Disclaimer: Pókemon no me pertenece, nunca lo hará (inserte canción triste).

Sinopsis: El entrenador de fuego, Ash Ketchum, ha sido testigo de la desaparición de May, su novia y princesa del Reino de Pallet. Para encontrarla ha iniciado un viaje junto a Misty, Ritchie y Erika en búsqueda de los diez legendarios entrenadores. Finalmente las chicas han logrado su cometido y frente a ellas se ha aparecido una chica muy particular, ¿será realmente a quién buscan? ¿Ash será capaz de salvar a May?

Gracias a la más genial de todas, Sumi-chan, mi beta!

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Light's Travel

By kasumi_21

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Capítulo XVI: El hechizo de comunicación

Misty recorrió con la mirada a la chica frente sí, buscando silenciosamente por alguna característica similar a las descritas por Ash. Reconoció de inmediato la figura pequeña, su estatura era menor a la propia, así como su corta cabellera castaña y sus irises azules llenos de incertidumbre. Supuso que ella misma tenía una expresión similar en ese momento.

– ¿Tú... eres May? –

La desconocida asintió y lentamente, una gran sonrisa se dibujó en los labios de la pelinaranja, absolutamente feliz. A su lado, Erika tenía una expresión similar y un brillo orgulloso en sus ojos. Lo habían logrado.

– Eso es muy bueno – contestó Misty de vuelta con una sonrisa relajada. Y para sorpresa de May, aquel gesto logró derrumbar toda perturbación que había sentido minutos antes y cambiarla por una sensación reconfortante, una parte de la castaña sentía que conocía a la ojiverde y que debía confiar en ella.

– ¡Hay que avisarle a Ash! – comentó alegremente la niña, aún sin perder su posición arrodillada en la tierra y su mano derecha unida a la de Misty, a pesar de que la pelinaranja se había levantado.

– ¿Ash...? – May susurró con sorpresa, sus ojos ahora más cristalinos por la esperanza – ¿Ash está con ustedes? –

Misty sonrió cálidamente y estaba por responder, cuando un estremecimiento repentino la detuvo. De improvisto su corazón se aceleró y sus latidos se escuchaban como explosiones en sus oídos.

Erika observó con sorpresa como el cuerpo de Misty perdía rápidamente su color, adquiriendo un tono pálido, brillante por las gotas de sudor frío, y como sus ojos oscilaban sin un ritmo fijo. Erika empezó a asustarse.

– ¿Misty? – la llamó con cautela, más ella no fue capaz de hablar.

Sintiendo como todo el mundo giraba rápidamente, la pelinaranja se obligó a mantener el hechizo y se arrodilló para conservar su estabilidad. A sus latidos rápidos, se había unido súbitamente una falta de aire que la obligaba a respirar fuerte y rápidamente por la boca.

– ¡MISTY! – gritó Erika, preocupada.

Guiada por su propia preocupación, May había avanzado hasta estar cerca de la joven pelinaranja y descubrió con sorpresa que su cuerpo no logró pasar un obstáculo trasparente que las separaba. Se arrodilló a su lado, incapaz de hacer alguna otra cosa.

– ¡MISTY! – la pelinaranja escuchó el grito de Erika como si estuviera sumergida en el agua, a pesar de que sabía que estaba a su lado. Con dificultad y concentrando toda su fuerza en ello, intento ignorar el ardor que atacaba todo su cuerpo y levantó su rostro en busca de la causa de su estado. Lo encontró rápidamente, atrás de May y del asombrado muchacho de lentes que la miraba, justo en el cielo completamente azulado de mediodía. Y supo de inmediato que era el culpable de su situación, los intensos rayos de sol de verano estaban superando su propio poder y le era imposible controlarlos con su hechizo Absorption of light. Estaba agotando su energía en controlar toda esa luz.

Sus ojos se estrecharon por la frustración, Misty sabía que le sería imposible mantener el hechizo por más tiempo.

– L-lo… s-siento – gimió en un susurro a May, aunque por lo débil de su voz no sabía si había logrado escucharla. Ella la miró con preocupación y cierta perturbación por una frase que no le hallaba sentido. Acercó sus manos para tranquilizarla, pero la muralla invisible detuvo sus movimientos y terminó por ubicarlos frente a ella.

– ¿De qué habla? –

La pelinaranja ahora respiraba con dificultad, reuniendo el aire con grandes boconadas e imposibilitada para hablar. Su garganta empezaba a arder e intentó ignorar las súbitas ganas de vomitar.

– ¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO?! – la voz masculina de Ritchie rugió e hizo eco en todo el bosque. De inmediato y aun sosteniendo la mano de Misty, Erika buscó la figura del ojiazul y lo encontró corriendo hacia ellas con urgencia. Su rostro elegante había adquirido un aire peligroso, intensificado por el fruncido de sus cejas y brillo oscuro que una noche sin luna le otorgaba a sus ojos. Supuso que se habían despertado por sus gritos.

Tras el entrenador eléctrico y con Pikachu y Sparky recargados en sus hombros, Ash caminaba tranquilamente con las manos en los bolsillos. Su expresión aburrida se contradecía con la perturbación de sus irises castaños, claramente preocupados por la pelirroja. Sin embargo, su expresión dura cambió a una de completo estupor cuando vio la figura de su novia. Reconociéndola por su rostro delicado y sus enormes ojos azulados, Ash sintió como su corazón dio un vuelco ante la emoción de tenerla nuevamente frente a él. Era algo tan irreal, que al verla arrodillada, con las mejillas rosadas y la luz del día componiendo sus colores; sintió que no habían pasado más que unas horas desde la última vez que la tuvo a su lado y que todo lo ocurrido había sido sólo un mal sueño.

– ¿Ma.. May? – susurró él con voz queda y la chica lo notó por primera vez. Su cuerpo se llenó de un sentimiento cálido, felicidad y alivio, cuando los ojos de ella se posaron en él y lo reconocieron fácilmente. Lo supo por la expresión que ella le regalaba, con pequeñas lágrimas atrapadas en sus largas pestañas y una sonrisa dolorosa pero completamente feliz. Notó que ella se levantaba de su posición, su cuerpo femenino antes cubierto por la espalda de Misty, y su mirada lo llamaba con anhelo. Así como él, ella quería tenerlo cerca, abrazarlo y besarlo nuevamente.

– A... ¡Ash! – la voz de May se quebró, sobrepasada por las emociones, y el pelinegro sintió un escalofrío que terminó como un nudo en su garganta. El deseo estaba retorciendo su corazón, así como la esperanza que parecía tan dolorosa en ese momento.

Decidido a no alargar más su tortura ni la de ella, se dispuso a correr para alcanzar a quien amaba. Sintiendo su deseo, Pikachu y Sparky se bajaron rápidamente de sus hombros para darle libertad de movimiento.

Estaba tan concentrada en la pelicastaña, que Ash no notó la mirada de Misty ni como sus párpados empezaban lentamente a caer. La palidez en su piel era ahora evidente, indicando que faltaba poco para que perdiera la conciencia.

A su lado, Erika se las había ingeniado para sostenerla aún con sus manos unidas y con la creación de enredaderas en el piso. Su mirada chocolate estaba completamente absorta en ella, mostrando una preocupación genuina y que en otra ocasión la hubiera hecho sonreír.

La pelirroja observó nuevamente a su entorno, Ritchie estaba cerca y a Ash le faltaban unos pocos metros para encontrarse con May. Cerró sus ojos, mientras apretaba sus dientes con impotencia.

– P-por... por lo menos... la ha visto... – susurró para sí misma y luego se rindió al cansancio, sus brazos y piernas derrumbándose enseguida por el peso de su cuerpo. Con un gritito alarmado y un movimiento rápido, Erika alcanzó a sostenerla con su espalda y debido a la abrupta inestabilidad, el hechizo de las enredaderas desapareció, disolviéndose de entre sus manos. La imagen de May desapareció de inmediato, como si se disolviera en el aire, y Ash se detuvo cuando supo que no la alcanzaría.

Él se quedó allí, observando con una mirada desolada el sitio donde antes había estado la figura de May y recordando el día en que la había perdido. El sentimiento de furia e impotencia no había cambiado ni un poco en esos días de viaje. Luego de un momento, cuando fue consciente nuevamente del mundo, dirigió su mirada a las chicas que estaban sentadas en el césped. La pelinaranja ahora era sostenida por Ritchie, con el cuerpo mirando hacia el cielo y la cabeza extendida hacia atrás, y a su alrededor los pokémon la observaban preocupados. Oddish se había despertado al último, pero había ido a ayudar a su entrenadora cuando sintió su angustia. La misma, ahora miraba a Misty con el ceño fruncido por la preocupación. Aun así, el sudor en la piel de Erika así como el leve aumento en sus respiraciones, no pasaron desapercibidos por el entrenador de fuego.

– Erika – él la llamó y la niña supo de inmediato, por el reflejo carmín en sus ojos, que debía contarle toda la verdad.

Esperó hasta que él se sentara para iniciar el relato.

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Su mirada se perdió nuevamente por el contorno de su mejilla, estudiando el tono rosado que había adquirido y el bucle de cabello que se había colado a sus labios desde que se había detenido en una nueva posición. Agradeció a la oportuna claridad, estaban apareciendo los primeros rayos de luz, que le permitió disfrutar del color natural de su rostro y de lo encendido de su cabello.

Mirar a Misty dormir se había transformado repentinamente en un pasatiempo, aunque a él le gustaba pensar que era sólo una oportunidad que había tomado por las circunstancias. En los últimos días la chica se había quedado dormida fácilmente en cualquier lugar, por lo que observarla, cuando estaban encerrados en un auto o atrás de un camión, se había convertido en la única actividad que podía hacer. Así que no fue una novedad el suave gemido de satisfacción que se le escapó cuando la abrigó con su saco de dormir, ni la suave sonrisa cuando encontraba la posición perfecta para dormir, ni tampoco el imperceptible tacto de su cuerpo cuando se acercó a él en búsqueda de calor. En los días anteriores, Ash se las había ingeniado para alejarse antes de que ella despertara o que Ritchie los viera; pero en este momento, cuando el brazo de ella estaba casi tocando su muslo derecho y su propia mano estaba escondida bajo mechones de cabello naranja, sabía que no podía importarle menos que ella despertara o que alguien los viera. Aunque ahora era poco probable, después de todo se la había llevado lejos del campamento, sin siquiera traer a Pikachu con él, para poder hablar a solas.

Inició el recorrido por su cuerpo nuevamente, había perdido la cuenta de cuántas veces lo había hecho esa madrugada, notando como el sentimiento que inicialmente había sido ira cambiaba para transformarse en algo más oscuro. Lo pudo reconocer como un sentimiento doloroso, el sentimiento de saberse traicionado.

La figura de Misty empezó a moverse, el sol estaba por salir y los rayos llegaban directamente a su rostro, indicando que estaba por despertar. El corazón de Ash dio un vuelco, nervioso por una conversación que era necesaria como inevitable, y se maldijo internamente por esa reacción que no tenía sentido. Sin compasión por su pecho agitado, el cuerpo de la pelirroja siguió el curso y sus ojos se abrieron lentamente. Consciente de pronto de sí mismo, Ash se obligó a no alejarse de ella y esperar a su reacción por la cercanía de sus cuerpos.

– Buenos días – le dijo con suavidad, más de la que tenía planeada, y ella lo miró con una mirada dormida. Una leve sonrisa se había colado a sus rosados labios, perturbándolo por un momento.

– Buenos días – ella se acurrucó hacia él, pero repentinamente su rostro adquirió una expresión sorprendida y él sabía que ella había despertado finalmente. Se alejó de pronto de él, intentando crear el mayor espacio posible entre ellos y fracasando completamente cuando se vio envuelta en su saco de dormir.

– Bien… eso fue patético – comentó Ash con intención, haciéndola sonrojar y enfurecer de inmediato.

– ¡Quítate! – pero el chico no se alejó, disfrutando lo incómoda que ella parecía, y Misty debió rodar para lograr su objetivo. Cuando estuvo a una distancia adecuada, sus ojos verdeazulados volvieron a tener la fiereza y seguridad que los caracterizaban, aunque su cabello alborotado y adornado por algunas hojas les quitaba dramatismo – ¡¿Y por qué me estás hablando?! ¡¿No dijiste que no hablarías nunca más conmigo?! –

El entrenador de fuego se obligó a estar tranquilo, una hazaña heroica con su personalidad impulsiva y aún más con la presencia de la pelirroja. Era muy posible que él estuviera exagerando, pero por ahora Misty era la persona que más lograba impacientarlo.

– Nunca dije eso y fuiste tú quién empezó esta pelea estúpida – ante la frase y recordando vagamente la discusión que habían tenido hace unos días, Misty calló sabiendo que aquello era verdad. Silenciosamente se levantó hasta salir del saco de dormir rojo y lo dobló para luego iniciar el camino hacia el campamento. – ¿A dónde vas? – Ash la llamó y ella se volteó a verlo.

– A dónde están los otros, obviamente –

– Tenemos que hablar – los ojos almendrados brillaban con seriedad, como si la obligaran a permanecer allí. La pelirroja decidió ceder, pero no por las acciones del chico, si no para no dilatar más una situación que debió ser resuelta hace mucho tiempo.

– ¿Y? – ella preguntó cuándo se sentó a su lado – ¿Hablar de qué? –

– Sabes de qué – el moreno sintió sus emociones quemándole la garganta, como un nudo constante y molesto. Los ojos de ella permanecieron en el paisaje, haciéndose la desentendida – ¿Por qué no me dijiste sobre el hechizo de comunicación? – ella permaneció en silencio, la misma posición era modificada sólo por el suave viento que mecía sus cabellos – ¡Misty! –

– Mi padrino no estaba seguro si podría resultar – se volteó a verlo con seriedad, más sus ojos mostraban sinceridad – No quería darte falsas esperanzas –

– Debiste decírmelo – él le respondió con dureza, los irises almendrados clavados en los de ella. Misty rio sin humor.

– ¿Es una broma? –

– ¿Te da esa impresión? –

Y ante la frase, la entrenadora de la luz supo que ya había tenido suficiente. Se levantó velozmente del césped, su rostro dominado por la furia.

– ¡¿Quién, maldita sea, te puede entender Ash Ketchum?! ¡Estuvimos noches enteras intentando realizar el hechizo! ¡Gastamos toda nuestra energía y dispusimos de nuestra magia, sobrepasando nuestros límites para rastrear a tu novia! ¡Sólo para que pudieras verla y hablar con ella! ¡¿Y lo único qué te importa es que no te conté sobre el hechizo?! – ella estaba jadeando y el moreno se obligó a permanecer sereno – ¡¿Y qué quieres ahora?! ¡¿Una maldita disculpa?! –

Él bajó la mirada, consciente de sus mejillas enrojecidas por la vergüenza y el nudo que se acrecentaba en su pecho. De pronto había entendido lo inmaduro de su actuar y lo injusto que estaba siendo con ella por no lograr manejar sus sentimientos.

Por su parte, al observar como el muchacho evitaba su rostro, la pelirroja supuso que ya no quería hablar con ella. Con un bufido exasperado, tomó el saco que había tirado por la furia, y reinició su camino.

– Espera – la voz de Ash la detuvo nuevamente, más esta vez era suave. Se volteó a verle y encontró su mirada almendrada fija en ella, los rayos del amanecer le habían otorgado un brillo caramelo que había endulzado sus ojos. Misty se quedó prendida a ellos, su cuerpo estaba decidido a disfrutarlos, pero el pelinegro miró hacia un costado destruyendo el momento – Gracias – susurró lo suficiente para que ella lo escuchara.

– ¿Eh? –

– ¡Dije gracias! – él dijo con mayor fuerza y cierta molestia por obligarle a repetirlo, más se sintió más cómodo de inmediato, esa era el modo operativo en que su relación funcionaba después de todo. Ante ello, Misty le dio una sonrisa suave mientras asentía y Ash supo que valía la pena perder su orgullo por un instante. – Le he dado las gracias a Erika también, sé que te molestaría si no lo hacía – los ojos almendrados volvieron al césped, por lo que no notaron como la mirada femenina lentamente se enternecía.

Pasaron largos segundos hasta que la pelirroja volvió a su lado, sentándose un poco más cerca y abrazando sus piernas hasta que frente se apoyó en sus rodillas. Ash se negó a mirarla, prefiriendo jugar con las hojas verdes que los rodeaban y sintiéndose ridículo al momento.

– ¿Ash? – ella lo llamó y su voz femenina y tierna le causó escalofríos. El pelinegro decidió no luchar, sabía que con aquel tono ella conseguiría todo lo que quisiera de él, y el deseo de observarla fue mayor al temor de lo que podría encontrar.

– ¿Qué? – ella lo miraba con el rostro aún apoyado en sus piernas, inclinado hacia él con irises de esmeralda líquida y una sutil curvatura en sus labios cerezas. Y con esta expresión relajada, Ash supo que frente a él estaba la Misty real, ella había dejado su disfraz de indiferencia y por fin se mostraba con sinceridad.

– Lo siento –

Esta vez fue la ocasión de Ash para sorprenderse, su corazón dio un latido doloroso ante la esperanza de recuperar la relación que antes tenían.

– ¿Por qué? –

Las mejillas femeninas adquirieron un tono rosa, el amanecer le permitió notarlo fácilmente, aunque conservó su expresión cariñosa.

– Siento haber reaccionado tan mal aquel día y por amenazarte – Misty miró hacia un costado, ahora su rostro ardía y el moreno empezaba a entenderlo, a él también se le antojaba estúpida toda su pelea. El pelinegro sonrió.

– ¿Te refieres a matarme? – la chica hizo un puchero lindo, dándole silenciosamente la razón, y él empezó a reír con fuerza – ¡No te preocupes! Tampoco me podrías haber matado –

– ¡Claro que sí! –

– ¡Claro que no! ¡Soy mucho más fuerte que tú! –

– ¿Más fuerte? ¡Para de delirar! ¡Ni siquiera puedes hacer un doble hechizo dignamente! –

Él se sonrojó.

– ¡¿Y qué importa?! ¡No hay forma de que físicamente seas más fuerte que yo! ¡Eres una simple mujer! –

– ¡¿SIMPLE MU-?! ¡TE VAS A ENTERAR! – ella se abalanzó hacia él, enfurecida. Ash reaccionó lo suficientemente rápido para cogerla de las muñecas y detener sus golpes, más el impulso fue algo que no logró contrarrestar y terminó tirado en el césped con Misty encima de él. – ¡Pídeme disculpas! –

– ¡¿Disculpas?! ¡Y por qué! – él grito con dificultad, forcejeando con ella y negándose a reconocer que ella era más fuerte de lo que parecía – ¡Tú eres la que esconde información! ¡tú discúlpate! –

– ¡No lo haré! ¡Además qu–! ¡Kya! – el pelinegro enredó su pierna derecha a la izquierda de ella y logró girar su cuerpo hasta tenerla bajo de él. Misty comenzó a moverse insistentemente, intentando soltarse de su agarre apretado y fallando luego de un momento. Él la observó con un rostro lleno de confianza y una sonrisa burlesca, sabiendo que a pesar de su fuerza ella era incapaz de superar la diferencia de peso entre sus cuerpos. Después de todo él era más alto que ella, con una escasa diferencia de cinco centímetros, pero diferencia después de todo – ¡Maldición! –

– ¿Te rindes? –

– ¡Nunca! – el pelinegro la observó con una sonrisa sincera, ver a una Misty con el cabello suelto y alocado, y con las mejillas rojas por la vergüenza de ser perdedora, era verdaderamente divertido. Más su mueca feliz murió lentamente, recordando aquello que le había estado molestando desde hace unas horas. La expresión de Misty también cambió, en respuesta a la suya.

– ¿Por qué no me dijiste? – ella sabía que se refería al hechizo – ¿Por qué Erika y Ritchie sabían antes que yo? ¡Ritchie lo sabía antes de llegar a Azulona! –

– Ya te expliqué, Ash – dijo Misty con suavidad, deseando intensamente que él creyera en ella como lo había hecho en días anteriores – De todas formas, ¿por qué te molesta tanto? –

– No es que moleste, sólo quiero saber por qué no confías en mí – Ash la miró con seriedad y en ese momento, los rayos le concedían una sombra que había oscurecidos sus ojos chocolate – ¿Aún crees que soy débil? ¿Aún no soy lo suficientemente bueno para realizar un hechizo contigo? –

Ella lo miró con sorpresa. En su mente había ideado una gran cantidad de alternativas del momento cuando Ash descubriera sobre el hechizo de comunicación, pero en ninguna de ellas estaba este chico, con una expresión fría pero triste en sus ojos. Y ahora, con aquellas palabras que sonaron tan sinceras, ella pensó si el Ash egocéntrico y seguro de sí mismo que había conocido en esos días, era realmente el verdadero.

– … Ash… no es eso –

– ¡Entonces qué es! ¡¿Por qué Erika tomó el lugar que a mí me correspondía?! ¡¿Por qué Ritchie sabía de algo que sólo debería importarme a mí?! –

– Yo tomé tu lugar – ella explicó con tranquilidad – Se necesitaban dos entrenadores para realizar el hechizo, uno de magia blanca y otro de magia negra. Yo ocupé el primer lugar – Ash permaneció en la misma posición, pero sus ojos parecían más serenos – Y para ser sincera, Ritchie sólo conocía sobre el hechizo pero no sabía que lo estábamos realizando, así que técnicamente tampoco sabía – era raro, pero la última frase lo hizo sentir mejor – ¿Estás más tranquilo ahora? – él asintió.

– Pero debes contarme con detalle sobre el hechizo –

– De acuerdo –

– Y quiero mi disculpa –

– ¡¿Qué?! – ella se indignó – ¡Claro que no! –

– ¡Discúlpate! –

– ¡NO! –

– ¡HÁZLO! –

– ¡NO! –

Se quedaron en silencio, intercambiando miradas molestas pero que distaban mucho a las expresadas luego del encuentro con Gary. Ante el recuerdo de peleas pasadas y su actual y absurda lucha, una leve sonrisa se coló en sus rostros al mismo momento. Segundo después, ambos estaban riendo de buena gana, felices por volver a una normalidad que sólo a ellos les resultaba.

Misty entreabrió sus ojos en medios de su risa, el color jade invadiéndolos completamente, y se encontró con el rostro de un feliz Ash, que reía estridentemente y que había cerrado su mirada producto de los sentimientos. La chica comprobó la posición de sus manos, descubriendo que la mayoría de la fuerza se había ido, y con una mirada maliciosa y traviesa cambió sus lugares con facilidad. Ash le dio una exclamación sorprendida, que sólo provocó que la risa de ella aumentara en intensidad.

– ¡Hey! – él se quejó, más seguía con su expresión animada y feliz – ¡Eso no es justo! –

– Tomé mi oportunidad – ella rio, tan relajada que el pelinegro sintió una sensación burbujeante nacer en su estómago. Nunca se lo confesaría, pero realmente la había extrañado.

– Hey… ¿Mist? – él la llamó con suavidad y la muchacha se encontró con una expresión tan enternecida que su corazón dio un vuelco en respuesta. – ¿Somos amigos de nuevo? –

Ella tuvo ganas de reír ante una pregunta tan tonta, pero en cambio simplemente asintió. La sonrisa gigante que él le regaló fue suficiente para no arrepentirse de sus acciones.

– Entonces… ¿me ayudarás a encontrar a May? – ella le miró con una ceja alzada, pero aun así asintió. – Entonces… ¿seguiremos viajando juntos? –

–Claro que sí, tonto – Misty dijo con una mirada suave, que le causó un revoloteo emocionado en el estómago. Él empezó a reír con una felicidad que parecía infinita y guiado por sus sentimientos, cogió a la chica por la cintura hasta obligarla a estar completamente encima de él. – ¡Ash! – ella gritó en advertencia, su rostro femenino y sonrojado escondido en su pecho, más a él no pareció importarle.

– Jaja, ¡esto es genial! – él gritó extasiado – ¡Hay tantas aventuras esperándonos! – aun levemente sonrojada, Misty sonrió ante su entusiasmo y omitió un comentario sobre la pérdida del objetivo del viaje. De todas formas, decidió devolverlo a su centro.

– Sí, salvarás a May y yo por fin encontraré a Gary –

– ¡¿Qué?! – Ash se levantó como si fuera impulsado por un resorte, obligándola a hacer lo mismo y terminando ambos sentados sobre el césped. Misty permaneció sentada entre las piernas del pelinegro, por lo que aún estaba lo suficientemente cerca para observar el cambio de tono en sus ojos almendrados. – ¡¿Gary?! – la voz masculina estaba tan llena de ira, que la pelirroja no necesitó más para saber sus pensamientos.

– Ash… no empieces… –

– ¡No permitiré que te acerques a él! ¡QUIERE HACERTE DAÑO! – ella entrecerró sus ojos – ¡¿Cuándo vas a creerme, maldita sea?! –

– Nunca – él apretó los dientes, furioso y frustrado, para luego cogerla de los hombros. – ¡Hey! –

– ¡Misty! –

Ash la meció de los hombros en una acción desesperada, buscando que aquello le hiciera abrir los ojos. Más la expresión serena que ella tuvo durante la acción como los ojos imperturbables que no lo dejaron ni por un segundo, le hicieron entender que era imposible. Por más argumentos que pudiera tener, por más interpretaciones de sueños alocados y testigos sobre las acciones de Gary, Misty no creería hasta que fuera ella misma quién lo viera. Y al saber que ella no cedería, Ash sabía que sólo había una alternativa para poder cuidarla.

– Está bien – señaló él de pronto, con seriedad. Los ojos verdes lo observaron con una sutil sorpresa.

– ¿Qué cosa? –

– Te ayudaré a encontrarlo – los irises almendrados brillaban con las luces del amanecer, tatuados en ellos una decisión inamovible. Misty sintió un suave aleteo en su pecho, hallando en esa expresión una imperceptible sensualidad.

– Ash… –

– Pero con una condición – él cambio el agarre de los hombros hacia las manos, acariciando sus brazos en el proceso, y se inclinó para estar a la altura de sus ojos. Por sus estaturas similares, no fue un cambio muy evidente, sólo más íntimo. Ahora el aliento masculino le hacía cosquillas en la boca – Cuando te encuentres con él, yo debo estar junto a ti –

– ¡¿Qué?! –

– Promételo –

– ¡Pero Ash! –

– ¡Promételo! –

Ella lo observó con asombro, descubriendo a un Ash que no había visto en todo el viaje y que ahora se parecía más a un hombre que a un muchacho. Y se quedó prendida a su mirada, unos ojos chocolates que la paralizaban y la ponían nerviosa al mismo tiempo. En esta oportunidad le fue imposible no ceder.

– De… de acuerdo –

Él relajó su postura y su expresión, y a pesar de que no sonrió sus ojos parecían aliviados. Tanto, que ella no se atrevió a confrontarlo.

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– ¿Hermano?... ¿hermano? –

Sintió la voz de una mujer a la lejanía, su tono agudo le aseguraba que se trataba de una niña, y al no reconocerla intentó inútilmente abrir sus ojos. Lentamente empezó a tener conciencia sobre su cuerpo y se arrepintió al momento, cuando sintió el dolor en sus costillas y en su hombro derecho. Con un quejido molesto, intentó cambiar su posición hacia la izquierda y con ello evitar el ardor que recorría completamente su brazo derecho.

– No te muevas –

Esta vez era la voz de un hombre, grave y de tono serio que lo puso en alerta. Se sentó de inmediato, luchando contra el fuerte dolor que le dio en un costado cuando respiró profundamente. Abrió su ojo derecho, imposibilitado para ocupar el izquierdo.

– ¿Ha despertado? – preguntó nuevamente la niña y con la vista nublada, Drew alcanzó a notar el tono castaño de su cabello corto y su figura compuesta por un simple vestido. Debía tener unos 12 años. Estaba estudiando el lugar donde se encontraba, que por el ruido de un motor dedujo que era una casa rodante, cuando una mano lo atrajo del hombro y lo tiró nuevamente a la cama. Él no solía caer con esa cantidad de fuerza, pero la debilidad que lo acompañaba de su última batalla no lo ayudó a resistir.

El movimiento brusco le causó otra puntada, por lo que maldijo con los dientes apretados al culpable. Se encontró con un hombre joven, tal vez le ganaba por unos cuantos años, de cabello castaño rojizo y ojos negros. En su hombro izquierdo, desnudo por una remera sin mangas, estaba tatuado un círculo con distintas figuras de triángulos que convergían en el centro. El rostro de Drew se endureció al comprobar que quienes lo acompañaban probablemente eran magos.

– ¿Q–quién eres? – inquirió con dureza, logrando un tono serio a pesar del dolor que aún sentía. Acompañado a ello, ahora había notado que su cuerpo estaba ardiendo y estaba completamente mojado por la traspiración.

El hombre vio por sobre su hombro con el rostro inexpresivo, mientras alistaba algunos implementos médicos.

– Mary te encontró cuando íbamos camino a casa de Giovanni – la mirada rápida que le dio a la niña, le indicó que hablaba de ella – realmente pienso que es un fastidio andar cuidando a gente que no conozco, así que si estás aquí es sólo por petición de mi hermana. Es a ella a quién se lo tienes que agradecer –

Los ojos verdes de Drew se entrecerraron, molestos.

– No has respondido –

– Y tú aún no le das las gracias – el hombre llevó su atención a unas pinzas, las que estaba limpiando con alcohol – Si no fuera por ella, probablemente hubieras muerto –

Drew miró a la niña y notó en sus ojos castaños una preocupación sincera, que no necesitaba palabras de agradecimiento de vuelta, era una amabilidad real. Aquello le recordó a May.

– Gracias –

– ¿Eh? ¡Ah! No se preocupe – ella le sonrió alegremente y Drew embozó una pequeña sonrisa, aunque cambió de inmediato por una mueca de dolor. Mary, que había sido encantada desde que observó el rostro del hombre, corrió de inmediato a su lado con una mirada preocupada.

– Soy un mago que se especializa en magia negra, así que no soy muy bueno con los hechizos blancos y de curación – explicó el hombre, cuyo nombre aún desconocía – Pero logré curar tus costillas rotas, deberás estar en reposo unos cuantos días y te daré analgesia y antiinflamatorios. A pesar de que tus heridas están limpias, has estado con fiebre en estos días, así que también seguirás con antibióticos –

– ¿Eres médico? –

– No –

Mary, que se había acercado para observarle mejor, tomó su mano para llamar su atención. En el dorso de su mano derecho había un tatuaje igual al del hombre.

– Nuestros padres eran médicos, con mi hermano pasamos toda la infancia viéndolos trabajar y ayudándoles – dijo la niña. El hombre se levantó de la silla y se acercó a su hermana, golpeándola suavemente en la cabeza.

– Tú aún eres una niña – ella le hizo un puchero con las mejillas sonrosadas.

– ¡Hermano! ¡Eres malo! – ella le sacó la lengua.

– Si trabajas para Giovanni, ¿por qué me ayudaste? – señaló Drew.

– Ya te expliqué que fue por Mary –

– No me refiero a eso – el hombre se volteó a verlo y Drew comprobó que era bastante alto, tal vez medía un metro con noventa. – Trabajas para Giovanni, ¿no? Y fui yo quién atacó a los magos que estaban en las puertas, tus compañeros – Ante la expresión aburrida de él, Drew supo que probablemente ya lo sabía.

– Ellos no son mis compañeros y te estás equivocando, nosotros no trabajamos para Giovanni, sólo habíamos hecho un encargo para él – se llevó las manos a los bolsillos – Nosotros hacemos trabajos en distintos lugares y para distintas personas –

Al saber que eran mercenarios, Drew supo por qué estaba en una casa rodante. Se preguntó cuanta gente más pertenecía a aquel clan de magos, contando a quién iba manejando eran por lo menos tres.

– Rudy – llamó una nueva voz, perteneciente a un hombre de aspecto desaliñado y ojos rasgados. Había entrado desde el pequeño comedor de la casa – Estamos por llegar a Jotho, Clara te necesita –

Los hombres salieron y Drew, sabiendo que estaba imposibilitado por el dolor se permitió descansar. Mary se quedó a su lado, cuidando de su salud.

Mientras empezaba a caer dormido, se preguntó si tal vez aquellos mercenarios tendrían relación con la mafia de Giovanni y si, tal vez, podrían tener información sobre May.

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Misty parecía repuesta y lograron avanzar gran parte del camino hacia Bahía Gresca, pero a mitad de mañana la pelinaranja tuvo una recaída y se quedó dormida por el cansancio. Ash, ahora consciente de que su estado se debía al hechizo de comunicación con May, se ofreció a cargarla en su espalda aún con la desaprobación de Ritchie. Él último había sido quién se había encargado de ella desde su salida de Ciudad Azafrán.

Cuando estaba por llegar el mediodía y pensaban descansar para comer el almuerzo, Misty abrió lentamente sus ojos y se despertó cuando aún era cargada por el pelinegro.

– ¡Kyaa! ¡¿Qué estás haciendo?! – Ash sintió como el cuerpo femenino se tensaba y luego empezaba a moverse, imposibilitando la tarea – ¡Bájame! –

– ¡Quédate quieta! –

– Te dije que esto pasaría – señaló Ritchie con una sonrisa de lado, disfrutando la incomodidad que mostraba la ojiverde con el entrenador de fuego.

Al otro costado, Erika observaba a la pareja con curiosidad, preguntándose a que se debía la reacción de Misty. Y Pikachu, que iba recargado en la cabeza de Misty y empezaba a temer por la falta de equilibrio de su entrenador, se decidió a terminar con la situación. Con un ataque eléctrico dejó a la pareja rostizados en el piso, con Misty aún encima de Ash.

– Pi–Pikachu… – susurró su entrenador, con un tic en el ojo derecho y escalofrío provocados por corrientes eléctricas. La chica en su mismo estado, se las ingenió para voltear su cuerpo y caer en el césped.

– G–gracias… P–Pikachu –

El aludido subió su manita con una sonrisa.

– ¡Chaa! –

Aprovechando el pequeño descanso, Erika se sentó junto a Oddish en el césped y Ritchie empezó a buscar leña para hacer una fogata. De inmediato, los tres pokémon se unieron a su labor. Misty, que había quedado acostada mirando hacia el cielo, notó rápidamente la posición del sol y la posible hora.

– ¡Ash! – se irguió de pronto, ya recuperada. El aludido la miró con los ojos entrecerrados, aún molesto.

– ¿Qué? –

– ¡Deberíamos intentarlo ahora! ¡el hechizo de comunicación con May! –

Erika observó a la dupla con curiosidad y de pronto una sonrisa cruzó su rostro, contagiada por el ánimo de Misty.

– ¡Es cierto! Por la diferencia horaria, allá debería ser de noche y sería más fácil realizar el hechizo. Tal vez podamos mantenerlo por unos cinco minutos –

Misty asintió hacia la niña, feliz de que la entendiera tan rápidamente. Ahora sentado, Ash vio a ambas muchachas con el entrecejo fruncido.

– ¿Allá? ¿Allá dónde? –

– En el sur de Hoenn – contestó Erika, causando la inmediata incertidumbre en el pelinegro.

– ¿Hoenn? – Ash volteó su atención hacia la pelinaranja, se levantó furioso – ¡¿HOENN?! ¡¿Por qué no me dijiste que May está en Hoenn?! –

Misty elevó sus manos con una expresión aburrida, sin sentirse aludida al cambio de humor masculino. El pelinegro había iniciado una trayectoria sin sentido, caminando con pasos pesados.

– Cálmate Ash –

– ¡¿QUÉ ME CALME?! ¡SABES TODO EL TIEMPO QUE HEMOS PERDIDO EN SHINNOU, MIENTRAS MAY ESTÁ EN HOENN! – sus ojos almendradas brillaban por la furia – ¡EN HOENN! ¡MALDITA SEA! –

– Bueno… – inició Erika, intentando tranquilizarlo – No es que hayamos perdido tanto tiempo, nos enteramos que estaba en Hoenn esta madrugada… –

– Eri tiene un punto –

– ¡ESO NO IMPORTA! – Ash fijó su atención en Misty – ¡Y OTRA VEZ ME OCULTASTE INFORMACIÓN! –

La pelinaranja sabía que eso era cierto, pero aquello no le daba derecho para hablarle de esa forma. Su paciencia estaba por acabarse.

– Hey… Ash… – susurró Erika.

– ¡CÁLLATE DE UNA MALDITA VEZ! – Misty gritó y el pelinegro cerró su boca, aunque sus ojos furiosos y sus dientes apretados no cedieron – ¡¿De qué sirve que sepas dónde está May?! ¡el hechizo de comunicación aún no está completo y lo único que sabemos es que está en alguna de los cientos de lugares al sur de Hoenn! –

– ¡Bueno pero–! –

– ¡Y recuerda lo que te dijo Sabrina! ¡¿No debías encontrarte con el entrenador del viento, sin importar lo que sucediera?! –

Ash se quedó mirándola y luego de un momento, resopló con fuerza mientras se cruzaba de brazos, rindiéndose. Erika, que había observado con genuino interés la discusión y ahora la comparaba con algunas anteriores, dedujo que tal vez el pelinegro era el tipo de hombre que necesita de un trato fuerte para controlarse.

– Deberían dejar de discutir y empezar con ese hechizo – Ritchie comentó sin mucho interés, mientras empezaba a calentar agua en una olla sobre la fogata – Sólo están perdiendo su tiempo –

Y la niña no pudo evitar comparar el comportamiento impulsivo de Ash con el pensamiento tranquilo y lógico de Ritchie. Ella sonrió suavemente, notando un sutil atractivo en ello.

– Bien, será mejor que empecemos – dijo Misty mientras se levantaba – ¿Eri? –

– ¡Voy! –

Se ubicaron en la sombra de un gigantesco árbol, tratando de disminuir la mayor cantidad de luz que los rodeaba. Misty decidió pensar de forma positiva, ideando un plan para utilizar lo mínimo de su poder.

– ¿Eri? – la niña la miró, ya arrodillada en el césped – ¿Crees que puedas mover las raíces en un nivel más subterráneo? – ella asintió.

– No creo tener problema en ello, pero lo que me preocupa es el mar –

– ¿Hmm? – Misty ladeó su rostro hacia un lado, sin entender.

– No creo poder llevar las raíces a zonas más profundas en el agua y probablemente les llegue mucha luz natural –

Ante su comentario, la entrenadora de la luz notó que Erika estaba preocupada por ella y no pudo evitar sentirse conmovida. Le dedicó una sonrisa segura.

– ¡No te preocupes! Yo me encargo de ello – llevó su atención a Ash, que observaba levemente apartado a ambas chicas – Ven aquí – lo llamó con una sonrisa, la que él no pudo rechazar. Se arrodilló junto a ella, estudiando la posición de sus manos sobre el césped. – ¡Vamos Erika! –

– Kletterpflanze von blumen ¡Maximale ausdehnung! –

– Absorption of light – susurró Misty a su lado, concentrada en el hechizo que se realizaba bajos sus manos. La potencia de su magia generaba un viento gentil que mecía los cabellos de su frente, los únicos libres de su peinado hacia el lado; y un brillo resplandeciente en sus ojos verdes. Ash recordó de golpe lo hermosa que ella se veía cuando hacia magia, como si la luz la cubriera completamente – ¡Mantente alerta, Ash! –

– ¡S–sí! –

Ash no logró calcular cuánto tiempo habían estado en la misma posición, pero en ese instante ya se podía saborear en el aire el almuerzo de Ritchie y el sol peligraba en llevar sus rayos a Misty, que estaba escondida de ellos. Él empezó a impacientarse.

– Hey Mist… – la llamó con suavidad, más ella negó con la cabeza y lo silenció en el momento. Ash hizo un puchero al verse desplazado, pero entendía la situación y decidió esperar pacientemente.

No paso mucho para que el volviera su vista a la pelinaranja, aprovechando la oportunidad de estudiar su rostro y la forma en que su ceño se fruncía en señal de concentración. Descubrió de pronto que sus pestañas eran mucho más largas de lo que había pensado y tenían un tono marrón claro que suavizaba su mirada. Se preguntó de pronto si el azul verdoso de sus ojos siempre había sido tan brillante y si sus mejillas siempre parecieron tan suaves como lo hacían ahora. La pelinaranja levantó de pronto su mirada y Ash desvió sus propios ojos hacia Erika en un absurdo intento de escape. El corazón le latía de una forma frenética y con tanto pánico que el moreno no logró entender.

– Ash – ella lo llamó y se vio obligado a volver su atención hacia ella. Si ella notó algo extraño, no lo mencionó – Estamos por llegar a Hoenn, mantén la vista hacia al frente –

– De acuerdo –

A su lado, Misty cerró los ojos mientras afianzaba el agarre de su mano a la de Erika.

– ¡Ya la puedo ver! – el anuncio entusiasta de Erika fue suficiente para el pelinegro, que fijó su atención hacia los alrededores y buscó de inmediato alguna señal del hechizo. No debió esperar demasiado. Frente a él se formó un suave resplandor que brillaba por sobre el césped, a veinte metros de distancia.

Ash se levantó lentamente, dejando la posición junto a Misty y con una expresión solemne pero claramente esperanzada, caminó hacia el lugar. Con el corazón agitado, estudió la imagen que se revelaba frente a él y que mostraba una oscuridad imperturbable. Cuando sus ojos se acostumbraron a ello, notó el brillo azulado de unos ojos asustados que reconoció como los de su amada y que le hicieron sonreír. Frente a él, con una mano en la cabeza y con una expresión que pasaba de la incredulidad al éxtasis, May sonrió y corrió de inmediato hacia él. Cuando llego finalmente a su lado, apoyándose en aquel vidrio que separaba completamente sus cuerpos, el pelinegro copió su acción y ubicó sus manos en donde descansaban las palmas de May. Su corazón se contrajo ante la agonía de no poder tocarla ni sentir su calor. Especialmente ahora, que veía como sus hermosos ojos azules perdían su brillo por las lágrimas.

– Ash... – susurró ella con voz queda, era un alivio escucharla nuevamente luego de tantos días. – Ash... Ash... –

Él la miró con suavidad.

– May... – su nombre se sintió bien en sus labios y en un acto de rendición, apoyó su frente a la altura de la de ella, desesperado por saber si ella estaba bien. Exhaló un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. – Maldición, May... te he extrañado tanto – se alejó nuevamente, sólo lo necesario para estudiar su aspecto y buscar rápidamente si tenía alguna herida – ¿Estás bien? ¿te han tratado bien? ¡¿sabes dónde estás?! –

La castaña negó suavemente, cerrando lentamente sus ojos y sus lágrimas cayeron por sus mejillas. Al notarlo, el pelinegro sintió que su preocupación se convertía en pavor y sólo el pensamiento de que le habían hecho daño le hizo temblar.

– ¡May! ¡May! Respóndeme, cariño, ¿estás bien? –

– S-sí – la voz femenina nació en un susurro, mezclándose con un lamento – Yo... s-sólo... te echaba de menos – él le dedicó una mirada dolorosa y la muchacha se sorprendió ante ello.

– Yo… yo lo siento mucho May… – él inclinó su cabeza hasta esconder su mirada de ella. Aun así ella logró distinguir como su mandíbula se tensaba y sus manos se empuñaban, temblorosas – Yo… no fui capaz de protegerte… y lo siento… –

La castaña sintió que su corazón se rompía, sintiendo como propio el dolor de Ash.

– Ash… –

– … Pero yo… – él reveló de pronto su mirada, ojos caramelos brillando intensamente – ¡Juro que te salvaré! – y el rostro de May se enterneció en respuesta a él, feliz porque estaba mostrando una expresión que vencía al sufrimiento.

– ¡Ash! – desde la lejanía, Erika lo llamó y al voltearse notó de inmediato el estado actual de sus dos compañeras. El de Misty fue el que atrajo de inmediato su atención, arrodillada con dificultad y escondiendo su rostro en una posición que denotaba claro cansancio, Ash no tenía certeza de si ella se encontraba bien – ¡Date prisa! –

– ¿Ash? ¿Ellas quienes s-? –

– No hay tiempo para eso – la interrumpió él con seriedad y May se sorprendió ante el abrupto cambio – Escucha May, no tengo mucho tiempo – Ella se obligó a concentrar su atención en él y dejar pensamientos innecesarios para otro momento. – En nuestro viaje encontramos una forma para traerte de vuelta, pero necesito tu ayuda para eso –

– ¿Qué necesitas? –

– Podemos revertir el hechizo con algo que haya estado presente en el momento de tu teletransportación –

– ¿Teletransportación? – Los ojos azules mostraban una duda tan sincera, que el pelinegro no logró omitirlos.

– ¿No recuerdas cuando fuiste secuestrada? –

May se llevó una mano a la cabeza, mientras bajaba la mirada.

– Yo… no estoy segura, se ha vuelto un recuerdo borroso en mi mente – dirigió sus ojos nuevamente hacia él – Sólo sé que estaba en los pasillos del castillo, buscándote, y cuando te encontré… yo…. –

– ¿Me encontraste? – la voz perturbada de Ash fue suficiente para hacerle reaccionar de la misma manera.

– Sí, ¿no lo recuerdas? Yo estaba llamándote y tú apareciste de sorpresa y me abrazaste –

Ash endureció su mirada.

– No era yo –

– ¡¿Qué?! ¡Pero estoy segura que eras tú! ¡Reconocí tu figura en la oscuridad y también tu perfume! – ante la expresión estoica de él, la chica temió por sus probables pensamiento – ¡Te juro que es verdad, Ash! ¡Créeme por favor! –

– Te creo, no te preocupes – él la tranquilizó con una sonrisa suave y ella le dedicó una expresión agradecida. – Pero eso significa que alguien se hizo pasar por mí para secuestrarte. Cuando logré encontrarte, estabas en una de las terrazas del castillo y desapareciste en un círculo que se dibujó bajo tus pies –

– Un hechizo de teletransportación… – murmuró pensativa la mujer y él la miró con sorpresa, impresionado de que una normal conociera sobre magia – Lo he visto en estos días, lo utilizan mucho aquí –

– ¿Aquí? – May asintió.

– Estoy en un castillo lleno de magos y dirigido por el entrenador roca – Había cierta consternación en los ojos de Ash que ella no advirtió – Intenté escapar una vez, pero fue inútil… no poseo magia después de todo – la castaña observó el rostro del entrenador, nuevamente entristecido, y decidió rápidamente quitarle su preocupación – ¡Pero no me han hecho nada! La mayoría de las personas que trabajan aquí me han tratado amablemente y también me consienten un poco –

– ¿La mayoría? – la dureza en la pregunta de Ash no la dejó mentir.

– E–el… el entrenador roca… él… – ella bajó lentamente el volumen de su voz, dando a entender su punto.

– ¡Bastardo! – había tanta furia en él, que May se asustó.

– ¡Pero no ha hecho nada en el último tiempo! ¡No te preocupes! –

Ash observó el profundo tono azulado de los ojos de May, preguntándose cuanto sufrimiento había tras ellos, y no pudo evitar culparse a sí mismo por lo que había sucedido. Pero el sentimiento amargo no duró más que unos segundos, cuando llegó a él una de las frases favoritas de Misty: si tenía tiempo para culparse, sería mejor que lo gastara buscando una solución. Los ojos almendrados se endurecieron por el fuerte sentimiento de decisión, su corazón completamente seguro nuevamente.

– ¡Te salvaré, May! ¡y me encargaré de él con mis propias manos! –

– Ash… –

– Pero ahora necesito tu ayuda – él la miró directamente y May sintió como su corazón vibraba en respuesta. De pronto sentía que sería capaz de realizar hasta las tareas más imposibles – Necesito que me envíes algo que hayas ocupado esa noche – la mano femenina se movió automáticamente a su cabeza, donde antes descansaba el broche que él le había regalado – Pero no puede ser el prendedor, Mist y Eri lo están ocupando para formar el hechizo que permite comunicarme contigo –

– Entonces… el vestido… – los ojos azules dudaron por un segundo, recordando que toda su ropa había sido cambiada hace unos días atrás y no tenía alguna pista de donde podría encontrarla. Sin embargo, Ash la observaba con tanta esperanza que ella no quería destruirla. Asintió al momento – Haré lo que pueda para conseguirlo –

Él le sonrió y sus ojos almendrados parecieron más brillantes que nunca.

– Esa es mi chica –

May sonrió levemente ante la calidez que envolvió su corazón y se apoyó nuevamente en aquella barrera que los separaba. Elevó su rostro hacia él, Ash se había alejado pero permanecía apoyado con los antebrazos, y dibujó con la mirada los rasgos que se descubrían por la claridad. Y a ella llegó un pensamiento que era tan estúpido como necesario.

– Ash… – le susurró con anhelo – Bésame –

Él la observó con sorpresa, probablemente pensando que era inútil teniendo una barrera que evitaba su contacto en directo, más terminó por sonreír.

– Cómo usted desee, princesa –

Y se inclinó hacia ella buscando sus labios, más estaba por tocarlos cuando la imagen de May desapareció en el aire y sólo fue recibido por una brisa suave. Tras sí escuchó un sonido sordo, el sonido cuando alguien cae en el suelo.

Con el corazón en la garganta, el moreno se volteó hacia sus amigas y encontró en el lugar a una desesperada Erika y a una Misty inconsciente. Logró notar en una milésima de segundo que los rayos de sol estaban tocando sus piernas desnudas.

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Con movimientos sutiles y elegantes, avanzó hasta unos de los ventanales de su oficina. La luz del sol matutino, caliente a pesar de estar en pleno invierno, iluminaba las blancas paredes del cuarto y hacía relucir la mesa de roble que conformaba su escritorio. A pesar de haber sido decorada por un hombre, aún parecía cálida y ofrecía un ambiente que favorecía a las conversaciones cordiales y fructíferas. Tal vez eran los colores vibrantes de los cuadros que lo adornaban, o las telas traídas desde Shinnou que decoraban los sillones y muebles cercanos.

Sin duda su difunto esposo se había esforzado y por ello, ella nunca había cambiado algo de ese lugar. Y sin duda ella hubiera cambiado todo, si se hubiera enterado que aquella habitación había sido decorada inicialmente por la anterior reina.

Disfrutando del aroma de un té de media mañana, un exquisito brebaje traído desde Kalos y servido en tazas de porcelana de las montañas de Hoenn, Leah se acercó hacia el ventanal y se apoyó hasta ubicar sus ojos dorados en un sector del centro de la ciudad. Su habitual expresión sombría y sus ojos altaneros, eran perturbados por una mueca disgustada, la misma que se acrecentó cuando el sonido de varias bocinas llegó a ella.

Repentinamente, la puerta principal se abrió y dejó a la vista a un hombre de aspecto nervioso y corto cabello castaño.

– Seymour, te he dicho que golpees antes de entrar – ella lo miró con dureza y el hombre, de unos treinta años, le dio una expresión arrepentida.

– Lo siento, mi reina – él se acercó mientras intentaba recuperar la respiración – Pero esto es urgente –

Ella dejó la pequeña taza sobre una bandeja de plata, que estaba sobre su escritorio y con un movimiento de cabeza, mientras deslizaba su largo cabello negro hacia un costado, le ordenó que siguiera.

– Son los rebeldes, su alteza – los ojos de él viajaron hacia la zona que ella antes miraba, donde se escuchaba el estruendo de la gente y ahora empezaba a formarse humo. Lo suficiente para verlo desde el castillo. – Las conversaciones no han llegado a acuerdo e iniciaron las protestas nuevamente –

Leah se sentó con un bufido molesto.

– ¿Ha salido algo en la prensa? – el hombre negó con la cabeza – Bien, eso es lo único importante –

La pelinegra llevó su atención a unos documentos en el computador, ahora revisaba informes sobre posibles soluciones para detener los movimientos de los rebeldes que afectaba al reino. Por su parte, Seymour observó sus movimientos con una expresión temerosa, preguntándose internamente si debía hablar o no con la reina. Se decidió por la primera.

– Mi reina – la mirada hostil que ella le dedicó fue suficiente para hacerlo temblar de pavor.

– ¿Qué quieres? – él tragó pesado.

– H-hay… algo más q-que debería preocuparle – sus ojos gatunos y dorados seguían fijos en él, y en esa posición él se sentía casi como una rata – L-la.. gente quiere q-que deje el poder… q-quieren que vuelva… –

– ¿Quién? –

– La otra reina… –

Leah se levantó con un movimiento elegante, digno de su posición, pero lo suficientemente fuerte para mover su silla y remecer los papeles que estaban sobre su mesa. A su lado había un par de pasajes de avión con destino a Hoenn.

– ¿Qué? – Seymour removió sus manos con nerviosismo.

– Todo ha empezado como un rumor mi reina, pero… – él la miró – Al parecer alguien tuvo contacto con ella cuando estuvo en el castillo y esa misma persona se ha dedicado a extender la noticia. Ahora los rebeldes la han tomado como una guía, una justificación para tomar el castillo –

La mujer llevó nuevamente su atención a la ciudad, preguntándose si aquella vez Misty sabía de su poder y el renombre que aún tenía entre la gente del reino. Si tal vez su postura al reclamar su título como reina en las tumbas de sus padres había sido una real amenaza y no sólo una confrontación inútil como al principio había creído.

Leah se volteó completamente al sentir sus mejillas rojas, furiosa por haber caído en la trampa de ella y humillada por haber subestimado a aquella pelirroja. Y en ese momento, el peligro de ser revocada no fue tan importante como la vergüenza de sentirse vencida por una mocosa.

– De acuerdo, les daremos lo que quieren – finalizó mientras cerraba su computador portátil y cogía su abrigo y cartera. Los pasajes de avión y los papeles sobre la mesa corrieron con misma suerte. –Estaré de vuelta en una semana –

Se dirigió a la puerta con pasos seguros y delicados, obligando a correr al hombre que se había quedado tras ella

– ¡P-pero mi reina! ¡¿y ahora?! –

Ella se volteó a verlo con la única sonrisa que había mostrado en esa conversación.

– Dile a la policía que pueden ocupar la fuerza –

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Max entró a la celda cargando una bandeja con el desayuno. Desde que May se había hecho amigas de las personas del servicio del castillo, sus comidas se habían vuelto variadas y generosas, y distaban mucho de los que recibió al inicio. El chico supuso que ella se alegraría apenas él entrara, el aroma de un kuchen recién horneado era demasiado delicioso como para no notarlo.

Sin embargo no tuvo la respuesta que esperaba. Encontró a la muchacha observando la pared, los dibujos que había hecho hace algunos días continuaban intactos y el contador de días aún permanecía allí, recordándole que el tiempo de su cautiverio seguía en aumento, treinta y tres días para ser exactos.

– ¿May? – la llamó suavemente, más al no recibir respuesta su entrecejo se frunció por la duda – ¿May? ¡May! –

Ella se sobresaltó, saliendo de pronto de un trance que no había notado, y lo miró aturdida por algunos segundos. Cuando se repuso se la sorpresa, le sonrió con alegría, más las sombras bajo sus ojos fue algo que no logró esconder.

– ¡Max! Buenos días –

– ¿Has dormido bien? – él se acercó con la bandeja y la dejó en una pequeña mesa, una que él mismo había traído, y se sentó a su lado. Ella asintió en silencio, más la paz nunca llegó a sus ojos – ¿Sucede algo, May? Me estás preocupando –

La castaña negó levemente con la cabeza, pero su expresión triste así como su falta de apetito daban muestra de que mentía. Max entrecerró los ojos, dándole a entender sus pensamientos y ella supo que tendría que contarle todo. La chica alargó por unos segundos más su silencio, antes de iniciar con el relato.

Luego de unos minutos, un sorprendido Max se atrevió a comentar.

– Vaya, eso es genial, ¿no? Podrás encontrarte nuevamente con él – May asintió, pero sus ojos azulados seguían apagados, perturbados por algo que no se atrevía a decir. – ¿Estás feliz? – ella repitió la acción y la tristeza en su cara se intensificó. Ya aburrido por su actuar ridículo, el chico de lentes se decidió a enfrentar la situación directamente. – ¡¿Entonces por qué demonios tienes esa cara?! –

– ¿Eh? ¿qué cara? – ella lo miró con sorpresa y luego sonrió – ¿De qué estás hablando? –

– ¡MAY! ¡Corta ya esto y dime qué diablos pasa contigo! –

Ella bajó la mirada ante el grito y supo que ya no podía pelear contra lo inevitable. En los días anteriores, Max había demostrado una admirable inteligencia emocional y ciertamente podía deducir casi todos los sentimientos que ella tenía. De alguna forma era muy similar a lo que pasaba con su madre.

– Yo… sólo… me di cuenta de algo – ella bajó su mirada – No lo había notado antes, porque lo había olvidado… pero… cuando él lo dijo, todos los recuerdos llegaron a mí de inmediato... –

– Si no me dices de qué estás hablando, es difícil que pueda entenderte –

– Misty – la complicada emoción que había en el rostro de May, lo dejó aturdido por un momento.

– ¿Misty? –

– Una de las chicas que se comunicó conmigo, la chica de cabello largo – Max recordó el incidente del día anterior, especialmente cuando la niña de cabello corto gritaba, preocupada, el nombre de su amiga.

– ¿Qué pasa con ella? –

La princesa se acomodó en su lugar, llevando su espalda a la muralla de piedra y escondiendo su rostro entre sus piernas, las que había acercado a su pecho y ahora abrazaba. A pesar de su posición, Max lograba ver claramente la oscilación del brillo en sus ojos azulados.

– Cuando era niña… solía estar muy sola... y cuando conocí a Ash, todo eso se acabó de pronto – una sonrisa suave acompañó su relato – Él venía al castillo para arreglar la torre que destruyó y siempre se pasaba a verme y hablar conmigo… probablemente él nunca lo supo, pero su compañía logró hacerme feliz luego de la desaparición de mi hermano, él me ayudó mucho… recuerdo que él siempre me contaba historias sobre el lugar donde vivía, también sobre sus padres y las cosas que hacía fuera del castillo – Max observó a May con un rostro sereno, recordando que ella le había contado sobre su niñez y sobre la orden del rey que la obligó a permanecer siempre en el castillo luego del incidente con el verdadero Max – … Y también… solía contarme sobre ella –

– ¿Ella? – la expresión de la castaña fue suficiente para hacerlo entender – ¿Misty? –

– No había día en que no hablara de ella, siempre comentando sobre lo fuerte que era y también lo molesta que era… – May rio suavemente, aunque sus ojos permanecieron intactos. Parecía que estaba por echarse a llorar – Realmente era divertido escucharle hablar sobre ella y una parte de mí siempre quiso conocerla… luego de un tiempo terminé por admirarla… pero… – May se limpió los ojos con la tela que cubría sus rodillas y luego dirigió su mirada al chico – Cuando cumplí quince años, en mi fiesta de cumpleaños, Ash se me declaró… y desde ese día nunca más escuché sobre Misty, hasta ahora… –

– ¿Te refieres… a que esa chica es ella? – Max estudió a la castaña con una expresión serena, mientras ella asentía – ¿Y qué es lo que te asusta? –

Y la mirada de May se oscureció lentamente, sus ojos brillando con una expresión triste y dolorosa. Aquello fue suficiente para que el chico entendiera que sucedía.

– No deberías preocuparte – Él le sonrió con seguridad – Han pasado muchos años, ¿no? Y él definitivamente te ama. Si no lo hiciera, no estaría buscándote – se levantó de la silla y se acercó hasta ella, acariciando bruscamente la cabeza castaña.

– ¡Ay! –

– ¡Anímate, May! – repuesta de aquel gesto cariñoso, la chica lo miró y sonrió en respuesta a su expresión amable. Asintió, sintiéndose mejor. – Bien, te dejo para que desayunes – él chico empezó a caminar hacia la salida.

– ¡Espera! ¡Max! – él se detuvo y se volteó a verla – ¿Me ayudarás con el vestido? –

– Supongo que sí – él suspiró, su boca frunciéndose en una mueca molesta – No hay forma de que puedas hacer algo tú sola –

– ¡Max! – ella infló las mejillas y el chico sólo rio, saliendo de la celda.

Aun observando el lugar por donde el peliazul había salido, la expresión de May cambió para volver a la tristeza de antes. Sabía que Max tenía razón, que realmente era tonto pensar en situaciones que habían pasado hace tantos años; pero simplemente no podía evitarlo. En su cabeza se repetía sin cesar la conversación que había tenido con su novio, en especial el momento en que mencionó a aquella chica y sus ojos almendrados parecían suavizarse.

Y realmente veía su temor justificado, porque la expresión afable que él solía mostrar cuando hablaba de ella, tan brillante y cálida; nunca la mostró cuando estaba a su lado.

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Debían ser las diez y media o faltaban unos pocos minutos para las once de la noche. El grupo había viajado gran parte de la ruta y habían alcanzado el bus que los acercaba a Ciudad Marina, el lugar donde debían tomar el transfer para llegar a Bahía Gresca.

Pero la emoción de la aventura o la ansiedad de verse enfrentado a otro entrenador, no llegó a Ash. Luego de la comunicación con May, Misty había quedado inconsciente y ni siquiera había despertado para almorzar ni para comer algo en el camino. Él realmente estaba preocupado por ella, pero los suspiros que ella daba de vez en cuando y que por su posición actual lograba escuchar claramente; lograban calmarlo al saber que sólo era por el cansancio. De todas formas quería que ella descansara correctamente en algún sitio y hacerlo en un campamento no parecía la mejor opción, por eso fue un alivio cuando se encontraron con el transporte. Ahora Misty dormitaba a su lado, Pikachu estaba haciendo lo mismo en la falda de ella, y Ritchie y Erika iban los asientos delanteros a los suyos.

– ¡Hey! ¡Ash! – la voz de Erika llegó a él y lo sacó del mar de sus pensamientos. De pronto se dio cuenta que se había quedado mirando a Misty, se obligó a permanecer tranquilo.

– ¿Pasa algo? –

La niña estaba asomada sobre su asiento, tan pequeña que al estar apoyada en las rodillas, sólo se podía ver su cabeza y parte de sus hombros. Ash la vio luchar con sus manos, tratando de hacer visibles sus brazos y fracasando en el momento. Él se puso a reír.

– ¡Toma! – Erika le dijo alegremente, había logrado lo que buscaba y ahora le mostraba una pequeña botella de tono verdoso. Una poción.

– ¿Qué es? – él lo tomó por cortesía, pero su nariz se había fruncido ante el aspecto.

– Es una poción energizante, te hará sentir mejor – ella sonrió emocionada y el moreno no se atrevió a rechazar la oferta, así que decidió beberla. Se veía sorprendido cuando terminó de hacerlo.

– ¡Wow! Estaba muy buena –

– ¿Cierto? Tiene algunas hojas de jazmín que endulzan el sabor y también un poco de miel –

– ¿La has hecho tú? –

Erika asintió – Y he hecho esta para Misty – la niña le pasó una botella con un líquido con un tono verde más claro – Por favor dásela cuando despierte –

Ash estudió la botella con interés con su mano izquierda. La derecha estaba atrapada bajo el cuerpo de Misty, la misma que estaba apoyada en su hombro derecho, con su rostro escondido en el ángulo de su clavícula.

– ¿Por qué es distinta? –

– Le he incluido una fruta de Kalos, es muy famosa porque puede reestablecer la magia de quién la coma. Tenía sólo una, así que se la he dado a ella –

– ¡Wow! Realmente eres buena en lo que haces – Ash recordó lo leído en el libro de Denisse, donde contaba que los entrenadores de plantas sólo podían crearlas, pero no necesariamente saber cómo combinarlas para convertirlas en pociones. Todo el trabajo que ahora se reflejaba en su mano, era mérito de Erika – me gustaría poder hacer cosas cómo estas –

– No es la gran cosa – Erika sonrió, sonrojada.

– Pero puedo hacer un montón de hechizos y puedo extinguir el fuego si quiero – él señaló con una sonrisa tranquila.

– ¡¿De verdad?! ¡Increíble! –

– ¡Claro! ¡Ambos somos muy fuertes! – e iba a empezar a lucir poderes que no tenía, y que si los tenía nunca lo había mostrado, cuando una voz bajo suyo lo interrumpió.

– No te compares con ella – la voz de Misty sonó adormilada y ronca, la calidez de su boca haciéndole cosquillas en el cuello – … La estás insultando… –

– ¡Mist! ¿Te sientes mejor? – Erika preguntó animada, sin notar la incomodidad que atacaba al pelinegro. Con una sonrisa suave, la pelinaranja dejó su posición y se sentó en la silla que le correspondía. Arrastró al pokémon eléctrico con ella, teniendo cuidado para no despertarlo.

– Estoy bien, Eri –

– ¡Tú! – ya repuesto, Ash le dedicó una mirada enojada – ¡Es tan difícil que puedas ser amable aunque sea una vez! –

– ¿Hay algo malo en decir la verdad? –

– ¡MISTY! –

Los chicos se sumergieron en una pelea sin sentido antes de que Erika pudiera detenerlo, pero una parte de la niña estaba feliz al verlos discutir. Luego de tantos días sin si quiera mirarse, ella había olvidado su comportamiento en Ciudad Azulona y empezaba a creer que su viaje estaba destinado a ser incómodo para siempre. Se alegró al saber que todo se había arreglado y también que ellos empezaban a ser cercanos otra vez.

Luego de unos minutos peleando, que terminó por un comentario que los hizo reír ruidosamente y atrajo a la niña a la conversación; los tres entrenadores empezaron a comentar el hechizo de comunicación de esa mañana. Ritchie permanecía dormido en su asiento, por lo que no fue consciente de ello.

– ¿Alguien que se parecía a ti? – comentó Misty con un palito de chocolate en la boca, Ash los había comprado en su primer día en Sinnoh y se los había dado cuando el estómago de la pelinaranja gruñó por el hambre. A su cena improvisada, se habían unido Sparky, Oddish y Pikachu.

– Sí, me dijo que antes de desmayarse había sido atacada por mí – Ash le acercó un palito a Oddish que, imposibilitado por su falta de brazos y lejos de su dueña, le costaba comer cómodamente.

– Eso es muy raro – dijo Erika.

– No lo es – señaló Misty, pensativa, para luego mirar a Ash – ¿No dijiste que te encontraste con Dawn la primera vez? –

– ¿Dawn? ¿La entrenadora de lo normal? – Erika parecía sorprendida.

– Sí, me encontré con ella –

– Entonces es posible que Dawn se haya hecho pasar por ti – explicó Misty – Al ser la entrenadora de lo normal tiene el poder de transformarse en cualquier cosa que ella desee, desde a objetos materiales hasta personas. Es muy probable que se haya transformado en ti y haya realizado un hechizo sobre May para raptarla –

– La transformación de Dawn es increíble, no falla en ningún detalle – Erika le ofreció un durazno a Misty, fruta de verano que había comprado en el camino – Y si no fue ella, pudo hacerlo su pokémon. Tiene un rango aún mayor de transformación –

Misty levantó su mirada con claro interés.

– ¿Su pokémon? –

– ¡Espera! ¿la masa rosada? ¿la que puede cruzar paredes? – Ash exclamó extrañamente emocionado y la pelinaranja lo observó con el gesto fruncido, preguntándose de donde venía aquello.

– Ditto, ese es su nombre – aclaró Erika – es un pokémon de una nueva generación –

– ¿En serio? – preguntó el chico.

– Sí, no lograron encontrar ningún registro sobre él en el pokedéx – el pelinegro recordó vagamente el viaje a la ciudad de los dioses, cuando era un niño y leyó por primera vez el pokedéx, el sagrado libro que contenía toda la información que se tenía sobre los pokémon.

– Vaya... Un pokémon nuevo… – susurraron ambos jóvenes –

Erika sonrió.

– Puede ser que en el entrenador normal no tenga muchos poderes, pero se puede transformar en alguien muy hábil si ocupa los poco que tiene – la mirada alegre que Erika les mostraba era reflejo de la admiración y el cariño que ella poseía hacia sus compañeros, los entrenadores de magia negra – Dawn es una excelente actriz, puede recrear completamente los gestos y los movimientos de la persona que imita. Es por eso que nadie logra descubrirla, ni siquiera Gary puede hacerlo –

Ante la mención del hombre, el ambiente cambió drásticamente. Por un lado, Ash frunció el ceño y giró su mirada hacia el paisaje, mientras comía ruidosamente uno de los palitos de chocolate. Por el otro lado, Misty se había sonrojado suavemente y ahora observaba a Erika con un gesto preocupado, pensando en que tan cercana era la relación entre Dawn y Gary.

La situación no se alargó más, ya que el bus se detuvo en su último destino y los viajeros debieron bajar en la estación. Erika olvidó prontamente su incomodidad hacia ambos chicos, cuando notó que sería ella quién despertaría a Ritchie.

La bajada del bus los dejó en la mitad de Ciudad Marina, un lugar ubicado en la costa este de Shinnou y conocida terminal para aquellos viajeros que deseaban diversión en su travesía. Misty lo recordaba como un sitio lleno de vida, donde las noches se llenaban de luces incandescentes y de personas alegres con coloridos disfraces y máscaras.

Pero cuando llegaron a la calle principal, la alegría de estar nuevamente en aquel lugar se disipó. Misty observó con cierta sorpresa la escasa cantidad de gente y lo lúgubre que todo se veía.

– ¿Qué pasó aquí? – comentó la pelinaranja, su rostro claramente impactado.

– Bien, me siento engañado – tras suyo, Ash cruzó los brazos y la miró con suspicacia – Si no sabes cómo era el lugar, simplemente dilo –

– ¡Sí sé cómo es! ¡He estado aquí antes! –

– ¿En serio? – los ojos almendrados brillaron burlonamente – ¿Entonces dónde está el elefante naranja que caminaba por las calles y además volaba? –

– ¡Eso sí pasó! – aseguró Misty con las mejillas sonrosadas.

– Fue nuestro error guiarnos por los recuerdos de Misty – cruzado de brazos, Ritchie estudió el cielo en búsqueda de la criatura descrita – Tenías cinco años cuando viniste –

– ¡Ritch! – el color rosa aumentó en las mejillas de Misty, más el chico de ojos azules rio y acarició suavemente la cabeza de la pelinaranja.

– Eso no quita que sea muy tierno – señaló Ritchie mientras caminaba hacia una cafetería, probablemente para conseguir información. Quedándose en la calle, a espera de noticias, Misty se giró hacia la niña.

– ¡Eri! ¡Tú si me crees, ¿verdad?! –

– Ah… bueno… – la entrenadora de plantas le sonrió nerviosamente, parecía desatenta.

– ¿Misty? –

La voz de una mujer llamó la atención de los viajeros y se encontraron con una mujer de cuarenta años, de corto cabello rubio y ojos azulados. Misty caminó hacia ella con una expresión sorprendida.

– ¿Tía? – y cuando la mujer desconocida sonrió, la pelinaranja se apresuró en abrazarla.

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Continuará…

Bien, lo sé, ha pasado un tiempo desde que no actualizo… pero en mi defensa!... ok, no tengo defensa :( pero si mucho amor para ustedes!

Lo cierto es que debo hacer un anuncio, por motivos personales la historia queda temporalmente en hiatus. De todas formas intentaré que no sea muy largo, comprometiéndome a terminar esta historia algún día. Les agradezco su comprensión.

Ahora… vamos al RxRxR!

Amy-Light95: hey! Muchas gracias por seguir leyendo esta historia, a pesar que ya te alejaste del fandom (lo que es un lástima, quedan pocos autores pokeshipper por estos lados). De verdad te gusto la razón de por qué Anabel ama a Ash? Uff! Genial, me alegro, aunque también es un poco triste. Y pues sí, Anabel le tiene mucho respeto a Ash, de hecho hay tres personas a la que Anabel les tiene mucho respeto que es Ash, Sabrina y Misty (esto, porque Sabrina le tiene mucho respeto a Misty). Ahora creo que por fin podemos respirar tranquilas (jejeje) y sobre May y Drew, todo tiene un motivo pero se verá más adelante. Muchas gracias nuevamente por tu review y si tienes una duda, manda un MP con confianza!

Ya-chan1: jejeje soy una chica troll, pero sí… por ahora la más cercana para encontrar a May es Misty, se está robando el protagónico. Lo cierto es que sí, faltan muchos capítulos D: a veces me pregunto que estaba pensando cuando me metí en esto xD Gracias por tu review y haré lo posible para salir luego del descanso!

AngelLarc: hey! Muchas gracias :D espero que lo que siga también sea de tu agrado, aunque habrá que esperar un poquito más para la continuación (lo siento por eso). Y sí, Misty se está transformando en el príncipe de este fic… apúrate y gánale Ash! (es broma xd). Espero que este capítulo también sea de tu agrado!

Sumi-chan: primero, como es habitual pero sin duda necesario, muchas gracias por la revisión! En serio! De verdad eres la mejor de todas! :D y.. ahora sí. No sé si te lo he dicho alguna vez, pero tus reviews siempre tienen un efecto positivo en mí y me suben la moral como escritora (asi que tengo fe de que lo dices con sinceridad!), por eso muchas gracias!. En relación a SAO, lo siento pero no creo que ocurra, menos ahora con todo lo del hiatus D: esperemos que no dure mucho. Y sobre la historia, bueno… hay que ver como evoluciona este Ash y también como responde Misty. Pero algo si es seguro y lo tiro como spoiler xD, Misty tiene el elemento opuesto al de Gary, por eso ella es la única que puede contrarrestarlo completamente. Hay que ver que hace Ash para meterse por ahí. Gracias otra vez por tus palabras, por ser mi beta y por todo!

A Bene Placito: O dios! No mueras xD aquí está la continuación, un poco tarde pero ya ha llegado. Gracias por tu review y espero que hayas disfrutado el capítulo.

Andy Elric: técnicamente yo nunca te subo un review asi que debería estar peregrinando al vaticano para que me pudieras disculpar, asi que no mereces nada de nada, sólo un abrazo a la distancia y un gracias por tu comentario! Lo de Anabel es muy triste, solo espero que no exista algo como el karma del escritor y me llegue de vuelta (que sería muy triste). Lo cierto es que a mi también me encanta esto de las historias dentro de historias, asi que no te sorprendas cuando aparezcan algunas más. En mi cabeza, hay escenas retrospectivas de Rtichie, Erika, Ash (sí, aun faltan), Misty (sip, también faltan), May, Drew y Gary. Puede ser que aumenten en número, nunca se sabe. Y sip, Drew y May son hermanos pero tiene una explicación… que se verá más adelante. Espero que la escenita de arriba te haya gustado, por fa comentame que tal te pareció :S Muchas gracias por seguir aquí a pesar de que soy completamente desvergonzada y muchas gracias por el review.

Bien, esto por ahora. Las actualizaciones no tienen alguna fecha tentativa, cómo se explicó más arriba. Ruego su comprensión u.u

I'll see you!

Kasumi_21