Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.


La Princesa y el Artista

Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.


El tiempo no se detiene

Marinette no había dormido esa noche. Su cabeza no dejaba de darle vueltas al mismo asunto una y otra vez. Decirle a Adrien sobre su identidad secreta no iba a ser fácil. En otras circunstancias sería realmente muy sencillo. Pero su novio era además su compañero de batallas, el mismo que había rechazado para estar con Adrien. Como si la ironía de la situación no fuese suficiente, Chat Noir la había tenido en la palma de su mano desde el principio y viceversa.

Cansada como estaba y muy segura de que si seguía dándole vueltas al asunto le dolería la cabeza, la chica dio la vuelta en su cama y suspiro antes de quedarse dormida. Al menos ella sí podría dormir un poco esa noche.

Chloe Burgeois se paseaba de un lado a otro dentro de la oficina de su madre, tratando de comprender los deberes que Diana estaba dejándole.

La verdad es que no estaba acostumbrada a tener deberes dentro del hotel. Por algo existían las mucamas y los mayordomos. Así que estaba acostumbrada a que le sirvieran, pero su madre no estaría durante una semana. Los adolescentes normales estarían maravillados por estar a cargo de su casa durante tanto tiempo. Claro, eso era porque ellos no tenían por hogar un hotel de cinco estrellas, con casi cien empleados y muchos clientes de los cuales hacerse cargo. La rubia nunca se había puesto a pensar en todo de lo que su padre se encargaba en el hotel.

—Necesito que pongas mucha atención a la cocina, es probable que tengan que abastecerse de nuevo para el miércoles—dijo Diana acomodando algunas facturas dentro de una carpeta.

— ¿Por qué tengo que hacerme cargo de eso?—pregunto la rubia cruzando los brazos.

—Por que mañana mismo me voy y algún día tú tendrás que hacerte cargo del hotel—Diana tenía un buen punto en ese aspecto.

—Al menos podrías esperar al domingo—pidió la rubia con un puchero, llamando la atención de su madre—. Ya sabes, después de mi cumpleaños.

Diana se quedó quieta durante un momento. Había olvidado por completo el cumpleaños de Chloe. Tampoco era una novedad, solía olvidarlo con frecuencia. Además, era usual que la chica no estuviera en París durante su cumpleaños, así que tampoco era la gran cosa. Supuso que Chloe tendría planes para ese día, y se sintió mal por tener que arruinarlos de esa manera. Ya pensaría en una forma de recompensarla.

—Lo siento cariño, pero no puedo atrasarlo, tengo negocios que llevar a cabo—contesto la señora entrando como pocas veces en el papel de madre.

—Supongo que está bien—dijo Chloe torciendo el gesto.

Por dos horas más, Chloe se llenó de información sobre administrar el gran hotel de París. En verdad no estaba lista para eso. Ni un poquito lista. Si bien Chloe era bastante buena en matemáticas, de algo tenían que servirle sus maratones de compras, no estaba preparada para esa magnitud. Finanzas, quejas, suministros ¿cómo hacia su padre para hacer todo eso mientras era alcalde de la ciudad? Su madre le aseguro que estaría con su teléfono siempre por si necesitaba ayuda.

Cerca de la media noche, Chloe regreso a su habitación totalmente exhausta. Su celular estaba sobre la mesa, y la luz brillaba dando a entender que había un mensaje en su bandeja. Pero la chica estaba totalmente cansada como para tomarlo. Se puso su camisón de dormir y quedo dormida con rapidez. Unos segundos después de las seis de la mañana unos golpes en su puerta la despertaron de golpe.

La chica se levantó de su cama enojada. En verdad, odiaba que la despertaran de su sueño de belleza. El cual era una de las cosas más importantes de su vida. Al abrir la puerta se encontró a su mayordomo y a una mucama sonriendo con cierto temor.

—Lamento molestarla señorita Burgeois—hablo el mayordomo—tenemos asuntos muy importantes que debe atender.

—Le ayudare a vestirse—dijo la mucama entrando al lugar.

Chloe, quien no estaba muy segura de que estaba pasando, la vio pasar sin decir nada. Tampoco es como si estuviera en sus cinco sentidos.

— ¿Qué sucede?—pregunto bostezando.

—Esta noche hay una boda en el salón del hotel, sin embargo estamos teniendo algunos problemas con los arreglos debido a la novia—contesto—ella ha pedido hablar con usted.

La rubia pudo recordar perfectamente lo que su madre le había dicho: "esto es un hotel; lo más importante es mantener a los huéspedes satisfechos: sin clientes no hay dinero y sin dinero no hay lujos". Por supuesto que Chloe quería mantener su vida de lujos. Ser amable con la gente una semana no debía ser difícil. Al menos eso era lo que quería pensar para no ponerse muy nerviosa.

Vestida con su atuendo usual, una secretaria a la que nunca había visto en su vida y por la que no se preocupó de aprenderse su nombre le paso una carpeta con varios papeles. Chloe observo el contrato y el nombre de la novia y el novio. Aunque para cuando llego a verlos ya los había olvidado.

— ¿Usted es la presidenta?—pregunto apenas verla una mujer de cabello castaño totalmente ondulado.

Chloe se quedó sin habla durante unos segundos.

—Si—atino a contestar no muy convencida de su respuesta.

—Pues ¿no es un poco joven para serlo?—pregunto un joven de cabello negro y tez oscura.

—Deja de criticar, ¿tú qué sabes?—le callo la mujer y entonces volteo a ver a Chloe—. En verdad necesito su ayuda.

— ¿Qué sucede?—pregunto la rubia.

—Pedimos luces rosas para adornar la boda, pero en verdad quiero luces azules. Creo que quedan mejor—dijo la chica.

El mayordomo volteo a ver a Chloe, quien parecía confundida. Y es que en verdad no entendía el problema. Simplemente que cambiaran el color de las luces. Su mayordomo, sabiendo lo poco que sabía Chloe sobre administrar el hotel, se acercó a ella para explicarle.

—El cambio en las luces significa un precio extra que por desgracia rebasa el presupuesto—explico el hombre.

—Te dije, este capricho tuyo no va a salir bien—dijo el chico.

—Pero, cariño, quiero que las luces sean azules—dijo la novia haciendo pucheros.

—Es el quinto cambio que haces ¡y nos casamos hoy!—reclamo el aparente novio.

—Solo quiero que nuestra boda sea lo mejor posible—dijo la novia.

Chloe los observo pelear durante un buen rato. Al parecer, la novia ya había cambiado el vino por champaña, la banda por un DJ y los platillos principales en tres ocasiones. No se veía muy decidida con lo que pedía, en realidad, parecía cambiar de opinión con rapidez. Chloe, con sinceridad, no sabía cómo entenderlos. Si algo le habían ayudado sus terapias a darse cuenta es que no todos tienen las mismas oportunidades que ella. Pero en verdad que tenía problemas para ponerse en su lugar.

Bien podría enviarlo todo por el caño e irse a festejar su cumpleaños a algún lugar. Pero, por primera vez en su vida, se sentía en obligación de resolver este problema. Regreso su vista a la carpeta y comenzó a hacer cálculos. Quince de las veinticinco luces que se iban a poner ya estaban listas. Haciendo algunos cálculos solo se podrían cambiar cinco de las luces ya puestas para no salirse del presupuesto. Una idea ingeniosa para resolver el problema llego a su mente. Hizo un gesto con las manos a la secretaria quien se acercó rápidamente. Mientras la pareja seguía discutiendo sobre quien sabe que cosas, Chloe solo tenía cabeza para dos cosas. La primera era arreglar el asunto que la pareja traía entre manos. La segunda, era un pensamiento inspirado por la discusión que en el fondo aun oía.

¿Cómo hacían dos personas así de distintas para juntar sus vidas por siempre? El novio parecía acostumbrado a los cambios bruscos de decisión de la novia. Ella, por su parte, parecía haberle cogido la forma de que él cediera a sus caprichos. Y aun así, escucharlos pelear por el color de las luces la ponía pensar. Chloe nunca había tenido un novio formal (aunque no escasearan los pretendientes). Así que, nunca había estado en una relación. De hecho, si lo pensaba bien, apenas y conocía a Nathaniel ¿cuál sería su libro favorito? ¿Tenía alergias? ¿Preferiría luces rosas o azules?

Regreso al presente cuando escucho a su mayordomo llamarla. Alzo la vista en ese momento, para ver que tenía una misión/obligación que cumplir. Propuso una forma de arreglar el problema: las luces que faltaban serian azules junto a tres de las ya puestas. Si su plan salía bien, solo se desmontarían pocas luces. La novia pareció pensarlo, aunque pocos segundos después la pareja acepto la proposición. Chloe se encargó de supervisar el resto de los arreglos (incluyendo el cambio de planes con las luces). Era revitalizante, además de la primera vez que se preocupaba por que algo saliera bien cuando ella no era el centro de ese algo.

Para cuando todo estuvo listo, lo único que Chloe quería era regresar a su suite y pasar la tarde acostada en su cama. Por desgracia, apenas era medio día.

La rubia se paseaba por el lobby en busca de su mayordomo para preguntar sobre un compromiso que su madre le había dejado planeado. Sin embargo, una visita inesperada la hizo cambiar de planes cuando se cruzó con Nathaniel en la puerta del hotel.

— ¿Qué haces aquí?—pregunto Chloe sintiéndose bastante despistada.

—He tratado de llamarte todo el día, pero no contestabas así que vine a verte—contesto Nathaniel.

Chloe sonrió. Quería mucho a Nathaniel como para enojarse porque fuera a verla. El problema era que tenía mucho trabajo por hacer en el hotel como para tener un rato libre. El pelirrojo se acercó a su novia, quien no muy acostumbrada a ese tipo de expresiones estuvo a punto de zafarse. No lo hizo pues en verdad había extrañado al chico y no pudo contenerse de darle un beso. Tomo al chico por la barbilla y acerco sus labios a los suyos.

— ¡Señorita Burgeois! Al fin la encuentro—interrumpió la secretaria, de la cual Chloe aún no se aprendía el nombre (aunque tampoco lo había intentado).

— ¿Qué quieres?—pregunto la rubia enojada por la interrupción.

La secretaria, extrañada por la escena amorosa que parecía sacada de una película de amor, comenzó a hablar atropelladamente. Trataba de hablar sobre la reunión que estaba por empezar en la que tenía que estar Chloe. También varias cosas sobre cambiarse la ropa y sobre llamar a su madre. Chloe termino por pedirle que se callara un rato y decirle que fuera a traerle su celular y su ropa para la reunión.

— ¡Wow! Casi parece que siempre hiciste esto—comento Nathaniel.

—Sí, me está empezando a gustar esto—contesto Chloe bastante emocionada.

—Creo que entonces deberías ir a tu reunión—comento Nathaniel aunque no la soltó ni un poco— ¿te parece si después vamos un rato al parque?

Nathaniel aún no se creía que Chloe hubiese aceptado ser su novia. Pero es que no habían pasado ni veinticuatro horas desde ese momento. Quería, sobre todas las cosas, pasar mucho tiempo al lado de la rubia. Así que había terminado por ir a visitarla. Sí que podía esperar una hora más para pasar un rato juntos.

—Seguro—acepto Chloe antes de despedirse de Nath y salir a buscar a la secretaria.

Mientras Chloe trataba con gente de traje que la veía con inferioridad y con los que no le apetecía hablar, Nathaniel decidió dar un pequeño paseo alrededor del hotel. Y a decir verdad, tuvo mucha suerte de no encontrarse con cierto huésped totalmente despreciable. Misma suerte que no tuvo cierta italiana.

Cuando Lila se enteró de que el cumpleaños de Chloe era ese sábado, no dejó de pensar en una buena forma de celebrarlo todos juntos. Sabrina, ya un poco repuesta de su fracaso amoroso (si es que podían llamarlo así), acepto encantada la idea. Sabrina, que de hecho era muy buena para organizar cosas, no tardo en comenzar con la primera fiesta sorpresa de su vida. Sabía que Chloe no tenía muchos amigos, pero le sonaba que la presencia de ellos cuatro era suficiente para alegrarle su cumpleaños.

Lila paseaba por uno de los pasillos del hotel buscando al mayordomo de Chloe. Según lo que le había dicho Sabrina, aunque no lo pareciera sería la primera persona en ayudarlos a hacer una fiesta para Chloe. Así que Lila había sido mandada a pedirle un favor al mayordomo. Término de recorrer el pasillo sin encontrarlo, lo cual ciertamente la puso enojada. Aunque no fue comparación con lo que sintió cuando al abrirse la puerta del elevador se encontrara con Jesse. Le comenzaba a agarrar una cierta manía al ingles.

Lila entró al lugar, esperando que su acompañante no la reconociera. Mala suerte.

—Tu eres la amiga de Chloe ¿verdad?—comento Jesse con una amplia sonrisa.

Lila giro sobre sus talones y sonrió de medio lado. Por lo que sabia, Jesse no era alguien amigable. Tampoco es que supiera mucho de él. Pero lo poco le valía como suficiente. Asintió afirmando la oración del chico.

—Confieso que debo darte las gracias—comento desconcertando a Lila—si no me hubieras dicho que Chloe estaba mintiendo sobre lo de su novio, bueno, nunca me habría atrevido a besarla.

Lila se quedó sin habla. Una parte de ella se negaba a creer que Chloe se hubiese dejado besar por Jesse; otra parte de ella no dejaba de pensar en lo mucho que quería ahorcarlo. Jesse parecía muy tranquilo y de hecho parecía muy placentero por decirlo. Era muy notable su gusto por darle la noticia. Como si estuviera ganando algo muy importante por ello. Lila sonrió, sintiendo la necesidad de bajarlo de su estúpida nube.

—Me alegra que estés feliz por eso, aunque creo que a Nathaniel no le va a gustar que hayas besado a su novia—contesto Lila.

— ¿Qué?—pregunto incrédulo—Chloe no tiene novio.

—Desde ayer si—comento Lila con una sonrisa y en un claro tono coqueto.

Las puertas del elevador se abrieron en ese momento y Lila salió del mismo dando pequeños saltos de alegría. Giro su cuerpo hacia la puerta del elevador y sintiendo su victoria tan cerca que solo atinó a decir otra frase antes de que la puerta se cerrara.

—Podrás comprobarlo hoy a las 6—fue lo último que escuchó Jesse de Lila. Y la verdad es que tenía muchas ganas de comprobarlo.

Nathaniel se entretuvo mucho con la decoración del hotel. Nunca había puesto demasiada atención a las paredes de un lugar, pero se notaba que la persona que había decorado el Grand Hotel de París tenía un muy buen gusto en arte. La primera vez que estuvo ahí tuvo la sensación de que era un lugar con poco tránsito. Pero después de una hora de pasear por el lugar se había dado cuenta que era en realidad un lugar bastante concurrido. Para cuando regreso a la recepción encontró a un grupo bastante amplio de turistas.

Nathaniel estaba tan concentrado en observar el lugar que no noto que alguien se acercaba detrás de él. La persona se acercó con cautela y sigilo. En un movimiento rápido toco su hombro asustando al pelirrojo quien dio un pequeño brinco. Chloe no pudo evitar reír al ver su reacción.

La chica se había arreglado para la improvisada primera cita que iban a tener ambos. Nathaniel no quería decirlo, pero él también se había arreglado para ir a verla. Ambos jóvenes salieron del hotel platicando de cualquier tema y al mismo tiempo de ninguno. No había nada realmente destacable de esa primera plática mientras se acercaban al parque. Nathaniel quedo de ir por unos helados mientras Chloe buscaba una banca para platicar con calma.

Chloe se sentó en una banca cercana, dejo su bolsa a un lado y suspiro. Cuando su celular emitió un pitido bajo la cabeza hacia la banca. Su novio ya regresaba con los helados. Un grito salió de los labios de Chloe al mismo tiempo que saltaba de la banca del parque y caía en los brazos de Nathaniel. El terror de su rostro era muy visible, tanto que el artista creyó su novia había visto un fantasma. Tratando de no tirar sus helados la abrazo fuerte hasta que la rubia se calmó un poco.

— ¿Qué pasó?—preguntó Nathaniel.

— ¡Hay una araña en la banca!—grito Chloe con una fuerte mueca de asco y terror—. Odio las arañas.

Nathaniel tuvo que detener una risa. Estaba mal que él se riera de los terrores de su chica, pero la reacción de Chloe a una pequeña e inocente araña había sido excesivamente cómica y exagerada. El chico no logro contener del todo la carcajada y cuando esa misma llego a oídos de Chloe esta le dio un pequeño golpe amistoso en el brazo, un tanto enojada por la burla hacia uno de sus mayores temores.

—No te burles—chillo Chloe—. Mejor quítala de ahí.

Nathaniel le dio ambos helados a Chloe. Entonces se acercó a la pequeña araña y lo tomo con su mano. Dos minutos después la pareja platicaba felizmente mientras la araña se iba por las ramas del árbol. Arte, música, series, libros, escuela, platicaron de todo como dos personas que se acaban de conocer. Lo cual en cierta forma era cierto; pasaron un buen rato sin pensar en nada más que en ellos mismos.

Atrapados en su burbuja como estaban, ninguno se dio cuenta del par de amigas que cruzaban el parque. Alya había sacado a Marinette de su casa con la excusa de visitar a los novios de ambas. Sin embargo, su vista se vio totalmente desviada cuando un suceso fuera de su comprensión llamo la atención. Haciendo uso de las extraordinarias habilidades de acosadoras que habían adquirido por las múltiples horas de espiar a Adrien ambas chicas se acercaron con cautela.

—Fall out boy—dijo Nathaniel.

—Nunca los he oído—contesto Chloe dando otro lengüetazo a su helado de fresa y vainilla.

—Vale, algún día te los pondré—Nathaniel le sonrió mientras ella asentía.

Chloe saco su celular.

—Ven—llamo la rubia.

— ¿Qué quieres hacer?—pregunto un poco asustado el artista.

—Una foto—contesto Chloe como si fuera lo más obvio del mundo. Nathaniel negó rápidamente moviéndose a un lado, la rubia lo jalo rápidamente— ¡vamos! Quiero presumir a mi novio en internet.

Eso basto para que Nathaniel se pusiera completamente rojo y dejara que la chica se tomara muchas fotos con él. Después de la tercera foto, Nathaniel en verdad le había tomado cierto gusto a participar activamente en las fotos. Así que después de un rato, Chloe tenía su Facebook, Instagram, twitter hasta el tope de fotografías con Nathaniel.

Después, mientras ellos siguieron platicando, Marinette y Alya salieron de entre los matorrales con sigilo. Caminaron por la calle sin hablar casi nada, casi sin creer que esos dos fueran pareja. No hace menos de tres meses que ambas tenían la sensación de que Chloe y Nathaniel se odiaban. Pero, tal vez era solo que no sabían cómo había terminado así. Tal vez era principalmente porque ninguna había puesto atención a aquello.

Marinette llego a la casa de Adrien, que de hecho estaba muy cerca del hotel, para verlo hablar con Nino. Casi no habían logrado que Adrien saliera de su casa esa tarde de sábado. Pero después de que todo estuviera listo y de que entregaran correctamente el itinerario del día, para que Gabriel Agreste los pudiera localizar en cualquier momento, pudieron salir acompañados de "El gorila".

Chloe y Nathaniel llegaron al hotel a tiempo para que Sabrina y Lila tuvieran todo preparado. Chloe casi había olvidado que era su cumpleaños y sintió un fuerte calor extenderse en su pecho. Ni siquiera había entrado en la habitación cuando decidió abrazar y robar un beso a su novio. Entraron en el lugar y le toco a Lila cerrar la puerta. Jesse estaba un poco detrás. Lila salió y cerró la puerta por fuera al verlo ahí.

—No he mentido—comento Lila. Se sentía muy rara al decir eso.

—Ya me di cuenta—contesto Jesse.

Lila observo algo muy extraño en el inglés. Una sensación de que se sentía totalmente triste. Ella estaba muy acostumbrada a medir a las personas, necesitaba saber cuándo alguien dejaba de creer en sus mentiras. No pudo evitar acercarse y hacer una afirmación, técnicamente simple:

—Te ves triste.

—No—se apresuró a contestar Jesse— ¿sabes dónde hay un bar cerca?

—Tengo dieciséis años. No voy a bares—contesto Lila.

—Claro—rio Jesse—en ese caso, adiós.

Lila torció la boca ante la despedida. Estaba enserio bastante confundida por la actitud de Jesse. No lo conocía para nada, pero las pocas veces que lo había visto se le figuro como una persona muy segura de sí misma. Se quedó esperando que se fuera y no volvió a entrar a la suite de Chloe y a su fiesta de cumpleaños hasta verlo desaparecer por la derecha del pasillo.

El tiempo no se detiene pues todo siempre cambia


Bueno, antes que nada debo admitir que les debo una disculpa por la tardanza en subir este capítulo. Estuve trabajando en una novela original. Es una Young Adult (Adolescentes) y es de romance contemporáneo. Así que he estado bastante ocupada con eso, por lo que no tuve mucho tiempo. Pero ya termine con esa fase del proyecto y podrán empezar a leerla el 21 de este mes, en Wattpad (usser LisaClasbenLynn). De hecho ya esta subido el descargo de Copyright. En fin, ojala alguno se anime a leerla. Sin nada más que decir ya regresan las actualizaciones semanales.

Joey Vinsmoke: pues, no se porque razones dejarias de leer el fic... no sé... ¡Gracias! Enserio, muchas gracias por leer. No se como expresar lo feliz que me pone tu comentario. Y no te preocupes que se vienen muchas cosas más.

Princes eternum: ¡Ya están juntos! Aunque aun les falta mucho por recorrer, lo advierto. Muchas gracias por leer.

AlbaSky. (tu nombre ya esta guardado como palabra) *lanza confeti con ella*. Ojala que esta espera tambien haya valido la pena. Lo que hará Marinette lo vas a descubrir en proximos capítulos y tambien como se van a tomar la noticia Juleka y Rose ¿cómo descubriste lo de Annie? ¡bruja! ¡bruja! (jajaja). No he considerado la idea de que le den nombre, pero ya veremos. Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Besos! ¡Gracias por leer!

sonrais777: si! declaración! fuck yeah! Que gusto que te haya gustado. Una pequeña probada de su relación. Ojala te haya gustado. ¡besos!

GwenMcbain: *grita con ella* que bien que te gusto. Muchas gracias por leer. Y si, yo también quise golpear a Juleka (y vendrá más).

Yin-princesa-del-olvido: aun no llegamos a los celos de Nathaniel. Pero llegaremos. Ojala te haya gustado el capítulo. Y Jesse, puede verse algo deprimido ahora, pero no será lo último que veamos de él, te lo aseguro. ¡Besos! y gracias por leer!

Bueno, y esos son todos los comentarios para responder. Tambien al lector fantasma le quiero dar millones de gracias por leer. Muchos besos y abrazos a todos. Y nos leemos en el siguiente capítulos. ¡Que viva el Natloe!