N/A: Este fanfic está ubicado en el Volumen 3 antes de las rondas en parejas del torneo de Vytal. Bueno, también es un regalo de cumpleaños para mi senpai, Sonye. ¡Feliz cumpleaños! No es tan largo, no es mucho, pero es trabajo honesto. La quiero mucho 3
—¡No puedo creer que hayamos pasado a la siguiente ronda!— exclamó Ruby con la característica alegría que la caracteriza
—¿Por qué no? ¡Lo hicimos muy bien!— preguntó Yang
—He de admitir que sí, estuvo bien— comentó Weiss, pues después de pasar algunos meses con las tres chicas ya se había habituado a trabajar en equipo
Las cuatro chicas se sentían ya bastante cómodas con su nueva familia, todas tumbadas en el suelo de la habitación mientras comían bocadillos era una divina oda a su juventud y hermandad
—Ahora sólo nos falta decidir quienes irán a la ronda de parejas— dijo Blake
—¡Yo voto por Yang!— interrumpió Ruby
—No votes por ella solo porque es tu hermana, imbécil— exclamó Weiss
—No es eso, creo que Yang es como... ¡la fuerza de bruta de nuestra equipo!— dijo Ruby mientras golpeaba sus puños imitando el icónica ademán de su hermana mayor
—Yo también creo que Yang debería ir— comentó Blake —Y tal vez Weiss podría acompañarla, me parece que sus estilos de pelea tan distintos podrían agarrar desprevenidos a sus contrincantes.
—¡Sí! Sería genial verlas en acción— exclamó Ruby, parecía muy emocionada con la idea
—En ese caso, no hay remedio, iremos nosotras— dijo Yang con confianza
Después de que el equipo decidiera que Yang y Weiss irían a la siguiente ronda, ambas chicas acordaron levantarse más temprano a entrenar. Weiss conjuraba glifos para que Yang pudiera deslizarse sobre ellos y atacar, pero un pequeño error en el cálculo de Weiss hizo que Yang cayera directo encima de la chica de ojos azules.
—¡Auch!— gimió Weiss al sentir el golpe y el pesado cuerpo de Yang sobre ella. Y, aunque estaba adolorida, no pudo evitar sentirse extraña al contacto de su cuerpo con el de su compañera. Sí, llevaban algunos meses viviendo juntas pero por alguna razón se sentía extrañamente bien, aún más cuando Yang la miró a los ojos con intensidad, lo que provocó un escalofrío que la sacudió de pies a cabezas.
—¡Ah! Lo siento— dijo Yang tratando de levantarse de inmediato, aunque Weiss sintió que habían pasado siglos.
Ambas chicas se sentaron el suelo un momento antes de seguir entrenando, por lo que Weiss aprovechó para estudiar a su amiga: era realmente hermosa, su cabello rubio enmarcaba a la perfección sus ojos purpura y además, tenía una figura envidiable. La mirada indiscreta de Weiss no pasó desapercibida por la otra y rio suavemente al darse cuenta.
—¿Qué tanto miras?— preguntó Yang en un tono coqueto
—¡N-nada! ¿Qué voy a mirar?— respondió Weiss sintiéndose vulnerable al ser descubierta
—¿Qué? ¿Acaso piensas que soy guapa?—
—Eso es obvio— susurró Weiss un poco irritada
Yang solo rio por el extraño halago
—Tú también lo eres, pareces una muñeca— dijo Yang de manera casual, pero causó un sonrojo severo en las mejillas de su compañera
—H-Hay que seguir entrenando—respondió Weiss tratando de restarle importancia
