-¡El desayuno esta listo!-

Exclame desde la cocina para que Kazui bajara a comer mientras miraba la comida que recién acabe de preparar, básicamente tostadas y tocino, no era de mis mejores platillos, sin embargo no cargaba con los suficientes ánimos para cocinar algo mas elaborado. Si hubiera cocinado ella no habría tenido este problema, siempre con una buena cara sin importar que, claro dejando de lado que a comparación mía no soy tan buen cocinero. Esboce una pequeña al pensar en ella, o eso creo.

Fui a buscar algo de jugo en el refrigerador y pude ver el calendario colgando al lado, era 15 de Junio nuevamente, no puedo creer que ya sean 3 años.. Saco la bebida y me dispongo a acomodar la mesa, en lo que Kazui llega y toma asiento.

-Buenos días papa-

-Buenos días-

Su sonrisa deslumbraba alegría y tranquilidad como la de su madre.

-¿Vedemos a mada goy?

Me pregunto a la vez que masticaba su primer bocado. A duras penas se le podía entender que pregunto, pero yo sabia que quiso decir.

-No hables con la boca llena-

Le regañe ligeramente dándole una pequeña sonrisa.

Seguimos con nuestro desayuno en silencio. En el proceso llego Kon y tomo asiento al lado de Kazui. No dijo nada, se quedo en silencio al acompañarnos. Era inusual verlo de tal manera, suele molestarme como un hermano menor molesto, a pesar de estar en el cuerpo de un pequeño peluche de león, era muy bocón y testarudo, sin embargo, desde que nació Kazui, se ha comportado como un hermano sobreprotector, a pesar de que solo puede defenderlo aconsejándolo y discutiendo con todo aquel que se meta con el, aunque son muy pocos quienes lo traten de mala manera, específicamente el cabeza hueca de Renji, de cualquier forma el pequeño felpudo ha madurado y me siento capaz de confiarle la seguridad de mi hijo.

Una vez que terminamos de desayunar mande a Kazui a que se arreglara para salir pronto mientras yo recogía los trastes. El subió rápidamente por las escaleras emocionado.

La llegar al lavaplatos no pude evitar mirar por la ventana, era un buen día, sentía una clima sereno y nostálgico, estaba nublado, pero no demasiado como para temer por lluvia. El tiempo era agradable, perfecto para salir…

Ciertamente era un día calmado, en especial estos últimos días sin apariciones de hollows peligrosos que requieran de mi intervención, inclusive mi alter ego interno ha estado muy callado, suele molestarme con sus comentarios inadecuados, o en ocasiones criticas, y me saca de mis casillas hasta el punto que empiezo a discutir con hablando verbal y no mentalmente, a veces me creen un loco en la calle cuando me enojo y empiezo a pelear.. ¿conmigo mismo? ¿con mi zanpakuto? ¿o solo mi lado malvado? Nunca me quedo claro la definición de lo que era mi ser interno, es algo complicado de explicar, así como las hadas de los pendientes de Orihime…

-Quizás le deba llevar flores-

Me dije a mi mismo, después de todo ¿si estoy un poco mal de la cabeza? termine de pensarlo un poco y me decidí a que le compraría un girasol en el camino. Era una elección rara pero eran sus favoritos. No pude evitar sonreír mientras terminaba de lavar los trastes.

-¡Kazui, nos vamos en 10!-

Dije en voz alta al empezar a subir las escaleras, una vez termine de limpiar la mesa.

Una vez llego a mi habitación, abro el closet y sin darle mucha importancia tomo lo primero que veo, "estoy listo" pensé, sin embargo, Kazui entra en ese momento llevando a Kon colgando de su cabeza. Kazui llevaba uno de los pendientes de Orihime como un dije en su collar.

Me observaron y pude notar la expresión de desaprobación por parte de ambos una vez que me analizaron de arriba abajo.

-Papa… no puedes ir de esa manera…-

Dijo casi con vergüenza el pequeño peli naranja, mientras empezaba a revolver entre mi ropa dentro de mi armario.

A veces Orihime hacia lo mismo… era una de las tantas cosas que heredo de ella. Creo que lo único que heredo de mi fue el cabello rebelde y la alta presión espiritual.

Al cabo de unos instantes termine llevando un jersey de color blanco y unos pantalones azul marino, o eso creo. Kazui saco una sonrisa de satisfacción. Si el es feliz, yo tambien…

No tardamos en salir de casa y ponernos en marcha. Kazui me tomaba de la mano mientras dirigía a donde íbamos. De los dos, el era quien estaba animado el día de hoy.

Era un trayecto de 15 minutos caminando, en el camino pasamos por el instituto de Karakura, dentro de poco puede que Kazui estudie aquí también y quizás corra con la misma suerte que tuvieron sus padres de conocerse a temprana edad, aun espero que no sea tan drástico como me paso a mi y la situación de la sociedad de almas..

Mas adelante encontramos la panadería donde solía trabajar Orihime, aquí fue donde le pedí que saliera conmigo, fue muy vergonzoso para ambos, aunque estoy seguro en hubiera sido peor frente a mis compañeros del instituto. De igual forma, empecé a venir mas seguido después de eso para acompañarla a casa, pasear juntos o simplemente a verla trabajar. Extrañaba eso..

-Papa mira-

Escuche a Kazui y me saco de mis pensamientos, señalaba una floristería a un lado, debía ser nueva y lo que mas note, es que tenían girasoles en el frente. No dude en acercarme a comprar uno. Kazui lo llevo el resto del camino, el cual seguí en silencio.

Faltando poco para llegar pude visualizar a Tatsuki parada frente a nosotros.

-Tía Tatsuki-

Exclamo Kazui yendo rápidamente a abrazarla. Ella lo recibió con una sonrisa de par en par, aunque pude notar que estaba llorando hace poco por sus ojos rojos. Me acerque lentamente en lo que Tatsuki levanto la mirada y me vio directamente.

-Deberías quitar esa cara, a Orihime no le gustaría, sabes como se ponía ella-

La escuche, aunque solo asentí como respuesta, se que tenia razón pero no podía evitarlo.

-En fin, yo debo irme ahora, es mejor que te apresures en verla.. nos vemos-

Dijo sin mas para seguir su camino, a lo que Kazui se despidió abalanzando la mano de un lado al otro. Estoy seguro de que no quería que la vieran débil, quebrándose en lagrimas en cualquier momento.

Dimos unos pasos mas hasta llegar a la entrada, dude en seguir adelante hasta que vi a Kazui adelantarse demasiado. Trate de seguirle el paso hasta que llegue. El estaba postrando el girasol en su tumba. Me quede en blanco apenas levante la mirada.

Fue hace unos años que sucedió, poco después de que Kazui cumpliera 9 años. Orihime le había regala uno de sus pendientes, en gran parte como una medida preventiva de que sucediese algo, específicamente le dio el pendiente con el espíritu de Tsubaki, el hada capaz de atacar ofensivamente. Había desarrollado la habilidad de manifestar por si sola y atacar de ser necesario.

En parte me pareció mala idea ya que así, Orihime seria incapaz de invocar el escudo y quedaría indefensa, a pesar de dicha posibilidad accedí, ya que después de todo Kazui tendría alguien que lo defendiese, y como yo mayormente estaría algo de Orihime, podría protegerla de todos modos.

Al menos eso creía, hasta unos pocos meses después…

Pude sentir la presencia de un hollow, uno de esos gigantes pero no muy inteligentes, sabia que los shinigamis cercanos eran novatos, así que decidí ir a ayudar.

Poco después de haber derrotado al hollow, pude sentir como la presión espiritual de Orihime se debilitaba. Inconscientemente active el bankai y me devolví lo mas rápido que pude.

Encontré un adjucha, frente a Orihime quien yacía en el suelo y mas atrás un par de gemelos pequeños, que parecían poder ver al hollow por sus expresiones de miedo. Sin dudarlo, blandí mi espada y acabe de un golpe.

Me lance al suelo a ver a Orihime, pero ya era muy tarde…

Desde entonces no puedo evitar culparme cada día, por no poder haberte protegido.

-Si tan solo yo…-

Caí de rodillas y quebré en llanto.

-Lamento no haber estado allí… lamento no haber mantenido nuestra promesa…-

Kazui me abrazo desde atrás.

-Yo… Nosotros te extrañamos-

Ahora éramos los dos quienes derrabamos lagrimas, o mas bien tres..

Desearía poder revivir aquel momento y evitar lo sucedido.

Detener cada pesadilla que tengo sobre lo sucedido.

Sin embargo.. debo ser fuerte… por nuestro hijo y seguir adelante, aunque me duela.

Te extraño.

Te extraño cada día desde que te fuiste y no estoy seguro que hacer.

Pero daré lo mejor de mi para no preocuparte y hacerte feliz.

Nunca te olvidare Orihime…