Disclaimer: Pókemon no me pertenece… ¿o si? ¿o no? No, parece que no.

Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino de Pallet. Para encontrarla ha iniciado un viaje junto a Misty y Ritchie en búsqueda de los diez legendarios entrenadores. Ahora que se ha topado con la entrenadora psíquica, Ash ha solicitado una batalla con ella con el fin de ganar parte de su preciado poder… ¿Ash lo logrará? ¿Erika se unirá al viaje? ¿Será capaz de salvar a May?

Gracias a la mejor y siempre querida beta, Sumi-chan!

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Light's Travel

By kasumi_21

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Capítulo XIV: La mente v/s el corazón

– ¡KADABRA! ¡EMPIEZA! – el grito llamó la atención de Ash y Pikachu, en especial por el carácter tranquilo que parecía tener Sabrina. Más, ahora, su mirada serena brillaba intensamente por la emoción así como una sonrisa gigante acompañaba sus movimientos. Era casi como si hubiera cambiado de personalidad. – ¡¿POR QUÉ ME ESTÁS MIRANDO CHIQUILLO?! – el aludido tragó saliva, aturdido – ¡¿NUNCA HABÍAS VISTO UNA POSESIÓN DE ALMAS?! –

– ¿Posesión? – preguntó con voz queda, observando ahora que la postura de la peliverde había cambiado a una más relajada y masculina.

– Así es – ella sonrió con seguridad, cruzando los brazos sobre su pecho – Sabrina me ha pedido ayuda para este combate, un movimiento mucho más inteligente que el tuyo si me lo preguntas – los dientes de Ash se apretaron, incrementando la mueca alegre de ella – ¡Deja presentarme, soy Koga! Antiguo entrenador psíquico y quién ahora ocupa el cuerpo de Sabrina – se sentó en la orilla del cuadro de madera – Y déjame advertirte que soy el más competitivo de todos los entrenadores psíquicos – le dedicó una mirada que era de absoluto deleite – Muéstrame que tan bueno eres, Ash – los ojos almendrados se endurecieron, enojados.

– ¡CHAA! – ante el grito de dolor de Pikachu, Ash se volteó de inmediato en su búsqueda.

– ¡PIKACHU! – Lo encontró en el suelo, levemente herido por una embestida dada por Kadabra – ¿Estás bien amigo? – el pelinegro se arrodilló y el pokémon se levantó con rapidez demostrando vitalidad. Los ojos almendrados se dirigieron hacia Sabrina – ¡QUÉ DEMONIOS TE SUCEDE! ¡¿POR QUÉ ATACASTE A MI POKÉMON?! –

– ¿No lo había dicho? – Comentó ella, con sincera incredulidad – Kadabra también puede atacarte en estas seis horas, después de todo es una batalla –

– ¡Podrías haberlo advertido! –

– ¡Hey! ¡No te desquites conmigo, chiquillo! – Los ojos rojizos se entrecerraron y se llevó un dedo a la oreja derecha para limpiarla, un gesto grotesco en el cuerpo elegante de Sabrina – Y no me culpes a mí, Sabrina fue quién no te aviso. Además sólo fue un golpecito, tú viste ya que tu pokémon está bien, aunque reconozco que te puedes asustar. Es justificado. Recuerdo que una vez… – Ash se irguió, adecuando una postura segura en su cuerpo joven. Por su parte, Sabrina seguía inmersa en un diálogo consigo misma y sin sentido – Y entonces, le dije "¿pero cómo hiciste eso?", y él me dijo "porque me gustan las naranjas". ¿Puedes creerlo? En serio que ese tipo era un idiota, me recuerda a otro que conocí en un viaje a Shinnou, pero ese sí era más simpático… –

– Eh… ¿disculpa? – Ash movió la mano, en el intento de hacerse notar. Pasó desapercibido.

– Y luego ella empezó a seguirme por la región y yo le decía "sabes, no quiero casarme contigo ni con nadie". Y se puso a llorar en medio de la plaza, pero como iba a decirle otra cosa ¡Debía ser sincero, ¿cierto?! Pero ella seguía con la misma idea… –

– Eh… ¿Sabrina? –

–… la explosión fue gigante! ¡Aún no sé cómo me salvé de esa! Esa bruja era muy fuerte, tenía especial control sobre la magia negra y también era muy hermosa, su cabello era largo y decían que brillaba como rubíes al sol. La vi una vez desde lejos, su prometido era muy aprensivo con quienes se acercaban a ella. Bueno, quién puede juzgarlo, mucha gente quería matarla… yo mismo alguna vez lo intenté –

– ¡SABRINA! – Ella finalmente calló y Ash suspiró con alivio – ¿Podemos empezar con la batalla? –

– ¿De qué hablas? Ya empezó – un movimiento suave teletransportó un reloj de arena que ya estaba funcionando.

– ¡Pika pi! – Ash se volteó hacia su compañero que estaba en el suelo. Notó su mirada de preocupación con facilidad y la alarma en sus gritos – ¡Pi…ka… chu! ¡Chuuuuu! – una carga eléctrica atacó el cuerpo del moreno y sintió como cedía ante ella, cayendo hacia el suelo. En el mismo momento y rozando sus cabellos, pasaba sobre él Kadabra en el intento fallido de embestirlo. – ¡¿Pika pi?! –

– Estoy bien Pikachu – Ash se levantó con dificultad, aún afectado por el ataque eléctrico – Gracias Pikachu –

– Supongo que Sabrina tampoco lo mencionó – comentó la peliverde – Decidiste unirte a tu compañero, por lo que ambos pueden ser atacados por Kadabra –

Los ojos avellanas de Ash se oscurecieron, obligándolo a concentrar su atención en la batalla y a iniciar un plan con fin de vencer a los entrenadores psíquicos. Por el rabillo del ojo, observó la figura del pokémon café cerca de una esquina. Era la oportunidad para establecer la estrategia de ataque con Pikachu.

– Pikachu – Ash se arrodilló para conseguir una adecuada conversación con su amigo – Para poder capturar a Kadabra debemos aumentar nuestro radio de acción, tendremos que separarnos – Pikachu asintió de inmediato, con su rostro lleno de convicción y seriedad. Ash sonrió con los dientes apretados, sintiéndose más seguro por la confianza que existía con su Pokémon – De acuerdo, tú ve a la izquierda y yo iré a la derecha. Ten cuidado con sus embestidas –

– ¡Chaa! – y sin esperar, la criatura inició una rápida carrera hacia el extremo donde, hacía milésimas de segundo, permanecía Kadabra. Por su parte, Ash corrió hasta su propio lugar, observando continuamente sus alrededores en caso de notar algo extraño.

– ¡Hey chico! ¿Crees que algo tan simple servirá con Kadabra? ¡Intenta otra cosa! –

– ¡Cállate! –

– ¡Hey! ¡Intento ayudar! –

– ¡QUÉ TE CALLES! – por el rabillo del ojo, Ash observó que el pokémon apareció a su lado. De inmediato agitó la espada, enviando una columna de fuego hacia él.

– Kadabra, usa reflejo – con un movimiento de sus manos, el pokémon creó una barrera transparente que devolvió el ataque a Ash. Para su suerte, él era indemne a eso.

– ¡Ahora Pikachu! ¡Impactrueno! –

– No servirá – mencionó Sabrina, aún en la misma posición.

– ¡Pi ka Chuuuu! – indiferente a las palabras de la mujer, el pokémon eléctrico obedeció a la orden sin chistar. Sin embargo no logró hacer algún daño, Kadabra se había teletransportado otra vez. Ante el fallo de su amigo, Ash rápidamente empezó a crear otra estrategia para el ataque. Una sonrisa se dibujó en el rostro moreno, cuando encontró lo que parecía ser una idea adecuada.

– No lo es, no es una buena idea – Ash se volteó hacia ella, hostigado.

– ¡Ni siquiera sabes que es! –

– Lo sé – con una sonrisa, Sabrina indicó su propia cabeza – Soy el entrenador psíquico y uno de sus principales poderes es leer la mente de las personas – Los ojos de Ash se estrecharon, impactados por la revelación – ¿No lo sabías? –

– Pues… Sabrina no me lo dijo – el pelinegro se sonrojó levemente ante su pobre excusa. La mirada irritada que le dedicó ella, le aseguró que probablemente pensaba lo mismo.

– Aún te falta mucho chiquillo, no puedes empezar una batalla sin conocer lo básico de tu contrincante – había cierta tono en su voz que le aseguraba que Koga no se burlaba, si no que buscaba enseñarle – El entrenador psíquico puede leer la mente de toda criatura y también comunicarse con ellas –

– ¡Chaaa! – Kadabra había embestido nuevamente a Pikachu, esta vez haciéndolo volar varios metros de su posición inicial. La criatura rodó por el suelo, aumentando el daño de la caída.

– ¡Pikachu! – Ash corrió hacia su amigo, más Kadabra apareció a su lado y por un reflejo, Ash retrocedió salvándose del golpe. Movió su espada hacia él en busca de quemarlo, pero el pokémon desapareció al instante. El pelinegro continuó su camino hacia Pikachu y al llegar junto a él, lo cogió en brazos. – ¡Pikachu! ¡¿Estás bien, amigo?! –

– Pi… ka… – los ojos negros y pequeños de Pikachu se estaban cerrando lentamente, indicando su cansancio ante dos embestidas de un pokémon considerablemente más grande. Los ojos castaños del moreno se ubicaron en la figura de Sabrina, la misma que estaba envuelta por un halo de luz celeste, indicando que estaba ocupando su poder. Ash dedujo que había sido ella quién había enviado a Kadabra para que atacara a Pikachu – Cha… – el susurro de su amigo atrajo nuevamente su atención y Ash se quitó la chaqueta azul para envolverlo en ella. Se acercó a una pequeña mesa y lo acomodó sobre ella.

– Vaya, es una lástima. Me hubiera gustado entrenar un poco más con Pikachu – el cuerpo del pelinegro se tensó y de inmediato le dirigió una mirada furiosa, con reflejos rojizos en ella – ¡Hey! ¡No me mires así chiquillo! Es tu culpa si no investigaste más sobre mí, el entrenador más cercano a los dioses –

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– El más cercano a los dioses – susurró Misty, con su atención fija en el reloj de pared. Habían pasado unos pocos minutos y ella ya empezaba a impacientarse.

– ¿Quién? –

Se encontraban en una sala pequeña, de paredes de papel, y con una salida al jardín principal de la casa. Ésta estaba abierta, por lo que permitía el ingreso del viento invernal de las montañas y la visión de la hermosa fuente que se encontraba en el patio. El sonido de un arroyo cercano era el punto final para completar un cuadro de exquisita tranquilidad, aunque a Misty poco podía importarle.

Junto a ella y acompañándola, se encontraba Erika con un abrigo violeta sobre su tenida tan veraniega. Ambas chicas estaban sentadas sobre cojines, al lado de una mesa de madera de corte bajo que servía de apoyo para sus tazas de té. La correspondiente a la pelirroja no había bajado ni un poco.

– ¿Misty? – con una inclinación de la cabeza, Erika la observó en busca de respuesta. La ojiverde desplazó su mirada hacia la niña.

– El entrenador psíquico. Lo leí en el libro de Denisse – complementando sus palabras, Misty mostró un viejo cuaderno de hojas quebradizas. El mismo que había sacado de la mochila de Ash cuando se habían peleado. Erika y Oddish se acercaron con curiosidad – El entrenador psíquico es capaz de leer tu mente y también tiene telepatía, puede conocer los posibles futuros y en su cuerpo se reúne el conocimiento de un centenar de personas. Difícilmente alguien podría sorprenderlo y menos ganar una batalla, es casi como un dios… –

– Lo dices porque… –

– Sí, Ash debe estar peleando con Sabrina en este momento – los ojos verdeazulados volvieron al reloj, que apenas se había movido un minuto. – Me pregunto si podrá con ella –

– ¿Estás preocupada? – Misty se sobresaltó levemente.

– ¿Eh? No, ¿por qué tendría que estarlo? –

– Pensé que eran amigos –

– ¡No lo somos! – enojada, la pelirroja se cruzó de brazos y levantó el mentón. Erika la observó con tristeza, recordando la pelea de la que había sido testigo y deduciendo que aún no se habían contentado.

– Lo entiendo – la peliazul sonrió, nerviosa. Luego fijó su vista en las letras desordenada e inentendible de Denisse – De todas formas, las probabilidades de ganar parecen ser escasas –

– Casi inexistentes – corrigió Misty con seriedad – Al ser un entrenador tan cercano a los dioses, tiene una especial relación con los pokémon. Se dice que los compañeros de los entrenadores psíquicos son los más leales de todos, inclusive han sacrificado su vida para salvar la del entrenador – la última frase fue acompañada por una expresión serena, con unos ojos verdeazulados apagados.

– Espero que Ash esté bien – comentó Erika con la vista en el jardín. Misty se limitó a observar nuevamente la hora, mientras una expresión serena cubría su rostro.

Se quedaron en silencio por un momento, acompañadas sólo por el sonido del riachuelo cercano a la mansión.

– Erika – llamó la pelirroja con suavidad. La aludida elevó su rostro con curiosidad, justo en el exacto momento en que Misty se decidía a observarla – Debo contarte algo… y también pedirte un favor –

La niña se quedó con una mueca en blanco, a espera de lo que ella tuviera que decir.

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Ash saltó hacia atrás esquivando efectivamente una de las embestidas de Kadabra. Con los dientes apretados, se preparó para algún nuevo ataque del pokémon, que no lo había dejado tranquilo desde que su entrenador había empezado a divagar sobre los entrenadores psíquicos.

– ¿Lo entiendes ahora chiquillo? ¿El alcance de nuestro poder? – mencionó Sabrina con los ojos cerrados, concentrada en los movimientos que seguramente discutía mentalmente con Kadabra. La criatura volvió a aparecer tras él, esta vez rozando levemente la remera negra que llevaba. Los ojos de Ash se endurecieron, debía empezar a moverse más rápido si quería zafarse de los ataques. – Por cierto… ¿cuándo acordamos que tu pokémon había dejado la batalla? –

Un estruendo acompañó a sus palabras y Ash descubrió con pánico que provenía del lugar donde se encontraba Pikachu. La mesa había sido golpeada por Kadabra y ahora, el pokémon amarillo salía disparado hacia el suelo. Todo con un grito de dolor.

– ¡PIKACHU! – el moreno se lanzó hacia él, tomándolo en el momento justo antes que tocara el piso. Con un suspiro aliviado comprobó que no tenía algún daño importante. – ¡QUÉ PASA CONTIGO! – le encaró, enfurecido. Por su parte, Sabrina mantenía la mirada serena.

– Debes tomar las cosas en serio, chiquillo – señaló con dureza – Tienes suerte que ahora estés peleando con alguien de tu mismo grupo, pero algún entrenador de magia negra no tendrá la misma compasión contigo – observó a la criatura amarilla, la misma que empezaba a reponerse de los ataques – Ni tu pokémon – Ash lo observó con la mandíbula tensa, incapaz de negar lo señalado – Pero no te preocupes, como el entrenador más cercano a los dioses, mi pokémon me cuidará como yo cuidaré de ellos. No atacaré a Pikachu más de lo necesario –

– No te dejaré hacerlo – Ash se negó ante esa idea y se colocó su chaqueta hasta cerrarlas, dejando a la rata eléctrica dentro de ella. Pikachu abrió lentamente los ojos, algo confundido – Descuida amigo, ahora me pondré serio – luego de asegurarse que el pokémon estuviera seguro, el trigueño cogió su espada y con un giro rápido la clavó en el suelo mientras se arrodillaba. Lentamente dejó su mirada a la vista, ahora con unos ojos brillantes de tonos carmín – Subterraneus ignis – susurró, a la vez que un torbellino de fuego lo rodeaba y empezaba a quemar toda la habitación de madera. Los ojos de Sabrina se endurecieron, más rápidamente cogió el rosario entre sus manos y cerró los ojos en concentración. El halo azulado que antes rodeaba su figura aumentó de intensidad.

– In crescendo – susurró mientras el rosario aumentaba de perlas, hasta medir varios metros y distribuirse alrededor de la habitación – Riflessione – Con sorpresa, Ash notó que las llamas que había creado dejaron de quemar las paredes y se concentraban en un lugar determinado. Agudizando la vista, notó el reflejo azulado que desprendía un escudo transparente que rodeaba toda la habitación como un gran cuboide. Vagamente recordó el escudo formado por Misty en ciudad Celeste, con la diferencia que el actual sólo daba límite a su poder y no permitía cambiar el fuego a otro tipo de energía.

El trigueño volteó nuevamente hacia la mujer y la encontró aún inserta en la formación del hechizo. Una sonrisa se formó en la boca de Ash, seguro de tener una oportunidad si el entrenador psíquico permanecía absorto en otra tarea.

Estaba saboreando la posible victoria, cuando el cuerpo de Kadabra lo golpeó con fuerza en la espalda y lo empujó varios metros de su posición. Ash terminó por rodar varias veces, más se recuperó al instante. Aun así, una mueca de sincero dolor se había añadido a su accionar.

– ¡¿Pika pi?! – consultó Pikachu con rapidez, preocupado por el estado de su entrenador.

– Estoy bien – aclaró con la mandíbula apretada, debido a dolor. Utilizó su espada de apoyo para finalmente erguirse – Ha sido mi culpa, me he confiado – al levantarse, notó la figura del pokémon psíquico que lo observaba desde un rincón de la habitación. A pesar de su expresión en blanco, Ash creyó ver cierto arrepentimiento en sus ojos.

Sus suposiciones duraron apenas segundos, ya que Kadabra había desaparecido otra vez y probablemente buscaba realizar la misma acción anterior.

– ¡Pikapi! ¡Pika pikachu pika! – Ash observó nuevamente a su amigo y asintió.

– Tienes razón Pikachu, poco haré si no empiezo a atacar – Ash elevó su mano izquierda, la derecha aún sostenía la espada de fuego, y lentamente empezaron a formarse pequeñas llamas – Pusillus Flamma, ¡Augmentare! – El fuego se incrementó – ¡Ignis follis! – finalmente mutaron hasta transformarse en pequeñas bolas rojizas de fuego, en una copia inconsciente al hechizo de las luciérnagas de Misty. – Pikachu, sostente bien – le susurró para luego tomar impulso e iniciar una rápida carrera hacia el último lugar en que había estado Kadabra. Cómo esperaba el pokémon se teletransportó y le fue imposible atacarlo. Ash sonrió, era lo que quería. – ¡Ignis follis! – gritó mientras lanzaba las bolas de fuego hacia atrás, sorprendiendo a un Kadabra que estaba a punto de atacarlo. – ¡Te tengo! – más el pokémon psíquico logró desaparecer en el segundo preciso y su ataque se perdió hasta una de las paredes cercanas, donde colisionaron formando pequeñas explosiones.

– Kadabra no es tan fácil de sorprender – comentó Sabrina con cierta sonrisa de orgullo, aún concentrada en el hechizo de la muralla reflectora. Ante el tono de voz, Ash supo que aún estaba combatiendo contra Koga – Él también tiene recuerdos de sus vidas anteriores, de hecho fue mi compañero cuando era entrenador. ¿Te conté sobre mi batalla contra el entrenador de agua? Buena, en realidad era una entrenadora. Era muy bella, tenía una muy buena delantera si me entiendes… – el pelinegro entrecerró los ojos ante la mirada pervertida de Sabrina, ciertamente repulsiva. Cuando notó su desatención hacia la batalla se reprendió a sí mismo, no había tiempo para desconcentrarse. Espero nuevamente, con fin de repetir su estrategia. Kadabra nuevamente apareció.

– ¡Pusillus Flamma! – sin tiempo para mejorar su ataque, volaron desde sus manos, pequeñas llamas que no alcanzaron a herir al pokémon psíquico y se perdieron entre las llamas que consumían la habitación. Ash apretó los dientes, a espera de una embestida. - ¡Pikachu, sube a mi cabeza! –

– ¿Chaa? –

– ¡Hazlo ahora! – la rata amarilla no requirió más indicaciones y, haciendo uso de su destacable agilidad, llegó a la cabeza del pelinegro en un segundo. En el mismo momento aparecía el cuerpo de Kadabra, impulsándose para atacar al entrenador – ¡Ignis Corpus! ¡Maximum! – y en cámara lenta, Ash esperó por la embestida con los brazos desnudos cruzados frente a su cuerpo. El pokémon terminó por empujarlo y, apretando los dientes, el moreno se mantuvo en igual posición.

– ¡KAAAA! – se quejó Kadabra cuando sintió como la piel humana lo quemaba, alejándose de inmediato y quedando aturdido por unos segundos.

– ¿Eh? – Sabrina abrió los ojos y mostró cierta sorpresa en ellos, al notar la duda en su pokémon. Más este respondió enseguida y logró transportarse antes que Ash pudiera capturarlo. Aun así el entrenador eléctrico se encontraba animado, había hallado una estrategia para vencer. – ¡Hey chiquillo! ¡Increíble estrategia! Me recuerdas a un mago con la que alguna vez pelee, tu forma de combatir se asemeja mucho a la suya. Tal vez era un antiguo pariente tuyo, aunque ahora que lo mencionas, no sé si tuvo hijos. Aunque su novia era muy bonita y muy poderosa también, ella… la que intenté matar y no lo logré. ¿Te conté esa historia verdad? – Ash omitió todas sus palabras.

Repitió la misma estrategia varias veces, dejando que el pokémon lo embistiera con fin de quemarlo y capturarlo; más luego de un tiempo que no logró definir, los ataques ya estaban haciendo efecto en su cuerpo. Se encontraba ahora tirado en el piso, jadeando notoriamente luego de recibir un ataque que no había esperado y por ello, no había logrado detener. Alejado por varios metros, notó que Kadabra no se encontraba en mejores condiciones y también, que Sabrina permanecía con los ojos cerrados en concentración, a pesar de que su cuerpo estaba completamente sudoroso. Las llamas que había formado para equilibrar las probabilidades a su favor, disminuían de tamaño lentamente, dando a entender que el oxígeno empezaba a agotarse y que le quedaba muy poco tiempo.

– Maldición – murmuró con dificultad mientras se erguía ayudado por su espada como apoyo, la misma que había permanecido guardada por varias horas. Notó como su vista se nublaba, como reflejo a la falta de oxígeno que llegaba a su cabeza. Intentó encontrar lo positivo en toda la situación, una de sus técnicas inconscientes para darse ánimos, y sonrió al notar que por lo menos Pikachu estaba bien y Sabrina había cumplido con su palabra. Ahora que lo notaba, Sabrina había dejado de hablar sobre cosas sin sentido, por lo que Ash no estaba seguro si aún combatía contra Koga. Supuso que también le estaba afectando la falta de oxígeno, aunque fuera la más cercana a los dioses no la convertía en una…

Ash amplió su mirada ante sus propios pensamientos… la más cercana a los dioses, aquellos que son protegidos por sus pokémon…

Sin esperar y guiado por su impulsividad, el pelinegro cogió su espada, la transformó a su versión de fuego y corrió directamente hacia la figura de la mujer. Con un grito estridente, elevó la cuchilla de su arma con el claro fin de atacar a Sabrina y, en el preciso momento en que ella abría sus ojos carmín con desconcierto, se apareció ante él Kadabra, buscando protegerla. Ash sonrió, ahora sí lo tenía.

– ¡KADABRA! –

– ¡Te tengo! – gritó con júbilo el moreno, sintiendo el suave gusto de la victoria en la boca. Más, en una milésima de segundo, el rostro de Sabrina volvió a ser el de antes y cogió con fuerza su rosario.

– Tele transportación – murmuró y de inmediato, desapareció con su pokémon. Aquello logró que la barrera desapareciera y el oxígeno volviera, alimentando las llamas que empezaban a consumir toda otra vez.

Desorientado, Ash buscó la figura de la entrenadora por la habitación y la encontró en la puerta. A pesar de su expresión serena, su piel se mostraba pálida y sudorosa, dando cuenta del miedo sentido hace un momento atrás. Cogió nuevamente el rosario, buscando controlar las llamas.

– In crescendo, riflessionee – ella y Kadabra se quedaron quietos, dando a entender que había un pequeño recreo en la batalla. Ash aprovechó ese instante para respirar profundamente, notando con alivio que sus sentidos volvían a la normalidad. – Koga-san está enojado y la vez eufórico, Ash-kun – Ash elevó su mirada, comprobando que ahora efectivamente estaba junto a Sabrina – Dice que no esperaba un ataque tan sorpresivo como ese, que tu estrategia fue fascinante y que ahora realmente quiere acabar contigo – A pesar de las duras palabras, la voz de la mujer se mantuvo plana. – Pero no te preocupes, no dejaré que lo haga. Ahora seré yo quien pelee contigo –

– ¿Por qué no fue así desde el inicio? –

Ella no contestó y caminando por entre la habitación llena de llamas, las mismas que no le causaban daño por el uso de hechizo "Riflessionee" en su propio cuerpo, Sabrina llegó hasta el cuadrado donde antes se encontraba.

– Sigamos –

– ¡Hey! ¡Te hice una pregunta! – no tuvo tiempo de seguir sus reclamos, ya que el pokemon psíquico se presentó ante el con energía renovada. Ash preparó su espada como reflejo a sus antiguos ataques, más Kadabra se mantuvo en la misma posición con su rostro en blanco.

– Doble equipo – indicó la voz de Sabrina y lentamente en el rostro del chico se dibujó una clara expresión de desconcierto. Frente a él se habían ubicado veinte copias que ahora debía atrapar.

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Con un suspiro aliviado, el muchacho de cabello verde logró divisar el edificio que se había transformado en su meta. Como se podría esperar de un mago excéntrico y perteneciente al círculo de los dragones, había construido su casa en una meseta cercana a la ciudad de los dioses. Ahora, rodeado por el frío invernal y la tormenta de nieve, Drew esperaba pacientemente por el dueño de la casa. Su largo abrigo negro y su cabello esmeralda se mecían alocadamente por las ráfagas de viento, dándole un aspecto feroz frente a todos los cuerpos inconscientes que lo rodeaban.

– ¿Qué quieres? – los ojos gatunos buscaron al hombre que había hablado. Encontró a un chico joven, de unos veinte años, cabello rojizo oscuro y ojos carmesíes. Caminó desde la puerta de la casa hasta bajar por la escalinata de piedra que componía su entrada.

– Soy Drew Maple, primer capitán de la escolta real del reino de Pallet y he solicitado una reunión con el sexto mago del círculo de los dragones, Giovanni –

– ¿Por qué tendría que recibirte? – comentó el pelirrojo con voz neutra y con ello, Drew logró notar al fin la expresión carente de vida que había en su rostro. Cuando tuvo la posibilidad de observarlo de cerca, el peliverde logró distinguir sus rasgos que antes se escondían tras el viento y la nieve, finalmente lo reconoció.

– Eres Silver, el hijo de Giovanni – aún caminando y pateando sin cuidado los cuerpos que estaban en su camino, el aludido no pareció sorprendido por su descubrimiento. Los ojos verdes de Drew se endurecieron ante sus acciones, sorprendido por la falta de misericordia hacia quienes debían ser sus subordinados.

Finalmente el pelirrojo se detuvo y fijó sus ojos en los suyos. Como acto reflejo, Drew aumentó la fuerza con la cual sostenía su espada y un hilo de sangre recorrió desde su mano hasta el filo del arma, reflejo de la batalla anterior que no lo había dejado indemne. Notó con sorpresa como todo su cuerpo se preparaba para un próximo ataque, una promesa tatuada en la mirada carmesí que había sido testigo de la misma muerte. El peliverde podía sentir el cambio de la atmósfera que lo rodeaba, ahora completamente tensa por aquel hombre que tenía las manos manchadas de sangre. Sin duda Silver era un asesino.

– Exijo ver a Giovanni – luego de un pequeño estudio, Silver se volteó e inició el camino hacia su casa. Ante la rápida deducción de sus acciones, Drew logró desesperarse y se lanzó hacia él utilizando su espada para atacarlo. Obtendría la información que quería aunque fuera a la fuerza – ¡Espera! – cuando el filo estaba por tocar la espalda del pelirrojo, éste elevó su brazo izquierdo y simultáneo al movimiento una fuerte ráfaga de viento helado atacó a Drew, haciéndolo retroceder. Supuso que él estaba utilizando magia, según recordaba se especializaba en la negra.

– Ni mi padre ni yo tenemos tiempo para gastarlo con un normal – los ojos carmesíes lo vieron por sobre el hombro, más su voz continuaba plana y apática como en todo momento. Reinició su camino – Lárgate – aquella frase sólo logro aumentar la furia de Drew. En un rápido movimiento, el peliverde cogió la espada que había perdido en el ataque reciente y corrió con agilidad hacia el cuerpo del mago. No se rendiría, de eso estaba seguro.

Silver lo recibió nuevamente, bloqueando la espada con su brazo derecho y sin muestra alguna de agitación en sus movimientos. Los ojos verdes divisaron el círculo tatuado en el dorso de su mano derecha, el que era necesario para la realización de magia con facilidad y la fuente obvia de su poder. Rápidamente comprendió que debía deshacerse de ese símbolo para tener una remota posibilidad de vencerlo, pero tatuado como estaba; la única forma era desprenderlo de su piel o cortar su mano.

La expresión de Drew se oscureció ante una inamovible decisión, no le importaba generar ese daño si con él era capaz de encontrar a May otra vez.

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Ash sintió que su cuerpo cedía. Hace un rato que ya había perdido la nitidez de su mirada y ahora, sumado a ello, sus oídos empezaban a zumbar y sus músculos estaban perdiendo su fuerza. Cayó por enésima vez en aquel suelo de madera, aún rodeado de pequeñas llamas, pero esta vez sin necesidad de ser empujado por otro ser para lograrlo. El mundo comenzó a girar y Ash sabía que prontamente perdería la conciencia, todo producto a la falta de aire que nuevamente los rodeaba. Su mente, que milagrosamente seguía en funcionamiento, le advirtió sobre detener el hechizo que estaba quemando la habitación, más al saber que tener fuego alrededor aumentaba su poder, el ente terco del pelinegro se negó a ceder. Debía intentarlo una última vez, por su honor… por May.

Con dificultad inició la búsqueda de aquella criatura que había perseguido toda la tarde y logró reconocerlo por su forma extraña y el completo tono marrón que componía su cuerpo. Dispuso a levantarse, concentrado en utilizar los últimos minutos que le quedaban de conciencia, cuando un pequeño reloj de arena apareció frente a sus ojos, marcando el fin de otra hora.

– Tiempo – anunció con voz neutra Sabrina – Por favor detén tu ataque – Ash no se hizo de esperar. Demasiado cansado por la falta de oxígeno como por la desdicha de la derrota, su cuerpo se derrumbó sobre la madera a la par que todo rastro de fuego se perdía de los alrededores. Segundos después la peliverde cesaba su hechizo protector y volvía su rosario a la normalidad con la palabra "diminuire". El lugar fue envuelto nuevamente por el puro aire y, en respuesta inmediata a la presencia de oxígeno, Ash empezó a hiperventilar profundamente.

– ¡Pika pi! – los ojos marrones identificaron finalmente el cuerpo de Pikachu, quien estaba justo frente a su mirada, llamándolo con cierto temor. Ash hubiera querido sonreír para demostrarle que estaba bien, más el jadeo le imposibilitaba el habla. Terminó por ubicar su atención en Sabrina, la misma que ahora estaba sentada en un cojín, con el rosario al cuello y con una expresión de completa calma. Él se preguntó cómo era posible que ella no estuviera afectada por la falta de aire.

– Teletransportación – le respondió ella, elevando dos de sus dedos a la altura del pecho y girándolos como si jugara con el aire – He intercambiado el aire contaminados de mis pulmones por los externos – Ash la observó con fastidio, aun respirando ruidosamente – Buen trabajo Kadabra – ante el llamado de su entrenadora, el pokémon psíquico se presentó a su lado de inmediato, en su pelaje aún se evidenciaban marcas de quemaduras – Recupérate – y ante la orden, el cuerpo del pokémon empezó a brillar intensamente para luego aparecer indemne de cualquier daño. En el rostro masculino se había dibujado una expresión de claro pánico, al notar que todos sus esfuerzos habían sido en vano. Si hubieran usado su fuerza de forma seria, ellos habrían podido vencerle fácilmente.

– N-no… – inició con voz ronca, aún sin reponerse – N-no de-debiste compadecerte… de mí –

– No lo hago – algo en el tono serio de Sabrina le provocó creer. El moreno terminó por voltear su cuerpo, aun jadeando por el esfuerzo. – Es por esto que solicite la ayuda de Koga-san, era para que comprendieras la diferencia entre sus niveles – Ash cerró los ojos con fuerza, si esas palabras buscaban alegrarlo no lo estaban consiguiendo. – Koga-san dice que te alegres, ninguna batalla es una pérdida de tiempo –

– N-no… m-me haces… s-sentir… mejor – ante el estado del pelinegro, Sabrina sintió compasión. Después de todo eran entrenadores de un mismo elemento, la conexión que los unía era similar al de los hermanos.

– Déjame ayudarte, no te daré mi poder pero contestaré tres preguntas – Sabrina habló con calma, mientras que cogía una taza de té que había teletransportado. Junto a la cabeza de Ash, que ya empezaba a reponerse, se hallaba una similar – Poseo recuerdos y sabiduría de muchas vidas, tal vez pueda servir de algo –

– Cuál es el otro método para salvar a May – la entrenadora psíquica se sorprendió, más no por la abrupta pregunta que se asemejaba a una exigencia, si no por su recuperación inmediata. Había dejado de jadear y ahora sus ojos castaños brillaban con intensidad y decisión.

– He visto en tus recuerdos que buscas revertir el hechizo, la otra opción es realizar uno similar –

– ¿A qué te refieres? – Sabrina leyó la mente de Ash y comprobó que ahora recordaba todos los eventos sucedidos, así como el dibujo que sirvió como portal para transportar a May.

– Un hechizo de teletransportación. El hechizo que hizo desaparecer a tu novia fue realizado por un mago que dominaba la magia negra y eso puedes utilizarlo a tu favor. Con la fuerza de la entrenadora de la luz y algún implemento que haya sido ocupado en el momento de la teletransportación, no será difícil revertir el hechizo – los ojos de Ash se ampliaron mientras una mueca de pura felicidad se dibujaba en sus labios. Sabrina sonrió suavemente.

– ¡Podré salvar a May muy pronto! –

– Conserva la calma, Ash-kun – los ojos masculinos se clavaron en ella, expectantes – Debes tener en tu poder algún objeto que haya sido transportado con ella, algo como un vestido o sus zapatos –

– ¡Entonces de qué me sirve esa información! ¡No hay forma de que me pueda comunicar con May y pedírselo! –

– Conserva la calma, Ash-kun – ante la repetición de la frase, el moreno estaba tentado a creer que ella se burlaba – Existen muchas posibilidades de que el destino cambie a tu favor –

– ¿Cómo lo sabes? –

– Lo he visto, aunque mi habilidad no es tan certera como la de Anabel-chan –

El chico se quedó viéndola en silencio, aun renuente a creer en sus palabras. Por su parte, Sabrina cogió la taza de té y la bebió con tranquilidad, imperturbable a la mirada intensa que él le dedicaba. Luego de un momento, él se decidió y prefirió confiar.

– De acuerdo, te creeré. Entonces, ¿qué debo hacer cuándo tenga el objeto que pides? –

– Adelantarnos sólo servirá para aumentar tu ansiedad – Ash asintió, comprendiendo – Por ahora esperaremos hasta tener algo de May-chan – el moreno asintió nuevamente al momento que se hacía consciente de su realidad actual. Sabrina amablemente había cedido a responder lo que añoraba, aun cuando había perdido patéticamente frente a ella. Bajando la vista lentamente, Ash sintió como sus mejillas empezaban a arder. Hace mucho tiempo que no estaba tan avergonzado.

– Gracias Sabrina – susurró aún sin mirarle.

– ¿Hay alguna otra cosa en la que te pueda ayudar? – él permaneció en silencio y Sabrina decidió indagar superficialmente en sus pensamientos, se encontró con una barrera impuesta por el orgullo herido. Aunque no sabía si era exclusivamente dirigida hacia ella. – Prometo tener confidencialidad en tus preguntas – Ante la mirada rápida y asombrada que Ash le dirigió, ella supo que había dado en el blanco. Él temía que ella le contara sobre sus preguntas a quien había definido como su señora.

– Pues… entonces… sí, si lo hay – Ash guio su mirada hacia el suelo un par de veces, más aún conservaba aquel brillo lleno de decisión – Es sobre… es sobre ella –

– ¿Mi señora? – él asintió aun cuando tenía su rostro dirigido hacia un costado. En el regazo de su entrenador, Pikachu sonrió con nerviosismo y cierta resignación. Él seguía comportándose igual que cuando era un niño.

– Puede que… no posea muchos recuerdos sobre ella… pero… – dirigió su mirada hacia Sabrina – Yo la conozco desde niños, estoy seguro –

– ¿Y cuál es tu pregunta? –

– Ella no me recuerda y no entiendo el por qué – la vista de Ash nuevamente se perdió hacia un costado, pero Sabrina logró notar la sutil pesadez que cubrió su mirar. Una sonrisa suave nació en los labios femeninos – Quiero saber por qué –

– Según los datos que he obtenido, según los recuerdos de mis anteriores vidas, puede ser por tres razones. La primera es que la hayas conocido en vidas pasadas y tus recuerdos se hayan mezclado, la segunda es que poseas recuerdos de otra persona y la tercera es que algún hechizo provoque que ella te haya olvidado – ante la frase, los ojos castaños se endurecieron – Pero siempre puede ser que simplemente no se acuerde de ti –

– S-Sabrina... – los ojos masculinos se entrecerraron, molestos. – No juegues conmigo –

– No lo hago – aseguró ella con tono neutro, Ash entrecerró sus ojos aún más – Y, ¿cuál es la última pregunta? –

– No tengo otra –

– Ash-kun – a pesar de su voz neutral, el chico logró notar la amenaza tras decir su nombre. Suspiró rendido, no tenía caso seguir pensando.

– Hay un sueño… en un lago… Misty está ahí y… bueno… ella… – la voz masculina murió suavemente a la par que las mejillas del chico empezaban a arder. Los ojos rojizos de Sabrina se cerraron y una imperceptible sonrisa se dibujó en sus labios. Así que era eso…

– No te esfuerces Ash-kun, acabo de leer en tu mente la imagen de tu sueño – ante la frase, el rostro masculino se tiñó de un fuerte rojo entre la vergüenza y el pánico – Así que… mi señora estaba desnuda –

– ¡WWAA! ¡No lo digas! –

– No deberías avergonzarte – el tono neutro de Sabrina no logró complacer a Ash, no sabía si estar agradecido por su indiferencia o enojado por la falta de empatía – Que este desnuda, significa que ves a mi señora como alguien pura y de buenos sentimientos. Ella es sincera en como se muestra contigo –

– Dudo que tenga buenos sentimientos hacia mí –

– ¿Hmm? –

– De todas formas, no es lo que realmente me preocupa… –

– Es el hombre, ¿verdad? El que ataca a mi señora – Ash asintió con seriedad, sus ojos ardían suavemente como reflejo de la furia que lo atacaba siempre que recordaba esa escena – ¿Lo conoces? –

– Sí, estoy seguro al decir que… él es Gary Oak, el entrenador oscuro – Sabrina asintió en señal de comprensión.

– ¿Y el arma? ¿La conoces? – el pelinegro parecía sorprendido, no esperaba una pregunta así.

– No realmente, nunca la había visto –

– ¿De verdad? ¿Una espada con la empañadura envuelta en hilos carmesíes y azabaches? ¿Con balones de madera negros y cordones trenzados rojizos? – ante la específica caracterización, Ash rápidamente pensó en una posible explicación.

– ¿Cómo es que…? ¿Sabes cuál es? –

– Acabo de verla… esa espada, ¿no es la tuya, Ash-kun? – las pupilas almendradas se contrajeron sorprendidas, para luego guiar rápidamente la atención a la espada que portaba en aquel cinturón de cuero. En su actual estado, sólo era una simple espada con una empuñadura de hierro; pero ciertamente cuando se transformaba en su versión de fuego era como la que describía Sabrina y la que había observado en sus sueños. Se maldijo por no haber notado aquel detalle.

– E-entonces… eso significa… – inició él con una voz suave, que revelaba cierto temor hacia la interpretación. Los ojos rojizos de Sabrina se oscurecieron levemente, mostrando una sutil expresión de preocupación y dolor.

– Los sueños siempre tienen un significado oculto, Ash-kun, pero el tuyo es completamente claro – el moreno sintió como un nudo se formaba en su garganta – El señor oscuro busca hacerle daño a mi señora y lo hará usándote –

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– ¿Un hechizo de comunicación? –

Misty asintió con seguridad. Erika logró contemplar la felicidad que irradiaban sus ojos verdes, reflejo de su amabilidad escondida tras la fuerte personalidad que la caracterizaba.

– Así es. Mi padrino me habló sobre ella antes de ir a tu ciudad –

– ¿Y Ash lo sabe? –

– No tuve oportunidad de contarle – la pelirroja se hincó sobre el suelo, llevando sus manos a la tierra y cerrando sus ojos en señal de concentración. Erika siguió sus pasos con la mirada, a la espera de indicaciones e intentando no temblar por el frío viento invernal que las rodeaba – Aunque en realidad… no quería contarle hasta que se hiciera realidad, no quiero darle falsas esperanzas – los ojos verdeazulados se fijaron en la niña – Así que, por favor no le digas nada, sólo hasta que consigamos comunicarnos con ella –

Erika asintió con una sonrisa.

– Eres muy amable Misty – la aludida se rio, avergonzada.

– No realmente, sólo hago lo que puedo – la pelirroja llevó la mirada hacia el suelo, completamente oscuro en esa noche, y frunció el ceño con decisión – Absorption of light – susurró a la vez que en sus manos se generaba un suave brillo – Erika, empezaré con la zona sur de Kanto –

– De acuerdo –

Con igual concentración y fascinada por el hechizo que ahora su amiga realizaba, la peliazul se quedó con ambos brazos extendidos hacia el suelo. Recordó la explicación sobre el hechizo de comunicación que Misty le había contado al mediodía. La base del conjuro era la magia negra, con la fuerza de un entrenador que manejara ese tipo, podrían rastrear a May a través de la identificación de un objeto de ella, siendo elegido un broche en forma de flor. Es por eso que ahora, en las manos de la niña, descansaba un pequeño papel con el dibujo del regalo que Ash le había hecho a May en su cumpleaños. Era una fortuna que el diseño era de autoría del moreno.

El por qué de la presencia de Misty era por el mero hecho de aumentar las posibilidades de encontrarla ya que, al disminuir la cantidad de luz según la región, que era justamente lo que estaba realizando; la magia de Erika podría expandirse con mayor rapidez y facilidad.

– Erika – el llamado de Misty la alertó – Ya es hora –

– Kletterpflanze von blumen… ¡Maximale ausdehnung! – de las manos nacieron ramas verdes que rápidamente se entrelazaron mientras aumentaban de largo y grosor.

– Guíalas hacia el sur – los ojos avellana de Erika se cerraron y su entrecejo se frunció, aún le era difícil controlar las enredaderas cuando eran tan largas.

– Las llevo hacia el sur, estoy alcanzado los límites de la ciudad – Misty entreabrió sus ojos, seria.

– No es suficiente – en un movimiento rápido, cogió la muñeca de Erika con su mano mientras la contrapuesta seguía en el suelo.

– ¿Eh? –

– ¡Speed of light! – con sorpresa, la niña sintió como el poder de la luz se propagaba a su cuerpo y aumentaba la velocidad de las enredaderas. Cerró los ojos con fuerza, su cuerpo aún no estaba acostumbrado a esa magnitud de poder.

– ¡Espera! ¿Misty? –

– Concéntrate – mencionó la pelirroja y Erika se obligó a verla. La encontró con los ojos cerrados y con pequeñas gotas de traspiración en su rostro. Allí se dio cuenta que este exceso del uso de magia era más pesado para Misty que para ella misma.

Conmovida por el esfuerzo de la pelinaranja, la entrenadora de las plantas se obligó a aguantar el dolor. Esperaba que terminaran pronto.

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Eran las tempranas horas de la madrugada y en un pasillo oscurecido por la noche sin luna, caminaba lentamente la figura de un muchacho. Sus ojos almendrados, por lo general resplandecientes, permanecían ocultos tras mechones de negro azabache. A pesar del baño que hace momentos había tomado en las aguas termales, recomendación de Sabrina para limpiar su cuerpo de la pelea y despejar los pensamientos de su cabeza, todo rastro de calidez había sido desplazado por el frío sentimiento de la incertidumbre. Él no estaba muy seguro si, luego de aquella conversación con la entrenadora psíquica, había tenido por lo menos un momento de calor del que se le había prometido.

Su cabeza era otra cosa aparte, aún no podía calmar todos los pensamientos y reproches que su inconsciente se encargaba de enviar en relación a los detalles del sueño que él nunca notó.

– ¿Ash-sama? –

El moreno logró sentir el suave peso en su hombro derecho. Probablemente Pikachu estaba preocupado como él y por él.

– ¿Ash-sama? ¡¿Ash-sama?! –

La suave voz de una mujer consiguió sacarlo de sus pensamientos y el chico logró reconocer la figura pequeña que estaba frente a sí. Notó nuevamente, con un pequeño sentimiento de nostalgia, que tenía la misma estatura que May.

– ¿Anabel? ¿Qué haces despierta a esta hora? – él sabía que sonreía a pesar de la escasa luz que los acompañaba y aquel gesto provocó cierta tranquilidad en su corazón. De pronto recordó las palabras que Sabrina le había dicho al finalizar su reunión, era mejor no preocuparse por lo que aún no ha acontecido.

– Acabo de terminar mi baño, el entrenamiento se alargó más de lo esperado – explicó la muchacha y Ash notó finalmente que no llevaba el mismo kimono de la mañana. En contraste, su cuerpo femenino estaba cubierto por un kimono blanco y una bata de tonos azulados; la misma tenida que él llevaba.

– Debes estar agotada – él comentó intentando sonar despreocupado, aunque sin comprender por qué entablaba una conversación cuando la noche era tan avanzada.

– No tanto – respondió ella con suavidad, mientras su mirada se dirigía hacia el suelo y el tenue color carmesí de sus mejillas se perdía en la oscuridad.

– ¿Te importaría hablar conmigo por un momento? – las palabras nacieron de su boca antes de que pudiera pensarlo y Ash encontró su propia sorpresa reflejados en los ojos de Anabel. Casi al instante, ella negó reiteradas veces con la cabeza y le dirigió una sonrisa cristalina.

– En absoluto –

Terminaron por salir al pequeño patio oriental cercano al comedor, lugar donde antes Misty y Erika habían pasado la tarde, y se sentaron sobre las tablas de madera que generaban una pequeña repisa en comunicación con la casa. Ninguno de los dos notó la falta de luz en el templo ni la escasa luminosidad que despedía la ciudad.

– Sabrina me habló de tu poder – comentó el pelinegro, descubriendo finalmente que ese era el motivo por el cual quería hablar con ella. Tal vez dentro de las predicciones de Anabel existía alguna referente a Misty. – Al parecer es sorprendentemente exacto – ante el sutil halago, las mejillas femeninas se tiñeron en carmesí.

– Muchas gracias – ella bajó la mirada con una tímida sonrisa – Pero aún me falta mucho para controlarlo –

– ¿Cómo? –

– Sabrina-sama tiene la capacidad de predecir a su antojo, aun cuando sólo conoce las posibilidades y da probabilidades según las decisiones que se tomen. En cambio, yo logro predecir con exactitud lo que pasará pero no puedo manejarlo voluntariamente, la mayoría de las imágenes llegan a mí en momentos inesperados –

– Pero, ¿puedes cambiar el futuro que has visto? – La pelilila negó suavemente - ¿Ya lo has probado? –

– La segunda visión que tuve fue sobre mis padres, vi un accidente en los que estaban relacionados y también la fecha de él. En esa época no era consciente de mi poder, pero aun así me preocupé de protegerlos hasta que la fecha llegara. – Anabel elevó la mirada hacia el cielo – A pesar de todos mis esfuerzos… no logré evitarlo… – amistosamente Ash colocó su mano sobre el brazo femenino.

– Lo siento –

– ¿Eh? – Ella parecía sorprendida – ¡0h! ¡No! No te preocupes, no les ocurrió nada malo a mis padres. Ciertamente pude ver el accidente pero no el final y por suerte, ninguno terminó con heridas graves – ella sonrió suavemente – Con ello demostré que mis predicciones no pueden ser cambiadas – Anabel suspiró con una compleja expresión. Ash supuso que su poder era una gran responsabilidad para ella.

– De igual forma es algo increíble – comentó él amigablemente, intentando reconfortar a aquella chica que luchaba sola contra sus propias habilidades – es una fortuna que seas tú quien lo posee – Ash volteó su vista hacia la aludida y encontró un par de ojos lilas que titilaban encantados. Él llevo su brazo hacia atrás, señal clara de su vergüenza – Bueno… es que tú eres una persona confiable y una buena chica, sería peligroso si fuera diferente –

Ella le dedicó una sonrisa gigante, reflejo claro de su felicidad.

– Lo entiendo, gracias por tus palabras Ash-sama – él rascó su mejilla, nervioso – ¿Sabes? Ya había tenido una visión sobre esta conversación, así que supongo que es inevitable –

– ¿Hmm? – Él mantuvo la sonrisa en sus labios – ¿Qué cosa? –

Ella mantuvo su mirada en los ojos chocolates, mientras sus mejillas se teñían en carmesí y sus labios se curvaban en una alegre mueca.

– Te amo, Ash-sama –

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Continuará…

Bueno, por lo general estoy muy perdida temporoespacialmente, pero sé que este capítulo tenía que salir entre mayo y junio y ya estamos a agosto u.u Sólo quería mencionar que… LO SIENTO! DE VERDAD! Y que el capítulo correspondiente a julio-agosto, saldrá lo más pronto posible. Estoy trabajando en ello…

DE VERDAD LO SIENTO!

Ahora, vamos al RxRxR:

Amy-Light95: hey! Gracias por el review! Wow ahora que leo esto me doy cuenta que hubo nula interaccion de Ash y Misty D: bien, intentaré compensarlo con el próximo capítulo. Y tampoco apareció RITCHIE! Que tipo de autora soy u.u me iré al rincón luego de que termine aquí. Me alegra que el regreso de Erika haya sido una sorpresa, el objetivo de poner un capítulo entre medio era para generar esa sensación :D Si, Sabrina seguramente tiene ese aire de kikio… ahora con el rosario parecía aun mas una sacerdotisa. Muchas gracias otra vez :D y sobre los capítulos… mmmm…. Considerando que ya vamos para el 15, puedo asegurar que serán mas de 20 u.u! en que lío me metí cuando empecé a escribir esto xD Saludos! P.d: tengo un bloqueo con la otra historia, pero aún tengo fe de que algún día desaparezca.

The kalos girl: jejeje gracias! Jejejeje que vergüenza :3 lo siento por alargar tanto la espera. Ojalá el próximo capitulo salga con mas facilidad y pueda publicarlo luego! Nos vemos! :D

ElphabaLii: mmmm lo cierto es que soy un poco troll con respecto a todas las preguntas :D (eso es bueno o es malo?) pero ahora creo que se pudieron contestar algunas. Sobre Misty y lo que le quería pedir a Erika ya se ha revelado, y sobre las posibles causas del olvido de Misty también se han revelado ciertas teorías. Son teorías porque aun, en la misma historia, no se sabe bien que rayos paso con Ash y Misty (aunque yo sí lo sé… muajaja?) Sobre el por que del pikachu de ash, faltan algunos capítulos para averiguarlo y espero escribir un poco mas en los próximos capítulos que es lo que está sucediendo en Pallet. Aunque ciertamente hay cierto peliverde que ya se está moviendo. Espero no te enffades Elii (no se si alguien mas te dice asi, pero suena bonito! X3) y prometo solemnemente que todas las preguntas que no respondo en el RxRxR es porque serán explicadas dentro de la historia. ¡Lo juro! Un abrazooo gigante y nos leemos! También podrías subir tus dibujos por face! Me quedé con curiosidad.

Luciernagas en la noche: insisto, me encanta tu Nick! Lo sientooooooooooooooo! Dios… tendré que pedir algunos consejos para apurarme al escribir…! De verdad lo sientoooooo! Intentaré subir el capitulo de julio-agosto lo más rápido posible! De verdad! Gracias por el review y saludos!

Original Mermaid: eh? Eh? Y Anabel ahora? Jejejeje la odias? Por mi parte, me encanta esa parte de Anabel que es decidida y revela sus sentimientos… me gustaría ser como ella t.t Nooooooo! Otra vez no hubo interacción entre Ash y Misty t.t asi que puedes golpearme si quieres, prometo compensarlo (aunque aun no se como) pero presiento que pronto todo mejorará y se vendrán buenos momentos entre esos dos. Gracias por tus palabras! Lo de adictivo ha provocado que mis mejillas se sonrojen! Espero que hayas disfrutado este capi! Saludos y abrazos!

Sumi-chan: Mi beta-editora! La mejor! :D jjojojojojo lo siento porque no hubo AAML! Ha esperar un poco mas! Jajaja si, Sabrina es la mejor! Puede leer a ese par de niños que andan peleando por la vida, pero aun así sabe que no puede intervenir para ayudarlos. Ellos deben superar las diferencias solos. Y Erika… ojala Ritchie alguna vez la trate bien… pero hay que entenderlo también, no es que Ritchie sea una mala persona si no que tiene miedo por todo lo del hechizo. Yyyy aún no sé porque te cae mal May! xD quiero saber en que historia se portó mal ahora! Jajajaja gracias otra vez por tu ayuda! Y ojala blue aparezca alguna vez! Nos leemos amiga!

L: !p? … mmmm … estoy de acuerdo xd jajajajaja en realidad, asumo que alguien se quedó dormido leyendo mi historia (espero que no) y que ahí se mando ese mensaje de forma errónea. De todas formas gracias! Era justo el llamado de atención que requería para apurarmeeee!

Bien! Uf! Que largo :D no duden en dejar sus preguntas y demases!

y… agregando la nueva sección: "Cosas interesantes que a nadie le interesa" he aquí un dato interesante: el idioma que Ash utiliza para sus ataques es el latín, el de Erika es alemán, el de Misty es inglés y el de Sabrina es italiano… No hay una razón en especial, pero hay cierta coincidencia entre entrenadores.

Eso por ahora!

I'll see you soon!

Kasumi_21