Disclaimer: Pókemon no es mío y blablá…
Sinopsis: Ash, entrenador del fuego, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino Pallet. Para encontrarla ha iniciado su viaje junto a Misty y Richie, en busca de los legendarios entrenadores Pokémon y se ha encontrado con la maga que domina el elemento hierba. En medio de su viaje una situación peligrosa ha sucedido alrededor de Misty ¿podrá salvarla? ¿será capaz de traer a May de vuelta?
Gracias Su-chan! Mi hermosa, simpática y genial amiga beta reader!
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Light's Travel
By kasumi_21
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Capítulo IX: La ciudad de los perfumes.
– Mi…¡MISTY! –
El grito del pelinegro envolvió completamente toda la habitación, generando un pequeño eco por la fuerza de su voz. Su mano derecha se había alzado intentando alcanzar a la pelirroja, mas de improvisto la figura femenina se había disuelto frente a sus ojos, junto al maldito tipo que la había atacado y al paisaje natural circundante.
Se encontró a sí mismo sentado sobre una cama, la misma que lo había cobijado en la tarde, con la respiración alterada, con los latidos taladrando sus oídos, con el sudor bañando su rostro y el pavor erizando toda su piel. No se molestó en notar que era de noche ni que había vivido una pesadilla, cuando salió presuroso de su pieza en busca de la ojiverde llevando consigo sólo su espada. Tampoco percibió como su compañero se despertaba y lo seguía preocupado con sus pequeñas patas.
Apenas salió de su cuarto corrió por los oscuros pasillos de la mansión, iluminado sólo por luces tenues de los faroles externos, intentando recordar la puerta que pertenecía a la habitación de su amiga.
Sentía que los pasos era inútiles y las prendas que llevaba, un pantalón oscuro de algodón y una sencilla remera blanca, friccionaban con su cuerpo haciéndolo más lento y torpe. Se maldijo a sí mismo y a sus piernas que, a pesar de cruzar el lugar a grandes zancadas, no parecían generar un cambio evidente en su aproximación. Cuando finalmente halló el sitio que buscaba con locura, una entrada de color marrón y con pequeños adornos dorados alrededor, su mano derecha se acercó con ansiedad al pomo para girarlo rápidamente.
– Mi-! –
Afonía.
El entrenador estaba frente al lugar con una respiración trabajosa y con el corazón furiosamente alterado. Para su asombro, el mismo que le obligó a callar inmediatamente, la muchacha pelirroja no se encontraba en ningún sitio. La cama estaba vacía y desordenada, siendo acariciada por fríos vientos nocturnos que se colaban por un ventanal abierto.
El entrecejo fruncido del moreno se intensificó al percibir la escena. Desenvainó su espada con un movimiento rápido, cambiando su estructura en el momento, y corrió presuroso intentando llegar a la improvisada entrada de vidrio. Más en la mitad de su trayecto, justo en el centro de la habitación, una persona desconocida lo atacó y lo obligó a caer de boca sobre la cama. Percibió como se ubicaba sobre su espalda, imposibilitando sus maniobras y quitándole su arma en una ágil acción. De improvisto y sorprendiéndolo, clavó la espada al lado de su cabeza, enterrándola en una almohada de plumas.
– ¿Quién eres y qué haces aquí? –
Y las pupilas almendradas se contrajeron de inmediato. Reconocía esa voz femenina, ese aire lleno de seguridad y la frialdad en cada palabra.
En un movimiento rápido volteó su cuerpo hacia la muchacha, tomó sus muñecas arrebatándole el implemento de metal y empujándola hasta que quedara bajo su cuerpo. Cuando los irises verdeazulados se presentaron, aun brillantes en la noche y asegurándole que era Misty, Ash no fue consciente de su cuerpo. Sólo pudo percibir el increíble alivio que llegó a su corazón y como sus brazos buscaban desesperados la cintura de la muchacha para arroparla en un abrazo. Una sonrisa sincera nació producto de sus emociones.
– Que…que alivio -
– S..s…¡Suéltame! – escuchó que gritaba la pelirroja, mas sólo sirvió de incentivo para aumentar la fuerza de su apretón. Pasaron varios minutos en la misma posición y el moreno simplemente se oponía a separarse de ella, no luego de ser testigo de esa horrible escena; aunque fuera simplemente un sueño. – Pikachu – dijo Misty con tranquilidad y cierto aburrimiento, Ash no le tomó importancia. Sí lo hizo cuando una fuerte carga eléctrica recorrió todo su cuerpo en un segundo, causándole dolor y provocando que cayera hacia un lado completamente paralizado.
Desde el piso, con todo su cabello alborotado y con un tic en el ojo derecho, el pelinegro logró divisar la figura de su fiel compañero junto a él.
– ¡Cha! – lo saludó con una sonrisa, como si no fuera el culpable de aquella situación.
– Pi…k…ka… chu – logró pronunciar con cierta dificultad, sintiéndose un poco traicionado por su Pokémon que prefería a la pelinaranja en vez de a él.
– G-gra… grac… cias – emitió la chica que al parecer había sufrido el mismo efecto.
Luego de un rato, cuando la movilidad volvió a cada músculo de su cuerpo, el trigueño se levantó en busca de la muchacha. La encontró aún sobre la cama, pero ya repuesta. Recién en ese momento notó que llevaba una simple camiseta amarilla y un short blanco como pijama, su cabello de exótico color naranja estaba suelto y revuelto por las horas de sueño.
– ¿Me quieres explicar que haces aquí? – preguntó molesta, sus ojos mas azulados que verdes.
– Sólo… bueno… – Ash se llevó la mano a la cabeza, revolviendo su cabello azabache con nerviosismo. Ahora que su mentalidad impulsiva se había retirado podía ver las cosas claramente y notar lo estúpido que era su situación actual. Un mal sueño y ahora estaba en el dormitorio de una mujer, como si fuera un niño asustadizo recurriendo a su madre.
– ¿Y? – ella lo presionó mientras se cruzaba de brazos. Su ceja derecha subió lentamente sobre su mirada entrecerrada. Ante la mirada de la pelirroja el moreno se limitó a suspirar, presentía que si inventaba una mentira para darle lógica a su inmaduro actuar sería peor que la realidad.
– Pues… tuve un sueño y – alzó la vista hacia ella, mientras ésta intensificaba su cejo fruncido – Estabas en él, donde había alguien que te atacaba y … bueno… me preocupé – sintió como sus mejillas se acaloraban y bajó la mirada, agradeció internamente que aún estuvieran a oscuras.
– ¿Eso es todo? –
– Sí –
Al instante sintió como alguien lo tomaba del brazo, lo guiaba a la puerta con fuerza y lo tiraba al suelo del pasillo. Luego sintió como el mango de su espada, completamente normal otra vez, le golpeaba la cabeza. Ash apretó los dientes cuando entendió lo que sucedía.
– ¡MALDITA! ¡NUNCA MÁS ME PREOCUPARÉ POR TI! – gritó iracundo recibiendo sólo un portazo como respuesta.
Maldiciendo en silencio y tomando su espada, se irguió decidido a volver a dormir nuevamente.
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Una pequeña presión en su cama llamó poderosamente su atención, aún cuando estaba recién despertando. Lentamente abrió su ojo derecho y se encontró con la figura de una criatura amarilla luchando arduamente con el inicio de las sábanas. Misty sonrió abiertamente, divertida por los movimientos extraños y concentrados que el pequeño realizaba.
– Buenos días – saludó con voz carrasposa recibiendo inmediatamente la mirada de Pikachu. Este había ladeado su cabeza a un lado, con una mirada triste en sus siempre resplandecientes ojos negros. La sonrisa de la chica se intensificó mientras apoyaba su mano sobre la cabeza del animal, mimándolo – Descuida, no me despertaste – y después se levantó con energía, dirigiendo sus pasos hacia el baño privado de la habitación.
Luego de un rato salió completamente vestida mientras ordenaba su húmeda cabellera en su habitual peinado hacia el lado. Cuando fue en busca de su collar, ubicado sobre la pequeña mesa de noche, su mirada se situó involuntariamente sobre el lecho principal de la pieza. El recuerdo de la noche anterior acudió rápidamente a su cabeza y se sintió extraña cuando su cuerpo revivió toda la escena. De improvisto podía sentir la posesiva presión en su cintura, el duro pecho masculino chocando con el suyo, la respiración agitada colándose por su cabello y su cuello…
La pelirroja agitó su cabeza hacia los costados con fuerza, intentando alejar esos pensamientos raros que bombardeaban su cabeza. Cuando alcanzó el autocontrol, tomo a un alegre Pikachu entre sus brazos y se dispuso a salir para comer el desayuno. Sin embargo apenas había alcanzado el pasillo, una figura apoyada en una de sus paredes ganó su interés de inmediato. Estaba junto a la puerta de la habitación, dormido, con las rodillas hacia el pecho y abrazando su espada con aprehensión. Era Ash con su misma vestimenta de la noche.
Misty entrecerró los ojos, enfadada y algo aturdida. No podía creer lo obstinado que ese muchacho era y también lo inconsecuente, estaba segura de haber escuchado en la madrugada "no me volveré a preocupar por ti" o algo por el estilo.
Con cuidado apoyó a Pikachu sobre su cabeza, para luego ponerse en cuclillas frente al dormido muchacho y apoyar su mejilla derecha en su mano. Su expresión dura aún presente en sus finos rasgos femeninos.
– Idiota – pensó en voz alta observando detenidamente al trigueño; mas, lentamente, su entrecejo se relajó y una sonrisa tierna se consagró en sus labios. Era una de esas sonrisas tan inusuales como especiales, que seguramente Ash la hubiera atesorado en lo más profundo de su corazón.
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Los rayos matutinos se colaban fácilmente hacia la mesa principal del salón. En una de sus orillas, ocupando el puesto que lo correspondía como rey; un hombre de unos cuarenta años comía en ceremonial silencio el desayuno. Su cabello azulado con suaves tonos grises realzaba su piel trigueña y sus ojos obsidiana, al igual que la simple chaqueta carmesí que lo protegía del frío otoñal.
Alzó su mirada cuando la puerta principal fue abierta y dejo a la vista a uno de sus más leales súbditos: Tracey Sketchit.
– Buenos días, señor – saludó con una pequeña reverencia cuando estuvo a su lado. La expresión en su rostro era seria y las marcadas bolsitas bajo sus ojos daban cuenta de varios días sin dormir.
– Buenos días, Tracey – contestó con voz grave – ¿Tienes nuevas noticias? –
– No muchas lamentablemente – le entregó una carpeta amarilla. El peliazul la tomó de inmediato, su entrecejo fruncido – Estos son los últimos reportes de nuestra policía – inició su escrutinio entre las hojas blancas que contenía el sobre, su ceño intensificándose por cada revisión. – Señor, sé que no ha querido contactar al círculo de los dragones, pero ya han pasado 17 días y creo que es necesario… –
– Hazlo – ordenó con fuerza, mientras dejaba bruscamente los papeles y llevaba sus manos a la cabeza, escondiendo su mirada. – Haz lo que sea, pero trae a mi hija de vuelta –
– ¿Eso significa que puedo decirle a Ash la información q-? –
– ¡NO! – gritó enseguida, apretando los dientes y dejando a la vista sus duros ojos azabaches. – ¡NI TÚ NI NADIE PUEDE HABLAR CON ESE MALDITO MOCOSO! – a pesar del cambio drástico que sufrió el ambiente, Tracey no se dejó intimidar.
– No quiero ser insolente, pero considero que su desconfianza hacia él es irracional –
– ¡MI HIJA DESAPARECE FRENTE A ÉL, NO HACE NADA PARA EVITARLO Y SE VA SIN DAR EXPLICACIONES! ¡¿DE VERDAD CREES QUE ACTÚO DE FORMA IRRACIONAL?! – ante la explosión de sus emociones, el hombre se levantó y golpeó fuertemente la mesa.
– Pero él ahora está viajando para encontrar a la princesa y lo que obtengamos puede serle de utilidad – argumentó el pelinegro siguiendo con la mirada al rey, que había iniciado un enérgico caminar por la sala.
– ¡¿Y QUIÉN TE ASEGURA QUE DICE LA VERDAD?! –
– Está siendo guiado por un hechicero, puedo comunicarme con él para comprobarlo si así lo desea –
– No confío en los magos Tracey, tú ya lo sabes – dijo observando por unos de los ventanales, dándole la espalda al aludido. Éste frunció el entrecejo con gravedad, deduciendo que la aceptación del rey a trabajar con el círculo de los dragones era sólo por desesperación.
– ¿Esa es otra razón para no confiar en Ash? ¿Qué él tenga poderes mágicos? – el rey suspiró.
– Lo es, junto con lo sucedido hace cinco años – las pupilas del pelinegro se contrajeron rápidamente, con asombro.
– ¡¿Aún piensa que fue culpa de Ash?! ¡Tenía sólo doce años! – el rey se volteó a mirarlo de inmediato, sus ojos azabaches brillando peligrosamente por la furia.
– Que fuera un niño no quita que fuera un mago – habló con suavidad y siseando cada palabra con rencor. – Mi hijo desapareció cuando el apareció en este castillo y estoy seguro que no fue una coincidencia – ante la seriedad de su rostro, Tracey sintió por fin como el miedo se expresaba en su cuerpo. De pronto el vello de su cuerpo se había erizado y su garganta estaba inusualmente seca.
– S-señor, sigo pensando que –
– ¡NO ME IMPORTA LO QUE PIENSES! ¡Y AHORA VE A HACER ALGO ÚTIL Y LÁRGATE DE AQUÍ! –
– C-con su permiso – el pelinegro realizó una pequeña reverencia y salió presuroso del lugar. Por su parte, el rey se quedó un rato observando por el ventanal con el entrecejo fruncido.
– Drew – llamó de repente con seriedad. Al instante salía de una puerta un apuesto joven de 17 años. Sus ojos y cabellos poseían un agradable tono verdoso, contrastando con el traje azulado con detalles en dorado que llevaba. Amarrado a la cintura, un cinturón transportaba su espada de hierro.
– Mi rey – saludó mientras se arrodillaba e inclinaba la cabeza, con respeto. El monarca ni siquiera se molestó en mirarle. – ¿En qué puedo servirle? –
– Ve e inicia tu viaje, deseo que encuentres a May –
Afonía.
– Como usted ordene, mi señor -
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Lilas… ese aroma se asemejaba a las lilas…
Ash suspiró con suavidad, disfrutando la calidez y aquel perfume inigualable que se devolvía a su rostro cuando lo hacía. El mismo perfume que se estaba convirtiendo en algo tan habitual que a ratos solía confundirlo con el mismísimo aire.
Cuando finalmente sus ojos se abrieron, encontrándose con una hermosa mañana otoñal, un color carmesí atrajo poderosamente su atención y descubrió la fuente inagotable del agradable aroma. Se asombró al notar que el saco de dormir de Misty ahora lo arropaba.
Con cuidado y estirándose en el proceso, se levantó del piso y bostezó con fuerza. Era hora de iniciar el día.
Luego de una ducha rápida, bajó al gran salón que correspondía al comedor.
– Buenos días – saludó amablemente Erika, la que llevaba un elegante vestido carmesí. Misty estaba a su lado junto a Pikachu, ambos comiendo enérgica y rápidamente el desayuno.
– Buenos días – respondió para luego sentarse en una de las sillas, obedeciendo a una señal que la peliazul había realizado. Un segundo después se encontraba una joven sirviéndole el desayuno, la cual se sonrojó intensamente cuando el moreno le sonrió agradecido.
– Te levantaste más temprano de lo que esperaba – comentó la pelirroja más interesada en su tazón que en él. Ante el gesto, el trigueño arrugó rápidamente el entrecejo.
– ¿Dónde está Richie? – preguntó de improvisto la niña, interrumpiendo inconscientemente la potencial discusión. Los ojos verdes se posaron en Erika, amistosos.
– Está en la cocina con su madre – respondió con una sonrisa alegre – Desde que llegamos no se ha despegado de ella –
– Ya veo – susurró con leve tristeza y desilusión. En el momento entraba una linda mujer de largo cabello, llevaba un traje compuesto por una falda lisa y una chaqueta gris.
– Buenos días señorita Erika – saludó con formalidad, sus ojos cubiertos por gafas negras y sus manos ocupadas con un pequeño cuaderno. De inmediato la peliazul se irguió de la mesa, al parecer más animada.
– ¡Señora Alice, Buenos días! -
– He venido a preparar los últimos detalles –
– De acuerdo – Erika tomó la servilleta y con elegancia limpió sus belfos. Luego se dirigió a los entrenadores – Si me disculpan –
– Descuida – contestó Misty, ya qua Ash tenía la boca llena de comida. A su lado Pikachu hacía una muy buena imitación de él.
Cuando Erika ya se había retirado y el moreno por fin había tragado los alimentos, levantó su mirada hacia la pelirroja con una sonrisa. Ésta le devolvió el gesto con curiosidad.
– ¿Sucede algo? –
– Gracias – dijo simplemente para luego proseguir con el desayuno. Los ojos verdes brillaron intensamente por el asombro, pero prefirió omitir comentario. Suponía que sus palabras se debían a lo ocurrido hace unos horas, cuando le había prestado su saco de dormir para abrigarlo – ¿Harás algo hasta que nos vayamos? –
– Sí, pensábamos ir de compras a la ciudad, ¿verdad Pikachu? – señaló con entusiasmo mientras mimaba al Pokémon. Éste sonreía alegre por sus caricias.
– ¿Cha pikachu pikapi? – inquirió el animal a su entrenador con una sonrisa. Éste pestañeó una par de veces para luego sonreír con seguridad.
– Está bien, iré con ustedes –
Luego de terminar la comida, ambos jóvenes se dirigieron a la hermosa ciudad de Azulona. Ash comprobó finalmente lo hermoso de sus estructuras y también la sencillez de sus habitantes, detalles que pasaron desapercibidos el día anterior cuando buscaba desesperadamente al siguiente entrenador.
Misty caminaba a su lado, con una linda sonrisa pintada en los labios y cargando a Pikachu en sus brazos.
– ¿Está bien que Pikachu no esté disfrazado? – inquirió cuando percibió la mirada curiosa de los transeúntes, más estos no se acercaban ni se comportaban como obsesionados fanáticos.
– Sí, Erika me contó que las personas de esta ciudad están acostumbradas a Oddish, así que probablemente no se formaría un alboroto por Pikachu –
– Como sucedió en ciudad Verde, ¿verdad? – completó con los ojos entrecerrados, recordando el frenético escape que tuvieron que realizar.
– Así es –
– Supongo que tuvimos suerte, ¿no amigo? – dijo mientras le acariciaba la cabeza, con entusiasmo. Pikachu sólo rió, mientras se movía rápidamente en los brazos de la pelirroja. Luego de un rato, Ash detuvo sus caricias y dirigió su mirada a la chica – ¿y Richie y Sparky? ¿no vinieron con nosotros? – los ojos verdes le devolvieron el gesto, escépticos.
– Eres lento – luego prosiguió – Richie decidió quedarse en la casa de Erika ayudando a su madre y Sparky decidió acompañarlo – cuando lo señaló, la expresión dura de Misty fue reemplazada de inmediato por una llena de afecto. Era tan tangible y obvia que hasta el despistado de Ash logró notarlo.
– Te preocupas mucho por él – afirmó desinteresado, con su vista en el camino y sus brazos acomodados tras la cabeza. La pelinaranja se volteó a verlo, pero al no tener su atención prefirió imitar sus acciones. – ¿Te gusta? –
– Claro, somos amigos. No lo seríamos si no me gustara –
– No de esa forma, ¿él te gusta como pareja? – Misty lo miró finalmente, sintiendo como sus mejillas se coloreaban suavemente por la íntima pregunta.
– ¡¿A qué va todo esto?! – preguntó un poco alterada. La expresión relajada del moreno no cambió ni un ápice.
– A nada, sólo sentía curiosidad – los ojos almendrados buscaron a la chica por el rabillo del ojo, notando que su entrecejo ahora estaba fruncido. – Es decir, no sé mucho sobre ti y todo eso – cuando Ash sintió la mirada de la entrenadora sobre sí, supuso que ahora estaba enojada y que empezaría con uno de sus ya conocidos discursos. Seguramente estarían "charlando" un buen rato sobre la intimidad de su vida y que su compañía en el viaje se debía sólo por obedecer a Oak.
– ¿Qué quieres saber? – cuestionó la fémina, su rostro mostrando sólo molestia.
– ¿E-eh? –
– Pregunté qué quieres saber – repitió con los dientes apretados y enojada, más el demostrativo sonrojo que había llegado a sus mejillas hacía dudar sobre sus verdaderos sentimientos.
– A-ah… e-eh… bue-bueno… – de pronto los ojos esmeraldas se clavaron en ellos, presionándolo – ¿Cómo es tu novio? – la colorina se encogió de hombros.
– No tengo –
– Mientes –
– ¡No lo hago! –
– Richie dijo que tenías uno – esta vez el muchacho guió sus ojos hacia ella, mas la muchacha seguía mirando hacia el frente y con sus mejillas furiosamente sonrojadas. El entrecejo del moreno se frunció de inmediato, pero cuando fue consciente de ello se obligó a relajarlo.
– Tenía… tú lo has dicho –
– ¿Y? –
– ¿Y qué? –
– ¿Cómo terminaron? – y esta vez la mirada verdeazulada se volvió hacia él, brillando con tanta intensidad que Ash sentía que se le erizaba la piel. Ella estaba furiosa.
– ¡¿Por qué debería contarte sobre eso?! – exclamó indignada y aun sonrojada. El moreno omitió un suspiro lastimero, que se estuviera comportando tan abiertamente sin duda era algo extraño y por ende era obvio que terminaría en cualquier momento. – ¡Deja de tomarte tantas atribuciones! –
– ¡De acuerdo señorita misteriosa! ¡Eres una exagerada, ¿lo sabías?! – al no recibir respuesta el entrenador la observó, tenía sus labios fuertemente apretados y su entrecejo fruncido. – ¡Además el otro día te conté sobre May! ¿No sería lo mismo? – silencio. Misty lo estaba ignorando olímpicamente, una de sus acciones que ya se estaba convirtiendo en su especialidad. – ¡MISTY! –
– Yo no te obligue – señaló encogiéndose de hombros, para luego adelantarse con agilidad. Ash tensó su mandíbula al momento, sintiéndose un idiota porque ella tenía razón y porque como era habitual él había perdido.
Llegaron finalmente a la ciudad en cruda afonía, aquella que Ash había conocido en los primeros días de su viaje y que sinceramente no extrañaba.
Sus pasos los llevaron a una hermosa calle en el centro de la ciudad, repleta de negocios especializados en perfumes y distintos productos cosméticos.
– ¡Genial! ¡Hay tantos sitios! – exclamó a su lado la pelinaranja, claro que su emoción y sonrisa dedicada únicamente al Pokémon. – ¡No puedo creer que estemos en la ciudad de los perfumes! – Ante el ridículo título, el trigueño arrugó el ceño inevitablemente. Le dedicó una mirada escéptica a la muchacha, la misma que intentó excluir su expresión pero su curiosidad logró triunfar. – ¡¿QUÉ?! –
– ¿De los perfumes? ¿Es en serio? –
– ¡Claro que sí! ¿Acaso nunca oíste sobre la especialidad de Azulona? – ante la mirada en blanco de chico, los ojos esmeraldas se entrecerraron cansados. – Eres un idiota –
– ¡Hey! ¡Que no sepa sobre esta ciudad no significa que lo sea! –
– ¿Ah, Sí? – la pelirroja se acercó y por acto reflejo, tomó su mejilla para jalarla – ¡Y que no sepas sobre magia y sobre el círculo de los dragones no cuenta! –
– ¡Auch! ¡Si sé sobre magia! –
– ¡¿En serio?! –
– Jijiji – unas risas suaves provenientes de los transeúntes llamó su atención.
– Que pareja tan tierna – escuchó la joven que susurraban unas señoras, espectadoras de su actuación. Enseguida la muchacha soltó su mejilla y se volteó dándole la espalda, su rostro pintado sutilmente a escarlata.
– Co-como sea, mejor entremos a una tienda y no perdamos más tiempo –
– ¿Comprarás perfumes? – cuestionó impresionado, siguiendo la figura femenina que ya se movía hacia una entrada.
– ¡Claro! No siempre tienes la oportunidad de estar en la ciudad de los perfumes –
– ¡Chaa! ¿Pika pi pika chu chu pika pi? – el pelinegro frunció el ceño. La muchacha se detuvo, mirándole.
– No, paso –
– ¿No entrarás? –
– No, sería un gasto de tiempo y de dinero – Misty imitó su expresión – No entiendo cómo puede interesarte este tipo de cosas – el tono despectivo utilizado sólo irritó más a la pelinaranja – Además, ¿para qué quieres comprar si ya tienes un perfume? –
– No deberías expresarte así sobre el negocio de la ciudad y mucho menos en frente de Erika – se volteó con elegancia para reiniciar su camino. – Y yo no ocupo perfume – y luego desapareció tras la puerta.
Por su parte, el joven pelinegro siguió su camino en busca de una cabina telefónica aun molesto. Rodeo varias veces las calles, preguntando de vez en cuando a las personas que transitaban, hasta que luego de unos 15 minutos encontró un teléfono público.
Entró y marcó rápidamente el número de su casa, esperando que Brock se encontrara en ella. Se dedicó a observar los alrededores con el tono de marcado como compañía, cuando una figura en particular llamó su atención. Dentro de una tienda y cerca del ventanal reconoció el cabello de brillante tono naranja y la clara piel de marfil, Misty estaba rodeada de vendedoras y parecía divertirse.
– Es muy linda cuando no está conmigo – observó en voz alta y con el ceño fruncido para su sorpresa. Prontamente una frase de la muchacha logró captar sus pensamientos, ¿si Misty no ocupaba perfume de donde provenía su aroma a lilas?.
– ¿Buenos días, Residencia Harrison? –
– ¿Eh?... ¿Emma? ¡Soy yo! –
– ¡Señor Ketchum! – Ash sonrió con nostalgia, hace días que no escuchaba la cálida voz de la ama de llaves. – ¿Se encuentra usted bien? –
– Sí, gracias. ¿Está Brock? –
– Enseguida señor – el muchacho esperó pacientemente mientras observaba los alrededores.
– ¡¿Ash?! –
– ¡Hey Brock! ¿Cómo estás? –
– ¡¿QUÉ COMO ESTOY?! ¡¿SABES CUANTOS DÍAS HAN PASADO DESDE TU ÚLTIMA LLAMADA?! – el pelinegro suspiró, cansado.
– Es molesto que siempre contestes así –
– ¡Cállate y dime dónde estás! – ante el petitorio y un poco más animado, Ash empezó a narrar el viaje hasta Azulona y la batalla contra Erika. Omitió lo sucedido en el Reino Celeste por la promesa que tenía con Richie, de no contar nada relacionado a Misty. – ¡Wow! Parece que fue una contienda difícil –
– Lo fue, Erika es lo bastante fuerte como para considerarla una gran oponente – respondió el pelinegro un poco relajado, su espalda apoyada en una de las paredes transparentes.
– O aún tú no tienes suficiente experiencia para considerarla una oponente promedio –
– ¡¿EH?! – de inmediato se irguió – ¡¿Qué quieres decir?! – al otro lado de la línea, Brock se movió reflexivo alrededor de su laboratorio. Tomó una botella de cuerpo redondo y cuello cilíndrico donde descansaba un líquido amarillento, el mismo que revolvió para luego dejarlo reposar.
– Me refiero a que tal vez aún no eres lo suficiente fuerte – hizo una pausa para elegir las palabras correctas, mientras tomaba un sorbo del café que descansaba en su mesa de trabajo. – los entrenadores de por sí son grandes oponentes, se caracterizan por sus poderosos hechizos y su correcto dominio de la magia desde pequeños. Es por eso que la entrenadora de las plantas puede destacar de entre magos comunes, aún con su escasa edad. –
– ¿Y el punto es? – preguntó impaciente, con seriedad.
– Que ella es una niña y te costó vencerla. Nada te asegura que tus siguientes rivales sean niños, tal vez los siguientes sean mayores por varios años y tendrán mucho mas entrenamiento que tú. Y ahí estará el verdadero reto – Ash se paralizó. Ante lo asegurado e inconscientemente, había empezado a recordar la lucha que había sostenido con Richie. En este instante no estaba muy seguro si la hubiera ganado.
Quedaron inmersos en un tenso silencio.
– Ash… no quería desanimarte, pero… –
– No, tienes razón – susurró preocupado, pero intentó de inmediato cambiar de tema
– Ash… –
– ¿Hay nueva información sobre May por allá? – cuestionó para sorpresa de Brock. Al instante el aristócrata detuvo su paseo por la habitación y dirigió su rostro hacia Tracey. El mismo que descansaba su figura en una de las paredes, con los brazos cruzados ante el pecho y una seria expresión en su rostro.
– No – respondió siguiendo las órdenes del servidor del Rey, pero su semblante demostraba la molestia ante ello. – Ni una sola pista –
– Es una lástima – comentó luego de suspirar pesadamente. Dirigió sus ojos almendrados a la figura de Misty. Ella aún seguía divirtiéndose en una de las perfumerías. – bueno, será mejor que me vaya. Te llamaré cuando tenga nueva información – y sin más, la comunicación se perdió.
Brock dejó el fono en su posición previa, la seriedad de su rostro no cambió ni un ápice cuando llevó la atención a su amigo.
– Fuiste muy duro con él – comentó Tracey sin perder su posición cerca de la pared. En esos momentos su expresión era una imitación del muchacho que tenía enfrente y no parecía que fuera a cambiar.
– Lo hago por su bien. Dejar que se confíe demasiado es lo último que debe hacer, en especial ahora que enfrentará a los entrenadores y que no posee el apoyo de este reino – lo último lo señaló en un susurro, mientras sus ojos se abrían y se reflejaban en ellos el frío resplandor del resentimiento.
– Son órdenes del rey, no hay nada que podamos hacer ante eso – ante lo dicho, dirigió su mirada hacia el teléfono y Brock copió el gesto. Ambos sabían que la línea estaba intervenida y que estaban grabando todas sus conversaciones, todo para evitar que los decretos reales no fueran vulnerados.
– No logro entender al Rey, debería dejar ese estúpido prejuicio contra los magos y trabajar con ellos. ¡No aprendió nada con lo sucedido hace 5 años! –
– El racismo que existe en este reino hacia los magos es enorme, el Rey no puede simplemente omitir la opinión de la gente –
– ¡¿Por qué el pueblo no cree en los magos, él tampoco debe hacerlo?! ¡Por favor! ¡Qué ridiculez es esa! – Tracey seguía apoyado en la pared de piedra, en perfecta calma.
– No intento defenderlo, pero no puedes negar que las creencias populares son importantes para la credibilidad de la realeza. Recuerda el escándalo que se provocó por el noviazgo entre Ash y la princesa, antes de su desaparición aún era tema entre los pobladores – quedaron sumergidos en un tenso silencio por unos minutos, hasta que Brock lo cortó con un suspiro.
– Supongo que Ash tuvo mala suerte… – murmuró para sí mismo – ser el único mago que ha nacido en este reino y además ser un entrenador, eso aumenta todo el prejuicio y el rechazo al doble… –
Afonía. Tracey permanecía pensativo mientras estudiaba la cerámica bajo sus pies.
– ¿Ocurre algo? – inquirió el hombre de ojos rasgados al percibir su extraño comportamiento.
– En lo absoluto… – contestó, aunque ninguno de los presentes creyó en esas palabras.
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Se encontraban en la terraza principal de su actual refugio. El sitio se ubicaba en la zona posterior de la construcción y dejaba a la vista el frondoso paisaje circundante del lugar. A pesar de las suposiciones iniciales, donde Ash creía fervientemente que la mansión se hallaba en un llano sobre el cerro; ésta descansaba al costado de un barranco de significativa altura. Era ese mismo barranco el que Ash veía en estos momentos, apoyado en la pequeña rejilla que circundaba la terraza.
– ¿Qué te preocupa? – inquirió a su lado Misty, a diferencia de él estaba apoyada en la rejilla y le daba la espalda al irreal sitio.
– Nada – contestó de inmediato sin mirarle. La pelirroja frunció el entrecejo e infló sus mejillas.
– Mientes – los ojos almendrados se entrecerraron ante la sensación de deja vú, aunque fuera inverso. – Cuando nos reencontramos estabas distinto –
– ¡Pika! – gritó su amigo en los brazos de la colorina, también parecía perturbado.
– No sucede nada, no se preocupen – respondió mientras se alejaba de la orilla y se dirigía hacia la salida, intentando sutilmente escapar de la escena.
– Llamaste a Brock, ¿verdad? – Ash suspiró, derrotado. Ahora lamentaba haberle contado a Misty sobre su vida, sobre sus padres campesinos provenientes de Pallet y su muerte en un accidente cuando tenía 10 años, también sobre Brock y su primer encuentro con May. Se arrepentía aún más porque no habían provocado el efecto que esperaba, la pelirroja seguía sin recordarlo.
– Sí -
– ¿Sucedió algo? ¿Alguna información o algo por el estilo? –
– Todo lo contrario – dijo con serenidad mientras se volteaba a ver el paisaje circundante, el frío viento otoñal desordenando completamente su cabello. – Nada de nada –
Afonía.
– ¿Crees que te esconde información? – unos sorprendidos ojos marrones buscaron de inmediato a los verdeazulados, ella había leído completamente su cabeza. – No deberías preocuparte – lo alentó luego de un momento con una linda sonrisa adornando su rostro. – Tal vez tus conclusiones son erróneas y, si fuera el caso, no creo que Brock te esconda información si realmente es importante –
El pelinegro se quedó pensativo. De alguna forma lo que Misty decía sonaba bastante acorde al Brock que él conocía, como si ella también hubiera tenido contacto con él.
– Disculpe… señor Ketchum, señorita Williams – se voltearon a ver a una muchacha que estaba en la entrada de cristal. Venía a anunciarles que el almuerzo estaba servido.
Al rato ambos muchachos estaban entrando al comedor principal, conversando animadamente sobre un perfume que Misty había encontrado y pensaba que era perfecto para May. Como se esperaba Ash estaba en completo desacuerdo con la idea de comprarle uno, asegurando que su novia no ocupaba fragancia alguna como lo hacía la pelirroja. Misty nuevamente le había dicho que ella no utilizaba, pero el moreno no le creyó.
– ¡Ash, Misty! – saludó de inmediato Erika con una sonrisa radiante y su rostro suavemente sonrojado. El pelinegro lo atribuyó a la presencia de Richie, que estaba al lado izquierdo de la peliazul con Sparky en su hombro.
– Pareces animada Erika – observó la pelirroja con una mueca alegre mientras se sentaba. Ash imitó su acción y ocupó un lugar vacío al lado de ella.
– ¡Lo estoy y ustedes también deberían estarlo! – la feliz expresión que Erika ofrecía hacía contraste con la serenidad de los ojos azulados del entrenador eléctrico. Cuando los rostros jóvenes de Misty y Ash mostraron incertidumbre, en una perfecta y envidiable sincronía, la niña se volteó hacia el castaño – ¿Aún no les cuentas? –
– No he tenido la ocasión – explicó Richie sin mirar a la niña, la misma que intentó no tomarle importancia al frío gesto.
– Les haré un resumen: mis padres siempre viajan por motivos de trabajo y son pocas las veces que vuelven. Sin embargo hace unos meses atrás me avisaron que llegarían hoy para quedarse en casa por unos días, así que he invitado a sus conocidos y les he preparado una fiesta sorpresa como bienvenida! –
– ¡Pues… felicidades Erika! Me alegro que puedas ver nuevamente a tus padres, pero no entiendo que tiene que ver con no-… –
– ¡Déjame terminar! – Interrumpió a Ash – Mis padres tienen muchos amigos en esta región, célebres magos y empresarios. ¡Hasta conocen a un entrenador! –
– ¡¿Entrenador?! ¡¿En serio?! – exclamó conmocionado el pelinegro, agradeciendo a la buena suerte que parecía tener. Estaba tan absorto en la información de la peliazul que no notó la expresión dura en el rostro de Richie, una mezcla de temor y tristeza. – ¿Y quién es? –
– ¡El entrenador de la oscuridad! –
Y lo único que escucho después fue el sonido de una silla chocar con el suelo. Misty estaba erguida con las palmas apoyada en la mesa, con su respiración entrecortada y un indescifrable sentimiento reflejado en sus ojos.
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Continuará…
A finales de junio- inicios de julio :D
Ahora y rápidamente aaaa RxRxR
Andy Elric: Andy chan t.t gracias! eres tan buena D: dejándome review aún cuando yo no te dejo (y no es porque no quiera, es que no tengo tiempooo) espero que este capítulo te haya gustado también! Y tendrás que esperar para conocer la identidad de la entrenadora del agua… alguna idea?
L' Fleur Noir: gracias, gracias beta! :D pues sí, esta era la idea cuando te dije hace como mil años que al final era un triangulo amoroso entre Ash, Misty y Gary… creo que en este fic es donde más enredo de relaciones hay xD supongo que mientras se desarrolle la historia te irás percatando de ello! Por cierto falta muy poco para la entrada de Gary! prepáratee :D
Bueno… Eso por ahora
Para los seguidores de mi otra historia (juegos del destino) tengo la mala noticia de decirles que me inspiración se ha largado a tomar unas vacaciones sin fecha de retorno D: lo que significa que lo continuaré pero no tengo idea cuando. Espero me comprendan u.u
I'll see you!
Kasumi 21
