Hola a todos!!! lo prometido es deuda!! aki teneis el capitulo 10! con 10 paginas en un documento Word! Gracias a todos por seguir ahí, no esperaba encontrar tantos reviews en un solo dia. Les cuento que mi bebe es un varon que se llama Álvaro y tiene 2 meses solo. (por si alguien quiere verlo es la nueva imagen que tengo como avatar en mi perfil) Voy a aprovechar cuando tome su siesta a escribir el Fan fic. De veras muchas gracias por su apoyo!!!! besos!!!

[TEngo que avisar que hay un poco de lemon, que por cierto no se me da muy bien.... no dire entre quienes obviamente!!!]

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Notaba el aire frío acariciarle la cara, estaba muy cómoda aunque un poco aturdida tardó unos minutos en darse cuenta que estaba en brazos de Sesshomaru mientras volaban. Abrió los ojos instantáneamente y se encontró con su mirada dorada y fría.

-¿Ya despertaste? –Volvió la vista al cielo, volaban a una gran velocidad, podía notar el corazón de él impasible, el cual la relajaba.

-Ehm... Si... ¿A dónde vamos?

-A casa.

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No se había marchado de la aldea porque contaba con volvérsela a encontrar para darle un mensaje de parte de Rin « Le regalaba el yukata », se había olvidado completamente del mensaje en cuanto la vio y olió el olor a sal que últimamente no la abandonaba. Ahora vagaba por los alrededores agradeciendo secretamente a Rin por el regalo para Kagome, ese yukata le quedaba realmente bien, dejaba de verse frágil, y el color del yukata resaltaba su tono de piel. Sus pensamientos vagaban cuando oyó su voz, hablaba con el asqueroso de su medio-hermano, podría olerlo a kilómetros de allí. Se aproximó un poco, lo bastante para no ser detectado, por un lado quería enterarse de la conversación pero por otro quería vigilarla porque podía sentir de nuevo el olor salado y podía ver como retenía las lagrimas, se sentía orgulloso de ella. "No le des el placer de verte llorar" le dijo mentalmente. Luego él preguntó algo que lo dejó boquiabierto, ¿atraído por ella? Si, ¿Fascinado por su fuerza de superación? también, pero ¿ENAMORADO? Nunca. Vio como ella negaba y se alivió. Comenzaron a hablar a voces y echarse cosas en cara en el cual él estaba un poco incluido. Siguieron alzando la voz hasta que una palabra lo calló todo. Chantaje. La muerta sabia algo que a la humana no le convenía que Inuyasha supiera. Cayó en la cuenta: el intento de suicidio. Él se levantó y empezó a zarandearla y agarrarla de las muñecas, lastimándola. Algo en su interior se removió y se sobrepuso a sus principios, dirigiéndose hacia ambos. Pudo apreciar como los ojos de su hermano se tornaban rojos.

-Suéltala. –La sujetó de un hombro y pudo sentirla temblar, Inuyasha lo miró y soltó el agarre, ella corrió a esconderse detrás suyo como una niña pequeña, era tan frágil... -¿Estas bien? –Susurró

-Estoy bien. –Miró al hanyou y escuchó el cuerpo inerte de la joven caer al suelo, podía escucharla respirar así que solo se había desmayado.

-¿Qué haces tú aquí? –Preguntó Inuyasha mostrando sus colmillos.

-Inuyasha, ¿acaso no te enseñaron que a las mujeres no se les pega? eso es de cobardes. –El hanyou gruñó, ambos sabían que la pelea no tardaría en llegar, Sesshomaru se volteó y cogió en brazos a Kagome, era increíble lo poco que pesaba, podía con ella con un solo brazo. La llevó hacia un árbol y allí la recostó. Regresó con su hermano.

-¿Desde cuando eres tan cuidadoso con Kagome?

-No te importa si soy cuidadoso o dejo de serlo. ¿Quieres pelear? Pues vamos. –Desenfundó a Toukijin mientras que su "hermano" desenfundaba a Tessaiga, ambos se colocaron en modo de defensa con sonrisas de triunfo en sus rostros-. Vas a morder el polvo.

-Más quisieras. –Inuyasha no era rápido en batalla, apuntaba a sitios al alzar en parte era algo inútil pero por otro lado nunca esperas de donde te sale, Sesshomaru en cambio es un experto en la guerra con centenares de años en experiencia, era rápido, calculador y letal. Pero, por mucho que quisiera no podía matarlo, ella, si mataba a Inuyasha ella no se lo perdonaría nunca y por alguna razón que su enorme orgullo no entendía no quería que ella la guardara rencor, la consideraba ¿su amiga? Un choque de espadas lo trajo de vuelta de sus pensamientos, esa estocada estuvo cerca. Sesshomaru miró a su alrededor, Kagome estaba a solos unos pasos de distancia, el taiyoukai arremetió contra el hanyou alejándolo de ella-. ¿Por qué tienes tanto interés en ella? –Rugió el medio demonio por encima de las espadas.

-Digamos que... a ti no te importa. –Respondió con petulancia.

-Ella es mi amiga. Me importa si alguien como tú la acecha. –Volvió a gruñir.

-No te preocupes entonces porque ella estará bien conmigo. –La sonrisa de satisfacción no se borraba de su inmaculado rostro.

-¿A que te refieres? –Frenó en seco sus movimientos, solo alzó al espada una ultima vez para parar la espada del mayor de los peliplateado.

-A que estoy cansado de verla contigo, me la llevo. –Sesshomaru también cesó la pelea pero no bajó la guardia en ningún momento.

-¡No te la llevarás! –Temblaba de furia.

-Piénsalo Inuyasha, tu querida muñeca de barro le dijo que lo mejor era que volviera a su época, pero si vuelve a su época no podré encontrar a Naraku y tu no podrás verla a escondidas, cosa que no podrías con ella en su época porque tu... ¿Kykio? Eso, ella no te dejaría ir. Si Kagome viene conmigo todos salimos ganando.

-Pero ¿tu que sacas de todo esto?

-¿Estas sordo? Ella sabe donde están los fragmentos de la perla con ella alcanzaré a Naraku más rápido.

-De acuerdo. –"Ya verás cuando Kagome vea que la secuestras para usarla como detector de fragmentos, te hará picadillo"- El hanyou pensaba y sonreía-. Entonces será mejor que te lleves su mochila amarilla porque dentro tiene todas sus cosas.

-Estas tardando en traerla, Inuyasha. -El hanyou volvió a gruñir por lo bajo pero fue a la aldea y en unos minutos regresó con una mochila amarilla enorme, Sesshomaru se la colgó a la espalda y con el brazo cogió a Kagome-. Hasta nunca hibrido. –Se volvió un haz de luz y salió disparado del lugar. En unos minutos estaba sobrevolando por el cielo con la muchacha en sus brazos, podía apreciar sus muñecas enrojecidas y lastimadas. Ya estaban a poca distancia del castillo cuando la noto revolverse en su brazo, poco a poco fue abriendo los ojos de color chocolate. -¿Ya despertaste?

-Ehm... Si... ¿A dónde vamos?

-A casa.

-¿Qué casa? ¿Mi casa?

-No, la mía. Y guarda silencio hasta que lleguemos.

-"¿Su casa?" –Kagome no comprendía que sucedía pero empezaba a conocer a Sesshomaru y si le decía que guardara silencio seria lo mejor... Poco tardaron en llegar al castillo en el que había vivido dos días con el taiyoukai, allí les esperaban Rin y Jaken. Cuando tomaron tierra Sesshomaru la bajo de su regazo lentamente, le entregó su mochila-. "¿Cuándo la cogió?"- Y se marchó elegantemente con Jaken. La pequeña la miraba sonriente-. Hola Rin.

-Hola señorita Kagome, ¡que bien que haya vuelto! ¿Va a quedarse mucho tiempo?

-No lo se, eso creo que depende de Sesshomaru.

-Ah... Entiendo... ¿Quiere ir a recoger flores?

-Rin... la verdad es que me gustaría ir a descansar un poco.- La discusión con Kikyo, la conversación con Sesshomaru y la pelea con Inuyasha había pasado todo demasiado rápido y estaba muy cansada. Se alejó de la niña; con la cabeza gacha y con la mochila a cuestas se dirigió a su habitación, esta vez sin equivocarse, observó que allí había un futón nuevo, la habitación estaba un poco más aseada y había unas flores en la ventana-. Gracias Rin. –Murmuró sonriente. Se acercó a la ventana aun no era ni medio día y todo su mundo había dado mil vueltas en distintas direcciones, su mejor amigo iba a morir a manos de quien el consideraba su amor, y ella no podía hacer nada para salvarlo porque si hablaba Kikyo le contaría que Sesshomaru le ayudó a "suicidarse" y seguramente Inuyasha pelearía con su propio hermano simplemente para proteger su propiedad, porque eso era ella para él, una propiedad. En esa pelea, ¿A quien defendería? Sin darse cuenta miró por la ventana la respuesta. Sesshomaru estaba tendido en las raíces de un árbol con los ojos cerrados, lo observó unos minutos sintiendo las mariposas en el estomago. -¡Dios mío! Me gusta Sesshomaru-. Murmuró sorprendida, no era tonta sabía que algo sentía por el taiyoukai pero ¿gustarle? ¡Que tonta era! Otra vez gustándole alguien que nunca se fijaría en ella... Las lágrimas volvieron a salir sin control, estaba cansada de llorar, de sufrir y de no poder desahogarse con alguien. Se tumbó en el futón tapándose la cabeza, no desconocía el oído de los youkais y sabia que Sesshomaru la escucharía de llorar, estuvo llorando hasta que el estomago le rugió y se dio cuenta que había pasado mucho tiempo allí encerrada porque ya no se filtraba tanta luz a través de la tela del futón, se destapó la cabeza y se sentó aun hipando un poco.

-¿Ya te calmaste? –Se volteó a la ventana con los ojos desorbitados viéndolo allí sentado con la mirada fría y serio como siempre.

-¿Cómo entraste?

-Llamé pero no contestaste, así que entré. Es mi casa al fin y al cabo. –Dijo encogiéndose de hombros.

-¿Y cuanto rato llevas ahí? –Dijo secándose las mejillas y los ojos con urgencia.

-Que más da. ¿Por qué llorabas?

-No te importa.

-Si Rin te oye se pondrá a preguntarme y tendré que responderle ¿no?

-Pues dile que es porque me duelen las manos, al final se dará cuenta que las tengo lastimadas-. Le mostró las magulladas muñecas donde se veían algunas marcas de garras-. ¿Contento?-. Para nada estaba contento en verdad apretaba el puño al ver las heridas de la frágil humana.

-Esa era la versión censurada para Rin, ahora ¿Para mí? Y contéstame y déjate de evasivas.

-Pues si tanto te interesa averígualo tu solito-. Le respondió con una sonrisa torcida aunque la gracia no llegaba a sus ojos enrojecidos e hinchados.

-¿"Él"? ¿La muerta? ¿Problemas con tu familia? ¿Una pesadilla? ¿Estas asustada aquí? ¿Extrañas a alguien? ¿Jaken te pegó? –esta ultima la dijo con una media sonrisa burlona, Kagome se sorprendió, era la primera vez que veía a Sesshomaru hacer un chiste.

-Acertaste. Jaken me dio una paliza.

-¿En que acerté?

-En Inuyasha, en Kikyo y en que extraño a mis amigos.

-Entonces humana, no estas asustada de estar aquí, ¿no?

-No, ¿tendría que estarlo demonio? –Él no respondió pero se acercó a ella que seguía sentada en el futón, Kagome se dio cuenta entonces que iba vestido con los pantalones y un haori blanco muy fino y muy pegado, que la hizo suspirar-. Vas a coger frío con esa ropa.

-Me lo dices tú que siempre vas con esas ropas verdes que muestran a todos tus piernas-. Respondió el peliplateado enarcando una ceja-. Además aguanto bien el frío.

-¿Por qué estoy aquí?

-Es tu habitación, si quieres te llevo a la mía ya que tanto te gusta-. Dijo aproximándose lentamente a la chica.

-Eh... Esto... me refería a porque estoy en tu casa y no en la aldea.

-¿Prefieres estar allí?-. Tardó un poco pero negó con la cabeza. –Entonces, ¿Por qué quieres saberlo?

-Quiero saberlo. No me gusta que me oculten cosas.

-Le dije a Inuyasha que te llevaría para usarte para encontrar los fragmentos de la perla y así encontrar a Naraku, ¡Espera! –Gritó al ver la cara furiosa de la azabache-. Eso fue lo que le dije a él, a ti te diré la verdad, porque no te gusta que te oculten cosas. -Le dedicó una media sonrisa a la muchacha que la hizo derretirse-. La verdad es que te traje porque sé que la muerta te hizo chantaje y porque vi como Inuyasha te lastimó, créeme si lo hace una vez lo hace más veces, y que le voy a hacer tengo debilidad por las humanas azabaches. -Había hablado a una velocidad que Kagome le costaba seguirle pero había entendido todo.

-Estoy aquí... porque... ¿querías protegerme?-. Se sonrojaba por palabra.

-Dicho así suena muy humano. Pero supongo que es así-. La mascara que había creado para con ella se caía a pedazos.

-¿Porque?

-Por que yo lo digo y se acabó.

-¡No hay quien te entienda! Un momento pareces hasta human... digo un hombre normal y hablas ¡y todo! Y en un segundo vuelves a ser el taiyoukai orgulloso, frío y... –No pudo seguir porque él le atrapó los labios con sus propios labios, ¡La estaba besando otra vez! Pero esta vez ella se resistió-. ¡No! Otra vez no. No puedes ir besándome cuando quieras, no soy un juguete.

-¿Qué? –El ojidorado la miraba estupefacta, ¿acaso ella no sentía la atracción de sus cuerpos como él?

-¿Por qué me besas?

-¡Tu que crees!

-Yo no te entiendo Sesshomaru, de verdad que no te entiendo. Soy humana por tanto me deberías odiar pero ¡no! me proteges de Inuyasha, me traes a tu casa, y me besas. No te entiendo.

-Yo si que no entiendo a las mujeres, piensa en lo que has dicho, ¡te acabas de responder!

-Quieres... decir... que... yo... a ti... ¿Estas seguro? ¿Porque?

-¿Tienes que hacer tantas preguntas para todo? ¿No lo puedes dejar estar y ya está?-. Volvió a aproximarse a la muchacha lentamente, dándole tiempo para que retrocediera si así lo deseaba, pero ella no se movía, simplemente lo miraba a los ojos. Kagome y Sesshomaru se miraban mutuamente sin pestañear cuando él consiguió posar sus labios en los de ella, la chica no retrocedió ni dudó cuando cerró los ojos y se dejó llevar por el beso que el taiyoukai le daba, no era igual que el primero este expresaba sin palabras lo que Sesshomaru sentía por ella, y lo que Kagome sentía por él. Sesshomaru le agarró con su brazo la cintura y la tumbó suavemente en el piso, ella no tenia miedo sabia que él no la dejaría caer para atrás. Se separaron para respirar, la azabache híper ventilaba y estaba sonrojada.

-Prometo no hacer más preguntas-. Dijo antes de pasar sus manos por su cuello y atraerlo hacia ella.

Kagome podía sentir el peso del cuerpo del taiyoukai sobre ella, pero no le pesaba, su cuerpo quería que estuvieran aun mas cerca, se besaban con ansia, como si el mañana no existiera, como si lo único existente en esa habitación fueran ellos dos y nada más, quería olvidar para siempre a Inuyasha y a Kikyo no quería recordar siquiera quien era ella, solo quería que nunca la soltara, que nunca aflojara ese abrazo eterno.

Kagome era pequeña entre su cuerpo, podía sentirla temblar. Pero aun así no podía creerlo ella no había rechazado ni una caricia, ni un beso, ni un abrazo que él le entregaba, ella respondía con risas y suspiros, nunca había llegado a pensar que escuchar su sonrisa haría que su corazón de hielo se derritiera poco a poco. Sus cuerpos estaban juntos pero al Taiyoukai le parecia que a la chica le sobraba ropa, sin dejar de besarla mientras la miraba fijamente a los ojos, dirigió su mano a los botones de la blusa del uniforme.

Ella sabía lo que él intentaba, había visto demasiadas veces a escondidas a Inuyasha y a Kikyo, no tenia miedo, quería hacerlo con ÉL. Sonreía ante la imagen de Sesshomaru contra los botones del uniforme, ella con una sonrisa tímida, y un gran sonrojo le ayudo a ir desabrochando los botones. No hablaban ninguno pero con la mirada y con las caricias se decían todo.

Al fin ella desabrochó el ultimo de los botones y la blusa fue lanzada al suelo, mostrando el busto perfecto de la joven, no pudo evitarlo se separó de ella de manera brusca observando a la joven la cual intentaba taparse, pero él le sujeto las manos con delicadeza y las apartó. Tal belleza no debería taparse nunca. La miró unos instantes más y prosiguió con su tarea de besarla y acariciarla, ella en cambio imitó a su pareja, y le quitó el haori, dejando al descubierto los pectorales marcados del taiyoukai, ella pasó sus manos por el torso desnudo de Sesshomaru memorizando cada centímetro, cada surco, cada recoveco, recorriendo toda la anchura de su espalda.

Él pasó sus manos por sus senos suavemente, sintiendo como la piel de la humana se erizaba al contacto, ella se dedicaba a acariciarle el torso, lo cual le encantaba, le volvía loco sentirla recorriendo su cuerpo al igual que él hacia con ella. Con su garra rompió la prenda que aprisionaba esos pechos que tanto lo llamaban, Kagome cada vez estaba más sonrojada y eso era lo que mas le gustaba al Taiyoukai.

Poco a poco las ropas de ambos seguían cayendo por todas partes, y ellos seguían acariciándose, besándose y disfrutando del sabor de sus cuerpos. Perdiéndose en la pasión y en el desenfreno.

Tampoco hubo necesidad de palabras cuando Sesshomaru miró a la muchacha con una mirada encendida por la lujuria, ella sabia lo que el quería hacer, y asintió con la cabeza, no era tonta, sabia que le iba a doler pero no tenia miedo, él no dejaba de besarla cuando entró en ella, ni dejó de abrazarla en ningún momento cuando ambos llegaron al clímax.

Exhaustos ambos respiraban agitadamente aun abrazados.

-¿Estas bien?-. Preguntó el Taiyoukai con los ojos cerrados.

-Creo que si-. Contestó sonriendo. El corazón le latía desbocadamente, aun no podía creer lo que acababa de hacer con Sesshomaru.

-Seguro que tienes hambre-. No hubo necesidad de contestar pues el estomago de la chica exigía su comida.

-Si, pero... etto... algunas de mis ropas quedaron inservibles-. Decía mientras le mostraba al peliplateado el sostén rasgado.

-Ahora mandaré que te traigan algo de ropa-. Dijo mientras se ponía en pie, terminando de vestirse y salía de la habitación, dejando a Kagome sola con sus pensamientos.

La cabeza le daba vueltas, en unas pocas horas su mundo estaba patas arriba, ahora vivía con Sesshomaru, y... ¡Se había acostado con él! Siempre había creído que el primero seria Inuyasha o pude incluso que en algún pensamiento lejano considerara a Koga, pero ¿Sesshomaru?

Pero no se arrepentía, porque Inuyasha le había demostrado que nunca hay que fijarse de las apariencias, siempre creyó que Sesshomaru era despiadado y sin sentimientos pero, todos esos pensamientos se habían esfumado en unos segundos, esos segundos en los que estaba entre sus brazos dándole calor.

Un toque en la puerta sacó a la muchacha de su ensimismamiento. Se tapó con lo poco que había allí.

-Adelante-. La puerta se abrió dejando ver a Rin que venia haciendo malabarismos con unas ropas dobladas debajo de un brazo y un bol con comida en las manos, Kagome corrió a ayudarla dejando a un lado que iba escasa de ropa.

-Señorita Kagome, ¿Por qué no tiene ropa?

-¿Eh? Etto... Me la manché toda en el bosque-. Le dijo sonriendo con muy poca convicción.

-Entonces tendrá que ir a bañarse después, ¿podré ir yo también?

-Claro. "Que inocentes son los niños"-. Rin salió de la habitación para que Kagome pudiera vestirse, le había traído el yukata que estaba en su mochila-. "Pero... si estaba en mi mochila... ¿Cómo lo han sacado?"

Se vistió corriendo y bajó aprisa las escaleras, encontrándose una imagen que no se esperaba. Jaken y Rin estaban revolviendo el interior de la mochila amarilla, sacaban todo tipo de objetos, desconocidos para ellos obviamente, y Sesshomaru estaba mirando los objetos uno por uno con suma curiosidad.

-Dime humana, ¿Qué es esto?-. Dijo el Taiyoukai con un reloj despertador en la mano.

-¡¿HUMANA?!

Continuará...



Muchas gracias a:

*Silvemy89

*yela01

*AZUL D CULLEN

*Artemis

*Kagomekatheryne


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