Disclaimer: Pokémon no es mío, tal vez en mi próxima.
Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y la princesa del Reino Pallet. Para encontrarla ha iniciado su viaje junto a Misty y Ritchie, en busca de los diez legendarios entrenadores. Ahora ha obtenido nueva información y el entrenador oscuro está por cruzarse en su camino, ¿Podrá reunir el poder oscuro? ¿Logrará salvar a May?
¡Gracias a mi querida, genial y súper linda amiga Sumi-chan! ¡Mi beta reader!
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Light's Travel
By kasumi_21
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Capítulo X: Oscuridad
Pikachu se desplazó hacia una de las ventanas atraído por los colores rojizos. Siempre le había gustado observar los atardeceres y deleitarse con la gama de tonos, pero últimamente habían estado tan ocupados viajando que siempre eran alcanzados por la noche y terminaba por perder la oportunidad de disfrutarlo. Sin embargo ahora la suerte le había sonreído y había decidido aprovecharlo.
Mientras seguía pendiente del paisaje, su entrenador salió del baño portando un pantalón de vestir negro y acomodando una camisa blanca. Sus ojos castaños se habían perdido en el suelo apenas había salido y habían adquirido un tono oscuro turbado y algo peligroso. Ante el extraño comportamiento, que se había iniciado desde el almuerzo, Pikachu decidió postergar su hobby y se dirigió hacia Ash con preocupación.
– ¿Pika pi? – le llamó cuando inició su camino, más el aludido pareció no escucharlo y siguió vistiéndose sin tomarle atención. Ahora acomodaba torpemente unas mancuernillas cuadradas de plata que poseían en el centro un rubí de misma forma. – ¿Pika pi?... ¡¿Pika pi?! – el moreno se sobresaltó ante el grito.
– ¿Eh?… ¿Qué? ¿Pikachu? – el entrecejo del animal se frunció lentamente.
– ¿Pikachu pika pika pi? – Ash se limitó a sonreír mientras negaba con una mano, despreocupado.
– De que hablas Pikachu, ¡no me sucede nada! – el pokemon lo vio escéptico y señaló el cuello de su camisa, el mismo que estaba empapado por su cabello aún sin secar. Era un signo claro de su distracción. – ¡Vaya! Olvidé secarme el cabello – dijo con sorpresa más su expresión tranquila no varió. – Supongo que tendré que cambiarme – Ash reinició su camino al baño mientras la expresión preocupada de Pikachu se intensificaba.
– ¿Pika pi? –
– Estoy bien, de verdad – aseguró con una sonrisa para luego desaparecer tras la puerta, actuación que el pokemon no creyó ni un poco.
Cuando estuvo fuera de la vista de Pikachu, Ash cerró la puerta del baño con un suspiro. Guió sus pasos hacia el secador que estaba en una de las esquinas y con una expresión perdida inició lo que antes había olvidado. Sin embargo su atención nunca cayó en el viento cálido que mecía sus cabellos, en contraste nuevamente estaba absorto en la situación vivida en el almuerzo.
En su mente quedó grabada la imagen de Misty, así como sus brillantes ojos esmeraldas y su rostro desencajado. Y a pesar de que luego actuó como una adolescente emocionada, saltándose el almuerzo con una disculpa risueña y caminando con dificultad demostrando nerviosismo, a Ash le molestaba su primera reacción, ¿era normal esa expresión en una mujer enamorada?
El entrecejo del muchacho se frunció intensamente mientras llevaba una mano inconsciente a su pecho, la sensación de incomodidad estaba atacándolo de nuevo y esta vez tenía certeza que sus instintos no eran equívocos.
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– ¡Vaya! Ya ha llegado mucha gente y es tan temprano –
– Eres tú quién está atrasado – comentó Richie cuando llegó a su lado. El ojiazul llevaba un traje de color gris, bajo este un chaleco de un tono más oscuro, una camisa blanca y una corbata azul. Había peinado su cabello de modo que gran parte de su flequillo había quedado hacia atrás. Sparky, que descansaba en su hombro, también había arreglado su peinado.
En contraste Ash llevaba un simple traje negro con una camisa blanca que, a pesar de no ser el mismo, era muy similar al que había utilizado en la fiesta de May. Complementado su imagen llevaba una corbata carmín delgada que hacía juego con las mancuernillas de las mangas. El pelinegro había decidido dejar su peinado como habitualmente lo usaba, a pesar del aspecto informal de éste no alcanzaba a opacar la elegancia que desprendía la tenida en su totalidad.
– Je, me he quedado dormido – Ash dijo con una mueca despreocupada. La mirada contrariada que Pikachu le dedicó pasó desapercibida. – ¿Fui el último en llegar? –
– No, Misty aún no aparece –
– ¿Y Eri-? – fue interrumpido por la imagen de la peliazul que apareció de pronto a su lado. Llevaba un hermoso vestido blanco con corte strapless, largo, con una cola pequeña y poco abultado. El borde estaba hecho de género color carmín que subían desde la cola hasta la espalda, donde se unía a nivel de la cintura en una delicada rosa blanca de seda. En la mayoría del ruedo del vestido había sido bordado con hilo plateado flores, hojas y troncos. Como accesorio llevaba unos aros de perla y guantes blancos sin dedos – ¡Wow Erika! ¡Te ves genial! – exclamó el pelinegro con alegría, logrando que la niña se sonrojara levemente.
– ¡Chaa! ¡Pika pika! –
– Gracias – susurró con timidez.
– ¿Pasó algo con Misty? – preguntó Richie sin mirarle, Erika bajó su cabeza con una sonrisa triste.
– No, ella sólo debe estar nerviosa – Ash pestañeó con curiosidad. – Hace más de media hora que fui a buscarla y ella estaba casi lista –
– Mmm… – canturreó pensativo el entrenador de fuego, la niña le sonrió.
– No debes preocuparte, bajará pronto – luego tomó el ruedo de su vestido con elegancia y se inclinó levemente – Ahora, si me disculpan, debo atender a los otros invitados –
Los chicos vieron como Erika desaparecía entre la gente, algo fácil con su estatura pequeña.
– ¿Cuánto crees que se demore? – inquirió Richie de pronto.
– ¿Eh? ¿quién? –
– Misty –
– No sé, sería más lógico que tú lo supieras – el ojiazul calló ante la observación que, por lo años que conocía a Misty, tenía lógica – por cierto, ¿Cómo se llama él? –
– ¿Quién? –
– El novio de Misty –
– Gary Oak y no es mi novio – respondió de pronto una voz femenina con un tono burlesco. Ash y Richie se voltearon a verla con apuro, el primero saltó levemente y logró escuchar como el segundo jadeaba por la sorpresa de su aspecto.
Misty llevaba un vestido blanco strapless con dos cortes en "V", uno pequeño en la parte del busto y otro más grande desde el borde hasta su cintura. Le llegaba a la mitad de sus muslos y era abultado debido al tul de suave rosa que estaba bajo este. Había peinado su largo y liso cabello en una media moña, donde sobresalían dos mechones que estaban ondulados y contorneaban sus mejillas. Como accesorios llevaba aros de perla, zapatos de tacón blancos y tres cintas de color rosa: una sosteniendo su cabello, otra alrededor de ambos brazos y la última atada a su muslo derecho.
– ¡Mi-Misty… te ves hermosa! – exclamó Richie con notorio sonrojo. Ante el halago la pelirroja giró con una sonrisa y luego rió divertida.
– ¿En serio? Debo darle las gracias a Erika entonces –
– Ella sí sabe hacer milagros – dijo Ash de inmediato en una mala imitación de sí mismo simulando sorpresa.
– No importa lo que digas, no lograrás enfadarme – aseguró la pelinaranja mientras se inclinaba hacia él con una alegre mueca. Ash empezaba a creer que en verdad ella estaba feliz y emocionada por el encuentro de esa noche.
– ¡Misty! ¡Por fin has bajado! – gritó Erika a su lado, volviendo a aparecer sorpresivamente.
– Siento la tardanza –
– ¡No te preocupes! – en un ágil movimiento la niña se ubicó tras Misty, puso sus manos en la espalda y la empezó a empujar – ¡Ahora apúrate! Él ya está aquí – ante la afirmación el rostro de la pelirroja adquirió un tono carmesí de inmediato. Ash notó por el rabillo del ojo como la mandíbula de Richie se tensaba y su entrecejo se fruncía.
– ¡E-espera, Erika! –
– ¡Vamos! Antes que se vuelva a perder –
– ¡P-pero! ¡Erika! –
El pelinegro entrecerró los ojos ante el comportamiento de la pelirroja, con su rostro sonrojado y claro nerviosismo parecía una niña tonta que va a conocer a su ídolo favorito. Dirigió su mirada almendrada nuevamente hacia Richie, dejando sus pensamientos de lado y preocupándose por su amigo.
– Hey – lo llamó con cautela – ¿Estás bi-? – pero se interrumpió cuando un aura cambió de pronto la atmósfera, era fuerte y se dirigía rápidamente hacia la ojiverde. Ash se volteó con rapidez hacia la fuente de ésta, más sólo logró ver un cuerpo negro que se movió velozmente hasta tomar la mano de Misty. Una milésima de segundo después descubrió al chico que había detenido a su compañera. Era mucho más alto que él, tal vez le ganaba por unos ocho centímetros, era delgado y su cabello era de un brillante color chocolate.
Por su parte y sumergida en los ojos almendrados del desconocido, la pelinaranja observaba estupefacta la figura del hombre que de improvisto había aparecido a su lado. La había cogido de la mano sin que ella se percatara y ahora le sostenía la mirada con la misma dulzura de hace unos años. El terno de completo color negro, incluyendo la camisa y la corbata, hacían resaltar completamente su piel clara y sus rasgos masculinos.
– ¡G-G-Ga..! – ella balbuceó y él le dedicó una hermosa sonrisa, con su mano desocupada acarició suavemente su mejilla.
– Siempre es un gusto verle, mademoiselle –
– G..G – y ante la sorpresa de todos, Misty rompió a llorar. En el desconsuelo de la situación, se aferró al chico en un abrazo apretado mientras las lágrimas brotaban libremente, ni siquiera le importó el maquillaje que peligraba. – ¡T-tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡¿Por qué desapareciste por tantos años?! –
– Me alegra saber que me has extrañado – dijo suavemente mientras enterraba su rostro en el cabello de fuego y aspiraba el natural aroma a lilas de esa mujer.
Por su parte, Ash observaba atónito el emocionante reencuentro de la pareja y estudiaba impactado las expresiones de Misty. Nunca la había visto así, tan desesperada y a la vez con esa sonrisa tan sincera que indicaba completa alegría. De pronto, cuando el nuevo chico cogió a la pelirroja en un abrazo apretado y empezó a dar vueltas con ella, la sonrisa del pelinegro se presentó sin que siquiera se diera cuenta. A su lado Erika tenía una expresión similar.
– ¿Ya estás mejor? – le preguntó el entrenador oscuro a Misty con una risa suave, ella se separó de él para poder verle y asintió suavemente. A pesar de ello su rostro aún seguía lleno de lágrimas.
– Entonces deberíamos subir – intervino Erika y la tomó suavemente del codo. – Tu maquillaje está hecho un desastre, tendremos que retocarlo -
– No, espera – negó la pelirroja mientras se aferraba a la mano de Gary. Él pestañeó levemente sorprendido, más cuando vio el sentimiento de temor en los ojos verdeazulados, de inmediato sonrió con ternura.
– Descuida, no me voy a ir –
– P-pero –
– Estaré aquí – se acercó a ella bajando de pronto sus labios a su frente – Te lo juro – Misty quedó pasmada ante la caricia, que a pesar de ser sencilla había calado en el fondo de sus recuerdo y su corazón. Terminó alejándose con la mirada perdida y siendo guiada por Erika.
Cuando sus figuras se perdieron tras un pasillo, el desconocido chico por fin pareció notar a los otros entrenadores y se volteó lentamente hacia ellos. En su semblante se había dibujado una sonrisa que distaba a la tierna que había mostrado antes.
– Vaya, vaya… no esperaba encontrarte aquí – saludó burlón – Oriundo del Reino Celeste, miembro de la dinastía de magos Klausen, coronel primero del ejército mágico especial – su mirada almendrada se oscureció – El entrenador eléctrico, Richie Klausen –
– Lo mismo opino – respondió éste – Oriundo de Ciudad Verde, nieto del reconocido mago Samuel Oak, finalista del torneo mágico del año pasado, el único que fue capaz de permanecer intocable por 10 minutos en una batalla con Lance – Richie le dirigió su mirada, seguro – El entrenador oscuro, Gary Oak –
Ash permaneció pasmado ante las presentaciones que, siendo una clara señal de reto, estaba provocando lo contrario. De pronto la mirada del nuevo chico se acomodó en él, asombrándolo pero dándole el tiempo suficiente para prepararse. La mirada del pelinegro se endureció, alistándose a la batalla.
– Y tú… – inició con seriedad – ¿Quién eres? –
Ash se sonrojó de golpe.
– ¿CÓMO QUE QUIÉN SOY?! ¿ACASO NO ME CONOCES?! – Gary se volteó aburrido y alzando sus hombros.
– Si no te conozco significa que no eres importante, tu presencia me es indiferente –
– TÚ! MALDITO! ¿QUIERES PELEAR?! – Richie contuvo a Ash por los hombros para evitar que lo atacara – ¡MALDICIÓN RICH! ¡SUÉLTAME! –
– Hey! Criado – llamó el entrenador oscuro aún de espalda – Avísale a Misty que estaré esperándola en la pista de baile – y sin más, se retiro caminando elegantemente por entre las personas.
– ¡TÚ IMBÉCIL! ¡VUELVE Y PELEA! ¡MALDITO COBARDE! –
– ¡Ya está bien Ash! déjalo – Ritchie permaneció sujetando al pelinegro, sin parecer afectado por la forma despectiva en que lo había llamado. De improvisto un sonido desconocido llamó su atención y lo obligó a dirigir su mirada hacia el suelo.
– ¡PERO RITCHIE! ¡RECIÉN ESE TIPO! ¿Eh? – Ash calló de pronto cuando un extraño cosquilleo apareció en su pierna derecha, bajó la vista y se sorprendió al encontrar a una hermosa criatura que le acariciaba la pierna. Su pelaje era de un brillante tono azabache, con líneas y círculos dorados en distintas partes; su cola y orejas eran puntiagudas, y sus ojos poseían un extravagante tono carmín.
– ¡Wow! Nunca había visto al pokémon oscuro – comentó el ojiazul a su lado, por su parte Ash se arrodilló y con suavidad empezó a mimarlo.
– ¡Umbreon! – exclamó feliz la criatura como respuesta. El pelinegro rió con ella.
– ¡Es muy simpático! Ni siquiera se parece a su entrenador – Ritchie entrecerró los ojos.
– Acabas de conocerlo, no seas prejuicioso – el aludido se encogió de hombros.
– ¡Aww! ¡Qué lindo! – ambos chicos alzaron la mirada y se encontraron con un grupo de chicas, posiblemente de su edad, cotilleando.
– ¿Quieren acariciarlo? – preguntó Ash con una sonrisa, una de ellas se acercó cautelosa.
– ¿P-pue-puedo? –
– ¡Claro! No te hará nada –
– ¡Kya~! ¡Es tan suave! – ante el grito Ash rió, la criatura se asustó, las demás chicas se acercaron emocionadas y Ritchie se alejó algo molesto. Odiaba las multitudes y aún más si era de niñas chillonas y exageradamente entusiastas.
– Este tipo – se comentó a si mismo – Tan emocionado y ni siquiera es su pokémon – siguió caminando para buscar un lugar tranquilo, Ash por su parte permaneció con el creciente grupo de mujeres y completamente cómodo.
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– Por fin esas chicas te dejaron libre, ¿no? –
Ritchie estaba apoyado con los brazos cruzados en la pared, donde poseía una perfecta visión de todos los rincones de la espaciosa habitación. Ash se acercó con una sonrisa despreocupada, debido posiblemente a todos los platillos y aperitivos que llevaba.
– No es como si me tuvieran cautivo, realmente disfruto la compañía de la gente –
– Sí, lo noté. Parece que eres popular – el pelinegro rió complacido, sin querer el ojiazul estaba subiendo su ego – Pero definitivamente él te gana – siguiendo la mirada de su amigo, Ash se encontró con la figura elegante y masculina de Gary quién, ahora acompañado por su pokémon, recibía halagos de una buena cantidad de personas.
– ¡¿Por qué él está haciendo vida social?! ¿No debería estar con Misty? –
– Supongo que tienes razón – el tono de Ritchie decayó levemente y el pelinegro se maldijo a si mismo por lo estúpido que era en los asuntos amorosos. – La vi hace un momento con Erika, parece que están saludando a todos los invitados –
– Creo que haré los mismo e iré a saludar a los padres de Erika – arregló un poco su vestimenta y empezó a caminar en busca de Erika para que le indicara quienes eran. Ante la ausencia de su nuevo amigo, se volteó - ¿No vienes Ritch? –
– Iré luego –
– Ok –
Ash se alejó calmadamente, dándose el tiempo necesario para observar a todos los invitados con atención y negar educadamente todas las peticiones de baile que varias señoritas le ofrecieron en el camino. Con un objetivo en mente el pelinegro siguió su camino, pero de pronto un rojizo cabello llamó su atención y su cuerpo lo guió inconscientemente hasta el.
– Hey – Misty lo miró con cierta sorpresa, pero al rato sonrió.
– Hey –
– ¿No estás con tu novio? – el entrecejo de la pelirroja se frunció levemente.
– Deja eso, ya te he dicho que no es mi novio –
– ¿En serio? – dijo con ironía para luego tomar una copa y beber su contenido. Ante el repentino silencio, la muchacha se volteó a verlo y se encontró con una mirada almendrada y burlona.
– ¡¿Por qué me miras así?! –
– Cuando lo viste te pusiste a llorar como una tonta –
– ¡Oh-! – el rostro femenino enrojeció furiosamente – ¡E-E-ESO FUE-FUE! ¡NO VIENE AL CASO! –
– ¿Por qué eres tan orgullosa cuando se trata de amor? –
– ¡No lo soy¡ –
– ¡Sí lo eres¡ ¡No quisiste contarme sobre Gary! ¡Y ahora niegas que es tu novio cuando es obvio que lo es! –
– ¡No es obvio! ¡Que lo ame no significa que él me correspond-! – Misty se interrumpió a si misma y ambos quedaron en incómodo silencio, siendo observados por las personas que los rodeaban. Ella optó por bajar la mirada, aunque le dio el tiempo a Ash para observar su rostro entristecido. Él entendió que se había equivocado en sus palabras, pero no supo el por qué. Reprimió un suspiro mientras miraba hacia el cielo, intentando explicarse a sí mismo la razón de su leve enfado que provocó la escena.
– Yo… lo siento – luego de un momento susurró, aún sin mirarle y desordenando nerviosamente su cabello. – Olvidemos esta conversación, ¿de acuerdo? – ella finalmente lo miró, también suspiró pero luego sonrió.
– De acuerdo – ante su perdón Ash se animó rápidamente.
– Entonces ya que usted está sola, ¿tendría el placer de concederme esta pieza? – el pelinegro se inclinó con elegancia ofreciendo su brazo izquierdo y ella lo miró con sorpresa.
– ¿Desde cuándo eres un caballero? – el moreno hizo un mohín.
– Estas arruinando el momento –
– Créeme, tú nunca serás bueno creando momentos – el chico se erguió algo molesto.
– ¡Pues lo que sea, no me importa! ¡Vamos a bailar! – y sin esperar respuesta, tomó de la muñeca a la pelinaranja y la jaló para tener la certeza de que estaba a su lado. En un pestañeo ya estaban en la pista de baile.
– ¡Ash! ¡¿Qué estás haciendo?! – Ash había unido sus manos y la había cogido de la cintura, con delicadeza pero firmeza. Misty, por su parte, aplicaba toda la fuerza que poseía en su mano libre que estaba sobre el pecho masculino, intentando inútilmente escapar de él.
– Esa es mi pregunta, ¿Piensas quedarte alrededor sin hablar ni bailar por qué él está cerca? ¿No estás siendo muy notoria?–
– A… a qué te refieres – el pelinegro sabía que ella lo había entendido, eso explicaba su sonrojo e inusual tartamudez – Y-yo n-no en-entiendo –
– Sí, lo haces – ella esquivó su mirada con desdén, más él de inmediato la obligó a verlo – Deberías hacerle las cosas más difíciles –
– ¡¿Cómo podría hacer eso?! ¡¿Estuve buscándole por los últimos dos años?! ¡¿Y quieres que me aleje ahora que al fin pude encontrarlo?! –
El entrenador se sorprendió por la abrupta confesión, en especial por el reflejo verdeesmeralda que habían dominado los ojos femeninos y escondían tras ellos años de dolor. Se maldijo a sí mismo, era la segunda vez que la obligaba a recordar memorias dolorosas.
– Sólo espera hasta que él venga, ¿Te lo prometió verdad? – el tono masculino ahora era suave, reconfortante como las llamas de una chimenea en invierno – Confía en él –
El vals que bailaba la pareja finalmente se había coordinado, destacando por la fineza de los movimientos femeninos y la perfección en los impulsivos pasos masculinos. Y en ese momento, cuando una cálida mano la guiaba en la danza, Misty se sorprendió al escuchar en los labios de su pareja las palabras que ahora necesitaba y que su corazón había olvidado.
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Ritchie observó, aún en la misma posición, a la reciente pareja de baile. A pesar de la apariencia despreocupada de Ash, sus movimientos en la pista eran precisos y elegantes, y ya había llamado la atención de una buena parte de las mujeres presentes. Y también la de su compañera, que parecía divertirse a su lado aunque eso conllevara una que otra discusión.
El entrecejo del ojiazul se frunció lentamente producto de sus pensamientos. Estaba molesto, porque no había aprovechado la oportunidad que Oak le ofrecía al no bailar de inmediato con la pelirroja, la misma que había tomado su amigo entrenador. Además su molestia aumentaba al observarlos, ya que ellos se veían muy bien juntos; incluso más de los que lo hacía Misty con Gary. Sacudió su cabeza de pronto y se reprendió en el acto, de verdad era un estúpido en sentir celos de Ash cuando el hombre que Misty amaba estaba en el salón.
– ¿Disfrutas la fiesta? – inquirió una voz femenina, obligándolo a salir de sus pensamientos y centrarse en ella. Encontró a la organizadora del evento a su lado, con sus ojos castaños fijos en él y sus labios arqueados en una sonrisa cordial.
– Sí, gracias – la mueca alegre de Erika se acrecentó – Aunque siendo sincero, la disfrutaría más sabiendo que mi madre no está trabajando arduamente en la cocina para atender a todos los invitados –
– No, eso no es cierto – explicó apurada la chica – Nana no está trabajando esta noche, todo el personal que está encargándose de los invitados fueron contratados para el evento y las personas del servicio habitual están participando de la reunión – Ritchie elevó la mirada en busca de su madre.
– ¿Entonces como no la he visto? – la peliazul inclinó suavemente la cabeza hacia un costado.
– Pensé que te lo había comentado, nana se negó a asistir y me pidió la noche libre – los ojos turquesa del muchacho brillaron con sorpresa.
– ¿Está descansando en su dormitorio? –
– No, nana siempre sale cuando es su día libre, igual que hoy –
– Presiento donde puede haber ido – comentó en un susurro el castaño, sus ojos se habían oscurecido por la melancolía. Erika lo miró con una expresión similar, ella sabía que nana siempre visitaba la tumba de su esposo.
– Tu padre… era un hombre sorprendente – Ritchie la vio por el rabillo del ojo esperando que continuara, mientras ella empezó a jugar con sus manos por su intromisión. Las mejillas de Erika estaban suavemente coloreadas – Nana siempre me cuenta sobre él y de sus hazañas como mago –
– Sí, lo era – las palabras nacieron suaves desde los labios masculinos, mientras sus ojos se habían perdido en un punto fijo de la habitación – Era uno de los más reconocidos magos del círculo de dragones, incluso los más viejos y sabios recurrían a él en busca de consejos. Mi madre solía contarme de sus aventuras cuando era más joven y pertenecía a las fuerzas negras – Erika parecía impresionada, en especial por escuchar que el legendario ejército que había sido decisivo en la guerra de los 100 años aún existía – Luego de su muerte yo decidí convertirme en alguien como él, para después hacer lo mismo y alejarme de las batallas como él lo hizo. Y cuando vuelva la paz, reencontrarme con mi madre finalmente – Ritchie calló sus pensamiento y de pronto se sonrojó – ¡Ah! Lo siento, he hablado de más. Soy muy soñador, es mi peor defecto –
– No – Erika negó con su cabeza y luego elevó su mirada almendrada, la misma que resplandecía con calidez. – La capacidad de soñar no puede ser un defecto, es siempre una virtud –
El chico se asombró ante la respuesta femenina, que acompañada por la expresión que le ofrecía, era claro reflejo de los sentimientos que ella tenía hacia él. Empezó a sentirse incómodo, en especial porque la sonrisa angelical que ahora mostraba estaba debilitando su defensa. Sería mejor aclarar las cosas de inmediato.
– Erika – ella se sobresaltó, era la primera vez que la llamaba por su nombre – Yo… –
– ¿Erika? – una voz dulce y cantarina se hizo presente junto a la figura fina y elegante de una mujer. Tenía el cabello largo, de un tono azulado, y unos hermosos ojos rubíes que resaltaban por el vestido carmín que llevaba. – ¿Por qué no estás atendiendo a los invitados como es debido? –
– ¡Ma-! ¡Madre! – la chica saltó levemente por su presencia. Se acercó rápidamente hacia la mujer y la cogió del brazo con suavidad, aunque está inmediatamente se soltó de su agarre.
– ¿Quién eres tú? – inquirió al castaño mientras lo observaba detenidamente, su mentón levemente elevado en señal de supremacía. Al momento los ojos azulados se habían oscurecido con molestia, la acción anterior lo había gatillado.
– No es cortés de su parte hacerme esa pregunta sin antes presentarse, señora – la dama se sonrojó, sin embargo su rostro no cambió ni un ápice.
– Disculpe a mi esposa – Ritchie no se había percatado del hombre que intervino. De unos cuarenta años, tenía el cabello dorado con mechones blanquecinos y unos profundos ojos chocolate. Vestía un terno negro con detalles en gris, probablemente de diseñador. – Pero no creo que sea necesario tanto formalismo, ¿no es usted el hijo de una de nuestras sirvientas? –
– Espera, ¡¿Padre?! –
– Lo soy – contestó sin atisbo de molestia, aún cuando su mirada se volvió peligrosa. – Ritchie Klausen – ofreció su mano al hombre y le dio un fuerte apretón – Un placer –
– ¿El hijo de nana? – comentó la mujer con cierto desprecio, mientras se apoyaba en el brazo de su esposo. El entrenador no parecía sorprendido, sabía que su madre no era bien recibida por los padres de Erika y que sólo se le permitía estar allí por el líder del grupo comercial, antiguo amigo de su padre. – ¡Ah, claro! El entrenador eléctrico. Espero que hayas recibido una buena formación y no seas como tu padre, al parecer era un mago muy mediocre –
– ¡Cariño! ¡No digas esas cosas! – exclamó el rubio falsamente escandalizado, se dirigió al castaño otra vez – Espero no te molestes, ¡pero ya sabes!, todo el mundo conoce a tu padre y su expulsión del círculo de dragones. No puedes esperar demasiado de un hombre que sólo tenía que ser un mago y no pudo serlo –
Erika dirigió sus ojos horrorizados hacia sus padres y luego a Ritchie, podía notar el ligero temblor de sus manos empuñadas debido a la ira.
– ¡Padre! ¡Madre! ¡Ya basta! –
– No hay cuidado Erika – Ritchie apoyó su mano en el hombro femenino y la interrumpió con tranquilidad. A pesar de sus turbulentos ojos, similares al tormentoso mar, en su rostro se había dibujado una sonrisa de cordialidad sorprendiendo a los presentes.
– Pero Ritchie… –
– Lamento que piensen así, pero es su opinión por lo que no la juzgaré – aprovechando aun el estupor, el castaño movió su mano del hombro hasta la muñeca de Erika. Ésta se estremeció y enrojeció por la sutil caricia. – Ahora si me disculpan, me gustaría bailar esta pieza con su hija – y sin esperar respuesta, el castaño llevó a la chica a la pista de baile.
Por su parte, el hombre rubio se había quedado observando a la pareja con severidad.
– Al parecer lo subestimé – comentó con frialdad
– Ese chico ha heredado la astucia de su padre y la diplomacia de su madre – dijo su esposa, imitando sus acciones – Con esas características es posible que se convierta en nuestro peor obstáculo –
Cogiendo el ruedo con su mano libre y corriendo a pequeños pasos, Erika intentaba mantener el ritmo de su inesperado compañero de baile. Con la furia del momento, los pasos de Ritchie se habían vuelto grandes zancadas y no se había detenido a pensar en la notoria diferencia de altura que tenía con la entrenadora. Cuando encontró un sitio adecuado y emitiendo un suspiro para calmarse, el ojiazul se volteó hacia la chica que aún poseía su mano. De pronto empezaba a sentirse culpable, en especial porque estaba ocupando a Erika para molestar a su padre, aunque fuera un poco.
– Yo, Ritch… ¡lo siento! –
– ¿Eh? ¿Por qué? – preguntó mientras cogía su cintura y acomodaba su mano en la de Erika. Ésta había apoyado su cuerpo en la punta de los pies para intentar alcanzar la altura del entrenador, el mismo que había flexionado su espalda por el mismo motivo.
– Mis padres se han portado horrible y por eso … – Ritchie rió, despreocupado.
– Olvídalo, no es tu culpa. Además lo esperaba, al parecer ellos no quieren mucho a mi madre y por eso buscan cualquier excusa para que ella se largue de esta casa. Era obvio que querían molestarme para que hiciera alguna escena y ocupar esa prueba en su contra. –
– Sí, lo sé. – Erika bajó su mirada – Por eso… a veces agradezco que viajen constantemente, así no pueden molestar a nana tan seguido. En esas ocasiones nunca he podido protegerla y por eso, también lo siento –
– Déjalo – el entrenador detuvo la danza para agacharse y observar el rostro femenino que debió revelarse ante la acción. – De todos los involucrados tú eres quién menos responsabilidad tiene, así que deja de disculparte – ella sonrió.
– lLo siento – se llevó una mano a la boca de inmediato, provocando la risa de ambos en el proceso.
– ¡Hey Ritch! – llamó Ash desde un lado, saludando después cuando sus miradas se encontraron. Misty aún seguía abrazada por su toque firme, pero se las arregló para hacer lo mismo y los chicos le respondieron. – Tal vez deje que bailes con Ritchie después – comentó el pelinegro al notar la curiosa mirada verdeazulada en la otra pareja. La colorina se volteó hacia él con una sonrisa y le dio un golpecito en el hombro.
– No hables como si fueras mi pareja y tuviera que pedirte permiso – el entrenador de fuego rió con ella y siguió la mirada femenina.
– Sé que no va al caso, pero… ¿Por qué no me contaste sobre el hechizo de compatibilidad obligatoria? – ella se sorprendió.
– ¿No lo conocías? – él negó y ella entrecerró los ojos – ¡Vaya novedad! –
– Vamos Mist, no molestes – señaló el chico con suavidad – Sólo dime, ¿quieres? –
– Esta bien, pero antes respóndeme algo. Si supuestamente eras alumno de Denisse, ¿cómo no conoces ese hechizo? –
– No es "supuestamente", yo sí era su alumno – ante el entrecejo fruncido de la pelirroja, él empezó a enojarse – Aún no me crees, ¿verdad? – los ojos verdeazulados miraron hacia un costado, escapándose.
– Es que… ¡es difícil¡. Eras el alumno de Denisse y no recuerdas ni un hechizo que te haya enseñado, y dices que eras mi amigo y no sabes nada de mí! ¡¿Cómo puedo creerte si no tienes pruebas?! –
– ¡Sí tengo! – exclamó de inmediato el aludido, más por su impulsividad que por demostrar que tenía razón. Misty lo miró con incredulidad.
– ¿En serio? –
– Sí –
– ¿De verdad? –
– ¡Sí! –
– ¿Seguro? –
– ¡SÍ! –
– ¿Cuándo es mi cumpleaños? –
– ¿Eh? –
– ¡Vamos! Te estoy facilitando las cosas – Ash pestañeó y Misty supo que él no entendía el lazo de ambas cosas – Si dices conocerme debes saberlo, ¿verdad? Así que si contestas correctamente te creeré y no dudaré más de ti –
– Ehh… ¡Genial! Ehhh… era… – los ojos verdes se entrecerraron.
– No lo sabes, ¿cierto? –
– ¡Claro que lo sé! – dijo con seguridad, mirándola directamente a los ojos. – ¡Ve-veinte de Mayo! –
– No has estado ni cerca – respondió de inmediato, su rostro mostrando cansancio y algo de decepción – Mi cumpleaños es en Julio, el catorce –
– ¡Lo sabía! – comentó con una sonrisa el moreno, provocando el asombro en la chica
– ¡Sabías qué! – la voz femenina era molesta acrecentándose por el descaro del chico – ¡No le atinaste ni por suerte! –
– Había algo que sabía, que tú eres mayor que yo –
– ¡Eso es obvio! ¡Soy extremadamente más madura que tú! –
– Puede que tengas razón, al fin y al cabo tu rostro tiene más arrugas que el mío. Deberías intentar no molestarte tan seguido – Misty apretó los dientes, ciertamente no era una mujer que se preocupara mucho por su aspecto, pero tenía su orgullo.
– ¡ASH! – la gélida voz femenina provocó un escalofrío de terror en el chico.
– ¡Es una broma! Cálmate! – él respondió intentado sonar despreocupado – A lo que me refiero es que yo nací en Agosto, el primero –
– Poco me importa – ella le miró con sus ojos azulados fríos y oscuros, a la par con el tono de su voz. – Y ahora espero que dejes de molestarme con eso de que éramos amigos – el pelinegro no pensaba en rendirse, pero por su propio bien decidió darle una tregua.
– Está bien –
Afonía. Ayudado por su estatura, Ash se concentró en analizar la expresión de Misty cuya mirada se había perdido a un costado del salón, aún enojada. Sin embargo el cuerpo femenino no se había distanciado de su agarre en la cintura y su mano derecha aún reposaba cómodamente en el hombro masculino.
Y algo de la situación se le antojo ridícula, ¿qué tipo de pareja seguía bailando cuando acaban de discutir y el ambiente se tensaba notoriamente?.
– ¿Eh? – exclamó de pronto la muchacha, dando pie para reiniciar la conversación.
– ¿Qué pasa? – inquirió Ash mientras seguía la mirada femenina. Terminó encontrando a su pokémon acompañado de los demás, todos comiendo alegremente en la mesa principal de aperitivos.
– Es algo terrorífico –
– ¿Qué cosa? – Misty elevó la vista para contestarle, su mirada parecía traviesa.
– Que Pikachu pueda parecerse tanto a ti, aunque es extremadamente mucho más lindo que tú – Ash entrecerró los ojos, molesto.
– ¿Eres tonta o qué? ¿Cómo puedes comparar a un humano con un pokémon? –
– ¡¿Y tú a quién le llamas tonta, imbécil?! –
– ¡Y además eres sorda! –
– ¡TÚ! –
– ¡¿Por qué no sólo te disculpas y dejamos la discusión hasta aquí?!
– ¡Está bien, está bien! ¡Realmente lo siento! – el pelinegro se asombró, no esperaba una reacción así tan rápido – ¡Lo siento por Pikachu que lo rebajé a tu nivel! –
– ¡QUÉ! -
– ¡Cof… cof! – la intromisión obligó a ambos jóvenes a fijar su atención a un costado, donde estaba una pareja de ancianos mirándoles con disconformidad. Misty se sonrojó rápidamente y Ash les dedicó una sonrisa nerviosa a modo de disculpa, con la discusión habían olvidado donde estaban.
– ¡Esto es tu culpa! – susurró la mujer con los dientes apretados.
– ¡¿Por qué mía?! ¡Tú empezaste! –
– ¡CLARO QUE N-! – la pelinaranja ladeó la cabeza justo para encontrarse con la misma pareja, que la observaban fieramente indicando silencio. De inmediato calló y toda su frustración nació como un suspiro lastimero – Maldición… ¡¿Por qué no podemos sólo conversar alegremente y comportarnos como si fuéramos buenos amigos?! –
– Pero sí lo somos – ante la respuesta sencilla de Ash, ella se vio obligada a verlo y a comprobar la sinceridad de sus palabras. Y al encontrarse con su mirada, supo de inmediato que sus ojos almendrados no mentían.
Ella sonrió lentamente, sintiéndose un poco emocionada aunque no sabía por qué.
– ¿Me permites? – la voz de Gary interrumpió la escena y todo pensamiento complicado que tuviera Misty. Y como si fuera un imán, la mano femenina se soltó del agarre de Ash y se unió al de Gary en un santiamén. Por su parte, al pelinegro no le quedó más que resignarse, sin embargo le dedicó una mirada de advertencia al chico antes de retirarse.
Cuando desapareció entre la multitud, Ash se volteó para ver a la pareja bailar y comprobar que finalmente todo el mundo había desaparecido para ella.
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Richie parecía sorprendido cuando se acercó a Ash, no por su presencia al lado de la mesa de los postres, si no por la soledad en la que permanecía. Cuando el ojiazul se acercó, su mano derecha ocupada con una copa de vino, el pelinegro le sonrió a modo de saludo.
– ¡Hey! – dijo con la boca llena de chocolate, la que se limpió de inmediato temiendo que Misty le viera.
– Hey –
– ¿Ya terminó tu baile con Erika? – ante la pregunta, Richie buscó inconscientemente la figura de la niña. La encontró al lado de sus padres, sonriendo amablemente a unos señores cuyos ropajes indicaban gran riqueza.
– Sí, aunque en realidad no bailamos mucho. En la segunda pieza ya la necesitaban, ella es la anfitriona después de todo –
– Entonces fue muy poco tiempo –
– Sí, lo fue -
– Pero no pareces desanimado –
– ¿Por qué debería estarlo? –
Ash pestañeó y luego llevó su atención a su pokémon, que acompañado por los otros, incluyendo la elegante criatura de color negro, ingerían emocionados todos los manjares que los humanos no parecían disfrutar. Después de todo, por etiqueta, las personas alrededor no podían coger más de uno.
Por su parte, Richie estudió la sala y una pareja en particular llamó rápidamente su interés. Desde su posición actual, tenía una vista perfecta de una sonriente Misty y su actual acompañante.
– Así que por fin están bailando – comentó en un susurró que el pelinegro alcanzó a escuchar.
– Sí, hace un rato –
– Un momento… – de pronto el entrenador eléctrico parecía consternado – Estás aquí exclusivamente por los postres, ¿verdad? –
– No del todo – respondió con sencillez mientras se servía un poco más y le daba un bocado a Pikachu. Éste le sonrió agradecido.
– ¡¿Estás aquí por Misty?! –
– Sí… – ante un repentino silencio, el ojicastaño elevó la mirada y se sobresaltó – ¡¿Por qué me miras así Richie?! –
– Tú… ¡¿desde cuándo eres un acosador de Misty?! ¡PERVERTIDO! –
– ¡¿EH?! ¡¿De qué estás hablando?! – Ash elevó una ceja – En primer lugar, ¡¿quién podría ser acosador de una niña sin atractivo como ella?! –
Aunque el ojiazul no compartiera su opinión, saber que Ash pensaba así de la pelirroja lo hizo sentirse aliviado.
– ¡¿Entonces por qué?! –
– ¡Yo! ¡Sólo no confío en ese sujeto! –
– ¡¿Aún estás molesto por qué no te conocía?! –
– ¡NO! – Ash parecía indignado – ¡Esa es una razón estúpida! –
– ¿Entonces qué? –
– ¡Es por-! – el pelinegro se cayó a si mismo. Luego de lo sucedido en la madrugada y guiado por su propio escepticismo, se negó a contarle sobre su extraño sueño. – De acuerdo, es por lo otro… –
– Lo sabía, realmente puedes ser ridículo a veces –
– Si, si, lo siento –
– Y será mejor que te alejes un rato de ella –
– De acuerdo – Ash se levantó con pereza, pero con una actitud sumisa ante las órdenes de Richie. Lo cierto es que por fin había entendido el enfado en la voz de su amigo, supuso que él actuaría igual si un chico estuviera toda la noche pendiente de May. Aunque sinceramente él no lo había planificado, solamente esperaba proteger a Misty de eso que aún no comprendía.
– ¡Vete de una vez! – la exclamación del ojiazul interrumpió sus pensamientos y se encontró a si mismo observando detenidamente a la pelirroja. Maldición.
– ¡Está bien! ¡Ya me voy, pero dedícate a cuidarla! – y finalmente desapareció entre en grupo de chicas, que cuando lo vieron libre rápidamente lo alcanzaron. Los pokémon también lo siguieron con entusiasmo, esperanzados de por fin tener un poco de diversión en aquella fiesta.
Cuando lo perdió de vista, el ojiazul volvió la vista hacia su querida amiga y descubrió a los amantes aún en la pista de baile. Al notar que el espacio que los separaba se había reducido, lo que demostraba su íntimo lazo pero que no alcanzaba a ser inmoral, Richie percibió como su corazón se apretaba dolorosamente. Maldiciendo la sensación en silencio, se retiró en búsqueda de una nueva copa de vino que calmara su pesar. Él no era tan estúpido como para auto infringirse dolor.
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Debido a su desaparición y su repentino regreso, Misty decidió conservar en su memoria todo rasgo y gesto que pudiera hacer ese chico a su lado, con propósito de guardar esos recuerdos para que le sirvieran de consuelo si él volvía a irse. Por lo mismo desde que había interrumpido su baile con Ash, la pelirroja había destinado toda su atención a aquel hombre y había despegado su mirada de él sólo para pestañear.
Con el transcurso de la conversación, había descubierto que Gary estaba trabajando para el círculo de dragones, investigando arduamente a través de viajes y que por ello había desaparecido.
– Siendo sincera, es un poco pobre tu excusa – replicó la muchacha con una sonrisa que el castaño compartió. A pesar de estar extremadamente feliz, Misty aún seguía siendo ella misma y su personalidad se conservaba directa y aguda.
– No es una excusa, la investigación era privada así que debí romper todo contacto con mis seres queridos –
– Sigues sin convencerme, aún no te perdono – dijo ella con leve tristeza, mientras esquivaba su mirada hacia un costado. Gary sonrió suavemente y cogió el mentón de ella para obligarla a mirarle.
– Mist… –
– Es que… tú sabes… mi padrino y yo estuvimos muchos años buscándote, temiendo alguna calamidad por tu desaparición. Estábamos muy preocupados y asustados también – los ojos verdes se fijaron en los castaños, resplandecientes por lágrimas inminentes – Yo temía… porque siempre pensé… que tal vez tú… habías… habías dejado de… – la voz femenina se apagó lentamente sin emitir palabra, mas la mirada achocolatada entendió de inmediato y se enterneció por los pensamientos de su dueño.
– Siempre te amaré –
El corazón de Misty se detuvo de pronto, con una sensación dolorosa pero agradable tan conocida por ella. Por un momento se vio tentada y quiso reír, reír alegre y tontamente como hace mucho no lo hacía.
– ¿De verdad? –
– Sí –
– ¿E-en serio? –
– Te lo juro –
Y en un instante el castaño llevó su mano derecha a la mejilla femenina y atrajo el delicado rostro al propio, uniendo finalmente sus labios. Ante el acto, la sorprendida chica jadeó sobre la boca masculina, pero la sensación burbujeante que nació en su estómago y se propagó por todo su cuerpo, la obligó a cerrar los ojos y a rendirse ante la caricia.
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Apenas había vuelto al salón principal, los ojos almendrados de Ash buscaron enseguida la figura de la pelirroja. Es cierto, le había prometido a Richie dejar de comportarse como un sicópata, pero su instinto de peligro era fuerte y se hacía difícil omitirlo.
Para su malestar no la encontró de inmediato y cuando giró alrededor de la zona de baile, comprobó que no estaba en ninguna parte. De inmediato inició la búsqueda de Erika o Richie para averiguar su paradero, la chica apareció primero.
– ¡Erika! – la llamó acelerado mientras corría hacia ella, esquivando a algunas personas. Ash no percibió las miradas reprobatorias por su actuar inadecuado – ¡¿Has visto a Misty?! –
– Está con Gary – comentó con rostro inexpresivo, parecía confundida.
– ¡Eso ya lo sé! ¡¿Pero dónde están?! –
– Eh-eh están… –
– Están en el balcón – interrumpió Richie, que se interpuso entre el pelinegro y la muchacha que parecía algo asustada. – Ahora deja de molestar a Erika –
Sin pedir disculpas y sintiéndose alarmado cada segundo, Ash inició una alocada carrera hacia el sitio indicado, el mismo que habían compartido con Misty en la tarde. Para su pesar la presencia de la gente entorpecía sus movimientos, había chocado con más de alguno en el camino, y eso solamente lograba aumentar su ansiedad. Estaba a punto de llegar a la puerta principal cuando un peso conocido se presentó en su hombro derecho, dirigió su mirada hacia allí aún corriendo, para comprobar que su fiel pokémon se encontraba a su lado, posiblemente había percibido su preocupación.
Llegó finalmente a la puerta de cristal, utilizó el marco de metal para cambiar la dirección de sus pasos y logró divisar a la solitaria pareja. En seguida su corazón, ya agitado, empezó a latir furiosamente y sus piernas se movieron por inercia hacia su compañera.
Allí estaba ella, su cabello flotando libre por el viento otoñal, sus ojos brillantes aún en la oscuridad y su cuerpo apresado entre las rejillas y la figura del entrenador oscuro. Ash se detuvo cuando vio como él alzaba el rostro femenino y ella acomodaba sus labios para otro beso, completamente sumisa. Y esta vez Gary abrió los ojos y le dedicó una mirada rápida a Ash, que sobresaltado notó como el entrenador oscuro alejaba a la pelirroja con su manos y la empujaba fuera de su alcance con una sonrisa. Y ahora el cuerpo femenino caía por aquel barranco.
– ¡!MISTY! –
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Continuará…
Hola a todos!
Llego un poco tarde, pero por algunos días… asi que es perdonable?
Vamos al RxRxR!
Guest: hey! Gracias por tu comentario y gracias por seguir la historia :) en realidad me gustaría actualizar más rápido, pero este es el ritmo máximo que puedo ofrecer (cada dos meses :( ) por cosas de estudios y también bloqueos de escritora. Espero que hayas disfrutado este capítulo!
ElphabaLii: vamos por parte! Gracias por dejar tanto review! En serio no me molesta, era divertido y emocionante recibir mail que me contaran que estabas dejando comentarios! Ahora a las preguntas:
1. Jejeje sinceramente lo de la bici fue planificado en el momento, supongo que en algun fic alguien debía vengarse de Ash y de Pikachu, que parece es uno de sus hobbys favoritos destruir bicis.
2. Sobre el hechizo de compatibilidad obligatoria: exactamente, lo que escribiste es lo que está sucediendo dentro de la historia, aunque difiero un poco sobre lo de Ash (jejeje) y en el caso de la madre de Misty, ella era entrenadora pero no así el rey, por eso es que tenía cierto temor a que su esposa lo dejara. Esto se refiere a que según el hechizo los entrenadores pueden estar enamorados antes, pero terminaran si o si enamorados de sus opuestos. Como la madre de Misty nunca conoció a Ash, el hechizo no hizo efecto en ella.
3. Los entrenadores sólo pueden dominar un elemento y Dawn también es entrenadora, pero de otro elemento (creo que se menciona en uno de los capítulos) que es el normal.
4. Jejejeje sobre las teorías de May y del hechizo y todo eso… se sabrá proximamenteeee
Gracias por todas las preguntas! Me alegra saber que te interesa mi fic :D
Andy Elric: Andy-chan T.T! la mejor y la que me ha seguido a pesar de mis anteriores actualizaciones que eran una por año! Otra vez gracias por tu comentario! Jojojo no había pensado en Angie como posible personaje en la historia, gracias por nombrarla :D (es que me recuerda tanto a Misty que me carga como personaje, es como si fuera un plagio D: ) y pues… la pregunta creo que ya fue resuelta :B he aquí el verdadero triangulo amoroso de la historia. Espero hayas disfrutado del capítulo!
L'Fleur Noir: algo me dice que te encanta el francés xD asi que, que mas sexy que Gary hablándolo, verdad? jejej Gracias otra vez por revisarlo! Eres la mejor! Por cierto, me alegro que te hayan gustado las escenas pokeshipers u.u jojojo en realidad no quería agregar tanto amors entre ellos (es una serie de aventura y todo eso) pero mientras voy construyendo la historia y pensando en nuevas escenas, es inevitable! Jajajaj y lamento informarlo, pero May sigue viva u.u aunque no entiendo el odio hacia ella xD a mi sí me gusta como personaje, no para estar con Ash pero si para incluirla… Al final me haré advanceshipper! Jajajaj xD Nos vemos!
Bien! eso por ahora! La actualización debería salir entre agosto – septiembre (tikitiki ti!)
I'll see you!
Kasumi 21
