Hola a todos!! Les gustó el capitulo 5?? Espero que les guste el capitulo 6 En este capitulo resolveré algunas dudas que me hicieron en los reviews, todo forma parte de la trama Muajajaja o Bueno aquí les dejo el capi y ya saben disfruten!! D
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-Llora todo lo que quieras... –Ella alzó la vista nublada por las lagrimas y vio esos ojos ambarinos tan parecidos pero tan diferentes a los de Inuyasha...
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Ya había pasado un rato desde que la humana se quedara dormida en sus brazos, la estrategia del youkai no había salido como el esperaba. El no solía dormir cuando buscaba a Naraku, no le gustaban las sorpresas de encontrarse a un youkai merodeándolo, por otro lado en sus terrenos, no entraban los youkais así que el podía descansar. Tenia una herida que debía reposar y necesitaba dormir, pero cuando después de la "pelea" con Inuyasha se dirigió a la habitación solo se oían lamentos y llantos desde la habitación de la humana. Que débiles son... había pensado cuando se acercó a ella, los humanos necesitan apoyo y esa chica no le dejaría dormir a menos que se tranquilizara... Lo único que se le ocurrió fue consolarla y dejarla decir todo lo que tenia acumulado dentro. En cierto modo estaba de acuerdo con ella. Inuyasha era un inútil, un idiota, un desagradecido y si el se muriera el mundo estaría mejor. Ella había llorado y gritado hasta que por fin se durmió, pero para mala suerte se había quedado dormida con la cabeza en su regazo y uno de sus brazos abrazándolo. El estaba cansado así que se quedó en aquella posición e intentó dormir. Suavemente el olor de la chica penetraba en el... No era desagradable, pero era una mezcla de dulces flores con sal y sangre seca. La chica aun llevaba la ropa con la que se la encontró, estaba sucia y rota. Se fijó entonces donde el le había clavado la espada al intentar matarla, fue directamente en el corazón, a través del jirón podía ver su piel blanca, no había cicatriz alguna solo una zona irritada. La vio respirar lentamente en alguna que otra ocasión lágrimas solitarias resbalaban. El youkai al verlas acercó sus dedos a la mejilla de la chica para secarle las lagrimas, su piel era suave como la de una niña pequeña, era calida y reconfortante. La miró un rato más antes de que cayera ante los brazos de Morfeo...
No se dio cuenta ni cuando se quedo dormida, pero sabia que no estaba en una cama, abrió los ojos y los volvió a cerrar a causa de la luz tan fuerte, ya era de día... Y no había comido nada desde el día anterior cuando Sesshomaru la echó de la habitación. Sesshomaru... ¡Sesshomaru! Abrió los ojos de par en par, el estaba allí y... ¿la abrazaba? Kagome trató de moverse pero no quería despertarlo, estaba realmente dormido, estaba roncando ligeramente. Recordó lo que pasó anoche, Inuyasha, la pelea injusta, ella llorando y el... llegó a consolarla. Lo miró de nuevo no estaba dormido como lo hacia Inuyasha totalmente recto sino que estaba totalmente inclinado hacia delante, muy cera de Kagome. Los cabellos plateados del joven se mezclaban con los de ella, Kagome podía oler a Sesshomaru, olía totalmente a hombre... Allí no había perfumes y mucho menos Sesshomaru iba a usar uno, el olía a si mismo... Kagome vio que las marcas de sus mejillas se extendían por debajo de las orejas y la nuca. ¿Hasta donde llegaran? Observó su mano y vio las mismas marcas también allí. ¿Será que pasan por los hombros hasta allí? Volvió a mirarle la cara, le gustaba la luna creciente. Cuándo Inuyasha se convierta en youkai ¿También tendrá la luna? o ¿Es solo de Sesshomaru? Dejó de prestar atención a la luna, algo la atraía más, un brillo dorado estaba en su campo de visión... No se había dado cuenta que el se había despertado y la miraba... El no dijo nada, ella tampoco, solo se miraban, cada uno con un brillo en los ojos, el de el era frío y solitario. El brillo de ella era calido pero triste. Kagome notaba la sangre subir a sus mejillas tiñéndolas de rosa, rubor que fue captado por el Youkai, el cual alzó la cabeza dejando de mirarla.
-No siento la pierna, pesas. –Kagome salió de su ensimismamiento y se apartó de el sin mirarlo a los ojos.
-Lo siento, me quedé dormida. Estaba cansada. –El youkai se dispuso a salir de la habitación. –Perdona, Sesshomaru. –El se volteó mirándola y la encontró mirando el suelo muy avergonzada. -¿Dónde me podría bañar? Llevó sucia muchos días y debo apestar ¿verdad?
-Pregúntale a Rin, ella te lo dirá. Y no apestas...
-¿Eh? –Kagome levantó la mirada, pero el ya no estaba allí, la ultima frase lo dijo en un susurro pero ella lo había oído, y sin darse cuenta sonrió...
Salió de la habitación, oyó la puerta de Sesshomaru cerrarse, seguramente tendría más sueño. Fue a la habitación de Rin, pero ella no estaba allí. Toda la habitación estaba ordenada y recogida. Bajó las escaleras y vio a Jaken pasando por allí.
-¡Jaken! –Lo llamó.
-¿Eh? ¿Qué quieres ahora humana?
-Me llamo Kagome... Etto... ¿sabes donde está Rin?
-Ella está en el jardín trasero, recogiendo flores seguramente.
-Gracias. –Salió hacia el jardín y ahí estaba ella, la pequeña estaba en cuclillas recogiendo flores silvestres que crecían alrededor de los árboles. -¡Rin!
-Kagome-Sama, ¡Buenos días!
-Buenos días, ¿Qué haces con esas flores?
-Son para Sesshomaru, aunque no lo parezca le gusta el olor de las flores.
-¿Y como sabes que le gustan o no?
-Porque cuando se las llevo a la habitación, el las huele y luego las pone en la ventana para que su aroma entre dentro. Eso es porque le gusta. –Kagome se sorprendió de lo bien que la pequeña conocía al taiyoukai.
-Rin, ¿Dónde me podría bañar?
-En las aguas termales. Están tras ese sendero, allí no va nadie, el Señor Sesshomaru prohibió a Jaken ir allí.
-Muchas gracias. Volveré enseguida. –Kagome se dispuso a seguir el sendero que estaba formado por la separación de los árboles y un camino de césped brillante, cuando apenas llevaba un par de metros caminando oyó a Rin llamarla. -¿Eh?
-Señorita Kagome, no se volverá a poner esas ropas ¿no? Están rotas y sucias. –Kagome se miró el uniforme, era cierto, la falda estaba sucia, rota y olía a sangre seca; su camisa estaba rasgada por al espada y llena de jirones pequeños. El rostro de Kagome se ensombreció, ahora no podría bañarse. –Si quiere yo le puedo prestar una Yukata que me está un poco grande, vaya a lavarse y yo se lo llevo.
-¿En serio? –La pequeña asintió feliz. – ¡Gracias! –Se inclinó y la besó en la mejilla. La pequeña salió corriendo hacia la casa, en cambio Kagome se dirigió a las aguas termales.
El sitio realmente era precioso, el agua fluía rodeada de rocas, incluso había una cascada, todo estaba rodeado de árboles, Kagome observó a su alrededor, sabia que aun estaba en las tierras de Sesshomaru por lo que otros youkais no podían entrar y verla, Después de haber revisado todos los alrededores, se desvistió dejando al ropa doblada a un lado, ella se introdujo en el agua, estaba en la temperatura perfecta y era bastante reconfortante. Pasó un rato desde que entró al agua y procuró quitarse con esmero las manchas. Ahora estaba recostada sobre una roca, relajada. "Podría quedarme aquí mucho tiempo" Observó su alrededor, admirando el silencio y al belleza. "Tengo que regresar a la aldea, echo de menos a los chicos" Una lagrima surcó sus mejillas, ella rápidamente se apresuró a limpiarla. "No se merece que llore por el, si solo fuera un poco como su hermano... ¿Qué digo? Si Sesshomaru es peor, el odia a los humanos... El me odia" Escuchó unos ruidos y volteó la cabeza a ver, era Rin que traía una yukata en las manos.
-Aquí tiene, señorita Kagome. –Kagome se puso en pie y salió del agua, alcanzó a coger la yukata, era rosa fucsia con detalles de flores blancas dentro de hexágonos. La camisa interior ya saben Inu la tiene color hueso y Sesshy la lleva blanca era blanca, se colocó la Yukata encima y la ató con un cinto blanco, le quedaba la altura del muslo, al llevar siempre la minifalda de la escuela estaba acostumbrada. –Te ves muy bonita.
-Gracias. Vamos a la casa ¡Me muero de hambre!
-Entonces estas de suerte, Sesshomaru nos trajo comida.
Ambas caminaron en dirección a la casa, vieron a Jaken en el jardín con una cesta.
-Aquí tienen, frutas. –Dijo y como un rayo volvió al interior. Las chicas comieron riendo y jugando durante el resto del mediodía, al terminar la pequeña se levantó y le dijo que tenía sueño y que se echaría una siesta. Kagome ya durmió mucho en la noche por lo que estaba totalmente espabilada. Entró a la casa y la recorrió, la mayoría de las habitaciones estaban vacías y otras no se podían abrir, siguió dando vueltas por la casa pero estaba realmente aburrida, se dirigió a su habitación con la intención de arreglarlo un poco, al menos lo limpiaría en modo de compensación. Al pasar frente la habitación de Sesshomaru vio la puerta entreabierta y no pudo evitar mirar en su interior, viendo a un Sesshomaru sentado respirando con dificultad y sudando a mares.
-¡Sesshomaru! –Ella entró corriendo a la habitación, ya la regañaría luego, ahora tenia que ayudarle. -¿Qué te pasó? –El solo la miró tenia el rostro crispado del dolor con la mano derecha se agarraba el costado herido. -¿Te duele? –El no respondió, solo desvió su mirada. -¡Arg! Maldito sea tu orgullo Sesshomaru. Si te duele, dilo. ¿Cómo piensas que puedo ayudarte? ¿Crees que soy adivina? no Sesshomaru, no lo soy. ¡A no ser que me digas que pasa no te puedo ayudar! –Había hablado muy rápido, sin a penas tomar tiempo para respirar y se le podía notar la vena de la frente palpitando.
-Duele.
-¿Donde? ¿En el costado? –El asintió- Ahora regreso. –La joven salió disparada de la habitación, a los pocos minutos ya estaba de regreso con otra sabana y plantas. –Te cambiaré el vendaje. –Le quitó las "vendas" observando que la herida se había vuelto a abrir y estaba infectada. Ella empezó a curarlo nuevamente. –Hm... Está infectado, debería darte algunas medicinas. –El la miró con cara de pocos amigos. -¡Oh! Disculpe AMO pero si no se toma las medicinas ve preparando el testamente y dejándoselo todo a Jaken –Habló con tal sarcasmo que el taiyoukai solo alcanzó a alzar una ceja ante tal escena. –Tienes infestado toda la herida y no se si llegó a los órganos internos, los youkais curáis mas rápido que los humanos así que deberías estar ya curado, pero se volvió a abrir... ¿Porque?
-Inuyasha
-¿Eh? ¿Inu...yasha? Te refieres a... ¿la pelea? –El asintió –Quieres decir que ¿Se abrió desde anoche? –Volvió a asentir. –Por kami, Sesshomaru por muy taiyoukai que seas no eres inmortal. ¡Podrías haber muerto!
-Ni que te importara.
-No, pero... me importa Rin. Si tú no estuvieras ¿Que seria de ella?
-Sabe cuidarse, no es como los demás humanos.
-Pero es una niña pequeña, y si algo te pasa, ¡dejaras a una niña pequeña sola! Y a Jaken le daría un infarto si su "amo bonito" se le muere, ¿No te das cuenta que ahí gente a la que le importas?
-¿Y tu?
-¿Yo? Claro que tengo gente que me importa, mi familia, Sango, Shippo, Miroku, Kirara, Inu... –Se quedó callada y volteo la vista.
-¿Inuyasha? ¿El te importa?
-Antes si, ya poco me importa lo que le pase... Tienes un hermano estúpido.
-Al fin alguien que me comprende. –Kagome sonrió ante el comentario. -¡Por fin! Humana deberias sonreír más a menudo.
-¿Eh? ¿Porque? –Kagome alzó la mirada y se encontró perdida entre esos ojos dorados solitarios.
-Porque desde que llegaste pareces un fantasma que huye del recuerdo de mi hermano. –Volvió a voltear la vista. -¿Viste? Ese idiota te importa, quieras o no.
-Pero... es diferente... tu no entenderías... son cosas de humanos... Y no quiero hablar de ello. –Kagome terminó de volver a vendarlo y se dispuso a ayudarlo con el haori cuando rozó el muñon del brazo izquierdo. –Lo siento... por esto...
-No fue cosa tuya.
-Pero Inuyasha te hirió para protegerme.
-Si tanta importancia tiene, ya te lo cobraré algun día. ¿Ya acabaste?
-De veras necesitas esa medicina, pero de todas formas no tengo aquí mi mochila, tendría que ir a la aldea a por ella.
-Es decir, que no tengo que tomarlas ¿No?
-No, no dije eso. Te dije que no puedes morirte, así que haremos un pacto ¿de acuerdo?
-La última vez que hice un pacto con alguien, me traicionó y ahora lo estoy buscando para matarlo.
-Yo no soy Naraku. Bien, el pacto es este: Me llevas a la aldea donde tengo la medicina y como allí está el pozo me iré y te libraras de esta humana, y claro como no estaré puedes tomarte la medicina o no, tú eliges, pero sin ella empeorarás. ¿Trato? –Ella extendió la mano y el la estrechó, sus pieles se tocaron, sintiendo ambos una descarga eléctrica, seguido de un burbujeo en el estomago y un suspiro salió de ambas bocas. Kagome se puso en pie toda sonrojada. Sesshomaru la observó por primera vez desde que entró a la habitación. El yukata se ceñía firmemente a su contorno, le alzaba el pecho y le sumaba un poco mas de edad, el youkai la observó mientras ella recogía todo. -¿Cuándo nos iremos? –El no escuchaba, observaba como al agacharse para recoger la tela se acortaba un poco, pero sin dejar al descubierto nada más que las largas piernas de la muchacha. –Sesshomaru...
-¿Si?
-¿No oías? ¿Cuándo iremos?
-Dentro de un rato, despídete de Rin, sino ella se inventará que te tiré a un río o algo así. –Kagome rió. Asintió y se dirigió al dormitorio de la pequeña donde ella estaba arreglando las flores que había recogido rato antes.
-Rin, ¿puedo pasar?
-Claro, ¿sucede algo?
-No, solo que me tengo ir, Rin.
-¿Irte? ¿Porque? ¿El señor Sesshomaru se portó mal contigo?
-No, el se portó muy bien. Pero tengo que volver con mis amigos y mi familia.
-Pero yo no quiero que te vayas. –La pequeña corrió a abrazarla.
-Rin y si te prometo que volveré, ¿te parece bien?
-En serio, ¿volverás?
-Si. Te lo prometo, estaré fuera solo un tiempo, pero te prometo que regresaré. –Al rato Kagome salió fuera del castillo donde se encontraba Sesshomaru, solo. -¿Cómo nos iremos?
-Ven. –Sesshomaru le indicó que se colocara a su lado derecho, ella obedeció y cuando estuvo a su lado, el la atrajo hacia el. –Aquí. –Le pasó el brazo derecho por su fina cintura y la apretó contra si. –Agárrate fuerte. –Ella estaba sorprendida por al cercanía que tenia con el taiyoukai, tanto que ni se enteró cuando el se convirtió en bola de luz y a los pocos minutos ella se encontraba a las afueras de la aldea. –Te esperaré aquí. No soy bienvenido en esta aldea.
-Está bien, no tardaré. –Kagome caminó hacia la aldea, algunos aldeanos la veían y la saludaban, ella siguió su camino hacia la cabaña. Escuchó voces en el interior, eran Sango y Miroku, se alegró de oírlos. Entró en la cabaña y allí estaban todos... y alguien mas. Kikyo estaba allí sentada junto a Inuyasha, Miroku y Sango estaban enojados notablemente y Shippo estaba de espaldas a Inuyasha con un chichón en la cabeza. Al llegar ella todos voltearon a verla. Ella simplemente hizo la sonrisa falsa mas grande de la historia y saludo. –Hola chicos.
-¡Kagome! –Sango corrió a abrazarla. –Kagome, ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué nos abandonaste?
-¿Abandonaros? ¿Eso dijiste Inuyasha? Bueno no importa, solo vine por medicina, tengo prisa. Cuando le de esta medicina regreso y te cuento todo Sango.
-¿Medicina? ¿Para quien? –Inuyasha olfateó al aire y la miró seriamente. –Acaso ¿mi hermanito se puso malito? ¿Y tu le estas cuidando? –Todos miraron a Kagome atónitos.
-Te equivocas, Rin está enferma. Sesshomaru es un youkai completo por tanto no enferma tan fácilmente. –Sabia que restregarle a Inuyasha que el era un hanyou había sido un golpe bajo, pero no podía ignorar que Kikyo estaba en la cabaña. Ahora regreso. –Salió de la cabaña con la medicina en la mano. y Acudió donde el Youkai la esperaba. –Aquí tienes, tomate una pastilla antes de dormir... Bueno tú no sueles dormir mucho... tomate una cuando se haya puesto el sol, y bebe mucha agua. Etto... Sesshomaru.
-Dime.
-Le prometí a Rin, que volvería a verla. ¿Podré? –El se quedó pensativo durante unos minutos, finalmente cerró los ojos suspirando.
-Yo iré a buscarte, cuando quieras verla ve al Goshinboku.
-Gracias, Sesshomaru. –Kagome se sentía feliz tanto que sin darse cuenta de quien era el le plantó un beso en la mejilla, ella cuando se dio cuenta se quedó quieta a escasos centímetros de su piel. El estaba atónito, volteo a verla y la vio notablemente sonrojada, alzó su mano derecha a su mejilla, estaba caliente, con su dedo pulgar acarició los labios rosados de la joven. Sesshomaru se inclinó hacia la joven y rozó sus labios con los de ella, y sin que ninguno de los dos se diera cuenta, se estaban besando tímidamente, al principio de miraban con los ojos abierto pero cerraron los ojos saboreando la boca del otro.
Continuará...
Muchas Gracias a:
XtinaOdss
angelthelove501
GuerreraValiente
azulceleste
cieloselene
F3R
Y a todos los que lo leen aunque no dejen Review!! muchas gracias por su apoyo y su tiempo para leerme!!
