Stiles Stilinski.

A la mañana siguiente me levanté relativamente temprano. Mi cuarto semioscuro no me dejaba orientarme, y mucho menos la cantidad de cosas que se hallaban encima de mi cama a mis pies.

Traté de salir de la trampa que eran las frazadas en los días fríos, pero no pude, me dolía todavía: el esguince de la noche anterior durante la pelea con las brujas, dolía.

Me senté al borde de mi cama, inspeccionando el estado de mi tobillo, nada grave sólo inflamación. Me coloque gel antiinflamatorio y unas vendas que tenía para emergencias. Me paseo por mi habitación, adaptando mi caminar, pisando primero con mis puntas de los dedos y luego tratar de no apoyar completo la planta del pie.

Fue ahí cuando me di cuenta.

Tenía en mi cama las camperas de cuero de ambos Hales.

La presencia de ambas prendas oscuras, de mayor tamaño, estaban perfumando toda la superficie de mi cama, ambos con olores totalmente distintos y similares a la vez. Agresivos entre ellos, dominando terreno, impregnando para mayor duración; una mezcla viril y seductora, obligándome a abrirme de piernas con tal de ser rodeada de aquellas colonias rebosantes.

Sin miedo tomo en manos ambas camperas. Las olfateo.

La de mi derecha desprendía el suave olor a bosque, pino, talvez un poco de tierra húmeda; siendo un aroma cálido pero determinado a ser salvaje. También había rastro de productos para coches: la gasolina y el aceite jugando una buena combinación, al igual que el caucho quemado y la buena combustión que generaba y despedía las poderosas cilindradas de aquel Chevrolet Camaro, quién delataba al propietario de aquella chamarra, señalándolo de manera descarada, (porque esa prenda era oro puro) que te obliga a seguir respirando aquel perfume como si fuese lo único que te mantiene con vida y la mente empieza a jugar con tus sentidos con recuerdos vagos de las tantas miradas serias absolutas, que te hacian gemir y jadear, temiendo por tú vida.

En cambio, la de Peter soltaba un aroma muy diferente a la de Derek, pero aún perteneciendo a la clasificación de sexy, caliente, salvaje, misterioso y peligroso; que al olerlo se te ponían de punta todos los bellos del cuerpo, lo viril lo tenía hasta en su propio olor natural, cosa que talvez me haya percatado si fuese un hombre lobo, desde la colonia de auto importado, seguramente un coche similar al de Derek, hasta la suave fragancia de comidas extravagantes (no digo que oliese a, literalmente, comida sino que posee ese pequeño toque a restaurant), y aunque no me considero fanático de bebidas alcohólicas, y mucho menos el vino, la chaqueta de Peter desprendía un hedor a viñedos y tierra ligeramente humedecida, apuntando a un lado, que capaz nadie conoce, dando una idea de un tipo de persona que disfruta de la soledad, música suave y un buen libro durante un día de lluvia (lo cuál no esta muy lejos de lo que hasta ahora me ha demostrado); que si estaba acompañado, le gustaba tanto la pasión como cariño sincero, bien sabía que Peter solo se relaciona, completamente, conmigo y Derek, pues con Lydia había una relación de tolerancia, pero Peter aun le ocultaba muchas cosas.

El reloj marcaba las 6.25 am. Mi padre ya se encontraría en la comisaría trabajando.

Le dedico un tiempo más a las prendas, sus aromas hechizando mis sentidos.

Una vez más, el desayuno se me hace solitario y corto; dejo los utensilios usados en la bacha para luego llegar y lavarlos, tomo mis carpetas y libros para aquel día y salgo hacía el Jeep.

— Casi me olvido. —

Hablo en voz alta, volviendo a entrar a mi casa en búsqueda de las chamarras. Una vez en manos las llevo al asiento del copiloto y pongo rumbo al Instituto.

Durante el trayecto me pregunté qué quién sería al quién devolvería primero su prenda.

《 Muchas preguntas y pocas respuestas. 》

Y sin caer en cuenta, ya estaba dentro de aquellos largos pasillos, esquivando estudiantes alterados.

Desde los cursantes de años menores hasta los años mayores, se dedicaban a desnudarme con la mirada, tantos hombres como mujeres, pero ojo no estoy exagerando sino que era en realidad así.

Guiños. Sonrisas traviesas. Besos al aire. Miradas fijas o miradas de pena, más en los estudiantes de último año, por no haberme visto antes. Dudas entre ellos, si la soltería estaba de mi lado; un cuerpo pesado me hace chocar y es dónde ahora tengo a un Jackson, curioso de mi "estado" de aquél día.

Me sonríe de lado, pícaro.

Se acerca y me obliga a quedarme en ese lugar, a responder sus preguntas:

— ¿Que hiciste para ser la atención del mundo de un día para otro,

Stilinski? —

Su nariz, ahora, recorría por mi cuello sin pudor alguno.

— Es el mismo olor que había la otra vuelta en el loft, pero a la vez no lo

es.—

— No tengo ni la menor idea de que mierdas me estas hablando,

Jackson. —

— Vamos, no te hagas el de rogar, deja de dar vueltas y dímelo el cómo conseguiste un aroma tan exquisito. —

Desde sus hombros los empujo para separarlo. Con mi paso libre sigo mi camino; aún insistiendo, Jackson agarra con fuerza mis muñecas.

—No lo sé, ¿okay? No sé como es qué tengo ese "aroma delicioso" que tanto dices que tengo. —

No necesité seguir explicándole, pues ya estaba en libertad y Jackson se iba regañado a su salón de clase.

Lo mismo hice yo, entrando a la primera clase del día con el cargoso y raro de Harris, nuestro "amado" profesor de química.

Veo desde la puerta a Lydia, quién ya estaba sentada en una mesa con un asiento libre al lado suyo. Sin pensarlo dos veces me acerco al lugar y me siento, esperando a que la hermosa pelirroja deje de pintarse las pestañas con rimen. Terminada su tarea, cierra su mini espejo y pone total atención a mi hiperactiva manaña.

— ¿Qué chisme jugoso tienes para mí en ésta hermosa mañana del lunes? —

— ¿Chisme? Ninguna. ¿Dudas existenciales? Muchas, necesito de tú experiencia, Lyds. —

Ella me mira pícara y malvada:

— Claro que te ayudaré, Sti. Pero primero tendrás que contarme que paso entre tú y los Hales anoche. —

— ¿Como puedes preguntar algo tan descaradamente? —

— Sólo contesta. —

Sonrío al ver sus labios fruncidos y sus cuidadas uñas golpetear contra la mesa. No tuve de otra que contarle, más bien un resumen rápido ya que Harris estaba distraído borrando la pizarra.

— No soy un hombre lobo, por ende, no tengo super olfato pero no lo necesito para saber que tienes las colonias de ambos. —

No comprendía lo que Lydia trataba de decir, una mirada confusa bastó para que ella siguiera con su alegato.

— Peter usa colonias desde Paco Rabanne hasta Dior. Su favorito One Million. —

La conversación se corta por un instante verificando que Harris no nos atrape hablando. Viendo que el hombre aludido estaba concentrado en otro grupo de estudiantes, continuamos:

— Derek, en cambio, le gusta más las fragancias de la marca

Mercedes-Benz. —

— ¿Pero, no que Mercedes-Benz es una marca de autos? —

— Sí, pero tiene sus colaboraciones con muchos diseñadores de fragancias. Y, ahora tienen una pequeña colección de las mismas, pero ese no es el caso. —

La charla se corto de manera abrupta, Harris pasaba por nuestro costado hacía el fondo y como pudimos "disimulamos" que estabamos trabajando. Sin prestarnos mucha atención sigue su recorrido, Lydia me mira y me hace seña a que me acerque un poco más.

—"Le perfum" y "Mercedes-Benz Intense" son los favoritos de Derek.—

Concluye satisfecha por haberme compartido, en sí, tal información. Pero aún asi, yo seguía teniendo la misma duda de temprano: ¿quién es el primero?

Me acerqué a ella para una opinión, no obstante solo me suelta una respuesta directa, sin siquiera habérselo preguntado.

—Derek.—

Su respuesta sin vacilar me deja perplejo:

—¿Cómo?¿Así nomas?—

—Dime, Stiles, ¿a quién crees que le tienes más cariño?—

Mi cerebro sufría un corto circuito al tratar de responder a eso; una vez más tenía muchas preguntas y pocas respuestas.

—Supongo que a ambos.—

—Pues, suponemos que está noche iras a ver a Derek, y mañana por la mañana te daré una buena razón para que vallas con Peter. Punto final. Lydia, eres una genia.—

Orgullosa de su inteligente estrategia sonríe y se alaba a si misma.

《¿Que haríamos sin Lydia?¿Que harían sin mí?¿Que harían sin ambos?》

Me cuestionaba, y al momento, ya encontraba un mínimo problema a nuesta táctica.

—Pero Lyds, nadie sabe dónde vive Peter.—

—Tú tranquilo que yo ya lo tengo todo preparado. Mañana, será Peter. Hoy, es Derek.—