--
Por lo largo de Eagleland, dispersas están.
Esas ocho melodías que solías cantar en las noches frías del cosmos con tal de aplacar mi llanto y ahuyentar mis miedos.
Seis hechas por ti y dos por mi amado padre.
Dolor, pena, odio y resentimiento. Fue lo único que me quedó cuando ellos los apartaron de mi lado, una vez más, me lo quitaron todo.
Me prometieron poder, pero nunca me ofrecieron recompensa. Me obligaron a sacrificar todo de mí y nunca me preguntaron si siquiera quería ser parte de sus planes. Me rogaron piedad cuando cumplí con sus expectativas, pero yo ya estaba roto.
Ya nada me hace parar esta sed de sangre, ni siquiera mi amando niño humano. Mi único pariente. Mi querido Ninten.
Nada es suficiente, nada sirve para dispersar el dolor. Aquél chiquillo de la gorra roja, aún con todo su amor, su comprensión y su determinación por hacerme entender...
Solo logro hacerme sonreír por un instante, me hizo recordar a cuando estaba con ustedes y me hizo dormir como antes solía hacerlo...
Yo me llamo Giygas, pues es el nombre que ustedes me pusieron al salvarme de mí mismo y darme a conocer lo que el amor significaba. Sé que un día he de despertar, y sé que ese día Ninten ya no estará para volver a aplacar mi dolor...
Yo me llamo Giygas y juro por todos los Dioses, que ante mi no son más que simples chistes, que el día en que despierte...
Voy a consumir toda la realidad en éste eterno dolor que me consumió desde el día que ustedes me abandonaron...
Yo soy Giygas, El Destructor de Galaxias, La Mancha de la Muerte...
Yo soy Giygas, su primogénito.
