Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.
La Princesa y el Artista
Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.
¿Qué me está pasando?
Nathaniel se sentía bastante incómodo con la situación. De camino al karaoke, Chloe se la pasaba platicando de todo tipo de tema que hiciera a Sabrina dejar de pensar en Nino. La cantidad de información sobre ropa que tenía esa chica era mucha, tal vez demasiada. Mientras caminaban hacia un pequeño restaurante karaoke que Sabrina conocía, cierta pareja estrella se cruzó frente a ellos.
Marinette reía. Siempre que lo pasaba con su novio tenía el humor de lo mejor. Y sabía que Adrien también se sentía bien estando con ella. Después de la escuela, ambos habían decidido ir a dar un paseo. La china-francesa tenia bastantes dudas sobre la vida de Adrien como Chat. La mayoría de ellas dudas que siempre había tenido como su compañero de batalla, aunque fue muy selectiva a la hora de expresarlas, no quería que el chico se diera cuenta que ella era Ladybug.
Cuando se cruzaron con el cuarteto de Chloe, Adrien tuvo una magnífica idea. Sabía que Marinette y Chloe nunca se habían llevado bien; pero también sabía que Chloe (su amiga de la infancia) necesitaría de mucha ayuda con los problemas familiares que se acarreaba. Tal vez, esta era su oportunidad de al fin ser un buen amigo y hacer algo por su más vieja amiga.
—Hola Chloe—saludo el chico.
— ¡Adrikins!—saludo la rubia moviendo su mano en el aire y saludando muy feliz al chico.
Marinette, aunque lo intento, no pudo evitar ponerse un poco celosa ¿no se supone que ese era un tiempo solo para ella y Adrien?
— ¿A dónde van?—pregunto Adrien con muchos ánimos.
—Vamos a ir al karaoke—contesto Sabrina con rapidez, antes de que Chloe se echara para atrás.
Marinette sabía lo que su novio pensaba en ese momento. Algo dentro de ella le decía que, aunque no le gustara, no era buena idea detenerlo. Volteo a ver a Adrien quien sonreía y reía de una manera que a la chica china-francesa le resultaba extraña. Era extraño e hizo que Marinette prefiriera quedarse quieta.
—Los acompañamos—sugirió Adrien con una gran sonrisa.
Chloe acepto sin pensárselo mucho. Mientras más gente había menos pensarían en lo que los había llevado ahí. Y había menos posibilidades de que la hicieran cantar. Adrien tomo a Marinette de la mano y siguió a Sabrina que al parecer lidiaba al grupo en ese momento.
Lila saco su celular, últimamente sus viejos amigos de Italia –los únicos que había tenido cuando aún vivía por allá– estaban regresando a buscarla de repente. Seguro que eso tenía mucho que ver con sus padres y los nuevos beneficios de su trabajo. Cuando alzo la vista de su celular se encontró con una escena que le agradaba más que nada. Amigos reales, de esos que esperaba mantener toda su vida.
Llegaron al karaoke con Sabrina muy emocionada. A Chloe no le gustaba cantar. Algo muy raro si tomabas en cuenta que la mayoría de las cosas que Chloe hacia las consideraba las mejores del mundo. Pero durante mucho tiempo, Chloe evito cualquier cosa que tuviera que ver con la música. Y Sabrina siempre estuvo a su lado.
Compraron algo de comer y Marinette se animó a cantar junto a Sabrina. Chloe solo comió y platico, más que nada con Nathaniel y Lila. La italiana trato de que ambos chicos interactuaran más, pero Chloe parecía renuente a que la subieran a cantar. Lila subió al escenario, hasta que tuvo una gran idea.
—Ven—dijo, tomando del brazo a la rubia y jalándola sin que esta pusiera resistencia.
—Tú también—dijo Lila. Nathaniel se vio jalado de repente hacia el escenario.
Una canción empezó a sonar inmediatamente y ambos chicos se quedaron sin entender mucho. Sinceramente, Nathaniel no había pasado sus clases de inglés con buenas calificaciones, seguro porque usaba esas clases para dibujar, así que no tenía idea de si pronunciaría aquellas palabras bien. Chloe simplemente se reusaba a abrir la boca para emitir cualquier sonido. Aunque podía reconocer esas notas melancólicas.
Sabrina grito dándole ánimos y Adrien la siguió. Marinette no entendía nada pero aplaudió mientras Lila no dejaba de pedirles a los pocos otros clientes del restaurante-karaoke que los animaran. En poco segundos tenían a todo el local pidiéndoles cantar. Con las primeras notas de la canción al ritmo de Pink!, Chloe abrió la boca.
A pesar de no ser una experta en la pronunciación, sin duda podía pronunciar la canción con fuerza y sentimiento. Cuando llego el turno de Nathaniel, este tuvo que cerrar los ojos. Estaba muerto de la vergüenza en especial porque seguramente haría el ridículo. Abrió un poco los ojos y canto despacio mientras veía la sonrisa divertía de su compañera de dueto.
Cuando Chloe volvió a cantar, parecía más divertida con la situación que antes. Su inusual buen humor se contagió al pelirrojo, quien volvió a cantar lleno de entusiasmo. La canción ni siquiera era amor puro, más bien hablaba de decepción y tristezas. La voz de Chloe no se comparaba en nada a la cantante original, pero al menos ambos chicos les dieron un espectáculo interesante al poco público del restaurante.
Mientras la canción llegaba a su fin, Chloe solo podía tener un pensamiento. Como aquella melódica letra decía; solo necesitaba una razón para creer que lo que sentía en su pecho en ese momento podría ser correspondido.
—Solo dame una razón—susurro para sí misma mientras bajaba del pequeño escenario.
Últimamente le costaba tanto entender que significaba la forma en como su corazón palpitaba. La forma en como necesitaba tanto de la compañía de Nathaniel, de sus atenciones, del arte que el pelirrojo hacía. De él en general. Y eso no dejaba de confundirla. Acepto en abrazo amistoso de Sabrina y Lila.
—Cantaste muy bien—le felicito Adrien.
—Lo sé, soy grandiosa en todo lo que hago—contesto sonriendo y señalándose—. Además que tenía un buen compañero de dueto.
Marinette se sentía pérdida, como si una parte de ella fuera un fantasma. Chloe se seguía comportando como la diva de siempre, pero Nathaniel era el más a gusto en ese ambiente y Adrien se notaba envuelto en un aire de complicidad inusual. En un segundo, se sentía una completa extraña y sentía que las personas ahí eran totales desconocidos.
La tarde paso rápidamente y antes de que se dieran cuenta había terminado. Chloe marcho en una limosina a su casa justo antes de las ocho de la noche. Nathaniel, muy emocionado llego a casa lo suficientemente inspirado para seguir pintando. Sabrina se marchó junto a Lila, haciendo planes extraños sobre los dos jóvenes anteriores. Marinette y Adrien se fueron juntos hacia la panadería, con el chico preocupado de que el señor Dupain lo fuese a matar por lo tarde que era.
Sabrina y Lila caminaron por debajo de una lámpara. La italiana venía dándole vueltas a un tema en específico. La razón por la cual habían terminado en el karaoke. No sabía cómo sacar el tema a relucir, pero quería saber más sobre eso. Con sinceridad, Lila solía ver a Sabrina tan metida en su rol de la mejor amiga de Chloe que no parecía alguien con mucha vida social. Y ahora, descubría que estaba enamorada de uno de los más populares jóvenes de su salón de clases.
— ¿Qué quieres preguntar?—dijo Sabrina volteando a verla. Al parecer estuvo viéndola durante mucho tiempo.
— ¿Cómo te enamoraste de Nino?—pregunto sin más la italiana.
Sabrina suspiro. Agradecía mucho que Chloe no le hubiera contestado eso. Se sentía muy tonta por enamorarse de alguien que sin duda ya tenía a alguien. Y aunque sabía que Chloe entendería el sentimiento y no la juzgaría, porque a ella le había pasado lo mismo, prefería no hablarlo. Aun así, Lila muy curiosa quería saberlo, y Sabrina necesitaba desahogarse.
Sabrina se sumergió en el recuerdo mientras se lo contaba a su reciente amiga italiana.
Sucedió durante el trabajo final del año pasado. La profesora, decidió que todos los alumnos trabajaran con gente con la que no solían trabajar. Mientras que a Chloe le toco trabajar con Max –algo de lo que no dejo de quejarse durante todo el transcurso del proyecto- a Sabrina le toco hacer equipo con Nino.
— ¡Sabrina!—llamo Chloe enojada por teléfono—. No me importa lo que tengas que hacer en la tarde, te necesito en el hotel a las seis.
Y colgó. Por supuesto que Sabrina se sentía un poco perturbada por eso. No sabía lo que su mejor amiga quería, y tenía que terminar su trabajo.
—Sabes—dijo su compañero de trabajo al verla suspirar—eres demasiado buena persona para dejarte manipular por alguien como Chloe.
Sabrina retuvo un resoplido. Ya había perdido la cuenta de las veces que le habían dicho lo mismo.
—Hace cuanto conociste a Chloe ¿unos tres años?—cuestiono la pelirroja. Nino asintió—. Ella es mi amiga desde hace más de diez años. Creo que puedo saber que me conviene.
Nino se encogió de hombros.
—Tal vez. Sigues siendo demasiado inteligente y linda como para ser una secretaria—dicho eso, Nino regreso a leer el libro.
Lo decía enserio. Sin querer mostrarse amable en extremo o con un interés amoroso por la chica. Al fin y al cabo, él ya tenía a una persona en su corazón. Pero bastaron esas palabras para que el corazón de Sabrina se calentara con amor.
Lila escucho el relato en silencio. Sin pensárselo mucho, se giró y abrazo a su amiga. Al fin estaba entendiendo que significaba tener amigos. Y eso le agradaba muchísimo.
Al siguiente día Lila se levantó con el sonido de un mensaje en su celular. Al principio creyó que se trataba de Carló, uno de los chicos que conocía en Italia. Después de cinco minutos volvió a sonar y Lila tuvo que levantarse a contestar. No era un mensaje desde Italia, era un mensaje de Chloe, más bien eran diez mensajes de la rubia.
Lila reviso todos ellos mientras cada uno se iba haciendo más desesperado que el otro. Quería que la vieran en el hotel, al parecer tenía noticias que dar. Así que la italiana se arregló y salió de su casa en pocos minutos.
Era una soleada mañana por lo que no le importo caminar hasta el Gran Hotel de París, estaba entusiasmada puesto que junto a Sabrina habían armado el mejor plan para juntar a Nathaniel y Chloe. Además que la chica se había abierto con ella y logro sacar los sentimientos por el DJ. Esperaba que ya no le atormentaran.
Entro al hotel al mismo tiempo que un joven inglés se cruzaba a su lado. Chocaron haciendo que Jesse reconociera a la chica que tan mala vibra le estuvo enviando la tarde anterior. Lila, por su parte, estaba segura que era momento de hacer un par de amenazas muy necesarias.
—Buenas tardes señorita Lila—saludo Jesse inclinándose un poco.
—Hola—contesto la italiana sin pensar mucho en sus contestaciones—. Me gustaría hablar contigo.
Jesse estaba extrañado por el repentino interés de la joven en él. Pero no iba a oponer resistencia a que alguien le diera cualquier recado.
—Dígame—contesto.
—Me gustaría advertirle que no se acerque a Nathaniel y Chloe—pidió con un tono bastante amenazador.
Jesse reprimió una risa.
—No se preocupe—dijo—, soy muy consciente de que no le caigo bien a su novio.
Lila hizo una mueca de extrañeza muy evidente. Por supuesto, la italiana no estaba enterrada de la mentira que sin quiere habían montado frente al chico. Lo extraño, es que fue la primera vez en su vida que hablo con total sinceridad.
— ¿Novio?—pregunto confundida—Chloe no tiene novio.
Ven como la verdad a veces está sobrevalorada.
Jesse se quedó en silencio mientras sus neuronas hacían la conexión. Pocos segundos después supo que había pasado y no pudo evitar sentirse traicionado. Había tenido el camino libre todo el tiempo y no lo había aprovechado. Pero, ahora gracias a esa chica italiana tenía la última pieza del rompecabezas.
—Si el tal Nathaniel no es su novio, supongo entonces que me he estado conteniendo en vano—comento en un susurro—. Discúlpeme señorita, tengo asuntos que atender.
Lila no alcanzo a escuchar nada de lo que dijo. Así que regreso a su camino sin saber la gran calamidad que acababa de desatar.
La italiana llego al cuarto de su amiga. Ahí ya se encontraba Sabrina, por lo que Chloe no tardó mucho en dar el primero de dos anuncios.
—Va a haber un día del arte—anuncio llena de felicidad—esto ya lo sabe Nathaniel, así que por el momento no lo necesitamos aquí.
— ¿Cómo que un día del arte?—pregunto Lila extrañada.
—La escuela y la alcaldía están organizando un día dedicado a todo el arte—contesto con una sonrisa—por desgracia es un día antes de mi cumpleaños por lo que no creo que salgamos este año.
— ¿Qué?—se lamentó Lila tirándose en el sillón con un fuerte aire de depresión rodeándola.
Sabrina y Chloe rieron. Tal vez el siguiente año podrían ayudar a Lila a cumplir su sueño y llevarla a algún lugar que ella quisiera. Para cuando media hora después apareció Nathaniel, la rubia estaba que sacaba humo de sus orejas por el retraso. Nathaniel se disculpó bastante avergonzado, se había quedado despierto hasta muy tarde por lo que se despertó hacia poco tiempo.
—No importa—comenzó a contar Chloe—el punto es que tengo algo importante que contarles, ya le conté una parte a las chicas. Pero aquí va de nuevo...
El teléfono de la habitación sonó.
Sabrina se acercó a contestarlo rápidamente. Tomo el auricular y escuchó a la recepcionista hablar. Cuando acabo de dar el mensaje, Sabrina colgó y volteo a ver a su amiga.
—Te buscan en el lobby Chloe—comento la pelirroja.
Chloe extrañada salió de la habitación con camino al lobby. Tomo el ascensor y cruzo los brazos mientras bajaba todos esos pisos hasta la recepción. Apenas llego llamo con tono fuerte a la recepcionista quien algo apenada le señalo a un joven que Chloe no tenía ganas de ver. Jesse Tamez le sonrió y aunque el empresario de veintidós años podía considerarse guapo, Chloe esperaba que eso no tardara mucho tiempo.
—Se hoy más bella que nunca señorita Burgeois—saludo el chico. Chloe sonrió forzadamente.
"Son negocios importantes, son negocios importantes" se recordó la chica en su cabeza. Era la única persona que su madre y padre nunca le perdonarían no se portara amable.
— ¿Qué haces aquí, Jesse?—pregunto sin mucho entusiasmo.
—Ten—dijo dándole una pequeña caja de terciopelo
Los pendientes de oro eran sin duda muy bonitos. Y la rubia no pudo evitar admirarlos con entusiasmo. Aunque Jesse no le cayera bien completamente, debía aceptar que tenía buen gusto.
—Claro que son muy lindos—dijo sin dejar de observarlos.
—Son perfectos para ti—contesto Jesse.
—No necesitas darme regalos—comento cerrando la cajita—. Los negocios de tu padre con el hotel están arregladas desde hace mucho rato.
Alzó la vista y se quedó sin aliento. El chico lo estaba viendo de cerca y muy fijamente. Aunque a Chloe le encantaba ser el centro de atención, ahora mismo se sentía más acosada que otra cosa. Jesse prácticamente la desvestía con la mirada.
Y eso sí que no lo iba a permitir. Para nada.
—Te los regalo porque me gusta hacerlo—contesto Jesse poniendo su mejor sonrisa. Si sus cuentas le cuadraban bien, tenía poco tiempo para lograr lo que se había propuesto. Así que tomaría algunos riesgos si con eso se ganaba el corazón de la rubia.
Por supuesto que él no entendía que ese lugar ya estaba ocupado.
—No importa, no los quiero—Chloe le extendió la cajita con los pendientes al chico.
El inglés los tomo y los metió dentro de una de los bolsillos de su saco.
—Deberé buscar otra cosa que regalarte—jugueteo Jesse.
—No gracias—Chloe no estaba de ánimos para seguir montando el teatro que su madre y padre tanto querían al lado del chico—. ¡Adiós!
Chloe dio la media vuelta, pero sintió como la tomaban por la mano y la giraban con rapidez. Para cuando reacciono del todo Jesse la tenía tomada por los hombros. Se sentía tan extraña e incómoda en ese momento. Pero, sobre todo, se sentía tan ansiosa que ni siquiera podía moverse ¡Qué demonios estaba pasando!
Una parte de Jesse estaba seguro que esto era lo mejor para ambos. Chloe no podía vivir en una mentira toda su vida. Porque, Nathaniel no era su novio, así que no podía seguir con esa farsa. Suerte que esa chica italiana se lo haya comentado sin querer.
La rubia se quedó sin aliento, la gente no solía acercársele tanto, en especial los desconocidos. Así que no estaba nada a gusto con el inglés tomándola por los hombros. Además, el chico parecía dispuesto a hacer algo y Nathaniel estaba cerca.
Aunque Chloe no sabía que tan cerca.
El inglés la observo de una forma que Chloe no supo cómo calificar. De repente y sin aviso, Jesse la tomo por la barbilla. La chica estaba en estado de shock cuando el chico junto sus labios. ¡Con un demonio! La estaba besando, se había atrevido a besarla. Chloe se sintió indignada, por lo que tal vez fue puro instinto, o sus conocimientos previos los que hicieron a la rubia dejarse llevar. No estaba nada acostumbrada a que la vieran con amor, al menos no ese tipo de amor.
Un segundo después su cabeza hizo clic y una imagen para nada agradable se formó en su mente. Empujo al chico y se hizo para atrás con los cachetes rojos, de ira y de vergüenza. Y también, sus ojos estaban teñidos de temor. No sabía porque.
— ¿Quién te crees que eres para hacer eso?—pregunto en un grito.
Jesse río un poco limpiando la comisura de sus labios. Algo le decía que la rubia no era tan pura e inocente como él creía. Eso le agradaba.
—Bueno, es normal que bese a una chica tan linda como tú—su alago no surtió efecto alguno en la rubia. Estaba enojada, y aterrorizada por alguna razón.
—Guárdate tus comentarios Jesse—dijo la chica y dio media vuelta.
—No te enojes cariño—dijo Jesse burlándose—. Tu novio falso no se va a enojar.
Chloe se quedó de pie en el medio del lobby. Estaba enojada y preocupada porque el chico se hubiese dado cuenta de eso. Pero se recompuso rápidamente y siguió su camino con fuerza y enojo. Subió al elevador y al voltear la vista al frente vio a Jesse sonreír. Ahora enserio que odiaba a ese tipo.
Nathaniel había sido enviado por Lila y Sabrina a seguir a la rubia. Una de las fases de su plan para juntarlos era que pasaran algunos pequeños espacios a solas. Para su suerte, o desgracia, Nathaniel no había alcanzado a la chica antes de que bajara, así que tomo el camino fácil y esperar a que ella regrese por el elevador.
La chica salió del elevador llena de furia, tanta que no noto como se tropezó. Suerte que Nathaniel estuviera ahí como caballero de brillante armadura para salvar a la damisela en desgracia. Evito que la chica se cayera al suelo y cuando la levanto un poco pudo sentir su mirada penetrante chocar con la suya. La mueca de Chloe se relajó en un segundo.
—Ten más cuidado—sugirió Nathaniel completamente rojo por la cercanía.
Chloe se enderezo con rapidez, olvidando por completo su enojo y remplazarlo por vergüenza y nerviosismo. ¡Odiaba esto! Odiaba que se sintiera tan extraña por alguna razón que desconocía. Así que se paró derecha y se acomodó tanto el cabello como la ropa.
—Siempre tengo cuidado—dijo acomodándose las gafas en el cabello.
—No te ves muy tranquila—comento el artista.
—Estoy perfectamente—contesto empezando a caminar hacia la habitación. En definitiva no quería recordar lo que acababa de pasar haya abajo.
Nathaniel la siguió algo preocupado. Estando en la habitación Chloe suspiro y les pidió a todos que se sentaran cómodos en los sillones. Vacío su mente, decidida a que lo que tenía que decir era lo más importante del mundo. Suspiro y junto todas sus fuerzas para hablar.
—Tengo algo importante que decirles—empezó a hablar. Aún seguía algo alterada, pero necesitaba sacarse esto del pecho lo antes posible—. La próxima semana no voy a estar cuatro días. Papa va a presentar su carta de renuncia el lunes y hará el anuncio de su enfermedad a la prensa. Cree que es mejor que pasemos algún tiempo los tres juntos antes de que lo internen en una clínica para enfermos terminales. Sé que no he hablado de esto con ustedes, pero mi papá tiene cáncer y es muy difícil para mí hablar de eso. Es más sencillo suponer que soy feliz con todo lo material que tengo, pero…
En ese momento, no lo pudo soportar. Sabrina, que era la más enterrada de eso, se supo contener de abrazar con fuerza a la chica. Lila no supo que hacer, nunca había lidiado con alguna persona que sufriera algo parecido. Y no podía ponerse a sí misma como ejemplo, sus padres eran muy sanos. Quería abrazar a su amiga cuando la vio comenzar a quebrarse mientras contestaba y contaba todo lo que sabía sobre lo que sucedía en su familia. Para su suerte, no tuvo que hacerlo.
Una de las abuelas de Nathaniel había muerto por cáncer estomacal. Conocía el sentimiento de impotencia. No dudo en acercarse a la chica y abrazarla con fuerza. Quería ayudarla y apoyarla. En esos años Nathaniel había crecido bastante, lo suficiente para rebasar un par de centímetros a la rubia. Y ese par de centímetros hicieron que Chloe se acurrucara en su pecho esperando no llorar demasiado.
La siguiente semana llego rápidamente. Sabrina se sentía algo perdida sin su gran amiga. Se sentó al frente de la clase, completamente sola pensando en cómo lo estaría pasando su amiga. Reviso su celular, dándose cuenta que su mensaje de Whatsapp aún no le llegaba a su amiga.
Se encontraban en un descanso, dándose cuenta que era la única persona en el salón sola. A veces, en ocasiones como estas, era cuando se daba cuenta de lo dependiente que era de Chloe. Pero, con sinceridad, la mayor parte del tiempo no le importaba. Sabrina era especial, por eso podía ver lo que los demás no veían. Así que, pasar un rato sola no era ningún problema. En la puerta apareció Lila, llamo a Sabrina con un chiflido y la pelirroja se levantó de su asiento.
Nathaniel se dio cuenta de que Lila y Sabrina platicaban amigablemente. No paso mucho antes de que se acercara a ellas.
— ¿Les ha contestado?—pregunto al acercarse.
Lila y Sabrina soltaron una pequeña carcajada. Se notaba mucho que el chico estaba tal vez más ansioso que ellas de que Chloe no estuviera en la escuela. Y ambas tenían una idea de porque era eso.
—No, aún no me contesta—respondió Sabrina por ambas.
— ¿Por qué tan desesperado?—cuestiono Lila con tono juguetón—. Te juro que Chloe no se va a conseguir un novio por haya.
Nathaniel se puso completamente rojo. Vale, era verdad que se sentía un poco nervioso cuando pensaba en Chloe como pareja de cualquier persona. Pero no era necesario que hicieran bromas de eso todo el tiempo. El artista no tardo en negarlo todo rápidamente mientras las chicas esperaban encontrar la forma de decirle que se había enamorada, solo que aún no lo aceptaba.
Detrás de ellos, muy discretamente, cierto modelo sonreía complacido. Nino le estaba contando algunas cosas raras sobre su fin de semana, mientras que su novia y su mejor amiga parecían entretenidas con algo sobre chicas. Pero Adrien estaba más entretenido escuchando a los tres amigos platicar. Al final, si podía hacer algo porque su amiga de la infancia fuera feliz en momentos de crisis, que contaran con él.
Así te sientes, cuando te enamoras, pero no lo sabes admitir.
Holiwis, Miraculers beshos! No creo que me haya tardado tanto en subir este capítulo, pero ojala les haya gustado (no me den con la tabla). Ahora, vamos con los comentarios.
Exxen: yo también le he agarrado cariño a Lila, creo que es un personaje que si lo manejas bien puede ser genial. Si! Chloe es muy testaruda. Tienes razón, todos hacemos locuras por amor. Ojala te haya gustado el capítulo.
AlbaSky: jajajajajaja. Yo creo que Jesse ya se llevo sus trancazos fuera de la pantalla. Auch, pobexito! Pronto te daré con que juntar enserio a Sabrina, así que estate atenta. Y los planes de Diana van a aparecer en capítulos proximos, ten paciencia mujer. Y pues, no me gusto mucho la escena del karaoke, pero se hizo el intento. Si preguntas, la canción que cantan es "Just Give me a Reason" de Pink!. Espero que te haya gustado el capítulo y espero tu sensual comentario que siempre me alegra el dia o noche.
: gracias por tus sugerencias, las voy a tener en consideracion en los siguientes capitulos. Gracias por leer, y el que sea de tus favoritos no sabes lo feliz que me hace. Sigue leyendo y espero hayas disfrutado de este capitulo.
Gwen Mcbain: gritemos juntas, y espero que tu corazón haya aguantado hasta este capítulo... disfrutalo!
sonrais777: lo sé, esta pareja es genial ¡viva el nathloe! disfrutaste del capítulo? cuentame que te parecio? ten por seguro que la relacion de Adrieny Marinette va a tomar relevancia en los siguientes capitulos para la pareja princiapal. besos.
Recuerden seguir dejando sus comentarios, sus sugerencias, y todo lo que quieran decirme. Los amo. Beshos
