Disclaimer
Los personajes de League of Legends no me pertenecen.
Son propiedad de Riot Games.
"La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo."
–Isabel Allende
Recuérdame
Cuando despierto, aún creo que la encontrare a mi lado, mirándome con aquellos hermosos ojos azul cielo que eran capaces de borrar de mi mente cualquier oscuro pensamiento con solo enfocarse en los míos. Capaces de hacerme soñar, o hacerme esbozar una sonrisa únicamente con un vistazo. Esos ojos, únicos, que me tranquilizaban cuando tenía una pesadilla.
Algunas veces quiero pensar que todo ha sido eso, una pesadilla, un mal sueño. Esos días la cobardía me supera y, antes de abrir los ojos, estiro mi mano con la esperanza de sentir su piel en contacto con la mía, de nuevo. Su cálida y suave piel, tersa, blanca, perfecta. Sin un solo rasguño, eléctrica, vibrante bajo mi toque. Pero luego vuelvo a la realidad y me tengo que obligar a abandonar esas fútiles esperanzas.
Incluso hay ocasiones en la que mi mente evoca su recuerdo y la veo levantándose de nuestra cama, desnuda, y caminar a paso tranquilo y desvergonzado al baño. De vez en cuando solía acompañarla. Otras, bajaba para preparar nuestro desayuno. En algunas ocasiones especiales, era yo quien despertaba primero y la sorprendía con algún detalle. Como en su cumpleaños, o nuestro aniversario. Cuando enfermaba, o terminaba herida, también. Con la diferencia de que me quedaba en casa para cuidar de ella.
También la veo entrar en nuestra habitación y acercarse a mí, yo aún en estado soñoliento, me da un beso en la frente y me advierte que llegaremos tarde a trabajar. Siempre demoraba mucho rato para sacarme de la cama, y muchos días llegábamos tarde a trabajar por ello. Solía regañarme por aquel hábito que terminó adquiriendo de mí, o mejor dicho, por mi culpa. Pero los días específicos en los que la atraía hacia nuestro lecho conmigo, nos enredábamos entre las sabanas en un mar de besos y caricias, imposible saber de quién de las dos eran los suspiros y los gemidos, con nuestras pieles fundiéndose a fuego rápido en una sola y nuestros cuerpos transpirados; esos días, no solía decir una sola palabra con respecto a llegar tarde.
Levantarme ahora me es muy difícil. No porque sea perezosa, no tiene nada que ver con el dormir. El verdadero hecho es que, sin ella, cada día ahora es más largo, más vacío, más doloroso. Continuar viviendo así es desgarrado. Su existencia era suficiente para mantenerme a flote, pero ahora no sé qué hacer. Nada llena esa sensación de vacío que dejo cuando se fue. Aun así, lo intento. Intento mantenerme en la superficie de este oscuro y profundo mar llamado vida. Sola. Pero solo porque sé que es lo que ella quisiera para mí.
―Yo seguiré viva mientras tú lo hagas, las personas solo mueren cuando las olvidan... siempre estaré contigo mientras me recuerdes... y vivas... Vive, Vi... Vive.― Sus últimas palabras dejaron huella en mi memoria, así como su amor marcó mi alma. Así, también, como su muerte dejo un agujero en mi pecho. Sin embargo, lo he hecho. Mantener mí promesa ha sido duro. Pero lo hago, y lo seguiré haciendo. Si, ahora existo por ella, para mantener su recuerdo vivo. Ella permanece en mis recuerdos, en mi corazón. De esa misma manera, mi alma permanece en su tumba desde el día en el que la sepulte. Así como mi alegría permanece en el pasado, junto a ella. Junto a su recuerdo.
―Nunca podría olvidarte, Cait.―A pesar de la recién iniciada llovizna, sigo parada frente a su tumba. Sin moverme, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta morada, dejo que el agua poco a poco empape mi ropa y mi cuerpo. Mi cabello, ahora negro como ha sido siempre naturalmente, ha crecido bastante. Cubre mi rostro mientras mis lágrimas se mezclan con gotas de lluvia. Cierro los ojos y recuerdo aquel día, cuatro años atrás, en el que aquella bala atravesó su corazón y la aparto para siempre de mí. La culpa me carcome. Esa bala iba dirigida a mí. Esa bala llevaba escrito mi nombre, pero ella no acepto eso. No permitió que su peor enemigo se diera el gusto de volver a quitarle lo que más amaba. No dejó que "C" me asesinara, no lo dejó darse el gusto. ―Pero, Cupcake, en tu desesperado intento por salvarme ¿No te fijaste en que me estabas matando?―
Como me gustaría que ella pudiera responderme por sí misma. Sin embargo, eso es imposible. Y seguirá así. Ahora lo único que puedo hacer… es recordar.
Si, Cait esta muerta.
Holoooo... estaba escribiendo el capitulo 3 de Amor Vincit Omnia y no se xq pero me vino esta idea a la mente. Me pareció triste de escribir y espero que les parezca igual de triste al leer kakakakaka... me gusta hacer sufrir a mis lectores XD.
En fin, no tengo mucho que decir. Solo espero disfruten de la lectura.
Pronto continuare con mis otros dos fics, asi que hasta lueguito.
Agrotera.
