Quisiera Saber – Antología Musical 05

Antología participante en el Reto de Cuarentena del grupo FF: DSTLO.

Los personajes de Resident Evil que aquí aparecen pertenecen a Capcom, solo la idea original de la historia me pertenece

Leon Kennedy, no acostumbraba beber después de una misión, y menos de una como la de Lanshiang, sintió que no tenía nada mejor que hacer, que sentarse en la barra de un pequeño bar latino ubicado en Washington DC.

Había pedido un par de tragos antes de pedir que le dejaran la botella de una vez, bebió uno tras otro vaso, jugueteando con los hielos haciéndolos rodar, viendo reflejado en ellos la imagen de Ada Wong, tan fría como aquellos hielos en su vaso, pero, lamentablemente para él, no tan transparente. El vaso de wiski se le escapó por entre los dedos, derramando el agua que había acumulado por los hielos deshaciéndose.

— Hijo, creo que ya has bebido demasiado— le dijo el encargado en un perfecto inglés, pero con un marcado acento mexicano

— Bah, estoy bien — gruño león arrastrando las palabras — solo…. Necesito otra botella

— No quisiera que me clausuraran a causa de que un agente del DSO quedo en coma etílico en mi bar— le riño de nuevo — anda ve a lavarte, yo te pediré un taxi

— La noche es joven mi amigo — sonrió levantando un poco su tambaleante cabeza— y si sobreviví al infierno de Tatchi… un par de botellas de wiski no me mataran — agrego sacudiendo su mano como si quisiera espantar una mosca invisible delante de su cara — vamos amigo… solo un par de copas más… tú sabes… por este ebrio enamorado

Sí que sufres de mal de amores no Amigo— respondio el dueño en un claro español, sirviéndole otro vaso de wiski

— ¿Por ella? Ya olvidé las veces que casi me matan por ella— respondio con un leve gruñido bebiendo el contenido de su vaso en un sorbo— y aun así… no sé qué demonios piensa, ni logro entenderla.

"Quisiera saber que sería ser tú
Saber lo que ves cuando me miras
Si pudiera actuar una vez de ti
Y cambiar la expresión que expulsas.

Quisiera saber si eres tú
Saber si te das cuenta
¿Existo todavía?"

La música sonaba de fondo, Leon volteo a la rockola, viendo un chico de unos veintitantos mirando la brillante pantalla, Leon podía entender algo de español, aunque no podía hablarlo de manera fluida, aquella canción se le metió hasta lo más profundo de ebrio cerebro

¡Eh tú! ¡Amigo! — balbució en un grotesco español llamando al chico de la rockola — ¿puedes subir un poco el volumen?

El chico lo miro de reojo subiendo un poco el volumen, Leon volvió a mirar hacia las botellas de la barra, sonriendo como idiota por la embriaguez

— Sí que debes estar muy metido con esa mujer — murmuro el dueño secando unos vasos — si tan misteriosa es, ¿por qué no te rindes hijo? Mujeres así hay muchas, solo se quedan hasta obtener lo quieren y luego…

— Te dejan hecho una mierda — completo león extendiendo el vaso para recibir más néctar alcoholizante — si, ella es así… me tiene tal cual un gato tendría a un ratón entre sus garras, simplemente me atrapa, juega conmigo entre sus garras y después pierde el interés, y se va en lugar de destriparme — mascullo bebiendo todo de un trago

"Quisiera saber que sería ser tú

y porque me volví tu infierno

Si pudiera hacerte volver

no siempre es imposible

Quisiera saber si eres tu

saber si te das cuenta,

existo todavía

Quisiera saber si eres tú

solo tu cuerpo sigue aquí esperando por ti"

— Y como esa canción dice… quisiera saber que sería ser ella — tosió un poco — saber qué diablos ve ella cuando me mira — suspiro — y una mierda ¿verdad?

— Sabes hijo, piensa mi consejo, he visto a muchos grandes hombres perderse en el alcohol por culpa de una mujer misteriosa de la cual no consiguen nada más que pena — le aconsejo el dueño dándole unas palmaditas al hombro — ve a descansar muchacho, no es una botella de alcohol lo que necesitas en este momento …

Leon llevo el vaso de wiski a su frente, sintiendo la humedad del vaso pegarse a su piel, permaneció así unos instantes antes de ponerse de pie.

Tardo un poco en mantener el equilibrio, quizá no estaba tan mal todavía, al menos aun sabia donde diablos estaba, donde tenía la billetera, y donde estaba su apartamento.

— Quizá después puedas darme más consejos viejo — arrastro las palabras, dejando el dinero sobre la mesa — cuando no esté tan ciego y sordo como hoy, quizá pueda poner en practica algunas de tus palabras

Salió ligeramente tambaleante del lugar, perdiéndose entre las transitadas calles de la capital estadounidense, tomaría un taxi para ir a casa, tomaría un baño, e iría a terminar el papeleo de la misión al día siguiente, sintiendo una cruda terrible, tanto física, como moral.