Disclaimer: Pokémon no me pertenece ni los personajes, la historia sí.

Sinopsis: Ash, entrenador del fuego, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino Pallet. Para encontrarla, ha iniciado su viaje junto a Misty y Richie, en busca de los legendarios entrenadores Pokémon y se ha encontrado con la maga que domina el elemento hierba. ¿Podrá Ash obtener el poder de Erika? ¿y será capaz de salvar a la princesa de Pallet?

Agradecimientos a mi beta reader: Sumi-chan! Por su excelente y rápido trabajo. Gracias amiga!

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Light's Travel

By kasumi_21

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Capítulo VIII: Flores

A pesar de ser un cálido día, con el sol en su apogeo y las nubes inexistentes, el tibio viento que envolvía al bosque no ejercía efecto sobre la muchacha. Había sido reemplazado por una gélida sensación que acompañada por el temblor involuntario del cuerpo, causaba estragos en una aterrorizada niña de cabello azulado. Sintió como el pavor se acrecentaba, apretando su garganta en el proceso, cuando unos ojos carmesí se clavaban en su figura. La seguridad que envolvía a aquel moreno era indescriptible para Erika, en especial por no recordar ninguna expresión parecida en sus escasos años de vida.

– Es hora de iniciar – dijo el chico con voz grave recibiendo un tímido movimiento de cabeza.

– ¿Erika estás bien? – preguntó Misty aún en el costado, el pendiente acomodado en su cuello como era habitual.

- Sí, no te preocupes – respondió ya recuperada, sin titubear. Luego dirigió su mirada chocolate al trigueño. – Decide como quieres pelear: una batalla entre nosotros o entre nuestros pokémon – ante la petición, una sonrisa ladina nació en la boca masculina, aumentando el nerviosismo de la niña y el encanto natural del chico.

– Pokémon – contestó sin dudar, mientras Pikachu saltaba enérgico desde su hombro.

– ¡¿QUÉ?! – gritaron al unísono Richie y Misty, sus rostros desencajados por la sorpresa.

– ¡IDIOTA! ¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO?! ¡Con electricidad no le ganarás!– rugió enfurecida la pelirroja siendo ignorada olímpicamente por el pelinegro – ¡ASH! –

– ¿Alguna objeción? – inquirió a la peliazul, la que necesitó unos minutos para librarse del asombro y por fin contestar.

– Por mí está bien – al momento de hablar, la posición de lucha que había adquirido fue disuelta, al igual que el arma que antes portaba en sus manos. En un movimiento rápido, girando la vara un par de veces, la muchacha transformó el bastón en simples pedazos de madera. Después inició su camino hacia uno de los costados del rectángulo natural. Ash copió su acción – Tú solicitas la contienda, yo establezco las reglas - señaló al detenerse, el trigueño sólo asintió – Siendo una batalla entre pokémon, ninguno de nosotros puede intervenir, salvo para dar instrucciones. Si uno de los pokémon sale del límite natural y entra al bosque el contrario gana. La pelea termina cuando alguno no pueda continuar y tus amigos serán nuestros jueces –

– De acuerdo – respondió el moreno esperando impaciente el movimiento de su contrincante – ¡Cuento contigo, Pikachu! –

– ¡Ve, Oddish! – y con un salto gracioso, una pequeña planta azulada, se presentó ante los entrenadores. Sus brillantes hojas, que al parecer formaban su cabello, daban cuenta de un riguroso cuidado. – ¡Utiliza Somnífero! – de inmediato un polvo volátil y azulado empezó a nacer desde el centro de las hojas.

– ¡Esquívalo y utiliza Impactrueno! – la criatura amarilla se desplazó hacia el costado izquierdo, corriendo ágilmente con sus pequeñas patas, para luego saltar y lanzar un fuerte ataque eléctrico.

– ¡Oddish! – gritó preocupada al notar que el ataque había sido directo, pero volvió a la normalidad cuando comprobó que el daño había sido mínimo. – ¡Somnífero otra vez! –

– ¡Pikachu evádelo! – pero ya era tarde. Los fragmentos azulados se desplazaron por todo el pastizal, cubriendo al ratón y también a los observadores. El Pokémon se había dormido.

– ¡Ash cúbrete o también te dormirás! – ordenó Richie ya con su mano protegiendo su boca y nariz. A su lado, una preocupada Misty seguía la batalla con el mismo gesto.

– ¡Ahora Polvo veneno! – la nube azulada fue reemplazada por otra de color lila, que se propagó directamente hacia el indefenso pokémon.

– ¡PIKACHU! – el moreno, ansioso por su compañero, hizo un ademán de moverse.

– ¡No intervengas! – gritó la pelirroja dirigiendo sus cristalinos ojos verdemar al moreno - ¡mejor intenta despertar a Pikachu! – Ash asintió, percibiendo como el control volvía a su cabeza y agradeciendo internamente a la pelirroja por su llamado.

– ¡Oddish utiliza Absorber! – caminando tranquilamente hacia el pokémon, la planta empezó a formar una extraña circunferencia rojiza que luego se propagó hacia Pikachu. Por su parte el moreno observaba con los dientes y puños apretados el duelo.

– ¡Despierta, Pikachu! –

– ¡Repite el ataque! –

– ¡Pikachu! ¡Por favor, levántate! – sin embargo no había reacción. El pequeño animal seguía dormido con una expresión dolorosa y el entrenador no podía hacer nada.

– ¡PIKACHU! – se volteó al escuchar el grito animado de la pelirroja. Estaba sonriendo y cargaba en sus manos una pequeña botella de color rojizo – ¡Tengo ketchup! – De repente su mirada se desplazó hacia la de él, reflejaba fastidio – ¡¿QUÉ?! – los ojos almendrados se entrecerraron, mientras sutilmente se alzaba una ceja.

– ¿Es en serio? –

– ¡Intento ayudar! –

– ¡Usa Paralizador! – ordenó la voz de Erika, llamando la atención nuevamente de los chicos. En una milésima de segundo la planta se trasladó hacia el ratón eléctrico, que se hallaba muy cerca del moreno, y dirigió un polvo dorado desde su cabeza. Los irises castaños se abrieron desmesuradamente al notar que también se acercaba a él.

– ¡ASH! – la exclamación alarmada de Misty taladró su cabeza cuando cerró sus ojos, buscando un escape. Luego sintió como su cuerpo perdía movilidad y con ello, respirar se le hacía dificultoso. Obligado por la situación, se desplomó sobre sus rodillas y después sus palmas – ¡ASH! –

– pi… ¡Pikapi! – el chillido de su amigo lo sorprendió. Elevó su mirada para encontrarse con la figura de su compañero, apenas tenía los ojos abiertos y su cuerpo estaba lleno de polvo. Entendió de inmediato lo cansado que estaba y que su oportunidad de ganar era mínima

– ¡Somnífero otra vez, Oddish! – ante el gritó de Erika, Ash maldijo en silencio. Debía pensar rápido y el estado de su amigo no era de ayuda.

– ¡Rápido Pikachu, esquívalo! – para sorpresa de los espectadores, el ratón saltó veloz en dirección a Erika.

– ¡De nuevo Somnífero! –

– ¡Evítalo con Agilidad! – enseguida el Pokémon empezó a correr acercándose a la mitad del campo, mientras aumentaba notablemente la velocidad de sus pasos. Con la estrategia, el trigueño había conseguido ubicar a ambos contrincantes en la mitad del campo.

– ¡Usa Ácido! –

– ¡Doble equipo! – la figura de Pikachu se multiplicó de repente, rodeando a la planta y logrando confundirla. Erika observaba la situación con una expresión temerosa.

– ¡Oddish, utiliza Ácido hasta que encuentres al real! – pequeños chorros de veneno se crearon en medio de las hojas, siendo dirigidas de forma desordenadas a todas las ilusiones visuales. En poco tiempo el verdadero ya había sido revelado.

– ¡Pikachu aléjate de él y luego utiliza Agilidad! – ante la petición el Pokémon inició su camino en dirección a la peliazul, sin embargo los ataques anteriores hicieron efecto en su cuerpo y de pronto no logró moverse. Estaba paralizado y no pudo evitar que el golpe llegara directamente a él.

– ¡Falta poco, Ácido otra vez! –

– ¡Usa Agilidad! – para su suerte, en esta ocasión el ratón logró moverse y correr con todas sus fuerzas hacia una de las esquinas. A pesar de su estado actual Ash sonrió, al parecer su amigo había entendido la táctica para ganar la batalla. – ¡Ahora Agilidad y luego Doble Equipo! – cuando finalmente Oddish lo había alcanzado, Pikachu nuevamente se había alejado con envidiable velocidad, obligándole a seguirle. Después estaba rodeado de decenas de criaturas amarillas.

– ¡No te dejes engañar! ¡Encuéntralo con Ácido de nuevo! –

– ¡Impactrueno! – una descarga eléctrica, proveniente de alguno de los Pikachus, llegó directamente a Oddish. Éste cerró los ojos rápidamente aunque no por el daño, sino por el sorpresa que le había causado – ¡Otra vez Impactrueno! –

– ¡No te asustes Oddish! ¡Abre tus ojos y búscalo con Ácido! – sin embargo el ente azulado no escuchaba, hecho aprovechado por el moreno que rápidamente dio la siguiente orden.

– ¡Termínalo con Ataque Rápido! – en un instante, uno de los Pikachu corrió hacia la planta y le impactó con un fuerte golpe frontal.

– ¡Oddish! – gritó alarmada la entrenadora para luego desplazarse hacia su Pokémon y recibirlo en el vuelo. Sin embargo el ataque fue tan impetuoso que, Erika y Oddish, terminaron cayendo varios metros más allá de donde estaba Pikachu. Ahora se encontraba en medio del bosque.

– ¡Oddish está fuera del lugar establecido, el ganador es Pikachu! – exclamó Richie mientras finalizaba el encuentro. De inmediato Misty corrió hacia Ash, notablemente preocupada por su estado de salud.

– ¡Richie, ve y trae a Pikachu! – le indicó con urgencia, señalando a la criatura que yacía desmayada al otro extremo del lugar. El castaño se dirigió a él en seguida, acompañado por su propio compañero.

La muchacha llegó velozmente hasta donde se encontraba el moreno, arrodillándose a su lado y tomándolo con un abrazo cuando este pareció perder la conciencia. Por su parte, Ash notaba como la visión se hacía borrosa y mantener los párpados abiertos se tornaba difícil. Cuando sintió una suave caricia en su frente, recordándole vagamente una situación vivida semanas atrás, llevó sus ojos avellanas a la figura que lo arropaba. Sonrió débilmente.

– No te preocupes… estoy bien – murmuró cansado, mientras le dedicaba una enternecida mirada a la pelirroja. Ésta, al percibirla, se sorprendió y volteó su rostro hacia otro lugar.

– ¡No me preocupo! – Señaló molesta, aunque su cuerpo no se movió ni un ápice – Sólo intento ayudarte luego de la estúpida batalla que tuviste –

– ¿¡Estúpida!? –

– ¡Eso dije! Sólo ve como quedó Pikachu – ante la frase el moreno alzó la vista y la ubicó sobre Richie, quien corría hacia él cargando a su amigo. Sparky descansaba en su hombro y observaba, preocupado, al ratón. – Si no tienes el conocimiento necesario, simplemente no deberías luchar –

– ¿No confiabas en mí? – inquirió con amargura en la voz mientras sentía como su cuerpo se desplazaba hacia un lado y luego caía suavemente al césped. Un minuto después estaba recostado, utilizando su chaqueta como almohada y envuelto completamente en un perfume de lilas.

– ¡No me preguntes eso luego de lo que ha pasado! – reprochó enfadada a la vez que se separaba del trigueño y se sentaba a su lado. Ash notó que buscaba desesperadamente algo en su mochila roja. – Pero apuesto que yo hubiera hecho algo mejor que tú –

– ¡Mist, aquí tengo a Pikachu! – gritó el castaño al llegar, para luego ubicarse junto a la pelinaranja. Ésta tomó al Pokémon y lo situó delicadamente junto al pelinegro. Estaba inconsciente.

– Esto haremos – le habló al ojiazul – Tú con Sparky le traspasarán electricidad para recuperar la energía perdida – Luego mostró un libro carmesí – Yo averiguaré en el cuaderno de Denisse si existe alguna cura para Ash –

– De acuerdo – asintió Richie con seriedad, reflejada en sus intensos ojos zafiros – Sparky, usa impactrueno – ordenó a su amigo mientras elevaba sus manos y dirigía sus palmas al pequeño cuerpo amarillo – ¡Donner Treffer! – profirió enérgicamente a la vez que grandes descargas eléctricas se formaban y se enviaban a Pikachu.

Por su parte, la pelirroja estaba tan absorta en su labor que no percibió como el rostro de Ash se ladeaba a su dirección y luego observaba impactado una escena en particular. Alejada por varios metros, había aparecido la figura de Erika por entre los árboles y estaba cubierta de rasguños y golpes.

– Mis… Misty – susurró el moreno, intentando inútilmente mover su mano izquierda y llamar la atención de la pelirroja. Para su suerte, de inmediato los ojos verdeazulados se ubicaron en él.

– ¿Qué sucede? –

– E… Erika – con la frase y guiada por la mirada del moreno, la chica volteó su rostro y se encontró con la pequeña niña cayendo sobre el césped.

– ¡ERIKA! – vociferó perceptiblemente asustada mientras se erguía y luego corría hacia la niña.

– ¡¿MISTY?! – la muchacha miró a Richie, aunque seguía moviéndose hacia la peliazul

– ¡Busca un antídoto en el cuaderno! ¡Me ocuparé de Erika! – el chico se quedó viéndola por unos minutos, para luego cerrar los ojos y sonreír tiernamente. A pesar de su estado, Ash notó claramente esa acción y lo que podía significar.

– ¿Cómo está Pi-? –

– Estará bien, no te preocupes – interrumpió el castaño fijándose nuevamente en el Pokémon. Luego de un rato las orejas puntiagudas se empezaban a mover débilmente y los párpados de su dueño se abrían torpemente.

– ¿…Cha? –

– Sigue durmiendo Pikachu, Sparky y yo nos encargaremos del resto – susurró a modo de respuesta el ojiazul, con una tenue sonrisa debido al alivio. Cuando el ratón amarillo ya se había dormido y estaba seguro que se repondría, le encargó el resto a su compañero y se dispuso a investigar lo ordenado. A su lado, Ash seguía interesado en Misty y en la chica que atendía con gran cuidado.

– Es una mentirosa – murmuró cuando sus pensamientos se aclararon, un mohín dibujado en sus labios. Richie dejó su lectura por un momento y lo miró.

– ¿A qué te refieres? –

– Misty – contestó con simpleza logrando que la mirada azulina se transportara al otro extremo del paraje – Dijo que podía luchar con Erika, pero sólo ve como se esfuerza para curarla. No hubiera durado ni un minuto en una batalla contra esa niña –

Es cierto –

¿Qué? ¿No la defenderás como siempre? –

No, en esta ocasión tienes razón – explicó divagando en las páginas quebradizas y marchitas. – Misty es la persona más amable que conozco, incapaz de dañar a las personas que aprecia – los ojos almendrados se entrecerraron, escépticos.

¿En serio? – susurró el pelinegro, evocando todas las escenas donde era agredido por la pelinaranja. El ojiazul simplemente lo ignoró.

– Recuerdo una situación en particular, cuando tenía cinco años y mi madre aún trabajaba en el castillo del Reino de Celeste. Me enfermé gravemente de Neumonía y estuve en cama una semana debido a la fiebre –

¿Cómo llegaste a eso? –

El maestro que me enseñaba para ser entrenador era muy estricto. Me obligó a permanecer tres días enteros bajo la lluvia, sin beber ni comer –

¡Vaya! Supongo que lo despediste… –

No podía, era mi padre – Richie se encogió de hombros, mientras seguía investigando. A su lado Sparky continuaba con su labor, dándole choques eléctricos a Pikachu. – Esa vez Misty se enteró de mi condición y cuidó de mí la semana entera, sin despegarse de mi lado ni siquiera para comer. – los ojos de Richie se acomodaron en la pelirroja por un instante. De inmediato empezaron a resplandecer con intensidad, igualando al brillo extraordinario del Topacio – Sin ella, no sé que habría pasado conmigo – completó con un susurro, cargado de afecto y agradecimiento. Por su lado, el pelinegro estudió detalladamente al chico y por fin pareció descubrir lo que todas las piezas señalaban.

¿Y desde ese acontecimiento la amas? –

Afonía. Richie volteó su rostro con fuerza hacia Ash mientras sus irises se contraían con rapidez. Su secreto había sido revelado.

¿T-tú?... ¿C-Có? –

No te preocupes, no se lo diré – señaló el pelinegro intentando terminar con la tensión que los había envuelto. El ojiazul simplemente alejó su rostro y lo escondió de Ash, al parecer sonrojado.

Gracias – murmuró luego de unos minutos, sin mirarle aún. El moreno prefirió mantener el silencio, por lo que decidió gastar su tiempo en otra actividad. Terminó involuntariamente en la figura de ambas chicas, en especial de la pelinaranja que ponía una serie de benditas en la peliazul. Ésta, de pronto, fijó la vista en Richie y luego la bajó avergonzada.

¿Por qué Erika te está mirando? –

No estoy seguro, pero tengo una teoría – respondió sin interés, de vuelta al libro que tenía en las manos. – Ella debe conocer sobre el hechizo, el de compatibilidad obligada –

¿Eh? ¿Qué es eso? –

¿Sabes algo sobre los 100 años ocultos? – preguntó el ojiazul con gravedad en su voz. Ash, aún sin poder mover ni un centímetro de su cuerpo, utilizó la poca energía que le quedaba para prestar atención.

Sí, creo que Denisse me habló sobre ello. Siglos atrás se desarrolló una guerra entre los entrenadores que duró 100 años y fue tan dolorosa que los principales hechiceros convinieron borrarla de la memoria mundial –

Y no sólo eso. Como los culpables fueron los entrenadores, el de la luz específicamente, el Círculo de los Dragones determinó realizar un hechizo sobre las siguientes generaciones. El que antes te mencionaba –

¿y?... –

En esencia provoca que los entrenadores reencarnen en la misma cantidad para ambos sexos, es decir cinco hombres y cinco mujeres; y además, que se enamoren entre ellos según el elemento que dominan. Así el Círculo de Dragones logra controlar el poder que cierne sobre nosotros –

Sigo sin entenderlo del todo – comentó el trigueño con el ceño fruncido - ¿De qué sirve todo eso? –

Obliga que los entrenadores de elementos opuestos sean compatibles y así, como los entrenadores de igual magia se deben lealtad, se puede evitar una guerra – Richie clavó su mirada en Ash notando de inmediato su expresión en blanco y con ello, su nulo entendimiento – Te daré un ejemplo: yo, el entrenador eléctrico, pertenezco al grupo que domina la magia blanca y por ello debo ayudar a mis compañeros, como al entrenador del fuego, al psíquico, al volador, y por sobre todo, al de la luz que es mi líder. Por lo mismo, como los entrenadores de magia negra no son mis aliados, puedo ir y atacarlos cuando quiera –

¿Es… en serio? – inquirió ante la última frase, con una ceja alzada y viendo al castaño con los ojos entrecerrados. El aludido le devolvió la expresión.

Es un ejemplo, aunque antes era muy común entre entrenadores – prosiguió – Sin embargo, ahora con el hechizo de compatibilidad obligatoria; cómo me enamoro de una entrenadora de magia negra no me atrevería a atacarla ni a ella ni a sus compañeros, y tampoco a la amada de mis aliados que sufrieron el mismo hechizo –

Y así se evitaría cualquier conflicto entre nosotros –

Exacto –

Es un poco rebuscado, pero tiene sentido – reflexionó en voz alta, recibiendo un asentimiento de Richie como apoyo. – Aunque me extraña que Misty no lo haya mencionado antes –

Eso es comprensible – dijo el castaño, levantando la mirada y acomodándola en la susodicha – Los entrenadores que ya están enamorados tienden a negar u omitir el hechizo –

¡¿Misty está enamorada?! – gritó sorprendido, sin embargo su voz no llegó a la aludida. El ojiazul se limitó a suspirar, claramente incómodo con la conversación.

Según entendía era la novia de su opuesto, el entrenador oscuro – las orbes almendradas se fijaron en la colorina, aún atónitos, mientras su dueño se preguntaba por qué recién descubría aquella información. Richie imitó su acción, sólo que su rostro demostraba melancolía y leve tristeza. – Luz con oscuridad, fuego con agua, psíquico con roca, volador con normal y – cambió su mirada a la peliazul, que ahora sonreía feliz a la pelinaranja – eléctrico con planta. Esos son los elementos opuestos –

Entonces, ¿tú te enamorarás de Erika? –

– Sí – contestó con los párpados cerrados y voz ronca. Al parecer realmente sufría por su destino – No puedo amar a quien yo quiera, igual que tú – el semblante de Ash pasó del asombro a la seriedad en milésimas de segundo. Había entendido finalmente como afectaba a su vida aquel hechizo.

¡Pero debe existir alguna excepción, yo estoy enamorado de May! –

No lo sé, pero espero que tengas mejor suerte –

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Se movió delicadamente hacia un costado, sintiendo en el trayecto la suavidad del ropaje que lo cobijaba. Tenía los ojos cerrados y los párpados le pesaban, por lo que aún no descubría donde se encontraba ni por qué estaba tan cómodo. A pesar de todo, podía escuchar los pasos que alguien realizaba y el escurrir del agua a su lado. Cuando percibió frío en su frente debido a un paño húmedo, sus orbes se presentaron involuntariamente.

– Finalmente despertaste – le saludó una voz cantarina, pertenencia de una mujer pelirroja y de grandes ojos aguamarina. El trigueño se sintió aliviado en el acto al reconocer el rostro sonriente de Misty. – Se está convirtiendo en una costumbre, ¿no? –

– ¿Qué cosa? – inquirió con curiosidad, su garganta seca y áspera por las horas sin habla. La mueca de la pelinaranja se acrecentó.

– Desmayarte de pronto y aparecer en casa de desconocidos – Ante la frase el trigueño paseó su mirada por la amplia habitación que lo acogía. Tenía grandes ventanales, cubiertos por cortinas de tono Ocre que se volvían doradas por las luces del atardecer; y paredes de color beige. Junto a su lecho, de sábanas blancas y cubrecama verdoso, se disponían dos veladores de nogal, acompañadas por lámparas pequeñas en ambos costados. Además se distribuían algunos sillones, espejos de marcos plateados y alfombras persas de matices pasteles.

– ¿Cómo llegué hasta aquí? – cuestionó impresionado, mientras erguía su torso y se sentaba en la cama. En el proceso la pequeña tela que ocupaba su frente cayó y, por acto reflejo, la cogió en el aire. Se sorprendió de inmediato, llevando su atención a la mano que sostenía la toalla. – ¿Por qué me pued-? – se interrumpió a sí mismo – ¡¿Dónde está Pikachu?! –

– No te asustes – dijo con gentileza la pelirroja, mientras se acercaba y con su mano comprobaba la temperatura del muchacho. Suspiró aliviada al comprobar que la fiebre se había ido – Está abajo con Richie y Sparky, comiendo un tentempié –

– ¿Entonces está bien? – la chica asintió con una sonrisa – ¿Cómo lo sanaron? –

– Erika es entrenadora de las plantas y conoce una serie de hierbas con propiedades curativas, por lo que hizo el antídoto que los salvó. A ti y a Pikachu –

– ¡Vaya!, debe ser muy hábil –

– Lo es – confirmó la pelirroja mientras se volteaba y tomaba un recipiente con agua, el ocupado para atender al moreno. Lo movió hacia una mesa lejana, de donde tomó un vaso con jugo de naranja y se lo dio al trigueño – No debiste subestimarla –

– No lo hice – se defendió a la vez que recibía lo ofrecido. Empezó a beberlo de inmediato.

– ¿Entonces por qué elegiste pelear con Pikachu? – le consultó con interés, sorprendiendo a Ash por lo amigable que se escuchaba su voz. Aparentemente el carácter explosivo de la pelinaranja había mermado en las últimas horas.

– Para que fuera justo – el entrenador bebió un poco más para luego proseguir – Erika es una niña de sólo 13 años y yo tengo 17, por lo que tengo cuatro años más de experiencia que ella. Además mi elemento vence al suyo, por eso yo tenía doble ventaja y eso no sería equitativo – el pelinegro miró a Misty con sutileza, encontrándose con sus ojos esmeraldas clavados en los propios. De pronto se sintió nervioso, aunque logró controlarse – ¿Qué? –

– Nada – respondió con una sonrisa sincera, para alejarse nuevamente – Si te sientes mejor podríamos bajar a cenar –

– De acuerdo – respondió mientras se levantaba, descubriendo que llevaba su jeans azul y su remera negra. Caminó hacia la ojiverde que le esperaba en la puerta principal de la habitación, cargando un recipiente. Al llegar a su lado, Ash lo tomó y bajaron juntos al comedor.

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Después de una serie de preguntas, el moreno descubrió que se hallaba en el castillo renacentista que antes había admirado y que sorprendentemente pertenecía a la familia de Erika. Al parecer una de las importantes en el negocio de los perfumes a nivel mundial.

Ahora se encontraban en un comedor alumbrado por tres lámparas arañas de cristal, ubicadas a lo largo del la mesa de roble. Las sillas que acompañaban el juego eran de lino y poseían un hermoso tono carmín.

Ash se sentó y Misty se ubicó a su izquierda. Se mantuvieron en cómodo silencio hasta que un grito quebró su inusual tranquilidad.

– ¡PIKA PI! – chilló emocionado el Pokémon mientras saltaba hacia su dueño con entusiasmo y felicidad. El trigueño lo recibió con un abrazo y una sonrisa aliviada.

– ¡Pikachu! Me alegro que te encuentres bien – dijo a la vez que acariciaba su suave pelaje. – Disculpa por exponerte tanto en la batalla –

– ¡Chaa! – exclamó a modo de respuesta, perdonando al pelinegro. A su lado, Misty les sonrió y luego elevó su mirada en busca de su otro amigo. Richie veía la situación con igual expresión, sus manos descansaban en los bolsillos delanteros de su jeans y Sparky estaba acomodado en su cabeza.

– ¿La encontraste? – preguntó la pelinaranja al castaño con incertidumbre. La pregunta llamó velozmente la atención del resto de los participantes.

– ¿A quién buscabas? – consultó Ash aún jugando con Pikachu.

– A mi madre – contestó con una feliz mueca, dando a entender que la respuesta a la cuestión anterior era afirmativa. – Luego de trabajar en el Reino de Celeste mi madre se trasladó a esta ciudad, por lo que le pregunté a Erika si la conocía y al final descubrí que trabaja aquí –

– ¿Entonces hablaste con ella? – inquirió una entusiasmada Misty, sus ojos brillando como esmeraldas debido a la emoción.

– Sí, desea charlar contigo después de la cena –

– ¿Y tu padre también se encuentra aquí? –

– ¡ASH! – gruñó la pelirroja con reproche. Se había levantado de la silla, golpeando sonoramente la mesa con sus manos, y ahora lo observaba con sus ojos vueltos a turquesa. El trigueño sabía que estaba furiosa, pero no conocía la razón.

– Descuida Mist. Él ignora lo sucedido, no lo ha hecho de forma intencional – señaló el ojiazul para luego cambiar su mirada al desconcertado muchacho. – Mi padre murió hace cinco años, fue asesinado –

Afonía.

– Y-yo… lo sien- –

– ¡Disculpen la tardanza! – prorrumpió Erika desde la entrada, compuesta por dos grandes puertas de ébano. Vestía un traje de color alizarina con adornos en dorado, tenía mangas largas que se expandían luego del codo y un pequeño ruedo que se mecía grácilmente al caminar. Oddish seguía fielmente sus pasos con una sonrisa entusiasta.

– ¿Te encuentras mejor? – consultó Misty con franca preocupación, justificada por las benditas que aún permanecían en el rostro de la niña.

– Sí, gracias – le peliazul se movió hasta el asiento de cabecera, el que comúnmente es utilizado por el patriarca del hogar. – He pedido que nos envíen la cena, llegará en unos minutos – explicó mientras que Richie se acomodaba en una silla al frente de Misty y a la izquierda de Erika. La última se sonrojó notoriamente ante el acto.

– Agradezco tu hospitalidad – comentó Ash con una leve inclinación de cabeza, destruyendo la incómoda situación en el proceso.

– No es nada. En esta casa existen muchas habitaciones sin uso y obligarles a permanecer en un hotel sería una tontería – explicó con una sonrisa acogedora – Además tú me has ayudado en mi entrenamiento, es lo mínimo que puedo hacer para devolverte el favor –

– No, fuiste tú quién- –

– Ring, ring, ring… ring, ring, ring – de improvisto el sonido suave proveniente del collar de Misty, interrumpió al muchacho. Ash y Erika observaron interesados como parpadeaba con cada nota musical que emitía – Llamada, llamada… –

– ¡Qué oportuno! – exclamó enérgica la pelinaranja, tomando el broche de inmediato y golpeando suavemente su cara superior. De inmediato el sonido cesó, siendo reemplazada por el tono grave de una voz masculina.

– ¡Aló Misty! – la aludida vio por el rabillo del ojo como Erika omitía una exclamación alarmada. Sonrió.

– ¡Padrino, que gusto escucharlo! –

– ¿Cómo han estado? ¿Están Ash y Richie cerca? –

– Los dos – contestó el moreno – Buenas noches –

– ¡Buenas noches Ash! ¿Has conseguido el siguiente elemento? – ante la pregunta el moreno dirigió su mirada a la peliazul, la misma que asintió mientras sonreía.

– Sí, lo tenemos –

– ¡Eso es excelente! ¿Pueden enviarlo ahora? –

– Enseguida padrino – un segundo después se estaba recreando el mismo hechizo de hace unos días, la luz había envuelto completamente la habitación y había aparecido el pequeño cilindro.

– Wow… – susurró el trigueño cuando había finalizado, notando que Erika tenía una expresión de sorpresa y Richie observaba todo con una feliz mueca. Misty acercó el colgante a la niña.

– Erika… sé que estás débil por la batalla anterior, ¿pero podrías darnos algo de tu poder? –

– Será un placer – susurró para luego cerrar sus ojos y llevar ambas manos a la altura de su pecho. De inmediato una circunferencia amorfa se formó en medio de ellas, elevándose por la fuerza de la entrenadora – ¡Kleine… Blume! – exclamó mientras abría sus párpados y la masa oscura tomaba forma de flor, un pequeño pimpollo de tono turquesa. Ésta voló hasta el pequeño recipiente que luego desapareció tras miles de haces resplandecientes.

– Gracias de nuevo, Erika – señaló el pelinegro con una hermosa sonrisa, provocando un pequeño sonrojo en la aludida.

– ¡Recibido! – dijo la voz de Oak, ganándose la atención de todos nuevamente. – Si no hay nada más que necesiten, los dejo tranquilos –

– Nada más padrino –

– Entonces nos veremos después, estaremos en contacto – y finalmente el brillo desapareció del pendiente, dejándolo nuevamente como un objeto cualquiera. La ojiverde lo acomodó en su pecho con cautela y suavidad. Un silencio cómodo cubrió a los muchachos.

– Si ya tenemos lo que buscábamos, será mejor que partamos – hablo Richie con seriedad, sin atreverse a mirar a la joven anfitriona. Por su parte, la peliazul se había volteado de inmediato a verle. Su rostro demostraba temor y sorpresa.

– Creo que tienes razón, entre menos tiempo perdamos mejor –

– ¡ESPEREN! – gritó Erika, levantándose y llamando la atención de todos los presentes.

– ¿Erika? – susurró a su lado Misty, algo preocupada por su comportamiento.

– ¡¿p-por qué no se quedan unos días más?! –

– Nos gustaría pero no podemos – contestó el castaño, desviando la mirada hacia un costado. La niña empuñó sus manos sobre el mantel tirando algunos implementos en el proceso. Ahora sus ojos almendra se estaban nublando por próximas lágrimas, ella estaba sufriendo.

– Eri… – inició Ash con en un murmullo, más una presión suave en su mano izquierda atrajo su curiosidad y se vio en la obligación de bajar la mirada. Fue recibido por unos hermosos ojos verdeazulados que parecían hablarle sin necesidad de palabra. El chico se descubrió a sí mismo entendiendo el mensaje completamente – Nos quedaremos, por lo menos hasta el mediodía de mañana –

– G-gracias – suspiró con sinceridad, mientras limpiaba sutilmente el agua de sus ojos.

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Ash abrió sus ojos lentamente, encontrándose con la oscura noche. Somnoliento llevó su mano derecha hasta sus párpados y los restregó para despertar completamente. Estiró su cuerpo masculino, sintiendo sus músculos cansados y torpes, y decidió levantarse para refrescar su rostro en el lago cercano.

Llevaba unos minutos caminando cuando percibió por fin el frío otoñal, intensificado especialmente en esas horas de la madrugada. Se maldijo a sí mismo por no notarlo antes ni por traer su usual chaqueta azulada consigo.

Siguió caminando por un rato y finalmente llegó al claro del bosque. Se sorprendió al notar que había luna llena, antes escondida por la sombra de los árboles, que llegaba majestuosamente a toda la superficie del estanque. Le confería a cada rincón del sitio un hechizante tono perlado, mientras el agua cristalina se encargaba de desenfocar su figura para que su luz alcanzara cada mínima partícula de ella. Embrujado por la belleza natural, el moreno inició su camino hacia la orilla, más un suave ruido fuera de lo natural llamó poderosamente su atención. Había alguien cerca.

Antes siquiera pudiera notarlo, su inconsciente había movido su cuerpo y lo había escondido tras algunos pastizales cercanos. Sus ojos almendrados, poseyendo un tono más oscuro de lo habitual, se asomaron cautelosos por entre algunas hojas y se encontraron con la encantadora figura de una mujer. Era Misty.

La cautivante chica estaba junto el lago, observando con los ojos entrecerrados el fluir natural del vital elemento. Luego de un momento, jugó con sus pies para quitarse las zapatillas y quedar descalza; para después quitarse su habitual blusa amarilla y dejar a la vista la pequeña remera negra de tiritas. Se estaba desnudando.

Al ver sus acciones y entender su objetivo, los ojos del moreno se abrieron desmesuradamente mientras un color carmesí acudía a sus mejillas. Debió apretar sus dientes para no exclamar debido a la sorpresa y se obligó a desviar su rostro para no observar a la pelinaranja. Se quedó estático por minutos que se le antojaron horas, con sus ojos fuertemente apretados, con su trabajosa respiración intentando apaciguarlo, con su alterado corazón que se apretaba dolorosamente con cada pensamiento que acudía a su revolucionada cabeza.

De repente sintió el chapoteo suave del agua indicando que alguien había entrado para desordenarlo y su cuerpo se volteó con la adrenalina a flor de piel. Fue recibido por el perfil de la muchacha que caminaba hacia el centro del lago, dejando pequeñas ondas de agua tras sí cual fuera ruedo de un exquisito vestido. Empezó a vagar instintivamente por su figura que, para su suerte o desgracia, estaba escondida sólo hasta la cintura. El resto se exponía frente a sí esplendorosamente, envuelta por luces de plata y centelleante por pequeñas lágrimas de agua adheridas a la piel. Su liso cabello de fuego, cuyas puntas se perdían tras su propio reflejo, abrazaba su espalda y perfectos pechos desnudos con maestría cual fueran hilos de seda. Finalmente sus ojos verdeazulados titilaban hechizados y reflejaban divinamente el agua resplandeciente que se dispersaba a su alrededor. Toda ella era una figura irreal, el primer ángel que Ash había observado y el único que deseaba espiar por el resto de su vida.

De improvisto la indescriptible mujer se detuvo, quedando separada por un metro de otra persona. El trigueño se percató por primera vez en el hombre que esperaba a la muchacha. Era joven, aparentaba unos 20 años, de desordenada cabellera castaña y fríos ojos chocolate. A diferencia de la pelirroja, llevaba una chaqueta negra con botones dorados que se cerraba en su garganta y el resto del torso, de mangas largas y con detalles militares en los hombros y puños.

El desconocido inició su camino hacia la pelinaranja con una sonrisa segura, acortando la mitad del camino y provocando en Ash una sensación ya percibida. El mismo pavor y temor que nubló sus sentidos cuando May fue raptada. El moreno quiso gritar, intentando alertar a la muchacha, mas su voz no quería obedecer y se negó a omitir la más insignificante palabra. Hizo además de moverse, pero sus pies estaban clavados en el piso y parecían de piedra, igual como el resto de su cuerpo.

Cuando alzó nuevamente la vista, enfocándose en la figura de los jóvenes, el chico ya estaba a centímetros de ella y acercaba peligrosamente su rostro en busca de una respuesta. Por su parte, la ojiverde realizó lo mismo y acarició los belfos masculinos con los propios… seduciéndolo… incitándolo.

Ante la íntima acción, el pelinegro sintió como su sangre empezaba a arder y su estómago se revolvía por la furia. Sensaciones que aumentaron cuando el castaño sonrió sobre la boca de la chica, arrogante.

De improvisto los ojos de Ash se abrieron desmesuradamente, mientras su pupila se contraía con fuerza. Todo rastro de celos fue borrado, siendo reemplazado por asombro y luego ansiedad. Frente a sí, la mujer realizaba un gesto similar mientras levantaba su rostro hacia atrás, provocando que su cabello flotara libremente. El castaño, con una sonrisa en la cara y una espada ornamentada de balones oscuros e hilos carmesíes, había atravesado el abdomen de la pelinaranja.

– Mi… ¡!MISTY! –

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Continuará!

Bien, ha pasado muuuchooo tiempo (creo algo más que un año) asi que pido disculpas, disculpas y MUCHAS DISCULPAS! Por no haber entregado antes el capítulo. Lo cierto es que luego del paro que hubo en mi país (por la lucha en la educación) luego tuve que recuperar las clases y no tuve tiempo de escribir. Espero lo comprendan.

También tenía pensado subir este capítulo a fines de febrero pero por asuntos personales sólo pude hacerlo en este fecha… aunque el próximo capítulo debería salir entre fines de abril e inicios de marzo. Esperemos que resulte =)

AHORAAA! Es momento de RxRxR! (para saber el significado de las letras, por favor diríjase al capítulo anterior)

Candelaa 97: jojojojo si, he leído tu comentario! Gracias por el apoyo y por las ideas! Lo cierto es que es posible que se vengan escenas de lo que esperas, para ambos chicos :D saludos!

Andy Elric: no sé si algún día me pillarás para obligarme a escribir más seguido xD , pero apuesto que las chicas creen que sí jejejeje gracias por tus mensajes! Siempre me ayudan a enfocarme y a estresarme aunque sea para escribir unas líneas en la historia! Veo que has descubierto a Gary jojojo pero bueno, aún falta para que salga. Gracias por tus continuos review aún cuando yo soy lo suficientemente descarada y no paso habitualmente por tus fics (aunque en mi defensa no es porque no quiera, es que no me alcanza el tiempo D: ) suerteee y regálame un poco de tu inspiración!

Luciernagas en la Noche: realmente me gusta tu Nick, aunque ya lo había dicho :P bueno, sobre mi otro fic ya subí la actualización (sí, se que fue hace mil años atrás) y sobre las relaciones de los personajes, creo que en este capítulo se ha desarrollado un poco más. Suerte y nos leemos_!

Haley Polaris: gracias! me agrada que te guste esta historia :D bueno, no actualice muy seguido (dios, que mala escritora soy!) pero espero que esto sea suficiente para el próximo mes :9 si quieres enviarme tus teorías locas serían un gusto poder leerlas. Besos!

Bien.. eso por ahora, esperen un poco más para poder escribir juegos del destino (tengo un bloqueo con esa historia que he intentado romper, pero aún no puedo)!

I'll see you!

Kasumi_21