¡HOLA A TODOS!
Primero me gustaria pedir perdon por desaparecer de la faz de la tierra tanto tiempo, demasiado tiempo, me alegro ver que en este tiempo he seguido recibiendo Reviews, Followers y Favs, no sabeis lo que he sentido a ver todos esos mensajes. Ya saba por perdida esta historia, aunque la tenga en mi mente completa. Muchas gracias a todos.
Bueno y ahora les cuento que aqui teneis otro capitulo de CAMBIANDO DE BANDO y que tengo otro fic en proceso que se llama "SECRETOS ESCONDIDOS" tambien de Kag&Sessho. ¡Espero que les guste!
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-Kagome, odio a los humanos pero no TODOS los humanos, no odio a Rin, y no te odio a ti… por tanto no le odiare.
-Oh, Kami tenía tanto miedo… Perdóname Sesshomaru.
-Descansa y mañana hablamos.-. Se levantó y se sentó junto a la ventana observando cómo sus humanas favoritas dormitaban tranquilas.
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Cuando la dejo irse por el pozo, varias semanas atrás, malherida y enojada, creía que el enojo se le pasaría con unos días, pero veía que pasaban los días rápidamente y se convertían en una semana, en dos semanas, y ella no regresaba.
Llegó a pensar que habría vuelto con el estúpido de Inuyasha, en unos de sus paseos pasó por al aldea sin ser visto, allí estaba el lobo con el grupo .
-¡¿Dónde está el chucho?! –Oiga gritar al youkai lobo aunque lo podría haber oído desde varios kilómetros, no era realmente silencioso.
-Joven Kouga, ¿Qué sucede? –El monje del agujero en la mano se levanto con semblante tranquilizador.
-Tengo que hablar con él.
-¡Feh! ¿Qué tripa se te ha roto ya? –Vio como su medio hermano salía de un camino acompañado de la chica muerta. La chica se sentó alejada de los otros y el Hanyou se aproximo al lobo. Pero al parecer no se veía venir que el lobo le propinara un puñetazo en la cara.
-¡Joven Kouga! –El monje corrió a ayudar a su amigo. -¡Deténgase!
-Todo es por su culpa, ahora ella le pertenece a el.
-¿De que diablos hablas? –Inuyasha seguía en el suelo con la mano en su pómulo derecho, Sesshomaru conocía la enemistad entre el lobo y su medio-hermano pero seguramente era la rivalidad que hay antes de una amistad, y no se esperaba un puñetazo sincero por parte del lobo.
-¡De Kagome estúpido! ¡La has dejado marchar con el idiota de Sesshomaru!-El hecho de haber salvado a Kagome de aquellos malhechores hizo que le perdonara la vida al lobo.- ¡Has dejado que la haga su mujer!
-¡¿QUE?! –Gritaron todos a la vez, excepto Inuyasha, el cual estaba pálido y sin habla.
-Maldito… Vas a hacer que la mate.- La chica exterminadora se había levantado y se había dirigido hacia el hanyou y lo tenia cogido por el Haori.- La has dejado sola, con EL.
-No es mi culpa-. Dijo el peliplateado con la vista gacha. –Yo le pedí que volviera y no quiso, y si ha sido tan cualquiera como para entregarse a el a la primera de cambio… ¡Arg!-No pudo continuar pues el lobo estaba sobre el propinándole una veintena de golpes por todo el cuerpo.
-¡Ya basta! –El monje había lanzado un sello al youkai que le hizo detenerse pero sin hacerle daño alguno.
-Nunca la apreciaste lo suficiente…
Sesshomaru se fue del lugar, conocía de sobra a su medio-hermano para saber que su mala lengua diría algo contra la chica que lo exculpe a el y el lobo volvería a golpearle, al menos sabia que ella no estaba en la aldea. Por una parte algo dentro de el se alivio, al saber que no estaba con el inútil del Hanoyu, pero ¿Por qué tardaba tanto en regresar?
Volvió al castillo, si regresaba junto a el, ella impregnaría de su aroma el árbol sagrado, por eso todos los días olisqueaba el aire, concentrado en el árbol. Los días siguieron pasando, y ella no regresaba.
Aquella tarde la pequeña Rin cayó enferma con fiebre, no era la primera vez que le pasaba, otras veces la dejaba cerca de una aldea y alguna mujer bondadosa le curaba y ella por la mañana temprano se iba de la casa y volvía junto a el. Era algo que ambos sabían, el no la abandonaría a ella, ni ella a el.
Mientras observaba la luna y pensaba en Kagome, Algo cambio, El regreso y hablaba muy extraño, y lo que mas le molesto, es que olía a ella. A su mujer.
-¿Dónde está Kagome?
-¿Ahora llamas a los humanos por su nombre? -Inuyasha no se lo esperó, y tuvo a Sesshomaru encima cogiéndole del cuello.
-¿Por qué hueles a Kagome?
-Porque he ido a su época. -Decía intentando arañar el brazo de su hermano mayor sin éxito alguno.
-Ella no quiere verte…
-¿Y porque te importa lo que ella quiera? –Silencio -.Acaso ¿te has enamorado Sesshomaru?
-Maldito hanyou. –Lanzo a Inuyasha lejos de él, haciendo que el hermano menor cayera al suelo de rodillas levantando polvo y arenisca.
-Yo que tu no desprestigiaría tanto a los hanyou… puedes llevarte una sorpresa… -Hablo sonriendo maliciosamente. La sonrisa duró poco, Sesshomaru desenvainó la espada y ahora su filo brillaba en el cuello de Inuyasha.
-¿A qué te refieres?
-Pregúntale a tu esposa. –Dijo escupiendo en la palabra "esposa".
-Inu… Yasha… -Ambos hermanos se giraron ante la voz, Kagome en pijama y zapatillas de andar por casa con los ojos aun rojos e hinchados estaba allí de pie y miraba a Inuyasha como si la hubiera apuñalado con su espada. –Me lo prometiste… y lo juraste… -Cayó sin fuerzas de rodillas en el frió suelo. Ni dos segundos pasaron para tener cerca de ella a su demonio de ojos dorados. –Sesshomaru… Yo… tengo que irme. –Intento incorporarse pero solo el roce de su piel con la del youkai hizo que las lágrimas amenazaran con salir de nuevo.
-¿Qué sucede aquí? ¿Qué te prometió? ¿Por qué lloras? Contéstame. –Estaba alterado, algo sabían ellos que el youkai desconocía, algo entre ellos, un secreto. Zarandeaba a la muchacha en cada pregunta. Pero ella no hablaba, ni siquiera lo miraba los ojos. ¿Porque?
-No la agites tanto, no querrás lastimarlos. –Esa pluralidad, y de repente la olio y no olía a Kagome, solo en parte, olía a varias cosas, a Kagome, a él mismo fruto de su unión, y también a algo mas, ese algo mas no sabia que era, pero lo veía en su rostro, no podía pensar con claridad, nunca lo había tenido en mente, pero tampoco tenia en mente unirse con una humana.
Vio a Kagome encolerizada golpear a Inuyasha, y regresar a la casa. El hanyou volvió en si, aturdido, pero tampoco le presto gran atención, tenia que ir con ella, tenia que oírlo de sus propios labios. La vio allí tan pequeña, tan indefensa, tan vulnerable, siempre lloraba cuando el estaba cerca, intento sentarse junto a ella, quería abrazarla pero ella retrocedió asustada, algo que le impresiono siempre de ella, era que no le temía. ¿Tanto miedo tenia tener un hijo con el? Ella intento irse pero tenia que retenerla, tenia que tenerla cerca solo un poco mas, uso a Rin de excusa, sabia que ella nunca negaría ayudar a la pequeña. Ya en la habitación obtuvo su respuesta. Iba a tener un hijo SUYO. SU Kagome estaba embarazada de EL.
Mientras ellas dormían, él las observaba en silencio, incluso observaba el vientre de la joven esperando ver algún cambio en ella.
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El sol entraba a raudales por la ventana proporcionándole calor en las mejillas, miró a su alrededor, estaba sola en aquella habitación, y recordó lo sucedido anoche, y se sentía la persona mas feliz del mundo, él la había aceptado y a su bebe también. Estaba tan asustada por la reacción de el que no tuvo tiempo a pensar en como le había sentado la notica a si misma, no es que lo deseara con todo su ser pero ese bebe era la muestra de amor que ella y Sesshomaru se tenían, inconcientemente se acarició el vientre aun plano con una sonrisa. Se levantó y miró por el gran ventanal, allí sentado en una rama alta de un árbol lejano con su larga cabellera plateada brillando conla luz de sol, brillaba tanto como una estrella y podría verlo desde mucho mas lejos. Se imagino a su bebe con ese color de pelo, y luego pensó en las marcas de su cara y sus brazos, ¿también lo heredaría? No pudo evitar pensar en Inuyasha, él que era un hanyou y no tenia marcas excepto cuando su parte demoníaca lo dominaba y perdía el control y atacaba a cualquiera que tuviera delante.
Se llevó una mano a la boca ahogando un grito asustada, ¿y si su hijo tampoco podría dominarse? El miedo la invadió del todo y empezó a ver mil versiones grotescas de niños hermosos con garras cubiertas de sangre, de su propia sangre. Vio una pequeña niña de cabello azabache y ojos rojos convirtiéndose en una bestia enorme sin conciencia...
-¡KAGOME!
El grito la saco de su visión, y vio que estaba en el suelo de rodillas con la cabeza entre las piernas temblando.
-¿Estas bien?.-Se pregunto como debería de verse para que el Taiyoukai la mirara con esa expresión tan angustiada.-¿Que te paso?. -La estrecho entre sus brazos y la acunaba como un bebe.
-Era una pesadilla horrible, ¿Todos los hanyou son dominados por su lado demoniaco? Porque entonces el o ella no podrá evitarlo y matará a alguien... podría matar a Rin. -Agarraba a Sesshomaru del cuello de su haori. La miraba serio y con esa mirada silenciosa.- Habla, por favor, no hagas lo del silencio. Explícamelo.
-Los hanyous, tienen latente su parte demoníaca y puede salir a flote en momentos de nervios, pero se les puede enseñar a dominarlo, a tranquilizarse a tiempo. No conozco muchos hanyous, pero por lo general sucumben a la sed de sangre. -Kagome escuchó con atención cada palabra y permaneció en silencio ya tranquila.- ¿Estas bien con eso?
-Le enseñaremos, por algo su padre es el inuyoukai mas poderoso de todo el sengoku ¿no?
-Y su madre una sacerdotisa. -Le acarició la mejilla con ternura.
-Siento haberme puesto tan nerviosa. -Respondió avergonzada.- Debería volver a mi época, por ropa y algunas cosas, además aun no le conté a mi familia.
Sesshomaru la ayudó a levantarse y la llevó de la mano fuera de la habitación.
-Por cierto, ¿Como se despertó Rin? ¿Esta mejor?
-Si, está jugando con Ah-Un.
-Me alegro.
No tardaron en llegar al pozo, no pasaron cerca de la aldea de Kaede, para no tener que ver al Hanyou, y tampoco tenia ánimos de hablar con sus amigos. Miró a su demonio el cual veía al pozo como si fuera un ser repugnante al que odiar.
-Prometo no tardar mucho en regresar, ¿vale?. Cogeré unas cosas y hablaré con mi familia. -Tuvo que ponerse de puntillas para alcanzar a rozar con sus labios los del ojidorado, este la agarro de la cintura apretándola contra si mismo, dándole a entender que era suya y que el era suyo. Ella no lo dudaba ni por un segundo.
Cuando atravesó el pozo, pensó en como afrontar la conversación que se le venia encima. Aun no les había contado nada de las peleas con Inuyasha, ni menos de Sesshomaru. Pero no podía retrasarlo mas, su idea es quedarse en la otra época una larga temporada.
Salió de la caseta donde estaba el pozo, y se dirigió a la casa, todos estaban en la cocina almorzando. Ni siquiera se había dado cuenta de la hora que podría ser. Estaban los tres, ya casi terminando de comer, se aproximó a su silla que mas le gustaba usar, al lado de su madre y se sentó junto a ella.
-¡Hola chicos! -Saludó sonriente.
-¡Kagome! ¿Donde estabas? .-Le gritó su madre preocupada.
-¿Eh? Estaba en la otra época. -No se había dado cuenta que se fue en mitad de la noche y no avisó a nadie. -Perdona, mama. No me di cuenta que no os avisé.
-¿Pasó algo? ¿Porque te fuiste así de repente?. -Preguntó su abuelo, que la miraba como si le atravesara con un clavo ardiendo.
-De eso quería hablarles. Desde hace un tiempo que las cosas por allí no van bien, y algunas cosas han cambiado. -Miró a su madre.- No te había contado nada porque no quería preocuparte y tampoco sabia como saldría la situación allí.
-Pero, ¿Que ha pasado? -Preguntó Souta con impaciencia casi de pie en la mesa.
-Intento explicarlo, no es fácil. Porque es algo largo de contar y porque es difícil. -Tomó aire y suspiró. -En fin, Inuyasha y yo hemos dejado de hablarnos, ya no somos amigos, todo lo contrario.
-¿COMO? .-Fue su Abuelo el que mas se escandalizó aunque su hermano pequeño tuviera la boca tan abierta que podría entrar un coche dentro. -Pero, ¿Que pasó?
-Hace ya tiempo que había mucha tensión entre nosotros y un día discutimos mas fuerte de lo normal y me fui alterada hacia el bosque.- Kagome omitió sus verdaderos sentimientos en aquel momento, su familia no tenia que conocer el triangulo amoroso. - En fin que me cegué del enfado, ya sabéis como me pongo, y me perdí de mi camino. Estaba asustada pero gracias a Kami que Sesshomaru, el hermano de Inuyasha, estaba por allí y se ofreció a llevarme con el para que no discutiera mas con Inu. Me quedé con el unos días y pues nos llevábamos muy bien, pero Inuyasha que es un celoso y le tiene un odio horrible a Sesshomaru. No paraba de venir a buscar pelea y cada vez nos teníamos peor estima entre nosotros, hasta que decidí quedarme con Sesshomaru que viaja con una niña y otro youkai pequeño. -Guardó silencio unos segundos, ordenando sus pensamientos aquí la conversación se volvía mas difícil de dirigir, su abuelo intentó decir algo pero su madre le indicó que esperara. -La cosa es que Sesshomaru y yo... pues, como os lo explico, nos llevamos MUY bien. Tenéis que entender que aquella es otra época, y son anticuados. Y pues él y yo estamos... casados.
Un silencio abrumador se apoderó de la sala, no se oía ni una respiración, ¿ellos respiraban?
-Os habéis casado... Tu y un... -Su abuelo no daba crédito.
-Un demonio, si. El es un Taiyoukai, el mas poderoso de su clan. -Notaron como lo decía con tanto orgullo.
-Pero nunca nos hablaste de el. -Su madre estaba seria pero no estaba disgustada, como ella mas temía. -Esta es la primera vez que hablas de el y lleváis ya juntos, ¿Cuanto?
-Estoy en su grupo desde hace un par de meses creo, y con Él, juntos, un mes. -Decía rascándose la cabeza, si lo decía en voz alta sonaba a locura de adolescentes y que iban muy rápidos. -Y respecto a hablarles de él. Imaginaos a Inuyasha mas adulto, mas elegante y sin orejas de perro, con unas marcas en la cara y una luna en la frente. Es muy fuerte y un poco serio de carácter. -La pobre Kagome lo visualizaba muy bien al describirlo pero cada integrante de su familia se hacia una imagen diferente.
-Pero, entonces cuando llegaste herida hace poco, estabas ya con el, ¿no? Y no con el joven Inuyasha. -Preguntó su abuelo.
-Si... Bueno eso fue, una pelea que tuvimos con un demonio y nos pilló desprevenidos, pero estoy bien. -Mintió y un escalofrío recorrió su cuerpo, el recuerdo de lo que pudo haber sucedido si Kouga no hubiera llegado allí le dejaba mal sabor de boca.
-Bueno cariño, entendemos lo de que os hayáis enamorado, ¿Estas enamorada? -Kagome asintió con una gran sonrisa. -Y que allí las cosas son distintas a este tiempo pero deberías contarnos mas las cosas ¿vale? -Su madre se disponía a levantarse cuando Kagome le agarró la muñeca reteniéndola y haciéndola sentarse de nuevo sin mirarla a la cara, es mas, no apartaba la mirada de la taza que tenia entre sus manos que no sabia como acabo a parar allí.
-No he terminado, mama. Hay algo mas. -Le costaba mucho decirlo, el pulso le temblaba y luchaba por no echarse a llorar. -Cuando ayer vino el doctor a revisarme la pierna, a quitarme el yeso. Bueno me hizo una prueba de embarazo... que dio positiva. -Esta vez se escuchó el gritó ahogado que dio su madre, y el notable sonrojo de su hermano que estuvo en silencio todo el rato. -Estoy embarazada de Sesshomaru.
CONTINUARA...
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Y tambien a todo aquel que no deja rewies pero que yo sé que leen!
GRACIAS DE TODO CORAZON.
