-Los orbes negros se entrelazaron con la verde mirada de la elfa Eina.

La cual solo sentía empatía por el hombre postrado en cama, después de todo y a palabras de Goki el era su mas grande amigo de toda su vida.

Además de su maestro, la persona que le enseño todo lo que sabe y por ende su fuerza tenia que ser aun mayor a la de la conocida como Guerrera Dorada en toda la ciudad.

Entonces Goki que piensas hacer, cuestiono la castaña con una mirada compasiva, reconfortante, intentando hacer sentir bien a la que era su amiga.

Yo no se...Mi única opción es seguir cuidando de el y buscar a alguien que me ayude con su estado o solo esperar a que despierte.

Su mirada era gélida y seria, su tono por el contrario estaba lleno de angustia y preocupación.

No solo sus palabras denotaban tal sentimiento ya que sus ojos, tan oscuros como una noche cualquiera reflejaban con aun mayor intensidad ese tono que yacía en cada palabra pronunciada.

Ya veo y no has intentado pedir ayuda de una diosa ellas por lo general poseen habilidades únicas y bueno quizás te puedan ayudar.

Eina de verdad denotaba preocupación pura, su tono era mas que evidente y su mirada aun mas.

Ciertamente la afligía ver a su tan seria y callada amiga en ese estado tan vulnerable, no de una forma física si no mental.

No lo eh hecho pero lo hare solo que no se con quien.

mmmm considerando tu popularidad en el gremio no dudo que muchos dioses estarían dispuestos a ayudarte, aunque claro no creo que lo vayan a ser gratis si sabes a lo que me refiero.

La mirada de la elfa era perspicaz y de forma indirecta le decía cual era el precio a pagar y sin duda alguna el dios que ayudase a Goki exigiría que como forma de pago se uniese a su familia o cualquier otra cosa.

Eso la sayayin muy bien lo sabia, no obstante sinceramente poco le importaba con tal de ayudar a la persona que le dio asilo y refugio cuando era tan solo una niña.

Lo pensaré Eina, fue lo ultimo dicho por la oji onyx mientras sus orbes yacían puestos en el hombre postrado en cama mirándolo fijamente.

Una sonrisa se dibujo en el amigable rostro de la elfa y con un tono de voz tan comprensible y ameno le dijo.

Ya veras que se recuperara Goki.

Eso espero Eina...Eso espero.

Meditación.

Una forma de mantener balance entre la mente y el cuerpo y la cual era sumamente importante en tu desarrollo como artista marcial.

Goki era practicante bastante regular de tan simple hacer en el bosque que se encontraba cerca de la ciudad de orario.

En este y encima de una gran roca con sus piernas entre lazadas la sayayin yacía con sus ojos totalmente cerrados.

Su mirada era serena, apacible, imperturbable, su cola de mano yacía completamente estirada y de la cual usaba como base.

Su equilibrio y control de su cuerpo y mente era increíble, los pájaros reposaban al rededor de ella.

Mientras los animales seguian su camino de lo mas normal mientras sus instintos no sentían el mas mínimo grado de hostilidad proviniendo de tan peculiar ser.

No obstante los pájaros salieron volando y los animales se vieron espantados por los pasos de una persona que se escuchaban a la lejanía.

Tan ruidosos, tan escandalosos, tan notorios que si de haberse tratado de una zona hostil la muerte de tal individuo estaba completamente asegurada.

Pero la calma y serenidad de Goki seguía inamovible y permaneciendo en esa misma posición a pesar de sentir el ki tan peculiar que captaban sus desarrollados sentidos como guerrera.

Su cabello tan dorado danzaba en sincronía con el movimiento de la brisa de aquella mañana.

Una pequeña chica de grande busto y ojos tan azules como el cielo con un cabello tan negro como la noche y la cual reflejaba una mirada curiosa observaba a unos pasos de distancia a la peculiar mujer enfrente suya.

Su primer pensamiento fue simple, evidente.

Acaso es una semi-humana nunca la había visto antes.

Su interrogación era comprensible después de todo cualquiera pensaria eso teniendo en cuenta el apéndice sobre el cual goki se encontraba completamente balanceada en total armonía.

Las dos permanecieron así durante unos pocos minutos mas hasta que la sayayin sintiéndose un poco acosada por la forma de ki enfrente suya tomo la decisión de por fin abrir los ojos, para solo mirar a tan peculiar chica enfrente suya.

Hola, fue el simpatico saludo de la chica de pequeña estatura la cual sus labios yacian curvados en una sonrisa.

Hola...

Estaba algo confundida por la chica enfrente mía después de todo era la primera vez que la veía y por su firma de ki

Bueno tiene que tratarse de una diosa.

Que hacías, su mirada azul estaba llena de curiosidad y tomando un poco mas de confianza su pequeño cuerpo ahora se encontraba enfrente de Goki.

La cual ahora se encontraba abajo de la roca con su cola enrollada en su cintura como cualquier otro sayayin.

Solo meditaba, respondí vagamente aunque mentiría si dijiese que esta chica se me hizo un poco extraña.

En cierto sentido me recordó un poco a goku cuando el era tan solo aquel niño que me rescato en las montañas paos.

Oye estas bien no me gusta meterme en asuntos ajenos pero pareces deprimida, los ojos azules de la chica se encontraban mirando fijamente con curiosidad a goki.

La cual solo dejo sus recuerdos de lado y prefirió hablar un poco con tan peculiar muchacha.

Entonces tu eres un diosa cierto.

Vaya como, me sorprende un poco que esta rubia sepa que soy una diosa a final de cuentas no tengo familia y nadie me conoce.

Pues solo lo se.

En mi rostro había una mirada perspicaz no creyéndome tal cosa aunque no insistiría demasiado si la chica no quiere decirme pues haya ella.

Aunque...

Oye tienes una familia.

No, no tengo ninguna respondí un poco desinteresada.

Ya veo y entonces no te gustaría ser parte de mi familia actualmente no tengo a nadie y estoy en busca de hijos.

Sus ojos reflejaban pena ya que en toda la ciudad ella era probablemente la unica que no contaba con hijos que formasen una familia que no hace mucho comenzó a priorizar.

ahhh por cierto mi nombre es Hestia cual es tuyo.

Una sonrisa se dibujo en mi rostro al notar el cierto parecido que esta chica tenia con el sayayin postrado en cama.

Bueno eso era antes de lo de black pero...

aun así me recuerda tanto a el.

Me llamo Goki, respondí mientras levantaba la mano en un claro gesto de amistad.

A ya veo gusto en conocerte Goki.

Esta chica acaso no me conoce, espero que no ya que muchos dioses solo me buscan por mi poder y sinceramente me lleve una buena impresión de ella.

Yo me llamo Hestia y bueno no tiene sentido decirte que soy una diosa ya que ya lo sabías y por cierto que me dices de unirte a familia serias la primera de echo, exclamo con sus labios en curvados en un gesto nervioso por la pena que sentía al ser considerada una buena para nada en los cielos.

Incluso aqui abajo en el mundo de los mortales seguía siendo vista con tales ojos a tal grado que los humanos no conocían la posición de tal chica.

Déjame pensarlo Hestia solo que me gustaría saber si tu sabes de una medicina o poción mágica que ayude a alguien en coma.

Sus ojos...

Porque se ven tan tristes, tan apagados, tan vacíos.

Porque su animo cambio de repente al preguntarme eso.

Acaso ella.

Mejor decidí guardarme las preguntas que surgieron en mi y decidí responder aunque en su mirada hay un toque de esperanza...

Si bueno en realidad no se mucho de esas cosas pero se de alguien mas que es bastante bueno en eso.

Ya veo.

Como el animo de alguien puede cambiar tan de repente al escuchar tan simples palabras, ella sin duda tiene un problema con alguien.

Acaso sera un hermano, un amigo, o tal vez y aun mas importante ella acaso esta enamorada.

Eres una estupida solo porque eres la ultima hembra de los sayayins crees merecer un trato especial.

Ni perteneciendo a la raza guerrera mas temida del universo tienes cualidades para el combate solo sirves para tratar a los heridos que llegan de la conquista del planetas.

Eres un desperdicio no se porque Lord Freezer no te asesina a final de cuentas eres una simple mocosa.

El frío suelo de la celda se sentía como si fuese su primer en aquel lugar, asi es nada habia cambiada.

Ella se sentía tan sola, tan desamparada, tan perdida, ni si quiera era capaz de defenderse a si misma o sobrevivir por su cuenta pues a final de cuentas era tan solo una niña de siete años.

La cual era conservada con vida por mero capricho y para en un futuro ser utilizada como maquina de reproducción por el principe vegeta.

La preservación de la especie era el papel mas importante ahora que su temida raza se encontraba al borde de la extinción y sin duda alguna su destino como fémina no seria el mas placentero para alguien como ella.

El cabello de la niña que era tan oscuro como el vacio del universo ahora yacia teñido de un color carmesí a causa de los innumerables golpes que recibió por el medico que estaba al servicio del emperador del universo.

Esta era su quinta vez en aquel lugar y se sentia extrañamente como la primera, nunca tuvo a nadie que se preocupase por ella y como era costumbre en una raza de salvajes nunca conoció a las personas que le dieron el regalo de la vida.

En cambio y siendo una sayayin de clase baja su destino era ser mandado a otro planeta para conquistarlo

no obstante.

Tal cosa nunca sucedió y por mero capricho del destino sobrevivió a la casi extinción de sus semejantes para finalmente estarse en donde se encuentra en esos momentos.

En aquella celda con su cuerpo mas que magullado y golpeada hasta el cansancio.

Sus ojos estaban apagados, sin vida, su expresión era vacía pero las lagrimas aun escurrían por sus mejillas y lo unico que podia hacer era abrazarse a si misma y por primera vez en su vida haber deseado haber perecido junto a los que se suponía que eran sus semejantes.

Pero ella a vista de otros era una bestia, un monstruo el cual era lo mas asemejado a un humano de carácter y corazón.

Goki que sucede volvió a preguntar por tercera vez una muy curiosa oji azul la cual no despegaba la vista de la rubia.

No, nada no sucede jeje, una sonrisa leve y un gesto de desinterés fue lo que trato de hacer la sayayin lo mas genuino que se podía.

No obstante el recordar de su pasado siempre era tan deprimente y triste para su ser.

esta bien, exclamo la pequeña chica no muy convencida con sus brazos cruzados y desviando la mirada a otro lado como si se tratase de una autentica niña.

por cierto Hestia cuanto falta para llegar a donde vives.

No mucho solo hay que seguir caminando respondió la chica con calma y dejando que entre las dos el silencio abundase una vez mas.

Que raro, nunca había visto esta parte del bosque pensé para mi misma con curiosidad y mis ojos viendo a todos lados.

Sin duda alguna este tipo de lugares con gran vegetación eran de su agrado después de todo ella habia vivido una gran parte de su vida en el bosque.

Ya llegamos, la animada voz de Hestia atrajo mi atención y lo primero que vi enfrente mio fue un edificio en pésimas condiciones mientras que la chica tenia sus manos en la cintura sintiéndose extrañamente orgullosa de lo que era su hogar.

Conque aquí es, mis palabras llevaban un toque de nervios pues no sabia que otra cosa mas decir ante el hogar de esta diosa.

Hasta que senti como mi mano era sujetada con algo de fuerza para luego comenzar a ser arrastrada hacia dentro con los ven aqui ven aquí de la chica inundando mis oídos.

Decidí dejarme a final de cuentas no parecia una mala tipa por la primera impresión que me lleve de ella y al sentir su presencia lo único que hizo fue reforzar tal cosa.

Tal vez podamos ser amiga, no me cayo mal ni nada de eso y su actitud es extrañamente nostálgica sin duda alguna pasar estos últimos diez años sin mucha comunicación con otros aparte de Eina me afectaron un poco jeje.

Debería de relajarme un poco después de todo eso fue lo que Goku tambien me enseño.

Pum Pum Pum

Era el sonido que ejercía el corazón con cada instante que pasaba, sobre una cama yacía recostada la sayayin con su torzo totalmente descubierto y acostada boca abajo.

Sobre ella la iluminada cara de Hestia era decorada por una cara sorprendida, absorta.

Sus ojos se abrieron lo mas que su anatomía lo dejo y con una voz un tanto temblorosa cuestiono.

Entonces tu eres esa tal Goki la guerrera dorada de la que todos hablan y presume ser la aventurera sin familia a la vez que la mas poderosa.

Si.

Yo pensé que solo te llamabas igual digo no seria raro que aveces las personas tengan los mismos nombres solo que como nunca te había visto y.

Sus palabras cesaron de forma tan repentina que solo se quedo encima de tan peculiar mujer, no obstante sus ojos aun seguían absortos en las estadísticas que marcaba el papel entre sus manos.

Fuerza incalculable.

resistencia incalculable.

destreza incalculable.

agilidad incalculable.

magia cero.

Su poder es tan alto que hasta incluso yo siendo una diosa no puedo ser capaz de medirlo.

El sudor escurriendo por sus finas expresiones era mas que notorio, sus ojos azules lo eran aun y sus manos levemente temblorosas solo era clara muestra de que hasta incluso los seres que se encontraban arriba de los humanos, podían sentir, podían llorar, pero sobre todo podían temer hasta lo que incluso ellos no tenían conocimiento alguno.

Un suspiro salió de boca de goki y con una voz un tanto nerviosa dijo.

No pensé que fueras a ponerte tan así para serte honesta es la primera vez que alguien ve esto jeje.

Conque soy la primera eh, pensé un tanto interesada y sintiéndome la diosa mas suertuda del mundo y sin duda alguna sere la envidia de los demás.

A esto ultimo su gesto se transformo en uno de aparente maldad de la cual carecía pero no libre de pecado alguno.

bueno te puedes bajar de mi.

oh si lo siento lo siento ya me bajo.

ufff gracias pensé que te quedarías hay toda la vida jeje reí un poco divertida al darme cuenta de lo que esta pequeña chica pensaba.

Era mas que evidente pero no me moleste en lo mas mínimo en cambio me dio gracia.

Hestia lo siento pero ya me tengo que ir a la mazmorra te veo mas al rato para hablar sobre la medicina que te comente.

De acuerdo Goki.

En menos de dos minutos la camisa y brazier de la sayayin volvieron a estar en su lugar y con algo de prisa salió de aquella iglesia aparentemente abandonada para realizar su rutina del día que habia estado haciendo durante estos últimos diez años.

Conque Goki eh siento que ya eh escuchado ese nombre mucho antes de que se hiciese conocida en la ciudad.

Pero donde lo habré escuchado...bueno no importa sera mejor que yo también me vaya a trabajar jeje.

Sin mas y con una sonrisa la pequeña diosa dejo atrás lo que en un futuro seria su antiguo hogar.

Ottar...

Necesito que intentes averiguar que es lo que con tanto esmero la guerrera de cabello dorado oculta.

Su hermoso cabello azul pálido acompañado de finos y delicados rasgos junto con sus orbes morados la hacían lucir como la diosa de la belleza que era.

Sus palabras fueron dichas con elegancia y un toque de picardía, a lado suyo un semi humano de piel bronceada y de físico musculoso solo escuchaba atento a los deseos de su diosa.

Su mirada castaña era inexpresiva aparentando total desinterés ante todo, excepto ante los caprichos de su codiciosa diosa de la belleza.

Por cierto asegúrate de que no te descubra después de todo ella es la aventurera mas fuerte de orario.

Incluso mas fuerte que tu, si eso llegase a pasar mi plan podría venirse abajo Ottar, espero que tengas total éxito en lo que te estoy encomendando.

Una vez mas su mirada yacía fija en la espalda de la mujer delante suya que solo admiraba desde su gran torre la ciudad que se encontraba bajo sus pies.

El aventurero de nivel siete espero un par de segundos mas por mas indicaciones de la hermosa mujer frente suya.

Pero no paso nada, el silencio era absoluto y en cambio lo único que hacia

era seguir comiendo fresas que se encontraban a un costado suyo.

A pesar de que Ottar era alguien de gran tamaño su sigilo era de envidiar, en ningún momento realizo el mas mínimo ruido en su salida de la extravagante habitación de tan importante mujer.

Freya al sentirse totalmente sola una risa comenzó a salir de entre sus labios y su mirada que siempre parecía tan imperturbable ahora se transformo en una llena de codicia y poder.

La razón, sencilla.

El solo imaginar poseer a la aventurera mas poderosa de todos los tiempos entre sus filas era motivo para una fiesta y como si se tratase de un elixir prohibido sus ojos se abrieron en placer al darse cuenta que una ves mas esa mujer se dirigía a la mazmorra para seguir impresionando la con sus inusuales habilidades.

Eso es mi querida Goki sigue haciéndote mas fuerte, mas fuerte, mucho mas fuerte, tu solo me pertenecerás a mi y a nadie mas.

Pasos.

Ruidosos e interminables pasos de una persona corriendo era lo que se escuchaba a lo largo y ancho en las oscuras y amenazantes cuevas de la mazmorra.

Una respiración rápida y ojos inyectados en miedo era lo que un inocente y joven rostro reflejaba en estos momentos.

Sus piernas seguían y seguían no queriendo ser alcanzado por una criatura de los pisos mayores.

A su espalda un gran minotauro lo perseguía con demencia mientras soltaba estocadas de forma errática.

El inexperto aventurero para su mala suerte se había topado con un monstruo de los pisos mayores.

Que demonios hacia tal bestia en el quinto piso, se cuestiono con incoherencia de todos modos se podría decir que fue mi culpa al subir a este piso sin aun estar preparado.

Ahora me veo arrinconado en un camino sin salida con tan solo una daga entre mis temblorosas manos y enfrente mía un gran monstruo de al menos tres metros de altura que fácil mente podría decapitarme.

Acaso voy a morir...

Mis lagrimas seguían escurriendo de mis ojos color sangre y mi cuerpo no paraba de temblar.

El arma del minotauro se alzo con rapidez y su expresión era de locura total, eso no hizo otra cosa mas que confirmarme mi propio pensamiento.

Yo voy a morir...

Aun no quiero, no debo.

Pero como enfrentare a tal criatura si aun soy muy débil.

Mis orbes se abrieron a su punto mas alto y mi corazón palpitaba como el demonio sentía que se me podría salir en cualquier instante al momento que vi que el monstruo enfrente mía bajo su mano intentando hacer un corte limpio.

Para partirme a la mitad eso sin duda llenaría el lugar de sangre y restos mios que no serian muy agradables a la vista.

No obstante un destello dorado se puso a lado mío, lo siguiente que vi me dejo pasmado, impresionado.

Una hermosa chica de pelo color mas a semejante al dorado apareció frente a mi y detuvo la hacha del minotauro con tan solo una mano.

El esfuerzo que el iracundo animal ejercía era mas que evidente en su expresión y los rugidos que hacia solo confirmaban lo que veía.

Sus dos manos se posaron en el mango de su arma intentando bajarla para al menos cortar a este hermosa chica que tenia una mirada inexpresiva sin denotar esfuerzo alguno.

Hasta que con una patada a la nariz del minotauro fue suficiente para romperle la misma y hacerlo retroceder varios metros.

Sorprendente.

Fue lo único que pude pensar al presenciar todo lo ocurrido, la chica volteo a verme con esa mirada de ojos jade y cuando me dio una leve sonrisa sentí como la sangre se comenzaba a acumular entre mis mejillas.

Me sentí apenado por ser protegido por alguien, en especial por esta hermosa mujer la cual dejo de verme para ponerle nuevamente atención al minotauro frente de nosotros.

El enfurecido monstruo solo se agarraba con desespero su nariz de la cual escurría un notable hilo de sangre.

Sus ojos inyectados en sangre se posaron sobre esta chica y con una embestida digna de un ser irracional fue tumbado nuevamente con tan solo un codazo a la espalda que recibió.

Lo único que pude ver fue el momento en el que esta chica ya se encontraba detrás del minotauro para ver como este caía al frío suelo con un sonido desagradable.

Probablemente su columna estaba destrozada sin duda alguna no se podría volver a poner de pie si ese era el caso.

Una vez mas esta chica con tan solo extender su mano una tipo de espada de color dorado salió de esta como si se tratase de su extremidad causando que el pecho del minotauro fuera atravesado sin mas.

Lo único que salió del hocico de tal bestia eran los quejidos de dolor y furia que su primitivo ser sentía en tales momentos.

Pero cuando esta chica de pelos rubios saco esa extraña espada de energía de su cuerpo ningún otro sonido se produjo nuevamente de tal animal.

Lo único que sentí fue un poco de sangre llegar a mi mejilla mientras mis orbes rojos solo miraban con admiración, agradecimiento, y nerviosismo a esta chica que se comenzó a acercar a mi lentamente con una leve sonrisa en sus labios.

Se agacho para estar a mi altura ya que yo estaba sentado de trasero contra el suelo y lo único que me pregunto fue.

Hola estas bien.

s-s-si, mi voz era temblorosa, apenada, lo único que hacia era verla a la cara con timidez.

Mi corazón latia con aun mayor intensidad que la anterior vez, sin duda estar frente a tan hermosa chica me ponía de nervios.

Su aparente delicada mano se extendió a mi con amabilidad y claramente indicando que la tomara para que yo me levantase.

Lo hice.

Fue lo único que hice y en el momento que mi piel toco la suya un escalofrío recorrió cada centímetro de mi cuerpo.

Mi estomago comenzo a sentirse como dirían muchos con mariposas en el estomago o algo similar.

Antes me parecía un tanto absurdo tal especificación pero ahora puedo jurar que la sensación causaba de todo en mi menos desagrado.

Entonces como te llamas.

Mi voz aun conservaba la timidez que me había invadido rato atrás y si a eso le agregamos mi apariencia sin duda alguna parezco de todo menos alguien fuerte.

Soy Goki, respondió con sus labios ligeramente encorvados haciendo que mis mejillas obtuvieran ese color carmesí que de poco a poco parecía ser eterno.

Bueno lo siento chico pero me tengo que ir tengo que ir a alguien asi que cuídate, sin mas comencé a alejarme de aquel peli blanco que solo seguía abriendo y cerrando la boca.

Claramente intentando decirme algo, incluso voltee a verlo durante unos momentos para ver que me quería decir.

Pero no paso nada.

Su expresión seguía igual y su boca solo seguía abriendo y cerrándose así que mejor decidí irme del lugar con todas las piedras que conseguí para ir a ver a Hestia.

Los pasos se escuchaban cada vez mas lejanos y antes de que Bell lo supiese aquella oji verde ya se había ido sin si quiera haberle podido haber dado las gracias o decirle algo mas normal.

No tan solo un simple si el cual le tomo algo de trabajo decir por los nervios que recorrían cada centímetro de su ser.

Todo el camino de regreso se la paso pensando en tal chica y cuando la volvería a ver si es que tenia la oportunidad.

Lo único que lo saco de sus pensamientos fue la escasa luz del sol que había y cuando vino a darse cuenta ya se encontraba fuera de la mazmorra.

Todo sucio y lleno con heridas menores junto con sus vestimentas levemente maltratadas con algún que otro corte.

Su mano se empuño con fuerza al rededor de su daga y con una mirada determinada se decidió.

Decidió no ser salvado nuevamente y en ves de eso el sería quien salvaría a aquella chica llamada Goki la próxima vez que se vieran.

Todo lo que había pensado era sobre aquello y nada mas, sus pasos comenzaron a escucharse en el lugar y teniendo en mente un solo lugar al cual ir.

Conque Goki espero volver a verte...

Entonces Hestia conque no era mentira lo que me decías acerca de tu familia.

Su voz sonaba un tanto sorprendida, no obstante su mirada y orbes azules seguían serenos, imperturbables.

Enfrente del dios con el pelo azul yacía una Goki que se miraba un tanto ansiosa, su rostro parecía un poco perdido ya que desde que comenzó a venir a la dirección donde se encontraba Hestia.

No pudo evitar no pensar en Goku, no era raro para ella pensar en aquel sayayin aunque la razón era otra.

Se sentía extrañamente angustiada y por si fuera poco lo único que veía era la dirección de su casa.

Mientras que ambos dioses solo seguían hablando con una pequeña chica diciendo la suerte que tenia en haber conseguido a tan valiosa aliada.

Sus manos en la cintura y una mirada triunfante era lo que reflejaba su pequeño cuerpo.

Sin embargo su tan alegre actitud no duro mucho ya que de un momento a otro su amigo de nombre Miach se había percatado de la mirada de la peli rubia.

El silencio inundo el pequeño grupo de tres hasta que finalmente y con curiosidad notable en sus palabras la diosa Hestia finalmente rompió con tal ambiente.

Que sucede Goki.

Su pregunta no fue respondida al instante, su expresión era la misma y con un Miach que solo observaba callado sin decir nada finalmente sus ojos verdes se posaron sobre tan pequeña chica.

No es nada Hestia solo que...solo que no puedo evitar no pensar en un amigo y entonces que hay sobre la medicina esa que me comentaste.

Mira por eso mismo te presento a mi amigo Miach, el al igual que yo es un dios y sabe mas de esas cosas que yo así que pienso que podría ayudarte más jeje.

Su mano toco una de sus mejillas intentando ocultar el hecho de ser un tanto inutil en tal cosa.

Pero reconociendo el hecho que al menos ella le había presentado a su amigo de tanto tiempo.

Hola es un gusto Goki o mejor dicho la guerrera de cabello dorado, honestamente cuando ella comenzó a decirme de ti y que formabas parte de su familia no le creí al principio pero ahora viéndote justo enfrente de mi veo que no mentía.

Una risa nerviosa salió de los labios de Goki al no saber como sentirse ante lo dicho y de forma indirecta mencionando su importancia en la ciudad de orario.

Entonces...hizo una pausa esperando el nombre del dios enfrente suya el cual con una sonrisa amable simplemente respondió.

Me llamo Miach un gusto.

Por mas que intento no pudo.

Por mas que Goki intentara poner una mirada alegre y calmada sus ansias comenzaron a hacerse cada ves mas notables con tan solo el paso de los segundos.

Rápidamente ambos dioses sabían que algo ocurría con la chica enfrente suya y por lo tanto preguntaron.

Que sucede Goki.

No hubo respuesta al principio, en cambio la peli rubia les dio la espalda para luego decir sin mas.

Mejor vengan conmigo no tengo un buen presentimiento y cuando lleguemos les explico todo.

Sus pasos eran apresurados y de a poco su velocidad fue aumentando como casi queriendo correr hacia donde yacía su amigo de toda la vida acostado en aquella cama.

La intriga en las deidades era notable pero decidieron seguirla sin preguntar nada por ahora.

De a poco en ves de caminar rápidamente la sayayin paso a comenzar a correr con una cara llena de preocupación.

Su mirada cada vez mas se descomponía en tal sentimiento y después de un par de minutos por fin llego a las afueras de la ciudad donde su casa se encontraba.

Detrás de ella los dioses tuvieron que correr lo mas que sus piernas les permitía, sin duda algo no andaba bien y el apuro de Goki en abrir la puerta solo confirmo lo hecho.

Las deidades de a poco entraron a la residencia siguiendo a una alterada Goki que ya se había perdido adentró de la casa.

Una puerta abierta y una mirada con sentimientos encontrados fue lo que los dioses observaron en donde se encontraba tan.

Tan...

Tan molesta guerrera.

Su rostro de poco se comenzó a distorsionar en uno de furia a la par que su aura dorada hacia presencia en su cuerpo.

Su poder comenzó a elevarse de a poco causando que el lugar comenzase a temblar.

Pero que.

Fue lo único que pudieron pensar ambos dioses sumamente desconcertados a la par que asombrados.

La razón simple, el poder que liberaba la mujer era sin duda fuera de este mundo y su expresión sumida en furia solo denotaba aun mas su sentir.

Aunque la confusion aun los invadía ya que en aquel cuarto que tenia la puerta abierta se podia observar una cama en la cual no había nada.

Absolutamente nada...

Fin del capitulo.

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