Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.
La Princesa y el Artista
Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.
Una abeja reina
Podríamos decir que el ambiente del salón de clases había estado pesado el resto de la semana. Desde aquella revelación que Adrien había hecho, ninguna persona se atrevió a preguntar porque demonios Marinette estaba tan enojada y porque Adrien parecía arrepentirse de haber nacido. La primera mañana todos estaban seguros de que se arreglaría para el final del día y cuando no había sucedido fue turno de Nino y Alya de buscar respuestas. Pero no fue hasta la mañana de viernes que en verdad hicieron algo.
Mientras todos parecían más que atentos a ambos pares de amigos que discutían en esquinas contrarias de la escuela, cierta joven rubia esperaba tener la oportunidad de hacer algo que llevaba un tiempo planeado. Aunque eso no dejaba que se le bajara el nerviosismo.
Sabrina observo a su mejor amiga, preguntándose si en verdad se estaba poniendo nerviosa. Chloe tenía la costumbre de nunca disculparse por nada, al menos no usando los usuales comentarios de disculpa. Se disculpaba en pocas ocasiones y muy a su manera. Así que Sabrina sabía lo mucho que esto le iba a costar.
—Crees que esto sirva—preguntó de repente Chloe volteando a ver a su amiga.
Sabrina se espantó por la pregunta. Lo pensó por un buen rato, ella tampoco solía ser muy amable con las personas. Aunque sin duda era más dulce con la gente de lo que era Chloe. Además, había sido su idea que se disculpara a la manera tradicional.
—Estoy segura que todo va a salir bien—contesto Sabrina apoyando a su amiga.
Chloe suspiro sacando su celular. Llego a las notas del aparato y abrió una de nombre Alix. Después de pensarlo un buen rato los días pasados, había hecho una lista de las cosas de las cuales debía disculparse. Y después de revisar las largas listas, decidió iniciar por aquellas que tenían menos. La primera con la que disculparse era Alix.
Esperó a que la patinadora dejara de espiar a Alya y Marinette pelear. Discutían algo sobre la necesidad de los secretos en una relación y algo sobre lo poco que alguien sin pareja podía opinar sobre un noviazgo. Alya parecía muy molesta por lo que Alix y Mylene prefirieron dejar de observar para irse a su casa.
Alix tomo camino al museo de Louvre donde su padre y hermano trabajaban. Mientras patinaba quitada de pena la joven rubia hija del alcalde se atravesó en su camino. Alix tuvo que frenar rápido para no llevársela de bruces al suelo.
— ¿¡Que te pasa, Chloe?!—grito Alix cuando recupero el equilibrio—Casi me caigo.
Pero no lo hiciste—señalo Chloe cruzando los brazos.
— ¿Qué quieres?—pregunto la patinadora fastidiada. Ella no tenía la paciencia de Nathaniel para soportarla.
Chloe suspiro. No se sentía nada cómoda con la situación. Pero era lo único que se le ocurría y en verdad quería cambiar la forma en como la veía la gente. Más para ella que para los demás (o tal vez tenía que ver con pasar tiempo con sus nuevos amigos sin problemas). Suspiro, recordándose que hacia eso por una buena causa.
—Quiero disculparme—dijo Chloe haciendo que la joven patinadora la observara con el ceño fruncido.
—Tu ¿disculpándote?—comento ella incrédula—. Te conozco desde que era pequeña; tú nunca pides disculpas, por nada ni por nadie.
—Estoy tratando de ser mejor persona—comento Chloe esperando no tener que dar muchos detalles—. ¿No te lo ha dicho Nath?
—No hables de Nathaniel como si lo conocieras —contesto irritada Alix, ella era de las que más estaban escépticas ante el supuesto cambio de la rubia.
—Bien—susurro Chloe tratando de no ponerse a la defensiva.
Nath le había dado permiso de llamarlo por un diminutivo, pero como se le había ocurrido ningún otro, acabo por usar el que todos usaban. No se sentía especial, pero al menos era más familiar al hablarse.
—Bueno, entonces discúlpate—dijo Alix.
—Pido disculpas por burlarme, romper tu reloj, ponerte en ridículo, hablar a tus espaldas y provocarte algunas peleas con Kim—dijo la hija del alcalde con un tono algo fastidiado.
Y es que eso de disculparse no era lo suyo. Así que no se sentía cómoda nombrando sus "pecados" cometidos en contra de Alix.
—No te creo—respondió la chica haciendo que Chloe la observara sorprendida.
—Y ¿qué quieres para creerme?—pregunto Chloe. Estaba bastante ofendida con el tema.
Alix lo pensó un momento. La razón por la que no le creía era realmente muy simple: era Chloe. Y nada podía cambiar eso, así que pensó en alguna actividad que la antigua Chloe Burgeois nunca haría.
—Te reto a una carrera de patinaje—señalo Alix con orgullo.
—Y luego preguntan porque eres novia de Kim—susurro Chloe por lo bajo.
— ¿vas a aceptar o no?—pregunto la joven patinadora.
—No, escucha—respondió ofendida Chloe cruzando los brazos—el que me disculpe no significa que arruine mi manicura.
Alix no supo si reír o llorar. Por un lado le causaba risa lo mucho que Chloe se preocupaba por su imagen (la chica técnicamente traía una máscara de maquillaje) y por otro lado era muy obvio que la Queen Bee nunca cambiaría. Bufo, creyendo que perdía su tiempo.
— ¡Alix!—escucharon ambas que llamaban.
Segundos después Kim se encontraba al lado de Alix. Chloe los observo y no pudo evitar soltar una pequeña risa; nadie imaginaba que esos dos iban a terminar como pareja. Pero se compuso de inmediato y decidió matar dos pájaros de un tiro.
—Kim, discúlpame—dijo Chloe haciendo que ambos la observaran con los ojos abiertos—por humillarte, burlarme, rechazarte de mal manera, aprovecharme de tus atención y provocar algunas de tus peleas con Alix.
La pareja la observo fijamente. Kim, que debido a su antigua amistad con la chica había aprendido a desvelar cuando decía la verdad sintió una extraña calidez al ver su sinceridad para disculparse. Al parecer, Nath tenía razón y la rubia había cambiado. Alix por su parte trataba de entender si eso era un plan bien elaborado para que bajaran la guardia o lo decía con sinceridad.
Kim se acercó a la rubia un paso hacia adelante. Chloe siempre había sido más pequeña que el atleta, así que no fue nada difícil para el revolver su cabello al reír. Y mira que sabía lo mucho que a Chloe Burgeois le importaba su cabello.
Chloe bufo cuando desacomodo su flequillo. Manoteo para que la soltara y el chico solo soltó una carcajada.
—Sabes, bien podría tratarme como mi hermana—comento Kim haciendo enojar a Chloe.
—Yo no tengo hermanos y no quiero hermanos—contesto la rubia enojada— ¿vas a aceptar mis disculpas o no?
—Claro, hermanita—contesto Kim riendo y haciendo que Chloe bufara.
Alix observo la escena sorprendida. Kim había sufrido mucho con las humillaciones de Chloe en el pasado. Y había sido el primero en mostrar preocupación por que Nath se acercara a la chica. Si él, que era el que mejor conocía del grupo las artimañas de la rubia la perdonaba por su pasado, entonces ella podía hacer lo mismo.
—Yo también acepto tus disculpas—interrumpió Alix.
— ¿No es esto muy genial Nathaniel?—se escuchó una cuarta voz en la cercanía.
Nathaniel, Sabrina y Lila habían estado siguiendo a Chloe para ver sus disculpas. Lila no tenía nada que hacer esa tarde, así que no le resulto incomodo hacerse la espía. Sabrina estaba lista para intervenir si Chloe se equivoca en la disculpa – lo cual era prácticamente imposible porque se aprendió el discurso de memoria – y en cuanto a Nathaniel, bueno, él no había dejado de pensar que algo muy malo estaba por pasar con Chloe y su preocupación no se había ido.
— ¿Qué hacen aquí?—pregunto Chloe enojada.
—Queríamos asegurarnos que todo saliera bien—contesto Sabrina.
—Esto es genial—volvió a decir Lila— ¿no lo crees, Nathaniel?
Pero Nathaniel no se veía muy complacido con la situación. Tal vez era el hecho de que Kim se comportara tan familiar con Chloe siendo que fue el que le dijo que la chica no valía nada o era ese extraño escozor que de repente aprisionaba su pecho. Fuera lo que fuera, y aunque su rostro no lo mostrará, no estaba de buen humor.
—Uhum—contesto tajante el chico abrazando su libreta de dibujos.
Ni a Alix ni a Kim les pareció rara la actitud retraída de Nathaniel, pero Sabrina y Lila, quienes se habían acostumbrado al Nathaniel más abierto y directo que era en compañía de Chloe – ¿de qué otra forma iba a hacerle frente a la chica más difícil de tratar del mundo? – no pudieron evitar pensar que algo estaba mal.
— ¿Estás celoso?—sugirió Lila susurrándole al chico.
—No—se apresuró a contestar él ocultando un sonrojo.
—No tienes que estar celoso—dijo Sabrina esperando darle apoyo—Chloe aun te aprecia más a ti.
— ¿Se volvieron locas?—pregunto el chico incrédulo.
Ambas chicas rieron por lo bajo enternecidas de que el chico negara sus sentimientos, o en todo caso que los desconociera. Nathaniel abrazo su libreta y alzo la vista algo indignado. Aunque tal vez no tanto, al fin y al cabo, era muy consciente de que si sentía cierto grado, muy pequeño, de atracción ante la hermosa Chloe Burgeois. Pero eso era algo de lo que ninguna de ellas tenía que enterarse.
— ¿Y si vamos por una pizza?—sugirió Alix de repente.
—No puedo—se apresuró a contestar Nathaniel, aunque en realidad no tenía una buena excusa para no ir.
— ¿Por qué?—pregunto Chloe intrigada.
—Pues, porque, yo, yo, pues, yo—tartamudeo Nath buscando una excusa rápida—tengo que terminar un dibujo.
Chloe sonrió comprendiendo la situación. Tal vez la única en el pequeño grupo que había logrado entender el amor que tenía Nathaniel hacia el arte. Así que un enérgico 'está bien' salió de sus labios. Mientras Kim y Alix se sentían extraños con el aura de complicidad que rodeaba a esos dos, Sabrina y Lila tenían corazones en los ojos.
—Yo tampoco puedo ir—menciono Chloe con una sonrisa—. Hay algunas cosas que tengo que hacer en el hotel.
—Te acompaño—dijo Sabrina tomando la bolsa de Chloe como siempre.
—Adiós— dijeron princesa y artista tomando caminos contrarios.
Chloe y Sabrina caminaron hacia el este, Nathaniel hacia el oeste. En el medio, Lila observó aquello con gesto dramático.
—Bien—dijo Lila—yo estoy haciendo mal tercio, así que me voy a la embajada.
Cuando Lila se fue la pareja que quedo se observaron extrañados. Era tan raro lo que habían presenciado que casi no lo creían. Pero su vista no les fallo y Chloe seguía siendo una Queen Bee, aunque ahora era más amable.
Cuando Nathaniel llego a su casa su madre había salido a comprar despensa y su padre aun no regresaba de su trabajo. Así que tuvo tiempo suficiente para juntar todo lo que necesitaba para ponerse a pintar. Tomo su reproductor de música y se puso audífonos, al fin y al cabo su madre tenía las llaves para entrar.
Si Nathaniel hubiera podido ver el futuro, no se hubiera puesto los audífonos.
Chloe y Sabrina llegaron al hotel a tiempo para que a tiempo para que el alcalde Burgeois diera una conferencia de prensa. Gracias a los actos heroicos de todos los días de Ladybug y Chat Noir, se les pensaba recompensar con un agradecimiento público. Chat Noir y Ladybug estaban presentes, aunque el aura que les rodeaba no era la idónea, estaban agradecidos con el gesto que tenía París para con ellos.
La conferencia de prensa empezó a las cuatro de la tarde en punto. Periódicos y televisoras locales cubrían el evento donde se condecoraría a los grandes héroes de París. El alcalde André Burgeois subió al estrado donde había preparado un hermoso discurso para la ocasión. La cámara de Kidz+ apunto al alcalde después de que Nadja Chamack hiciera una pequeña introducción.
—París es considerada una de las ciudades más bellas y románticas del mundo—empezó André—y se vuelve una ciudad aún más bella cuando tiene a dos valientes e importante héroes que no dudaran en salvar la ciudad que aman. Es por eso que…
Pero en ese momento la vista del alcalde de la ciudad se nublo y comenzó a parpadear con rapidez. Un extraño malestar se instaló en su estómago y la cabeza empezó a darle vueltas. Dejo de hablar y un segundo después estaba en el suelo con el pulso en lo más bajo posible. Chloe no tardo nada en subir al estrado seguida de su madre que con una señal hizo que dos grandes guardias de seguridad levantaran a su ex esposo del suelo y lo llevaran a un cuarto.
Mientras tanto, el público incluidas las televisoras y los héroes estaban asustados. Chloe se quedó en medio del estrado, con la adrenalina recorriéndole las venas con fuerza, no dejándola pensar en nada y en todo al mismo tiempo. No se sentía bien siendo el centro de atención en una situación en la que no sabía que decir. Pero nunca dejaría que alguien viera su debilidad así que puso una gran sonrisa antes de hablar.
—Tenemos un asunto inesperado así que porque no mejor se van a sus casas hacen lo que sea que hagan en sus hogares—. Despacho con calma fingida mientras su corazón bombeaba sangre de prisa.
— ¿Tiene alguna idea de que esta sucediendo?—pregunto un reportero.
—No, y en todo caso no es de su incumbencia—contesto a la defensiva.
—Pero el alcalde Burgeois es una figura pública—dijo otra persona.
—Y ¿eso que importa?—pregunto Chloe al hombre que le impedía salir de ahí—. Todos tenemos derecho a una vida privada y mi padre no es la excepción. Además, son ustedes los que no entienden que deben irse a su casa para que nosotros arreglemos este inconveniente.
Dicho eso, Chloe bajo del estrado y salió por una puerta lateral con su mejor amiga pisándole los talones. Cuando llegaron al cuarto donde se encontraba su padre abrieron las puertas de un portazo. Adentro, su padre se había recuperado y Diana no dejaba de regañarlo.
—Acordamos que sino ibas a tomar tratamiento, como no hiciste, al menos ibas a hacer un anuncio—dijo Diana.
—Aun no es tiempo—contesto André.
—Papa—llamo Chloe—creo que ahora es el mejor momento en todo caso.
—No te preocupes cariño—dijo André volteando a verla—. Si sigues sonriendo y siendo tu todo estará bien. Ahora porque no vas junto a Sabrina a tu cuarto.
Chloe dio media vuelta regreso a su cuarto con resignada protesta. Seguiría sonriendo y fingiendo que no pasaba nada para mantener a su padre complacido con su actitud. No estaba contenta y no estaba calmada, pero desde muy pequeña se había vuelto experta en controlar sus emociones y evitar que la gente se diera cuenta de lo que sentía. Así que no era dificultad seguir pareciendo la misma.
Ya en la habitación, ambas chicas se dedicaron hasta la hora de la cena a despejar sus mentes de los anteriores sucesos. No era nada fácil pero Sabrina tenía una amplia colección de chismes que contarle a su amiga sobre famosos a lo largo del globo terráqueo y Chloe estaba lo suficientemente interesada para no hacerle caso a los rumores que se extendían por los pasillos del Grand Hotel de París. Sabrina se tuvo que ir llegadas las seis de la tarde, la hora en que su padre pasó a recogerla al hotel.
A partir de ese momento, la soledad de Chloe la comenzó a invadir. Decir que se encontraba ansiosa era decir nada. Las manos le temblaban y no dejaba de pensar en lo mucho que esta situación se le estaba saliendo de las manos. Necesitaba a alguien que le diera un abrazo, alguien que le dijera que todo estaba bien aunque no lo estuviera.
Tomo el teléfono de su cuarto y empezó a marcar un número que recientemente se había aprendido de memoria. Timbro hasta que envió a la contestadora y Chloe colgó para volver a marcar. Lo repitió una, dos, tres veces. Y cada vez que lo hacía más nerviosa se ponía. Empezó a temblar y lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas.
—Vamos Nath, ¡contesta!—suplico a la quinta vez de marcar. El resultado fue de nuevo fallido.
Un golpe en la puerta la saco de sus cavilaciones y la hizo secarse las lágrimas con rapidez. Se acercó a la puerta y la abrió con la esperanza que fuera cierto artista pelirrojo el que viniera a verla. No lo era. Un joven modelo rubio con el que ella había tenido una amistad hace años la observaba lleno de preocupación.
— ¿Qué está pasando Chloe?—pregunto directamente.
—No es de tu incumbencia—contesto Chloe con aquel discurso que ya se sabía de memoria.
—No me salgas con esa tontería—dijo Adrien entrando al cuarto y cerrando la puerta.
Chloe trago saliva y trato de que las lágrimas no se derramaran. No podía con esto, simplemente no podía. Lo único que las semanas pasadas la había mantenido cuerda fueron Lila, Sabrina y Nathaniel, sobre todo Nathaniel. Y ni siquiera tenía idea de porque se había vuelto tan importante en su vida. Tenía que sacarse eso que tenía en el pecho en ese momento.
—Mi papa tiene cáncer—dijo sin tapujos y evitando moquear—no sé los detalles porque nadie ha querido decirme algo concreto, pero no quiso tomar tratamiento y se está dejando morir para asegurarse que todo esté listo y que nada me falte a mí. Y solo me han dejado sonreír para aparentar que todo está bien.
Para cuando termino su discurso Chloe lloraba como si fuera una niña pequeña a la que le han quitado su juguete favorito. Y Adrien pudo recordarse a la perfección en su lugar, cuando su madre había desaparecido y Chloe le había dicho aquella frase que se repetia cada vez que la extrañaba.
—Todo saldrá bien—contesto Adrien. Y aunque ambos sabían que era una mentira, Chloe agradecía el gesto.
Nathaniel salió de su habitación cerca: de las diez de la noche. Era completamente ajeno a que la hija del alcalde estaba teniendo una crisis y que lo había llamado muchas veces esa tarde.
El artista había estado trabajando toda la tarde para que su mente se distrajera de pensar en una chica. Aunque ahora su mente ni la ocupaba una joven de cabellos azulados, poco a poco y sin esfuerzo, cierta rubia de fue metiendo entre sus ojos. No se quejaba en realidad, aunque era un poco confuso en todo caso.
Se dirigió a la cocina donde lo esperaba su cena fría y una nota de sus padres. Al parecer su papa había traído boletos para una película romántica que su madre tenía ganas de ir, así que al no poder llamar su atención prefirieron dejar una nota.
Nath guardo la cena en el refrigerador y tomo un vaso de agua antes de decidir irse a dormir. Se recostó en su cama y pocos minutos después su cuerpo se relajó permitiéndole entrar en la fase fe sueño profundo. Cuando fue momento de soñar, solo pudo visualizar a unos hermosos ojos azul intenso observándolo con ternura y fijamente. Nathaniel simplemente sonrió.
A la mañana siguiente, Nathaniel no tenía planeado encontrarse con aquel chico al que Chloe le había mentido sobre su noviazgo. Pero mientras iba de camino a la escuela, Nathaniel se cruzó con Jesse Tamez quien al parecer seguía la misma dirección que él. Apenas verlo, aquel joven se acercó a Nathaniel como si hubiera encontrado la piedra angular de una investigación.
—Que bien que te encuentro—dijo Jesse— ¿Chloe se encuentra bien?
Nathaniel lo observo sin entender mucho.
— ¿A qué te refieres?—pregunto el artista.
—Vamos, no tienes que ocultarlo—dijo él—las noticias del desmayo del alcalde y de las palabras de su hija llegaron a Londres. Mi padre está muy preocupado de que sus acciones aquí se colapsen, así que vine a ver como esta todo.
Nathaniel no entendió nada de lo que el tal Jesse acababa de decir. Y lo único que le llamaba la atención era que mencionara al alcalde y a Chloe en algo que parecía muy serio.
—Ella está bien—contesto Nathaniel aunque no estaba seguro de eso.
—Genial. Te importa si te acompaño, aun quiero ver a Chloe en persona—dijo el chico causándole incomodidad a Nath.
—Ya te dije que está bien—reitero el pelirrojo—no necesitas verla.
—Aun así la veré—contesto aquel joven.
—Nunca me dijeron que eres de Chloe—comento tratando de hacer plática mientras caminaban hacia el colegio. Al parecer aquel chico no se rendiría hasta que viera a Chloe.
Siguieron caminando hasta que al doblar la esquina se encontraron frente a frente con el colegio Francoise Dupont. Aunque no parecía un colegio en esos momentos. Un pequeño grupo de personas estaba reunido junto a la entrada principal en lo que parecía una riña seria. Nathaniel no dudo en correr teniendo un mal presentimiento.
Apenas llegar al pequeño piso se encontró con una joven panadera enojada siendo detenida por su mejor amiga y por Juleka por los brazos, en frente de ella estaba Chloe con el cabello alborotado y con Sabrina detrás jalándole del brazo. Lila al parecer ejercía de mediadora entre ambas chicas pues era la que estaba evitando que se mataran entre ellas. Nathaniel se abrió paso entre la multitud y se puso en frente ambas.
— ¿Qué está pasando aquí?—pregunto incrédulo al ver a ambas chicas queriéndose matar con la mirada.
La primera en enderezarse fue Chloe quién trato de arreglarse un poco antes de hablar.
—Esta panadera de cuarta empezó a gritarme a penas me vio esta mañana—explico—así que si no quiere que le rompa el poco atractivo que tiene debe dejarme en paz.
—Tu, zorra de pacotilla, arrastrada hija de puta, buena para nada, ¡suéltame Alya!—grito Marinette enojada.
Lila la observaba muy extrañada. A la única persona que había vista así de enojada alguna vez fue a Ladybug cuando le grito frente a Adrien. Al parecer, la heroína tenia competencia por quien era más explosiva cuando se enojada ¿o tal vez no?
—No te voy a soltar—grito Alya de vuelta—estás hecha una fiera.
—Hazle caso a Alya, Marinette—dijo Sabrina poniéndose a un lado de Chloe.
— ¡Aléjate de Adrien!—volvió a amenazar Marinette.
—Por última vez, no sé de qué me hablas—contesto Chloe con fastidio—. Deje de perseguir a Adrien hace meses, además ya cambie.
Marinette se removió más entre el agarre de su mejor amiga y de la chica gótica del salón.
—Eres una niña mimada y caprichosa que nunca podrá ser buena o amable o tierna y que no merece estar cerca de MI novio—amenazo Marinette— ¡que me sueltes Alya!
—Si puedo cambiar y lo estoy haciendo—dijo Chloe acercándose a ella pero siendo detenida por Lila.
—Porque no explicas entonces porque le pediste a Adrien que fuera a tu casa ayer—pidió haciendo que más de uno volteara a ver a la hija del alcalde.
—Yo no lo llame—contesto Chloe rápidamente.
— ¡Suéltame Alya!—volvió a pedir la hija de panaderos—le voy a romper algo por mentirosa.
Chloe se preparó para que la chica se acercara a golpearla y tanto Nath como Lila recibieron ayuda para contenerlas de Kim. En ese instante cayo entre ellos cierto héroe felino que hizo que todo quedara en silencio. Chat Noir observo a las dos chicas que peleaban con enojo mal contenido. Chloe era sostenida por Nathaniel quién intentaba que no se fuera a los golpes mientras Marinette aún era sujetada por Alya, pues Juleka la soltó apenas el héroe cayo en medio del círculo.
—Lleva a tu novia a otro lado por favor—pidió Chat a Nath quien se puso rojo por la insinuación—. Y tu vienes conmigo—dijo señalando a Marinette.
Se acercó a la chica y la cargo como bulto de carga llevándose a la encolerizada chica sobre los tejados. Desaparecieron en la distancia a los pocos segundos y el grupo que veía la pelea se empezó a dispersar para entrar a la escuela a tomar sus clases.
— ¿Estas bien?—pregunto Nathaniel a Chloe tomándola por los hombros.
—Escuchaste lo que dijo—grito Chloe viendo a los ojos a Nathaniel—. Ja ¿Qué no puedo ser buena con las personas? Ya veremos, esa chica va a conocer de lo que una Burgeois es capaz.
Nathaniel soltó una pequeña carcajada al verla tan inmiscuida en sus maldiciones hacia Marinette y una gota de sudor resbalo por su mejilla. Chloe era tan rara en muchos sentidos. ¡Demonios! Marinette le había dicho cosas horribles y lo único que le preocupaba es que dijo que no podía ser buena con la gente.
—Deberíamos entrar a clases—sugirió Sabrina levantando la bolsa de Chloe.
—No voy a entrar viéndome así—se señaló Chloe—voy a cambiarme de ropa.
—Vale, nos vemos al rato—le respondió Nath soltándola lentamente para que ella caminara hacia el hotel de su padre.
—Hasta luego—se despidió Lila gritando.
Mientras Chloe se alejaba por la acera lanzando proverbios al aire sobre lo mucho que costaba su ropa, lo maldita que era la tipa con la que estaba peleando y de como si su cabello se arruinaba las pagaría, Jesse Tamez la observo a la distancia sin ser notado y sin dejar de pensar en la persona tan interesante que era Chloe Burgeois. La primera vez que se la presentaron le pareció la típica chica rica que se cree princesa.
Pero después de observarla desde la distancia, había aprendido que era una persona bastante peculiar. Y a Jesse le gustaban las cosas peculiares, así que en ese mismo instante tomo una decisión que en realidad no era tan difícil.
—Sabes—dijo, llamando la atención de Nathaniel y Lila.
Lila volteo a verlo y se le hizo un poco conocido, no demasiado, tal vez lo había visto en algún sueño.
— ¿Qué?—pregunto Nathaniel sintiéndose incómodo.
—Tienes una novia muy bonita—comento Jesse—. ¡Cuídala!
Dicho eso, el joven Jesse Tamez, ingles de nacimiento y heredero de una gran fortuna junto a muchas empresas, dio la vuelta tomando rumbo hacia la torre Eiffel. Si, había tomado una decisión: quería que Chloe Burgeois fuera su esposa. Solo había un pequeño inconveniente, nada fuera de lo normal. No era como si un joven como Nathaniel pudiera hacerlo competencia a alguien como él.
Una abeja reina nunca cambia del todo.
Holiwis! Espero que les haya gustado este capítulo. Sinceramente, creo que me pase con la Marinette celosa (pero es que esa mujer se pone como fiera cuando le dan celos). En fin, no voy a tratar mucho sobre la enfermedad de André Burgeois, por varias razones; la primera es que es un tema secundario dentro de la trama y la segunda es que no me gusta hablar demasiado sobre algo sin comprenderlo a perfeccion antes y no voy a tener tiempo de investigar bien como se desarrolla la enfermedad. ¡Ah! Y así como Diana, tienen que ponerle mucha atención a este Jesse Tamez porque va a ser importante para la trama... muajaja...
En fin... ahora a responder comentario...
Sonrais777: Son la pareja más bonita del mundo *grito de fangirl*. ojala te haya gustado este capitulo.
MadamePansha: ¡oh! nuevo lector. ¡He convertido a alguien al Nathloe! *baile de victoria* que bien que te este gustando la historia porque te juro que es maravilloso escribir y que ustedes lean esta bonita idea que salio de una alocada mente. ¡sigue leyendo!
AlbaSky: #ElNathloeTeDaVida... va a ser tendencia en twittar... ya en serio... que bueno que te esta gustando. Si, algun día estaran juntos y en cuanto a Sabrina no te preocupes que va a empezar a aparecer más de ahora en adelante. y el doblaje, no me quejo, al menos ahora mis hermanas lo van a poder ver y a entenderle.
Gabi MacGarden: que bien que leas! enserio, siempre son bienvenidos nuevos lectores y criticas y consejos. estoy tratando de desarrollar la historia a base de como creo que reaccionarian, aun así no se si lo estoy haciendo bien. Espero que te guste este capitulo... besos!
Y como siempre, les mando besos y abrazos. Recuerden dejar sus comentarios, segurencias y tomatazos... los amo! Algun día los miraculers dominaremos al mundo!
