Después no vuelvas suplicando (Song Fic Mala Gente- Juanes) – Antología Musical 07

Antología participante en el Reto de Cuarentena del grupo FF: DSTLO.

Los personajes de Resident Evil que aquí aparecen pertenecen a Capcom, solo la idea original de la historia me pertenece.

15 de agosto de 1998

Las cosas no podían empeorar, de verdad que ya no podían empeorar más, y si lo hacían, debía de ser la mujer más desafortunada del jodido mundo.

Habían perdido a casi todo el equipo STARS en las montañas Arklay, víctimas de los monstruosos experimentos de Umbrella, de todos los miembros, solo habían sobrevivido 5, el capitán Wesker los había traicionado, y había resultado que siempre había trabajado para la farmacéutica. En la RPD los tildaban de locos drogadictos, los habían suspendido de su empleo, y ahora Chris salía con aquellas hirientes palabras ¡estaba al borde de darse un tiro por estrés!

Después de la misión en la nada abandonada mansión Spencer en el bosque de las montañas, Chris y ella se habían vuelto algo más cercanos que solo compañeros sobrevivientes de STARS, ella le había escuchado con sus teorías e investigaciones que hacía a la sombra de la RPD, lo había apoyado, y había algo especial y serio entre ambos, pero ¿que había cambiado?

Chris la había llamado en la madrugada, y la había citado en su apartamento, ahí le había comentado acerca de los planes que había estado meditando las últimas semanas

— Iré a Francia, a las oficinas centrales de Umbrella, buscare todo lo que pueda, pero no descansare hasta encontrar algo para hundirlos

— Has comentado esto con los demás?

— El gallina de Brad no querrá ni saber de esto— respondio — Rebecca es apenas una niña, no quiero que cargue más de lo que ya está cargando

— ¿Y Barry? — pregunto Jill insistente — y yo? — se preguntaba a si misma

— Barry ya tuvo bastantes problemas, no quisiera que su familia estuviera en peligro real esta vez, bastante estresante fue la sola idea de pensar que sus hijas y su esposa fueran a salir heridas a causa del chantaje de Wesker

— ¿Y qué pasa conmigo? ¿Con nosotros?

— Esta vez no habla un nosotros Jill — respondio mirándola a los ojos — sé que lo que ha pasado entre nosotros estas semanas ha sido importante, pero es mejor dejarlo hasta aquí

— ¡¿Dejarlo?! Que quieres decir Chris? Acaso no…

— Jill, sabes a que me refiero… estas semanas han sido especiales a pesar de la mierda de suerte que nos hemos estado cargando desde lo de Arklay, y me alegro de haberlas compartido contigo, pero lo mejor es poner un hasta aquí — se excusó— no puedo llevarte conmigo, me movería más lento y no podría pasar tan desapercibido en mis investigaciones…

Jill permaneció seria mirándolo a los ojos, las lágrimas picaban en sus ojos, pero no lloraría, no dejaría que el la viera llorar por su causa.

— Jill, entiende por favor — insistió— sabes que aún podemos seguir siendo amigos, pero solo amigos

— Solo amigos — murmuro suspirando — vale, te… te deseo buen viaje Chris— respondio tratando de sonar tranquila — sabes que puedes seguir en contacto con los demás miembros del equipo

— Si esto sale como espero… nos reuniremos para darle el golpe final a Umbrella

Jill solo asintió, se despidió de Chris de manera muy formal y se marchó, quería regresar a su apartamento cuanto antes y desahogarse con un grupo bastante grande de cerveza.

20 de septiembre de 1998

Contemplo su rostro ojeroso en el espejo de su cuarto de baño, se veía fatal, casi como uno de aquellos zombis.

Y una mierda — chasqueo cerrando la llave del agua

Observo las latas acumuladas en su comedor y en la cocina, y en el piso, prácticamente estaban regadas por todo el departamento. Sintió asco por el basurero en que había dejado que su vida se convirtiera a causa de su mal de amores.

Vas a pagarla caro, Porque a mí tú ya no me interesas

Se repitió a si misma lo mismo hasta que medio término por creérselo, tomo una bolsa negra para basura y comenzó a juntar a todas sus compañeras durante el último mes.

Ya no hay más espacio para todas ustedes, he perdido demasiado tiempo y Umbrella debe de seguir vigilándome. Si es que eso es lo que hace.

Jill cerro la bolsa y bajo las escaleras del edificio para llevarla hasta el contenedor de basura en el callejón trasero, debía levantar el rostro, seguir con su investigación sola y conseguir la mayor cantidad de datos que pudiera.

O mejor aún… ¿por qué no me largo de este lugar de una buena vez?

Aquello ya no parecía tan mala idea, Barry y Rebecca habían abandonado la ciudad días después que Chris, Barry quería poner a salvo a su familia y las había llevado a Canadá, y Rebecca había partido con la excusa de buscar información fuera de Raccoon City. Solo quedaban Brad y ella, y eso lo sabía porque Brad le había enviado una pizza con una nota la noche anterior a su departamento.

Larguémonos de aquí, ya estoy harta de sentirme observada

01 de octubre de 1998, después del amanecer.

Jamás se había sentido tan agotada tanto física como mentalmente, sentía que sus piernas temblaron al bajar del helicóptero, sus oídos zumbaban desde el momento de la explosión del misil que había borrado toda Raccoon City. Todos estaban muertos, los ciudadanos se habían infectado tan solo 48 horas atrás, y ahora la ciudad completa no era más que un cráter en medio de las montañas Arklay.

Sintió como estaba a punto de desvanecerse, unos firmes brazos la sujetaron por la cintura sirviéndole de apoyo.

— ¿No te vas a rendir ahora verdad súper poli? — bromeo Carlos mirándola a los ojos, aquella cálida y galante mirada reflejaba preocupación

Carlos Oliveira, la había encontrado justo en el momento que más lo necesitaba, Umbrella había soltado un monstruo para darle caza a los STARS supervivientes que quedaban en Raccoon, aprovechando el caos que reinaba en la ciudad a causa de los miles de infectados que ahora dominaban las calles.

Carlos le había salvado el trasero en más de una ocasión, incluso arriesgándose a buscar una cura para ella cuando el Némesis la había infectado.

— Solo estoy cansada — respondio sonriendo

— Aun no te recuperas de la infección? Quizá necesites ayuda para andar

— Puedo andar bien sola, gracias

— No fue lo que yo vi — sonrió tomándola en sus brazos repentinamente — no pude recuperar la vacuna a tiempo, al menos déjame ayudarte con esto — susurro pegando su frente a la de ella

Jill no protesto más, se sentía reacia a abrir nuevamente su corazón después de lo que había pasado con Chris, no quería una decepción así tan pronto. Pero no podía negar que, en aquellos últimos días, Carlos la había hecho sentir segura y protegida.

Las miradas juguetonas se habían transformado en silenciosos coqueteos, la desconfianza inicial había desaparecido, Carlos, al igual que ella, solo era una víctima más de Umbrella.

— Busquemos donde descansar súper poli — murmuro besando su frente — te lo mereces después de todo

— Te quedaras conmigo ¿no es así? — le pregunto, había intentado ocultar el miedo de quedarse sola de nuevo, de que Carlos la abandonara como Chris lo había hecho.

— Jill, eres una mujer asombrosa y muy fuerte… si alguien como yo puede hacerte compañía y puede quedarse a tu lado, con todo gusto me quedare… no quiero vivir en un mundo sin Jill Valentine, eso sería muy duro y cruel

Las mejillas de Jill se sonrojaron como no lo habían hecho en meses, acaricio las mejillas llenas de tierra y raspones de Carlos, y atrapo sus labios con los suyos.

31 de octubre de 1998

El viaje había sido más largo y cansado de lo esperado, Jill estiro los brazos al bajar del avión para desentumirse.

— Lista para conocer la ciudad del amor? — le pregunto Carlos abrazándola por la espalda

— Estoy lista pasa salir del aeropuerto, tomar nuestras maletas e ir a un hotel a descansar, ya iremos de turistas después de acabar lo que vinimos a hacer

Durante las últimas semanas se había dedicado a reponerse y a mover sus contactos para filtrar información acerca de lo sucedido en Raccoon. Fue entonces que Barry la había llamado para reunirse en Francia con el resto del equipo, el incidente de la ciudad había sido demasiado para que Umbrella pudiera taparlo, debían redoblar esfuerzos juntos para acabar de una vez por todas.

Jill había dudado unos instantes en partir, pero Barry tenía razón, si no era en ese momento, entonces ¿cuándo seria?

Carlos la había animado a seguir adelante, recordándole lo fuerte que era, y que no echara en saco roto todo lo que había sucedido en la ciudad.

Iré contigo si tienes miedo de dormir sola por las noches

Eso le había dicho, y ella había aceptado su compañía, no quería partir sola a un continente del que solo sabía lo que su padre le había contado.

01 de noviembre de 1998

Jill esperaba en una cafetería típica parisina que habían acordado como punto de reunión, estaba algo incomoda y nerviosa, pero aun así había decidió ir sola para reunirse con sus compañeros.

Chris llego antes que los demás a la reunión, la angustia en el pecho de Jill aumento, respiro profundamente dándole un sorbo a su cappuccino para relajarse. Ambos se saludaron como viejos amigos, Jill se sorprendió pro aquello, había temido tanto a la angustia y dolor que le creía que sentiría por ver a Chris de nuevo, pero aquellas agobiantes emociones no habían llegado en absoluto.

Chris trato de sacar algo de charla, preguntando por todo lo que había pasado en Raccoon en su ausencia, Rebecca y Barry se unieron a la mesa en ese momento, Jill solo se limitó a responder que Brad había muerto después de advertirle del peligro que corría en la ciudad, del monstruo que la había perseguido durante todo ese tiempo y que no descansaría hasta matarla. Y finalmente de la explosión.

La pequeña reunión trascurrió en calma mientras los 4 STARS acordaban un plan de acción a partir de ese momento.

Jill pago su parte de la cuenta y se despidió de sus compañeros, Salió de la Cafetería caminando tranquilamente, hasta que escucho a Chris llamándola a sus espaldas.

— Jill, si no te molesta, quisiera hablar un momento contigo

— ¿Hablar?

— De lo sucedido en Raccoon… antes de todo el desastre… de lo sucedido entre nosotros

—Chris… no hay nada de qué hablar en cuanto a eso— respondio tranquila — entiendo tus razones de haberte marchado, y me quedaron claras tus intenciones

— No entiendes— mascullo tomando su mano— Jill fui un imbécil, un completo imbécil por haberte dejado … debí… debí

— Chris, no importa ya— respondio suspirando

— Jill, por favor… intentémoslo de nuevo— le pidió con seriedad— regresemos, intentemos estar juntos de nuevo

— ¡¿Que regrese ahora?!— Exclamó sorprendida— Chris, ¿qué sentido tiene que regresemos ahora? ¡Ya no es lo mismo!

— Jill, démonos otra oportunidad de intentarlo, quizá funcione

Había maldecido tanto a Chris mientras permanecía ebria en su departamento por haber jugado con sus sentimientos, deseando que se quemara enterito en el infierno por ello. Y ahora el volvía a pedirle que regresará

— Lo siento Chris, pero en este momento, es a mí a quien no le importa volver a intentarlo— respondio soltando su mano — Podemos seguir siendo solo amigos como me lo habías pedido, pero ¿más que eso? ¡No! ¡Lo siento mucho!

— Por favor! Ji….

— ¡Jill! — la llamo alguien a espaldas de Chris

— ¿Carlos?!— Exclamo Jill sonrojada — creí que esperarías en el hotel

— Me aburrí de la espera y pasaba por aquí, esperaba aquí su reunión hubiera terminado ya y aprovechar el resto del día conociendo la ciudad del amor, ¿que dices súper poli?

Jill sonrió cálidamente, noto la mirada confusa de Chris viendo al recién llegado

— Chris, quiero presentarte a Carlos Oliveira, me ayudó mucho cuando lo necesite en mi escape de Raccoon City

— Jill me ayudo más a mí de lo que yo la pude ayudar a ella, ¡es una mujer asombrosa e invencible!— respondio el joven latino — Mucho gusto, mi nombre es Carlos Oliveira

— Mucho gusto, soy Chris Redfield— respondio tratando de no sonar hostil, entendía lo que estaba pasando entre ese tal Carlos y Jill

— Lo siento Chris, tengo cosas que hacer, nos veremos en la próxima reunión

Jill se marchó al lado de Carlos, el cual simplemente la tomo de la mano y beso sus labios mientras caminaban en dirección a la torre Eiffel.