Luka

—¿Segura que no quieres quedarte en casa esta noche?

Chloe niega con la cabeza. —Esa pobre chica necesita un poco de diversión después de la semana que ha tenido. Y yo me he sentido tan abrumada con mi pasantía y la palabra T. Necesito una noche de fiesta. —Se inclina hacia delante y me besa en la barbilla—. ¿Quieres que llamemos un taxi, así puedes beber, o quieres conducir?

Sabe que no beberé a su alrededor. No sé por qué siempre intenta usar su psicología inversa en mí. —Buen intento —le digo—. Conduciré.

Se ríe. —Tengo que cambiarme y prepararme. Nos marchamos en una hora. —Trata de deslizarse para escaparse de mí, pero agarro su cintura y la hago rodar sobre su espalda. Sé que es un hecho que nunca le toma más de media hora prepararse. Eso deja unos buenos treinta minutos.

—Entonces permíteme ayudarte a quitarte la ropa. —Tiro de su camisa para sacarla por encima de su cabeza, y mis ojos caen en el muy delgado sujetador intrincadamente atado que lleva puesto. Sonrío—. ¿Este es nuevo?

Asiente y me muestra su sonrisa sexy. —Lo compré para ti. Cierre delantero, justo como te gusta.

Pellizco el cierre y lo abro. —Gracias. No puedo esperar para probármelo.

Se ríe y me da un golpe en el brazo. Le quito el sujetador, luego desciendo sobre ella y dejo caer mi boca sobre la suya.

Paso la siguiente media hora recordándome a mí mismo lo mucho que la he echado de menos. Me recuerdo a mí mismo lo mucho que la amo. Me recuerdo a mí mismo lo bien que se siente cuando estamos juntos. Sigo recordándomelo una y otra vez, porque durante la semana pasada, se sintió como si estuviera empezando a olvidarlo.

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Yo: Estate listo en treinta minutos. Vamos a salir.

Philip: No quiero salir, tengo el turno matutino mañana temprano.

No. Tiene que ir. No puedo salir con Chloe y Marinette solo.

Yo: No, vendrás. Estate listo en treinta minutos.

Philip: No, no lo haré. Pásatelo bien.

Yo: Irás. 30.

Philip: No voy.

Yo: Vas.

Philip: No.

Yo: Sí.

Philip: No.

Yo: ¿Por favor? Me lo debes.

Philip: ¿Por qué demonios te lo debo?

Yo: Veamos, por el valor de un año de renta, por ejemplo.

Philip: Golpe bajo, hombre. Está bien.

Gracias a Dios. No sé cómo será Marinette cuando bebe, pero si es un peso ligero como Chloe, no creo que pueda manejarlas a las dos yo solo.

Camino hacia la cocina, y Chloe se encuentra en el fregadero, sacando una botella de Pine-Sol. La sostiene en alto para preguntarme si quiero, y niego con la cabeza.

—Supuse que ahorraría dinero si me bebía un par de tragos aquí primero. ¿Crees que Marinette quiera?

Me encojo de hombros, pero saco mi teléfono para preguntarle.

Yo: ¿Quieres un trago antes de que nos vayamos?

Marinette: No, gracias. No sé muy bien si tengo ganas de beber esta noche, pero ustedes sigan.

—No quiere ninguno —le digo por gestos a Chloe. Philip sale de su habitación y ve a Chloe sirviendo un trago de la botella de Pine-Sol5.

Mierda. Ahí va el escondite.

Él ni siquiera parpadea cuando la ve llenando su vaso. —Que sean dos —le dice—. Si Luka va a obligarme a salir esta noche, haré que se arrepienta de ello.

Inclino la cabeza. —¿Desde hace cuánto tiempo sabes que eso no era un producto de limpieza?

Se encoge de hombros. —Eres sordo, Luka. Te sorprenderías de la cantidad de veces que estoy detrás de ti y ni siquiera te das cuenta. —Coge el vaso que le sirvió Chloe y ambos cambian su atención a algo detrás de mí. Sus expresiones sorprendidas me obligan a darme la vuelta y ver lo que miran.

Oh, guau.

No debería haberme girado.

Marinette sale de su habitación, pero no sé muy bien si en serio es Marinette. Esta chica no lleva camisetas holgadas ni camina por ahí con el cabello recogido y la cara limpia. Esta chica lleva un vestido rojo sin tirantes que es cualquier cosa menos simple. Su cabello azul-azabache va suelto y tiene volumen, y pienso que probablemente huele tan increíble como se ve. Ella sonríe junto a mí, y dice—: Gracias —a Chloe o a Philip, uno de los cuales es más que probable que acaben de decirle lo increíble que se ve. Les sonríe, pero luego levanta las manos y grita—: ¡No! —justo cuando una llovizna de líquido cae sobre mí desde atrás.

Me giro, y Philip y Chloe tosen y escupen en el fregadero. Philip bebe directamente del grifo, poniendo una cara que dice que no disfrutó de lo que acaba de bajar por su garganta.

—¿Qué demonios? —dice Chloe, arrugando la cara y limpiándose la boca.

Marinette entra corriendo en la cocina con una mano sobre su boca. Sacude la cabeza, tratando de no reírse, pero parece arrepentida al mismo tiempo. —Lo siento —sigue diciendo una y otra vez.

¿Qué demonios acaba de suceder?

Philip se recompone, luego se vuelve hacia Marinette. Habla y hace signos al mismo tiempo, lo cual aprecio. Él no puede saber lo aislado que te sientes cuando te encuentras en un grupo de gente que oye, pero no importa qué pase, él siempre habla con señales cuando me encuentro en la habitación con él. —¿Estuvimos a punto de bebernos un trago entero de Pine-Sol?

Mira a Marinette con dureza. Le responde, y él repite su respuesta con gestos para mi beneficio. Ella dice—: No se supone que lo bebieran. Se supone que era para Luka. Y no, no puse Pine-Sol ahí dentro, idiota. No trataba de matar al chico. Era zumo de manzana y vinagre.

Intentó gastarme una broma.

Y falló.

Me empiezo a reír y le escribo un mensaje.

Yo: Buen intento. Fue un esfuerzo valiente, a pesar de que te salió el tiro por la culata.

Se voltea a mirarme.

Miro a Chloe, por suerte se ríe de ello. —No hay forma de que pudiera vivir aquí —dice. Camina al refrigerador y saca la leche, luego prepara una rápida bebida para ella y para Philip para deshacerse del mal sabor.

—Vámonos —dice Philip después de beberse la leche y dejar la taza en el fregadero—. Luka conducirá porque yo no seré capaz de andar dentro de tres horas.