Disclaimer: Pokémon no me pertenece, si lo fuera Ash ya hubiera crecido.
Sinopsis: Ash, entrenador del fuego, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino Pallet. Para encontrarla, ha iniciado su viaje junto a Misty, en busca de los legendarios entrenadores Pokemon; pero al llegar al Reino de Celeste descubre la verdadera identidad de su compañera. ¿Leah logrará lo que anhela? ¿Será capaz Ash de salvar a Misty?
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Light's Travel
By kasumi_21
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Capítulo VI: Escape del hogar
- no creo que sea prudente que te refieras así Leah – inició la pelirroja en un susurro - a la reina de éste lugar -
La situación se le antojaba peligrosa. En estos instantes había perdido todo rastro de calidez que había experimentado al reencontrarse con sus padres, para ser cambiada por un extraño sentimiento de inseguridad y desesperanza. Aunque, orgullosa como se caracterizaba, no lo demostraría frente a desconocidos.
- ¿Reina? – inquirió la bella mujer de unos 45 años mientras caminaba hacia ella con lentitud. Vestía una bata de seda azul, con arreglos en hilos dorados, que contrastaba hermosamente sobre su cabello negruzco. – ¿puedes llamarte así inclusive en estas condiciones? – indicó con una sonrisa elegante y burlona, mientras guiaba su mirada dorada al piso de cemento. Misty la siguió con curiosidad y enseguida sus ojos aguamarinas se impregnaron de pavor. – lo has notado finalmente, el hechizo que cierne sobre ti – bajo los pies de la pelirroja se dibujaba un extraño círculo compuesto de pintura negra. Estaba conformado por una serie de líneas punteadas y curvas que se unían en el centro para formar un tipo de flor.
- esto… esto es – susurró para sí misma, aunque lo suficiente para ser escuchado por otros.
- una trampa para entrenadores de magia blanca – completó la pelinegra con una sonrisa triunfal, que se acrecentó con la expresión de la muchacha. – no puedes moverte, no puedes usar tus poderes y… no puedes protegerte a ti misma –
Las manos de la pelinaranja se empuñaron suavemente en sus costados, mientras apretaba los dientes y veía con odio a la mujer. Las circunstancias estaban en su contra por donde lo mirara, su madrastra tenía a más de 50 hombres a su lado y ni siquiera podía correr para evitarlos. Hacerle perder su concentración era la única manera para atrasar, aunque fuera en algunos minutos, su muerte.
- quién te lo ha enseñado – preguntó con dureza, pero se asemejó más a una orden. – No eres maga ni tienes el conocimiento necesario sobre los entrenadores -
- ¿olvidas que tengo un pariente similar a ti? –
- no es como si el entrenador normal fuera de mucha eficacia – murmuró para sí misma mientras llevaba una mano al mentón y desviaba su mirada. Al parecer, la posibilidad de que Dawn fuera útil en algo no le resultaba muy cuerda. – es un entrenador de magia negra, pero aún así… - seguía la muchacha entre sus pensamientos. Por su parte, la pelinegra se alejó lentamente de ella y se ubicó tras unos oficiales, que tenía sus armas en dirección de la pelirroja.
- a diferencia de los tuyos, mis familiares sirven para algo – comento con malicia, ganándose de inmediato la atención de la pelinaranja. Sus azulados ojos estaban fijos sobre la mujer, llenos de odio. – ya sabes… tu padre ni siquiera pudo salvarse a sí mismo –
- Maldita… - susurró con la mandíbula apretada a la vez que intentaba moverse de su posición, pero sus esfuerzos eran en vano. Al ver la ridícula ambición de la chica, la "reina" no pudo evitar reírse. De sus rojizos labios nació una cruel exclamación mientras su rostro se elevaba hacia el cielo.
- ¿quieres saber cómo te reconocí? ¿Aún con tu patético hechizo para cambiar tu color de cabello? – señaló con los ojos dorados ardiendo de perversidad. Ante el silencio que se produjo, continuó – por el aroma… tienes el mismo y repugnante aroma que tenía tu madre – finalizó mientras se volteaba y con una seña se despedía de Misty. Ésta permanecía con sus manos empuñadas y sus dientes apretados, tanto que empezaba a doler. – ¡guardias! Terminen con ella – los ojos verdeazulados se abrieron espantados, olvidando inmediatamente la furia que antes los atacaba.
Y todo lo que sucedió después fue percibido en cámara lenta por la muchacha. Observó como diez de los guardias sacaban el seguro de las armas, como enfocaban el tiro en su cuerpo y como finalmente apretaban el gatillo. La pelirroja desvió su rostro hacia un costado, mientras cerraba sus ojos con fuerza. Estaba esperando, en una milésima de segundo, el fin de todo.
- ATTRAKTION! – sintió como una voz masculina gritaba y debió acudir nuevamente a su vista cuando ninguna punzada dolorosa atravesó su cuerpo. Allí encontró la figura de un muchacho, espalda ancha y cabello castaño, que parecía protegerla de cualquier ataque que pudiera recibir. Por otro lado, los hombres observaban asombrados como las balas volvían rápidamente a sus propios cuerpos. – ABSTOBUNG! – pero para su suerte, de improvisto todas volaron hacia zonas distintas y chocaron contra las paredes de mármol. Acababan de presenciar uno de los hechizos más famoso del entrenador eléctrico: atracción y repulsión.
- ¡¿pero qu-? – exclamó Leah con pavor, perdiendo el tono de voz triunfal que había poseído en toda la conversación anterior.
- ¡RICHIE! – profirió Misty emocionada, con una sonrisa llena de felicidad y alivio. Seguramente, si no fuera por su imposibilidad en el movimiento, lo hubiera abrazado fuertemente de inmediato. Por su parte, el muchacho sólo volteó su rostro para observarle y dedicarle una mueca tranquilizadora.
- subterraneus ignis – susurró otra voz masculina, sorprendiendo a la pelinaranja. Aunque ahora eran compañeros de viaje, él era la última persona que imaginaba iría a su rescate.
Antes que si quiera pudiera verlo o gritar su nombre, un enorme remolino de fuego apareció desde el suelo y cubrió toda la superficie que rodeaba a la chica. Gisela y los guardias reales debieron alejarse para evitar quemarse. Entre las llamas se dibujaba la masculina figura de un pelinegro, su rostro mostraba una enorme sonrisa y su piel morena presentaba diversos matices por el movimiento del fogón. Sus ojos almendrados habían adquirido un exquisito tono ámbar, como si fueran de verdadero cobre fundido.
- ¡¿y tu quién eres? – exclamó la mujer enojada, mientras intentaba caminar inútilmente hacia el desconocido. Éste se limito a sonreír con mayor fuerza.
- disculpe mi interrupción – inició calmadamente, a la vez que iniciaba su camino por entre las colinas de fuego, sin recibir ningún efecto en su cuerpo. – su majes-UGH! – pero su discurso se vio obstaculizado por un intenso golpe que recibió en la cabeza y de inmediato terminó cayendo en el piso. Todo el hechizo del entrenador se disolvió en el mismo momento. – ¡¿QUÉ TE PASA? – gritó indignado mientras se recuperaba y buscaba a su agresor. Allí encontró a la pelirroja que lo observaba con furia.
- ¡DEJA DE QUEMAR LA TUMBA DE MIS PADRES, IMBÉCIL! – rugió iracunda a la vez que intentaba repetir la acción, sin embargo un pensamiento repentino detuvo su proceder. Guió su mirada verdeazulada a sus pies, sorprendiéndose al notar que había recuperado su libertad.
- el fuego consumió el hechizo – explicó el castaño, llegando de improvisto a su lado y antes de que la muchacha pudiera reaccionar, la envolvió fuertemente en un abrazo. Ash observó la situación entre sorprendido e incómodo.
- ¡RICH! ¡RICH! – exclamó emocionada a la vez que aumentaba la fuerza de su agarre y disminuía la cercanía de sus cuerpos. En esos instantes ya había olvidado que estaban rodeados de guardias reales y que a la primera señal podían provocarles algún daño. – te extrañe tanto – susurró con suavidad, aunque el moreno fue capaz de escucharlo, mientras una sonrisa se formaba en sus labios.
- sabía que volverías – dijo en respuesta el castaño a la vez que su mano derecha se dirigía hacia la cabeza de la chica, llevándose en el trayecto unos cuantos mechones de fuego.
- ¡guardias! – sintió como la voz de Leah interrumpía el cómodo ambiente y se separó de inmediato de Misty. Al mismo tiempo, ella realizó la misma acción y llevó su mirada intrigada hacia su madrastra. – ¡dispárenle ahora! – ordenó enfurecida y con la misma expresión segura en su rostro, más, en esta ocasión no logró intimidar a la entrenadora.
- ya sabes que hacer Mist – escuchó como la animaba su antiguo servidor y se limitó a sonreír. Guió su mano izquierda en dirección a los guardias, mientras ellos rearmaban su formación y se preparaban para realizar el mandato. De inmediato una pequeña luz empezó a emanarse de su palma.
– Light shield – y con aquel susurro, rápidamente, se expandió y conformó un brillante rectángulo que protegía a los tres entrenadores. Al momento que las balas se dispararon y se acercaban a los tres muchachos, éstos tocaban la emergente figura y la pasaban en finísimos fragmentos. Ash, entre encantado y sorprendido, dirigió su mirada a la causante de aquel hermosísimo hechizo; encontrándose en su rostro unos cristalinos ojos esmeralda.
- ¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO? – el gritó enfurecido de la reina lo trajo de vuelta y lo obligó a llevar su atención nuevamente hacia el frente. Allí observó el rostro desencajado de la mujer y también la expresión confundida de los soldados reales.
- ya es hora Mist – sintió que susurraba el castaño a la pelirroja, mientras esta se limitaba a asentir.
- ¡ASH! – lo llamó esta vez, aún con su concentración centrada en el mágico escudo. – espera mi señal y luego corre a la derecha – le informó rápidamente, a la vez que extendía su otra mano y antes que el moreno pudiera responder, gritaba – ¡LIGHT EXPLOSION! –
- ¡¿q-QUÉ? – exclamó asustado mientras observaba como, de improvisto, una luz cegadora envolvía todo el recinto. Mientras intentaba recuperarse del destello, sintió como una suave mano tomaba su muñeca y lo halaba, sin ninguna delicadeza.
- ¿qué esperas? ¡Muévete! – demandó la voz de Misty con autoridad, a la vez que lo guiaba por el invisible salón. El trigueño debió confiar en sus instintos y además, aunque no lo quisiera reconocer, en su atípica compañera.
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- en realidad eres muy útil – comentó el moreno con un dejo de sarcasmo, tratando de mitigar el halago dentro de la expresión. La pelirroja, que corría a su lado y alumbraba el corredor con una de sus manos, le dirigió una mirada enojada. – los hechizos que realizaste fueron increíbles -
- no me trates como si fuera un objeto – refutó enseguida, para luego agregar – además, si tú no puedes hacer algo por el estilo, es porque en realidad tú eres el inútil –
- ¡¿QUÉ DIJISTE? –
- ¡a la derecha! – exclamó Richie, interrumpiéndolo, mientras señalaba la siguiente elección que debían realizar.
El entrenador de fuego no estaba muy seguro de donde se encontraba. Sólo sabía que luego del incidente en la mazmorra, habían llegado a un lugar igual de oscuro, lleno de pasadizos extraños y distintos caminos. Si aún no se habían perdido, o no habían encontrado un pasillo sin salida, era seguramente por la suerte que poseían o el amplio conocimiento que el castaño tenía.
De improvisto, y por el rabillo del ojo, notó como Misty se detenía y se agachaba hacia su pequeña falda negra.
- ¡¿por qué te detienes? – la regañó en seguida, inmovilizándose en el acto al igual que el ojiazul.
- tiene razón Mist, debemos escapar antes que Leah nos encuentre –
- espera un minuto – susurró la pelinaranja sin mirarlos. En vez de eso, su atención estaba sobre el borde del pequeño vestido. Tomó dos puntas de éste, empezó a tirarlas con fuerza y consiguió romperlas hasta generar un largo corte a través de la falda. Gracias a ella se vislumbraba exquisitamente su muslo derecho. – ahora sí – dijo mientras reiniciaba la marcha, dejando anonadados a sus dos compañeros.
- ¡¿p-por qué hiciste eso? – exclamó nervioso el moreno, con su rostro completamente sonrojado y sus ojos almendrados contraídos. – ¡estás mostrando mucho! –
- ¡oh! ¿Eres tímido? – le preguntó con sorpresa actuada, luego explicó – estoy más cómoda así para correr –
- por mi está bien – comentó el castaño con su cara enrojecida, mientras un hilito de sangre proveniente de su nariz lo delataba.
- ¡ERES UN PERVERTIDO! –
- ¡Y TÚ UN IDIOTA! –
- ¡pika! - exclamaron dos voces de improvisto. Los ojos de Misty se expandieron con asombro, atónitos por lo que observaban. En la mitad del camino se dibujaban dos pequeñas figuras amarillas, que reconoció como los Pokémon dominadores de la electricidad.
- ¡KYAAAAAAAAAAA! –
- ¡¿qué sucede? – prorrumpieron ambos muchachos con preocupación, parando por enésima vez su escape. Por su parte, la pelinaranja había tropezado bruscamente en el camino y cayó estrepitosamente en el piso de cemento, junto a ambas criaturas.
- ¡¿y-yo… estoy viendo doble? – preguntó alarmada, mientras indicaba a los Pikachus y estos la veían con extrañeza. Como si en realidad estuvieran jugando, ambos ladearon su cabeza en señal de no entender y al mismo tiempo. – he… enloquecido… - susurró deprimida, mientras agachaba su rostro hacia el suelo.
- ¿de qué hablas? ¡Es Sparky! – explicó el castaño, a la vez que se acercaba a su compañero y lo tomaba con suavidad. Posteriormente se dirigió hacia la muchacha, se puso en cuclillas y la llamó con ternura – ¿ves Mist? No hay nada que temer… -
Lentamente la muchacha descubrió sus ojos aguamarina, hasta ubicarlos con los de Richie. Al encontrar la misma seguridad y sinceridad que hace doce años, decidió obedecer a su corazón y confiar en el chico. Comenzó a erguirse suavemente, a la vez que extendía su mano y buscaba al Pokémon que había conocido hace muchos años. Estaba a punto de rozar su pelaje, hasta que algo logró desequilibrar al entrenador eléctrico y provocar su caída hacia el lado, con Sparky incluido.
- sí, sí… y este es Pikachu – explicó el moreno en cuclillas frente a la pelirroja, luego de sutilmente patear al entrenador eléctrico. En sus manos descansaba felizmente una criatura similar, cuya única diferencia era el pelaje de su frente.
- ¡p-pero…! –
- sí, sí … es realmente extraño… - completó con voz desinteresada, mientras se erguía y ofrecía su mano a la chica para que hiciera lo mismo. Como era de esperarse, ésta lo rechazó.
- pensé que ya lo habías notado – comentó Richie luego de recuperarse, algo enojado por la acción inmadura del trigueño. – ¿no llevas con el más de diez días? –
- sí… pero… pensé que era Sparky - dijo con franqueza, mientras llevaba su mano izquierda hacia su mentón, pensativa.
- ¿Sparky? –
- tú sabes… el siempre desaparece, creí que había decidido viajar con Ash por algunos días –
- Sparky nunca viajaría con alguien como él – señaló el castaño con dureza, como si se sintiera humillado. La pelirroja se limitó a sonreír nerviosamente, a modo de disculpa.
- tienes razón, lo siento Sparky –
- ¡hey! ¡Estoy aquí! – gruñó Ash avergonzado, enfurecido por el comportamiento de ambos chicos.
- como sea, deberé preguntarle a mi padrino sobre esto – enfatizó Misty, mientras observaba inquisitivamente a ambas criaturas.
- ahora que lo pienso – inició el castaño, dirigiéndose al morocho – ¿tú no posees ningún Pokémon de fuego? - éste se le quedó viendo con cara de no comprender nada. El ojiazul suspiró para luego observar a su amiga – ¿se lo has preguntado ya Mist? –
- no en realidad, pensé que si no tenía un Pokémon de fuego era porque se le había escapado. No creo que un idiota como él pudiera manejar tal poder –
- ¡Oye! – vociferó con rudeza el aludido, mientras acercaba su rostro a la pelinaranja. Ella simplemente cerró sus ojos, omitiéndolo olímpicamente.- ¡tú tampoco tienes uno! –
Misty lo observó por unos minutos sin expresión, para luego omitir su frase y continuar su camino; sorprendiendo al trigueño. Richie prosiguió con la conversación de inmediato.
- ¿y? ¿Tienes o no? –
- no, mi primer y único Pokémon ha sido Pikachu – comentó finalmente, mientras acariciaba con suavidad la cabeza de su acompañante. Este sonreía en sus brazos, claramente agradecido por los mimos recibidos. – Mi segundo maestro intentó averiguar sobre ello, pero ni siquiera halló alguna pista – susurró el trigueño, con sus ojos chocolates acomodados en el homogéneo suelo. Con la muerte de la última frase, los tres muchachos permanecieron en un absoluto silencio, cada uno absorto en su propio mar de pensamientos.
- otro misterio por revelar en nuestro viaje – comentó casualmente la pelirroja, sin molestarse en ver al moreno que buscaba su mirada.
- ¡¿VIAJARÁS CON ÉL? – gritó sorprendido mientras veía aterrado a ambos chicos. En situaciones como éstas, la imaginación del castaño no solía de ser mucha utilidad. – ¿ENTONCES COMERÁS CON ÉL? ¿DORMIRÁS CON ÉL? ¡¿TE BAÑARÁS CON ÉL? –
- ¡¿de qué hablas Rich? Sólo somos compañeros de viaje – señaló levemente molesta, mientras observaba al castaño con escépticos ojos verdeazulados.
- es cierto – corroboró Ash con seguridad, igual de enfadado por las suposiciones del entrenador – ¡además, quién querría comer con ella si cocina tan ma-! – interrumpido por un enérgico golpe, el pelinegro terminó en el piso del lugar.
- ¡vuelve a decir eso y te dejaré inconsciente! – ladró la chica, aún con su mano extendida y su entrecejo fruncido por la furia.
- ¿p-pero… por qué? – prosiguió el ojiazul, sin tomar en cuenta la absurda pelea. Por su parte, la pelirroja enseguida se tranquilizó y le dirigió una mirada neutral.
- estamos reuniendo los poderes de los diez entrenadores – contestó en modo de resumen – como están todos dispersos por el mundo, debemos viajar para encontrarlos y para obtener lo que necesitamos –
- ¿y para qué? –
- si quieres más detalles pregúntale a él – señaló la pelinaranja al trigueño que aún seguía en el suelo, frotando la zona dañada. Después, reinició su caminar hacia unos de los pasillos. – pero si van a conversar del tema, háganlo mientras salimos de aquí –
Ambos chicos la observaron, para luego asentir.
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Habían pasado más de veinte minutos y aún no encontraban la salida. La muchacha pelirroja, que en ese instante permanecía delante de ambos chicos y como la guía del grupo, suspiró algo agobiada mientras intentaba recordar el camino que los llevaría a las afueras del castillo. En ese mismo momento y detrás de ella, corrían y hablaban dos jóvenes de 17 años. Y por sus miradas, se podía deducir que la historia contada aumentaba su emoción en cada segundo que pasaba.
- ¡vaya! Es una historia impresionante – comentó el castaño a su lado, sinceramente sorprendido por lo que el moreno narraba. Éste le dedicó una sonrisa cansada, completamente de acuerdo con la percepción del muchacho – ahora entiendo tu reacción cuando nos conocimos -
- espero que también comprendas porque requiero de tu poder – señaló el pelinegro, rememorando con ello la pequeña pelea que habían sostenido en la mañana.
- ¡claro! – sonrío Richie con gentileza, para luego agregar - supongo que podría dártelo sin pelear, si Misty confía en ti tanto como para viajar contigo, debe significar algo – completó mientras dirigía sus ojos cristalinos azulados hacia la pelinaranja, con una mirada tan llena de ternura y cariño que hasta el torpe de Ash logró notarlo. De inmediato, el trigueño se sintió entre intrigada y molesto, lo último sin saber la razón.
- ¡yo no viajo con él por gusto! – señaló enseguida la chica, claramente enfurecida por las palabras de su amigo y el malentendido que se produjo. - sólo lo hago por una petición de mi padrino – enfatizó a la vez que se giraba a observar directamente al entrenador eléctrico, para demostrarle su enfado.
- ¡de acuerdo! Ya entendí – se defendió el castaño con una sonrisa nerviosa, aunque parecía que se divertía con el accionar de la fémina. Ésta se volteó luego de la disculpa, mientras en sus pensamientos recordaba la otra razón de su travesía. Una razón que claramente a ellos no les concernía. - pero…. de alguna forma, lo que te dije estaba bien – comentó esta vez, dirigiéndose al trigueño que lo acompañaba. Éste lo observó con interés.
- ¿A qué te refieres? -
- Que la desaparición de tu novia fue por tu culpa – ante la afirmación un duro silencio rodeó a los tres entrenadores. A pesar de la dureza de las palabras, Ash siguió con su mirar ubicada en el castaño, como si esperara una explicación más detallada. Por lo mismo, los ojos verdeazulados que se unieron a su estudio, pasaron desapercibidos. - Es decir, tú estabas en el momento que sucedió y no hiciste nada pare evitarlo. Si yo fuera el padre de esa chica, seguramente te hubiera ahorcado con mis propias manos. – ultimó al notar la exigencia en los ojos almendrados. Éste, finalmente, optó por esconder su mirada y permanecer en silencio hasta que se descubriera el fin del pasadizo.
El trigueño conocía en perfección que todo lo acontecido se había producido por sus errores, por su falta de conocimiento y entrenamiento para alcanzar mayor poder; pero saber que otras personas, completamente ajenas a su realidad, eran capaces de notar esos detalles lo llevaban a ver los hechos desde otro punto. La verdad era una sola: su poder no alcanzaba ni siquiera para defender a quién amaba.
- Ash ya sabe eso Rich – dijo una voz de improvisto, sacándolo de inmediato de la naciente oscuridad. Los ojos chocolate se dirigieron rápidamente hacia el creador de las palabras, hallando la fina espalda de Misty - y está haciendo algo para remediarlo. Eso es lo único que debe importar – finalizó con seriedad y aún con la mirada puesta en el camino. Al escuchar su frase, el pelinegro se sintió inmensamente agradecido con la pelinaranja, mientras una voz en su cabeza le señalaba que tal vez no era tan mala u odiosa como al principio lo parecía.
- ¡pika pi! – exclamó Pikachu, desde su hombro, mientras le indicaba una pequeña ranura entre las paredes de cemento.
- ¡es la salida! – pronunció la pelirroja con un pequeño gritito, visiblemente feliz por terminar con su escape.
Cuando abandonaron por fin el subterráneo del castillo, y el trigueño pudo refrescarse con el frío viento de madrugada, se sorprendió al notar las pequeñas luces que se observaban desde su posición y adornaban con maestría el pasaje circundante: el Reino de Celeste estaba a varios kilómetros lejos de ellos.
- ¿estás bien? – escuchó decir al castaño, con un suave y preocupado tono de voz. Al voltearse hacia ellos, por simple curiosidad, encontró a la muchacha temblando de frío mientras se abrasaba a sí misma, en un inútil intento por mantener el calor.
- s-s-s-só-l-l-o t-tt-ten-gg-o frrr-í-o – logró decir con cierta dificultad, mientras recibía la chaqueta verde del castaño y le daba las gracias.
- ¿y tu ropa? – inquirió interesado el trigueño, mientras se acercaba a ellos con Pikachu escondido bajo su chaqueta. Recién estaba recordando que los objetos de Misty no estaban con ellos y que también aún estaban en el desierto, por lo que la temperatura rayaba en los grados bajo cero.
- en-n-n-nn-n e-l-l-ll c-cc-cast-tt-illo – dijo con cierta tristeza, mientras notaba que también había dejado el collar que su padrino le había concedido. Por un momento se sintió decepcionada, evocando las palabras que el mago le había dirigido y también la confianza que se reflejaban en ellas; confianza que había quebrantado.
Estaba tan sumergida entre sus conclusiones, que no se percató de cómo el trigueño se acercaba lentamente a su cuerpo hasta encontrarse frente suyo. Sólo notó su presencia cuando, de repente, unos brazos la abrazaban con suavidad y la aproximaban a un duro torso masculino. Levantó su vista llena de nervios y con su rostro pintado de un brillante tono carmesí, en busca de respuestas; mientras el muchacho se limitó a apoyar su cara en el cuello de la pelinaranja. Por un minuto se sorprendió por lo frágil que parecía entre sus brazos y por el exquisito aroma a lila que se coló por su cuerpo e invadió todos sus sentidos.
- ¡¿q-q-qué p-p-pp-PASA? -
- ignis corpus – susurró en la misma posición, rozando sus labios en el níveo cuello de la chica. Ésta sintió un placentero escalofrío que cruzó toda su espina dorsal, llenando su cuerpo con un intenso calor que lo envolvió completamente.
Antes que la muchacha pudiera defenderse por sí misma, la figura del castaño alejó al moreno de la chica con fuerza. Sus ojos azules se habían oscurecido, indicando con claridad la molestia que atacaba a su dueño.
- ¡¿QUÉ LE ESTÁS HACIENDO? – gritó con voz gélida, mientras se ubicaba frente a la pelirroja y la protegía con su cuerpo. Por su parte, Ash lo observó algo asombrado, sin entender la furia del entrenador – ¡DEJA DE ACOSARLA! -
- ¿de qué hablas? – contestó el aludido finalmente, luego de deducir los pensamientos del muchacho, a la vez que lo observaba escéptico. Después, sus ojos almendrados se transportaron hacia la chica - ¿No te sientes mejor? Es un hechizo para mantener el calor corporal, durará un par de horas –
- Vaya… – susurró la pelirroja, mientras estudiaba interesada sus manos y comprobaba que el temblor que antes la atacaba había cesado.
- ¡Miriam! – una voz masculina interrumpió la investigación de la muchacha, que elevó su mirada inmediatamente. Desde su posición pudo distinguir a un chico pelirrojo, quién corría rápidamente hacia donde se encontraba. Cuando estaba a algunos metros de distancia, logró reconocerlo.
- ¿Eh? ¡Todd! – lo llamó, a la vez que el chico se detenía y se apoyaba en sus rodillas para regular su agitada respiración.
- ¡que bueno! Llegue a tiempo – escuchó que decía, dificultado por los seguidos jadeos que emitían sus labios.
- ¿lo conoces Mist? – inquirió Richie, mientras se acercaba a la pareja de jóvenes.
- sí, trabaja en el castillo – explicó aún observando atentamente al sirviente. Éste empezaba a erguirse y ya con su respiración normalizada.
- ¿en el castillo? – repitió el castaño a su lado con cuidado.
- sí, eso fue lo que dije – dijo la chica con el entrecejo fruncido, molesta por sentir que su compañero no parecía escucharla. Por su parte el castaño, completamente despreocupado por el enojo de la pelinaranja, se ubicó delante de ella y empujó al pelirrojo; en una acción semejante al que había realizado con Ash; pero en esta ocasión, el agredido cayó sobre la arena.
- ¡Rich! – gritó alarmada Misty.
- ¡aléjate de ella ahora! – ladró aprensivo, mientras que evitaba que la chica pudiera acercarse al afectado.
- ¡pero Rich! Es una buena persona –
- ¡trabaja para Leah! No nos podemos confiar – exclamó con seriedad a la vez que se volteaba a verla. Ante el argumento, los ojos verdeazulados adquirieron un brillo receloso y una sonrisa burlona.
- no seas tan paranoico, es imposible que ella nos haya alcanzado y menos que descubra los pasadizos secretos del castillo. ¡Aun debe estar perdida en el principio! –
- ¡pero! -
- ¿qué traes ahí? – preguntó el moreno a Todd, que había permanecido sólo como un observador en toda la pelea. Éste se volteó a verlo, notando por primera vez su existencia.
- ¡vine a dejarte esto! – indicó mientras mostraba una mochila roja, junto con un arco y un canastillo repleto de flechas. De inmediato Misty se acercó a los objetos, buscando desesperadamente dentro de su bolso. Luego de unos segundos, dirigió una cristalina mirada al pelirrojo y una hermosa sonrisa.
- ¡gracias! – pronunció con suavidad y ternura, logrando que Ash se sorprendiera por una expresión que nunca había observado. Junto con él, el receptor de las palabras, había sufrido el mismo efecto y ahora estaba algo avergonzado.
- n-no podría hacer menos… - susurró con cierto nerviosismo y escondía su mirada - es decir, sirvo a la reina – completó sorprendiendo a los tres entrenadores.
- ¿eh? –
- ¡¿sabes quién es ella? – exclamaron a la vez Ash y Richie, con unas asombradas expresiones en sus semblantes.
- ¡claro! Siempre lo supe – señalo con simpleza, mientras se encogía de hombros. Ante la expresión, el cuerpo de Misty cayó lentamente al piso, deprimido.
- ¡¿es que mi hechizo es tan malo? – se dijo a sí misma, mientras iniciaba trazos circulares en el piso. Junto con ella, los dos pokémons le abrazaban las rodillas intentando consolarla.
- ¡no es eso! – se apresuró a decir, mientras negaba con las manos. - Yo… yo te recuerdo bien… porque una vez me saque una foto contigo y es uno de mis grandes tesoros –
- ¿una foto? – inquirió asombrada, intentando recordar alguna situación actual en que hubiera sucedido. Aunque luego entendió - ¡es imposible! ¡Al menos que hayas tomado esa foto cuando tenía cinco años! –
- ¡Es una foto de pequeños, pero sigues tan linda que logré reconocerte de igual forma! –
- ¿de verdad alguna vez fue linda? – susurró Ash de forma casual, con sus manos apoyadas tras la cabeza y mirando hacia el cielo. Misty omitió su comentario.
- ¡Eres increíble Todd! – lo felicitó mientras se acercaba y se sentaba frente a él, sobre las rodillas. – Gracias por ser tan leal – le sonrió gentil, mientras tomaba sus manos y la estrechaba con ternura.
- No es nada. Yo… siempre he sabido que eres la única para dirigir al Reino, que eres lo que necesitamos, que salvarás a nuestro reino de la pobreza y tiranía – explicó con seriedad, pero sin poder contener el notorio color carmín que habían adquirido sus mejillas. Los ojos verdeazulados se ampliaron claramente sensibilizados por las honestas palabras, para luego adquirir un hermoso brillo y tornarse totalmente a un color verde esmeralda.
- Lo haré Todd. Recuperaré el reino y volverá a ser tan espléndido como alguna vez lo fue. Pero no en este momento –
- ¿cómo? – inquirió aterrado, mientras aumentaba la presión en el agarre con la pelinaranja y sentía como su corazón era invadido por la desesperanza. Al notar los ojos asustados del chico, Misty entendió de inmediato sus sentimientos.
- he hecho una promesa y debo cumplirla. Espérame unos meses y te juro que cumpliré con lo que he dicho – dijo con seriedad, mientras las miradas de ambos se encontraban y se comunicaban íntimamente.
Ash, observando la situación atenta y silenciosamente, se sorprendió a si mismo imaginando a la muchacha vestida como una Reina. Pero en ésta ocasión toda la risa que había nacido al principio, había sido reemplazada por un sentimiento de admiración. El porte real de la muchacha era tan nítido, que hasta el más despistado de los bufones podría verlo con claridad.
- de acuerdo – contestó finalmente el pelirrojo, con una mueca llena de esperanza - te estaré esperando Reina -
Los entrenadores, luego de despedirse de Todd, se quedaron en silencio observando como su silueta se perdía por entre la oscuridad del desierto. Cuando finalmente su figura desapareció tras una duna, Ash rompió la afonía.
- creo que es hora de partir – señaló con suavidad, mientras ubicaba su espada en su cintura y llevaba su mochila al hombro.
- tienes razón – expresó la pelirroja, luego de observar por un rato más las hermosas luces del Reino.
- ¡pika! – exclamó emocionado Pikachu, mientras se lanzaba a los brazos de Misty y ésta terminaba por sostenerlo, con cariño.
- es mejor que vayamos a dormir – aconsejó el castaño, mientras cogía su bolso azul - Nos toca un viaje muy largo por la mañana –
- ¡¿nos toca? – gritó sorprendido el moreno con su cejo fruncido.
- ¡¿eso significa… que nos acompañaras? – dedujo la muchacha, con una linda sonrisa adornando su rostro de marfil.
- ¡claro! Debo protegerte, es mi deber – le sonrió de vuelta el castaño, llevando su mano derecha a la cabeza de la chica y revolviéndosela con ternura. Ésta logró zafarse y lo envolvió rápidamente en un abrazo.
- ¡gracias Rich! –
- ¡hey! ¡Es mi viaje y yo no he dicho que si! – indicó el trigueño, sintiéndose nuevamente incómodo por las muestras de amor entre los jóvenes y pasando completamente desapercibido - Aunque…. Si cocinas mejor que Misty puedes unirte enseguida – dijo luego de un rato, intentando recuperar la atención. Por su parte, la aludida detuvo enseguida su fraterna caricia mientras sentía como la furia se expandía rápidamente por cada rincón de su cuerpo.
- ¡TE DEJARE INCONSCIENTE! – y eso era una promesa.
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Continuará!
Bueno, bueno, bueno… esto es realmente sorprendente… Terminé un capitulo en menos de seis meses! :D No lo puedo creer, que emoción! X3
Espero que hayan disfrutado de este capi y si fue muy aburrido u.u… espero que se ponga más interesante de ahora en adelante…
Y ahora… es momento de… RR!
Respondo Reviews! :D
Yamile (yami-chan!): =O espero que estes bien! Que horrible que te haya dado varicela! Pero mejor ahora que eres joven a cuando seas mas grande (o si no es mucho mas complicado! :O) y si es importante! xD asi que escribe no mas y yo leere feliz :D sobre la historia… bueno si, a Misty le toco un pasado muy difícil pero era necesario… sabras el por que luego! (mua ha ha ?) y Ash empieza a preocuparse por ella :D solo nos queda ser pacientes…. Nos vemos! Y feliz navidad y año nuevo super atrasadooo! :D
L' Fleur Noir (Sumi-chan!): no sabes lo feliz que me puse al ver tu comentario, escribes un review y subes mi autoestima como 3 puntos! T.T de verdad muchas, muchas, muchas gracias! Quede sorprendida por todo en especial por lo detallista que eres para notar los detalles que yo escribo en la historia! Este capi tal vez no sea muy de tu estilo, pero te aseguro que se acercan escenas que te encantaran! (o eso espero xD). Cuidate mucho y nos leemos por los rincones de face… intentare iniciar el prox capi de la otra historia, ok? :D bye!
loki: hey! Gracias :D bueno leí tu comentario cuando ya estaba haciendo otro capi (no este, es que voy adelantada como por dos capis mas) y sorprendentemente justo en este capitulo había una escena AAML :D muy pequeña pero la hay… ojala te haya gustado u.u Nos vemos!
Kasuuu Mist: hola! Jajaja pasó algo similar que con el otro(a) lector(a)… estaba también haciendo otro capi cuando leí este review y asombrosamente (en serio! xD) el capitulo que seguía también era mas largo… y había escena AAML XD Como info de utilidad (?) pública, actualize una de las historias hace …emm… dos o tres meses (wow! Que lenta soy u.u) para que te pases por ellos… =) gracias por tucomentario, nos leemos! :D
Andy Elric(Andy-chan?): hola! ¿quién sera el enamorado secreto de Misty? ¿será Ash o Richie? mua ha ha que mala soy! xD pues es una duda que se resolverá en uns cuantos capis mas! Gracias por tener mi historia dentro de tus favoritas! Yo también tengo la tuya (el de los drabbles de la a a la z) y me encanta! :D sigue asi! Eres un ejemplo de escritora AAML! :D nos vemos!
Bueno… creo que no falta nada mas…
Me ire a estudiar u.u (desgraciada vida universitaria xD)
Se cuidan!
I'll see you soon!
Kasumi_21
