Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.
La Princesa y el Artista
Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.
Tomamos decisiones
Marinette suspiro mientras le daba mil y un vueltas al sobre frente a ella. A decir verdad ¿quién usaba cartas estos días? Rompió el costado del sobre que rezaba Agreste Moda y Diseño Inc. Estaba totalmente nerviosa por leer lo que decía la carta así que tiro el sobre y desdobló la hoja tamaño carta que venía dentro. Sus ojos saltaron hasta el párrafo de la mitad de la hoja para leer en voz alta.
Señorita Marinette Dupain-Cheng
Calle 12 Gottlieb, París, Francia.
Gabriel Agreste y compañía se complacen en informarle que ha sido aceptado en el curso de alta costura por sus exquisitas habilidades en diseño y deseos por superarse. Le recordamos la exclusividad del evento en el que ha sido incluido con la seguridad de que sabrá recompensar la confianza que hemos depositado en usted.
Recordamos los horarios y fechas de dicho curso a continuación.
Marinette no pudo seguir leyendo pues un grito de satisfacción recorrió su cuarto y los pisos inferiores hasta la panadería. Había aplicado para dicho curso junto a cientos de personas (algunos incluso de otros países), el cupo era limitado y solo aquellos que demostraran ser un diamante en bruto podían entrar. Era una locura que ella entrara sin ser parte de una escuela de moda. Su emoción era tan grande que no tardo nada en comenzar a saltar llena de emoción en su cama ¡era el mejor día de su vida!
Chloe cerró la carpeta de la mesa y espero que el café hiciera efecto. Era el tercero de esa mañana y por desgracia no la estaba ayudando a mantenerse despierta. Tampoco lo hacía haberse levantado más temprano durante casi dos semanas. Todo porque su madre decidió que pasaría otras tres semanas en Londres con sus estúpidos negocios. ¡Vamos! Que ella solo tenía dieciocho años, no debería de estarse preocupando por mantener a flote un negocio de esa magnitud. O tal vez sí. No sabía.
La rubia tomo su bolsa esperando distraer su mente de las ocupaciones que el hotel le daba. Por primera vez en mucho tiempo se sintió decepcionada de que su mejor amiga se llevara su tableta para hacer su tarea. Al menos las formulas y la literatura pudo haberla distraído de su antipatía de ese momento. La secretaria había sido la depositaria de sus arranques de ira desde esa mañana. No se sentía del todo feliz por eso, pero Chloe tampoco era el tipo de persona que se guarda sus opiniones o frustraciones.
La puerta se abrió de golpe haciendo que la chica se levantara de su asiento con cierto entusiasmo esperando ver a algún amigo o a su novio en la puerta. En su lugar, un joven uno o dos años mayor que ella entro de manera estruendosa. El chico de casi veinte años superaba en estatura por unos seis centímetros a la chica, tenía ojos castaños y facciones muy definidas, su complexión atlética le daba aún más poder a su presencia. Una corriente de terror invadió el cuerpo de la chica al reconocer su rostro.
—Dije que voy a hablar con el gerente y voy a hacerlo ahora—un ligero olor de a alcohol inundo el lugar después de que aquel chico hablara.
Cuando volteo a ver a Chloe, se sintió como una niña pequeña durante un segundo hasta que endureció el gesto. No se mostraría como la niña inocente e inexperimentada que era a los catorce años. Al parecer, su inesperado e indeseable visitante también la reconoció puesto que se quedó en silencio durante un momento hasta que una sonora carcajada burlona irrito a la chica.
—Déjelo entrar Alex—dijo Chloe.
La secretaria salió de ahí sin la suficiente fuerza para volver a corregir su nombre de manos de su inesperada jefa, que extrañamente era menor que ella. Lo bueno es que eso solo sería durante una semana más.
— ¿Qué puedo hacer por usted? —dijo Chloe utilizando una mezcla de su tono de superioridad junto a uno de negocios.
—Yo te recuerdo, ¿Carmen? ¿Cora? ¿Karen?—dijo burlón el chico.
—Me llamo Chloe—contesto la rubia con tono cortante—. ¿Tiene algún problema con el servicio del hotel?
El chico sonrió de una manera que le resulto atemorizante a la chica. Sin decir nada más salió por la puerta ni siquiera contestando la pregunta que Chloe le acababa de hacer. Cuando aquel individuo atravesó la puerta, la chica soltó un suspiro que no sabía estaba conteniendo. Esperaba nunca volver a encontrarse con tan despreciable persona, pero no había tenido suerte pues este apareció en su hotel, más bien en el hotel de su familia.
Chloe tomo su bolso y salió corriendo del lugar. La secretaria que le había estado apoyando durante la última semana y media se sintió un poco desorientada por la rápida salida de la rubia. Chloe bajo corriendo la escalera de servicio, sintiéndose totalmente derrotada de repente. No queriendo que nadie notara sus lágrimas se detuvo en uno de los pisos para respirar. Su mejor amiga estaba en su casa y tardaría un rato en llegar. Necesitaba a alguien a su lado así que se levantó con rapidez y salió por la primera puerta con una insufrible sonrisa en el rostro. Una máscara por el momento.
La risa mal disimulada de una de sus amigas la saco de sus cavilaciones mientras caminaba por el pasillo. Se suponía que Lila no llegaría a verla ese día, tenía una cena muy importante con sus padres o al menos eso fue lo que les dijo después de clase esa mañana.
— ¡Lila! ¿Jesse?—pregunto Chloe extrañada.
La verdad es que ni siquiera la propia Lila entendía su comportamiento de la última semana. Pero es que nunca había conocido a alguien que pudiera ganarle con su habilidad para mentir. El lunes siguiente del cumpleaños de su mejor amiga Jesse apareció en la entrada de la escuela. Fue una suerte que Lila saliera de clases y de la escuela antes que el resto.
— ¡Jesse!—llamo al chico quién al verla solo bufo—. Creí que había quedado claro que Chloe y Nathaniel son novios.
—Bueno, después de enterrarme que eres la última persona en la que confiar, decidí venir a verlo sin que estés presente—contesto Jesse sonriendo de lado.
— ¿Por qué no puedes dejar que Chloe y Nathaniel sean felices? —Pregunto Lila cruzando los brazos enojada—. Ellos merecen ser felices.
—Créeme cuando te digo, que el primer amor nunca dura lo suficiente—Jesse saco un cigarrillo y prendiéndolo frente a la cara de la chica sonrió con coquetería.
—Chloe me dijo que eras pedante, pero nunca dijo que parecías una chimenea—comento Lila desafiando a Jesse a los ojos. Era muy raro como el color verde de los ojos de Lila peleaba con el color marrón de Jesse—. ¡Deja a Chloe en paz!
—Primero contéstame algo ¿en verdad dejarías que la persona que amas fuera feliz con alguien más cuando sabes que tú la harás feliz?—pregunto Jesse con cierto tono de superioridad, aunque la italiana logro notar una impotencia en su voz imposible de olvidar.
Lila no pudo evitar compararse con él. Si bien era cierto que tenía mínimo unos seis meses desde que no intentaba llamar la atención de Adrien, su corazón aún se aceleraba con saberse cerca del modelo. Sabrina también sufría de amores, pero la pelirroja parecía superarlo con mucha más facilidad que ella.
— ¿Te gustaría tomar un café conmigo?—se vio a si misma preguntando la italiana.
—Prefiero una botella de whisky—comento Jesse y Lila tuvo la sensación de que aquello tenía algo de verdad.
—No podre darte Whisky, pero creo que algo de platica puede ayudarte—Lila tenía la idea de que si a ella le hubieran puesto un poco de atención tal vez nunca se hubiera visto en aquella miserable necesidad de mentir.
El café resulto ser mucho más interesante de lo que había pensado. Le costó mucho descubrir si lo que su nuevo amigo decía tenía algo de mentira o si en verdad tenía tanto dinero como contaba. Sus sentimientos por Chloe no los cuestiono, aunque tenía muchas dudas y curiosidad sobre el tema. Jesse bromeo en muchas ocasiones sacándole una sonrisa a la italiana que le dejo con ganas de conocerlo mejor. Así que después de terminar su café intercambiaron teléfonos y quedaron siendo una extra especie de amigos.
— ¿Qué hacen aquí?—pregunto Chloe algo extrañada por la presencia de ambos en el hotel.
—Tu madre me encargo que te cuidara, así que no me iré de París hasta que ella vuelva—contesto Jesse con simpleza antes de acercarse a la rubia y sonreír pícaramente.
Chloe no le hizo caso, pasando de largo del chico y dirigiéndose hacia su amiga. Aunque antes de poder decir nada más, su celular vibro con fuerza y Chloe se retiró a contestar. Lila agradeció a sus adentros por no tener una respuesta que no involucrara a Jesse y por la que no se sintiera avergonzada. Cuando Jesse le llamo de camino a la cena de sus padres para ofrecerse a jugar cartas, Lila no tuvo la fuerza para negarse. Así había terminado en el Grand Hotel de París platicando las reglas del Mentiroso antes de llegar al casino del lugar aunque la chica no tenía idea de cómo haría pasar a una menor de edad.
Lila espero casi por quince minutos a su amiga pero al ver que esta no volvía Lila se creyó libre de seguir su camino. Jesse había vuelto a recuperar su buen humor tras aquel intento fallido de coqueteo con Chloe. Lila aún se sentía curiosa del tema, pero no quería preguntar nada delicado.
Por supuesto que ninguno de ellos era consciente de que Chloe necesitaba de toda la ayuda posible. La llamada de Sabrina no pudo llegar en mejor momento, aunque con las peores noticias. No era ningún secreto que Chloe y Sabrina compartían, aparte de adorar a la rubia como al mismísimo dios del sol, una madre ausente y problemática. Pero mientras Diana Burgeois tenía problemas legales o llevaba sus negocios en otro país sin tener mucho contacto con su hija, la ex señora Raincomprix vivía en la calle Cortambert extremadamente cerca de su hija, para disgusto de Sabrina. Así que cuando llego la pelirroja a su casa y encontró a su madre queriendo llevarla con ella un rato, la pelirroja no se pudo negar y Sabrina acabo en un autobús hacia una de las tiendas favoritas de su madre.
Chloe se sentía bastante perdida en ese momento. No creyó que volvería a enfrentarse a él, pero así como que ella era una Burgeois, Calvin Astropie no se saldría con la suya. Tomo su celular, dispuesta a encontrar apoyo moral en la única persona que se le ocurría en ese momento. Pero la idea de revelarle la naturaleza de su relación con Calvin a Nathaniel era una idea que no le agradaba para nada. Suspiro al darse cuenta que solo había una persona cerca de ella que podría ayudarla en ese momento. La idea tampoco le agradaba del todo. Pero era mejor que contar la experiencia de la que más se avergonzaba en su vida.
Giro en la esquina siguiente. Se detuvo de golpe cuando vio a la persona menos esperada bajar del ascensor y acercarse a saludar.
— ¡Nath!—llamo con estupefacción— ¿qué haces aquí?
Chloe se encontraba bastante afectada por los recientes acontecimientos. Tanto que su susto al ver a su novio era bastante grande. Nathaniel se acercó a la chica en medio del pasillo. Un milagro que este estuviera totalmente vacío.
—Quedamos en ir a ver una película—comento Nathaniel algo extrañado por la actitud de su novia.
— ¡Cierto!—contesto Chloe sonriendo con sinceridad.
—Perfecto, porque ya tengo los boletos para la película—contesto Nathaniel con un pequeño tono de timidez y vergüenza en su voz.
—No me digas que es la que creo que es—pregunto Chloe.
—Dijiste que la verías conmigo—replico Nathaniel tomando por la cintura a su novia y atrayéndola a él.
—Sí, pero en diez años—contesto Chloe poniendo sus brazos en el pecho de Nathaniel.
— ¡Vamos! Es una buena película. Lo juro, aunque sea de súper héroes—si Nathaniel no hubiese intercalado un beso entre cada palabra, es probable que no hubiera accedido a ver dicha película.
Chloe se descubrió a si misma siendo más flexible en compañía de Nathaniel. Tampoco había bajado la guardia del todo, seguía la Queen Bee de siempre. Se despidió de Nathaniel para ir por su bolsa. Estaba dispuesta a dejar ir aquel problema el tiempo que durará esa película. Aunque Nathaniel no podía enterarse de lo que estaba pasando.
En otro lado de la ciudad, concretamente en las oficinas oficiales de la compañía Agreste, Marinette observo a las personas a su alrededor que parecían mucho más profesionales que ella. En una de las esquinas, una mujer de rasgos latinos la observo visiblemente enojada. Su cabello castaño claro estaba amarrado en una corona alrededor de su cabeza y el tocado parecía muy complicado de hacer. Marinette se sentía realmente pequeña entre esas personas y se sintió aun peor cuando la chica de la corona y un chico elegante se acercaron a hablarle.
—Tu ¿eres Marinette Cheng?—pregunto la chica con una sonrisa ladina.
—Es Marinette Dupain-Cheng—corrigió la hija de panaderos.
—Vi tu trabajo haya afuera—comento el chico haciendo referencia al tablero donde se anunciaba como se llevaría a cabo el curso—. En realidad no me parecen tan impresionantes.
—Dinos ¿cómo entraste?—pregunto la chica con extraña mezcla de entusiasmo y risa—. ¿Te acostaste con alguien?
— ¡No!—respondió Marinette escandalizada llamando la atención de algunos chismosos del lugar—. Estoy aquí porque me lo merezco.
—Escuche que el hijo de Gabriel Agreste tiene una novia que quiere ser diseñadora—comento inquisitivo el muchacho.
—Así que la novia eres tú, eso explica que estés aquí—contesto la chica de cabello en corona, con una de sus manos se cubrió la emergente y burlona risa que le surgió.
Marinette decidió no contestar. Se sentía muy dolida por eso porque aunque sonara un poco engreída, en verdad estaba segura de que se merecía su lugar en ese curso intensivo. Era una tontería ¿qué importaba si era o no la novia de Adrien Agreste? No había entrado ahí por él ¿o sí? Decidió no pensar en eso hasta que, en la noche, su cabeza se durmió con la idea en su mente. La mañana del sábado la sorprendió con el cansancio instalado en su corazón.
Cuando Chloe dejó el consultorio de su psicóloga a las dos de la tarde de aquel sexto día de la semana, sentía que había quitado un gran peso de sus hombros. En realidad no era demasiado si tomabas en cuenta que solo había hablado de Cal y ella, de la conexión que tenían y de su temor porque Nathaniel se enterrara. Estaba decidida a no decirle y su psicóloga le dijo que si eso le funcionaba mejor que decirle estaba bien, aunque lo usual era contarle situaciones como esas a una persona tan amada. Chloe había decidido caminar, aunque no estaba en todos sus sentidos en ese momento como para poner total atención.
— ¡Chloe!—escucho que la llamaban.
La rubia espero a que Jesse la saludara de aquella forma tan engreída suya. Chloe solía creer que su presencia era despreciable pero bien dicen que la gente se adapta al contexto, y Chloe ya se había acostumbrado a su actitud y su presencia. Jesse empezó a hablar de varias cosas y aunque Chloe lo fue callando todo el tiempo, el inglés tenía suficiente voluntad como para no dejarse vencer por las negativas de la rubia. Aun quería, como mínimo, volverse su amigo. Y probablemente la conversación unidireccional hubiese seguido si Jesse no hubiese mencionado un apellido en específico.
—Espera ¿conoces a la familia Astropie?—pregunto Chloe interrumpiendo el discurso del chico.
—Si, el señor Astropie y su hijo son accionistas en mi empresa—contesto Jesse feliz de haber encontrado un tema en el que la rubia estuviera dispuesta a participar.
—Oye, yo no soy de las que pide ayuda, pero si conoces a la familia Astropie. Bueno, tienes que hacer algo para mí—ordeno la rubia llena de confianza.
Ya habían llegado al hotel cuando Chloe termino de explicar su plan. Jesse no pudo evitar reír de ello, haciendo referencia a lo mucho que Chloe podía parecerse en ocasiones a los clichés de película. Entraron al hotel en el mismo momento en que un tomate de bonitos ojos verdes claro los miraba enojado. Una llama de ira se extiendo por el cuerpo de Nathaniel, aunque el chico no supo definir el nombre de aquel sentimiento.
Nathaniel entro corriendo al hotel, movido por una extraña fuerza en su interior. Chloe estaba en el recibidor regañando a la recepcionista, quien al parecer había estado muy distraída con otras cosas. El pelirrojo se sintió un poco más tranquilo de que estuviera sola. Aunque después de pensar eso un poco de remordimiento se instaló en su pecho, lo desecho inmediatamente. La saludo rápidamente y le alegro ver que la rubia estaba tranquila.
—Mi madre quiere saber si quieres cenar hoy con nosotros—pregunto Nathaniel caminando con la chica hacia la suite de ella.
—Sí, tengo tantas ganas de ver a tu madre—contesto Chloe—. Es extraño que me guste mucho la comida que hace tu mama.
Nathaniel se río. Sabía que no debía de tomarse aquel comentario con seriedad. Chloe no sabía cómo ser delicada con sus comentarios, o tal vez si lo sabía pero no le importaba. Prefería ser directa en algunas cosas. Y, en parte, Nathaniel agradecía esa característica de su novia. Por un momento decidió que no tenía razón para ponerse enojado porque hablara con otras personas: Chloe nunca le engañaría ¿cierto? Sacudió la cabeza para no comenzar a dudar de su novia. Chloe entro a la suite seguida de Nathaniel. Dentro de la suite, Lila y Sabrina platicaban cómodamente. Chloe se enojó un poco de que se metieran con tanta familiaridad a donde su cuarto, hasta que las chicas comenzaron a platicar de temas que a Nathaniel no le importaban.
Llegada la hora de la cena, y después de que Chloe se asegurara de que nadie la necesitaría en el hotel, se fue con Nathaniel a la casa de este. La señora Kurtzberg la sorprendió con una hermosa velada y una receta familiar que Chloe pidió se la pasara a su chef. Incluso conocer al señor Kurtzberg fue algo que dejo a Chloe con una buena sensación. La familia de Nathaniel era totalmente distinta a la suya, y no sabía porque, agradecía mucho que él creciera entre cariño y lejos del poder y el dinero.
Sabrina y Lila habían abandonado la suite de Chloe cuando esta les aseguro que no las volvería a dejar entrar si no se iban en ese momento. Sentadas con una limonada cada una en la barra del hotel, y con la vista de un mesero sobre ellas para asegurarse de que menores de edad no tomaran alcohol, platicaban de todo y de nada al mismo tiempo. Sabrina no lo había pasado muy bien en compañía de su madre y aunque la quería mucho, prefería pasar tiempo con su padre a quien sin duda adoraba más que a Chloe.
El alboroto que hizo la plática de dos personas en otra parte del restaurante llamo la atención de ambas chicas. La ruidosa conversación de un chico delgado de mirada penetrante y el propio de Jesse que ellas conocían las puso nerviosas. Pronto, el otro joven abandono el lugar y Jesse pareció decidido a también hacerlo. Como si una fuerza extraordinaria se apoderara de Lila se apresuró a llamarlo a sentarse con ellas apenas tuvo la oportunidad. Una plática sin sentido siguió a aquel acercamiento y no hubo nada tan digno de mención hasta que Sabrina se tuvo que levantar al baño.
— ¿Por qué te peleabas con ese chico?—pregunto Lila apenas Sabrina se levantó.
— ¡Vaya! me dijeron que eres mentirosa pero nadie menciono que también eres chismosa—comento Jesse riéndose estrepitosamente.
—Por favor ¡dime!—pidió la chica.
—No le gusta mi película favorita—contesto Jesse sin decir mucho más.
—Di la verdad—volvió a pedir Lila.
—Es asunto mío y de Chloe—contesto Jesse no queriendo pelear o hablar del tema.
—Y ¿Nathaniel sabe que tienes un asunto privado con su novia?—pregunto Lila, más preocupada por cómo afectaría eso a la relación de su amiga que por los sentimientos de su interlocutor.
Jesse volteo a verla cuando escucho su pregunta. Era raro que Lila siguiera sin darse cuenta que el tema de Chloe y su novio no fuera de su agrado. Sin embargo al verla totalmente preocupada por un asunto ajeno, se reafirmó su ultimo pensamiento de que Lila era bastante chismosa. Su preocupación le provoco una ternura poco natural en él, pero la ignoro rápidamente.
—Te agradecería que no le dijeras.
— ¿Por qué?
—Porque mis sentimientos por Chloe no han cambiado y no quiero tener problemas—contesto Jesse, cansado del tema y con unas inmensas ganas de tomar algo fuerte para quitarse esa opresión del pecho.
—Todos sufrimos por amor—comento Lila exasperada por el gran aire de tristeza que rodeaba a Jesse.
Sabrina se sentó a tiempo en la barra para escuchar aquella pregunta. Una risa socarrona salió de sus labios llamando la atención de Jesse y Lila. Lila también rio junto a ella. Sincerándose de repente sus historias fueron intercambiadas entre risas y limonadas, porque a Jesse nunca lo dejaron pedir una bebida alcohólica.
Marinette estaba por terminar su tarea cuando escuchó que alguien aterrizaba en su terraza. Sin pensárselo mucho, la chica salió a la misma para ver a Chat Noir recargado sobre el barandal. La duda que la había atormentado desde el día anterior debía ser resulta.
—Y ¿cómo éstas Marinette?—pregunto Chat dándole un beso a la chica, Marinette aún no se acostumbraba—. ¿Cómo te fue ayer con el curso?
—Bien, bien—contesto Marinette acercándose a su novio—normal, aunque sucedió algo muy interesante.
— ¿Ah sí? Dime—pidió Chat.
—Adrien ¿existe una posibilidad de que tu intervinieras para asegurarme un lugar?—pregunto Marinette.
La chica no quiso voltear a verlo. Quería creer que su novio no serie capaz de decepcionarla de esa manera, así que prefería no verlo a los ojos. Chat se acercó a ella y Marinette tuvo esperanzas de que diría que no.
—Bueno, di un pequeño empujón, no demasiado grande para asegurarme—Marinette se quedó helada en su lugar al escucharlo hablar.
—Creó que debes irte. Ahora—dijo Marinette sin voltear a verlo.
— ¿De qué hablas?—pregunto Adrien claramente confundido.
—Quiero que te vayas—repitió Marinette conteniendo su enojo.
Marinette dio la vuelta dispuesta a regresar a su cuarto y a terminar su tarea. Chat se interpuso en su camino, sin saber que estaba pasando pero con una leve intuición de que su novia estaba enojada, aunque no lograba comprender porque. Marinette al fin lo miro a los ojos y su mirada suplicante lo debilito.
— ¿Estas enojada?—pregunto el héroe gatuno.
—No, no estoy enojada—Marinette se deslizó fuera del alcance del héroe hacia la trampilla hacia su cuarto.
—Entonces ¿porque quieres que me vaya?—Chat Noir no se iba a rendir.
Marinette suspiro. Se sentía derrotada y rota, por un momento rememoro las últimas semanas de su relación y se dio cuenta que tendría que hacer algo que no le gustaba. Se sentía triste por eso pero furiosa por la nueva información que acababa de recibir.
—Tengo que encontrar la forma de terminar contigo sin que me rompa en el proceso—las palabras de Marinette calaron hondo en el corazón del chico, pero no pudo decir nada—. Desde hace algunas semanas siento que todo cambio entre los dos y que no eres quien creía que eras. Eso duele.
— ¿A qué, a que te refieres?—logro articular el chico—. Es porque soy Chat Noir.
El héroe no podía olvidar con facilidad las constantes negativas de su compañera de heroísmo. Y al parecer, Marinette tampoco lo había olvidado pues una sombra de arrepentimiento cruzo por su rostro. Pero, aunque en el pasado haya dudado por eso, ahora era lo último que le preocupaba.
—No es eso, es porque no te conozco—empezó Marinette a hablar—. Siento que sobro en tu perfecta vida y ya no te veo como antes.
—No entiendo que significa eso—pidió Chat.
—Significa que no creí que fueras de esos chicos ricos que creen pueden hacer lo que quieran con dinero—grito la china-francesa.
—No lo soy—replico el chico.
— ¿En verdad? Te encargaste de conseguirme un lugar en ese, ese, ese estúpido curso—empezó a decir mucho más enojada—. Tuve que soportar a alguien diciendo que me había acostado con alguien para entrar. No me gusta que crean que no me merezco lo que tengo. Y es más horrible saber que todo es tu culpa.
Chat no sabía que decir. Quedo callado durante un buen rato sin querer decir nada más. No entendía que significaba eso. Él solo quería ayudar a su novia y no entendía porque esta se ponía de esa forma.
—Se acabó, solo vete—pidió Marinette.
Chat lo hizo, estaba totalmente perdido y sin saber que estaba sucediendo. No sabía que hacer o que decir. Necesitaba tiempo para pensar, y mucho más para entender a su chica. Aunque ahora ya no lo fuera.
El sol de la mañana del domingo vino acompañado de una inesperada visita. Chloe se levantó cuando el sol estaba en su punto más alto aunque eso no le importo demasiado a su mayordomo o mucama. Su puerta sonó con insistencias y aun vestida con su atuendo para dormir. La tela semitransparente de su bata para dormir era totalmente sugerente pero la chica estaba muy adormilada como para ponerse a pensar en eso.
Abrió la puerta de su suite y con un bostezo y movimiento de cabeza saludo a su visitante. Chloe apenas observo bien el rostro de aquel chico inglés que el día anterior se había convertido en su aliado más cercano. El rostro de Jesse estaba rojo así que prefirió observar su celular y tomar de su café mientras hablaba en vez de a la chica.
—Cal acepto irse del hotel hoy en la noche—comento dándole un sorbo a su café y fingiendo mandar un mensaje en su celular.
— ¿De verdad?—Chloe se notaba bastante sorprendida por la noticia.
—Por supuesto, te dije que podía hacerlo—contesto Jesse.
—Perfecto—dijo Chloe quitándole el café a Jesse para despertarse un poco—. En verdad sabes hacer algo.
La risa de Chloe fue interrumpida por un carraspeo. Sabrina y Nathaniel se veían enojados, en especial el último. Las ganas de golpear al inglés se incrementaron rápidamente. En un segundo Nathaniel estaba al lado de Chloe jalándola dentro de la suite. Jesse no sabía que pasaba pero la intervención de Sabrina le dijo que debían de irse de ahí rápido.
— ¿Qué está pasando?—pregunto Nathaniel apenas soltarla. Ni siquiera se había dado cuenta que Chloe estaba con su bata de dormir, al menos por el momento.
— ¿De qué hablas?—pregunto Chloe sin entender que estaba pasando.
— ¿Qué está pasando entre tú y Jesse?—Nathaniel se veía bastante enojado.
—No está pasando nada conmigo y Jesse—contesto Chloe empezando a enojarse por lo que estaba pasando.
— ¿En serio? Porque parecía que se estaban despidiendo cariñosamente—los celos de Nathaniel eran bastante grandes, no sabía lo que decía.
Chloe abrió la boca sintiéndose muy ofendida por la insinuación de su novio. Si bien si era traicionera eso no justificaba que la acusara de infiel. Se sentía muy enojada y ese enojo chocaba con el enojo de Nathaniel.
—No sé de dónde demonios sacas una idea tan estúpida—grito la rubia.
Nathaniel se la quedo observando y rápidamente señalo su atuendo. Chloe logro darse cuenta que su ropa anterior se transparentaba con aquella bata. Se cubrió un poco con los brazos, mientras un sonrojo cruzaba su rostro. Aun así, no se iba a dejar amedrentar por eso o por los celos de su novio.
—Aun estás en tu bata de dormir—señalo Nathaniel.
—Jesse solo me ayudo con un problema que tenía—Chloe prefirió cambiar de tema, no quería pensar en que había estado todo el rato medio desnuda en la puerta de su habitación.
—Y no podía ayudarte yo—declaro el chico enojado.
—No, no podías—aclaro Chloe no queriendo dar ningún detalle.
Un marcado silencio se extendió por la sala. Los temores del pelirrojo se incrementaron con cada segundo. Quería a Chloe más de lo que se atrevía a confesar. Pero su inseguridad era aún demasiada y estaba totalmente seguro de que ella podía tener más que a un simple artista por su novio. Tenía miedo, miedo de que le quitaran a la persona que más amaba y cuyo corazón había tardado tanto en alcanzar.
—Si quieres terminar conmigo, solo dilo—Nathaniel se estaba yendo a los extremos.
—Yo no...—Chloe suspiro. De repente, supo que la única forma de solucionar ese problema era contándole toda la verdad apresar de su miedo intenso—. Cuando tenía catorce años fui por primera vez a visitar a mi mamá. Mi mama me llevo a muchas fiestas y reuniones; ahí conocí al hijo de un accionista de mi mamá, tenía 16 años. Pasaron muchas cosas entre nosotros. Creí que le quería mucho y el a mí, hasta que se dio cuenta que no obtendría el dinero que quería de mí. Cal Astropie estuvo hospedado en el hotel estos días. Yo no lo quería aquí pero no lo podía correr, mi madre me mataría. Además me sentía muy tonta por cómo sigue teniendo ese poder en mí. Jesse tiene conexiones que lo sacaran del hotel sin escándalo.
Un nuevo e intenso silencio se instaló en el lugar aunque ninguno de los dos estaba dispuesto o sabía cómo quitar esa tensión. Chloe se sentía bastante estúpida contando esa historia tonta. Nathaniel trataba de entenderla. Despacio se acercó a la chica y la abrazo con fuerza.
—Supongo entonces que no te podía ayudar—comento Nathaniel sin soltar a la chica—. Creí que había algo entre ustedes.
—No te dejaría de esa manera—comento Chloe con un susurro.
—Escucha. Quise a Cal porque me ponía atención, quise a Adrien porque era mi mejor amigo, me gustaba Ali porque es famoso—empezó a contar—. Pero cuando me pregunto porque te quiero, solo pienso que es porque eres tú. Solo te quiero porque eres Nathaniel Kurtzberg. Y, no sé si eso es bueno o no.
— ¿Por qué?—cuestiono el chico intrigado.
—Porque cuando te des cuenta de que no soy la mejor persona del mundo, voy a sufrir mucho que te vayas—Chloe cerró los ojos tratando de no llorar.
Nathaniel la abrazo con más fuerza, su piel cálida se sentía a través de la tela y no podía dejar de pensar que en realidad no la conocía de nada. Estaban iniciando un viaje y no podía pensar que Chloe tenía la suficiente confianza para dejar de fingir ser perfecta ante él. Por un segundo, se cuestionó si estaba haciendo lo correcto al entregarle su corazón a alguien tan rota. Por mucho que su corazón se acelerara con la presencia de Chloe Burgeois.
Tomamos decisiones que no siempre son las correctas
Holiwis Miraculers! Voy a contarles un poco la historia de este capítulo. Empece a escribirlo hace más o menos un mes, sin embargo cuando iba en la mitad del primer borrador del mismo, me di cuenta de que ese capítulo no iba encaminado a donde yo quería, pero que necesitaba establecer algunas cosas antes de lo que pasa en este capítulo; como la amistad de Jesse y Lila y a Marinette confundida. Así que termine ese capítulo y lo publique (el anterior "el tiempo no se detiene"). Empecé este capítulo pero no lograba hallar como hacerlo. Hice como tres borradores hasta que encontré el cover por Alex Goot y Alex Gde la canción Blank Space, lo cual me dio el ultimo empujón que necesitaba. Por eso tarde tanto en publicarlo. Ahora pasemos a unos comentarios.
Ali. Jeager: es un gusto que te haya gustado aun si no eres fanatica de la pareja o de Chloe, la verdad es que yo amo todas las parejas que incluyan a Chloe, es mi personaje favorito. Gracias por tus palabras, siempre trato de mostrar esa parte que no nos muestran en el resto de la serie, pero que considero que existe. En cuanto a la pelea, creo que algún día explicare más en detalle que paso en ese momento. De nuevo, gracias por leer y ojala te haya gustado este capítulo.
Yin-princesa-del-olvido: bueno, no fueron muy comicos los celos de Nathaniel, pero ten por seguro que no va a ser la ultima vez que los tenga. Aunque queda bastante camino por delante. Ojala este capítulo te haya gustado. Gracias por leer!
GwenMcbain: yo también muero de emocion por estos dos, son bellos! Ojala te haya gustado el capítulo. Un beso!
En fin. No olviden dejar reviews, sugerencias, comentarios, cualquier cosa que se les ocurra sobre la historia se les agradece. Y como compensación por lo que se tardó este capítulo les regalo el nombre del siguiente capítulo, para que saquen sus conclusiones.
El nombre del siguiente capítulo es: "Las princesas posan".
¿De qué creen que va a tratar? Bye bye. Los amo a todos.
