Disclaimer: Pókemon no me pertenece y etc, etc, etc xD

Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino de Pallet. Para encontrarla ha iniciado un viaje junto a Misty y Ritchie en búsqueda de los diez legendarios entrenadores. Ahora, en los campos cercanos a Ciudad Azulona, se ha encontrado con una chica que tiene la capacidad de comunicarse con los pokémon… ¿quién será esta chica? ¿será capaz de salvar a May?

Gracias a mi linda beta y gran amiga Sumi chan!

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Light's Travel

By kasumi_21

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Capítulo XIII: Conciencia

– Entonces… ¿eres una entrenadora? – la pelilila negó con la cabeza aunque conservó la sonrisa. Ante ello los tres entrenadores la observaron con asombro, Ash entrecerró levemente el entrecejo por la frustración.

– Pero… ¿cómo?... – Ritchie susurró intrigado, recibiendo por primera vez la atención de la desconocida.

– Es un tipo de habilidad que he tenido desde niña – aclaró ella mientras cogía a Pikachu y lo llevaba a la altura de los ojos. Éste permaneció con la mirada neutra, esperando pacientemente por la próxima acción de la joven – Puedo entender el corazón de todo ser vivo –

– Wow… sorprendente – murmuró el pelinegro con una sonrisa, nuevamente atento a la conversación. La muchacha se sonrojó levemente, escondiendo su mirada con una risita tímida.

– De todas formas… ¿estás bien? – La pregunta repetitiva de Misty llamó la atención de todos los presentes – Es decir, acabas de ser asaltada y te hirieron – los ojos verdeazulados vagaron por el corte en el labio y en la sucia mejilla inflamada. Al momento, Ash se había arrodillado junto a la desconocida y empezó a estudiar las heridas con seriedad – Sería normal que aún estuvieras en shock –

– Y-yo… no tenía miedo porque – los ojos lilas se desplazaron hacia el entrenador de fuego – Sabía que vendrían a ayudarme – los inusuales irises se fijaron en él con intensidad y Ash mantuvo la mirada con asombro.

– ¿Sabías que vendríamos? – la voz de Ritchie los sacó del repentino trance y el pelinegro pestañeó extrañado, mientras se alejaba del rostro femenino. No supo en qué momento se había acercado tanto a ella. – ¿A qué te refieres? –

– Sólo… lo vi – los ojos azulados la estudiaron con escepticismo y la chica de cabellos lila simplemente sonrió – Aparte de entender los corazones, puedo ver el futuro – esta vez, una ceja se elevó en el apuesto rostro de Ritchie.

– En serio… –

– ¡¿Eres una adivina?! – exclamó emocionada la pelinaranja, omitiendo descaradamente al entrenador eléctrico. Sparky y Pikachu rieron ante ello. Aprovechando la cercanía de la entrenadora, Pikachu saltó hacia ella y se acomodó en sus brazos – Entonces, ¡¿puedes leer mi futuro?! –

– Me temo que no tan brillantemente como piensas, Misty-san – La sorpresa fue inmediata, dejando a los tres muchachos perplejos y a la desconocida sonriendo con tranquilidad. – Como decía, vi nuestro encuentro. ¿Ahora me crees? ¿Ritchie-kun? –

La pelilila conservó su expresión cuando se levantó y limpió sus prendas, un pantalón morado y una remera blanca a juego. Luego buscó la figura del pelinegro, que seguía en el suelo pero que tenía sus ojos fijos en ella.

– Me disculpo por no presentarme adecuadamente, Ash-sama – la mirada castaña se amplió levemente – Mi nombre es Anabel, es un placer conocerte –

– ¡Entonces es cierto! ¡Has adivinado nuestros nombres! ¡Sí eres una adivina! – chilló Misty al salir del estupor, a su lado Ritchie seguía con la misma mirada de incredulidad y al frente Ash permanecía con el rostro en blanco, debatiéndose entre creer o no. La pelirroja ofreció su mano izquierda con la palma hacia el cielo, Pikachu estaba apoyado en su hombro – ¡¿Puedes leer mi suerte?! –

Anabel se giró hacia ella con cierto pesar.

– Lo siento, pero no soy ese tipo de adivina. Mi don me permite ver escenas de mi futuro de forma aleatoria, pero me estoy entrenando para poder manejarlo mejor –

– ¿Quién te entrena? – consultó Ash mientras finalmente se levantaba y dejaba a Pikachu trepar por su brazo. La pelilila se volteó a verlo y su mirada se volvió más cálida, dio un paso hacia él de manera inconsciente pero que fue notado por Misty y Ritchie.

– Estaba esperando por esta pregunta – señaló con entusiasmo – Y espero que mi respuesta genera la misma alegría en ti que vi en mi visión, Ash-sama – el aludido esperó hasta que la chica estuvo a su lado, tanto que pudo percibir el suave aroma a fresas que se desprendía de su cabello – Sabrina-sama es mi maestra, la entrenadora psíquica –

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May siguió la figura de Max por entre los pasillos de piedra, siendo su única luz la llama de una sencilla antorcha. La morena intentaba adivinar el patrón de las paredes, más la falta de luminosidad así como la noche sin luna que los acompañaba, hacían casi imposible la hazaña. Terminó por rendirse e intentó disfrutar de la pequeña satisfacción que trajo consigo el baño, dejando su cabello sedoso y su piel suave. Sumado a ello, el cambio a una tenida más veraniega, un vestido que llegaba hasta mitad de muslo y unas sandalias a juego, lograron mejorar levemente su humor. Su mente optimista tendió a alegrarse, pensado que por lo menos la estaban tratando con humanidad.

Inconscientemente una mano femenina se elevó hasta detenerse en la zona central de su pecho, donde descansaba un broche en forma de margarita color rosa. Era el regalo que Ash le había dado en su cumpleaños y la única pieza que conservaba de la tenida original que llevaba cuando había sido secuestrada. El por qué él había escogido una margarita en vez de una rosa, que era su flor favorita, aún era un misterio; pero se lo preguntaría cuando lo volviera a ver. Porque estaba segura de que lo vería nuevamente.

– Señora – Max la sacó de su ensimismamiento y la ojiazul se encontró de pronto en un gran salón, repletos de candelabros y consagrado por una mesa de madera de finas terminaciones y sillas a juego. Sentado en la cabecera se encontraba un hombre joven, de 25 años, que disfrutaba de la cena en utensilios de plata mientras varias doncellas le servían. Su cabello rubio y ojos azulados no pasaron desapercibidos, a pesar de la escasa luz que emitían las velas.

– ¡Ah! – Exclamó él con una sonrisa y con el entusiasmo brillando en su mirada – ¡Hey tú! Muy bien hecho – May miró con sorpresa como Max se inclinaba con respeto y dejaba la habitación, todo con una mueca en blanco. Ella sintió lástima por él, que no mentía cuando dijo sobre su falta de nombre; pero lo olvidó rápidamente al percatarse de su soledad con el desconocido y el pánico que se concentró en su garganta. Intentando tranquilizarse y respirando profundamente para evitar hiperventilar, la castaña se volteó hacia el hombre con una expresión solemne. Se recordó que debía comportarse con valentía, se lo debía a sí misma y a Ash que probablemente ya la estaba buscando.

– Entonces… May – él sonrió, más su alegría no llegó a sus ojos – ¿Te apetece algo? –

– Su alteza – él pestañeó.

– ¿Disculpa? –

– Su alteza, así es como debes llamarme – May se desplazó elegantemente hasta el otro extremo de la mesa, justo en frente del joven que en su posición era similar a un señor feudal – Soy la princesa de Pallet, exijo que me liberes ahora y que me concedas los medios de transporte y económicos para regresar a mi reino –

El aludido la miró asombrado, para luego apoyarse en el respaldo de su silla y reír. El sonido estridente de su voz envolvió completamente el salón y la castaña sintió como su valentía se drenaba con ello. A su alrededor, las doncellas que le servían y que también sonreían ante la diversión de su señor, sólo aumentaron su inseguridad.

– ¿Estás hablando en serio? –

– Muy en serio –

– May, May… Kanto es la única región que mantiene la monarquía, ¿por qué crees que debería obedecerte? –

– Aunque no estemos en Kanto, aún me debes respeto –

Los ojos de él se ampliaron levemente.

– ¡Vaya! No eras tan tonta como pensaba – las mejillas de la castaña se tiñeron en carmesí, entre la vergüenza y la furia.

– Me estás insultando – él se encogió de hombros.

– Poco me importa – ella apretó los dientes – Ahora, entiendo que la temperatura de ambiente sea más elevada aquí a lo esperado en el frío invierno de Kanto, pero después de todo estamos en verano – se inclinó hacia su plato para reiniciar el consumo de su cena – Entonces, ¿averiguaste algo más en tu larga estadía? – Silencio. May conservó su postura con una mueca serena y ante ello, el hombre se desplomó en su silla dramáticamente y emitió un suspiro exasperado – Dios… sí eres una tonta después de todo –

El sonrojo femenino cubrió completamente su rostro, mientras sus ojos azulados brillaban por la furia. Él se quedó allí, escrutándola intensamente con su mirada – Realmente me has decepcionado, May – emitió su nombre con sorna, humillándola.

– Señor – una de las puertas centrales del salón se abrió, trayendo consigo una fría brisa veraniega y la figura de un hombre corpulento. Los ojos de la castaña se posaron en la imprevista entrada, que al parecer estaba más cerca de la puesta principal de lo que tenía en mente. Sin detenerse a pensarlo, y aprovechando el momento en que el nuevo actor se acercaba hacia su señor, May inició una alocada carrera hacia su posible escape. Terminó por perder el salón principal y se encontró con un pasillo que afortunadamente estaba completamente iluminado por las antorchas de las paredes. Olvidando la incomodidad de las sandalias de alto tacón que llevaba, la morena recorrió las distancias con grandes zancadas y alcanzó a vislumbrar un ventanal gigantesco al final del pasillo. Si se encontraba en un segundo piso no podía importarle menos, ya que estaba decidida a escapar aunque terminara herida en el intento.

Estaba acercándose a su objetivo cuando el ruido de las piedrillas en el suelo se unió al eco de sus zapatos. Los ojos azulados estudiaron el piso con duda, más no se detuvieron, y al momento de apoyar su pie en la piedra que componía su camino, comprobó que ésta estaba cambiando de forma. En milésimas de segundo se alzó frente a ella una pared de piedras pequeñas, que la envolvieron y se adecuaron a la forma de su cuerpo hasta inmovilizarla completamente. May se sintió como alguna víctima que es alcanzada por la lava y que no había muerto ya que por suerte había sido cubierta hasta el pecho. Sintió pánico ante el último pensamiento.

– ¿No es el granito una hermosa roca? – La figura del hombre rubio se presentó a su lado y May descubrió por fin lo alto que era, sintiéndose como una niña junto a él. Empezó a sentirse insegura. – En serio – le dijo fastidiado – ¿Realmente pensaste que podrías escapar corriendo? ¿En serio? –

– S-suéltame – susurró con voz temblorosa, más la furia seguía presente en ella – ¿Y qué eres? – un crujido fuerte que prosiguió con una vibración imprevista en su cuerpo, atrajo la atención de May y se encontró de pronto libre nuevamente. Su mirada buscó prontamente el motivo de su libertad y reconoció a una extraña criatura en forma de piedra, con dos brazos y grandes ojos. Con un chillido, la castaña se alejó unos pasos de él y permaneció quieta observándolo con temor. La criatura pareció indiferente a su rechazó y levitó hasta encontrarse junto al rubio.

– No va a comerte, ¿sabes? –

– ¡Geodude! –

Ella pestañeó, derramando unas lágrimas en el proceso, y unió las piezas para finalmente entender la situación.

– Tú eres… –

– Soy Tom, el entrenador roca; pero supongo que ya lo has deducido – ella no se movió, atónita – Lamento por no presentarme adecuadamente, pretendía hacerlo cuando estuviéramos cenando, pero tú no quisiste comer conmigo –

– ¡Eres un entrenador! –

– Y soy un hombre también, digo… por si no lo habías notado – la morena omitió su comentario sarcástico.

– ¡Por qué un entrenador estaría interesado en secuestrarme! ¡Ustedes están destinados a proteger a las personas, no a dañarlas! –

– Como ocupe mi poder es mi problema – los ojos azulados de Tom se habían oscurecido, tras ellos se escondía una furia silenciosa – Ahora camina de regreso si no quieres que te obligue –

– Tu poder es un don, ¡un tipo como tú no merece ser entrenador! –

– ¿Y esas son las palabras de una princesa? - ella lo observó, impactada por la frase – Mira niña, no puedes decir si merezco o no ser un entrenador, no me conoces y dudo que tu cabeza sirva para reconocer a una persona luego de conocerla algunos minutos. – May se percató del suave destello de dolor que se asomaban en sus ojos, inconscientemente lo había herido – Y te pongo sobre aviso que en este lugar todos somos magos, así que por tu seguridad no intentes escapar otra vez –

Consciente de su situación y nuevamente envuelta en el pánico, May sintió como su cuerpo se puso rígido cuando la esperanza la abandonó. Terminó con la vista hacia el suelo, escondiendo las lágrimas que se derramaban sin control por sus mejillas, desdibujando las figuras que tenuemente delineaban las llamas. Cuando sus ojos azulados se posaron en una de las antorchas, que se habían caído en el ataque, inmediatamente May se encontró pensando en Ash y en su sonrisa cálida. En breve su corazón se llenó de un sentimiento caliente.

– Permaneceré aquí – susurró ella para finalmente levantar la mirada – Pero será por un corto periodo –

Tom se volteó hacia ella con sincero interés.

– ¿Por qué tan segura? –

– Él vendrá, el entrenador de fuego vendrá a buscarme –

En la boca del hombre se dibujó lentamente una sonrisa, a la par una mueca de pánico acudía al rostro femenino.

– Es justamente lo que espero –

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Ash estudió con interés las construcciones que componían la ciudad Azafrán. Lejos habían quedado las humildes casas al inicio de ésta, siendo reemplazadas por grandes edificios comerciales, departamentos y otros que distaban bastante del estilo al que estaba acostumbrado. Justamente eran aquellas las que habían llamado su atención, que con los techos curvados hacia el cielo y pilares gigantescos de madera, generaban un claro contraste con los otros sitios.

– Es una de las antiguas casas tradicionales de la ciudad – la voz de Anabel llegó claramente a su lado, él se volteó a verla y comprobó que aún tiritaba por el frío mañanero. La boca de Ash se curvó hacia abajo, disconforme al notar que a pesar de haberle prestado su impermeable, no le había servido de mucho.

– Es hermoso… – el pelinegro se negó a ver a Misty, aun cuando su voz parecía emocionada y seguramente sus ojos verdes brillaban con intensidad. En cambio, prefirió perder el tiempo en observar hacia otros lugares y encontró sitios similares alrededor.

– Sí, esta ciudad es un patrimonio para la humanidad –

– ¿Y ahora hacia dónde vamos? – la pregunta de Ritchie destruyó el ambiente enseguida, pero Ash agradeció su intervención. Debía mantener su mente en el real objetivo.

– A encontrarnos con Sabrina-sama, acompáñame por favor Ash-sama –

Luego de un día y medio de viaje, y una explicación detallada sobre su uso, los viajeros se habían acostumbrado finalmente a las terminaciones que la psíquica ocupaba en sus nombres. Para sorpresa de Ash, únicamente la de él, descubrió con ello que Anabel parecía tener especial respeto por él. El por qué de ello todavía era un enigma para el entrenador de fuego.

Alejándose de sus pensamientos y siguiendo a la pelilila, el pelinegro se encontró a sí mismo en el vagón de un metro y después frente a un pequeño cerro justo al medio de la ciudad. Aún se podía observar los grandes rascacielos que se levantaban tras él.

– Aquí estamos – anunció Anabel y Ash escuchó la exclamación sorprendida de Misty. Frente a ellos se encontraba un enorme edificio de tres pisos, techos curvos, y rodeado de árboles en colores naranjas – El templo de la ciudad –

– ¿Es dónde vive la entrenadora psíquica? – Anabel asintió.

– Sabrina-sama es la sacerdotisa de esta ciudad –

– Supongo que ella es la más adecuada para ese papel – los ojos curiosos de Ash se posaron sobre Ritchie – Después de todo, ella posee los recuerdos de sus antecesores. No debe existir alguien más sabio en el mundo que ella –

– ¿Recuerdos? – Ash preguntó.

– Sí – contestó Ritchie – Es una de las habilidades que tienen los entrenadores psíquicos, quienes pueden recordar completamente sus vidas pasadas y también la vida de los antiguos entrenadores psíquicos –

– Vaya… – comentó sorprendido el pelinegro, mientras seguía el camino que Misty y Anabel tomaron a la entrada del monte. Éste estaba rodeado de gigantescos árboles, los mismos que los acompañaban en el camino compuesto por escaleras de piedra. Ambas chicas se habían sumergido en lo que parecía una divertida conversación, incluso provocando la risa de Pikachu y Sparky que descansaban en ambos hombros de la pelirroja.

– Ahora que lo pienso, tal vez la entrenadora psíquica pueda ayudarte más de lo que esperamos – de inmediato Ash centró su atención en el ojiazul – Con su amplio conocimiento es posible que conozca algún método para contactarnos con May o revertir el hechizo – los ojos almendrados se ensancharon en respuesta, emocionados y ansiosos.

– ¡Eso sería genial! –

– Sí – Ritchie sonrió, sintiendo empatía hacia el entrenador de fuego. Probablemente la misma sensación que él sufrió cuando vio a Misty en el Reino Celeste.

Envuelto en sus pensamientos, uno en los del pasado y el otro en los del futuro, los viajeros se encontraron finalmente con la entrada del edificio y comprobaron su magnificencia. Oculto por los árboles de vistosos colores otoñales, el templo ahora mostraba una serie de desniveles que aumentaban su encanto. Estaba formado por tres bloques interconectados entre ellos, donde el central, el mayor, contaba con cinco pisos. Los techos estaban compuestos por tejas grises, en absoluta armonía con los tonos pasteles y apagados de sus paredes. Una gran muralla de piedra era su protección ante intrusos y los chicos cruzaron por el arco de madera que componía la única entrada. Allí cruzaron por el antejardín, que contaba con pequeños arbustos, hasta hallar una puerta corrediza de papel.

– ¡Estoy en casa! – anunció Anabel mientras se quitaba los zapatos y se ponía unas pantuflas. Con una sonrisa le indicó lo mismo a los confundidos entrenadores, que lo hicieron sin replicar.

– ¡Anabel-san! ¡Buenos días! – ante ellos se presentó una doncella vestida con un extraño traje, similar a una bata de baño, donde el torso era de color blanco y la falda de tono rojizo. Iba peinada con una cola alta.

– Buenos días – ante la mirada de los chicos, la pelilila rápidamente agregó – Es un kimono, traje típico y muy usual en esta parte de la región –

– Sí, lo conozco – exclamaron al unísono Misty y Ash, generando después un incómodo silencio. La mirada de ambos chicos se cruzó en una batalla silenciosa, más Ash la esquivó levantando el mentón y Misty se quedó observándolo con fastidio. Ritchie simplemente se golpeó la frente, frustrado, al comprobar que ellos se las ingeniaban para pelear sin necesidad de palabras.

– ¿Ya lo conocían? – internamente Ritchie agradeció la intervención de Anabel, que permanecía ajena de la situación. – ¿Dónde lo vieron? –

– Carmín – respondieron al unísono nuevamente, generando la misma incomodidad. Cuando el ojiazul iba a replicar algo, incapaz de permanecer ajeno al intercambio de miradas entre Ash y Misty, una figura apareció tras un largo pasillo de madera. De porte elegante, llevaba un kimono café oscuro con bordes naranja, donde destacaba un patrón de flores rojizas en el hombro izquierdo y en la falda del vestido. La faja que armaba el traje era un degrade de tonos rojizos, junto con un hilo de tonos mandarina y verdosos. Cuando se encontró más cerca de ellos, Ritchie logró notar el color rojizo de sus ojos gatunos y el cabello negro con reflejos verdes que flotaba libre tras su espalda. El flequillo que cubría su mirada le recordó al de Erika.

– Sabrina-sama – saludó Anabel, notando de inmediato la presencia de la mujer. Al momento de encontrarse frente a ella, la pelilila inclinó su torso en un gesto elegante. El resto de entrenadores olvidaron de inmediato el altercado.

– Bienvenida, Anabel-chan – la voz de Sabrina era suave, con el tono discreto pero amable de quién ha vivido muchos años. Lentamente posó la mirada en los viajeros, quienes se sorprendieron al sentirse relajados ante el escrutinio de la peliverde, a pesar de ser tan intenso. – Bienvenidos también – les saludó con una sonrisa leve, que mostraba una controlada calidez – Espero serles de utilidad, Ash-kun, Ritchie-kun, Misty-sama – y ante asombro de todos, incluyendo un leve jadeo de Anabel, Sabrina se arrodilló frente a la pelinaranja en señal de respeto. La cara de la mujer tocó el suelo.

– ¿Eh? –

– Es un placer tenerla en mi casa, mi señora – los ojos de Ash se ampliaron ante el llamado, recordando que Denisse alguna vez le había mencionado sobre los apodos que existían en la antigüedad para los entrenadores. Si su memoria no fallaba, señora o señor eran ocupados para los entrenadores de luz u oscuridad, que por su elemento eran los líderes de ambos grupos. De todas formas su uso era muy anticuado, eso podría explicar el furioso sonrojo que tenía la pelinaranja.

– E-espera Sabrina – Misty se inclinó hacia la mujer, avergonzada por la muestra de respeto tan demostrativa. Si bien, cuando niña se había acostumbrado a ello por ser princesa, nunca había sido testigo de un gesto tan intenso. – ¡Levántate por favor! – la entrenadora de luz terminó arrodillada a su lado, sólo consiguiendo que Sabrina elevara su torso y comprobó la mirada alegre que ella le otorgaba. A pesar de su apariencia de 23 años, los ojos rojizos escondían tras las pestañas siglos de vida y enseñanzas.

– ¿La llamaste así por qué es tu líder o por otra cosa? – el ojiazul preguntó con voz ronca y una dura mirada. En su hombro, Sparky tenía una expresión similar y parecía listo para atacar si era necesario.

– Ella es mi líder, no tengo otro motivo – explicó Sabrina con su rostro en blanco.

– ¿Pero usted sabía que venían? ¿Lo ha visto? – consultó Anabel con cierta sorpresa. La peliverde simplemente negó.

– No se me dio el tiempo, me han avisado –

– ¿Quién? – la pregunta se Ash quedó en el aire cuando una figura pequeña apareció tras una puerta corrediza. Era una chica de corto cabello azul, que llevaba una camisa sin mangas negra, una falda rosada y medias a mitad de muslo del mismo tono. A sus pies se encontraba una pequeña criatura azul.

– ¿Sabrina-san? ¿Ha pasado algo? – la chica calló de pronto cuando los vio.

– ¿Eh? – susurró Ash.

– ¡Erika! – Misty exclamó emocionada, con una sonrisa gigante en su rostro. De inmediato se lanzó hacia la niña para atraparla en un abrazo, causando un chillido cuando ambas cayeron al piso y luego una risita en la peliazul. Más la mirada de Erika se había posado valientemente en la de Ritchie, que después de unos segundos de incredulidad, había escapado de ella. Sabrina se levantó del suelo, con una sonrisa suave.

– Erika – la llamó el pelinegro, ganando su atención. La pelinaranja se separó de ella y eso permitió que Pikachu, que también había saludado efusivamente a Oddish, se apoyara cómodamente en sus muslos – ¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo? – La niña negó suavemente – ¿Y cómo llegaste antes que nosotros? –

– ¿De qué hablas? Para llegar a Azafrán se necesitan apenas tres horas, los he estado esperando por tres días –

– ¡¿Qué?! – gritaron al unísono los tres viajeros.

– Sabía que no debía dejarlo guiar – se quejó Misty en un susurro con los ojos entrecerrados. Pikachu compartía su expresión y pensamiento.

– Pero la mayoría del viaje seguimos a Anabel – comentó Ritchie y todas las miradas se posaron en la chica de cabellos lila. Ésta se exaltó al momento.

– Yo… bueno… – sonrió levemente con un gesto nervioso – C-creo que olvidé el camino a casa – ante su expresión, todos los presentes la miraron escépticos.

– Es obvio que miente – pensaron todos al unísono. Todos excepto Ash.

– ¿De verdad? – le preguntó con sorpresa, más una sonrisa aliviada surcó su rostro – ¡No te preocupes! ¡A cualquiera le puede suceder! – Misty y Ritchie lo observaron con los ojos entrecerrados.

– Habla por ti mismo – susurraron a la vez, más Ash reía tan alegremente que no los escuchó.

– Por cierto, Ash – dijo Erika, pero no lo suficientemente fuerte para ser escuchada – Ash… ¡Ash! – el pelinegro se volteó hacia ella, aún con la sonrisa en sus labios – Necesito pedirte un favor – los ojos de Erika brillaban intensamente y le confirieron una característica que la hizo parecer vulnerable. El rostro del entrenador de fuego lentamente se volvió serio.

– ¿Qué pasa? –

– Por favor, déjame viajar contigo – ante la frase, tres reacciones distintas se generaron en los chicos: Misty sonrió, Ash permaneció sorprendido y la mirada azulada de Ritchie se oscureció por la preocupación – Por favor –

El entrecejo del pelinegro se frunció con preocupación y cuando iba a hablar para contestarle, otra voz masculina lo interrumpió.

– No – la dureza en el tono de Ritchie sorprendió a todos – No puedes – Erika se quedó viéndolo con tristeza.

– Pero… ¿por qué? –

– ¡Porque no! No sé lo que estás pensando, pero este viaje no es recreativo ni nada por el estilo. Este no es un viaje en el que una niña deba involucrarse –

– ¡Ritchie! – exclamó Misty en advertencia y Ash notó finalmente el rostro de la entrenadora hierba, claramente herida. Con un resoplido, el pelinegro se acercó a ambas muchachas para exponer su punto de vista. A pesar de que no quería lastimar a la peliazul, Ash había tomado la decisión de ser sincero con ella.

– Ritchie tiene razón – inició con voz suave, obligándose a no ver a Misty que seguramente lo estaba matando con la mirada – Además no sé cuánto tiempo lleve conseguir todos los poderes, hay entrenadores que ni siquiera sabemos dónde están –

– Yo lo entiendo – refutó la niña, convencida – Y no es un problema –

– ¿Pero tus padres no se preocuparán? – el pequeño brillo de desolación en la mirada de Erika pasó inadvertido por Ash.

– No es problema –

– Pero… -

– No es suficiente – Ritchie interrumpió nuevamente – El viaje también podría ser peligroso y no serías capaz de protegerte a ti misma –

– Pues yo lo haré – Misty contestó y se quedó viendo al pelicastaño con una mirada peligrosa, su carácter explosivo estaba a punto se presentarse – Me haré cargo de Erika –

– ¡Eso sería peor! ¡Entonces se convertiría en una carga para nosotros! –

– ¡No me subestimes! – el alza de voz de Erika los asombró, callándolos al momento. Sin embargo el temblor presente en su voz así como las lágrimas no derramadas que estaban en sus ojos, no pasaron desapercibidas. – Soy una entrenadora igual que ustedes, no soy una bruja cualquiera – luego desplazó su mirada y atención a Ash – Sólo piénsalo, por favor –

El pelinegro se le quedó mirando, incapaz de rechazar tan fríamente su petición. Con un suspiro se limitó a asentir.

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– Ash-sama… ¡Ash-sama! –

Alejado en sus pensamientos, el pelinegro se encontró caminando junto a Anabel por el centro de la ciudad. Esto pasó cuando Sabrina había declarado que no lo recibiría antes de hablar con "su señora" y la pelilila le ofreció recorrer Azafrán con fin de pasar el tiempo. Finalmente habían terminado en el sector comercial del lugar, cuyas construcciones se alejaban por mucho de las clásicas que Ash tanto quería conocer.

– ¿Sucede algo? – la voz preocupada de Anabel le causó un sentimiento de ternura y Ash se obligó a sonreír.

– Nada en absoluto, ¿por qué lo preguntas? –

– Es sólo… que has estado distante desde que salimos del templo – ella bajó la mirada y él no logró adivinar su expresión. Ash la miró con extrañeza, sin entender su comportamiento, y Pikachu apoyado en su hombro, lo obligó a pedir disculpas con un gesto.

– Eh… yo… ¿lo siento? – La mirada de amenaza que le ofreció su pokémon lo obligó rápidamente a continuar – ¡Lo siento! No quería ser maleducado, pero quedé preocupado por el favor que me pidió Erika y me perdí en mis pensamientos – los ojos lilas fueron nuevamente visibles y notó en ellos la clara señal del alivio.

– Lo entiendo, no debes disculparte – Anabel sonrió y Ash notó finalmente que se había cambiado de peinado y vestido. Llevaba un kimono de color rosa pálido, atado a una faja blanca y con una cinta de diversos tonos carmín. Un patrón de flores de cerezo se dibujaban en su falda y en la zona distal de sus mangas, que combinaban con los pequeños arreglos de flores en el cabello lila. Complementando la tenida y protegiéndola del frío, un abrigo felpudo y blanco cubría sus hombros.

– ¡Wow! – él exclamó sorprendido – Te ves muy bien –

Con confusión, Ash observó como el rostro de Anabel se volvía rojo y luego escondía su mirada. ¿Acaso la había insultado otra vez? En busca de respuesta, guio sus ojos hacia Pikachu y trató de encontrar algún tipo de información que lo ayudara. Su pokemon simplemente se encogió de hombros.

Estaba a punto de preguntar por la actitud de la pelilila, cuando una figura femenina llamó su atención. De finas curvas, la mujer llevaba un kimono de tono azulado y una simple cola baja que ataba su largo cabello café. La forma suave en que se desplazaba así como el porte de su espalda le causó cierta tristeza, ya que su madre solía moverse de forma similar según recordaba. Se quedó viendo a la desconocida un poco más, disfrutando la oculta felicidad que traía consigo los recuerdos agridulces de su infancia.

– ¿Qué ves? – Anabel preguntó a su lado, atenta ante la mirada emocionada del muchacho. Estaba por contarle sobre su madre, cuando una parte de él decidió no hacerlo. Prefería no entristecer a la chica con su pasado.

– Sólo pensaba… – los ojos chocolates volvieron a la mujer del kimono azulado, la misma que ahora se perdía tras una esquina – Que realmente las mujeres se ven lindas con el cabello largo –

– ¿Cabello largo? –

– Bueno… sí, mi madre tenía el cabello largo – los ojos almendrados se suavizaron – Supongo que me acostumbré a ese estilo –

– Entonces… – la chica se mordió los labios con nerviosismo – ¿Tu tipo de mujer es de cabello largo? – Ash la miró con sorpresa, para luego guiar su atención hacia el cielo en un gesto pensativo.

– Hmmm… no realmente. May tiene el cabello corto –

– ¿May? –

– Mi novia –

– ¿N-novia? – la pregunta de Anabel murió lentamente en sus labios, de forma temblorosa. Él no se percató.

– Sí, mi novia – se volteó hacia ella y notó finalmente la sorpresa en los ojos violáceos - ¡Vaya, es cierto! Había olvidado hablarte sobre ella en estos días –

– Ah… s-sí… – Anabel intentó controlar su cuerpo ante la inesperada noticia – S-supongo que suele pasar –

– Supongo – Ash asintió con aire ausente.

Caminaron en silencio por varios minutos, hasta que el pelinegro olfateó un aroma particular en el aire y se volteó hacia un puesto en la calle. Anabel hizo lo mismo.

– ¿Estás bien Ash-sama? –

– ¿Qué es eso? – los ojos lilas observaron un carro de madera y las letras que estaban sobre él. No le extrañó que el pelinegro no pudiera leerlas, ya que no estaban escritas con las usuales letras utilizadas en la zona sur de Kanto.

– Takoyaki –

– ¿Es comida? – la mirada de Ash se volvió brillante por la esperanza. –

– Sí, son bollos de masa que tiene pulpo en… – antes que pudiera terminar, el chico ya caminaba hacia el sitio. Anabel debió correr tras él para mantener el paso – ¡Espera Ash-sama! ¡Déjame terminar para saber si te gusta o no! –

– Está bien, mientras sea comida es imposible que no me guste – él sonrió con confianza y a su lado, Pikachu también compartía su expresión.

– Pero… –

– He aprendido a no ser malagradecido con la comida – habían llegado al puesto y ahora esperaban en la fila. El vapor que desprendía la cocina era una agradable calefacción para esa fría mañana de invierno

– Cuando era niño habían semanas que sólo comía verduras o sólo comía una vez al día – Anabel se sorprendió ante la observación de Ash, en especial por su forma despreocupada en decirlo – Y ahora, que no hemos comido el desayuno, estoy impaciente por probar un poco de pulpo. Dicen que la comida sabe mejor cuando tienes mucha hambre –

La pelilila se quedó a su lado sin saber que decir ante sus palabras. Una parte de ella quería preguntarle más sobre su pasado, pero otra parte le recomendaba que era mejor no hacerlo. Estuvo debatiendo entre que hacer por varios minutos, lo suficiente para que el entrenador de fuego comprara la comida, compartiera un poco con ella y le regalara otra porción a un niño callejero que los había estado observando comer con anhelo. Ante su último gesto, todas las dudas de la chica se disiparon y terminó por sumergirse en una larga conversación con el pelinegro. El mismo que para su alegría, tendía a sonreírle cada cinco minutos.

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Misty y Sabrina se encontraban en un gran y humilde salón. De paredes blancas y piso de madera, en el centro se solevantaba un pequeño cuadrado de madera, donde ambas chicas estaban arrodilladas sobre cojines. La pelirroja observaba en silencio los movimientos elegantes y suaves que Sabrina realizaba para servir el té, en una ceremonia del té improvisada exclusivamente para la ella. Al ser una princesa y al tener que acudir varias veces en su infancia a reuniones formales en la ciudad de Carmín, Misty había sido instruida en nociones básicas sobre aquella tradición. Aunque sólo lo suficiente para comportarse debidamente como un invitado.

Sabrina finalmente sirvió el té en un tazón de cerámica verde oscuro, que hacía juego con los utensilios simples y sobrios que habían ayudado en la ceremonia. Pacientemente, Misty esperó hasta que la pelinegra le sirviera y le pasara la taza. Cuando lo hizo, la pelinaranja puso la taza frente a sus rodillas y se inclinó hacia la entrenadora psíquica en señal de agradecimiento, para luego girar la taza sobre su palma dos veces y beber su contenido. Al terminar limpió el té que se había adherido a la taza, la elevó hasta altura de su mirada y luego la devolvió a la sacerdotisa. La mirada satisfecha de ella le aseguró que se había comportado correctamente, Misty omitió un suspiro de alivio.

– Muchas gracias Sabrina –

– Gracias a usted, mi señora – el entrecejo de Misty se frunció, incómoda – No esperaba que cediera a mi petición tan rápidamente –

– Tú sabes… no es necesario que me llames así – las mejillas de la ojiverde estaban rojas – Es vergonzoso –

– Lo siento, mi señora – los ojos rojos brillaban con calidez – Pero creo que no puedo cumplir con lo que me pide, mis antecesores estarían muy disgustados si oso llamarla sólo por su nombre – Misty se quedó observándola y al notar la seguridad en sus ojos, supo que no podría hacerle cambiar de opinión. Después de todo, en Sabrina se encontraba la terquedad que se les otorga a los longevos. Suspiró, rendida.

– De acuerdo, lo entiendo –

– Gracias, mi señora –

– Entonces, ¿de qué querías hablarme? –

– Estoy segura que es al revés – la mirada de Sabrina se posó sobre la de Misty y la pelirroja entendió que ella había leído sus pensamientos – Era usted quién quería hablar conmigo –

– Puedes leer mi mente… – aseguró la pelirroja con voz queda.

– Sólo parte de ella, pero en este caso la expresión de su rostro era más que suficiente –

– Vaya, le tenía más fe a mi póker face – rio despreocupada, sonrojándose levemente al verse descubierta.

– Puede tener seguridad en ello, su rostro en blanco siempre funciona en Ash-kun – la aludida enrojeció de inmediato.

– ¡¿Q-qué?! ¡¿C-Có-cómo?! ¡T-tú! – Sabrina permaneció tranquila ante la obvia mueca avergonzada de Misty y el lío que estaba realizando con sus brazos, más el sentimiento la sobrepasó y una risilla se le escapó. Eso logró aumentar el pavor de Misty – ¡¿P-POR QUÉ TE R-RÍES?! ¡No sé lo que piensas, pero e-es mentira! –

– Mi señora, sabe que puedo leer su caótica mente, ¿por qué simplemente no me cuenta la verdad? –

– ¡N-no hay una verdad! ¡No sé de qué hablas! –

– Misty-sama… por favor… – la voz suave que utilizó Sabrina terminó por romper su barrera, eso y su mirada rojiza que le aseguraba conocer toda la verdad. Misty se quedó mirándola en silencio, luchando con su ente terco y contra todo pensamiento de contar la verdad. Pero la entrenadora psíquica continuaba con la misma expresión y terminó por ganarle. Con un suspiró, Misty dejó en libertad sus sentimientos. De pronto parecía desanimada.

– Ha sido difícil, ¿sabes? – Los ojos verdeazulados se oscurecieron levemente, algo perdidos – Estar tantos días peleados ha sido incómodo – Sabrina asintió lentamente, invitándola a continuar – Ha sido extraño, porque empezaba a considerarlo como un amigo cercano – la voz de Misty murió lentamente y la pelinegra supo que debía intervenir.

– ¿Ha intentado hablar con él? – ante la pregunta, la mirada verdeazulada se posó rápidamente en ella. El ceño fruncido como el brillo decidido en sus ojos le aseguró que estaba molesta.

– ¡¿Por qué debería hacerlo?! ¡Fue él quien tuvo la culpa! – Sabrina se sintió afortunada por su habilidad de leer el pensamiento, o si no, no podría comprender el enojo de la pelinaranja. Ahora podía ver claramente los recuerdos que, inconscientemente, la entrenadora de la luz había trazado – Además estoy segura que seguiría con esas ideas estúpidas y sin sentido –

– ¿Sobre el entrenador oscuro? – Misty fijó su atención en ella, a la espera de sus observaciones – ¿Y si lo que dice Ash-kun es cierto? –

– No lo es – afirmó con seguridad. Sabrina estudio su rostro con prudencia, escondiendo hábilmente todo tipo de sentimiento tras un rostro en blanco.

– Pero… –

– Amo a Gary y confío en él – la frase no dio cabida para contraargumentos – Así como confío en el objetivo de Ash para hacer este viaje – los ojos rojizos se ampliaron levemente, no esperaba esa respuesta – Así que, Sabrina – Misty inclinó su cabeza en señal de respeto - ¿Podrías, por favor, otorgarle parte de tu poder? –

– Lo siento, mi señora – la pelinaranja buscó de inmediato el rostro de la entrenadora psíquica, confundida – Pero no puedo ayudarle de esa forma –

– Pero… –

– Ser una entrenadora y la sacerdotisa de Azafrán me da una responsabilidad a la que le debo respeto, no puedo traicionar a mi ciudad siendo descuidada con mi poder – Misty asintió – Me alegro que entienda –

– Entonces, ¿Le otorgarías la oportunidad de luchar contra ti? –

– Sería un honor – una sonrisa suave se dibujó en el rostro de la pelinaranja.

– Muchas gracias Sabrina – la joven estaba por anunciar su salida, cuando la pelinegra la interrumpió.

– ¿Puedo darle una sugerencia? – Misty asintió – Intente ser sincera con las personas que la rodean y también con usted misma – la pelirroja pestañeó un par de veces, confundida.

– Yo… no lo entiendo –

– Puede empezar por contarle sobre su verdadero apellido a Erika – Misty se sorprendió, recordando rápidamente que por petición de Rtichie había utilizado un apellido falso desde que habían salido de Celeste. Viendo la sonrisa suave en el rostro de Sabrina, la pelinaranja supo que su asombro era ilógico. Siendo ella la entrenadora psíquica, era obvio que podría leer aquellos detalles. – Si quiere viajar con ella, debería ser sincera –

– Lo entiendo – Misty se levantó – Gracias –

Y sin volver la mirada, la pelirroja caminó hacia la salida mientras obligaba a su cara a permanecer relajada. Cuando se encontró en la puerta con cierto entrenador, el mismo que dirigió su mirada a cualquier lugar donde ella no estuviera, terminó por esconder todo sentimiento tras una cara de póker.

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Ash bufó enfadado mientras caminaba hacia la habitación de Sabrina. Incapaz de controlar sus propias acciones, terminó por observar la espalda de Misty que salía hacia el pasillo principal. Ella no se volteó ni una vez.

– Ash-kun –

La voz tranquila se Sabrina llamó su atención y el moreno terminó por fijarse en la mujer que lo esperaba al final de la habitación. Ella había permanecido en la misma posición, su espalda completamente erguida le daba un toque solemne y elegante a su postura.

– Sabrina – con un movimiento de cabeza, ella lo invitó a sentarse. Ash no esperó a otro llamado y caminó hasta llegar a su lado. Se sentó cruzando las piernas estilo indio y dejó que Pikachu se acomodara en su regazo. El rostro de su pokémon ahora permanecía serio, algo extraño cuando habitualmente estaba animado y feliz. – Concédeme tu poder – para sorpresa del ojimarrón, ella sonrió.

– Vaya, ustedes son más parecido de lo que he notado –

– ¿Eh? ¿Quién? – la peliverde negó con su cabeza, quitándole importancia. Se preguntó si Misty-sama hubiera respondido de la misma forma.

– No te preocupes, no es nada – el entrecejo de Ash se frunció, seguía confundido – Sobre mi poder, no puedo dártelo pero – el entrenador la interrumpió.

– Entonces ayúdame, ¡por favor dime si hay alguna forma de salvar a May! –

Afonía. La exclamación de Ash así como la frustración en sus ojos causó un sentimiento de pesar en Sabrina. Ella suspiró aceptando que era normal, si Misty-sama era su señora, los demás entrenadores que manejaban la magia blanca eran como sus hermanos.

– Hay otra forma para salvar a May que la que conoces – el cuerpo de Ash se tensó, expectante – Pero no puedo decírtela –

– ¡¿QUÉ?! – el moreno se levantó de un salto, empujando a Pikachu en el camino - ¡¿POR QUÉ TÚ-?! –

– No puedo confiar secretos de mi pasado a alguien que es débil – hablo ella con calma, inalterable ante la furia del pelinegro. Ash apretó los dientes – Por eso te lo diré y además te daré mi poder si logras vencerme –

– De acuerdo – él cerró los puños en un gesto de decisión y la miró con seriedad. A sus pies, Pikachu había adquirido similar posición de ataque. Sabrina contuvo un suspiro y lentamente llevó sus manos hasta la altura del pecho. Con la mano derecha, dibujó en el aire un signo desconocido por el entrenador y junto nuevamente sus manos. De inmediato una fuerte luz provino desde ellas, mientras una ráfaga de frío viento envolvía la habitación. Ash retrocedió levemente, esperando con atención al próximo movimiento de la mujer.

– A ti te llamo – habló esta con seriedad, mientras sus ojos cerraban en concentración – ¡Oh guerrero glorioso y eterno! ¡Sigue la voz de mi llamado y cumple lo prometido por los dioses legendarios! ¡Por articuno, moltres, zapdos! ¡Por Lugia y Ho-oh! ¡Escucha mi petición y preséntate junto a mí! ¡Kadabra! –

– ¡¿QU-?! – el viento se volvió más agresivo y Ash debió cubrir su rostro con los antebrazos para protegerse. Con sorpresa notó que desde las palmas de Sabrina, se creó un largo rosario de perlas negras y terminaciones blancas. Cuando lo completó el utensilio, todo rastro de magia se detuvo abruptamente.

– Mi arma – le explicó ella ante la mirada perturbada de Ash – Es este rosario y mi pokémon… –

- ¡Ka! –

El pelinegro se volteó hacia el nuevo sonido y encontró a una criatura de altura media, tono dorado y de larga cola. Notó rápidamente una estrella roja tatuada en su frente, tres líneas rojas en su estómago y unos peculiares bigotes en su rostro. A pesar de que sus patas estaban compuestas por tres dedos y largas garras, el pokémon se las había ingeniado para llevar una cuchara en la pata derecha.

– Kadabra, mi pokémon acompañante – presentó Sabrina en tono neutro y la criatura asintió como saludo. Torpemente, Ash realizó el mismo movimiento y lo siguió con la mirada hasta que el pokémon psíquico se posicionó junto a Sabrina. – Entonces, Ash-kun. He visto las posibles alternativas del futuro y me temo que no son muy esperanzadoras para ti, así que déjame ayudarte en esto. – el aludido se quedó en silencio, pero el temblor de sus puños así como el color rojizo que habían tomado sus ojos daban cuenta de su furia – Puedes pelear conmigo solo, con tu pokémon o ambos juntos; y también puedes pedirle a tus amigos. Aunque de 10 posibles escenarios, sólo hay una persona quién puede vencerme – el rostro de una cierta pelirroja cruzó la mente de Ash y Sabrina sonrió – Me alegra saber que lo has entendido –

– No – la sonrisa en la mujer se desvaneció – No dejaré que otro luche por mí –

– Por favor Ash, escúchame – le habló con tono suave – No intento ofenderte pero ella es… –

– ¡NO! ¡YA TE HE DADO MI RESPUESTA! – él parecía furioso y en busca de respuesta a ello, Sabrina utilizó su poder para indagar en su mente. Luego de un momento en silencio, ella asintió.

– Está bien, entonces ¿cómo pelearas contra mí? -

– Pikachu – llamó con seriedad el trigueño y la criatura amarilla inmediatamente saltó hacia adelante. – Esta vez no te dejaré solo, amigo. ¡Pelearemos juntos! –

– De acuerdo… entonces… – la entrenadora cerró lentamente los ojos y movió su rosario levemente. Al momento había desaparecido junto a su pokémon.

– ¡¿QUÉ?! – gritó el moreno con sorpresa. De inmediato comenzó una búsqueda alocada con la mirada por la habitación - ¡¿DÓNDE ESTÁS SABRINA?! –

– Son las 12 en punto – llamó la mujer desde una nueva posición, Ash notó que se había trasladado hasta la puerta corrediza y la había cerrado con suavidad. – Mi pokémon ha estado mucho tiempo sin utilizar sus poderes, por lo que esto le servirá de entrenamiento. Las reglas son simples… – ella movió el rosario y apareció nuevamente en el cuadrado que había servido para la ceremonia del té, arrodillada en su cojín. Los ojos marrones de Ash la miraban con asombro, entendiendo ahora el alcance de su poder. – Seis horas, una vez. Debes capturar a Kadabra antes de las seis de la tarde, como has elegido a Pikachu como tu compañero, él también puede participar ayudando en su captura –

– Vaya, ¿sólo eso? ¿Capturarlo? – una sonrisa suficiente se dibujó en el rostro del moreno y ella lo observó con el rostro en blanco. Sabrina cerró los ojos con cansancio, mientras el chico se quitaba las pantuflas y saltaba hacia el piso de madera bajo el cuadrado donde estaba la mujer. Frente a él y en el centro de la habitación, apareció el pokémon.

– Empieza ahora, Kadabra –

El aludido asintió, Pikachu endureció su mirada y Ash desfundó su espada hasta que tomó la forma en su versión de fuego. Una sonrisa ladina se dibujó en el rostro masculino, seguro de que obtendría lo que quería.

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Continuará….

Estoy super dormida publicando esto u.u asi que ire directo al….

RxRxR!

(Por cierto :D el prox. Capitulo entre Mayo-Junio)

Amy Mitsuki-chan: hey! Gracias por tu review! Por cierto, cambiaste de nombre? Bueno, coincide con el comentario de lupyta asi que asumo que sí! Sobre los sentimientos de Anabel, se desarrollara un poco mas en los siguientes capítulos pero ya creo que puedes notar como están. Sobre los momentos, sii! También me encanta escribir esas cosas que a veces termino por pensarlas de formas espontánea, aunque me encanta! Y Sobre el "lo siento" de Misty… mmm…. Habría que esperar un poco la historia para ver que sucedeeee! Gracias de nuevo por los animoe y comentarios :D

L' Fleur Noir (sumi-chan!): jojojoo gracias querida betaaa! En serio no sé que sería sin ti! De verdad aprecio tu trabajo y tu ayuda en este fic :D Sobre las preguntas… jojojo, he aquí una teoría interesante… pues bien, como falta mucho para que se explique bien esto y en relación a los recuerdos de ambos, adelantare un poco. Sí, efectivamente hay un hechizo sobre Ash y Misty que provoca que ambos no puedan recordarse, pero en el caso de Ash se está debilitando. También me encanta hablar contigo por faceee (aunque sea una vez al año, pero siempre son conversaciones muy productivas :D y divertidas) aunque también me pones en todo un embrollo por los spoilers! (pero creo que no revelé los mas importantes, muajajaja) Sobre el amor de Misty hacia Gary creo que se noto un poco en esto, lo incondicional que es. Espero que este capi haya sido de tu agrado aunque no haya pasado nada importante entre Ash y Misty (pero si lees entre líneas, tal vez encuentres que hay mas datos interesantes sobre ellos). Besos!

He kalos's girl: Hey! Nueva lectoraaaaaa! Bienvenida a el rincón RxRxR (rincón respondo review) Gracias por tu comentario, mi cariño hacia esta historia subio unos puntitos y tal vez ahora pueda escribir mas rápido (ojala u.u) Sobre tu preguntaaaaaa…. Sip, kalos está considerado dentro de la planificación de la historia, pero no adelantare mas detalles =D muajaja! (perdón si es muy malvado u.u). Suerte!

Andy Elric: jojojoj si! Era Anabel, pero no es la entrenadora de agua (*inserte troll face aquí*) ahora que Erika está de vuelta (alguien se esperaba eso?) Misty podrá hablar con ella, pero no en este capitulo. Muchas gracias por el comentario, espero que este capitulo también este bueno :D! Sobre la relación de Ash y Misty, sip! Hay un hechizo que los hizo olvidarse mutuamente pero que se esta rompiendo en Ash, quien lo creo es algo que se dirá mas adelante. Y sobre Denisse, también si, es parte importante de la historia :D. Nos vemosss! Y gracias! De verdad tus comentarios me dan mucha energía para seguir escribiendo esta historia, que aun le queda mucho.

Bueno, eso xD (estoy a punto de dormirme encima del compu, espero comprendan lo fome de este pequeño comentario de autor)

Y para la gente de Chile, FUERZA NORTE! FUERZA VALPO!

I'll see you

Kasumi_21