Encontramos amor (Fic Song We Found Love- Rihanna) – Antología Musical 10
Antología participante en el Reto de Cuarentena del grupo FF: DSTLO.
Los personajes de Resident Evil que aquí aparecen pertenecen a Capcom, solo la idea original de la historia me pertenece
Habían pasado 4 años del incidente de Raccoon, se habían conocido en el lugar más desesperanzador de la tierra.
Pero aquello solo era parte de una vieja pesadilla, una que había quedado muy atrás en el pasado. Su sombra cubrió la sombra de su compañera cuando se aproximó para abrazarla por la espalda.
Jill acaricio los musculosos brazos de su acompañante. Después del juicio contra Umbrella y de todo lo que habían pasado para derribar al gigante farmacéutico, al fin tenía tiempo de descansar, relajarse.
Se había ido de viaje con Carlos, viajaron por Europa, y después a Rio de Janeiro, ciudad natal de Carlos.
—Llegamos a tiempo para el festival — le susurro al oído — y hay alguien que deseo presentarte
—a mí?
—así es, a mi abuela le encantara conocerte súper poli, le he contado mucho de ti
Jill se apeno, aquello le parecía una presentación demasiado formal, pero también sintió curiosidad por conocer a la abuela de Carlos.
Martina Carvalho de Oliveira era una mujer bastante fuerte para ser una persona de 80 años, barría la acera de su modesta casita todas las mañanas, y el reto del día lo usaba para realizar diversas tareas domésticas. Carlos y Jill la toparon justo cuando venía de regreso de hacer las compras en el mercado local
— Vovó, eu lhe disse para não carregar coisas pesadas sozinha — Carlos la riño por cargar cosas pesadas estando sola
— esses jovens que pensam que podem fazer tudo, se eu não sou tão velho; pirralho— refunfuño la mujer, argumentando que no era tan vieja, aun así dejo que Carlos llevara las compras— te marchas unos años a trabajar en estados unidos y me tratas como una carga, quien lo diría, menino ingrato— Martina se percató de la presencia de una muy confundida apenada Jill— }Carlos, cuando pensabas decirme que traerías a contigo? — lo riño jalándole la oreja— muchacho desatento, la comida aún no está lista y la casa no está limpia, debiste llamarme antes, que va a pensar esta jovencita de tu abuela, y de la educación que te dio
— yo… ahhh… no… no se preocupe, yo…. Esto bien — balbució Jill completamente apenada — no quiero causar molestia, de verdad…
— Debes de ser una mujer muy paciente para soportar las ocurrencias de este niño— sonrió la anciana de manera amable — pero no se queden ahí, entren
Jill los siguió al interior de la modesta y acogedora casita, aquel lugar era tan cálido, charlo con la abuela de Carlos durante horas, conociendo más al ocurrente Carlos Oliveira, y como soñaba ser un gran futbolista cuando era niño, debutar en un gran partido en el estadio de maracaná, y convertirse en estrella en un mundial bajo la dirección técnica de Edson Arantes do Nascimento "Pelé".
Llegadas las 11 de la noche, la anciana se retiró a dormir, después de preparar una habitación para Carlos y para Jill, la cual se sintió apenada por tanta hospitalidad. Ambos permanecieron en la azotea de la casa, admirando el paisaje que se extendía colina abajo, las luces del camino que recorría la zona turística costera parecían diamantes amarillos que brillaban a lo lejos. Pero Carlos solo tenía ojos para Jill en ese momento, ella era su único diamante que brillaba con la luz que la acariciaba.
— nunca creí que algún día estaría así… en este lugar— Jill sonrió sin despegar su mirada de las luces, Carlos paso su brazo por los hombros de su compañera— nos conocimos en un lugar desesperanzador…
— y conocimos el amor en ese sitio sin esperanza — le sonrió Carlos— y mañana súper poli, te enseñare lo que es divertirse en Rio de Janeiro a mi manera
Y así fue, Carlos llevo a Jill por todo Rio, le enseño a andar en skate en un pequeño parque con rampas, jugaron una cascarita con jóvenes lugareños donde Carlos le mostro sus dotes de deportista a la ex STARS, y ella descubrió que sus dotes con el balón eran nulos. Le enseño a patinar al borde de la playa y compartieron un helado juntos, Se bañaron con una soda batida a causa de su mal equilibrio en patines, y jugaron con las olas en la playa de Ipanema y rodaron abrazados en la arena, compartiendo sus labios.
Jill descubrió que hacer locuras como esas no tenían nada de malo, ni tenía nada de que avergonzarse, y todo aquello era más divertido si tenía a alguien tan ocurrente como Carlos para acompañarla. Y eso que aún no comenzaba el Festival de Rio.
Diamantes amarillos en la luz
Y nosotros estamos cara a cara
Encontramos el amor en un lugar desesperanzador…
—
Ultimo fic del reto, vaya, yo creía que iba a acabar descalificada como para el 4to día.
He de admitir que me divertí mucho haciendo este reto, y agradezco a los moderadores y a los participantes que dieron el máximo estos 10 días, para mí fue un arriesgue por que no sabía si iba a tener tiempo por el trabajo, pero de algún modo lo logre, y eso es muy importante para mí.
Sé que quizá mis historias no son muy buenas, pero me divertí mucho, aunque hubo canciones que me agotaron mentalmente ya que no sabía cómo trabajarlas (¡si Misery te hablo a ti principalmente!?), me hicieron trabajar al máximo mi imaginación, algunas con mejor resultados que otras.
Espero les haya agradado esta serie de historias, unas enlazadas sin querer realmente y otras independientes.
Y aunque esto ya se acabó, sigamos dando nuestro mejor esfuerzo para retos futuros.
¡Besos y nos seguimos leyendo!
ATTE: Jill Sutcliff
