Hola a todos! Aqui teneis la continuacion! Espero que os guste y que no me mateis por tanto tiempo sin actualizar! Deciros que tambien voy a seguir la otra historia que tengo de SessxKag, que no tiene nada que ver con esta ¿Eh? Gracias por estar ahi despues de tanto tiempo! :)

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-Empezamos mañana cuando amanezca, no seré delicado.

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Sesshomaru estaba en pie al alba, no despertó a Kagome, ella debía despertarse por si misma para acudir al entrenamiento. Observó a la muchacha dormida, aún tenía en su rostro el miedo de la pesadilla que la atacó en la madrugada.

~Flashback~

El dormía, puede parecer que no, pero como todo ser vivo necesita dormir. Eso no significa que duerma tan profundo como los demas, tantos años en combate le enseñaron a no bajar nunca la guardia. Por eso abrió los ojos al segundo de oirla gritar.

-¡No! ¡Socorro! -Kagome se agitaba y pataleaba sin despertarse. Sesshomaru se arrodilló a su lado y le acarició la mejilla pero no hacía efecto. -¡Mis niños! ¡No! ¡Mis niños no! -La veía sudar y lagrimas surcaban su cara. Sesshomaru la zarandeaba.

-¡Despierta! ¡Oye! -Gritó por encima de los gritos de Kagome.

Ella se incorporó de un súbito salto, respirando entrecortadamente, miró a su alrededor y se destapó observando y palpando su incipiente vientre. Sus pequeños patearon, calmando a su madre.

Sesshomaru permanecía callado, mirando como poco a poco volvía en si y se daba cuenta que estaba allí con ella.

-¿Sesshomaru? -El youkai limpió una lagrima que aun recorría su rostro. El la miraba, interrogante. -Era horrible. -Le contaba hiperventilando y protegiendo su vientre con su brazo. -El, me los a... ¡Arrancaba! Y... y... y ellos lloraban y yo... ¡No podía hacer nada! -El llanto de la chica se descontrolaba, el demonio solo supo abrazarla, mientras regaba besos por la sien de su mujer.

-Nadie les hará nada. -Le dijo Sesshomaru en susurros. -Son mios, nada les pasará. -Con cada frase notaba que ella se volvía a sumir en un profundo sueño. Cuando notó la respiración tranquila y acompasada de la azabache, la recostó y antes de cubrirle con la manta, posó su mano sobre su vientre, notando como sus pequeños se revolvían. Aprovechó que nadie lo oía y aproximándose al bulto susurró. -Papá os protegerá siempre.

A pesar de ser un ser frío y fuerte, cuando llegó a la cabaña en la que se encontraba Kagome tan malherida sintió algo que nunca pensó sentir. MIEDO, miedo de perderla, miedo de perder a sus cachorros y es que sin darse cuenta el ya fantaseaba con todas las cosas que les enseñaría, el aspecto que tendrían...

~Fin Flashback~

Se vistió como siempre y se dirigió al armario de las armas, buscó una espada que le resultara facil de manejar a Kagome, finalmente eligió una espada fina con una empuñadura de bambu y grabados de flores. No era muy afilada y el filo estaba mellado pero para ser la primera que ella cogeria estaba bien, mas adelante le daría otras mas pesadas.

Cuando llegó a la sala de entrenamientos, un espacio amplio de techos altos y un gran tatami sucio y demasiado usado, disimuló una sonrisa sorprendida pues Kagome ya se encontraba alli con un kimono ligero con obertura en ambas piernas y sin mangas, dejando al descubierto las cicatrices de su maltrecho brazo. La observó unos minutos, rodeandola y observando como la chica se empacientaba.

-¿Empezamos o qué? -Ya la tenia nerviosa.

-Recogete el pelo. -En ese momento lo llevaba suelto como siempre.

-Tu lo llevas suelto. -Dijo mientras obedecia e intaba hacerlo con una sola mano, pero era imposible, y ya estaba gruñendo y lanzando maldiciones. -¡No puedo! -Tras unos momentos, Sesshomaru cogio la cinta del pelo y habilmente le hizo una cola alta. Luego cogio un cinto y le tendió un extremo a Kagome para ir envolviendolo en la cintura de la chica amarrando su brazo malo en el proceso, haciendo que este se le pegara al cuerpo. Kagome observó como volvió a hacer un nudo con una sola mano. -¿Como puedes hacer eso con solo una mano? -Dijo cabizbaja, ocultando sus ojos bajo su flequillo.

-Aprenderás. Salta hacia los lados. -Kagome obedeció, aunque la barriga le pesaba un poco, saltó sin problemas y se dio cuenta que Sesshomaru observaba que el brazo no se le saliera de la atadura. Le tendió la espada y ella la sostubo con una sonrisa.

Sin aviso descargó contra ella con tenseiga, ella pudo apartarse casi de milagro.

-¡No me has avisado! -Lo miraba con cara de reproche.

-Un enemigo no te avisará.

-Lo se. -Esta vez fue ella la que se lanzó a por el pero dudó en el ultimo segundo y falló, chocando con la pared.

-No dudes.

-No quiero hacerte daño. -La humana dijo con un leve rubor en sus mejillas.

-Tonterias. -Como si una debil humana pudiera hacerle daño.

Sesshomaru la atacó por la derecha pero se teletrasportó a la izquierda haciendo que tesaiga rozara el vientre de ella, obviamente no la dañó ni siquiera la tocó pero Kagome lanzó un grito y se quedó paralizada.

-¡No! ¡Ahí no! ¡Apunta a otro sitio! -Lo miró con odio, el sabía la pesadilla que tubo la noche anterior.

-Este es tu punto debil. -La miró intensamente atravesandola. -Y es lo que más debes proteger. -Kagome entendió las palabras de su marido "No dejes que te ataquen ahí, protegelos a ellos". Kagome asintió.

Volvieron a la carga los dos a la vez, consiguió esquivar un par de estocadas pero se cansaba rapido.

-Vamos humana. No seas debil.

Ella sabia que la llamaba humana para alterarla y no le afectaria si no notara el asco que el ponia cada vez que decia esa palabra. Tras veinte minutos luchando Kagome se apoyaba en la pared respirando con dificultad. Habia recibido varios golpes en las piernas y los brazos, el youkai no tenia misericordia con ella y eso a ella, por loco que parezca, la hacia feliz. Porque eso queria decir que la veia capaz de soportarlo.

Se despegó de la pared a tiempo de esquivar otra estocada pero el fue más rapido y volvió a atacarle en el hombro.

-¡Vamos! ¡Mas rapida! ¡Eres demasiado lenta! -Le rugía y ya Kagome se cansabade oirle, eso sumado a la adrenalina de la lucha hizo que Kagome empezara a acumular energia espiritual en la espada al igual que hacia con el arco. Queria atacarlo, de verdad.

Sesshomaru se puso en guardia viendo como su mujer se tomaba en serio la lucha. Vio como corria hacia el, Agudizo sus sentidos pero algo no estaba bien, algo no se oia.

-¡Para!¡Kagome para! -Que la llamara por su nombre con angustia la frenó en seco sin saber que pasaba. -¡Tira la espada! ¡Ya! -Gritaba mientras corria hacia ella. Kagome lanzó la espada como si esta quemara. Y Kagome tuvo miedo cuando vio que se arrodillaba y colocaba su mano en su vientre y afinaba el oido.

-¿Que pasa? ¡Sesshomaru! ¿Que...? -El panico la apoderaba cada segundo que pasaba. El youkai estaba en silencio presionando su vientre en distintos sitios. De pronto notó que el se relajaba y soltaba un suspiro.

-Ya está. -Dijo acariciando la barriga.

-¿El que? ¿Que pasa?

-Los estabas purificando. -Kagome lo miró horrorizada. -No los podia escuchar.

-Pero... ¿Estan...?

-Estan bien. -Se puso en pie y sujetandola por el hombro la obligo a mirarlo. -No puedes usar tus poderes, nunca.

-No lo haré, lo prometo. -Dijo a sus hijos.

Lejos de alli en su guarida, Naraku planeaba su proximo ataque, Kagura estaba de pie, junto a el.

-Mi señor. -Entró Hakudoshi n la estancia.

-¿Si?

-Tengo noticias sobre la sacerdotiza de Inuyasha.

-...

-Ahora es la mujer de Sesshomaru, ha dejado el grupo de Inuyasha. -Naraku permaneció en silencio viendo la reacción de la chica del abanico, la cual apretaba los dientes y tenia el puño fuertemente cerrado.

-Kagura, querida. ¿Te encuentras bien? -Dijo maliciosamnete.

-¡Voy a matar a esa niñata!

-No, no lo haras. -Kagura lo miró como si su amo se hubiera vuleto loco. -La necesito viva para mi plan.

Kagome estaba dandose un baño, hacia dos dias que Sesshomaru tuvo que salir por unos asuntos de sus tierras.

La chica se relajaba con el sonido del agua que surcaba el rio, no oyó los pasos que se aproximaban a ella. Se sobresaltó cuando una mano le rozó la espalda.

-¡Ah! -Gritó, al girarse para ver quien se encontraba alli. Pero pudo tranquilizarse al ver a Rin. La niña se habia metido a bañar con ella.

-Señorita Kagome, ¿Puedo bañarme con usted?

-Claro pequeña.

Estuvieron un rato jugando con el agua, riendo y disfrutando.

-Señorita Kagome... ¿puedo hacerle una pregunta?

-Pregunta lo que quieras. -Kagome le sonrió.

-Los bebes, ¿seran mis hermanos? -Kagome lo pensó un poco.

-Supongo que si, ¿Tu consideras a Sesshomaru un papá verdad? -La pequeña asintió con una sonrisa radiante. -Entonces si, serán tus hermanos.

-Es que... tengo miedo...

-¿De que? No tienes que temer nada.

-¿Y si el amo no quiere que esté mas con el porque ahora tiene sus propios bebes? -Kagome vio como una pequeña lagrima asomaba en sus ojos chocolate y abrazando a Rin le dijo.

-Tu padre nunca va a dejar de quererte, tu eres su princesa, aunque el nunca lo quiera decir. -Esas palabras calmaron el corazon de Rin. Al poco rato ambas chicas salieron y se fueron a dormir.

Aunque Kagome no durmió enseguida, permaneció en la ventana un rato, esperando a Sesshomaru viendo la luna nueva que brillaba en el cielo. Finalmente se durmió sola y cansada.

Algo la sacó de su sueño, alguien la tocaba, la acariciaba las mejillas y le apartaba mechones de pelo tras la oreja. Ella podia notar su respiracion en el cuello, le costaba mucho abrir los ojos, pero alzó la mano para acariciar a su Youkai, le gustaba tanto el tacto suave de su cabello... Era tan largo... o al menos debia ser mas largo, tensa quiso coger la mano del intruso y se sobresaltó al notar que no tenia garras y que la mano que tocaba era la izquierda. La que le faltaba a Sesshomaru. Abrió los ojos encontrandose con la mirada oscura de un Inuyasha Humano a escasos milimetros de su cara.

CONTINUARA...

Ya saben un review es una ilusion. GRACIAS.