Los personajes de Marvel no me pertenecen (lastima) y solo los uso para divertirme
espero les guste
Él es….
Tony era un hombre activo, el hombre se movía con rapidez parloteando términos que el mayor no comprendía, y como buen hombre Steve solo lo seguía para darle compañía.
Era un hombre apasionado, Steve disfrutaba sin duda la forma como el castaño se entregaba a lo que hacía, como sacaba su lengua y la mordía con sus dientes cuando estaba por conectar algún cable o tornillo delicado.
Era un hombre testarudo, odiaba a sobre manera la forma como este se negaba a salir del taller, a veces olvidando hasta comer o tomar agua, y se veía en la obligación de imponer en su rutina diaria el cuidado del menor.
Era irritante, Steve no sabía muchas cosas, él estaba claro, no entendía muchas referencias o la forma de funcionar el mundo en esa nueva época, pero el castaño con sus bromas lo irritaban a diario, a veces hasta 3 veces seguidas en menos de una hora.
Era un hombre inteligente, la forma como conocía, estudiaba lo que no sabía y no renunciaba hasta entenderlo era bastante entretenida para el rubio.
Era un hombre divertido, siempre hacia o decía algo que lo hacia reír, sacaba esa risa infantil que hace tanto no repicaba en la garganta del ojiazul, ya sea con una burla a algo a si mismo, con un gesto o una broma tonta.
Era un hombre sarcástico, y Dios sabía que lo era, era irritante en muchos sentidos, uno no sabía cuándo saldría con un sarcasmo característico de él, y el rubio a veces era muy inocente para entenderlo si no hasta más tarde cuando recordaba la conversación, lo que hacía que se irritara más.
Era un hombre fascinante, Steve se perdía en el sin darse cuenta, escuchando como hablaba, como bromeaba, su sarcasmo, y su forma particular de llenar un espacio solo con su presencia.
Era un hombre atractivo, no podía negarlo, ese cabello castaño que se paraba en puntas de forma rebelde, igual que su dueño se negaba a ser dominado, esos ojos chocolates que destellaban cuando hablaba de algo que le gustaba o un experimento salía como él lo planeaba, la forma en que mordía sus labios de forma inconsciente cuando leía algo interesante, sus caderas perfectas, sus glúteos redondos y bien formados, la estatura perfecta para tenerlo en sus brazos, alzar su rostro con sus dedos y tomar esos carnosos labios en los de el….
Y allí estaba de nuevo, se giró en la cama gruñendo a la almohada con furia, tenía 4 semanas viviendo en el edificio Stark, debido a su falta de sueño había descubierto ciertas cosas del castaño con quien ahora vivía, compartiendo una rutina nocturna al verse ambos en la misma situación de no conciliar el sueño, Steve entrenaba, Tony inventaba, luego el mayor preparaba comida y bajaba al taller, obligaba a Tony a separarse de las maquinas, y poco a poco establecieron esa rutina de conocerse, a veces Steve dibujaba y Tony estudiaba, otra simplemente el menor regresaba a trabajar y Steve lo observaba con disimulo, y cuando el agotamiento llegaba poco antes del amanecer o la realidad se asomaba a ellos en forma de rayos de sol, ambos regresaban a sus vidas separadas, saliendo de ese estupor les causaban esas noches privadas.
Steve entraba a su habitación, se duchaba y se recostaba en la cama, y justo como ahora empezaba a enumerar las cualidades que hacían a Antony Stark el hombre que era, aunque como siempre, el terminaba perdiéndose en algo más que simples cualidades que le agradaran o no del moreno…
Qué diablos le pasaba? Gruño de nuevo en la almohada y se rehusó a girarse hasta que el cansancio se lo llevo.
…
Confusiones
Tony seguía una rutina, lo cual lo tenía bastante asombrado.
Mientras secaba su cabello, se observó en el reflejo del espejo empañado por el agua caliente, su vida había cambiado notablemente, normalmente él era un hombre que hacia lo que quería y cuando lo quería, trabajaba, salía de fiesta y comía cuando ya no resistía más, eso sin contar que de vez en cuando una rubia ataviada en un traje costoso y elegante lo sacaba a patadas del taller y le obligaba a ingerir algún alimento, sonrió mientras se vestía, admitía que sí, tuvo un giro grande, la última vez que salió de fiesta fue unas dos o tres semana después de su batalla con el equipo, y no fue como el esperaba, después de su rutina con el capitán, se sentía bastante incómodo y fuera de lugar, y se sorprendió a si mismo anhelando la paz de su taller, y la presencia del firme e inocente capitán américa.
Mientras se acomodaba en su cama, se puso a pensar, lo cierto es que esa rutina lo mantenía más relajado y menos ansioso, a pesar de lo poco que dormía, se sentía descansado a la ausencia de las pesadillas, y aunque no lo iba a admitir jamás, atribuía eso a sus pensamientos, cada madrugada, o fin de su momento con el cap., como solía llamarlo, recordaba lo que hacía en el taller o pasaba esa noche.
Y particularmente al acostarse empezó a recordar; hace unas horas inicio su rutina, Steve entro a su taller con la cena, comieron, charlaron un poco y luego el regreso a lo que hacía, Steve tomo su block de dibujo y se recostó en el sofá, subiendo sus rodillas para apoyar su lienzo vacío mientras el lápiz se movía en el concentrado, Tony se encontró a si mismo girando de reojo a observarlo, la paz que emitía el rubio mientras dibujaba era algo admirable, se perdía en esas hojas blancas y poco a poco las iba llenando de trazos grises del lápiz usaba, Steve nunca dejaba que Tony viera sus dibujos, y el sentía curiosidad, sus ojos brillaban de emoción a lo que pintaba, ese azul intenso y penetrante clavado justo en el blanco papel, su mandíbula relajada, y sus labios ligeramente fruncidos cuando alguna línea se le complicaba u olvidaba un detalle, fue entonces cuando Steve giro a mirarlo y sus ojos se encontraron.
El silencio fue pesado, y el tiempo se detuvo, escuchaba su corazón latir justo en su oído, como si hubiera cambiado de lugar, aunque lo cierto es que seguro era porque palpitaba con fuerza, ninguno aparto la mirada del otro, y nunca supieron cuánto tiempo transcurrió, lo cierto en que ambos saltaron cuando el primer rayo de sol se asomó por la ventana rompiendo el momento de cada noche, y ambos regresaron a lo que hacían, Steve recogió sus cosas, le dio las buenas noches como siempre y regreso a su cuarto, y él se quedó un rato más sin hacer nada, hasta que la voz de su I.A le indico que según su rutina debería ir a dormir si quería rendir esa noche.
Ahora estaba observando el techo de su cuarto, que demonios había sido eso? Y porque su corazón había palpitado de esa forma?, lo atribuía al nerviosismo de sentirse descubierto, seguro era eso, o algo más?... gruño al techo y se giró de medio lado golpeando la almohada para acomodarla.
Era absurdo estar como una colegiala pensando en otro hombre, y no es que fuera extraño para él.. Antony Stark tenía una larga lista de romances que incluían ambos sexos, el era un playboy después de todo, y no por nada el más deseado.
Pero qué demonios tenía el capitán? que lo calmaba de esa forma, que controlaba su ansiedad y lo hacía querer pasar todas las noches en esa simple rutina que habían impuesto, él no podía entenderlo, pero si estaba claro en algo, se sentía ansioso de nuevo, en una semana más el equipo oficialmente se mudaría, y el temía que la presencia de más personas en la casa rompiera esos momentos de paz que había conseguido al lado del buen Steve Rogers.
Quizás era solo eso, que el capitán era tan bueno en todo lo que hacía que lograba entenderlo y controlarlo, pero si solo era eso, entonces porque Tony prefería quedarse allí, con él, que salir a buscar eso mismo en otro lado?
Mientras se preguntaba eso y más, su mente empezó a desvariar como siempre, el capitán había estado con alguien ya? El asumía que si, a pesar de estar en guerra antes de caer congelado y perder su vida, los hombres seguían teniendo necesidades no?, el aun no le preguntaba eso de su pasado, a pesar de que ya conocía muchas cosas de él, por ejemplo, el capitán odiaba el café amargo, prefería el té o jugos naturales, y si debía tomarlo lo prefería claro y con azúcar, fue divertido ver como ese perfecto rostro se arrugaba al sabor, y sus labios se fruncían, la forma en que sus ojos se entrecerraban y le impedían admirar sus ojos al cien por ciento, unos ojos penetrantes, imposiblemente azules, expresivos y que irradiaban confianza, y con esos ojos en mentes, Tony cerro sus ojos y se quedó dormido, sin malos sueños que lo atormentaran.
...
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