El Precio de tener un corazón

Los personajes del Castillo Ambulante son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación de Miyazaki. Yo los tomé prestados para realizar este drabble sin fines lucrativos.

Capitulo Único

Después de que la guerra terminara debía reinar la paz, y aunque así lo era para casi toda la sociedad, no ocurría lo mismo para el mago más famoso del reino.

Howl contemplaba con molestia la escena que se desarrollaba en su propia sala, ver a todos los integrantes del castillo alrededor de su amada solo hacía que su mal humor aumentara.

—¡Vaya, ese jovencito no se da por vencido! —la picardía se reflejaba en la voz de la ex bruja del Páramo.

Howl bufó ante la indirecta y más al ver como demás lo notaron y sin quitarle la mirada de encima tan solo asintieron, dándole la razón.

Con porte orgullosa y una falsa indiferencia, salió de allí sin prestar atención a la mirada de Sophie en su persona.

Ya en la privacidad de su habitación sin dudarlo abrió el ventanal dejando que la suave brisa mañanera despejara sus pensamientos.

«El corazón cambia»

Esa frase retumbaba en su cabeza constantemente desde el día en que el primer presente llegó a su casa. Ya había perdido la cuenta de cuantas cajas de chocolates hasta ramos de flores decoraban esa habitación.

—Yo podría darle algo mucho mejor— musitó al mover su mano y de la nada hizo aparecer una rosa de tonalidad carmesí como la misma sangre.

Solo estas celoso!"

Hizo una mueca al recordar las palabras de Calcifer para aclarar su comportamiento. Mentiría si decía que no lo estaba, cuando su conducta lo delataba. Fue mucho el tiempo que vivió sin esa parte en su cuerpo.

Eran tantos los sentimientos que lo embargaban ahora, todos tan nuevos y a la vez atemorizantes. En ocasiones como esta, deseaba profundamente no haberlo recuperado, para así mantener esa fachada de indiferencia.

Al escuchar la puerta abrirse, hizo una mueca al saber que un nuevo regaño vendría a continuación.

—¿Howl, estás bien?

Sin responderle, se giró para contemplarla con cuidado, perdiéndose en sus ojos, dejando que estos los cobijaran.

«Un corazón es una pesada carga» rememoró internamente la primera frase que recibió de ella al verla cuando despertó. Con delicadeza ubicó la flor entre esas hebras plateabas que hasta el día de hoy las seguía comparando con el brillo de las estrellas.

—TE AMO —murmuró envolviéndola entre sus brazos, porque, aunque era consciente de su realidad, estaba dispuesto a enfrentarla y acostumbrarse a ella.

No se rendiría y lucharía contra los celos hacia el príncipe del reino vecino.

Porque Sophie lo había elegido a él por sobre cualquiera.

Y su corazón latía solo por y para ella.

Fin.

N/A:

Este corto relato salio gracias a Sheila. Hermosa me estas haciendo pisar terrenos desconocidos, mil gracias por ayudarme como siempre e involucrarte en mis locas ideas