Peter Hale.

Stiles pensaba que no nos dabamos cuenta de su viaje astral y de todo lo que estaba ocurriendo en su cabeza en esos momentos.

Sus pensamientos en la nada y el todo.

Derek lo observa por medio del retrovisor con sus profundos ojos verdes, en cambio, yo no despego mi vista del espejo lateral, cuidando de todos los movimientos que el castaño hacía.

—No es necesario que me dejen en la entrada.— Dice de la nada en medio del silencio. Doy media vuelta con mi cabeza para poder verlo mejor a los ojos. —Es más, pueden dejarme una cuadra antes, creo que quiero caminar un poco.— Concluye.

Su vista se pasea hasta mis ojos. Lo miro, le sonrió y niego suave ante su petición.

—Te guste o no, te dejaremos enfrente de tu escuela. Y no hay nada que puedas hacer para cambiar nuestra opinión.— Jugando le aprieto suave la rodilla, causándome algo más que cosquillas, un sentimiento que recorrió partes más arriba de su pierna y no fue necesario que lo dijera.

Derek está igual de atento como yo, listo para estacionar el coche si fuera necesario.

"Se siente avergonzado".

Sus mejillas rojas a no más poder. Nuevamente le sonrío leve, ahora tomandolo de sus manos y apoderándome de ellas.

—No es nada de otro mundo,

pequeño.—

—No sé de lo que hablas.—

Derek sonríe ante su respuesta, el aroma estaba por el aire y era inevitable no sentirlo; lo teníamos vigilado y no digo que aquello le moleste, no.

"Solo nos preocupamos por él".

El silencio perdura sin incomodar a nadie, o ¿solo era apariencia? O de igual manera se llegaba a una conclusión, en dónde no sería posible nada de esto si no hubiera mordido a McCall, y eso me lo repetía como si ese fuese una puta grabadora. No hay culpa, remordimiento, no hay nada; solo alivio y ¿felicidad?

"El cadáver de mi sobrina Laura, cortado por la mitad en medio del bosque; y un par curioso de las investigaciones policíacas".

—¿Cómo hubiese sido entonces?— Pregunta desde el asiento trasero, apenado. —Si no nos hubiésemos conocido de esta forma, ¿como nos habríamos dado cuenta de que soy su alma gemela?—

Sus dudas inundan aquél espacio reducido, mi lobo se mueve incómodo y preocupado.

Su pregunta tenía sentido y demasiado, ¿Cómo habría sido entonces?

Ahora, era yo quién se había perdido en los pensamientos, en un espacio sin un tiempo y un tiempo sin espacio.

Aún estando suspendido en la nada, Stiles me sonríe, nos sonríe a ambos, y su mano reafirma la mía, brindando caricias con seguridad. Mis labios se resecan pero no vacilo en responderle:

—Seguramente, nuestros lobos te habrían buscado. Te rastrearían; habrían estado alerta ante tu aroma aún no reconocido, y si en uno de esos días nos hubiéramos cruzados, nos habríamos dado cuenta.— Sus dedos se entrelazan con los míos, su pequeña, blanca y delicada mano hace contraste con la mía: que es grande, morena y áspera.

Un gruñido que alerta se escucha: Derek y su lobo se encuentran celosos, como niño que busca atención por parte del castaño. Stiles no lo hace esperar y comienza, en su nuca, una sesión de mimos obteniendo como respuesta rápida: un gimoteo de satisfacción.

"Con el tiempo, fue aprendiendo nuestras zonas sensibles. Y varias veces nos dio a entender qué, tanto mi sobrino como yo seguíamos siendo seres afectivos, pero que eran nuestras figuras rudas las que hacían parecer que no".

—¡Valla pequeño! No sabía que podías convertir a un hombre lobo en un felino.— Mi burla hace al insensible de mi sobrino querer mostrarme sus ojos en rojos, pero ¿cómo tomarlo en serio si se estaba derritiendo en los largos dedos del castaño?

No sé en que momento sucedió, pero, al igual que con el gran Alpha Hale, Stiles recorre mi cuello en busca de esa zona sensible a su tacto, que me provoque algo; y al parecer no le resultó un reto, pues, entre medio de la unión de mi mandíbula y el cuello, a unos centímetros debajo de la oreja, solo le bastó con acariciarme para que jadee.

Abrupto fue el silencio que hice al escuchar tal reacción por una caricia, y de igual forma interrumpida por la risa profunda e hilarante que ahora soltaba Derek con total libertad.

Todos aquellos actos tan sencillos pero que poseían su toque de magia; "Y así Stiles y su aroma lleno de dudas se fueron disipando hasta ser un ambiente cálido y juguetón". Se sentía bien y no se resistió, se unió a aquella risa redundante en aquél auto.

—¡Wow, tío Peter! Mírate, el lobo solitario y asesino gimiendo como una gata en celo. ¿Dónde quedó toda esa masculinidad que tanto me alardeas?—

—Oh por favor, cierra la boca querido mío, y créeme cuando digo que no tenía ninguna zona tan sensible hasta el momento.— Saben como es mi juego, el hacerme el ofendido y dramático era parte de mí, y no fue necesario que lo repitiera porque ahora tenía a mi costado a un Stiles pidiendo perdón al estilo de McCall. —Y a tí cariño, pideme piedad y clemencia de todas las formas que quieras, pero no me pongas esa estúpida cara de perro abandonado que usa el imbécil de Scott.—

—No pensé que fuera tanto el disgusto que le tienen a él.— reflexiona.

—La palabra 'disgusto' es muy suave para definir lo que sentimos contra suya.— Comentó esta vez Derek junto a una seña de aprobación de parte mía. Ambos totalmente de acuerdo sobre un mismo pensamiento.

—Por mi parte tampoco había mucho cariño al tener que ver todo el tiempo la misma cara de cachorro mojado que usa Scott como excusa de cada una de sus problemáticas sin resolver.— Sentencia el muchacho. Faltaban quince minutos para llegar a destino, o eso marcaba mi reloj.

—Stiles. Ven aquí adelante.— Le animo. Mis ojos azules eléctricos se hacen lucir, reflejados en los vidrios polarizados. En pocos movimientos, sin interrumpir el conducir de Derek, se posiciona encima de mi regazo. Sostengo su cabeza con una mano, para luego empujarlo suave y darle a entender que recueste la misma contra la unión del cuello y hombro.

"El tío de su Alpha y su Alpha".

Nadie debía dudar de aquello, ambos eramos sus Alphas. Y aunque en un pasado había dicho que él no tenia uno y que por ende era libre, pues, la triste realidad es que sí los tiene, tiene dos Alphas que lo cuidan hasta en la noche más oscura.

—Siempre serán el Alpha.— Recita escondido en mi cuello, su voz es suave pero logramos escuchar claramente su mensaje. Sonrió, recordando aquella noche con el maldito Darach, esa frase dicha por mí: "Siempre seré el Alpha".

Los celos reaparecen en color rojo carmesí mientras que aminoraba la velocidad de más de 140 km/h de aquél oscuro coche. Mi cuerpo empezaba a tensarse, y el muchacho que cargaba en mis brazos también. Tenía miedo, un miedo que capaz no lo iba a demostrar pero que me ponía nervioso al saber lo poco predecible que podía llegar ser Derek en muchas circunstancias.

—No estoy en posición de enfrentarme a un Alpha furioso; no otra vez.—

—No será necesario que te defiendas. Mientras yo esté aquí, Derek no podría ponerte un dedo encima.— Su comentario hizo que realmente deje de respirar y contínuo a eso, una frase sarcástica sale a la luz:

—¿Acaso quieres que muera siendo tan joven y rebosante de energía?—

Una risa irónica se le escapa. Y un beso en mi rasposa mejilla, también.

El camaro ya iba a una velocidad bastante baja, una dónde no habría accidentes y sin pensarlo dos veces, se cruzó desde mi regazo a las piernas de Derek, separando las suyas a cada lado para estar más cómodo y no estorbar en su manejo.

"El silencio renace de las cenizas, incómodo para nosotros y normal para él".

—¿Por qué juegas con nosotros de ésta forma?— Cuestionamos ambos a la vez, llevándonos una mirada de sorpresa al saber que pensábamos lo mismo.

—No lo hago. No juego con ninguno de los dos.— reafirma él.

—Pues, permíteme decir que eso es lo que parece, como si quisieras que nos matemos mutuamente.— Contesto monótono; fue ahí donde cae que la duda era real y no solo una simple cuestión de los tres.

Me mira escondido desde el cuello de Derek:

—Todo lo que menos quiero es que se hieran entre ustedes, no deseo provocar discordia o celos, y no dejo de pensar sobre el tema de ser sus soulmate.— No tiene palabras; se siente sin aire, mal, mareado y confundido. Se estaba ahogando en un vaso de agua, y no necesitabas ser Stiles para darte cuenta de sus repentinos ataques de pánico.

"Talves no sea él quien deba estar eligiendo".

—Derek, detente aquí mismo, quiero ir caminando lo que resta del trayecto.—

—¿Seguro?—

—Sí.— Derek no objeta nada en contra de las peticiones del chico, y tal como le dijo, se detuvo allí mismo donde el espacio le permitia aparcar. Aún estando encima del regazo de mi sobrino, Derek logra abrir la puerta del conductor para que Stiles pudiese bajar. Ni bien había puesto un pie en la vereda, aproveché en salir de aquél auto y detener su camino:

—¿Estas molesto por lo que dije?— Se queda callado sin mirarme. —Perdóname, cariño, sabes que no soy un tipo con muchos filtros que digamos.—

—No, no. Al contrario, es una verdad la cuál debería de darme cuenta yo mismo, agregando también el hecho de que quiero despejar un poco mi mente y ordenar mis ideas.— Hace una pausa para regalarnos una mirada por separado. Ya no era el único que se había bajado del coche, ambos reposabamos contra el lateral del capó, observandole de la misma forma. —Pero también tengan en cuenta que no me dan oportunidad, ni siquiera entre ustedes, de estar a solas con el otro. Su posesividad no ayuda, y mientras más estén donde el otro, no podré evitar nada.— Derek lo mira confuso.

—Por mí está perfecto que tengas en cuenta esos pequeños detalles con nosotros y que te preocupes, Stiles, pero aún así sigo sin entender que es lo que tiene que ver con no poder dejarte en la puerta de la escuela.— Concluye tirando su cabeza hacia un costado como perro confundido.

—Ah sí, verás, no deseo estar contestando las estúpidas e interminables preguntas de Scott del porqué llegué con ustedes siendo que tengo el Jeep.— Una vez más nos miramos mutuo; negaba rotundamente la idea de dejarlo ir solo hasta la secundaria, en cambio Derek creía que sería bueno darle un espacio para que pueda resolver a su tiempo todas sus incógnitas.

Sigo negando en silencio:

—Stiles, te lo digo de la mejor onda: si en realidad tienes pensado aceptar el cortejo de parte de ambos, quiero que estes más que seguro de ello, porque no quiero llegar a pensar de que haces esto por curiosidad, lástima o cualquier otro sentimiento encontrado.— Hago una pausa, mi cabeza me explota, era muy temprano para tener charlas de aquella magnitud. Mi vista esta paseando por mis zapatos para ser más específicos, pero no me queda otra que mirarlo a sus dulces ojos mieles, no sin antes soltar un suspiro pesado. Nuevamente tengo a sus ojos en mí. —Prefiero ser rechazado a que salir realmente herido...— Mi oración es interrumpida por él.

Él no quiere que piense de esa forma, no quiere que hable de esa forma. No quiere escuchar tal cosa pero debía comprender, en esos momentos me encuentro inseguro de alguna forma. ¿Capaz sabiendo que Derek tiene ventaja? Pero sabemos que eso no es verdad. Ambos estamos iguales: "lo que uno no tiene, el otro lo compensa y viceversa".

Un paso al frente y una oración:

—No Peter, estoy más que seguro. Solo que mi autoestima y mi mente no estan queriendo cooperar y no me dejo de generar mil y una preguntas.— El silencio se hace de nuevo.

—Bien. De todas formas quiero...— Un codazo por parte de Derek se hace. Le miro mal, pero entiendo a que fue su acción. "Corrige la oración". —...queremos que sepas que no importa el tiempo que te lleve decidir, ambos estaremos a tu lado. ¿Si?— Su dulce cara de nene mimado se mueve de arriba a abajo; el muchacho sabe como ganarse una sonrisa de parte de los dos.

—Ya va siendo momento de que me vaya yendo. ¿Nos veremos más tarde?

— Pregunta entusiasta.

—Claro, pasaré a buscarte.— Responde veloz Derek a medio sonreir. —Es más, ni lo tendrías que preguntar.—

"La felicidad volvía. Somos parte de su felicidad".

Me dedica una última mirada y de ella aprovecho para guiñarle un ojo: Derek, por el contrario, le sonríe sincero mostrando sus dientes de conejo.

Quedé tan sumergido en pequeños recuerdos de mis tres sobrinos juntos que no noté cuando Stiles se nos acercó y nos abrazó fuerte, porque en esos momentos eso era lo que necesitábamos, un abrazo.

Una mano de cada uno rodeó la cintura del castaño. Derek en su izquierda, yo a su derecha; y nuestras varoniles manos sosteniéndolo y apegandolo más a nuestros atléticos cuerpos.

Seguido de ello, el pequeño cuerpo del muchacho trata de llegar a una altura favorable para poder depositar un beso en nuestras rasposas mejillas por las crecientes barbas, pero al ver que no lo lograría, decidimos agachar un poco nuestros rostros.

—Todo por estar una tarde con los dos.— Nos separamos lo suficiente como para poder verle a los ojos:

—Todo por estar contigo, Stiles.— pronunciamos ambos: Derek fue el primero en tomar la iniciativa, acercándose y rompiendo toda barrera que exista entre sus labios. Pude notar como el beso era tosco y áspero, pero que luego se torno dulce y cariñoso.

"Pero Peter, ¿cómo sabes como se sintió el beso si no fuiste tú el que lo recibió?".

Los aromas que ambos emanaban era suficiente para saber como lo estaban disfrutando. Y no, ni me iba a calentar por no ser yo quién esté siendo besado. Es más, tenía pensado entrar al auto y dejar que se descarguen un poco: o esa era la idea. Es rápido el movimiento que no me dejan reaccionar o tan siquiera replicar. Un par de manos tiran de mí rostro, volteándolo y presionando. Unos labios ya húmedos pero que de igual forma buscan la manera de saborear lo que puedan.

Resistir y hacerme el ofendido era el plan principal, pero ¿cómo decir que no a esos labios? Indecoroso e indecente como soy, como lo es mi personalidad, me lo robé. Robé sus alientos, sus fuerzas y provoque miles de sentimientos en él.

—Ahora si debes ir yendo para clases.— susurro en sus labios. Cerrando aquel pequeño pacto con un pico.