provenientes del teléfono.
- no digas eso! – exclamó divertido, a la vez que colocaba frente al muchacho un vaso y lo llenaba de bebida. – significaría que también lo soy –
- no! usted es un viejo simpático – dijo el trigueño, a la vez que comenzaba a reírse con fuerza, acompañado por el anciano. La acción llamó de inmediato la atención de las personas en el local, distribuidas en distintas mesas.
- ASH! ASH! – llamó el hombre del teléfono, notando como había sido evitado. El entrenador decidió volver a la conversación.
- hey Brock! ya se te pasó? – inquirió el joven algo animado, mientras gustaba un poco de su vaso.
- si… - contestó con un suspiro, agotado – pero contéstame… dónde estás? – el chico empezó a narrar todo lo acontecido en los últimos diez días, mientras observaba a Pikachu jugar con el "viejo amable". Se preguntó mentalmente porque no parecía tenerle miedo y porque Misty no le había prohibido mostrarlo en la ciudad. – entiendo, entonces estás viajando para encontrar la forma de traerla de vuelta –
- exacto –
- increíble – siguió exclamando la voz, con algo de emoción en ella. – si vas a conocer a todos los entrenadores, me encantaría viajar contigo –
- lo siento Brock… necesito que te quedes allí por si reciben alguna información de May –
- por aquí no ha ocurrido nada – dijo con un poco de desesperanza – la reina realmente esta preocupada por todos los días que han pasado –
- ve al castillo y diles lo que he descubierto – interrumpió el trigueño, ahora con seriedad. – diles también que traeré de vuelta a May… sea como sea - luego de su declaración, el muchacho recibió sólo un largo silencio. Brock se impresionó al notar la seguridad en su voz, preguntándose cuando fue el momento en el que Ash había madurado.
- de acuerdo… no… no necesitas nada para el viaje? Dinero o transporte? –
- no, el padrino de Misty está cubriendo todos los gastos – explicó el chico, algo avergonzado por la situación.
- Misty? – expresó incrédulo el hombre.
- es la entrenadora de la que te hable –
- entonces… ella es… -
- no lo sé, ella no parece recordarme – contestó de inmediato, sonando tan frustrado que su amigo supo enseguida que no esta mintiendo. Se produjo otra pausa incómoda entre ambos hombres, Ash decidió que era hora de finalizar la conversación. – como sea… estaré llamándote si ocurre algo. Adiós! –
- ASH! ESPE-! – se cortó la voz, cuando puso el auricular sobre el teléfono con un suspiro. Se lamento en silencio por la falta de información de la castaña, mientras tomaba de un trago lo que quedaba en su vaso.
- será mejor ir a buscar a Misty – le dijo a su pokémon mientras pagaba al cantinero. Al verlo, la pregunta que antes rondaba en su cabeza volvió nuevamente – oiga… viejo? –
- mm? – exclamó de vuelta con una ceja alzada, mientras limpiaba unas copas y las dejaba junto a la barra.
- cómo es que no le teme a Pikachu? –
- Pikachu?... Ah! Te refieres a la criatura amarilla! – se explicó a si mismo con una sonrisa, para luego reír sonoramente. Ash parpadeó unos segundos con asombro, sintiéndose algo sobrepasado por la situación – cómo le voy a tener miedo si lo veo todos los días? –
- todos… - susurró el muchacho asombrado, sin comprender la respuesta extraña que le había dado, especialmente por lo inverosímil que era. – Los dí – su habla fue detenida bruscamente por un frío objeto en su cuello. Le costó unos segundos darse cuenta que era la hoja de una espada, acomodada peligrosamente bajo su barbilla. Por el rabillo del ojo pudo distinguir la figura de un muchacho castaño, que tenía casi su misma altura y parecía tener su edad. Sus ojos azules se dirigían a él llenos de furia y odio.
- me gustaría hablar contigo – le dijo con gravedad mientras apretaba un poco más el filo hacia su garganta. El tono de su voz era lo suficientemente escalofriante para callar todo el bullicio circundante y también, para provocar temblores de miedo en algunos hombres. Sin embargo Ash siguió firme en su posición, sin rastro de temor en su rostro.
- no se porque… - contestó el muchacho también con seriedad, mientras que con un rápido movimiento se alejaba del arma y sacaba la suya de su cinturón. En un instante, el filo de ambas espadas estaban unidas. – tendría que hacerlo –
- por favor, si van a luchar háganlo afuera! – exclamó el cantinero enfadado, mientras indicaba la salida. El moreno se volteó a verlo sin dejar su posición de ataque, pensando que sería injusto destruir el local del viejo. Luego se dirigió a su contrincante, mostrándole con un movimiento de cabeza la puerta.
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Misty se llevó ambas manos al cabello, ahora rubio, mientras desataba su típica cola al lado. El movimiento provocó que las hebras cayeran magníficamente tras su espalda, llegando a rozar su cintura. Abrió sus ojos con suavidad, dejando ver un hermoso color negro en ellos, que contrastaban con su piel dorada.
En ese instante se hallaba en el centro de la ciudad, afuera de un negocio de vestimenta. Por casualidad se había detenido frente a un espejo, comprobando sus nuevas características físicas, y no pudo evitar felicitarse a sí misma. Seguramente, años atrás, su "experimento" en su cuerpo no hubiera resultado y ahora estaría llena de colores distintos. Recibió una sonrisa de su reflejo, sólo con pensar en la situación.
- disculpe señorita – la rubia giró su rostro hacia la voz que la llamaba, encontrándose a una joven castaña de ojos grises. Llevaba un delantal con el nombre de la tienda, así que debía trabajar en ella. – ya vamos a cerrar por la hora de almuerzo… podría venir más tarde? -
- oh! Lo siento – dijo al percatarse de sus posición, justo en frente de una ventanilla. Estaba impidiendo el paso de la chica. – Tal vez lo haga – finalizó, para luego despedirse y redirigir su caminar por las veredas.
Pasaron unos minutos antes de que se detuviera. Misty alzó su mirada, notando por fin las siete torres más altas del castillo. Estas poseían techos redondos pero con terminaciones en punta, como los adornos de los pasteles, y grandes columnas de mármol que se conectaban entre sí. La muchacha sabía que si avanzaba un poco más, podría contemplar la gran estructura que era encerrada por ellas: un hermoso edificio con una monumental cúpula, cuya altura sobrepasaba los treinta metros. Era el corazón del castillo y también del reino: la casa de la realeza de Celeste.
No obstante, ese hermoso y elegante edificio, era el culpable del repentino debate en la cabeza de la chica. Debía ir hacia ese lugar para encontrar a un entrenador, pero no quería hacerlo realmente. No quería y no podía. Se mordió el labio inferior con suavidad, mientras una expresión confusa se dibuja en su rostro. Guió su mirada rodeando las calles circundantes y proyectando es su mente la arquitectura del castillo. En un instante, una sonrisa acompañaba su mirada llena de seguridad.
- supongo que tendré que empezar por ahí – se dijo a sí misma, mientras reiniciaba el camino. Esta vez cambiando sus pasos hacia la derecha y dirigiéndose a la zona este, en donde descansaba la servidumbre.
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Ash observaba la ciudad con una extraña calma, mientras sus manos descansaban tras su cuello. Elevó su mirada almendrada hacia el cielo, de manera distraída, comprobando que la hora del almuerzo ya estaba muy lejana. Eso explicaba el dolor agudo que atacaba su estómago.
De improvisto, la figura que caminaba frente sí, se detuvo. Llevaba unos jeans de tono oscuro, con una polera de color blanco y una chaqueta verde de manga larga, cruzada en el pecho por dos líneas amarillas. Tras su espalda y cruzando su torso, se encontraba una tira de cuero donde portaba su larga espada.
El moreno comprobó que había llegado a un llano en medio de la ciudad, que estaba rodeado por blancas cercas de madera evitando la presencia de público.
Aprovechando su descuido, el castaño liberó rápidamente su arma y lo atacó con ella. Ante la agresión, Ash lo esquivó dando una vuelta hacia atrás mientras su Pokemon saltaba en dirección opuesta. Cuando el polvo levantado se disolvió, comprobó que una gran línea se había dibujado rompiendo parte de la tierra.
- sabía que no eras normal – dijo el trigueño luego de la observación, para después dirigirse a la criatura amarilla – no te metas en esta batalla, Pikachu – indicó con seriedad, a la vez que desvainaba su espada y estaba tomaba la misma forma que hace días había admirado – eres un entrenador, no es así? – inquirió con una mirada segura, mientras una sonrisa ladina se dibujaba en su rostro. Su contrincante se limitó a jugar con la espada, que luego de ser envuelta por unos rayos eléctricos, se alteró drásticamente. Era una larga vara dorada, que finalizaba con cuchillas de media luna en ambos extremos. A Ash le recordó vagamente al arma utilizada por la "muerte", en una pintura antigua que había visto cuando niño.
- vaya! sólo tienes la cara de idiota – comentó con una mueca burlona, con la intención de molestarlo. Giró varias veces el arma tras su espalda, para luego adecuar una posición de ataque.
- manejas la electricidad, verdad? – preguntó el moreno, omitiendo el insulto.
- asustado? –
- No, sorprendido por mi buena suerte – contestó, aunque había sido una respuesta dirigida a sí mismo. Que un entrenador se presentara voluntariamente ante sus ojos, le ahorraba mucho tiempo – pero te aviso que ahora soy yo quién tiene que hablar contigo – Ash observó como el castaño parecía sorprenderse, pero inmediatamente cambió su expresión seria.
- de qué? –
- necesito un poco de tu poder –
- y crees que te lo daré tan fácilmente? – exclamó el muchacho con un poco de burla e incredulidad en su voz.
- no, por eso te venceré – afirmó con sus ojos almendrados llenos de seguridad, mientras lo señalaba con su espada. En un rápido movimiento, levantando un poco de arena, el trigueño se dirigió a su oponente con su espada por delante. La reacción del castaña fue inmediata, pero no lo necesariamente rápida para evitar completamente el ataque. Se llevó una mano a la mejilla izquierda, comprobando que salía un poco de sangre de un corte en ella.
- vaya! Eres rápido -
- no deberías admirar a tu oponente – regañó el moreno, con los brazos cruzados sobre el pecho.
- es sólo estrategia, guiándome por sus puntos fuertes puedo saber sus debilidades - explicó el castaño lleno de seguridad, mientras adecuaba nuevamente una posición defensiva.
- eres extraño – afirmó su contrincante en la misma posición, su entrecejo fruncido.
- no me importa lo que creas… - dijo con los ojos cerrados, claramente enojado. – Ahora respóndeme algo… - susurró, para luego mostrar su mirada azulada y saltar hacia su contrincante. Ash recibió el ataque con rapidez, notando que él también era veloz – QUE HICISTE CON LA PRINCESA? – y ante la pregunta, las pupilas almendradas se contrajeron con sorpresa. Él conocía a May?.
- qué? – susurró con voz queda, sin notar como la mano derecha de su adversario se dirigía a su hombro. En un instante, sintió como su extremidad recibía un choque eléctrico y luego perdía su sensibilidad. Se había paralizado.
- no pongas esa cara de imbécil… YO TE VI CON ELLA! – prosiguió mientras volvía el ataque. A pesar de su incapacidad, Ash mantenía su defensa intacta. – FUISTE EL ÚLTIMO QUE ESTUVO A SU LADO! –
- si, fui el último… pero… - contestó finalmente el trigueño, aún con el asombro dibujado en su rostro.
- Por fin lo reconoces? –
- DÉJAME TERMINAR! YO NUNCA LE HARÍA DAÑO! – gruñó con convicción, sorprendiendo al ojiazul.
- de todas formas, todo apunta a que eres culpable – indicó luego de volver a la normalidad, sus ojos azules similares a los glaciares. – NO TE PERDONARÈ SI LE SUCEDE ALGO! –
- SI ESTÀS TAN PREOCUPADO, POR QUÉ NO VAS Y LA BUSCAS? –
- NO TRATES DE CUBRIR TU FALTA DEJANDO LA RESPONSABILIDAD A OTROS! – gritó enfurecido, obteniendo en respuesta sólo silencio. Ash sabía perfectamente que parte de esa frase tenía mucha razón.
- yo tomaré la responsabilidad… - susurró con sus ojos escondidos tras su cabello azabache, luego los mostró con un movimiento rápido – YO SALVARÉ A MAY! –
- M-May? – inquirió sorprendido el castaño, provocando el mismo efecto en el trigueño.
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Cuando finalmente llegó al lugar, la chica no pudo reprimir una mirada lastimera. De camino a las habitaciones de los sirvientes del castillo, se había dedicado a observar con lujo de detalle el paisaje circundante. Y se sorprendió la pobreza que caracterizaba a todo el lugar.
Ya lejos del centro de la ciudad, donde se acomodaba la población más rica del país, se encontraba la zona residencial de la clase media y también la zona desconocida al mundo del reino. La mayoría de las humildes casas estaban hechas de adobe y madera, separadas únicamente por centímetros y rodeadas de tierra.
Misty alejó sus ojos de la triste panorámica mientras aumentaba el ritmo de sus pasos. Una expresión dolida acompaño toda su senda, hasta que llegó al lugar que buscaba. Frente a ella se levantaba un hermoso edificio de color crema. Su forma se asimilaba a una de las grandes torres, pero su tamaño era considerablemente menor.
La mirada oscura de la chica se movió cautelosa alrededor de la construcción, en busca de hallar algo que le impidiera su paso. Pero, para su fortuna, encontró una ventana en un lugar desolado; por donde entró fácilmente al castillo.
Adentrándose a unos de los pasillos principales de la fortaleza, una sirvienta rubia se movió incómoda por el traje que llevaba. Consistía en un vestido negro que le llegaba hasta mitad del muslo y poseedor de un provocativo escote. Sobre éste, se acomodaba un delantal blanco; y como adornos, un cintillo negro contrastaba con sus cabellos dorados y un cinturón cruzaba su níveo cuello. Misty frunció su entrecejo, mientras intentaba caminar con los zapatos de alto tacón que ocupaba.
- hey tú! – una voz masculina interrumpió sus pasos y al reconocerla, la chica sintió como un escalofrío recorría su espalda. Se quedó quieta en el mismo lugar, mientras bajaba la mirada y escuchaba los pasos del hombre que se acercaba por detrás.
- si…señor? – susurró con voz chillona, intentando esconder su verdadero timbre. De improvisto, sintió como el sonido se detenía y una mano se colaba por su cintura hasta llegar al vientre. Al percibir el característico perfume del hombre, la muchacha tuvo deseos de vomitar.
- eres nueva? – le preguntó con suavidad, acariciando el lóbulo izquierdo de su oído con el aliento. La rubia decidió mantenerse quieta, mientras llevaba sus manos a ambos extremos de su cuerpo y las empuñaba. Por su parte, al misterioso varón su silencio no pareció importarle – pues deberías saber que el cabello siempre debe estar atado – indicó en un murmullo, mientras su otra mano acariciaba lentamente sus hebras doradas.
- l-lo siento señor – contestó con la mayor claridad que pudo obtener, al apretar fuertemente sus dientes. Las uñas en sus palmas empezaba a dolerle. Y cuando el chico finalmente pudo levantar los mechones, acercando peligrosamente la boca a su cuello, otra voz masculina llegó a rescatarla.
- Señor! Su carruaje está listo – indicó con gravedad, sin molestarse en esconder su enfado en la voz. Misty escuchó el bufido molesto de su atacante, que luego la soltó y prosiguió su camino; sin molestarse en despedirse de ella. En el mismo instante, aprovechando la oportunidad, la chica fijo sus ojos en la espalda que se estaba alejando. El cabello del muchacho era de un intenso dorado, mientras su cuerpo fornido era cubierto por un fino terno grisáceo. Lo reconoció como el sobrino de la reina y también el hermano de Dawn, su primo Carl.
- estas bien? - inquirió una voz masculina a su lado, pero con amabilidad, regresándola a la realidad. Allí se encontró con un muchacho joven, de cabello rojizo y ojos oscuros.
- si, gracias – contestó con una sonrisa, agradecida sinceramente por su presentación. Éste le devolvió el mismo gesto, con una expresión aliviada. – por cierto! Soy nueva y mi nombre es Mi… Miriam! –
- si, me he dado cuenta – comentó con una sonrisa ladina, para luego suspirar cansado – te daré un consejo Miriam, evita estar a solas con él – dijo mientras indicaba la puerta por donde el aristócrata había salido - un pariente real puede hacer todo lo que quiera con un sirviente –
- que tipo de cosas? – inquirió con suavidad mientras ladeaba suavemente la cabeza. El muchacho la observó por un momento, para luego acercarse y colocar su mano sobre la cabeza.
- con lo que hizo recién, ya te imaginarás – y ante la idea, Misty no pudo reprimir una expresión de asco.
- ven, te enseñaré el castillo – indicó el muchacho, mientras iniciaba su camino por el pasillo, e intentando cambiar de tema. La muchacha lo miró por unos segundos, para luego seguirlo; pero sus movimientos fueron interrumpidos por un demostrativo sonido proveniente de su estómago – tienes hambre? – preguntó el pelirrojo con una risita burlona, provocando el sonrojo inmediato de la chica. Éste recordó de pronto que no había almorzado y seguramente ya eran las cinco de la tarde. Asintió en silencio. – entonces vamos a la cocina –
- gracias… - susurró la muchacha aún avergonzada, recibiendo una tierna sonrisa.
- no te molestes. Ah! Y mi nombre es Todd, mucho gusto –
- mucho gusto – saludo de vuelta, mientras lo seguía hacia la cocina; aunque no era realmente necesario, ya que ella ya conocía el camino.
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Los ojos almendrados se contrajeron tan rápidamente y su garganta se apretó tan fuertemente, que Ash debió realizar esfuerzos sobrehumanos para no arrojar la bebida contenida en su boca. Por otra parte, el entrenador castaño se limitaba a verlo con asombro.
Se encontraban nuevamente en el bar donde se habían conocido. El dueño de éste y las personas que habían sido testigos de su altercado, los observaban con claras expresiones de incredulidad. Algo bastante lógico, si ahora ambos chicos estaban en la barra, riendo y conversando animadamente.
- ella… ella es… - susurró el moreno pasmado, como si estuviera mirando a una criatura mitológica. Pasaron unos minutos, antes de que el chico inhalara profundamente y una estrepitosa risa naciera de su garganta.
- que es tan divertido? – preguntó el ojiazul escéptico con sus mejillas suavemente coloreadas, al notar la atención de todas las personas en ellos.
- JAJAJA… es imposi-imposible! JAJAJAJA! – siguió riendo sin ninguna delicadeza, mientras acomodaba sus manos en el vientre. Mientras pasaba el tiempo, el castaño empezaba a sentirse enojado.
- por qué es "tan" imposible? – dijo impaciente, a la vez que tomaba su propia bebida y la llevaba a su boca. Mientras lo hacía, Ash empezó a tranquilizarse y secó con el dorso de su mano una lágrima revoltosa que caía por su mejilla. En ese instante, las personas ya seguían con sus conversaciones totalmente indiferentes.
- porque es ruda, no es gentil, se comporta como hombre y no tiene elegancia – explicó mientras numeraba las características con sus dedos. Una sonrisa burlona aún se escapaba de sus labios.
- se nota que no la conoces – comentó el muchacho con su entrecejo intensamente fruncido. El trigueño no entendió por qué, de pronto, parecía tan enfurecido. – pero me creas o no, eso no cambia el hecho de que sea una princesa – ante la afirmación y guiado por su inspiración, una imagen de la pelirroja en aquel papel llegó a la cabeza de Ash. De inmediato, sus mejillas se inflaron y sus labios se cerraron conteniendo la exclamación; aún así, la risa estaba a punto de estallar.
- pff… JAJAJAJAJAJA! –
- Sparky… lánzale un impactrueno – ordenó el castaño, mientras apoyaba su mejilla izquierda en su mano. Luego de un rato, y sin que nada sucediera, la mirada azulada se posó en el animal amarillo. Por su parte, el moreno ya se había calmado y estaba interesado por lo antes dicho, por lo que llevó sus ojos al mismo sitio. Allí se hallaba Pikachu, con la cabeza inclinada y un signo de interrogación en el rostro casi tangible. – Sparky! –
- a quién le hablas? –
- cómo que a "quién"? a mi Pokemon! – respondió mientras señalaba al pequeño, éste aún en su misma posición.
- no es tú Pokemon! ES MI POKEMON! –
- como puede ser tuyo? Yo soy un entrenador eléctrico, el es un Pokemon eléctrico, es obvio que es MÍO! -
- si… eso es verdad… pero yo nací con él! ES MÍO! – de improvisto, el moreno se inclinó hacia su amigo amarillo y le indicó – PIKACHU! DI QUIÉN ES TU VERDADERO ENTRENADOR! – para fortuna del chico, no pasó mucho rato antes que la criatura escalara por su brazo y llegara hasta su cabeza. Todo frente a un impresionado castaño. – Viste? –
- p-pero… es imposible! es decir… si tu no eres Sparky, dónde está él? Y tú por qué tienes el mismo Pokemon? –
- no lo sé – contestó con sinceridad el trigueño, sabiendo de antemano que a él le correspondía uno capaz de manejar el fuego. Sin embargo, preocupado más por su entrenamiento que por el extraño hecho, nunca se había molestado en averiguar sobre ello. – pero si ha desaparecido… - dijo haciendo referencia a "Sparky" – por qué no tratamos de encontrarle? –
- tienes razón, pero antes me gustaría ver a Misty – pidió con una sonrisa que parecía anhelante.
- no sé donde está – interrumpió de inmediato, ganándose la atención del castaño y una extraña mirada alarmada de su parte.
- no… sabes? – el chico negó con su rostro, tomando tranquilamente un poco de jugo.
- sólo me dijo que debía buscar algo y que prefería hacerlo sola… así que quedamos de reunirnos aquí, mañana al mediodía -
- maldición! – susurró el ojiazul con los dientes apretados, llevó sus ojos a un reloj de pared y comprobó que ya eran las siete de la tarde. Se levantó con rapidez, mientras tomaba su arma y lo colgaba en la espalda.
- que sucede? – inquirió el trigueño mientras llevaba sus manos tras la cabeza, el ojiazul se volteó a verlo con dureza.
- tengo una noción de donde fue – explicó con gravedad – se dirigió al castillo – completó.
- y hay algo malo en eso? – preguntó con curiosidad, sin entender la seriedad con que el chico le hablaba. – es una princesa no? Es obvio que quiera ir al castillo –
- ella no es una princesa normal… – explicó con un susurró – si la descubren allí… ellos podría… - Afonía. Ash sintió como sus instintos parecían reaccionar y ellos le avisaban que la siguiente frase no sería de su agrado. Empezaba a impacientarse, pero el castaño que le daba la espalda aún no respondía..
- podrían… qué? –
- matarla -
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Continuará…
Me demoré mucho? Espero que no xD
Antes que todo, gracias por leer hasta aquí mi fic! Sigan así hasta el próximo y próximo capi xDDDD
Ahora… respondo reviews!
Kirai-Shiro: thank you very much xD! Si, tienes razón u.u salen a cada rato historias similares a esta, pero te prometo que me esforzare para que sea súper creativa! xD. Sobre tu sugerencia, lamento decir que no puedo poner a silver como entrenador de tipo oscuro :/, es que el personaje que lo representa (y que próximamente será revelado xD) es de importancia en el fic. No diré más porque haré mucho spoiler xDDD . Espero me entiendas :) cuídate!
LefthonAryn: hey! Como estas? Espero que este capi sea de tu agrado! Y que también publiques prontamente algún capituloo! Suerte e inspiración :D!
Andy Elric: me sentí en verdad súper feliz cuando leí tu comentario. Saber que un lector se fija en los pequeños detalles que se escriben, es algo en verdad confortante. Muchas gracias por tu apoyo!. Y sobre la bici, jajajajaj, si! A mi también me pareció que ahora alguien debía quemar la bici de Ash, porque ya se le esta haciendo costumbre quemar las bicis de los demás xD.
Myamee: hola! Descuida…. Ahora Misty no desaparecerá por un buen rato (no como en la serie, que hace años no se ve u.u malditos escritores ¬¬) y no te asustes por la relación de Ash y May, se que Ash elegirá bien xD. Nus vemos!
Ash y misty-yamile: kasu-chan? *O* me encanta que me digan así, me recuerda al clan t.t, así que si puedes xD… y yo te llamare yami-chan!. Te prometo no poner tantas, o tan seguidas, escenas Ash x May. Estoy segura que los advance me quieren y los contest me odian xD, pero no te preocupes que los últimos algún día me querrán. Sólo hay que ser pacientes. Te cuidas! :D
p.d: espero que drupii haya sobrevivido xDD
Ahora si! No molesto más xD
I'll see you in the next chapter! (disculpen mi super pesimo ingles u.u)
Kasumi_21
p.d: como aviso económico xD estoy trabajando en el próximo capi de Juegos del destino. Espero subirlo dentro de algunas semanas más.
