Derek Hale.

Ya la manada se había marchado con órdenes asignadas, la mayoría habiendo acompañado al grupo de McCall a visitar al antiguo emisario, en cambio, Peter y yo, quedamos con revisar el bestiario de los Argent y algunos documentos de mi abuelo, los cuales habíamos recuperado hace un tiempo atrás de una biblioteca.

《 La presencia de Peter, llega a ser tediosa. 》

— ¿Y? —

Pregunta luego de un rato en profundo silencio.

— ¿Y qué? —

Cuestioné.

La relación familiar que se llevaba no era del todo: Óptima. Y muy rara vez solíamos compartir esas largas charlas cotidianas donde tratamos aspectos de la vida personal de cualquiera de los dos, ni hablar de los temas amorosos o los simples rollos de una noche:《 Lo cuál me sentiría raro al saber cada vez que consigue un ligue para una noche. 》

No, ambos llegamos a ser muy reservados; pero existe ese dilema del cuál tarde o temprano tendríamos que hablarlo o, meramente, mencionarlo a lo que respecta por ser un hombre lobo de cuna:《 Donde la madre luna hace de sus jugarretas de cuando en cuando, pero esta vez se sobrepaso. 》

Los soulmates son aquellas almas únicas y predestinadas a estar juntos por el resto de sus vidas, el lobo por naturaleza escoge, un compañero o compañera, para que lo acompañe hasta el fin de sus días junto a su manada. Muchas leyendas hablan sobre lo especial que es el vínculo, siendo muy poco probable de romper o de compartirlo, pero de igual forma no excluye la posibilidad de que un alma tenga varios 'postulantes'.

《 En cortas palabras, mi tío psicótico y yo compartimos nuestra alma gemela: Stiles. 》Para cuando lo habíamos descubierto. 《 Luego de 'charlarlo' pacíficamente.》Llegamos al acuerdo de no armar ninguna discordia.

Ya que si eso pasaba, la manada exigiría respuestas sobre un conflicto que solo nosotros entenderíamos el por qué (de celos y posesión).

He aquí actualmente, sostenemos una distancia con el muchacho; donde más de una noche, ambos quedábamos fuera de su ventana, cuidándolo. Lo cual tiene todo el sentido de la razón.

— Acaso, ¿no te emociona la idea de pasar tiempo con el chico hiperactivo? Porque a mi sí, es más me surgen muchas ideas. —

Pregunta burlón.

— Y lo mas divertido, es que piensan que quiero enmendar mis errores del pasado, cuando la verdad es completamente diferente. —

Sin dejarlo reaccionar lo postré contra la pared, furioso.

— Ni se te ocurra hacer algo, Peter. —

Lo amenazo con mis dientes afuera y mis ojos brillando en el rojo que me caracteriza.

— Cálmate sobrino mío, no soy capaz de tocar ni un pelo del muchacho sin su permiso. —

Contesta socarrón, para luego relamerse sus labios al pensar en Stiles.

— Es mas, me gustaría que él me lo pidiese y me lo suplicase. —

No me contuve más, aferré aun más mi agarre mientras pensaba si embestirlo por el balcón del loft o matarlo antes que todos vuelvan.

Para cuando ya casi me había decidido, ambos oímos la llegada del resto del grupo, con ellos Stiles quién se quejaba del dolor de espalda que podía ser Deaton, pero de todos modos no lo solté.

Espere y la puerta se abrió.

— Cuidado con el aterrizaje. —

Le digo en murmullo y sin que me responda lo mando a volar hacia fuera del Loft.

— ¡Oh Dios mío! ¡Derek! —

Veo como grita Stiles desde un costado de la puerta, que con suerte no se había llevado a Peter por delante cuando lo lance.

— ¡Me voy por unos minutos y ya se están tratando de matar entre

ustedes! —

Por detrás Scott e Isaac ayudan a Peter a ponerse de pie, pero no resulta. Como desde un principio, mis celos vuelven a surgir al ver como Stiles le dice a ambos que lo coloquen en uno de los sofás que habían en el lugar. Mantengo mi distancia mientras tomo un libro y simulo seguir leyendo; escucho cada uno de sus movimientos y el como se le acerca lo suficiente para susurrarle suavemente:

— ¿Qué has hecho esta vez para que el te lance como trapo sucio? —

Preguntó burlón mientras que observa las heridas causadas en Peter, atento a lo que ahora seria una conversación entre ambos.

— Un tema que tenemos en común entre nosotros. —

Le contesta con una de sus sonrisas arrogantes mientras le guiña un ojo, Stiles le brinda una pequeña sonrisa; su corazón pegando un brinco repentino y aumentando su ritmo.

— Si, te entiendo. Hubo un tiempo donde yo fui la víctima del tipo de golpes contra un muro. —

Con eso dicho, puse aun más atención a la conversación de ambos. Elevo un poco mi vista, para encontrarme con la mirada de mi tío, fruncida, por lo recién confesado por el castaño.

— Derek... ¿te golpeaba? —

Cuestionó esta vez aun más serio que de costumbre devolviendo su atención en el menor; desde mi lugar huelo la tensión de Stiles al no comprender del todo el cambio de tono y humor, pero rápidamente se retracta queriendo enmendar un malentendido, tal vez.

— ¿Que? ¡No! Digo, no me golpeaba. Pero si hubo una que otra vez donde me postró contra una pared, pero siempre lo hizo algo... suave ¿sabes? —

Concluyo lo mas rápido posible al no querer generar mas mal-interpretaciones en sus palabras.

— No llego a entenderte, Stiles. —

— En aquellos días estabas es

''coma''.—

Le menciona tal mínimo detalle.

《Por lo tanto no tiene ni la menor idea de las veces que yo acorrale a Stiles contra un muro.》 Pensé mientras mi mente empezaba a divagar por los recuerdas de tales escenas, como la vez que en su cuarto él me escondió del Sheriff o las incontable veces que me filtre en la secundaria Beacon Hills para amenazarlo o buscar su ayuda.

Pronto Stiles retomó la charla.

— Te contaré toda la historia, pero primero tratemos esa herida. —

Señala un enorme charco de sangre en la camiseta de mi tío.

— Stiles... —

Peter le toma suavemente de su muñeca no dejándolo ponerse de pie.

— Sigo siendo un Hombre lobo, curaré pronto. Además, la idea es que me veas como un hombre que pueda atemorizar, ya que ahora te tengo que cuidar. —

— Si. —

Contesta risueño e hilarante.

— Pero eso no impide que la sangre que pierdas no ensucie el sofá de Sourwolf. Y todo lo que menos queremos es hacerlo enojar y obligarlo a que te saque volando de nuevo ¿o si? Además, te olvidas del pequeño detalle de que Sourwolf es un alfa, por lo tanto, tardarás más en curarte. —

— Tienes razón, pequeño. —

Peter me miraba fijamente, lo sentía por todo mi cuerpo, pero aún así me hice el distraído; otra mirada, una bastante curiosa, se une a la misma dirección.

— Te prometo que la historia será sincera, y que Derek, aunque no lo parezca, tuvo la compasión de protegerme incontable veces, al igual que yo a él. —

Dice mirando ahora a Peter; quien solo asintió a lo dicho por el castaño, y lentamente levanto ambos brazos para que Stiles le ayudase a quitarse la camiseta.

— Y, algo me dice que tu harás lo mismo. —

Peter le sonríe. Su orgullo creciendo con cada una de las palabras que Stiles le dirigía. Una vez la prenda fuera, su conversación continúa.

— Esa camiseta era mi favorita. —

Bromea ahora con la total atención del castaño sobre su torso desnudo y las largas heridas que le cubren en su parcialidad.

— Seguro que tienes un par de esas, siempre te vemos con camisetas oscuras o blancas de cuello en 'v'. —

Stiles ríe ante la loca idea del guardarropa del mayor. Siento los celos crecer en mi interior, viendo como el cínico de mi tío estaba teniendo mayor afinidad con el castaño, que yo en todo este tiempo. Stiles fue en busca de un trapo mojado, y un pequeño botiquín que teníamos en caso de que Lydia o él mismo salgan heridos.

— Acuéstate bien, por favor. —

Obliga a Peter a obedecerle, para luego comenzar a limpiar la sangre seca que tenia esparcida.

— Derek, de alguna u otra forma, siempre me quiso demostrar que es él quien manda, y eso esta bien, es parte del instinto de un lobo y no me opongo. Pero aquellas veces donde él iba y me amenazaba o me decía que no me interponga en un camino del que apenas conocía solo para que yo no salga herido o, probablemente, muerto. Todas esas veces donde me pudo dejar inconsciente o abrirme la cabeza para que yo le tenga miedo y me aleje de todo este mundo sobrenatural; él solo se conformaba con ponerme contra una pared y decirme ' Te abriré la garganta con mis dientes.' —

Hizo una breve pausa para tomar un respiro. Ambos continuamos atento al chico, su ritmo cardíaco, a cada uno de los acentos que pronunciaba al hablar y de las cantidades de hormonas que soltaba al hablar de mí, el cual hacían un dulce aroma del que me sentía orgulloso por generar; fijamos nuestras vistas entre nosotros, y a los segundos, Stiles se suma al intercambio. Me sonríe; porque él no es cualquier idiota, sabe que estuve escuchando todo este tiempo.

— Aunque no lo creamos, él siempre me amenazo con cuidado. No queriendo lastimarme. —

Stiles da un pequeño vistazo a todo su panorama, viendo también a los demás integrantes, quienes ni se imaginan de la situación que puede estar pasando entre nosotros tres, o eso pensábamos hasta que vimos la cara de Lydia.

— No se quieran hacer los listos conmigo. —

Dice ella en un susurro, el cuál le respondí con un fugaz gesto. En cambio, Peter rió lo suficientemente fuerte como para que Stiles y yo lo oyésemos.

— ¿Qué paso? —

Cuestiona Stiles mientras acaricia aún con la toalla mojada el vientre del mismo.

— Lydia nos acaba de amenazar. —