Hey! Dado el retorno del foro La Torre Stark, he desempolvado este drabble chiquitito de hace un par de años y lo he editado un poco. Aún no me atrevo a volver al fandom, pero aquí va :3


Para que yo no pueda llegar hasta tu alma
t
ú me miras a veces con esa misma calma

con que miran los lagos una noche estrellada:
la miran hasta el alba y no le dicen nada.

-Angustia, Carlos Castro Saavedra.


Silencio. Thor lo odia. Por encima de todas las cosas que el universo ha creado, aquel mutismo infinito le pone los pelos de punta. Le estremece, le aterra. Thor lo odia.

Lo odia aún más cuando es Loki quien no habla. Detesta mirarle a los ojos y esperar; esperar una respuesta que no llega, una respuesta añorada y cubierta de sangre que se le esconde bajo las inamovibles y calladas rocas, lejana, atrapada en un planeta oscuro. Llenas de silencio.

El silencio es insondable. No se mide, no se descifra; es un vacío sin tamaño que le coquetea en los oídos y sólo le refleja sus propios pensamientos. Es morirse y no saber, angustiarse por lo impredecible. Es un sonido que se cristaliza dentro de los tímpanos, para que no escuches nada más.

Thor odia enfrentarse a su hermano y ver en sus labios cosidos el incierto titubeo de palabras; aborrece la forma en que Loki le mira, tan vacía y lejana, como si devolver su cuerpo a casa hubiese sido en vano, como si toda aquella intensidad antes vivida —y, por las ironías, odiada— se quedara vagando por otros mundos. Se ve reflejado en todas sus esquinas, pálido.

Loki es fantasmal, onírico, ajeno, cuando no habla. Hace a Thor tronar en el deseo de arrancar su lengua, de hacerla moverse de nuevo y formar palabras sólo para él, como antes, así sean mentiras. Ojalá sean mentiras; unas que llenen ese silencio bruto, total, insípido, en que todos parecen sumirse luego de las tragedias.

Si Thor pudiera describir a Asgard, lo haría con un rugido.

Si Thor pudiera describir a su hermano, aquí, luego de todo, lo haría con un Iceberg, alto, mil veces más profundo. A la deriva.

—¿Recuerdas esa vez en que robaron mi martillo? —pregunta Thor, intenta, quiere romper la nada que habita en la celda de Loki; pero su hermano sólo le observa, frío, calmado, silencioso. No se mueve siquiera, no le importa si Thor se muere un poco.

Silencio. Thor lo odia. Aún más cuando viene de Loki, mucho más cuando viene de un ruido.

—Thor —murmura su hermano, despacio, rasposo. Y aunque por fin se cumple su deseo, le frustra. Porque Loki habla tan bajo que no parece intentar hacerlo; porque le sigue mirando en silencio cuando su boca se mueve sin querer. Porque entre el resto de palabras perdidas con las que le llena los oídos a Thor, el silencio se calla, se filtra sin ruido y le sigue observando desde una silla, fría, duramente.

Y las mentiras no son tan buenas cuando lo que encubren es la nada; no le gustan cuando todo lo que dicen es oculto. Es silencio, Thor lo odia. Loki ya habla y no se calla y todo lo que dice no es, no existe, como escuchar un cuenco vacío hablar de llenura.

Thor lo odia.


500 palabras.