.

Hola chicos por ahora solo subiré este cap. Puesto que mi computadora esta descompuesta y estoy en el ciber tratando de adaptarla pero es algo tardado así que espero y les guste.

.

.

MARINETTE

Debo estar en estado de shock. ¿Cómo demonios resultó el día de esta manera? ¿Cómo una chica pasa de tener un mejor amigo, un novio, una cartera y un techo sobre su cabeza a estar con el corazón roto y desnuda, de pie congelada en una ducha extraña, mirando a la pared durante media hora seguida? Juro por Dios, si esta es alguna gran broma de cumpleaños elaborada a mis expensas, no le voy hablar nunca a nadie. Nunca más. Jamás. Sin embargo, sé que no es una broma. Una broma es sólo hacerme ilusiones. Supe en el momento en que entré por la puerta principal y me dirigí directamente hacia Nathaliel que todo lo que Luka había dicho era verdad. Evidentemente le pregunté a Nathaliel si se acostaba con Marc, y la mirada en los rostros de ambos habría sido cómica si no hubieran aplastado mi corazón completamente y agotado mi confianza de un solo golpe. Quería hundirme en el suelo y llorar cuando no lo pudieron negar. En su lugar, caminé calmadamente hacia mi habitación y comencé a empacar mis cosas. Marc entró en la habitación, llorando. Intentó decirme que no significaba nada, que el sexo siempre había sido una cosa casual entre ellos, incluso antes de que me conocieran. Escucharla decir que no significaba nada para ellos dolía más que cualquier otra cosa. Si significara algo para alguno de ellos, al menos podría entender remotamente su traición. Pero el hecho de que afirmara que no significaba nada, y sin embargo aun así sucedía, me dolía más que cualquier otra cosa que posiblemente pudiera haber dicho en ese momento. Lo peor de todo es que ellos me usaron de tapadera ambos para no admitir la homosexualidad de Nathaliel. Estoy bastante segura de que fue entonces cuando le di el puñetazo. No facilita las cosas que perdí mi trabajo minutos después de que Luka me dijera lo de Nathaliel y Marc. Creo que está mal visto en la mayoría de las bibliotecas que los estudiantes trabajadores comiencen a llorar y a lanzar libros contra la pared a mitad de su turno. Pero no pude evitar el hecho de que resultó que almacenaba la sección de romanticismo en el momento en el que descubrí que mi novio desde hace cuatro años se acostaba con mi compañero de cuarto.

Las tontas y románticas cubiertas que había en el carro delante de mí me hicieron enojar. Cierro el agua de la ducha de Luka y salgo, luego me visto. Me siento mejor físicamente después de que finalmente me pongo ropa seca, pero mi corazón se vuelve cada vez más pesado con cada minuto que pasa. Cuanto más tiempo pasa, más comienzo a asimilar mi realidad. En el transcurso de sólo dos horas, he perdido los cuatro últimos años de mi vida completamente. Eso es mucho tiempo para invertir en dos personas que se suponía que eran las personas de más confianza en mi vida. No estoy segura de sí habría terminado casándome con Nathaliel o si él habría sido el padre de mis futuros hijos, pero duele saber que confié en él lo suficiente como para posiblemente llenar esos roles, y él terminó siendo lo opuesto de lo que creí que era. Creo que el hecho de que lo estimé erróneamente me molesta más que el hecho de que me engañó. Si ni siquiera puedo conocer con precisión a las personas más cercanas a mí, entonces no puedo confiar en nadie. Jamás. Los odio por quitarme eso. Ahora, no importa quien entre en mi vida después de esto, siempre seré escéptica. Camino de regreso a la sala de estar, y todas las luces están apagadas excepto por una lámpara que hay al lado del sofá. Miro hacia mi teléfono, y son apenas un poco después de las nueve. Muchos mensajes de texto entraron mientras estuve en la ducha, así que tomo asiento en el sofá y los reviso.

Nathaliel: Por favor, llámame. Tenemos que hablar.

Marc: No estoy molesto contigo por golpearme. Por favor, llámame.

Nathaliel: Estoy preocupado por ti. ¿Dónde estás?

Luka: Lo siento por no habértelo dicho antes. ¿Estás bien?

Nathaliel: Te llevaré tu cartera. Sólo dime dónde estás.

Dejo caer el teléfono sobre la mesa de centro y me hundo de nuevo

en el sofá. No tengo ni idea de lo que voy hacer. Por supuesto, no quiero

volver a hablar con ninguno de ellos, ¿pero dónde me deja eso? No puedo

pagarme mi propio apartamento en estos momentos, ya que la ayuda

financiera no llega hasta dentro de un mes. No tengo suficiente dinero

guardado para hacer un depósito y además activar todos los servicios

públicos hasta entonces. La mayoría de los amigos que he hecho desde

que voy a la universidad, todavía viven en los dormitorios, así que

quedarme con ellos está fuera de cuestión. Básicamente me quedan dos

opciones: llamar a mis padres o entrar en algún tipo de relación plural y

extraña, con Nathaliel y Marc con el fin de ahorrar dinero.

No estoy dispuesta a considerar ninguna de estas opciones esta

noche. Simplemente agradezco que Luka me permitiera quedarme en su

casa. Al menos me estoy ahorrando el dinero de una habitación de hotel.

No tengo ni idea de a dónde iré cuando me despierte en la mañana, pero

para eso todavía faltan unas buenas doce horas. Hasta entonces, sólo

continuaré odiando al universo entero mientras siento lástima de mí

misma.

¿Y qué mejor manera de sentir lástima de mí que mientras me

emborracho?

Necesito alcohol. Desesperadamente.

Camino hacia la cocina y comienzo a buscar en los armarios.

Escucho la puerta de la habitación de Luka abrirse. Miro por encima de

mi hombro hacia él mientras sale de su habitación.

Su cabello es definitivamente negro, con sus puntas celestes. Toma eso, Marc.

Tiene puesta una camiseta descolorida y unos pantalones vaqueros,

y está descalzo, mirándome inquisitivamente mientras camina hacia la

cocina. Me siento un poquito avergonzada por ser atrapada hurgando por

sus armarios, así que me alejo antes de que me vea sonrojarme.

—Necesito un trago —le digo—. ¿Tienes algo de alcohol?

Está mirando a su teléfono, mandando mensajes de nuevo. O no

puede hacer dos cosas a la vez, o está molesto porque tuve una mala

actitud con él hoy.

—Lo siento si fui una perra contigo, Luka, pero tienes que admitir

que mi respuesta fue un poco justificada teniendo en cuenta el día que he

tenido.

Casualmente desliza su teléfono en su bolsillo y me mira desde el

otro lado de la barra, pero elige no responder a mi disculpa medio tonta.

Frunce los labios y alza una ceja.

Me gustaría devolver esa ceja arrogante a donde pertenece de un

golpe. ¿Cuál es su problema? Lo peor que le hice fue sacarle el dedo medio.

Ruedo los ojos y cierro el último armario, luego camino de regreso al

sofá. Está siendo un idiota, considerando mi situación. Por el poco tiempo

que lo he conocido, tenía la impresión de que en realidad era un chico

agradable, pero casi preferiría regresar a mi propio apartamento con Marc y

Nathaliel.

Recojo mi teléfono, esperando otro mensaje de Nathaliel, pero es de

Luka.

Luka: Si no me vas a mirar mientras hablas, es posible que quieras

seguir mandando mensajes.

Leo el mensaje varias veces, tratando de darle sentido, pero no

importa cuántas veces lo lea, no lo entiendo. Comienza a preocuparme que

tal vez sea un poco raro y necesite irme. Lo miro, y me está observando.

Puede ver la confusión en mi rostro, pero todavía no se explica. En cambio,

continúa mandando mensajes. Cuando mi teléfono recibe otro mensaje,

miro la pantalla.

Luka: Soy sordo, Marinette.

¿Sordo?

Oh.

Espera. ¿Sordo?

¿Pero cómo? Hemos tenido tantas conversaciones.

Las últimas semanas de conocerlo y hablar con él parpadearon por

mi memoria, y no puedo recordar una sola vez en la que lo haya

escuchado hablar de verdad.

¿Es por eso que Camille pensó que yo era sorda?

Me quedo mirando mi teléfono, hundiéndome en un montón de

vergüenza. No estoy segura de cómo sentirme respecto a esto. Estoy

segura de que sentirme traicionada no es una respuesta justa, pero no

puedo evitarlo. Siento que necesito agregar esto a la lista de "Formas en

las que el mundo puede traicionar a Marinette en su cumpleaños." ¿No sólo

no me dijo que sabía que mi novio estaba follándose a otro, sino que

también olvidó mencionar que es sordo?

No es que ser sordo sea algo que debería sentirse obligado a decirme.

Yo sólo… no lo sé. Me siento un poquito dolida porque no compartió ese

asunto conmigo.

Yo: ¿Por qué no me dijiste que eras sordo?

Luka: ¿Por qué no me dijiste que podías oír?

Inclino la cabeza mientras leo su mensaje y me inundo con más

humillación. Tiene un muy buen punto.

Oh, bueno. Al menos no me escuchará llorar hasta quedarme

dormida está noche.

Yo: ¿Tienes algo de alcohol?

Luka lee mi mensaje y se ríe, luego asiente. Camina hacia el armario

debajo del lavabo y saca un recipiente de Cloralex. Saca dos vasos del

armario, luego procede a llenarlos con… ¿líquido para desinfectar?

—¿Qué demonios estás haciendo? —le pregunto.

Cuando no se voltea, me golpeo en la frente, recordando que no

puede escucharme. Me llevará algo de tiempo acostumbrarme a esto.

Camino hacia donde está parado. Cuando deja el Cloralex en la encimera y

recoge ambos vasos, agarro el frasco de la solución de limpieza y lo leo,

luego alzo una ceja. Se ríe y me da un vaso. Huele su bebida, luego me

hace señas para que haga lo mismo. Con vacilación lo llevo hacia mi nariz

y me encuentro con el ardiente olor a whisky. Levanta el vaso, lo choca con

el mío, y ambos bebemos nuestros tragos. Todavía me estoy recuperando

del horrible sabor cuando recoge su teléfono y me manda un mensaje de

nuevo.

Luka: Nuestro otro compañero de cuarto tiene un problema con el

alcohol, así que tenemos que esconderlo de él.

Yo: ¿Su problema es que lo odia?

Luka: Su problema es que no le gusta pagar por ello y se bebe el de

los demás.

Asiento, bajo mi teléfono, agarro el recipiente y vierto otro trago para

cada uno. Repetimos los movimientos, tomándonos el segundo. Hago una

mueca mientras el ardor se esparce hacia abajo por mi garganta y por mi

pecho. Sacudo la cabeza, luego abro los ojos.

—¿Puedes leer los labios? —le pregunto.

Se encoge de hombros, luego agarra un pedazo de papel y un

bolígrafo convenientemente colocado en el mostrador junto a él. Depende

de los labios.

Supongo que eso tiene sentido. —¿Puedes leer los míos?

Asiente y luego toma el bolígrafo de nuevo. Casi. He aprendido a

anticipar lo que las personas van a decir más que nada. Tomo la mayoría de

mis pistas por el lenguaje corporal y las situaciones en las que me

encuentro.

—¿A qué te refieres? —le pregunto, empujando en la encimera con

mis manos y saltando sobre la barra. Nunca he conocido a nadie que no

pudiera oír. No me di cuenta de que tenía tantas preguntas. Podría ser que

ya estoy sintiendo un mareo, o simplemente que todavía no quiero que

regrese a su habitación. No quiero quedarme sola para pensar en Nathaliel y

en Marc.

Luka deja el bloc de notas y recoge mi teléfono, luego me lo tira.

Saca uno de los taburetes de la barra y se sienta en él al lado de donde

estoy sentada en el mostrador.

Luka: Si estoy en una tienda y un cajero me habla, prácticamente

puedo adivinar lo que me están preguntando. Lo mismo con una camarera

en un restaurante. Es bastante sencillo reunir lo que las personas están

diciendo cuando es una conversación rutinaria.

Yo: Pero, ¿qué hay de ahora mismo? Esta no es rutinaria. Dudo que

tengas muchas chicas sin casa que pasan la noche en tu sofá. Así que,

¿cómo sabes lo que estoy diciendo?

Luka: Porque básicamente me estás haciendo las mismas preguntas

que cualquier otra persona al principio de que descubre que no puedo oír. Es

la misma conversación, sólo diferentes personas.

Este comentario me molesta, porque no quiero parecerme a ese tipo

de personas en absoluto. Tiene que ser aburrido tener que responder las

mismas preguntas una y otra vez.

Yo: Bueno, entonces en verdad no quiero saber sobre ello. Cambiemos

el tema.

Luka levanta la mirada y me sonríe.

Maldición. No sé si es el whisky o el hecho de que he estado soltera

por dos horas, pero esa sonrisa hace algo serio con mi estómago.

Luka: Hablemos de música.

—De acuerdo —le digo asintiendo.

Luka: Quería hablarte sobre esto está noche. Ya sabes, antes de

arruinar tu vida y todo eso. Quiero que escribas las letras de las canciones

para mi banda. Para las canciones que he escrito y quizá para algunas

canciones futuras si estás dispuesta.

Hago una pausa antes de responderle. Mi respuesta inicial es

preguntarle sobre su banda, porque me he estado muriendo por verlo

actuar. Mi segunda respuesta es preguntarle cómo demonios puede tocar

la guitarra si no puede escuchar, pero de nuevo, no quiero ser una de

"esas personas." Mi tercera respuesta es decir automáticamente que no,

porque aceptar darle letras de canciones a alguien es mucha presión.

Presión que en realidad no quiero en este momento, ya que mi vida ha

caído en picado hoy.

Niego con la cabeza. —No. No creo que quiera hacer eso.

Luka: Te pagaríamos.

Eso obtiene mi atención. Repentinamente siento la opción tres

entrar en el panorama.

Yo: ¿De qué clase de pago estamos hablando? Aún creo que estás

loco por querer que te ayude a escribir canciones, pero podrías haberme

atrapado en un momento muy desesperado y desamparado, ya que soy una

indigente y podría necesitar algo de dinero extra.

Luka: ¿Por qué sigues refiriéndote a ti misma como una indigente?

¿No tienes un lugar en el que quedarte?

Yo: Bueno, podría decir que, con mis padres, pero eso significaría que

tendría que transferirme de escuela en mi tercer año, y me atrasaría dos

semestres. También podría quedarme con mi compañero de habitación, pero

no sé cuánto me gustaría escucharla follándose a mi novio de Cuatro años en

las noches mientras trato de dormir.

Luka: Eres una listilla.

Yo: Si, supongo que lo soy.

Luka: Puedes quedarte aquí. Estamos buscando un cuarto

compañero. Si eso significa que nos ayudarás con las canciones, puedes

quedarte gratis hasta que te recuperes.

Leo el mensaje de texto dos veces, lentamente. Y niego con la cabeza.

Luka: Sólo hasta que puedas conseguir tu propio lugar.

Yo: No. Ni siquiera te conozco. Además, tu novia Chillona ya me odia.

Luka se ríe ante ese comentario.

Luka: Camille no es mi novia. Y casi nunca está aquí, así que no

tienes que preocuparte por ella.

Yo: Esto es demasiado raro.

Luka: ¿Qué otra opción tienes? Vi que antes ni siquiera tenías para

pagar el taxi. Dependes de mi misericordia.

Yo: Tengo para pagar el taxi. Deje mi bolso en mi departamento y no

quería regresar a conseguirlo, así que no tenía como pagarle al taxista.

Luka frunce el ceño cuando lee mi mensaje de texto.

Luka: Iré contigo a recuperarlo si quieres.

Lo miro. —¿Estás seguro? —pregunto.

Sonríe y camina hacia la puerta principal, así que lo sigo.

.

.

.

.

Me dejarías un comentario

Por cierto

Saludos day