Hola a todos!! Lamento haber tardado D fue por falta de inspiración :S Muchas gracias por sus review!! Me e4ncanta recibirlos Creo que este capitulo me salió un poquito largo espero k les guste tanto como a mi No me entretengo más y aki les dejo: "Cambiando de Bando" Besos y abrazos!!
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Un taiyoukai corría en dirección a su palacio totalmente confuso, "¿Porque? ¿Porque?" se preguntaba una y otra vez, "Ella solo es una insignificante humana, cierto que tiene buen cuerpo pero sigue siendo una simple humana". Se tocó los labios con la punta de los dedos, los notaba aun calientes, "Ese beso...fue... ella no besa como las youkais"Aun recordaba como la había agarrado de la fina cintura, sintiéndola tan débil entre sus brazos "Los humanos son tan frágiles..." La había mirado a los ojos mientras sus labios se rozaban "Su mirada... ya no tenía ese brillo... esa tristeza..." Luego se separaron y ella lo miró con esa mirada, los ojos se iban a salir de sus cuencas, tan avergonzada. "Ni que fuera la primera... ¡Eso es! Le he robado su primer beso." Una sonrisa se dibujo en el rostro del taiyoukai, pero no era una sonrisa de alegría o satisfacción, era una sonrisa de superioridad.
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La exterminadora aun no salía de su asombro. La revelación de su amiga era demasiado grande para su comprensión.
-Explícame de nuevo, que no entendí.
-¡Sango! Ya te lo he dicho. He-besado-a-Sesshomaru. –Hacia una gran pausa entre palabra y palabra para ver si así su amiga se enteraba-. Bastante tengo con cargar con la vergüenza, que te lo tengo que explicar con un plano.
-Si, por favor, explícame como a un niño pequeño, porque no entiendo, ¿Cómo es que se besaron? ¿No que tu estabas enamorada de Inuyasha? ¿El no es un asesino? Amiga como se te ocurre ¡enamorarte de Sesshomaru!
-¡EH! yo no estoy enamorada de Sesshomaru, ni mucho menos. –El sonrojo era evidente en las mejillas de la miko-. Y respondiendo a tus preguntas: No, no estoy enamorada de Inuyasha ya, intento olvidarle. –Hizo una pausa poniendo en orden sus ideas, hablar de Inuyasha no le sentaba bien-. Nos besamos si, pero yo creo que fue por atracción física, no niegues que es guapo. –Su amiga solo asintió con la cabeza, dándole aprobación-. Y desde que estuve con ellos, no le vi matar a ningún inocente, bueno excepto a mí, pero es distinto.
-Amiga entonces solo tengo una pregunta más. –La miró con cara de pocos amigos pero aun así asintió-. Ese yukata, ¿Te lo dio Sesshomaru?
-No, me lo dio Rin. Mis ropas quedaron destrozadas y lo único por allí era ropa de ella, ese yukata le estaba grande y me lo presto. ¿Por qué la pregunta?
-Porque aun no se como Miroku no te atacó. Kagome ese yukata es muy provocativo.
-¿Tu crees? –Su asombro era notable ya que recordaba que llevaba puesto el yukata cuando curó por última vez al taiyoukai-. Pues no me quedan más uniformes aquí, menos mal que vuelvo a mi época.
-¿Vuelves? ¿Cuánto tiempo?
-Creo que tres días. Bueno amiga será mejor que regresemos. –Ambas se vistieron y volvieron a la aldea con los demás. Allí Shippo las esperaba y en cuanto vio a Kagome saltó a abrazarla, la miko correspondió al abrazo del kitsune-. Mi dulce Shippo...
-Te eché de menos, no vuelvas a irte. –El silencio de la azabache respondió al pequeño-. ¡Te vuelves a ir! ¿Porque?
-Porque tengo exámenes, la comida ninja se está acabando y necesito ropa limpia. También medicina... –Lo ultimo lo dijo para si misma-. "Seguro que no se la tomará" –Se volteó buscando con la mirada a Inuyasha-. Dame un fragmento. –El hanyou sabía para qué y no le preguntó simplemente le entregó una piedrecilla rosada.
-¿Me traerás algún regalo? –Le preguntó el Kitsune con ojos vidriosos.
-¡Claro! –Kagome recogió todas sus cosas y fue con Shippo hacia el pozo devora huesos, una vez allí se arrojó despidiendo con la mano al pequeño. Después de sentir la sensación tan familiar de flotar entre una época y otra se encontró en el templo de su familia, había echado de menos su casa y su familia mas que nunca. Subió la escalera improvisada por su abuelo y salió al exterior. Allí el sol le acariciaba la piel, sin quemarla y sin darse cuenta evocó el recuerdo de ese beso con el ojidorado...
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Inuyasha estaba en la cabaña junto a Kikyo mirando su piel, blanca pero hermosa a su manera, añoraba la belleza que antaño tuvo pero seguía amándola, había sido testigo de cómo su amiga Kagome se marchaba a su época otra vez, pero esta vez no podía refunfuñarle como hacia cuando ella se marchaba, su Kikyo estaba allí, y solo le importaba ella. ¡Podía acabarse el mundo mientras ella estuviera a su lado! Más tarde había visto como la exterminadora salía de la cabaña no sin antes lanzarle una mirada reprobatoria. "¿De que hablarían estas dos?"
-Kikyo, ahora regreso. –Se dispuso a levantarse pero la antigua miko le agarró la manga de su haori.
-¿A dónde vas?
-Quiero hablar con Sango. ¿Puedo?
-No. Quédate conmigo.
-No digas tonterías, Kikyo. Ahora regreso. –Con un movimiento brusco, demasiado brusco quizás, se desasió de ella. Salió de la cabaña y caminó siguiendo el camino de su no tan amiga ahora. Ella estaba vestida con su traje de exterminadora y lanzaba el boomerang una y otra vez atrapándolo con extrema facilidad-. ¡Sango! –La llamó y la chica se reunió con el con cara de pocos amigos.
-¿Qué quieres Inuyasha?
-No es necesario que me hables así. –Dijo con voz abatida.
-¿Cómo esperas que te hable? Lo sé todo. Kagome me lo contó TODO.
-¿Según ella que es TODO?
-No tengo por que contarte cosas que son solo asuntos suyos. Pero hay algo que quiero hacer... –El peliplateado iba a preguntarle que era, pero un sonoro golpe y la quemazón que sentía en la mejilla izquierda le respondieron la pregunta.
-Supongo que me lo merezco ¿no?
-No, Inuyasha. Te mereces más. Pero se lo dejo a ella. Inuyasha, ¿no te das cuenta? Esta sufriendo, y ¿Tu que haces? Traes al motivo de su tristeza aquí.
-Kikyo no tiene nada que ver.
-Si tiene que ver. Por culpa de vosotros dos Kagome ahora podría estar... –Calló pero Inuyasha estaba demasiado atento a sus palabras, algo le pasó a Kagome, ella al fin y al cabo era su amiga-. Olvídalo.
-¿Qué pasa Sango?
-Nada. Si quieres saberlo tendrás que preguntarle a Kagome. –Inuyasha se dio media vuelta-. ¡Inuyasha! Ahora no. Cuando ella regrese, déjala pensar tranquila.
-¿Qué tiene que pensar? O mejor dicho, ¿En quién tiene que pensar?
-¿A qué te refieres? –La morena se dio cuenta que los puños del hanyou se cerraban bruscamente.
-¿Acaso no te contó que anda detrás de mi hermanito?
-¡Ella no anda detrás de el! ¿Quien te crees que es Kagome? ¿Una cualquiera? Si ella besó a Sesshomaru es asunto de ella.
-Dejemos el tema. –El hanyou se volteo dejando a una Sango muy alterada. De repente se dio cuenta de una presencia muy cerca de donde ella se encontraba, se volteó encontrándose con un monje muy conocido, sobre todo por su corazón.
-Miroku... –El monje la miró con dulzura-. ¿Desde cuando llevas ahí?
-Mi querida Sango, la bofetada que le diste al pobre de Inu se ha escuchado por toda la aldea... –El enojo de la chica disminuyó un poco ante las palabras del monje-. Debió de ser muy duró lo que te dijo para que le golpearas así. ¿Puedo preguntar que pasó?
-Lo de siempre, Kagome.
-Comprendo.
-Estoy muy preocupada por ella, Miroku. –Una rabiosa lágrima se asomó por los ojos oscuros de la exterminadora-. Él solo sabe hacerle sufrir.
-Mi Sango, pero ella es muy fuerte y tú lo sabes. –El monje se aproximó la chica con cautela-. ¿Puedo? Sin perversiones. –Le extendió los brazos y ella acudió a ellos en dos pasos-. No me gusta verte llorar... Me partes el alma en mil pedazos. –Se sentaron la sombra de un árbol donde el monje la acunaba como a una niña pequeña, susurrándole palabras de consuelo al oído hasta que ella cansada se quedó dormida y el solo se quedó observándola y cuidándola. –Siempre estaré a tu lado.
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Estaba sentada en su escritorio rodeada de libros de varias materias, y una gran lista pegada a la pared con todos los temas claves para el examen de mañana, ¡Menos mal que Hoyo siempre la ayuda con los deberes! En cuanto llegó llamó por teléfono a sus amigas para preguntarles cuando tenían un examen y seguido llamó a Hoyo para pedirle los apuntes. Ahora era de noche, había cenado algo ligero y estaba enfrascada en su libro de Historia. No le atraía nada la trama del libro y llevaba ya un buen rato estudiando así que se dio unos minutos de relax. Cerró los libros y abrió la ventana para que la brisa nocturna le despejara la mente. La noche era silenciosa y no pudo evitarlo, recuerdos sobre un hanyou volvieron a ella. Estaba cansada de todo aquello, de las peleas, de los gritos, de todo. Pero al fin no salió ninguna lágrima de sus ojos, lo único que la reconfortaba de cierto modo era... él. Alzó la mirada y allí estaba, la luna, era igual a la que el tenia en su frente, parecía una sonrisa, "Es como si la luna reemplazara su propia sonrisa..." Recordó el beso, su primer beso, siempre se imaginó que sería Inuyasha el dueño de ese primer beso, pensó en lo que sintió en ese momento... asombro, vergüenza, miedo, pero por encima de todo había seguridad, nada le podía pasar si el la tenía entre sus brazos, pensar en él la relajaba. "Ah... Que tonta... Recuerda una cosita Kagome... Eres humana... Él odia a los humanos" Había empezado a sentir algo por el youkai, pobre chica, siempre se enamoraba de quien no debía... Con ese mal sabor de boca regresó a sus estudios.
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El sol la cegaba, estaba tumbada sobre algo suave y blandito, no sabía cuando se había quedado dormida, intentó abrir los ojos a pesar de la luz implacable. Entonces vio sobre lo que estaba tumbada. Miroku. La abrazaba como si fuera un tesoro muy frágil, el seguía dormido profundamente, ella intentó soltarse de su abrazo sin despertarlo pero fue en vano.
-Mm... ¿Qué pasa? –Su voz adormecida provocó una tierna sonrisa en el rostro de la chica.
-Nada, sigue durmiendo. –Se quedó observándolo con un toque de desconfianza, conocía al monje lo suficiente como para saber que este aprovecharía cualquier ocasión para propasarse con ella, pero no fue así, des pues de mucho rato el chico el único movimiento que hizo fue rascarse la cara.
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Se había levantado temprano por una vez en su vida para no llegar tarde a la escuela, ya que faltaba a clase a menudo ¡Que menos que ser puntual! Caminaba en dirección a la escuela escuchando a los pajaritos despertarse, podía apreciar que varios pétalos de Sakura caían de los árboles de su alrededor. Todo era hermoso y relajante pero aun así no podía evitar la sensación de que alguien la miraba a escondidas, se volteó en varias direcciones buscando a su fisgón pero no vio nada, intentó sentir su presencia pero por allí circulaban muchos animales y coches. Siguió su camino atenta a cualquier sensación pero dejó de sentir esa incomodidad. Dejo de pensar en ello y siguió su camino a la escuela.
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-"Casi me descubre" –Se ocultaba en las sombras de un callejón. –"Ya falta poco..."
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Se despertó sabiendo que ella ya estaba despierta, abrió los ojos y se encontró con los de ella, mirándolo con infinito cariño.
-Buenos días, dormilón. –La voz de Sango sonaba dulce sobre el murmullo de los animales del lugar.
-Bueno días, ¿Llevas mucho despierta?
-"Bastante" –Pensó-. Solo un ratito.
-¿Estas mejor?
-Si. Gracias.
-No tienes porque darlas. Eres importante para mí y lo sabes. –El monje levantó la mano lentamente, dándole a tiempo para comprender que iba a hacer. La chica simplemente sonrió al sentir su mano contra su mejilla sintiendo una dulce caricia. Era la primera vez que el chico se mostraba respetuoso con ella y eso le gustaba.
-Te prefiero así.
-¿Cómo dices?
-Prefiero que hagas estas cosas que propasarte. -El chico no pudo soltar una risita picarona.
-Pero no es mi culpa, es culpa de mi mano maldita, lo sabes.
-Pues prefiero que encierres esa mano.
-Lo que tú mandes. –Se hizo un breve silencio entre los dos, pero era un silencio agradable, que fue roto por el rugido de ambos estómagos-. Será mejor que vayamos a desayunar.
-Buena idea. –Él la ayudó a incorporarse y juntos fueron a la aldea cogidos de la mano.
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Sin darse cuenta Kagome ya habían pasado los tres días, el examen le salió bastante mal, no podía evitar pensar que debía hablar con Sesshomaru. Ahora estaba en su habitación recogiendo sus cosas y metiéndolas en la mochila amarilla. Se dirigió a la silla donde tenia los uniformes y se dio cuenta de que el yukata de Rin estaba allí lavado y planchado. "Gracias mamá" Se había olvidado completamente del traje y debía devolvérselo a su dueña. Metió dulces y algunos juguetes para Shippo, también metió una muñeca nueva que había comprado para Rin. Y Por ultimo pero no menos importante metió su botiquín, con varias medicinas. Una vez guardó todo se dirigió al pozo y se lanzó a él. Después de sentir la sensación de siempre, subió a fuera y respiró hondo el aire puro de los bosques sin contaminar. "¿Qué debo hacer primero? ¿Ir a la aldea o ir con Sesshomaru?" Lo pensó unos momentos y se dio cuenta que tenía que atender su herida y que quizás sería mejor hablar con el primero antes de ir a la aldea. Caminó en dirección al Goshinboku, sabía como funcionaba el olfato de los youkais por lo que pasó su mano por la corteza del árbol impregnándolo de su olor. Se sentó en las raíces del árbol esperando.
-Kagome. –No miró a la persona que había pronunciado su nombre, esa voz fría solo podía ser de...
Continuará...
Muchas gracias a:
Kannawhite: sip toy en cemzoo tu tmb estas alli?? o.o cual es tu nick? Muchas gracias!!
azulceleste: Muchas gracias
Mitsuki Himura: very thank you!!
F3R: Gracias!! Muchas Gracias!!
Zetcha Abranara: Muchas gracias amiga!!
LoversxPrincess93: no llores!! Muchas gracias!!
Guerreravaliente: K no te de un paro cardiaco!! Muchisimas gracias!!
Besos y abrazos para todos!
