Disclaimer: Pókemon no me pertenece, de aquí hasta que gane la lotería.

Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino de Pallet. Para encontrarla ha iniciado un viaje junto a Misty y Ritchie en búsqueda de los diez legendarios entrenadores. Ahora que se ha topado con la entrenadora psíquica y la entrenadora hierba, ¿cuál será la nueva aventura que lo espera? ¿Erika se unirá al viaje? ¿Será capaz de salvar a May?

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Light's Travel

By kasumi_21

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Capítulo XV: Confesiones

– Te amo, Ash-sama –

Ash se quedó mirando a la muchacha con clara perturbación, de pronto se preguntaba a sí mismo si había escuchado correctamente o debido al estrés su cabeza empezaba a delirar. Se inclinó por la segunda opción.

– ¿Qué-? – a pesar de su reacción, Anabel no parecía afectada. La sonrisa que había acompañado a su confesión seguía presente en sus labios, contrastando el brillo resignado que iluminaba sus ojos.

– Te amo, Ash-sama – al confirmar la información, la boca del moreno empezó a ceder a la sorpresa.

– ¡¿Q-q-qué?! ¡P-pero Anabel! ¡Tú! – exclamó desconcertado, atropellando nerviosamente las palabras – P-pero… ¿estás segura?... es decir… no quiero dudar de tus palabras… p-pero… tú acabas de conocerme – la expresión de ella no cambió. En respuesta, simplemente se levantó de su asiento y caminó hacia el jardín oriental. El viento jugó suavemente con los bucles de su cabello.

– Cuando tenía 8 años fue la primera vez que tuve una visión – inició ella sin mirarlo y Ash se quedó en silencio, confuso – lo que vi fue una simple escena que duró apenas segundos, pero fue lo suficientemente extraña como para lograr perturbarme por varias semanas. Frente a mí logré ver la espalda de un hombre de cabello corto y negro, tenía unos 30 años y llevaba una simple camisa con unos jeans oscuros. A nuestro alrededor se formaban sin cesar llamas gigantescas de fuego, pero no lograban dañarnos y parecían cálidas en vez de amenazantes. Él me habló y me aseguró que estaría a salvo, y con ello logró generar en mí tantas sensaciones que terminé en el suelo porque mis piernas no podían sostenerme. Ese día… desperté llorando sin saber por qué – Anabel siguió su camino y esta vez, Ash debió levantarse para lograr escuchar su relato – Al principio pensé que era un sueño, pero también pensé que era distinto a uno. La misma visión se repitió una par de veces más y comprobé que, a diferencia de los sueños que tenía, podía describir con certeza la imagen que se dibujaba ante mí y también los sentimientos que me provocaba. Aún podía recordar las líneas grises y azules que cruzaban la camisa, el número de arrugas que tenía en las mangas arremangadas, el tono entre cobre y carmín que poseían los ojos de aquel hombre cuando se volteaba a verme. Luego de eso y cuando cumplí 9 años, logré tener la visión del accidente de mis padres y al vivir claramente lo que pude observar, noté mi poder. Mis padres decidieron dejarme a cargo de la entrenadora psíquica y viajamos desde Jotho para poder encontrarnos con ella. Cuando lo logramos, ella finalmente me aceptó e inició un entrenamiento para dominar mi poder. Después de tantos años puedo asegurar que he mejorado su control, pero aun así hay visiones que llegan a mí de forma casual y por lo general siempre están relacionadas con aquel hombre. Lo he visto en distintas situaciones, con distintas edades y con distintas expresiones en su rostro, pero estoy segura de que a quién he visto es a él – la chica nuevamente le miró y le dirigió una sonrisa cargada de amor. El pelinegro tragó lentamente, sintiéndose nervioso.

– A-Anabel… –

– Ese hombre definitivamente eres tú, Ash-sama – ella rió suavemente ante el rostro de incredulidad del moreno, lo que sólo logró aumentar la perturbación de él. La voz de ella terminó por morir con un suspiro suave, cargado de cierta agonía que Ash no logró notar. Se acercó hacia él con lentitud, Ash pareció notar su presencia cuando estuvo a su lado – ¿Y? ¿Cuál es tu respuesta, Ash-sama? –

– A-ah… yo… – él esquivó su mirada por un momento, reuniendo valor – Realmente lo siento Anabel, pero no puedo corresponderte – esta vez se aventuró a mirarla y se encontró directamente con sus ojos lilas, que parecían más brillantes por las lágrimas contenidas.

– Es raro, ¿sabes Ash-sama? – Ella le sonrió – Aún cuando sabes lo que ocurrirá, no deja de doler – la chica finalmente escondió su mirada y ante el gesto, pareció aún más frágil. Con un nudo en la garganta por la culpabilidad, Ash se acercó y la abrazó. Apoyó su mandíbula en la cabeza lila.

– Lo siento… lo siento tanto Anabel… – susurró mientras sus manos se desplazaban suavemente por la espalda femenina. Ella se dejó consentir mientras luchaba contra las lágrimas contenidas, rememorando en su cabeza todo el conocimiento que había adquirido gracias a sus visiones. En su cabeza se dibujó con especial ahínco la escena donde un hombre pelinegro de unos cuarenta años la saludaba en un día de primavera, con una sonrisa cariñosa pero carente del sentimiento que ella anhelaba. Y cuando Anabel revivió la emoción que le había provocado, fue consciente de su desalentador destino. Hasta esa época ella seguiría enamorada de él, pero Ash no le correspondería. Las lágrimas escaparon finalmente.

Luego de unos minutos en silencio, donde sólo los suaves sollozos de la chica rompían la calma nocturna, Ash la alejó lentamente y se inclinó para comprobar su estado.

– ¿Estás mejor? – ella asintió débilmente.

– Sí, gracias Ash–sama – los ojos lilas se elevaron y lo observaron con amor – Gracias por tu sinceridad – la mirada castaña se oscureció suavemente, en respuesta al gesto de ella. Anabel se secó las lágrimas y luego sonrió – Por favor deja que me aproveche un poco más de tu amabilidad – Ash pestañeó, perplejo.

– ¿Eh? –

En un rápido y delicado movimiento, Anabel tiró del cuello del kimono de Ash, se levantó en puntillas y unió su boca a la masculina. El gesto terminó tan fugazmente como había empezado y Anabel, escondiendo la mirada con las mejillas teñidas a carmín, se alejó corriendo del lugar sin emitir una palabra.

Por su parte y aún sorprendido, Ash se quedó viendo hacia el sector donde había desaparecido.

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Temprano por la mañana, el cálido sol había desplazado la nebulosa de la madrugada y prometía un día cálido a los cuatro viajeros. Para sorpresa de todos, exceptuando a una sonriente Sabrina, Ash había anunciado la integración de Erika al grupo de viaje sin dar mayor argumento. Para todos los presentes era casi seguro que quería evitar una pelea con Misty.

En la entrada de la mansión que los había acogido en la noche, Ash se despedía de la entrenadora psíquica y las jóvenes aprendices que la ayudaban en casa. Los cortos cabellos lila de Anabel no aparecieron en ningún momento.

– Me alegra saber que has aceptado mi sugerencia, Ash-kun – mencionó Sabrina con una sonrisa, recordando su relato sobre el próximo entrenador y la falta de experiencia de Ash que podría aumentar si enfrentaba a otros oponentes. Todo con el fin de vencerla en una próxima ocasión – Sólo recuerda seguir adelante, independiente de lo que pueda suceder, lo primero que debes hacer es encontrar al entrenador del viento - el pelinegro asintió con seriedad – Su ubicación está en el mapa, ¿verdad, mi señora? –

Misty, que estaba apartada del grupo y observaba distraída el movimiento de los árboles, se sobresaltó. Una sombra tenue se dibujaba bajo sus ojos.

– ¿Cómo? – ella parecía cansada y la mirada preocupada de Sabrina acrecentó la sensación del resto.

– Está lista – intervino Erika animadamente, distrayendo la atención de Ash y Ritchie – Lo hemos revisado esta mañana y marca hacia Shinnou, ¿cierto, Misty? – la pelinaranja asintió con una tenue sonrisa, agradecida con la niña. Recordó vagamente cuando en la madrugada, luego de permanecer horas en vela, habían finalmente desistido y le había pedido que no comentara nada en relación a la situación.

– Es cierto – contestó Misty – Es el último registro que poseemos sobre los entrenadores, al parecer los que restan están escondidos de la vigilancia del círculo de dragones –

– ¿Entonces cuál es el plan? – Ritchie, que había permanecido particularmente alejado de Erika, se acercó a Misty y se inclinó a su lado hasta que su barbilla se acomodó en el hombro femenino. Ante el íntimo gesto, la mirada de la niña se escondió y la sonrisa de Sabrina disminuyó en intensidad. La sacerdotisa sabía que la acción del ojiazul era premeditada y buscaba dañar a Erika. Misty, concentrada en el mapa que ahora estaba activando, pasó por alto la acción.

– Lo primero será encontrar algún aeropuerto para coger un avión – Ash, que había estado los últimos minutos buscando a Anabel, retomó su atención en la pelinaranja – Tenemos suerte de estar cerca de Carmín, donde se encuentra el aeropuerto principal de la región de Kanto. Es muy probable que consigamos boletos y que podamos viajar de inmediato a Shinnou –

– Llegar a Carmín les llevará por lo menos seis días – la voz de Anabel los interrumpió de pronto y el pelinegro, recordando lo ocurrido la noche anterior, sintió como sus mejillas se coloreaban levemente. La pelilila no estaba en mejor condición y su rostro que habitualmente era pálido como la nieve, había adquirido en tenue color rosa que la hacía ver muy linda. Ash sonrió por ello.

– Anabel-chan tiene razón. Intenten utilizar vías alternativas a los caminos – Sabrina comentó, dando fin a la conversación.

Después de ello, los viajeros se despidieron prometiendo una nueva visita y recibieron la bendición de la sacerdotisa. La última vez que Ash se volteó a ver, sus ojos se fijaron en Anabel y en la sonrisa cálida que le ofrecía.

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Se acomodó en la cama mientras a tientas buscaba el cuerpo masculino que adoraba. Cuando no logró hallarlo, la frialdad del sitio que había ocupado indicando que habían pasado varias horas sin su presencia, Dawn supo que su señor ya no la necesitaba.

Aún desorientada por el reciente despertar, la chica irguió su cuerpo hasta quedar sentada en aquella cama tamaño King. Cubrió su desnudez con la sábana de seda que la arropaba, su mirada permaneció perdida entre los pliegues que se formaba a su alrededor.

– Dee Dee – la llamó una voz masculina, interrumpiendo el hilo de sus pensamientos. Encontró frente al lecho a un muchacho castaño y mirada tierna que cargaba a su pokémon. En cuanto la vio, Ditto saltó hacia ella con un grito emocionado. Dawn lo recibió con una alegría que no llegó a sus ojos.

– Te he dicho que dejes de llamarme así – ella dijo con voz neutra, la misma que le aseguró a él su verdadero estado de ánimo. Por lo general ella lo regañaría enérgicamente para luego iniciar una pelea sin sentido que terminaría en una conversación agradable. Era el modo en que funcionaba su amistad desde niños, ambos lo sabían y por eso nunca se habían esforzado en cambiarlo. Pero ahora su voz había nacido sin fuerza y llena de tristeza, tan deprimida que ni siquiera se preocupó de esconder la desnudez que se filtraba desde las sábanas. Para su mala suerte, la oscuridad que caracterizaba a aquel dormitorio no permitía visualizar demasiado.

– Dawn... –

– ¿Y mi señor? – preguntó levantándose de la cama y enrollando la sábana en su cuerpo. Ditto se había ubicado sobre sus hombros desnudos, llevando su cabello azulado hacia un costado.

– Nuestro señor ha salido, se ha llevado algunas cosas así que es probable que se haya ido a algún viaje –

La peliazul caminó hasta una mesa pequeña y tomó una copa que contenía las sobras de una botella de vino. Algunas otras totalmente vacías yacían a su lado junto a otra copa que le había pertenecido a Gary. Al visualizarlas, la chica recordó los momentos que había vivido en los últimos cuatro días, cuando el castaño la había arrastrado a su pieza para saciarse con su cuerpo. Recordaba especialmente los momentos que la tomó con suavidad, acariciándola tal cual piedra preciosa y susurrando con agonía el nombre de otra mujer.

– ¿Ha dejado alguna nota? ¿Me ha dejado algo? – ella preguntó con voz queda, un nudo quemándole la garganta. Kenny la observó con tristeza, con lo ocurrido en ocasiones anteriores ella ya debería saber la respuesta.

– No ha dejado nada –

– Ya veo – lentamente descendieron lágrimas desde los ojos azulados. – Por favor Kenny... déjame sola... –

– Pero... Dawn –

– ¡DÉJAME SOLA! – le tiró la copa con furia y esta se estrelló a los pies del chico, que se limitó a salir en silencio.

La peliazul volvió al lecho, sentándose sobre él y escondiendo su rostro entre las manos. Se regañó a si misma recordando que, como su señor era muy amado por sus súbditos, ella debería estar feliz al poder complacerlo y tener el derecho especial de amarlo con su cuerpo. Se recordó a si misma que no podía ser tan egoísta como para también desear su corazón y que él correspondiera a ese amor que ella siempre había sentido. Ella debería estar agradecida, porque sabía que si alguna vez se atrevía a confesar sus sentimientos al señor oscuro, él la reemplazaría por cualquier otra mujer de forma inmediata.

Ante el curso de sus pensamientos y la angustia que le generaron, Dawn se abrazó a si misma intentando consolarse. Su fiel pokémon la observó con tristeza.

– Todo está bien – le susurró con la voz quebrada – No te preocupes... no te preocupes... –

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Finalmente habían salido de Azafrán y para suerte de los viajeros, aunque Misty siempre creía que era debido a Ash, encontraron en la carretera hacia la costa una camioneta y un simpático conductor que se ofreció a darles un aventón. De igual forma sólo había espacio para un copiloto, puesto que fue ocupado por Ritchie que había suplido a una cansada Misty. Ella le había dejado el prendedor en forma de gota para que se ayudara por el mapa.

– ¿Estás cómoda? – inquirió el pelinegro a Erika, luego de observarla inquieta por varios minutos. Ella sonrió, restándole importancia.

– Estoy bien, pero Misty me preocupa – Ash quitó la mirada de la niña y la fijó en la pelinaranja que estaba a su lado. Apenas habían iniciado el viaje, la entrenadora había caído en un profundo sueño, aunque no parecía feliz en él. Cada diez minutos se abrazaba a si misma o se movía en busca de una mejor posición, con el ceño y los labios fruncidos. Ciertamente debía estar muy cansada para no despertar por el frío, al fin y al cabo estaban en la parte trasera de la camioneta y a merced del viento otoñal que atacaba a Kanto.

Ante las divagaciones de su mente y la abrupta conciencia de sus propias acciones, se había quedado viendo a Misty fijamente, el moreno cambió el objeto de estudio y fijó su atención en su compañero amarillo. Se negó a ver a Erika.

El vehículo cambió de pista y él logró notar el aumento de la velocidad por el viento frío que había aumentado en fuerza. Un escalofrío recorrió su espalda haciéndolo temblar, a su lado Pikachu había realizado una acción similar y por ello lo obligó a permanecer dentro de su chaqueta ahora cerrada. Erika estaba abrigando a Oddish en su propio abrigo violeta mientras observaba a Misty que intentaba cubrirse en sueños con su chaqueta rosa.

En un movimiento rápido, un frustrado Ash tomó el saco de dormir rojo de la pelinaranja y lo posó sobre ella. Se negó a rendirse a la sensación agradable que cruzó su corazón cuando ella sonrió, ahora más abrigada.

Observando la situación, Erika sonreía suavemente hacia ambos muchachos. Podían negarlo, pero aun cuando estaban enojados, cada uno se preocupaban por el otro. Ash notó la mirada de la niña y de inmediato se sonrojó.

– ¿Qué? – preguntó él. Erika rió.

– Nada – el pelinegro se acomodó nuevamente y sus ojos volvieron a la muchacha de ojos verdes. Su cabello estaba atado en una trenza hacia el lado, cortesía de Erika quién había jugado con su cabello antes de salir de Azafrán, y por ello se mecía suavemente con el viento. Si llevara su peinado habitual, con la cola de cabello hacia el lado, probablemente sería todo un lío, ella estaría quejándose sobre lo incómodo que era llevarlo largo y luego reflexionaría sobre cortarlo. Sinceramente a él aquello no le agradaba, le gustaba esta Misty con largas hebras de fuego.

– ¡Pfff! – Ash se sentó rápidamente mientras sentía que se ahogaba – ¡Cof! ¡Cof! –

– ¿Sucede algo? –

– Sólo me atragante – la peliazul lo miró preocupada, en especial porque el chico no estaba comiendo ni bebiendo algo. Por su parte, Ash sentía que su cabeza se derretía por el último pensamiento, ¡¿Qué mierda era eso de las hebras de fuego?!

– ¡Hey Ash! ¿Podrías contarme como conociste a tu prometida? – inquirió de pronto Erika, con una sonrisa animada y ojos brillantes.

– May no es mi prometida, es mi novia – corrigió él aunque no supo por qué. A su lado la niña permanecía con la sonrisa emocionada, que se le hizo contagiosa. Ash terminó de pronto motivado por contar su historia.

Se vio a sí mismo a los 12 años, entrenando en una mañana primaveral, rodeado por el viento fresco del valle y cobijados por el sol que prometía calentar al mediodía. Brock estaba tras suyo, indicando de vez en cuando la posición que debería adquirir para la formación del nuevo ataque y generar la potencia que requería. Estaban practicando un nuevo hechizo en el patio trasero de la casona que ahora era su hogar, quería ver la posibilidad de convertir las pequeñas llamas que podía generar en columnas de fuego.

¡Vamos Ash! –

¡Pika pi! –

El muchacho asintió con decisión y cerró los ojos mientras extendía sus brazos frente a él. Sintió como la energía envolvía su cuerpo y luego se incrementaba en sus manos, ahora podía sentir el calor del fuego en sus palmas. Era momento de intentarlo.

Ash abrió sus ojos.

Pusillus Flamma – llamas pequeñas se formaron en sus manos ¡Pila ig-! pero las llamas crecieron y se escaparon de sus manos con rapidez, chocando con una de las paredes de piedra que limitaban el patio. El hecho no hubiera provocado mayor problema si no fuera porque accidentalmente chocó con otras casas, llegando finalmente a uno de los edificios del castillo. Las llamas terminaron explotando y causando un estruendo en toda la ciudad.

Ash hizo una mueca, nervioso.

Mierda…

¡Kyaa! –

A la lejanía logró escuchar el grito de una chica, por lo cual corrió de inmediato en su búsqueda. Esperaba no haber dañado a alguien de gravedad. Tras sí podía sentir el repique de los mocasines de Brock y de las pequeñas patas de Pikachu.

Llegó finalmente al lugar y saltando un enorme muro ágilmente, se adentró al interior del castillo con facilidad. Cayó suavemente en lo que parecía ser un pequeño jardín, sintiendo bajo sus pies la textura del césped y siendo rodeado por el aroma de las rosas. El sonido del agua al correr, procedente de una gran fuente de piedra blanca, otorgaba una tranquilidad que se le hizo contagiosa.

Olvidando de pronto su real motivo, el chico se acercó a la fuente y decidió disfrutar un poco más de la sensación que le provocaba. Lo cierto era que el agua siempre causaba ese efecto en él, logrando hipnotizarlo con únicamente su presencia. Estaba por llegar a ella cuando notó la figura de una muchacha, tenía el cabello corto de color caoba y llevaba un vestido corto de color rosa con muchos volados. La niña en ese momento le daba la espalda, observando fijamente hacia la zona atacada del castillo y con las manos a altura del pecho en señal de claro nerviosismo. El cuerpo femenino se sobresaltó de pronto y Ash supo que la chica había advertido su presencia. Ella se dio vuelta para mirarle finalmente, revelando su hermoso rostro de 11 años y unos grandes ojos color cielo que le hicieron sonreír.

¡Hey! – le saludó él amigablemente, generando una mueca desconfiada en la castaña. ¡Me llamo Ash! ¿Y tú eres? –

¿Eh? – la chica retrocedió, alejándose con temor. – Y-yo… y-yo no debo hablar con extraños…

Te dije mi nombre, así que ya no lo somos ¿verdad? – ella pestañeó un par de veces mientras su cuerpo se relajaba. Una tenue sonrisa empezó a dibujarse en sus labios.

¡Princesa May! –

¡Princesa May! – un par de guardias corrían en su dirección, aumentaron su velocidad en cuanto lo vieron. ¡Hey! ¡Tú, mocoso! ¡¿Fuiste quién atacó el castillo?! –

¡Ahh! Sí, fui yo –

¡¿QUÉ?! ¡¿Y TIENES EL DESCARO DE DECIRLO TAN SIMPLEMENTE?! – los hombres se lanzaron a su captura sin utilizar sus armas de fuego, supuso que era para resguardar la seguridad de la chica de nombre May.

¡Fue un accidente! – él justificó, mientras los esquivaba y luego corría hacia su meta inicial. En el camino y ahora perseguido por dos humillados guardias, se dio vuelta para mirar a la castaña ¡Nos vemos May! – se despidió alegremente mientras levantaba su mano derecha. Aún sorprendida, pero con una sonrisa divertida, la niña imitó su gesto.

– Después me enteré que había dañado una de las torres – el pelinegro rió suavemente – Estuve reconstruyéndola por casi 2 años –

– ¡Wow! – A su lado, Erika parecía emocionada – Entonces, ¡¿fue amor a primera vista?! –

– No realmente, fue más bien una amistad que se transformó en amor –

– ¿Y cuándo te diste cuenta? –

– ¿Eh? – Ash pestañeó, confundido.

– De que la querías, ¿cuándo fue? –

– Ah... bueno… – la voz del chico murió lentamente mientras intentaba encontrar una respuesta certera. De momento no recordaba con claridad cuando se enamoró de May, tal vez a los 15 años cuando le dio su primer beso…

– ¡Chicos, ya llegamos! – anunció la voz de Ritchie desde la cabina, interrumpiendo la conversación y llamando la atención inmediata de Erika.

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–... Y así lo conocí – finalizó la chica con una sonrisa suave, observando a su acompañante que ahora estudiaba el campo de rosas.

– Vaya, que interesante – dijo él en tono plano y sin expresión.

– ¡Ni siquiera estás escuchando! – le reclamó ella inflando sus mejillas es un lindo gesto. Él bufó con molestia, mas no logró controlar la pequeña sonrisa en sus labios – ¡Max! ¡Qué malo eres! –

Él siguió caminando con una mueca alegre, adelantándose unos cuantos pasos, los suficientes para cuidar de la princesa de la cual ahora era su guardia personal.

Estaban en uno de los jardines del castillo, un campo de rosas blancas y rojas que había llamado rápidamente la atención de la castaña. Por lo mismo, desde el día en que Tom la dejó caminar libremente por el castillo, no sin antes humillarla por su falta de poderes y de creatividad mental para escapar; aquel lugar se había convertido en su refugio.

– ¿Sabes? Tengo dos hermanos, soy la hija del medio – Max se sorprendió más su rostro permaneció imperturbable. Lo cierto era que con la personalidad caprichosa que ella mostraba en ciertas ocasiones, siempre pensó que era hija única – Bueno, en realidad tenía dos hermanos – ella se detuvo frente a una hermosa rosa, brillante por las gotas de agua y con un intenso color rojo que la hacía sobresalir fácilmente sobre las otras. Era el tipo de flor que él solía regalarle cuando eran niños. – Mi hermano menor desapareció cuando era niña, en el mismo día en que conocí a Ash. Él nunca lo dijo, pero estoy segura de que mi padre siempre lo culpo por su desaparición –

– Pero... ¿por qué? –

– La torre que destruyó Ash era la pieza de mi hermano menor y fue el último lugar en que lo vieron –

– ¿Y tu novio nunca dijo algo? –

– Él nunca lo supo – con la mirada perdida, May acarició suavemente los pétalos de la flor – Mi padre mantuvo la noticia con estricto control, sólo nosotros como familia y otras personas cercanas a mi padre se enteraron. Mi padre creía que si la gente del reino conocía la desaparición, lo verían como a un líder débil y podrían iniciar alguna revuelta. Todas las personas, incluyendo a Ash, creen que Max está estudiando en Unova –

– ¿Max? –

– Era su nombre – ella lo miró con una sonrisa dolorosa – Te pareces mucho a él que, si no fuera porque eres mago, estaría segura de que eres él – ella lo observó con tanto cariño que él termino por sonrojarse.

– ¿Y tú otro hermano? ¿El mayor? – May escapó de su mirada, tímida de pronto. Con las mejillas suavemente encendidas, cogió la base de la rosa que antes admiraba y se dispuso a cortarla.

– Bueno, él es D-¡auch! – exclamó mientras dejaba la rosa y miraba sus dedos. En el anular derecho ahora cruzaba rápidamente una gota de sangre. Se había pinchado con una espina.

De pronto el corazón de May se apretó y con pánico observó cómo su herida pareció acrecentarse. Tenía un mal presentimiento.

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Le estaba costando respirar. El inclemente clima de las montañas, el gélido viento que cortaba como el acero y el dolor punzante en su torso estaban haciendo estragos en su cuerpo. Sentía como lentamente los dedos empezaban a entumecerse y la sangre de sus múltiples heridas empezaba a congelarse. Su respiración se había vuelto superficial, provocando un dolor intermitente en su torso y un ardor constante en su garganta. Escuchó el crujir de las piedras y con dificultad observó con su ojo derecho, el izquierdo había sido dañado al inicio de la pelea; al hombre que se acercaba. Su posición actual, apoyado completamente en el piso boca abajo, le impedían realizar un escrutinio detallado.

Silver se acercó con su rostro imperturbable y sus ojos rojizos vacíos sin un mínimo de piedad. Su cuerpo parecía indemne, pero Drew sabía que su mano derecha estaba llena de heridas profundas, cercanas a la zona donde se encontraba el tatuaje, pero que no habían conseguido dañarlo. Intento luchar con la frustración que lo embargaba.

Sin una palabra y con los ojos fijos aún en el peliverde, el mago movió su pie hacia el estómago y lo empujó con fuerza hacia la escalera de la montaña, la misma que a Drew le había llevado diez horas para recorrerla completamente. Intentando ignorar el fuerte dolor que había provocado la patada, lo había golpeado justo en algunas costillas que seguramente se habían fracturado, Drew extendió su brazo izquierdo con fin de detener la caída. Mas no lo logró y su cuerpo terminó rodando varias veces, aumentando el daño que había ganado en la pelea.

Luego de recorrer varios metros y con la última pizca de conciencia, Drew consiguió clavar su espada a un escalón y detener la caída. Terminó acostado sobre las piedras, envuelto por el viento y la nieve de una incipiente tormenta, e incapaz de ver algún vestigio de la mansión de Giovanni. Aturdido por la desesperanza y el frío que empezaba a afectar el resto de su cuerpo, el muchacho cerró lentamente sus ojos y se rindió a su destino. Logró imaginar la hermosa sonrisa de May antes de perder la conciencia.

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Erika intentó ignorar el frío de aquella noche sin luna, pero no logró controlar el escalofrío involuntario que remeció todo su cuerpo. A pesar de haber vivido toda su vida en las montañas, no toleraba muy bien las temperaturas extremas y menos las del invierno. Desconcentrada por ello, la niña llevó su mirada a Misty la cual tenía su mano sobre ella y la otra en el piso, en una situación similar vivida hace días atrás. Pero esta vez era distinto, los días de viaje y las noches en vela con excesivo uso de magia empezaban a afectar a la pelinaranja. En ese mismo momento Misty ya estaba jadeando y se notaba que le costaba permanecer en pie, aun cuando estaba arrodillada. Sus respiraciones dificultosas generaban nubes de vapor que se perdían rápidamente.

Erika empezó a preocuparse.

– M-Mist... – ella no respondió – ¿Misty? –

– Sólo un poco más Erika – la muchacha finalmente respondió, pero con una clara dificultad. Empezó a jadear aún más para compensar el oxígeno que había gastado al hablar – Estamos por completar Kanto –

Erika asintió con decisión y se obligó a retomar su labor dispuesta a aumentar el número de enredaderas aun cuando no sabía si lograría controlarlas.

El sonido del despertar de algunos pájaros le advirtió sobre la próxima salida del sol. Debían apurarse.

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Abrió la puerta lentamente, otorgando un pequeño haz de luz en aquel dormitorio dominado por la oscuridad. Se adentró finalmente y caminó hacia el lecho que conocía a la perfección, la memoria que había en su cuerpo le ayudó a esquivar los muebles que se atravesaron en su camino. Sobre la cama, sentada en uno de los costados, se encontraba una mujer de largo cabello ondulado y de contextura delgada. Sus ojos estaban entrecerrados y pequeñas lágrimas se habían adherido a sus largas pestañas.

– Me han dicho que nuevamente no has comido nada – le habló él con suavidad, una sutil preocupación se deducía de su voz. Ella no le miró.

– No tengo hambre –

El hombre suspiró y camino hasta arrodillarse frente a ella. En su nueva posición logró dilucidar el tono azulado en los ojos de ella, que ahora carecían de su usual brillo divertido. Él tomó el rostro femenino entre sus manos y lentamente acarició las mejillas mientras borraba el rastro de antiguas lágrimas. El gesto sólo logró acrecentar la tristeza en ella, comenzó a llorar con mayor fuerza.

– Q-querido… – a ella se le quebró la voz – N-nuestros hijos… –

– Encontraremos a May, no te preocupes – le dijo con una suave voz.

– ¡Dijiste lo misma con Max! ¡Y ahora Drew también está involucrado! –

Él lograba entenderla, después de todo sus promesas eran vacías desde que no había cumplido la de encontrar a su hijo; pero ahora había aprendido la lección y había utilizado los medios que años antes había repudiado. Ahora estaba siendo asesorado por magos.

– Caroline… – él suspiró – Por favor come algo, no quiero que enfermes – la voz de su esposo caló hondo en ella, en especial por el tono preocupado y sincero que poseía. Ella apoyó su rostro en la mano que la acariciaba, en un gesto íntimo que era conocido sólo por ellos.

El sonido del repique en la puerta los interrumpió.

– ¿Quién es? – llamó Norman con una leve molestia, aún sin quitar sus ojos en los de su esposa.

– Es Tracey – el rey realizó una mueca y con una mirada Caroline entendió que él no quería dejarla. Ella le regaló una pequeña sonrisa, indicándole con el gesto que estaría bien e impulsándolo a cumplir sus deberes. Él sonrió en respuesta, se dirigió a la puerta para finalmente salir.

– ¿Qué sucede Tracey? –

– Disculpe por molestarle tan tarde y presentarme desvergonzadamente en su dormitorio –

– Deja la formalidad y dime que sucede – respondió el hombre de cabello azulado con cierta dureza, mientras caminaba hacia el estudio principal, un cuarto alejado del dormitorio principal.

– Hemos hablado con el representante del círculo de dragones y han expresado su negativa ante nuestra petición – Norman detuvo sus movimientos, pero su rostro conservó la calma.

– ¿Dijeron por qué? –

– Dijeron que no desconfían en sus compañeros y ayudarnos sería avalar nuestras acusaciones –

– Bueno, eso es un problema – de pronto el rey se volteó hacia su consejero y Tracey notó por primera vez una tenue frialdad que no había mostrado en todos esos días. Era una frialdad que le daba determinación y también claridad a la hora de tomar decisiones. Era el reflejo de la tranquilidad que le otorgaba su esposa. – ¿Estás seguro de tus deducciones? ¿De verdad Giovanni fue quién se llevó a May? –

– No estoy completamente seguro, pero sí hay una alta probabilidad – señalo Tracey con seriedad – Recuerde su amenaza cuando no quiso que el reino se involucrara económicamente con él –

– Pero eso fue hace cinco años –

– No creo que eso haga mayor diferencia mi señor, he escuchado muchas de las venganzas de aquel mago, especialmente crueles con aquellos que lo han humillado – el rostro del hombre mayor se endureció.

– ¿Intentas culparme? –

– Claro que no, mi rey –

Norman bufó, molesto, más siguió su camino.

– ¿Se ha sabido algo sobre Drew? –

– No, mi señor. El contacto se ha perdido desde hace cinco días – Tracey notó el sutil movimiento de las manos del hombres, que se empuñaron con firmeza. – Desde que se enteró de la conexión entre la princesa y Giovanni –

Norman se volteó nuevamente, esta vez mostrando un rostro enfurecido.

– ¡¿QUÉ?! ¡ORDENE ESTRICTAMENTE QUE ÉL NO SE ENTERARA DE NADA! ¡¿QUIÉN SE LO DIJO?! – El joven bajó la mirada – ¡DILO! –

– Fue Brianna – Norman no parecía asombrado, la relación amorosa que tenía Drew con esa chica era ampliamente conocida. Es más, él mismo había participado para unir al caballero con una de las más hermosas agentes de la inteligencia de Pallet.

– ¡Estúpida niña! ¡En qué diablos estaba pensando! – el rey apuró el paso de pronto, con la fija idea de encontrarla, pero su consejero se interpuso en el camino. – ¡¿Qué quieres?! –

– Contrólese, mi señor. No ayudará de nada que arreste a aquella chica – los ojos negros de Tracey se oscurecieron – Tomar una decisión apresurada como esta sólo hará que aumente la tensión en el reino. Debe tener la cabeza fría –

Norman fijo su mirada en la de su más fiel consejero, cuyos ojos negros habían adquirido una inamovible voluntad, y con un profundo suspiro desistió.

– Tienes razón – le señaló aún con dureza en la voz – Por ahora dile a esa estúpida y a todos los de inteligencia que retomen la comunicación con mi hijo ¡es una orden! –

– Sí, mi señor – Tracy liberó su camino y lo despidió con una reverencia, observando luego la espalda del rey que caminaba elegantemente por los pasillos del castillo. Una parte de él se dio el tiempo de admirarlo, a pesar de los años aún encontraba increíble su cabeza fría en las horas de tensión y su fuerza para reponerse tan rápidamente a todo tipo de crisis. Era lo que demostraba ahora, cuando trabajaba sin descanso ni desconcentración, aun cuando todos sus hijos estaban desaparecidos.

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Erika emitió un quejido mientras estiraba su cuerpo cansado. Se encontraba cerca de la chimenea del salón principal del hotel, recostada en la alfombra que estaba frente a ella. Las personas que se encontraban en los sillones cercanos, viajeros que esperaban a que se sirviera el desayuno en el comedor, observaban de mala manera a la niña por su falta de etiqueta. Sin embargo Erika no era consciente de ello, por lo que seguía disfrutando de aquel momento.

– Buenos días, Eri – la niña volteó su mirada hacia Misty, que ya estaba vestida pero aún su cabello iba suelto. Sonrió feliz al notar el término cariñoso con el cual la había llamado, el mismo que había empezado a utilizar desde que completaron el rastreo por Kanto.

– Buenos días, Mist. ¿Has dormido bien? – la pelirroja asintió y se sentó a su lado doblando las rodillas. Sus ojos verdes lograron ahuyentar todas las miradas de horror y desprecio que se ubicaron en ellas.

– ¿Y los chi-? ¿Y Ritchie? – la niña sonrió nerviosamente.

– Aún duermen –

La peliazul se quedó viendo a Misty, notando las sombras bajo sus ojos que habían empezado a desaparecer con la reciente noche de descanso. Aquello era gracias al tiempo de las montañas, que los había sorprendido con una fría tormenta de nieve y los había obligado a buscar refugio. Terminaron por encontrar un hotel bastante lujoso, que Erika se ofreció en pagar para el disgusto de Misty, la alegría de Ash y la indiferencia de Ritchie.

Fue el mismo clima cruel que atrasó en un día la búsqueda de May.

– Que sueño – exclamó la pelinaranja y terminó por acostarse en la suave alfombra. Erika copió su acción riendo suavemente, esperaba que prontamente sirvieran el desayuno y apareciera el bus que los acercaría a Carmín.

– Hey Mist, ¿puedo hacerte una pregunta? – La aludida asintió – ¿Cómo conociste a Gary? –

Ella se asombró, una pequeña mancha rosa se había ubicado en su rostro.

– ¿Po-por qué quieres saber? –

– Sólo curiosidad, me gustan las historias de amor – los ojos castaños de Erika brillaban intensamente, emocionados. Misty se rindió con un profundo suspiro.

– De acuerdo, te lo contare – la niña sonrió ampliamente – Pero no te emociones, cuando nos conocimos no fue un amor a primera vista, primero fuimos amigos y luego me enamoré de él – Misty observaba el techo con aire ausente, recordando el primer encuentro que tuvo con el entrenador oscuro.

Recordó que estaba de visita en Ciudad Verde, motivada por Denisse que la había notado deprimida en el último tiempo y creía que un cambio de ambiente le vendría bien. Lo cierto era que ella se había sentido nostálgica en los últimos seis meses, algo extraño considerando que apenas había cumplido 11 años y que no solía ser el tipo de persona que se deprimía con facilidad. Lo más curioso es que no recordaba por qué estaba tan triste.

Alejando de su mente reflexiones que no venían al caso, Misty se obligó a recordar el primer paseo que realizó por las afueras de la ciudad y también el constante temor de perder la cabellera negra que ocultaba sus verdaderos atributos. La peluca, junto a unas lentillas de color rojo, había sido impuesta por su maestra para esconder su identidad como princesa pérdida del reino de Celeste.

La niña suspiró pesadamente, culpándose por su falta de poder para cambiar con magia los colores de su cuerpo. Estaba tan absorta en sus pensamientos, que no notó una pequeña vertiente que había humedecido la zona y transformado en resbaladizas a las seguras rocas. Mientras caminaba, apoyó su pie en una y rápidamente perdió el equilibrio. La pelinaranja no había comprendido aún la situación cuando una par de brazos la cogieron con facilidad y evitaron la caída. El perfume que la envolvió le aseguró que se trataba de un chico, más no podía importarle menos considerando los lugares donde había ubicado las manos: una en su brazo izquierdo y la otra en el costado derecho de su torso, muy cerca de su pecho. Los ojos verdes se entrecerraron, molestos.

¿Se puede saber que estás tocando? señaló ella con voz grave. El chico misterioso se atrevió a tantear el terreno, justo encima de su pecho. Misty se sonrojó furiosamente.

Al parecer nada señalo él con sorna, causando la ira inmediata de la niña.

¡TÚ-! ¡¿QUÉ DIJISTE?! ella se movió insistentemente, logrando liberarse de su agarre y alejarse lo suficiente para verle. Se encontró con un muchacho de unos 14 años, de cabello chocolate y ojos oscuros. Comprobó que el chico ya era bastante alto, sobrepasándola en varios centímetros. Trató de no distraerse en el atractivo que él mostraba y recordar que bajo esa sonrisa ladina había sólo un tipo pervertido ¡¿QUIÉN RAYOS ERES?! él rió.

Una princesa no debería hablar así

Los ojos de Misty brillaron intensamente, alarmados, y ella decidió atacar antes si quiera de pensar bien la situación. No le importó que aquel ataque revelara sus poderes de entrenadora.

¡TOGEPI! ¡METRÓNOMO! de su mochila roja, saltó felizmente una pequeña criatura en forma de huevo, la misma que fue bloqueada fácilmente por el desconocido. Él había alcanzado a coger al pokémon con su mano izquierda y con la derecha había tomado la de Misty. La pelinaranja estaba asombrada, ya que sus movimientos habían sido tan veloces que le había costado seguirlos.

Las princesas tampoco deberían ser agresivas él seguía cogiendo su mano, pero lo hacía tan suavemente que la chica se sintió confundida. Lo miró fijamente, estudiando la profundidad de sus ojos chocolate.

¿Quién eres? ella exigió una respuesta, él parecía divertido por su actuar.

Soy sólo un chico que la admira y que prefiere su rostro enojado sobre la patética expresión de tristeza que mostraba antes ella se limitó a observarlo, demasiado sorprendida para decir algo. El desconocido aprovechó su silencio para acomodar su mano y dejar la palma hacia el cielo. Acercó la muñeca femenina hasta besar el lugar por donde corrían sus venas, el gesto estremeció completamente a la niña Y descuide, he visto fotos de su madre y estoy seguro que crecerán cuando llegue el momento

El impacto de la situación murió con aquel comentario y Misty se alejó de él cruzando los brazos por encima de los pechos. Togepi, que había escapado de la mano masculina, se había acercado a ella y permanecía cerca de sus pies.

Deja las estupideces y dime que quieres, entrenador oscuro Misty disfrutó la expresión de sorpresa que él mostró ante sus palabras, aun cuando habían durado algunos segundos. Una criatura oscura apareció de entre los arbustos, reforzando su deducción.

Eso fue rápido él le sonrió pero esta vez de forma sincera, parecía orgulloso de ella. - Pero bueno, no podía esperar menos de la ahijada de mi abuelo

...Ahija... ¡¿Abuelo?! ¡¿T-tú eres el nieto de mi padrino?! la sonrisa de él creció, haciéndolo tan brillante que Misty retrocedió unos pasos. Pero el chico avanzó hacia ella y con un rápido movimiento quitó la peluca negra. Su cabellera naranja brotó fácilmente, lleno de bucles que llegaban hasta sus hombros.

Realmente me gusta tu cabello, es una lástima que lo debas esconder él jugó con un mechón, causándole escalofríos a la niña en cada movimiento. Misty se limitó a cerrar los ojos con fuerza, sintiendo como su cuerpo se tensaba y no obedecía ninguna orden de su cabeza. Para su suerte no alcanzó a observar la mirada enternecida que él le dirigió y que probablemente la hubiera derretido en el acto.

Controlando sus emociones, el chico se alejó de la niña y cogió nuevamente su mano.

Vamos, te guiaré a casa

Y mareada por su tacto, Misty se dejó arrastrar por las calles de Ciudad Verde, estudiando la espalda del chico que ahora la protegía, completamente distinta a la espalda que ella extrañaba con locura.

– ¡Aww! ¡Fue tan romántico! – exclamó Erika con una sonrisa y ojos soñadores.

– No lo fue, sólo fue el encuentro con un pervertido – dijo la pelinaranja, pero la niña no la escuchó y siguió fantaseando emocionada a su lado. Cuando empezó a rodar sobre la alfombra, Misty no pudo evitar reír.

– ¿Entonces cuando fue? –

– ¿Hmm? –

– ¡¿Cuándo te enamoraste de él?! –

– ¡Ahh! Bueno, el momento se ha vuelto algo borroso para mí – La chica abrazó sus piernas, su mirada se había suavizado y una sonrisa se había dibujado en sus labios. – Sólo recuerdo que Gary me siguió constantemente a pesar de que siempre lo rechazaba, hasta que una vez me convenció a ir a una fiesta y ahí lo acepté. El por qué no quería ir y por qué me insistió tanto para que fuera también es algo que no recuerdo –

– ¿Y cuándo fue? –

– Hace dos años, cuando tenía 15 –

– ¡Vaya! – Erika exclamó y Misty sonrió, más su expresión murió lentamente hasta convertirse en una triste, ya que también desde ese momento fue que Gary desapareció de su vida.

– ¿Y tú cómo lo conociste? –

– Lo conocí cuando tenía 4 años, Gary llegó a mi casa para conocerme y se hizo amigos de mis padres rápidamente –

– ¿Quería conocerte? –

– Sí, Gary tiene contacto con todos los entrenadores que estamos en su mismo grupo. – los ojos de Misty brillaron, esperanzados – Aunque es muy difícil comunicarse con él, es él quién te busca –

– ¿y en la fiesta de tus padres? –

– Ahí tuve suerte – Erika sonrió – Le había mandado la invitación con tres meses de anticipación y en el mismo día confirmó su asistencia –

Misty pestañeó un par de veces, perpleja.

–... ¿Tres meses?... Eri... tú... ¿Hace cuánto tiempo no veías a tus padres? ... –

La peliazul bajó la mirada y se dedicó a jugar con las fibras que componían la alfombra, aún con una sonrisa en el rostro. Misty sabía que era falsa.

– Unos tres años –

Un silencio tenso se generó entre ambas chicas, que la pelinaranja no se atrevió a quebrar ni siquiera para consultar por la entrenadora de agua.

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Luego de cinco días de viaje, enfrentándose al frío invierno de Kanto, los viajeros lograron encontrar la senda hacia Carmín. Ahora podían observar el fruto de sus esfuerzos, representados en los rascacielos brillantes, los cruceros en los muelles y la amplia construcción clásica que caracterizaba al castillo del reino. Sin duda la ciudad era enorme y también hermosa, en especial por el verde de sus alrededores y la amplia costa marítima que los rodeaba. En ese preciso momento amanecía y los afortunados viajeros fueron capaces de observar los reflejos rosados y naranjas que pintaban las construcciones, al igual que el reflejo del intenso sol que ascendía tras el horizonte.

Se quedaron contemplando el efecto por algunos minutos y después decidieron moverse en busca del aeropuerto internacional. Tenían un vuelo agendado a las diez de la mañana y la falta de tiempo los obligó literalmente a correr para alcanzarlo. Cuando lo lograron y ya estaban ubicados en sus respectivos asientos, se permitieron el lujo de descansar. Bueno, esa era la idea.

– ¿Te sientes bien? – ella preguntó y Ash suspiró, tratando de mostrar tranquilidad, pero cuando se encontró con los ojos castaños decidió ser sincero.

– No mucho – Erika, que iba a su lado, lo miró con tanta preocupación que le hizo sonreír.

– ¿Es por Pikachu? ¿Es por qué está viajando como mascota? – el moreno se preguntó de pronto cómo estaría su pokémon, que había sido disfrazado como perro junto a Sparky. Aún era una sorpresa que el disfraz hecho por Misty, bastante amorfo por cierto, hubiera engañado a los trabajadores de la línea aérea.

– Ojalá no lo descubran... –

– No lo harán – Erika aseguró felizmente – Siempre viajo con Oddish y nunca lo han pillado – Ash la miró con curiosidad.

– ¿Y cómo lo escondes? –

– Por la forma que tiene, es muy fácil disfrazarlo – el chico le dio la razón, siendo redondo podía ocupar cualquier disfraz de algún animal – Así que lo pongo en una meseta y viajo con él como si fuera una planta. ¡Y así nadie sospecha! –

– ¡Es muy sospechoso! –

– ¿Eh? ¿Lo es? –

– ¡Sí! –

En el mismo momento se escuchó la voz del capitán, explicando las condiciones del vuelo y solicitando el abroche de cinturones. El pelinegro se sobresaltó y empezó a jugar con los extremos que aún no podía juntar. Erika, que estaba lista desde que se habían subido al avión, se percató de aquel detalle.

– ¿Es la primera vez que vuelas? – él asintió, sudando frío y completamente tieso. Ante la expresión, la niña no pudo evitar reír. Terminó por enseñarle cómo colocarse el cinturón y empezó a hablar con él, buscando distraerle del sonido de las turbinas que indicaban el inicio del viaje. Cuando notó que el rostro del chico empezaba a adquirir un tono azulado, supo que la conversación no serviría de nada.

– ¿Quieres que haga un hechizo para que duermas? –

– ¿Puedes? –

Erika asintió.

– Como la entrenadora de las flores puedo realizar hechizos que crean esporas, como los ataques de Oddish – La peliazul junto las manos a altura de su pecho y cerró los ojos con una expresión relajada – Entonces, realizaré una poción para dormir – abrió sus manos, las mantuvo juntas – Blumen Sporen… – con sorpresa Ash notó que en las manos se creaba una flor y de ella empezaba a emanar un polvo brillante. Se acercó un poco para observar mejor – ¡Einschla-! –

– ¡ERIKA! – Ritchie la llamó con fuerza, apareciendo por detrás de sus asientos.

– ¡Kyah! – ella lanzó un gritito por la sorpresa, sonrojándose, perdiendo la concentración y perturbando el hechizo que terminó en una pequeña explosión en la cara de Ash.

– ¡COF! ¡Eri-! ¡¿Qué mier-?! – la poción se habían transformado a esporas picantes, más potente que la más efectiva de las pimientas. – ¡Cof! ¡Maldición! – el pelinegro seguía tosiendo, sus estaban ojos rojos y llenos de lágrimas.

– ¡L-Lo siento mucho! ¡Perdóname Ash! ¡Realmente no quería! ¡De verdad! ¡Lo juro! – exclamó ella con una clara expresión de culpabilidad.

– ¡Erika! ¡Te estoy hablando! – el tono de voz que ocupó Ritchie fue demandante, causando nerviosismo en ella y un entrecejo fruncido en Ash. – ¿Sabes por qué Misty está tan dormida? ¡¿Ocupaste algún hechizo con ella?! – sentada al lado del entrenador eléctrico, justo atrás de Erika, la pelinaranja dormía plácidamente con una sonrisa aliviada en los labios. No había despertado ni siquiera para abrochar el cinturón, a pesar de los gritos y empujones que Ritchie utilizó en ella.

Ciertamente la niña sabía la razón de su cansancio y también sabía que no podía revelarla. Debido a los días perdidos por la tormenta de nieve, las últimas noches habían sido especialmente duras y habían agotado rápidamente la energía de la entrenadora de luz. Por lo menos tenían el consuelo de ya haber terminado el rastreo por la mitad de Jotho, incluyendo las Islas Naranja.

Suspiró suavemente, adquiriendo una expresión seria.

– No he hecho nada – contestó de forma dura, de modo que no dio cabida para otra pregunta. Los ojos azules de Ritchie se endurecieron, más no intentó hablar nuevamente y se sentó, acomodándose para el vuelo. Aprovecho el momento para hacer lo mismo con Misty, quién sólo sonrió en sueños.

Con la atención fija en el entrenador eléctrico, la peliazul observó todas sus acciones y atenciones, y su mirada lentamente se entristeció.

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Después de dos escalas en Jotho y Hoenn, y un día entero de viaje; los chicos llegaron a Jubileo, metrópolis principal del continente de Shinnou. Los recibió un sol de mediodía con un cielo completamente limpio, que los hizo jadear de inmediato. Habían llegado en verano y por lo menos debía haber 36 grados Celsius de temperatura.

Caminaban ahora por las calles de la ciudad, luego de comer algo y salir del aeropuerto. Los pokémon aún seguían en sus jaulas, simulando ser perros, y Ash sintió pena por ellos.

– ¿No podríamos sacar a Pikachu de su jaula? – comentó el pelinegro de forma general, aunque la pregunta iba dirigida a la persona con la que aún no hablaba. Misty, sabiendo de antemano aquello, se hizo la desentendida mirando hacia otro lugar.

– Es una buena idea – Erika observó a Oddish que ahora iba en una bolsa plástica, simulando ser un cebollín – Además los disfraces son de felpa, deben estar muy acalorados –

– A mí también me gustaría sacarlos, pero no es tan fácil – señaló Misty – Es cierto que en Shinnou la mayoría de la población son brujos o magos, pero eso la hace más peligroso. Los habitantes adoran a los pokémon y no nos dejarían tranquilos en todo el viaje, alargándolo más de lo debido –

– Misty tiene razón – Ritchie dijo, estaba al lado de la pelinaranja – Además Sparky es fuerte, podrá soportar un poco más el calor –

Un tenso silencio se provocó. A pesar de tener argumentos en contra, Ash no tenía intención de hablar con la pelinaranja y Erika estaba muy nerviosa para decirle algo directamente al entrenador eléctrico. Luego de algunos minutos, la niña se aventuró a hablar.

– Mist, ¿hacia dónde debemos ir? – la niña preguntó y el entrecejo de Ash se frunció, después de todo él era el líder del viaje y debía ser él quién decidiera eso.

– He revisado el mapa y debemos dirigirnos hacia el noreste, al parecer el entrenador se encuentra en Bahía Gresca – Misty llevó su atención al pequeño libro en sus manos, una guía turística de Shinnou – Según esto la única forma de llegar es en barco y debemos tomarlo en Ciudad Marina –

– ¿y cuánto nos demoraremos en llegar? –

– caminando nos demoraríamos por lo menos una semana – los ojos verdes se fijaron en un bus que pasó cerca, con destino a otra Ciudad en Shinnou – Si tenemos suerte podremos encontrarnos en Marina en la mitad del tiempo –

Ash, que había seguido atento las indicaciones, apuró la marcha hacia la dirección indicada. Desde atrás y dejando de caminar, Misty y Ritchie lo vieron con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Con un bufido, ambos empezaron a caminar en sentido contrario.

– Es un idiota –

– Sí, definitivamente lo es –

Al ver la situación, Erika comprendió rápidamente lo que sucedía. Corrió tras el pelinegro.

– ¡Espera Ash! ¡Por ahí no es! –

Ya había anochecido. Como se había hecho habitual en los últimos ocho días, Misty y Erika se habían alejado del campamento y habían iniciado nuevamente el mismo hechizo. Estaban en la mitad de la noche y acababan de terminar con el rastreo en Jotho.

Dándose un descanso, se dejaron caer sobre el césped y disfrutaron del rocío que caía sobre ellas. A pesar de estar en el interior de Shinnou, era verano y el clima fue algo que agradecieron de corazón.

– Hey... Eri... – la niña se exaltó, no esperaba que Misty estuviera despierta en ese momento. Por lo general, aprovechaba de dormir aunque fueran algunos minutos.

– ¿Qué pasa? –

Erika alcanzó a divisar la incertidumbre en los ojos verdes.

– Bueno, sólo quería hacerte una pregunta – ella la miró – Tú... tú... ¿qué sientes por Ritchie? –

– ¡¿Eh?! – la aludida se irguió por la impresión –... Ah... pues yo... yo... – su voz murió lentamente, mientras los ojos castaños se perdían hacia un costado.

– Si no quieres contarme, está bien –

– ¡No! No... Tú me contaste sobre Gary, sería injusto si no te respondiera – el rostro de la peliazul había adquirido un adorable tono rosado y Misty sonrió enternecida – Yo... lo que siento por él... – ella bajó la mirada, mientras mordía sus labios en un gesto nervioso. La pelinaranja se irguió lentamente, estudiando sus acciones con el corazón acelerado. De alguna forma se sentía emocionada – Yo... yo... – Misty tragó saliva, mientras Erika daba una profunda bocanada de aire – Yo... ¡no lo sé! –

– Erika... – la pelirroja rió nerviosa.

– ¡Pero es cierto! ... es decir... ¡nana siempre me hablaba de él y de lo increíble que es! ¡De lo amable y buen hijo que es! ¡Y yo!... yo... – los ojos castaños fueron visibles nuevamente y, a pesar de la clara vergüenza que ella mostraba, se alcanzaba a reflejar una decisión inamovible en ellos – Yo lo he admirado por todos estos años, pero sé que es la ilusión que tengo en mi cabeza... yo inicie este viaje por lo mismo, para conocer al verdadero Ritchie y dejar de amar al idealizado –

Un viento cruzó el llano en el que se encontraban e hizo danzar los cabellos cortos de Erika, otorgándole un toque maduro a su infantil rostro. Los ojos verdes de Misty se posaron en ella y no pudo evitar sentir admiración por la valentía oculta en su decisión. Sonrió suavemente.

– Debes pensar que soy una tonta –

– No – ella negó con la cabeza, meciendo su largo cola de cabello – Sólo pienso en que eres muy fuerte, tal vez más de lo que crees –

Misty se puso de pie con una sonrisa y con energía renovada, alegre por comprobar los sentimientos sinceros que la niña tenía hacia su amigo.

– Bien Eri, ¡es hora de seguir! – la peliazul lanzó un suspiro de cansancio, más no emitió quejas y se arrodilló con el fin de reiniciar su hechizo de enredaderas. En los últimos días, había comprobado que al tener contacto directo con la tierra, le era mucho más fácil realizarlo.

Por su parte, Misty había visto las acciones de la chica y pensó sinceramente que Ash debería compensarla cuando encontraran a May. Por ahora, debían iniciar la búsqueda en una nueva región.

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Observando distraídamente las rosas del campo circundante, May intentaba disfrutar de los rayos de sol de mediodía. Estaba sentada en una silla, junto a una pequeña mesa de té donde reposaban varios alimentos y dulces que componían su almuerzo, cortesía de las sirvientas del castillo. Lo cierto es que, gracias a la personalidad humilde de la princesa, las jóvenes brujas le habían tomado cariño.

Separado de ella por algunos metros, Max estudiaba sus reacciones con los brazos cruzados. May había empezado a actuar diferente en los últimos días, su sonrisa fácil ahora era forzada, se pasaba gran parte del tiempo junto al campo de rosas y su apetito había desaparecido abruptamente. Justo como en ese momento, dónde no había tomado ni uno de los bocadillos que tenía en la mesa. Y todo esto había comenzado en el día que se hizo la herida con la flor.

El chico suspiró profundamente, era mejor preguntarle directamente que pasaba y dejar de pensar tanto en el asunto.

Caminó hacia ella y se detuvo a su lado.

– Hey… May –

– ¡KYAAAHH! – inesperadamente la chica se tiró hacia atrás del asiento mientras tiraba el broche que antes adornaba su ropa. El chico de lentes vio su acción con el entrecejo fruncido, recordando que aquel objeto era un regalo de su novio y por lo mismo, algo muy importante.

– ¿Qué sucedió? –

– Yo... ¡yo no lo sé! – La princesa parecía perturbada – ¡De repente ha empezado a quemarme! –

Con una valentía originada por la curiosidad, el muchacho de lentes se acercó hasta donde había caído la flor de metal. Se agachó y estiró sus dedos buscando tocarlo, más, de pronto, el objeto empezó a brillar y sobre él se creó un pantalla de luz como si fuera un espejismo.

Max retrocedió.

– Qué... ¿qué es esto? –

– ¡kyaa! ¡¿Qué está pasando?! – escuchó el grito de May tras sí.

No alcanzó a transcurrir un segundo cuando la pantalla de luz cambió de color y reveló un paisaje oscuro, rodeado de árboles y una noche resplandeciente. En el medio de esto, se encontraban dos chicas arrodilladas. Una niña de cabello corto y una muchacha de largo cabello naranja. Ambas parecían sorprendidas y en sus ojos se dibujaba una silenciosa esperanza.

– Mi... Misty ella es… – habló la niña con voz queda, jadeando suavemente. La chica de cabello largo se levantó con dificultad, sin desligar la unión que tenía con la niña a través de sus manos.

– Tú... – ella finalmente habló y May descubrió con sorpresa una voz decidida, pero absolutamente femenina. Se sintió nerviosa de pronto, levantándose de su puesto y acercándose hacia el lugar. Max la observó con cierta preocupación, pero no la detuvo. – Tú… eres May –

Y la aludida se limitó a asentir.

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Continuará…

Bueno, debo confesar que esta historia está siempre en mi cabeza y me demoro siempre por una falta de tiempo. El semestre pasado estuvo especialmente pesado y este verano también :( sólo espero que puedan comprenderlo, pero aunque me demore diez años (que es muy posible a este ritmo) es algo que terminaré. Por ahora, disculpen!

Y Vamos al RxRxR!

Amy-Light95: muchas gracias por el doble review! De verdad veía tu comentario y me sentía tan mal, porque no avanzaba con el capítulo (este fue especialmente más difícil) y pasaban los días, y yo no podía terminar! Ahora me alegraba haberlo terminado y espero que te gusteeee (Ojalaa!) Jejej bueno Ritch apareció un poco más en este capi, aunque igual fue poco, y como me comentó alguien por ahí :3 sí, Anabel se aprovechó de la situación! Jajaja aunque eso me gusta de ella. ¿Quieres leer LuNa? Oooohhh genial! Pero antes ve algunos capis de One Piece (en serio no te arrepentiras), por lo menos hasta la saga de Nami que es como en los capi 40, por ahí. Sería genial si te unieras al fandom, a mi por lo menos ya me tiene atrapada! Gracias de nuevo por tus comentario y nos leemos después! :D

L' Fleur Noir: Mi linda betaaa 3 siempre es genial discutir contigo la historia! En serio, seria genial si alguna vez nos juntamos en vivo a hablar de ella y fangilear xD Ohhh, si quieres puedes decir el nombre de quien no es la entrenadora! Jojojo (si le atinas, igual lo negaré xD muajaja) Bueno, en este capi hubo varios flashback, asi que espero que se haya aclarado un poco. Y es cierto, Sabrina definitivamente sabe lo poderosa que es Misty, de hecho por ahora Ash es el único que subvalora (?) a Misty. Eso va a cambiar pronto. Muchas gracias por tu beta y también por lo rápido en que lo haces! De verdad estoy muy agradecida y me encanta que seas mi betaa! :D Nos leemos!

ElphabaLii: Eli! Jajajajaja te diré asi por mientras, por lo menos en los reviews de esta historia :D bueno, no se ha sabido aun claramente lo que paso con el hechizo, pero en algunos capítulos mas (y a este ritmo en unos cuantos años mas t.t) pero se han revelado cosas nuevas :D. Espero te haya gustado este capitulo! Y gracias por el review!

BeInchiAshMisty: hey! Nuevo lector :D (o lectora?) bienvenido al rincón de respondo reviewss! En primer lugar gracias por el reviewww y también gracias a Amy que está recomendado el fic! Espero que te haya gustado este capitulo :D Nos leemos luego.

Nos leemos!

I'll see you son!

Kasumi_21