Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.


La Princesa y el Artista

Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.


Dame tus sueños

Chloe empezó a tocar el himno de la alegría en el violín. Era la canción que llevaba practicando desde hacía ya una semana, sin que le convenciera del todo el resultado. Había intercambiado sus prácticas entre Hallelujah y el himno de la alegría. Su profesora particular decía que debía de mejorar rápidamente si quería presentarse en público, no es como si Chloe planeara presentarse ante un público. Pero su profesora decía que tener una meta hacia que las cosas salieran mejor.

En uno de los sillones rosas de su alcoba, Nathaniel hacia el bosquejo de algo que no le había dejado ver en toda la hora que llevaban ahí metidos los dos solos. Después del día que había tenido ayer, Nathaniel estaba bastante enojado con sus dichosos amigos. Sabía que ellos solo estaban buscando lo mejor para él, pero la manera de decirle lo que tenía que hacer lo hacía sentir como un niño pequeño. Así que después de la escuela, Nathaniel no opuso resistencia a que la hija del alcalde lo arrastrara a su cuarto en el Grand Hotel de París.

Apenas llegaron, Lila se había dedicado a explorar el lugar junto a Sabrina, que parecía su guía de turistas personal. En cuanto a Nathaniel y Chloe, bueno, ellos habían estado ocupados con su propio arte como para preocuparse por cualquiera de ellas. El ambiente era cálido y tranquilo mientras las notas de violín invadían por momentos el lugar. El artista pelirrojo inicio haciendo el bosquejo de una mujer y sin darse cuenta tenia a la chica rubia en papel. Sinceramente, no le molestaba.

Chloe se dejó caer en el sillón contrario de donde se encontraba el artista. Estaba algo cansada y bastante confundida. Una parte de ella gritaba que tenía que alejarse de estos nuevos cambios, le daba mucho miedo ser diferente y que esa diferencia la lastimara. Otra parte se encontraba intensamente emocionada por sus nuevos amigos y las fechas que se aproximaban. Chloe solía tener siempre muy en claro lo que sentía, sabía que su madre no le caía bien y que haría lo que fuera porque su padre continuará a su lado, sabía que podía contar siempre con Sabrina. Pero, últimamente la sensación de que había más cosas en su vida que no entendía la abrumaban.

La puerta de la habitación se abrió dejando entrar a cierta pelirroja que parecía apunto de desmayarse y a una muy emocionada italiana. Por alguna razón, tanto Chloe como Nathaniel supusieron que aquello no eran buenas noticias. Y vaya que tenían razón.

— ¡Chloe!—entro Lila gritando a la habitación llamando a la rubia.

La chica castaña se arrodillo a un lado del sillón donde Chloe se encontraba. Se notaba increíblemente emocionada por algo que desconocía, pero un brillo intenso se hacía notar en sus pupilas.

—Dime que me vas a llevar, Chloe—pidió Lila de un modo extremadamente suplicante.

— ¿Que paso?—pregunto Nathaniel sintiéndose desconcertado por la escena tan repentina.

—Le mostré a Lila las fotos del último cumpleaños de Chloe—contesto Sabrina con un tono de arrepentimiento muy claro.

Chloe sonrió ante el recuerdo. Su cumpleaños siempre era fabuloso y no era para menos. Alguien tan fabulosa como Chloe Burgeois no podía tener un cumpleaños común. Cruzo los brazos suponiendo la razón por la cual Lila estaba como estaba.

— ¿Cuál es el punto?—cuestiono Nath sin entender nada.

Lila se levantó de donde estaba rápidamente. Estaba muy emocionada por las dos razones más extrañas de su vida. No solo se había conseguido una amiga, además se trataba de una amiga con dinero cuyo cumpleaños estaba a dos semanas de distancia. ¿Cómo es que Nathaniel no entendía lo que eso significaba?

—Chloe celebra su cumpleaños de una forma particular—interrumpió Sabrina en el momento preciso.

—Estuvieron en Oxford y Cambridge de excursión el año pasado—estalló Lila con una enorme sonrisa— ¿saben lo que daría por ir ahí?

Era una pregunta retórica, por supuesto. Pues aunque Lila hubiese viajado de país en país por ya muchos años, no siempre tenía la oportunidad de conocer un lugar a profundidad o en su defecto, en visitar uno de sus tan afamados sueños.

—No ¿Porque?—cuestiono Chloe despistada.

—Son dos de las escuelas más afamadas del mundo—comento Lila con tono de sabelotodo—además, ahí grabaron algunas escenas de Harry Potter.

Una risa generalizada se expandió por todo el lugar. Hacía tres días, el pequeño grupo había descubierto uno de los peculiares gustos de la italiana y es que era fanática de cierta novela de magos y brujas muy popular. No les parecía raro o algo de lo cual burlarse, pero ciertamente era irónico que la chica se declarara a si misma libre de obsesiones después de haber expresado su amor por la saga.

Lila hizo un puchero frunciendo los labios. Espero, entre enojada y divertida a que las rusas menguaran en sus amigos. Después de un rato, Chloe fue disminuyendo su risa la cual fue interrumpida por Lila al agarrar su manos ponerles juntas e inclinarse un poco pasa suplicar.

—Por favor—pidió desesperada—por favor, llévame.

Chloe se quedó tiesa y con una fuerte sensación de incomodidad. Aunque todos los años viajaba a un destino nuevo en su cumpleaños, este año era distinto. Había demasiadas incógnitas y cambios en su vida como para suponer que todo sería igual en dos semanas. Aunque siendo sincera eso esperaba.

Sabrina era la única persona en la habitación, además de Chloe, que sabía la historia completa de lo que estaba pasando. Pues Chloe no había podido resistir contarle todo a su amiga y esperar el apoyo incondicional que la chica no dudo en darle.

—Nathaniel—llamo Sabrina, desviando la atención de Chloe y su respuesta para centrarla en el artista pelirrojo— ¿cuándo es tu cumpleaños?

Fue turno del chico de ponerse nervioso, aunque detrás de su usual timidez eso no se notaba. Hablar de él mismo no era su fuerte, al menos no como otras personas que podían hablar horas y horas sobre sus logros (léase Kim y Chloe). Aunque eso no significaba que no pudiera ponerse ególatra y presumir, aunque era algo muy raro en él.

—Mi cumpleaños ya paso—comento el chico sonrojándose—fue antes de las vacaciones de invierno.

Tanto Chloe como Sabrina hicieron memoria. Antes de las vacaciones de invierno, ningún aparente evento importante había sucedido. Y no había visto que alguien felicitará al pelirrojo, aunque tampoco había puesto demasiada atención.

— ¿Cómo lo festejaste?—pregunto Chloe bastante interesada.

—No lo festeje—contesto Nathaniel tratando de evadir el tema.

— ¿Porque?—cuestiono Sabrina.

Nathaniel en verdad esperaba no tener que contestar aquella pregunta. Sus cumpleaños nunca habían sido momentos de inmensa celebración. Sus padres le daban un regalo muy costoso por el cual habían ahorrado un año. Pero eso era todo. No había grandes fiestas, ni viajes, ni felicitaciones todo el día, ni siquiera por sus redes sociales. Así que no le gustaba hablar de su cumpleaños.

Al parecer, Chloe fue lo suficientemente astuta para entender que era lo que estaba pasando en ese momento. Antes de que su amistad con Sabrina se consolidara por completo, Chloe solía hacer lo mismo. Aunque recibía un muy costoso regalo de cumpleaños que a la semana acababa en la basura. Ahora su regalo era pasar un tiempo con su mejor amiga.

—Será mejor que regrese a practicar—comento Chloe haciendo que Sabrina y Lila dejaran de preguntar, aunque aún tenían dudas.

Era tan raro que Chloe fuera considerada con una persona, a veces ni siquiera era considerada con Sabrina. Pero supuso que estaba haciendo un esfuerzo extra para no volver a ser esa chica caprichosa y odiada que ya no quería ser. Nathaniel dio la vuelta para tomar su cuaderno y volverse a sentar, bastante agradecido por la interrupción de tan bochornoso tema.

Chloe se quedó viendo su violín abordando una posibilidad y mientras lo hacia el lugar se llenaba de nuevo con las notas de un melodioso violín. Al parecer, a Chloe la templaba más rápido tocar el violín que ir a una tarde de compras. Ojala la chica hubiese sabido eso hace algunos años.

Eran ya cerca de las seis de la tarde cuando el estómago de cierta italiana rugió con fuerza. Ya era la hora de la cena y nada parecía hacer que la comida se materializara solo frente a ella. Se levantó de un golpe de donde estaba decidida a ir a comer y de paso a llevar a cabo otro pasó de su milagroso plan para juntar a su recientemente descubierta pareja favorita.

—Nath—se acercó al chico, quién estaba ya muy ocupado con su trabajo.

Lila no pudo evitar observar el boceto de Chloe tocando el violín, como si algo hubiera hecho que esos dos decidieran darle más vida al mundo, su arte los inspiraba mutuamente. Se sintió complacida de ser parte de ese nuevo romance. Sabrina había estado observando los movimientos de Lila desde el primer día que se les unió. No confiaba mucho en ella, pero había descubierto que su preocupación por Chloe era genuina. Y eso la aliviaba.

— ¡Nath!—volvió a hablar Lila haciendo que el artista devolviera su vista a la italiana— ¿qué suelen cenar en tu casa?

Nathaniel lo pensó un segundo. En realidad, no sabía que tenía preparado su madre para cenar. Y no le había importado mucho pues estaba pasando un muy buen rato en el hotel con sus nuevos amigos. La verdad es que no quería regresar a casa en ese momento.

—No lo sé—contesto simplemente.

—Tu mamá cocina muy bien—comento Chloe de repente haciendo que todos voltearan a verla.

Chloe había probado comida de la madre de Nath el día anterior cuando se había desmayado en medio de la clase. Resulto que lo que preparo la mujer no se parecía en nada que ella hubiera probado antes. No sabía describirlo, pero le gustaba mucho la sensación de comer de ese recipiente le había causado.

—Si Chloe dice que es buena, yo quiero probarla—dijo Sabrina de repente. Chloe tenía buen paladar (aunque no le gustara la sopa. La rubia la encontraba simplemente asquerosa).

—Deberíamos ir a cenar a casa de Nath—sugirió Lila.

—Eso sería genial—contesto Chloe.

—Así podríamos probar algo nuevo—comento Sabrina.

—Y seguro que va a ser una buena cena—aseguro Chloe.

— ¡Esperen!—interrumpió Nathaniel abrumado por el cambio tan brusco de planes que se estaba suscitando—no pueden caer en mi casa como si nada.

Las tres chicas se miraron entre ellas. Sabrina no sabía qué hacer en esas situaciones, usualmente ella siempre era bienvenida en el hotel de Chloe, aunque muchas veces tuvieran que disculparse por alguna pelea que habían tenido. Dicen que las peleas romper relaciones, pero mientras más conocer a una persona, no importa cuánto pelees, terminas por estar seguro de que una pelea más no arruinara su amistad. Lila, que no tenía mucha experiencia teniendo amigos de verdad, estaba aún más perdida. Seguro que era de mala educación llegar a la casa de alguien sin avisar, además de llegar a comerse su comida.

Chloe sonrió de medio lado, camino con calma a donde se encontraba el teléfono inalámbrico de su habitación y no tardo en pasárselo al artista. Le sonrió con superioridad, como si acabara de resolver el mayor acertijo del mundo. Ahí estaba la Chloe que siempre tenía algo que decir frente a todo, nunca se quedaba callada. Sin importar que tan cruel o que tan incómoda fuera la situación, ella decía la verdad sin tapujos pero en esta ocasión no había restos de burla en sus acciones. Y de alguna manera, a Nathaniel le gusto verla comportarse de esa manera.

Nathaniel marco el teléfono de su apartamento con algo de recelo. Espera sinceramente que su madre se hubiera entretenido con cualquier otra cosa y que no contestara. Se sentía muy nervioso ante la idea de llevar a Chloe a su casa, donde estaba su inoportuna madre. Claro que quería a su mama, pero la señora era un poco especial en cuanto a las chicas se refiere. No tuvo nada de suerte, pues al tercer timbrazo pudo escuchar la voz de su madre contestarle.

—Hola mama—saludo Nath.

—Hola cariño—contesto amable la mujer— ¿vas a venir a cenar?

Nath suspiro.

—Si—afirmo aunque de inmediato se apresuró a agregar—tendrás espacio para tres personas más. Son unas amigas que quiero que conozcas.

¡Mentira! Lo último que quería es que su madre conociera a cualquiera de sus tres nuevas y peculiares amistades, en especial Chloe. Sobre todo Chloe. La había contado a su madre que tenía una nueva amiga y que le agradaba ella, aunque nunca le había dicho que se trataba de la hija del alcalde ¿cómo iba a reaccionar su madre al ver a la rubia en la puerta de su casa?

Su madre, ajena a todos los pensamientos que asaltaban la mente de su hijo, sonrió complacida. La verdad es que conocía a todos los amigos de su hijo y si quería presentarle a alguien nuevo, seguramente sería a sus nuevas amistades que lo estaban cambiando poco a poco. Y a ella le gustaba el cambio de actitud que tenía Nathaniel.

—Claro, hay suficiente comida—contesto. Y si la comida se acababa antes de tiempo, aún tenía una tarta de frutas que seguro les iba a gustar a sus invitados—. Nos vemos en quince minutos.

—Sí, mama—contesto Nathaniel.

El chico colgó después de eso. Lila, Sabrina y Chloe esperaban expectantes que Nathaniel les contara lo que había platicado con su madre. El artista no pudo evitar soltar una pequeña risa al ver a las tres chicas llenas de entusiasmo. Asintió haciendo que la rubia se abalanzara a darle un abrazo. La verdad es que Chloe nunca era de hacer contacto con las personas, pero Nathaniel era tan cálido que abrazarlo casi parecía natural. Aunque a Nathaniel aun le faltaba tiempo para acostumbrarse a las atenciones bien dirigidas de la rubia.

Chloe jalo al chico para salir de la habitación. Siendo los primeros en entrar en el elevador del hotel, una pareja que se hospedaba ahí subió detrás de ellos seguidos por Lila y Sabrina. Bajaron en silencio hasta la recepción mientras Chloe enviaba un mensaje a su chofer para que pasara por ella. Al salir del hotel, el hombre ya los esperaba ahí.

Entre risas y comentarios sagaces, Nathaniel trataba de olvidar el hecho de que iba a conocerse a la chica que un año antes dijo odiar. Aunque nadie podía culparlo en ese momento, Chloe solía burlarse de todo el mundo. Ahora, al menos, ya no se burlaba de él y en varias ocasiones termino por elogiar sus dibujos. Como era posible que unas pocas semanas lo hicieran cambia tanto de opinión.

Llegaron al departamento en menos tiempo del planeado y Nathaniel guio a las chicas a la puerta de su apartamento y saco sus llaves para abrir. Apenas girar el picaporte, el olor de la pasta con albahaca y salsa de tomate inundo las fosas nasales de los cuatro chicos.

Nathaniel entro anunciando su llegada a su familia. Seguramente su padre aún estaba trabajando y su madre se encontraba en la cocina. El chiflido armonioso de una canción francesa le afirmo a Nathaniel sus sospechas. Se acercaron a la cocina donde la madre del artista los recibió.

—Hola mama—saludo Nath a la mujer con una sonrisa.

Su madre volteo a verlo con una sonrisa y al ver a quienes les acompañaban lucho por mantener una sonrisa. Por dos años, su hijo había mencionado a cierta joven rubia de mucho dinero que era extremadamente grosera y burlona. Era extraño que ahora esa misma chica estuviera tan pegada al brazo d su hijo y que este no hiciera nada para apartarla.

—Hola Nath—contesto— ¿quiénes son estas jovencitas?—pregunto, más por cortesía que por atención genuina.

—Hola señora. Yo soy Lila, un gusto conocerla—saludo la italiana.

—Yo soy Sabrina—se presentó la chica.

—Y ella es Chloe—se apresuró a presentar Nath.

Sinceramente, esperaba que su madre no recordará ninguna de las quejas que él había tenido para con la hija del alcalde. Esperaba que sus nuevos amigos se llevaran bien con su madre tanto como Rose lo hacía.

—Un placer estar aquí—se acercó extendiendo la mano a la mujer pero sin despegar la otra de la de Nath.

Su madre los observo un segundo, tratando de averiguar si en esa bizarra escena había algo macabro. Pero ningún mal presentimiento la asalto. Al parecer todo estaba bien. Y aunque su sexto sentido le decía que no había problema, no bajaría la guardia. Puso una sonrisa servicial y tomó su mano.

— ¡Ah! Pero que linda chica eres—comento la mujer al saludarla—. Todas ustedes son hermosas. Mi hijo sin duda tiene grandes amigos ¿qué esperan? Seguro que deben traer hambre.

Chloe se sonrojo un poco mientras acompañaba a Nath y a Lila al pequeño comedor del departamento. Sabrina, servicial como siempre, se ofreció para arreglar la mesa. Cinco minutos después, la madre de Nath ponía sobre la mesa un sartén con deliciosa pasta que había preparado en pocos minutos.

Poco a poco, el primer ambiente tenso fue despareciendo. Pronto, Nath se comportaba como cualquier día en su hogar, Sabrina comentaba datos interesantes del mundo, Lila presumía de sus contactos y Chloe platicaba sobre sus viajes. Eran un grupo raro y dinámico que sin duda causaba una revolución en ese lugar. La madre de Nath no pudo evitar sonreír al darse cuenta que aquella era una experiencia completamente nueva.

—Esa pasta ha sido excelente, señora—elogio Lila al terminar de comer.

—Se haría rica si la vendiera—comento Chloe a modo de cumplido.

La señora volteo a verla un poco sonrosada. Estaba acostumbrada a que elogiaran su comida, pero a pesar de lo materialista del comentario sonaba sincero.

— ¿Lo crees?—pregunto sin creerlo.

—Sí, es más, si me da la receta me encargare de hacerla famosa—aseguro Chloe con orgullo.

La madre de Nath río, seguida de su hijo. Aunque Chloe hablaba enserio. Esa comida era muy distinta a la que ella comida en el hotel. El comentario desapareció de la mesa rápido mientras Lila comentaba algo sobre su tiempo viviendo en Madrid.

Ya era muy tarde cuando Sabrina recibió una llamada de su padre para que regresara a su casa. La chica se despidió junto a Lila quien en un giro inesperado de eventos tenía de repente mucha tarea que hacer. Chloe llamo entonces a su chofer para que fuera a recogerla y Nathaniel salió a despedirla a las afuera del edificio.

—Tu madre es muy linda—comento Chloe.

—Si, aunque a veces es una persona entrometida—susurro sabiendo que la susodicha están espiando.

—Te cuida porque quiere que seas feliz—contesto Chloe sonriendo.

—Tu mama también quiere que seas feliz—afirmo Nath, no entendía mucho de la relación que se llevaban Chloe y su madre aunque sin duda era complicada.

—Aja—contesto Chloe sonriendo escéptica. Se volteo y estuvo a punto de subirse a la limosina cuando se detuvo en seco— ¿te puedo hacer una pregunta?

—Dime—pidió él al escucharla.

—Si, hipotéticamente, mañana fuera tu cumpleaños ¿que te gustaría tener de regalo?—pregunto Chloe viéndolo a los ojos.

Nathaniel se quedó pensando un momento. Nunca se había preguntado nada como eso. No era difícil saber cuál era su mayor sueño. Al fin y al cabo, era algo que siempre había querido desde que empezó a pintar pero nunca había recibido.

—Me gustaría que alguien viera mi arte—contesto Nathaniel muy seguro de su decisión. Al fin y al cabo, solo era algo hipotético.

—Interesante—susurro la rubia—. Bueno, nos vemos mañana.

—Hasta mañana—se despidió Nath mientras la hija del alcalde subía a la limosina y avanzaba hacia su casa.

Un dramaturgo inglés dijo una vez que estábamos compuestos del mismo material que los sueños. Chloe había escuchado algo sobre eso entre las clases de literatura del año pasado. Y desde entonces, esa frase se la pasaba haciéndole ruido en la cabeza cada vez que se encontraba meditando en cualquier cosa.

Como en ese momento que sola en la limosina comenzó a maquinar ciertas visiones en su cabeza. Si las personas estaban hechas de sueños, ¿qué pasaba con aquellas que, como ella, no tenían ni la más mínima idea de qué hacer con su vida? Aunque Chloe había decidido seguir con el violín hasta donde este la llevara, no tenía idea de que hacer al llegar a eso. No quería dejarse llevar solo por la corriente, quería tomar las riendas de su vida antes de que su madre las tomara por ella.

Una idea la ataco de pronto y la chica no pudo evitar sonreír. Estaba increíblemente feliz por lo que se le había ocurrido y decidió hacer algo antes de llegar al hotel.

— ¡Hey!—llamo al chofer— ¿podemos ir a visitar a un viejo amigo?

— ¿A dónde quiere ir?—pregunto el hombre volteando a ver a la señorita Burgeois.

Conocía a la joven desde que eran muy pequeñas. Chloe Burgeois nunca había tenido amigos, pero eso no quitaba los muchos conocidos que harían lo que fuera por un poco de su atención. Mentiría al decir que no sentía curiosidad por ver que es lo que tenía planeado.

—A la casa de Carlos—pidió Chloe con una clara sonrisa de superioridad. Ese chico le debía una grande por hacen unos años y hoy la iba a cobrar.

La mañana arribo con rapidez. En la escuela, la preocupación de Juleka y Rose no había menguado ni un poco desde el lunes por la tarde cuando Nathaniel de una forma muy sutil les había insinuado no dejaría de ser amigo de Chloe. Pero ¿en qué pensaba ese chico? Chloe era el mayor monstruo que hubiese pisado este mundo, ni siquiera Drácula le hace competencia. Había hecho cosas horribles a todos en la escuela, y había hecho llorar a Rose. Eso Juleka nunca lo perdonaría.

Cuando Nathaniel llego, Kim se acercó a hablarle, esperando que este no siguiera enojado con sus amigos. Para su suerte, una plática que tuvo con su madre la noche anterior sobre sus nuevas amistades le hizo darse cuenta de algo. Era difícil creer que alguien como Chloe Burgeois tuviera corazón. Pero lo tenía, y por lo que parecía, estaba dispuesta a dárselo a las personas especiales de su vida.

Así que sus amigos solo necesitarían tiempo para darse cuenta del cambio inminente de la chica. Saludo a Alix y a Max, se disculpó con Kim por decir lo que había dicho y le hizo una señal de buenos días a Juleka y Rose. Cuando se sentó en su lugar se dio cuenta de que no traía su cuaderno de dibujos. ¡Demonios! ¿Qué se suponía que haría ahora en las clases?

Las clases siguieron su curso, aunque ni Sabrina ni Chloe se habían presentado a ninguna. A Nathaniel le parecía raro. Aunque el resto de la clase pareció disfrutar de que Chloe no estuviera quejándose de que mis Bustier no explicaba los temas bien. Aunque sospechaba que hacia eso para darle a entender a todo mundo que no era una rubia tonta.

Mientras tanto, Adrien había tomado una decisión que cambiaría el curso de su vida a partir de ese momento. Aun no le entregaba los pendientes de gato a Marinette y es que había decidido hacer todo un circo para dárselos. Porque no solo iba a hacer eso. Hoy se había levantado con la suficiente valentía para confesarle su secreto. Y eso lo trajo todo el día nervioso.

El día pasó volando. Nathaniel estaba por salir del salón cuando escucho que llamaban su nombre.

— ¿Quieres ir al boliche hoy?—pregunto Rose.

Lo irónico de la situación, es que Rose odiaba el boliche. No le encontraba sentido y para ella resultaba un poco peligroso.

Nathaniel abrió la boca para aceptar. Al fin y al cabo no tenía nada en mente. Pero antes de que pudiera decir cualquier cosa apareció la misma princesa caprichosa de París, Chloe Burgeois, en la entrada del salón. La chica se veía igual de fabulosa que siempre, aunque sin duda se veía cansada.

— ¡Nathaniel!—grito al verlo, subió las escaleras rápidamente y se posiciono a su lado. Sin pedir permiso ni nada por el estilo lo tomo del brazo y lo jalo— ¡Ven! Tengo algo que mostrarte.

—Espera—pidió Nathaniel logrando que la chica se detuviera—voy a despedirme.

—No te tardes—ordeno Chloe.

La rubia salió por la puerta y se posiciono a un lado de la entrada a esperar al chico. En verdad estaba emocionada por mostrarle lo que le iba a mostrar. No podía esperar. Y una sensación extraña subió por su garganta al pensar en lo feliz que haría a su amigo.

Nathaniel se volteo a tomar sus cosas y a despedirse de Rose y Juleka que parecían muy impactadas por lo que acababan de presenciar. Se acercó a ellas, esperando no iniciar otra pelea.

—Si quieren pueden acompañarnos—ofreció esperando deshacerse de la tensión—. No creo que a Chloe le importe mucho.

—Es Chloe—fue todo lo que dijo Rose.

—Se va a quejar. Nos odia—termino la chica de pinta gótica—. No te preocupes por nosotras.

—Bueno, si eso quieren—contesto Nathaniel. No quería iniciar una pelea sobre el cambio de Chloe en las últimas semanas. Ya era bastante con que el a veces fuera escéptico—. Me voy que se enoja si la hacen esperar.

Nathaniel bajo los escalones hacia la puerta para salir del salón. Y aunque su paso fue rápido logro escuchar perfectamente la frase que alguna de sus amigas decía, aunque no logro distinguir cual era.

—Sabes que no es tu novia ¿verdad?

Pero no alcanzo a contestar o a procesar la información cuando la rubia lo tomo del brazo para salir de la escuela con rapidez. Chloe iba contando algunas cosas que Nathaniel solo fingía escuchar. No como si no le importaran –aunque siendo francos le valía si tal actor iba a estar pronto en París– es solo que su cabeza estaba en otro lado en ese momento. Él solo pensaba en Chloe como una amiga muy interesante y amigable, una amiga particular que compartía con él el gusto por el arte ¿en verdad parecían pareja? Imposible.

Chloe paro en seco. Dio la vuelta y encaro al artista a los ojos.

—Cierra los ojos—ordeno.

—Pero…—trato de confrontar Nathaniel, pero fue interrumpido.

—Solo cierra los ojos—ante la nueva orden de su amiga, Nathaniel hizo como pidió.

Entonces sintió como sobre sus parpados se posaban unas delicadas manos. En el último año, las alturas de Chloe y Nathaniel se habían volteado completamente. Y desde que se habían vuelto amigos no era ninguna sorpresa que la rubia usara tacones seguido para que estuvieran a la misma estatura.

Chloe le dio algunas instrucciones para que avanzara algunos metros sobre la banqueta y aunque en dos de esas ocasiones estuvieron a punto de tropezar, llegaron a su destino según lo que había dicho la chica.

—Ahora abre los ojos—pidió Chloe al tiempo que quitaba sus manos de sus parpados.

Y Nathaniel se quedó sin habla. Estaban en uno de los puestos de periódicos de la ciudad, uno de esos donde pegan publicidad alrededor. Esta vez, en vez de la publicidad usual de Ladybug o de las empresas Agreste, estaba uno de sus dibujos. Era un paisaje en acuarelas de París durante la noche. En la ventana de una tienda estaba pegado uno de sus dibujos de Ladybug en la pelea, dibujado muy a su manera. Y en la publicidad de una parada de autobuses estaba uno de los bocetos que el día anterior había hecho de Chloe tocando el violín.

—Feliz cumpleaños atrasado—dijo Chloe con una gran sonrisa— ¿te gusta?—pregunto mordiéndose el labio.

— ¿Bromeas?—rio él— ¡esto es genial!

—Lo sé. Soy maravillosa—se felicitó Chloe son su sonrisa de superioridad.

—Pero ¿cómo?—pregunto Nathaniel sin dejar de ver todo su cuaderno de dibujos siendo apreciado por la gente que veía las imágenes con cierto asombro pues todas estaba formabas por un tal "Nath".

—Bueno, solo convertí tu deseo en realidad—sonrió ella con sinceridad—. Sabrina está poniendo otros en algunos lugares aleatorios de la ciudad.

Nathaniel regreso a verla. Por un segundo, le pareció una visión extraña. Ahí estaba la Chloe caprichosa y ególatra que él había conocido por tanto tiempo, pero también estaba la joven sensible y amable que conoció hace unos días. De alguna forma rara, una sensación cálida se extendió por su pecho con rapidez. Se acercó con rapidez a Chloe para levantarla unos centímetros del suelo dándole una vuelta. Estaba demasiado lleno de adrenalina por la sorpresa como para pensar en cómo se veían en ese momento. De alguna forma, ser amigo de Chloe le había traído más alegrías que tristezas.

Pero cierto héroe felino que pasaba por ahí si los vio. No le había puesto demasiada atención a la pareja que veía allá abajo. Pero ahora que los veía en esa situación, sin duda le parecía una pareja extremadamente tierna. Dejo el lugar unos segundos después con la sensación de que nada le podía salir mal.

Salto por los tejados hasta llegar a la habitación de Marinette, quien se preparaba para ir a una cita con su novio. Por la trampilla de su habitación callo Chat Noir sin anunciar su llegada. Se notaba ansioso a pesar de poner una gran sonrisa.

— ¿Vas a algún lado, Marinette?—pregunto asustando a la chica, quien estaba vestida con un bonito vestido crema hasta la rodilla que ella había confeccionado.

—Hola Chat, me asustaste—saludo la joven china-francesa—. Voy a salir con mi novio—comento volteando a verlo—. ¿Cómo me veo?

Chat Noir la observo sin poder dejar de pensar en lo bonita que se veía. Estaba decidido, le contaría su secreto y ella no lo odiaría por eso ¿por qué habría de odiarlo por eso?

—Te ves genial—apremio—aunque te quedarían muy bonito estos pendientes.

Chat le paso la caja a Marinette parándose justo frente a ella. La chica los tomo y observo los pendientes de gato con ternura. Era una lástima que no pudiera usarlos.

—Son hermosos—declaro Marinette—pero no puedo aceptarlos.

— ¿Por qué no?—comento Chat.

Marinette bajo la mirada, la razón por la que no podía usarlos era que, si se quitaba los aretes de Ladybug tardaría más tiempo en convertirse en la heroína cuando lo necesitara. Miro los pendientes de gato y suspiro. En verdad que eran bonitos.

—No puedo aceptarlos—volvió a decir, aunque no despegara la vista de los aretes.

—Tu novio no se enojara—contesto él.

Marinette alzo la vista para decirle que no lo hacía por su novio cuando su garganta se secó. Frente a ella estaba Adrien, con el anillo en la mano mostrándole que era Chat y un kwami en forma de gato recostado sobre su cabello rubio durmiendo.

— ¡Oh por Dios!—susurro Marinette intentando mantenerse de pie.

Dame tus sueños para hacerlos realidades


Holiwis Miraculers! Que tal he, me tarde algo con este capítulo, pero es culpa de la escuela que me explota como si fuera esclava ya trabajando. Literalmente llevo tres días sin dormir, así que cualquier falta de ortografía fue culpa del sueño. Espero que les este gustando como va la historia, me gusto mucho hacer este capítulo porque me inspire en una se mis sitcoms favoritos. En fin, espero que les haya gustado.

¡Ah! Y oficialmente declaro la canción "Draw on me" de Fifth Harmony el himno de Nathloe (Nath x Chloe)... *como si tuviera la autoridad para hacer eso*. Pero enserio que en cuanto oí esa canción pensé "está es la canción de mi OTP"... Es tan bonito. Ahora pasemos a unos comentarios.

GwenMcBain: Sip, el Nathloe te consumirá completa y algún día dominaremos al mundo. Ya enserio, me encanta que te guste esta pareja tan rara. Gracias por leer.

Serafina: espero no haberte decepcionado con este capítulo. Adore escribirlo y espero que te guste. Lindsey Stirling fue uno de los primeros canales que empece a seguir en youtube, es una gran violinista (ojala yo tocara así). No te preocupes, Chloe seguira siendo la mala de la historia para muchos, pero yo no creo en buenos y malos. Todos tenemos esta parte de oscuridad que nos vuelve imperfectos.

Joey Vinsmoke: *muere contigo*. Que lindo que te gusto el capítulo. Es bastante difícil llevar una historia de cambio o de integración de personalidad, pero creo que la ando llevando bien. Ojala que no te haya decepcionado este capítulo. Marichat también es de mis versiones favoritas junto al Adrinette. Voy a usar alguna de las ideas que me diste en capítulos futuros, me gustaron mucho. Y muchas gracias por leer.

sonrais777: Nath es bello y Chloe tiene corazón solo que enterrado debajo de kilos de maquillaje y ropa. Son hermosos juntos. Aunque no se si incluiré mas momentos Marichat porque necesito hacer avanzar la historia. Ojala que te haya gustado este capitulo.

AlbaSky: siento que el salseo se acerca. Espero que te este gustando como va la historia. Sinceramente fue una odisea tener este capitulo listo pero ojala que te haya gustado. Ya vi el capítulo, y después de un rato te acostumbras al doblaje. No es malo (Annie Rojas brilla como Chloe) aunque muchos se quejaron de la forma en que se tradujeron las cosas, me pareció ingenioso que lo hicieran así. La verdad me gusto. Lastima que no podre ver el estreno debido a que es mi semana de exámenes ¡putos exámenes!

En fin, espero que les haya gustado y que dejen reviews con sugerencias, emociones, expectativas, como creen que va a seguir la historia, que cosas les gustaria ver, etc. Y recuerden que los Miraculers algún día dominaremos al mundo... muajajajaja ocno...

Bye bye. Los amo a todos.