Declaimer y algunas advertencias:
Esta historia fue escrita para una actividad del SasuKarinMonth llamada Convivencia de escritoras: Circulo de ideas.
La consigna consistía en que las participantes hagan una petición con lo que les gustaría leer y la siguiente participante (del circulo) la escribiera.
Por lo tanto, este One-shot fue escrito por Lixy SK a petición de Hitomi Bane
Pueden encontrar a la escritora como Lixy-chan en fanfiction o como Lixy SK en Wattpad.
Lixy SK:
Quiero comenzar aclarando que la petición que me tocó fue realmente difícil. Primero, porque yo del ultimo capitulo del manga de Naruto fue lo último que me interesó, de ahí en adelante no supe más nada, no me interesó y, sinceramente, sigue sin interesarme (spin-off, novelas, cierres, Boruto). Así que, intenté investigar, porque, seré sincera, no me vería ni un capitulo de nada que no fuera Shippuden, me disculpo por adelantado si parezco poco comprometida o irresponsable.
*Contacté con un amigo que vagamente siguió mas de cerca las secuelas y lo que ocurrió después del final y, pues eso es todo. Así que, si ven incoherencias, reitero: nada después de Shippuden es mi fuerte. Hice lo que pude y, además, es un fanfic, todo es valido acá.
*Sí, recurrí al ooc, por supuesto. Intento que no sea tan evidente, pero pues ahí está.
*No mencionó tácitamente a los enemigos, pues no quise meterme en detalles, ustedes se pueden dar una idea de quienes son, pero, por lo mismo que desconozco todo el trasfondo y quise evitar caer en paralelismos con *cof cof ustedesaben cof cof * no escribí siquiera nombre, son solo ''villanos'', ''captores'', e ''intrusos''. Por supuesto, si se les hace mas fácil, pueden imaginar los nombre que se les venga en gana.
*Intenté enfocarme más en la relación Karin-Sasuke-Akari que en el plot villano, so…
Así que, sin más disculpas o aclaraciones, los dejo con mi One-Shot.
Raíces
Haber perdido un brazo valía la pena cuando lograba conciliar el sueño y ninguna pesadilla lo atormentaba durante su merecido descanso. Usualmente no lograba conciliar el sueño, y si lo hacía, todo permanecía en negro; no obstante, había ocasiones en las que las pesadillas lo volvían loco hasta que despertaba con un nombre en labios, siempre el mismo nombre.
''Itachi''.
Parecía vivir en un genjutsu cuando el mismo recuerdo lo visitaba al perder la conciencia. Sentía revivir infinidad de veces la misma escena: el adiós de su hermano mayor.
Respiró profundamente y se incorporó en la cama, sobresaltando el otro extremo de ésta y provocando que la persona que yacía en ella despertase. Cabellos pelirrojos cubrían la mitad del rostro de la muchacha que, somnolienta, se acercó por detrás al muchacho atormentado.
—¿Otra vez? — inquirió Karin con gentileza.
Karin comprendió desde hace tiempo que aquel hombre no necesitaba de su gentileza, no necesitaba más nada que comprensión y compañía, cosa que ella estaba dispuesta a dar sin más, sin embargo, aquello resultaba inútil cuando, a mitad de la noche, éste despertaba aterrado. Mas de una vez ella fue la exaltada al despertar por falta de aire, pues el Uchiha la asfixiaba con una mano, pero la posición de ambos brazos daba la ilusión de hacerlo con ambas aunque careciera de una, y realmente sentía como si lo hiciera con las dos.
Algunas noches Karin no dormía por temor a ser atacada nuevamente por el muchacho, y no es que lo culpara – jamás podría culparlo por tener fantasmas – pero, no podía repeler el sentimiento; temía.
Sasuke musitó su famoso ''hmp''a modo de afirmación.
Karin esbozó una triste sonrisa cargada de culpabilidad al sentirse inútil por no poder aliviar el tormento interno de quien quería.
—Duerme. — alegó Sasuke mientras se ponía en pie, su objetivo era dar un paseo por el bosque hasta que la mente se le aclarase.
—No tardes. — musitó Karin, aunque bien sabía que no regresaría hasta el amanecer.
Tener de visita a Sasuke le daba felicidad y consuelo, pues después de la guerra no se sentía pertenecida. Y no por utilidad, pues sus dotes curativos únicos fueron de mucha ayuda al concluirse ésta, sino porque, a pesar de no considerarse, por el momento, una renegada o convicta, no sentía que perteneciera a la misma realidad que todas las personas a las que curaba o la rodeaban. Su tétrico pasado era una barrera entre ella y el resto; jamás podría vivir con convicción.
Por un momento sintió ese sentir, al ser informada de su estatus Uzumaki, pues no cabía duda alguna que lo era, las pruebas estaban sobre la mesa; es una superviviente de un clan supuestamente extinto, y su único lazo parental vivo, era mas ni menos que el héroe del mundo ninja; Naruto Uzumaki.
Comprendía entonces su atracción por su chakra; le sentía tan radiante, cálido y familiar, las piezas encajaban.
Sin embargo, algo faltaba, pues al sentir por primera vez en mucho tiempo el lazo familiar que había perdido cuando su madre falleció, también brotaba en ella cierto reniego; pues había renunciado a todo lo que conllevara la palabra ''familia'', rechazaba la idea, pues sus ideales mutaron junto con su trágico destino.
No, una familia no estaba en su diccionario. Compañía, tal vez, pero esto se encontraba en otros limites con los que ella no había tenido contacto.
Lo intentó, sucumbió al falso ideal pregonado por el Uzumaki al saberse ''familiares''. El rubio no tardó en llamarla ''prima'', dicho calificativo lejos de desagradarle solo lograba incomodarla por lo desconocido que se sentía, pues nunca antes había sido prima de alguien. A decir verdad, nunca había sido familiar de nadie que no fuese su madre, pues su padre murió antes de tener un recuerdo tenue de él, y hermanos jamás tuvo.
Por supuesto, Karin jamás llamó primo al chico. Se tuvo que conformar con ''tonto'', o simplemente su nombre, sin más. Ni siquiera usaba calificativos como ''san'' o ''kun''. Con nadie, y Naruto no sería la excepción.
Temprano terminó por perder el control de la situación y huyó.
Por supuesto, Suigetsu y algunos kages tuvieron la culpa al sugerir que el restablecimiento del clan era uno de los primeros pasos para un prospero futuro en Konoha y el mundo ninja.
-Ne, zanahoria, piénsalo —alegó con sorna el Hozuki— Aunque, no tienes madera de madre, mas bien terminarías por extinguir completamente el apellido... - un puñetazo al rostro del chico interrumpió el dialogo, era Karin enfurecida y avergonzada, pues la sola idea de procrear con quien le llamaba ''prima'' le resultaba repugnante.
Ni hablar.
Días después, Karin había desaparecido de la aldea sin dejar rastro.
Solo Sasuke logró encontrarla tiempo después, refugiada en una antigua y abandonada guarida de Orochimaru.
—Joder — bramó Karin, en tanto giraba su cuerpo en dirección al intruso Uchiha. —No puedo existir miserablemente sin que... ugh, como sea ¿Qué haces aquí? — con un delgado y pálido índice acomodó sus gafas y trasladó la mirada sobre toda la anatomía del recién llegado.
La escueta e inalterable expresión del Uchiha se apagó, alzó una ceja, se le percibió cierta intriga y hasta preocupación, pero aquello parecía una mala broma, una triste ilusión. Por supuesto, Karin no veía más que pesimismo.
—Te encontré — contestó Sasuke, ladeando su cabeza tras la cabizbaja capucha que lo cubría, le miró como si aquello no fuese obvio -. Te he estado buscando. – agregó.
—¿Eh? — musitó Karin, confundida, quizá había escuchado mal, pues se encontraban a metros de distancia y el eco del lugar era enloquecedor.
—Eres difícil de encontrar, pero no puedes ocultar tu chakra por siempre.
Así que eso era, la había estado buscando durante meses y por fin había dado con ella, todo gracias a una descuidada barrera al sentir cierta seguridad por lo recóndito del lugar.
—¿Encontrarme? ¿Por qué?
Ah, ahí estaba la incógnita.
Sasuke tomó una pausa, hizo amago por acercarse y, cuando estuvo lo suficientemente cerca para que sus palabras no se difuminaran con la distancia y eco, prosiguió.
—Nunca te agradecí.
Entre ellos se encontraba una barra de madera que contenía herramientas de laboratorio. Sasuke colocó una carta con un dibujo Uzumaki sobre ésta y la deslizó hacia Karin.
—Léela.
Karin obedeció y extrajo la hoja del sobre sin mucho cuidado. Apenas leer las primeras líneas su mirada penetró a Uchiha.
—¿Perdonada? — inquirió, pues no podía creerlo.
Sasuke asintió —. Todo Taka — informó.
—Taka... — musitó con nostalgia, ella.
—Puedes dejar de esconderte.
Karin bufó, hastiada.
—No me escondo por ser una prófuga de la justicia – hizo bolita la carta y la tiró a un lado -. No... No lo entenderías.
—Es por Naruto.
El solo nombre la hizo incomodarse; tal vez por nostalgia, por tristeza, quien sabe, el sentimiento que mantenía por el chico era tan confuso que prefería no darle explicación.
—Es por Naruto — le concedió al Uchiha sin mirarlo.
Nuevamente, silencio incómodo.
—Ha intentado buscarte, pero Sakura no le permite dejar la aldea — alegó, y agregó: — No debería dejar la aldea por perseguir a quien no quiere ser encontrado.
Y vaya que lo decía por experiencia. Aquello tocó una fibra en Karin.
—¡No-No lo entenderías! — gruñó, colmada de la paciencia.
—Karin.
Ugh, odiaba que con solo mencionar su nombre podía hacer que se calmara inmediatamente. Un don que solo el Uchiha tenía.
—¿Eso es todo? — espetó la chica, altanera y a la vez, expectante, tal vez anhelando que no fuese el único motivo de su visita.
Sasuke negó.
A Karin se le aceleró el corazón.
''Basta, ilusa''.
—Karin — nuevamente, con solo decir su nombre ya la tenía expectante —. ¿Quieres una familia?
Aquello la tomó por sorpresa, dio un paso hacia atrás, descolocada.
-¿Familia? – se alzó las gafas, intentando ocultar su pronto nerviosismo -. ¿De donde sacas esa pregunta? ¿Te mandó Naruto? – se acercó a la barra y la golpeó con la palma de las manos - ¿Los kages?
Sasuke la miró, confundido.
-¿Kages?
-¿No te enviaron para que... - lo siguiente fueron balbuceos, producto de la vergüenza -: restablecer el clan con Naruto... ese tonto...?
-No tiene nada que ver con los Kages o Naruto. – confirmó él.
Suspiró aliviada.
Su mirada permaneció en la madera de la barra, buscando la respuesta a la pregunta del Uchiha. No comprendía su pregunta, y si su respuesta sería correcta o incorrecta, pero por algo sus acciones la llevaron a donde estaba, así que no tenia sentido mentirle, pensó.
-No es algo que esté en mis planes – respondió ella -. Pero no es que tenga planes – agregó de inmediato, por si las dudas.
A Sasuke aquello le pareció suficiente, esbozó una media sonrisa, casi imperceptible y le invitó con la mirada a acercársele.
Su cuerpo emanaba rigidez, más impertérrita que de costumbre pese a estar hecha un caos por dentro. Karin se aproximó a Sasuke, dubitativa y emocionada, sus movimientos parecían mas mecánicos que humanos, pero al fin logró su cometido.
Sasuke paró a Karin colocando dos dedos en su frente, delicadamente empujó un poco sus dedos, logrando que alzara su rostro ahora enrojecido.
Se quedó sin habla, boqueó un par de veces sin emitir palabra alguna y terminó por fruncir los labios.
-Jamás te compensé – mencionó Sasuke.
No era fácil asimilar aquello, desde lo más simple, que eran las disculpas – o el atisbo de estas – hasta lo más absurdo, o sea, el resto.
Recordó entonces aquella disculpa tras su reencuentro: ''lo siento, te compensaré''. Durante un tiempo estuvo pensando en aquella disculpa y divagando el significado de aquel ''te compensaré'', venga, no podía mentirse a sí misma, hasta aquel día se había preguntado qué significaba para Sasuke aquello, y cómo es que podía compensarle. Al parecer, pronto lo descubriría.
A partir de ese día, Sasuke no la dejó. Abandonaron juntos la guarida y emprendieron juntos un viaje, parando a acampar donde la Uzumaki veía conveniente y Sasuke acatando lo que ella sugería. En más de una ocasión hicieron paradas fugaces en pequeñas aldeas porque Karin quería un perfume nuevo. Sasuke no comprendía su afición por los aromas empalagosos cuando su olor natural le parecía atractivo de por sí, ocultarlo con olores artificiales solo provocaba distanciamiento físico, aunque no el suficiente para provocar malestar en la Uzumaki.
Mantuvieron su viaje durante semanas hasta que dieron con una cabaña abandonada en medio del bosque.
''Me encanta'', leyó en los ojos de Karin, Sasuke.
No hubo palabras de por medio, simplemente entraron y se instalaron.
De vez en cuando Sasuke se marchaba y regresaba semanas o meses después, pero era un hecho su regreso. Aquello se había convertido en una rutina para ambos, habían mantenido un nivel de confianza en el que las palabras sobraban. Karin, para Sasuke, se había convertido en una parte especial de su mera existencia.
Compartir la cama, al principio, resultaba incomodo para ambos, pues nunca habían experimentado tal contacto en su vida. La tensión era extrema en ambos, pero eventualmente fue aminorando al punto de disfrutar de ello.
Por supuesto, el primer acercamiento se dio por parte de Karin, que, habiendo reunido fuerzas, se dispuso a concretar lo obvio, lo predestinado.
Meses juntos, compartiendo mesa, cama, ¡Sin intimidad! Karin se estaba volviendo loca.
Aquella noche, se convirtieron en pareja.
Pasaban los meses, Sasuke seguía yendo y viniendo. Karin decidió por fin encarar a Naruto y visitó Konoha sin consultarle a Sasuke. Al llegar, Naruto la recibió con una enorme sonrisa y la abrazó fuertemente con ambos brazos.
-Karin-chan – su nombre en boca de Naruto le calentó el corazón, no pudo más que sonreír -. Tardaste mucho.
-Sí – musitó -. Lo siento por eso.
-¿Karin-san? – de pronto la voz de Sakura la hizo mirar sobre el hombro del Uzumaki, alzándose en puntitas por la altura del mismo, encontrándose con la extraña escena de la chica acompañando a su hombre, muy pegada a él.
Sasuke la miró, sorprendido por encontrarla, pues no esperaba verla en un par de semanas.
Karin alzó una ceja, inquisitiva. Sasuke comprendió y aceleró el paso hacia ella, dejando atrás a Haruno.
-No avisaste que venías – demandó el hombre, colocándose a lado de su amigo rubio pero manteniendo menor distancia con la pelirroja.
-No creo tener la obligación de avisarte a donde voy – refutó Karin, visiblemente molesta por lo que acababa de ver.
Karin se mostró visiblemente frustrado por su respuesta. Si bien su personalidad y brusquedad le gustaban, frente a mas gente – y mas tratandose de Naruto – le causaba molestia.
-¡Jo! – carcajeó Naruto y golpeó el hombro de Sasuke efusivamente -. Es claramente una Uzumaki, que lio, teme.
Por eso.
-¿Eh? ¿Están juntos? – preguntó Sakura, colándose al grupito, curiosa.
-¿Oh? ¿No sabías, Sakura-chan? Pensé que como pasaban tiempo juntos tú y Sasuke ya te lo habría dicho. Ne, teme, ¡¿por qué ocultas a mi prima, bastardo?!
La vena en la frente de Karin se acrecentó tanto que Sasuke temió fuera a explotar. Bufó con molestia, pues su amigo siempre terminaba por joderle la existencia de una manera u otra. He ahí, una de ellas.
Karin le soltó un golpe a Naruto mientras le gritara que se callara, acto seguido se fue dando fuertes zancadas. Sasuke se tocó el puente de la nariz, controlando el impulso de también golpear a su amigo, pues con un puñetazo de la Uzumaki tenía suficiente.
-Karin.
A pesar de la insistencia de Sasuke, Karin no cesó su andar y siguió caminando mientras murmuraba cosas que Sasuke no alcanzaba a escuchar, algo que ver con ''bastardo'' y ''cortarle los...'', prefirió ignorar lo que decía y enfocarse en apaciguarla.
-Karin – repitió.
-¿Oh? – se giró, fingiendo demencia - ¿Me llamabas?
-Hace minutos.
-Oh, perdona, he sido muy descuidada, porque ¡No me he dado cuenta que mi novio sale con Sakura Haruno!
Sasuke lanzó un bufido y su rostro mostró una visible mueca de desagrado.
-No es lo que piensas.
-¡Eso espero! – vociferó ella, enfurecida, se acercó abruptamente a Sasuke y lo tomó del cuello de la capucha -. Porque si me entero...
Sasuke no la dejó finalizar, la tomó del rostro sin mucha delicadeza, y la besó.
Cuando se separaron, a Karin ya se le había pasado la rabieta y Sasuke también había hasta olvidado el porqué del enojo.
Vaya par.
Pasó el tiempo y no había cambio en su relación. Karin sentía que era feliz, pero algo le quitaba el sueño por las noches, y era que cierto deseo le estaba naciendo, y ni siquiera porque realmente lo anhelara, tal vez se debía a que últimamente, al visitar la aldea cercana, se encontraba con nuevas mujeres exhibiendo orgullosamente una panza redonda enorme.
-Llevo ocho meses Hikaru-san, pronto mi Kiro dirá hola al mundo, estoy tan emocionada. – escuchaba a las mujeres infladas a lado de ella.
Era una invasión de mujeres embarazadas por donde lo viera. Caminaba un par de cuadras: mujer mas panza. Giraba hacia la salida: mujer mas panza. Seguía el sendero hacia su casa: mujer mas panza sobre una carreta. Solo cuando se perdía entre la oscuridad del bosque es que descansaba de ellas.
Comenzaba a presentir el porqué de la situación.
Una noche, antes de dormir, Karin abrazó a Sasuke por la espalda y lo interceptó con su inquietud.
-¿Y si tuviéramos un hijo?
A Sasuke el cuerpo se le puso rígido y Karin lo notó, se alejó unos centímetros de él y éste giró lentamente hacia ella.
-¿Un hijo?
-O hija. Es lo de menos.
A Karin se le trasformó el rostro de solo mencionarlo.
Impresionante como Sasuke logró trasformarlo en desilusión segundos después.
-No. – fue su única y definitiva respuesta. Ni siquiera iba acompañada de una escueta o tétrica explicación. La frialdad con la que musitó ese simple ''no'' hizo añicos el deseo de Karin y se sumergió muy dentro de su ser.
-Oh, ya veo – susurró Karin, viendo al piso, contrariada.
-Ese fue el acuerdo, Karin. – Sasuke, detrás del velo de frialdad, mostró cierta pesadumbre que inmediatamente sintió Karin, y no solo por la fluctuación de su chakra.
Ella alzó el rostro, perpleja.
-¿Acuerdo? ¿De qué acuerdo hablas? – más que una pregunta, Karin daba la impresión de querer hacerse con la confirmación de aquel preámbulo de sentencia que venía sospechando.
-No querías familia.
-¡Pero puedo cambiar de parecer! – espetó Karin, reponiéndose de la recién tajada.
-No, no puedes. – no dijo más.
-¿No puedo, dices? – los nudillos de Uzumaki se oían crujir en la habitación. La vena en su frente brotaba de solo ver a Sasuke tan inmutable y frio, tan malditamente frio con ella.
Sin embargo, este no volvió a emitir palabra alguna. Por el contrario, hizo algo que logró destrozar a Karin en un instante.
Tomó su capucha, sus pertenencias importantes, y salió de la casa sin siquiera despedirse. No azotó la puerta, la dejó abierta y, para cuando logró reaccionar y corrió hacia la salida, Sasuke ya había desaparecido.
Karin se encontraba atónita, empapada en aquella incomoda abstracción subsecuente al más ingrato desconsuelo.
Y lo esperó una semana, un mes, dos meses; más no regresó.
Su vientre iba creciendo con el paso del tiempo, así mismo, su esperanza en que el hombre regresara algún día a casa, decrecía.
Alrededor del séptimo mes, perdió toda esperanza y abandonó el que fue su hogar durante dos años. Dejó prácticamente todo intacto, solo cargó consigo un cambio y cobijas para la bebé. Porque sabía el sexo de su hija con sentir su energía crecer.
Sería un ninja extraordinariamente fuerte, con genes Uzumaki y Uchiha.
Pero odiaba que tuviese esa parte, ese odio, que, tal vez, desarrollase aquellos ojos...
Temía que el mundo no estuviera preparado para ella.
Por eso, decidió huir nuevamente, esta vez mucho mas lejos, donde nadie nunca las encontrara ni por descuido, a la única persona a la que mantuvo al tanto de su ubicación, fue a Orochimaru, pues no confiaba en nadie mas. El sannin le brindó lo necesario para sobrevivir al invierno, la dotó de víveres y pergaminos Uzumaki – robados, por cierto – y de una cantidad exagerada de ropa para bebé.
-Son de niño – señaló Karin, elevando la prenda a la altura del rostro. Orochimaru no pudo mas que soltar una carcajada.
-No solía secuestrar muchas niñas, me perdonarás, pero es lo único que encontré en el almacén de...
-Venga, ya, nada, quieres que vista a mi hija con ropa de niños secuestrados. Muertos, todos.
Los ojos le brillaron a través de la sombra que le brindaba la pared. Karin mostró una mueca de asqueo, pero terminó por doblar igualmente la ropa.
-Espero no necesitarla.
Durante el parto la asistió una madrona que el sannin trajo desde muy lejano. La mujer claramente había sido secuestrada, pero, en labor de parto, Karin solo pensó en tener lo más rápido posible a su hija en brazos, así que, entre gritos, le exigió hacer su trabajo sin preámbulos y, acosada por la penetrante mirada de Orochimaru, la mujer acotó las exigencias de la mujer.
Posiblemente fuera mera suerte o coincidencia, pero a la vez que la recién nacía lanzaba su primer llanto, Sasuke sentía un cosquilleo en la nuca y recordaba el abrazo de Karin en su espalda.
Nexo, le llaman.
Ese mismo día, Sasuke buscó a Karin en su antiguo hogar, mas no encontró su mujer, sino una casa vacía y llena de recuerdos.
Lamentó entonces haber actuado como lo hizo, sintió que sus acciones nuevamente eran erradas y que esta vez no correría con suerte, pues Karin estaba enamorada de él, siempre lo estuvo, pero ante eso siempre estuvo su orgullo y le dejó por seguir su camino, fue él quien la encontró. Karin nunca le necesitó, ni lo necesitaría, y aquello de pronto caló, pues él sentía, en esa casa, en ese momento, reviviendo los recuerdos con ella, que sí la necesitaba. Y más que necesitarla, la quería a su lado.
Pero había tanto riesgo, existía tanto peligro aún en tiempos de paz, que no pudo ni podía dejarse llevar por el deseo de formar una familia, que claro que existía, pero negaba.
Su mas grande deseo era aquel, restablecer su clan: formar una familia.
Abandonó la casa, no sin antes dejar una nota debajo del portarretrato de ambos.
Necesitaba respuestas, acabar con el peligro de una vez por todas, y entonces, solo entonces, podría buscar a Karin y aclararle las cosas. Mientras tanto, trabajaría día y noche sin descanso por convertir aquel mundo en un lugar seguro para ella y, sin saberlo, para su hija.
Pasados los años, las respuestas no habían sido descubiertas como él hubiera deseado, su avance mas bien era táctico mas no técnico. Desconocía quien movía los hilos y su búsqueda se veía mermada prácticamente siempre que conseguía un pequeño avance.
Frustrado, nuevamente se presentaba en Konoha a presentar su informe al ahora Hokage; Naruto Uzumaki. Cruza la entrada sin siquiera mirar a los guardias y estos ni siquiera se molestan en pedirle que se identifique, pues, ¿Quién no conoce a Sasuke Uchiha?
Los ciudadanos le saludan efusivamente, aunque rara vez reciben respuesta del hombre. Le respetan, pues él es, en la historia del mundo ninja, uno de los salvadores y grandes héroes de la guerra. Le deben la vida y nunca podrán pagárselo, así que lo menos que pueden hacer es ser amables con él cada que pisa la aldea.
Al llegar a la torre hokage, Shikamaru lo detiene en la entrada. Sasuke lo fulmina con la mirada pero este ni se inmuta.
-Naruto, eh – suspira – hombre, que problemáticos – suelta un suspiro y lo voltea a ver con exagerado hastío -. Tiene visita, espera a que...
Pero, naturalmente, Sasuke no sigue ordenes de nadie y entra a la oficina sin menor reparo. Naruto se gira rápidamente hacia Sasuke y le sonríe con nerviosismo.
-Ne, Sasuke, ¿no te dijo Shikamaru...?
-Me dijo. – interrumpió el azabache – Aquí estoy.
Naruto chasqueó la lengua. Ni porqué molestarse.
-Verás – carraspeó el Uzumaki, miró hacia la entrada, buscando ayuda de Shikamaru, pero este hizo caso omiso y simplemente se retiró. Prefería evitar la fatiga.
Resignado, el rubio no tuvo mas opción que contarle a Sasuke las nuevas noticias.
-Hay... una niña que exige verte.
Sasuke entrecerró los ojos, detrás de Naruto parecía esconderse un pequeño cuerpecito.
Nada mas alejado de la realidad.
-¿La que se esconde detrás de ti?
Una mata de cabellos rojizos se dejo ver, Naruto se hizo a un lado y la figura de una niña de, quizá, unos 9 años de edad quedó frente a Sasuke.
El Uchiha no pudo con su sorpresa, pues la niña era prácticamente idéntica a Karin cuando niña, con pequeños detalles como el largo del cabello, el color de ojos – que son negros en vez de rojos – y, como es a suponer, su vestimenta. Pero, de no ser por esos detalles, la niña era una copia de Karin cuando niña.
-¿Qué demo..?
-¿Eres el tal Sasuke Uchiha? – interrogó con altanería, la niña.
Sasuke alzó una ceja en total desagrado.
-¿Eres o no eres? – nuevamente, era como una copia de Karin, mas no de niña, sino de adolescente, pues bien sabía de la Uzumaki solía ser timida y retraida.
-¿Por qué motivo me buscas? – respondió a modo de pregunta.
-¿Por qué otro motivo si no porque me enviaron? De haber elegido, jamás habría venido. – la forma en la que se dirigía a él, con tanto odio, tan despecitvamente, le resultaba de algún modo familiar, como si la niña tuviera un motivo y él no pudiera refutarlo.
-¿Quién te envió? – preguntó Sasuke sin quitarle la mirada de encima. La niña le sostenia la mirada sin alterarse. ¿Qué demonios pasaba con esa niña?
-Orochimaru – respondió Naruto.
Fue Sasuke quien rompió el contacto visual e interrogó a Naruto con la mirada.
-Akari-chan es hija de...
-Karin – Sasuke terminó por señalar lo evidente.
Naruto sabía lo que ocurría, ni siquiera necesitó preguntárselo a Akari, el parecido físico era innegable, el temperamento era básicamente el mismo. Lo que le sorprendía, es que su comportamiento era mas propio de Sasuke que de Karin, pues ella solía ser efusiva y gritona. Sasuke era altanero y grosero, más no escandaloso.
Además con solo mirarle a los ojos podía deducir que tenía cierto parecido Uchiha, pues, ¿de donde más sacaría ojos negros? Sasuke solo necesitaría hacer cuentas, eso, asumiendo que Akari les diera su edad correcta.
-Orochimaru me envió porque... él cree que tú – señaló a Sasuke con altanería – puedes ayudarme a encontrar a mi mamá.
Viajar con desconocidos podía tolerarlo, aunque el ambiente fuese puramente incómodo. Viajar con la persona que, hasta hace poco, más odiabas en la vida, era sofocante. La tensión podía cortarse fácilmente con un afilado kunai en el cuello del hombre acompañándola. Solo se detenía porque le necesitaba y, no mentiría,- por lo que sabía- el sujeto era la persona mas fuerte del mundo. Evidentemente, su madre había exagerado descomunalmente, pues a simple vista le parecía un ser soberbio, ciertamente, sintió mas poder dentro de Naruto, por lo que no comprendía porqué Orochimaru la envió por la ayuda del manco, cuando dos manos ayudan mejor que una.
Soltó una carcajada.
Sasuke le observó por el rabillo del ojo, inquisitivo. Akari no pudo más que responderle con una molesta mirada empapada de burla.
Sasuke odiaba a los niños.
—Pararemos aquí — anunció Sasuke estrepitosamente. Akari paró en seco, extrañada por la repentina pausa en su andar.
—¿Eh? ¿Por qué?
—No puedes seguir así, no necesito una carga en el camino. Descansa. — respondió el Uchiha.
Akari ni siquiera había sentido que las piernas le hormigueaban y respiraba agitadamente, pronto también recordó que no había probado bocado alguno y que, de hecho, no había cargado consigo nada de alimento. Menudo lío.
—Eh, sí, iré a dar una vuelta por ahí — pretendió encaminarse al rio pero Sasuke la paró poniéndosele en frente.
De su capucha sacó carne seca y se la ofreció. Akari quiso negarse, pero en ese momento los intestinos le jugaron una mala jugada y se dejaron escuchar fuertemente. Terminó por arrebatarle la carne de las manos y se sentó debajo de un árbol.
No cruzaron palabra alguna, Sasuke solo se dedicó a observarla, intentando buscar un parecido con él y, cuando encontraba uno, negaba para sí mismo. Aquello no podía ser real, porque de serlo, Karin habría cometido el peor error de su vida, y Sasuke pensaba que ella era mucho mas inteligente que eso.
Oh, Sasuke, pobre Sasuke.
Viajaron durante días hasta llegar al ultimo lugar donde se le vio a Karin; en la que ahora era el más reciente hogar de ella y Akari; una cabaña alejada de toda civilización.
—Quitate los zapatos si vas a entrar – pidió la menor.
—-No está tu madre para retarte — y acto seguido, entró sin prestarle importancia a las exigencias de su pequeña acompañante.
Inspeccionó la casa de esquina a esquina, revisó cajones, usó el rinnegan por toda la casa sin encontrar rastro alguno de chakra. Ese no fue el último sitio que visitó Karin.
—Akari – le llamó Sasuke sin dejar de mirar a su alrededor, la niña se acercó rápidamente —. ¿Cuanto tiempo trascurrió que desapareció Karin? ¿Por qué acudiste a Orochimaru? ¿Ella te lo pidió con antelación?
Akari miró al piso, dubitativa.
—Si no me dices la verdad, no puedo ayudarte. — sentenció él.
—No es eso... es que, es complicada — alzó la mirada hacia Sasuke, levantando lo más que podía la barbilla para alcanzar a verle —. Mamá se estuvo comportando rara días atrás. Antes de desaparecer envió un pergamino a Orochimaru y a mi me llevó a una cueva, me dejó ahí durante horas. Me pidió no salir hasta que Orochimaru apareciera — hizo una pausa y mira hacia un lado, molesta —. Pero tardó demasiado, casi muero deshidratada. Madre confía en personas muy extrañas.
—¿Un pergamino, dices? — Akari asintió.
''Una barrera para ocultar su chakra''
—Akari — nuevamente, la niña alzó la mirada hacia él, Sasuke cada vez veía mas parecido, no podía ignorarlo, debía preguntar.
—¿Vas a preguntar por mi padre? — interrumpió ella, intuyendo lo que estaba por preguntar el Uchiha.
Sasuke frunció el ceño, ni siquiera tuvo que afirmarlo para que ella comprendiera.
—-Padre... eh, papá murió hace un par de años — Akari rehuyó la mirada penetrante de Sasuke y miró hacia suelo, fingiendo tristeza —. Era un buen hombre — finalizó, mostrando una triste sonrisa, una falsa y triste sonrisa.
Sasuke no necesitó saber más, realmente, algo muy dentro de él tiritó de desilusión, más lo ignoró inmediatamente. Se recompuso rápidamente, su porte se volvió rigido, como alerta, osó tomar su katana y al mismo tiempo activaba el Susano para proteger a la Uzumaki menor.
—Como pensaba — aseveró Sasuke, esbozando una sonrisa.
—¿Pe-Pero... cómo? — inquirió la niña, confundida, pues no había logrado percibir ningún chakra alrededor o acercándose a su posición.
—Es la misma barrera que usó tu madre — le informó Sasuke.
—¿Mamá está aquí? — la emoción en su voz era evidente.
—Es probable — concedió Sasuke, muy alerta.
—¿Dónde? No puedo percibir su chakra — Sasuke entendió aquello como una confirmación a sus sospechas: la niña había heredado los dones de su madre, lo cual resultaba peligroso de por sí, la pregunta principal era ahora: ¿Qué buscaban de ella? Si sus sospechas resultaron erradas, no había motivo para perseguirla, a no ser que...
—De ninguna manera — negó para sí mismo —Naruto, bastardo – gruñó entre dientes.
—¿Naruto? ¿Qué pasa con el tío Naruto?
La sospecha se esfumó, así como nació. ¿Cómo pudo pensar, por un misero momento, que Naruto fuera el padre de Akari?
Jamás permitiría que aquella sospecha estúpida se supiera o, muy a su pesar, sería el hazme reír del rubio durante... por siempre.
Por fin los intrusos se dejaron ver y, detrás de ellos, una Karin ojerosa y apesadumbrada les seguía de cerca, con sus manos juntas, emulando la posición para elaborar un jutsu. Tal y como pensaba, fue ella la que se encargó de la barrera. Al ver a Sasuke, ésta pareció tiritar, pues con el rinnegan lo percibió claramente.
—¡Mamá! — gritó Akari, haciendo amago por correr a su encuentro, pero siento detenida con rudeza por el Uchiha quien, con parte de Susano, la tomó de la cintura y no la soltó —. ¿Qué... ¿Por qué? ¡Suéltame! ¡Mamá está...!
—Escúchame muy bien Akari, no pienso repetirlo y debes entenderlo — habló Sasuke con frialdad y mucha más rigidez de lo usual —. Karin está en zona peligrosa, debemos movernos con cautela o ella morirá. — le informó de tajo.
Akarí amplió los ojos, paralizada por lo que escuchaba, aterrorizada y, subsecuentemente: enfurecida.
—¿Quiénes son?
—Lo que me temía — murmuró Sasuke, afiló la mirada y desapareció dejando a Akari con una coraza del Susano como protección.
Ciertamente, Akari nunca había presenciado una batalla tan violenta como la que sus ojos veían. Jamás había visto tanta violencia desbordada, pues su madre se encargó de darle más bien una educación sensorial y no una en combate.
Lo meditó unos segundos que se antojaron a la fracción de un siglo... ella quería ser útil.
En esos momentos de determinación, Karin gritó de agonía y Akari sintió de inmediato el porqué. Sasuke había recibido tremenda herida, provocando que un charco de sangre se formara a sus pies, empero, él no desistió, a pesar de que el Susano desapareció en un chasquido y su sharingan perdió fuerza.
Karin volvía a sentir aquella desesperación de antaño, como un puñado de toneladas aprisionándole el esternón, remontándola a uno de los peores momentos de su vida, cuando su mayor preocupación entonces era mantener con vida a Sasuke y este se acercaba más al abismo de la muerte.
Uzumaki osó socorrerlo, pero fue interceptada por una fría navaja perforándole el vientre, el sonido de la piel rasgándose y sangre brotando cual fuente, inundó la escena. La respiración se le fue, no tardo en caer de rodillas, seguido de un duro impacto contra la tierra, como pudo, movió la cabeza, su mirada pasó de Sasuke a Akari, a quien le hizo saber que le amaba por medio de una débil sonrisa.
Fue una tormenta de sentires. Tanto Sasuke como Akari percibieron como Karin perdía vitalidad con suprema rapidez. Atormentada, paralizada, con lágrimas en los ojos y sangre en la palma de las manos — pues había estado apretando los puños tan fuertes que logró perforarse la piel con las uñas sin notarlo — y superada por los acontecimientos, destrozó la coraza del Susano que le protegía, producto de la debilidad que presentaba el Uchiha.
La infanta ni siquiera lo pensó, el odio la embriagó, se lanzó en combate con un par de ojos teñidos en sangre y un aspa en cada iris respaldándola.
Sharingan.
A Sasuke le tomó por sorpresa a pesar de haber tenido bastantes sospechas a lo largo del viaje y, hasta hace unos minutos, haberse resignado y abandonado la sola idea de ser el padre biológico de Akari, pues ella misma terminó convenciéndolo de lo contrario. Nada más que una vil mentira para proteger en un futuro a su madre del Uchiha.
Pero era su hija.
''Familia''
Un renovado Susano lo rodeó y evitó a su vez que la Uzumaki recibiera el golpe del contrincante, tomó a Karin con el otro brazo del. Karin chilló de dolor, haciendo que los dos presentes se acercaran para corroborar que seguía con vida.
—Mas... cuidado — musitó entrecortadamente. La piel se le tornaba gris y el contorno de sus ojos daba la impresión de hundirse más. Moriría pronto si no recibía atención médica urgente, y solo conocía a un médico capaz de salvarla.
Necesitaba encontrar una forma de llegar a Konoha lo antes posible.
—Ya viene. — fue Karin quien, haciendo acopio de fuerza, presionó el brazo de Akari y este mostró una marca de sellado.
Los sorprendió Oorchimaru, que recién brotaba de la tierra cual serpiente y tomaba forma humana delante de ellos. Sasuke, forzosamente, lo cubrió a su vez con el manto purpura y éste se presentó mostrando en el antebrazo izquierdo una marca idéntica a la de Akari.
Karin sonrió, pues uno a uno aparecieron ninjas de Konoha y, delante de todos, se encontraba más ni menos que el héroe ninja.
—Traje lo que me pediste, Karin. — le dijo el Sannin a la pelirroja, quien, ante estas últimas palabras, perdió la conciencia con cierto alivio.
—Sasuke-kun — llamó Sakura por detrás, sacándolo de sí, pidiendo permiso para entrar dentro del Susano. No hizo falta, pues este se vino abajo cuando una ola de dolor le azotó.
Haruno se acercó rápidamente a él, pero el hombre rechazó la ayuda estrepitosamente y le exigió concentrarse en Karin inmediatamente. Sakura, al comprobar el estado de la Uzumaki alejó a los presentes y comenzó su labor.
Akari entonces conoció lo que era el mundo ninja, sumergido en guerra y ambiciones. Aún desconocía lo que su madre significaba para sus captores, sin embargo, la verdadera pregunta era: ¿Qué importancia tenía Akari en todo esto?
Sasuke lo comprendió apenas conocerla, a pesar de dudar una y otra vez, la verdad estuvo implícita en toda la mera existencia de la niña que le aborrecía.
No buscaban a Karin. La kunoichi solo había sido un mero cebo para atraer a la verdadera presa; al vástago de un Uchiha y una Uzumaki. Que mayor tesoro que aquel, un poder desconocido hasta entonces.
Además, supuso al saberla su hija; Akari tenía cierta probabilidad de desarrollar también el rinnegan, información que lejos de confortarle le preocupó en demasía.
Akari cayó de rodillas, rendida y sin comprender lo que ocurría y ''por qué'' ocurría.
El chakra de Karin aumentó poco a poco hasta alejarse del peligro. Sakura cesó y giró hacia Sasuke.
—Los curaré en medida, a ambos — y, aunque Sasuke quiso negarse para que ésta siguiera atendiendo a la pelirroja, Sakura, haciendo uso de su fuerza, lo tomó del hombro y le golpeó la herida con la palma mística.
Al ver que sus planes fueron frustrados, no hubo más remedio que la retirada y, tras levantar una oleada de humo, los dos captores desaparecieron entre la naturaleza.
En algún momento, Akari perdió el conocimiento y su cuerpo cayó hacia Sasuke, quien se movió hábilmente para capturar su cabeza y ésta no golpeara el piso.
—Andando chicos, no tenemos tiempo que perder — apuró Naruto a sus soldados. Sin más demora, trasladaron a la familia a la aldea más cercana y, cuando estuvieron lo suficientemente fuertes para resistir un viaje más largo, prosiguieron su andar a Konoha.
En todo el tiempo, Sasuke no le quitó la vista de encima a Akari quien, a su vez, no descuidaba un minuto a su madre, que se mantenía inconsciente hace días, lo cual preocupaba a todos.
Karin despertó con un salto impetuoso. Respiraba rápido y entre cortado, no había experimentado nunca una pesadilla tan violenta que la expulsara así, fuera de sí, a la realidad. Se encontraba enredada entre sabanas, sobre una dura cama de hospital que, lejos de darle descanso, le había causado múltiples dolores musculares.
Tardó minutos hasta que logró controlar su respiración y los sollozos aminoraron, ni siquiera había notado que lloraba.
—¿Otra vez? — escuchó una voz a su costado, sabía de quien se trataba, ni siquiera se molestó en mirarle, pues no podría hacerlo, aunque quisiera, no sin sus anteojos.
—¿Te excita ver a las mujeres dormir? — alegó con sorna, Karin, ocultando lo incomoda que le ponía su presencia.
El aludido bufó y le miró escéptico.
—Pervertido — murmuró Karin, sabiendo que la escucharía. De pronto, una sensación le recorrió la espina dorsal, como un mal presentimiento, rememoró todo en cuestión de segundos. Miro hacia abajo y frunció los labios.
—¿Ella está a salvo? — la voz le vibraba en angustia, sus ojos carmesíes traslucían temor, toda ella tiritaba.
—Está a salvo, está con Naruto en estos momentos — respondió Sasuke sin presentar alteración alguna.
El silencio reinó durante minutos. Karin no estaba segura de como proseguir con el Uchiha, hace tiempo había olvidado como era tratar con su presencia y, dado el caso, su molestia.
Pero esto rebasaba el límite.
Sasuke no solo estaba molesto. Por el comportamiento de su chakra, podía sentí que el hombre desprendía cierto desprecio y rencor hacia su persona.
—Es mi hija — con adusto semblante de piedra, Sasuke no mostro signo de debilidad o cualquier otra emoción, aunque por dentro el corazón se le encogía, pues la mujer a la que pensó amar algún día, le había fallado a gran escala.
—No es así — refutó la Uzumaki, alzando el rostro en dirección a Sasuke, aunque no pudiese enfocarlo correctamente debido a la falta de anteojos, le dedico una fiera mirada perdida —. Dejó de ser tuya cuando nos abandonaste.
Hubo una pequeña pausa, corta per significativa que la kunoichi aprovechó para aclararse la garganta y pretender hablar.
—Ya veo — sin retirar la vista de la pelirroja, Sasuke caminó hacia el costado de la camilla y se inclinó —. No eres tan inteligente después de todo, Karin.
A pesar de verle poco, conocía la distancia en la que se encontraban, Sasuke estaba incómodamente cerca de su rostro.
—Ni tú, ya que nunca me encontraste.
—¿Qué te hace pensar que te busqué?
Esta vez, Karin lo empujó con ambas manos e hizo amago por ponerse en pie para encararlo debidamente, fracasando en el intento debido a su débil condición.
—Eres un jodido bastardo, Sasuke — le escupió con despreció, mientras mas lagrimas descendían por sus pálidas mejillas.
Sasuke ni siquiera se tentó el corazón para ayudarle a levantarse, y aunque lo hubiese hecho, seguramente Karin lo habría alejado de un golpe y un par de improperios.
—No sabes el error que cometiste — reprendió él mientras de su capa sacaba una vieja fotografía y la colocaba junto con los anteojos de Karin. Ella tomó ambos objetos, primero colocándose los lentes y después tomando con mucho cuidado la fotografía.
Al apreciarla correctamente, cayó en cuenta.
—Regresaste...
—Y no estabas. — confirmó él, dejando entre ver un velo de penumbra en sus ojos.
Karin enmudeció, a pesar de querer decir tantas cosas, a pesar de sentir tanto; las palabras no eran proferidas.
—¿Cuándo?
—¿Importa?
—Te esperé — señaló Karin, con la voz nuevamente flagelada en sentimiento —. Te esperé por meses, aumenté mi capacidad sensorial para intentar percibirte, pero nunca apareciste en mi rango.
Sasuke, le rehuyó la mirada, pues los insistentes carmesíes le penetraban y le hacían sentir, y él no deseaba sentir en esos momentos. Necesitaba respuestas y soluciones, no emociones.
—Pensé que entenderías — fue Sasuke quien habló con un pesar por detrás —. El riesgo, procrear entre nosotros no era una opción, eso era parte del trato y lo olvidaste.
—No entiendo de qué maldito trato hablas, Sasuke — nuevamente, aquella platica tomaba el mismo rumbo que la ultima vez.
—Cuando te encontré hace años en aquella guarida — Karin estrechó los ojos, invitó a Sasuke a proseguir y este no demoró en hacerlo —Pregunté si querías una familia, y tu respuesta fue clara y satisfactoria, pues no interferiría con mis planes, era un intercambio equitativo.
—¿Intercambio equitativo, dices? — las pelirrojas cejas de la chica se juntaron, mostrando un semblante contrariado, pero no menos enfadado.
—Eventualmente iba a pasar lo que pasó, así que te dejé antes de que sucediera — explicó el azabache, siendo interrumpido por Karin.
—Pero no contabas con que ya estaba hecho, y no te tentaste el corazón para regresar y comprobarlo — esta vez se puso en pie, tambaleándose, pero finalmente irguiéndose frente al Uchiha —. Me abandonaste aún teniendo la ligera sospecha de que podría llevar un hijo tuyo en mi vientre, porque por eso regresaste tiempo después, ¡lo sospechabas!
—Lo sospeché, — concedió a la Uzumaki —Esperé que fuera errado, no creí que pudieras ser capaz de... arriesgarte — después de meditar un poco lo que decía, al menos tuvo la gentileza de abandonar la rudeza para con la kunoichi, pues recién despertaba de un corto coma y Haruno bien le advirtió que no le provocará emociones fuertes. Mal por ahí, ya le había provocado dos llantos y un dolor abdominal, producto del esfuerzo.
—No pensé que ese fuera el motivo por el que te marchabas, yo... creí que preferías a Sakura.
Como si fuese obra del destino y este se burlara de ella, la aludida recién entraba al dormitorio con carpeta en mano y, como es a suponer, escuchó lo que la Uzumaki dijo.
-¿Eh? – venga, Sakura Haruno pudo conservar el papel de enamorada número uno del Uchiha durante mucho tiempo, pero de ahí a esperar una eternidad por él sin poner objeción, además, esto conociendo la historia que tenía con Karin, era completamente absurdo, tanto que terminó por romper en carcajadas.
Por supuesto que toda mujer tenía un límite, incluso si se trataba de Sasuke Uchiha.
—Lo lamento, lo siento, lo siento — sin embargo, no podía parar de reír. A decir verdad, Sasuke por dentro estaba que se divertía con la escena, pues... sí que era absurdo lo que decía Uzumaki —. Uff, lo siento, sigan en lo suyo, yo... iré a, eso, con permiso — Sakura caminó nuevamente a la puerta, pero antes de salir, giró medio cuerpo en dirección a Karin y le llamó —: Karin-san... entre mujeres hay hermandad — y dicho esto, se retiró, dejando a una avergonzada Karin con las mejillas tan rojas como su cabello.
—No necesito explicar nada.
—Cállate.
La recuperación de Karin, de ahí en más, fue como lo esperado, pues días después Sakura le daba el alta. Durante ese tiempo en el hospital, Sasuke, a pesar de su comportamiento hosco, no fallaba con sus visitas diarias, aunque Karin en ocasiones rechazara verle, simplemente no podía evitarlo, pues el Uchiha terminaba por aparecerse de todas formas en la habitación.
Akari poco a poco iba mostrándose menos hosca con el Uchiha, ya que al ver la perseverancia del hombre no podía seguir engañándose a sí misma; cierto cariño comenzaba a nacerle por Sasuke.
Una noche, saliendo del hospital, Uchiha la esperaba fuera para cerciorase de que llegara a salvo a casa del Uzumaki (pues la habían acogido durante la recuperación de Karin).
La menor no puso objeción y se dejó escoltar a una cómoda distancia.
—Mamá no te odia — dijo ella, ladeando la cabeza para verle sobre el hombro, sorprendiendo a Sasuke por lo repentino del comentario —. Es solo que sigue decepcionada.
—El sentimiento es mutuo — respondió Sasuke.
Akari resopló.
—Deberías disculparte, sé que mamá te perdonará, pero pon de tu parte.
—¿No me odias? — cuestionó Sasuke, pues desde que la conoció, la niña no hizo más que mostrar desprecio y odio hacia él.
—Un poco, menos cada día si te sigues portando bien con mamá.
—No soy como Naruto — aclaró —. No pretendo ganarme su confianza porque mis acciones son respaldadas por un bien mayor. Es tu madre quien nunca entendió eso.
Nuevo resoplo.
—Lo sé, sé que soy un error, tío Naruto me explicó todo — paró en seco frente a la casa del Hokage —. Sé que mamá arriesgó mucho al tenerme, pero... — colocó ambas manos en su pecho y las juntó, sus ojos azabaches tiritaron de puro amor al referirse a Karin —Mamá es la mujer mas valiente que conozco, gracias a ella existo, a pesar de las circunstancias, se arriesgó por mí, y casi muere por mí — esta vez su semblante cambió a uno regio y serio, sentenció: — Y por ti.
No permitió que Sasuke profiriera palabra y entró corriendo a la casa, dando un portazo que debió despertar a mas de un vecino.
Sasuke quedó solo a mitad de la calle, el viento silbó a su alrededor y sintió, como hace tiempo no sentía, un vacío en el pecho.
En la oficina del Hokage se escuchaban voces por aquí y allá sin llegar a un mutuo acuerdo. Tanto Karin como Sasuke se mostraban necios en ceder la custodia de Akari temporalmente a Konoha, por su seguridad.
Sasuke pensaba en protegerla él mismo y Karin planeaba esconderla nuevamente.
Dos acciones desesperadas por querer tener el control sobre el otro. Fue Naruto quien los cayó.
—Les recuerdo que el Hokage soy yo, y si encuentro que un Uzumaki o Uchiha (y Akari es ambos) está en peligro, Konoha respaldará a ese ninja sin importar contra quien se enfrente.
—Akari no es...
—A partir de hoy, Akari es oficialmente una ciudadana de Konoha, se le otorga el titulo de chunnin y una recamara en mi casa, con sus primos — los miró severamente mientras decía aquello y puntualizó: — Es un decreto.
Sasuke pudo ponerse violento, y Karin secundarlo, pero, Naruto tenía razón; Akari estaría más segura en Konoha, con seguridad rastreándola y resguardándola. No había lugar mas seguro que aquel, para ella.
—Por lo que necesitaremos dos ninjas de alto rango, altamente calificados — miró a ambos — Para conseguir más información sobre este clan.
Sasuke y Karin intercambiaron miradas y las devolvieron al rubio. Si era por el bien de su pequeña, estaban dispuestos a todo; a limar asperezas, a perdonar, y por supuesto, trabajar en equipo.
—¿Cuándo salimos?
Notas
Lixy: Parece que lo dejé a la mitad, ¿no? Es lo que pasa cuando me dan las bases, pero no me ponen límite, jaja.
Como dije, hice lo que pude y me esforcé, espero que les guste.
Un saludo a todas. 3
Peticion: Hitomi Lixy
En fin, mi petición es la siguiente:
Quiero leer un fanfic SasuKarin UA, la trama sería la siguiente: Luego de la guerra ninja Sasuke realiza su viaje de redención, durante el cual visita regularmente a Karin y comienzan una relación; sin embargo, Sasuke se da cuenta que Karin desea algo más, una familia con él, lo que no puede darle ya que teme que un hijo de ambos sea demasiado poderoso (debido a que tendría genes Uchiha y Uzumaki) y eso los pondría en grave peligro (tanto a Karin como al bebé), así que termina su relación abruptamente.
Lo que él no sabía es que Karin ya estaba embarazada, no intencionalmente sería un accidente. Claro que Karin al escuchar a Sasuke romper con ella decide no decirle nada, ya que ella piensa que Sasuke no la considera suficiente para él y que irá de vuelta a Konoha por Sakura. Así, los años pasan y cada quien hace su vida (dejo a consideración del autor a quien le toque esto, si Sasuke tiene una relación con alguien más o no), Sasuke siguie investigando a los Otsusuki y llega a Konoha a darle un informe a Naruto, lo que no esperaba es que Naruto lo estuviera esperando con la noticia de que una niña pelirroja llego a la aldea buscándolo, Sasuke obviamente esta confundido y pide ver a la niña. Cuando se encuentran, Sasuke se da cuenta que la niña es muy parecida a Karin, ya que incluso utiliza anteojos. La niña lo mira con mala cara pero le dice que si esta ahí es porque necesita su ayuda, Sasuke le pregunta quien es el que le dijo que lo buscara y la niña le responde que Orochimaru la ha mandado. Sasuke se sorprende y le pregunta qué es lo que quiere, a lo que la niña le contesta que necesita su ayuda para encontrar a su madre: Karin Uzumaki.
Obviamente la niña es la hija de Sasuke y Karin, y la idea principal del fic es cómo Sasuke va descubriendo ese secreto. La niña esta consciente de que Sasuke es su padre pero al haberse enterado de que él dejo a su madre, lo desprecia, así que es muy osca con él.
Jazmin Lixy
En fin, mi petición es la siguiente:
Quiero leer un fanfic SasuKarin UA, la trama sería la siguiente: Luego de la guerra ninja Sasuke realiza su viaje de redención, durante el cual visita regularmente a Karin y comienzan una relación; sin embargo, Sasuke se da cuenta que Karin desea algo más, una familia con él, lo que no puede darle ya que teme que un hijo de ambos sea demasiado poderoso (debido a que tendría genes Uchiha y Uzumaki) y eso los pondría en grave peligro (tanto a Karin como al bebé), así que termina su relación abruptamente.
Lo que él no sabía es que Karin ya estaba embarazada, no intencionalmente sería un accidente. Claro que Karin al escuchar a Sasuke romper con ella decide no decirle nada, ya que ella piensa que Sasuke no la considera suficiente para él y que irá de vuelta a Konoha por Sakura. Así, los años pasan y cada quien hace su vida (dejo a consideración del autor a quien le toque esto, si Sasuke tiene una relación con alguien más o no), Sasuke siguie investigando a los Otsusuki y llega a Konoha a darle un informe a Naruto, lo que no esperaba es que Naruto lo estuviera esperando con la noticia de que una niña pelirroja llego a la aldea buscándolo, Sasuke obviamente esta confundido y pide ver a la niña. Cuando se encuentran, Sasuke se da cuenta que la niña es muy parecida a Karin, ya que incluso utiliza anteojos. La niña lo mira con mala cara pero le dice que si esta ahí es porque necesita su ayuda, Sasuke le pregunta quien es el que le dijo que lo buscara y la niña le responde que Orochimaru la ha mandado. Sasuke se sorprende y le pregunta qué es lo que quiere, a lo que la niña le contesta que necesita su ayuda para encontrar a su madre: Karin Uzumaki.
Obviamente la niña es la hija de Sasuke y Karin, y la idea principal del fic es cómo Sasuke va descubriendo ese secreto. La niña esta consciente de que Sasuke es su padre pero al haberse enterado de que él dejo a su madre, lo desprecia, así que es muy osca con él.
