Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.
La Princesa y el Artista
Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.
Nota de autor: bueno, solo quiero avisar que este capítulo es un +18, osea que contiene lemmon. Es mi primera vez escribiendo uno, así que es muy probable que sea muy malo, aun así lo hice con cariño. Ojala les guste.
Una noche loca
Chloe y Nathaniel habían pasado por momentos mejores. Eso era seguro. Por su parte, la chica apenas había tenido tiempo de revolcarse en su propia depresión o de odiar al mundo cuando se anunciaron las fechas de los siguientes exámenes. Las evaluaciones le recordaron un minúsculo detalle en el que no había reparado con anterioridad: su futuro. Hacer el examen para la universidad no le había sonado tan cercano hasta ese momento. El problema es que estaba indecisa. Sabía que su futuro era hacerse con el Grand Hotel de París. Y la verdad es que no tenía más aspiraciones. Entonces ¿qué era lo que le preocupaba?
Nathaniel también tenía en su mente el mismo problema junto a un par de cosas que sus mejores amigas le habían hecho pensar. Lila aun no sabía qué hacer, aunque estaba muy segura de que estudiaría Actuación tenía sus dudas sobre quedarse en Francia o viajar a algún otro país. Sabrina había decidido trabajar durante sus tardes capturando datos para su padre y su jefe inmediato, la informática se le estaba dando muy bien. Incluso Juleka y Rose comenzaron a tomar decisiones sobre su futuro, Rose haría una carrera técnica de cocina pues sabia no podría con la universidad y Juleka llevaba estudiando más de cuatro meses. Pero él había pasado su tiempo libre entre sus dibujos y su novia sin ponerle atención a lo inminente. No se arrepentía del todo pues Chloe comenzaba a recuperar poco a poco su usual humor. Y no fue hasta que recibió una segunda llamada de su tío que las cosas comenzaron a complicarse.
—He hablado con un amigo mío —le comento, Nathaniel esperaba expectante—. Necesita un asistente en arte, el anterior fue expulsado de Bellas Artes. Él podría ayudarte a entrar a Bellas Artes, si pasas tu examen y quieres.
Nathaniel no tardo en aceptar aquella propuesta. Y no pensó ni un segundo en las consecuencias de su decisión. Para cuando colgó la llamada supo que algo muy grueso estaba por suceder. Al final, Nathaniel había heredado aquella mística capacidad de su madre por presentir sensaciones de peligro o tal vez simplemente tenia buena capacidad cerebral. Fue a la mañana siguiente de aquella llamada que Nathaniel empezó a tomar decisiones drásticas. Primero fue testigo de una pelea que no debía haber visto.
— ¡Con un demonio! Marinette ¿acaso no vas a volver a hablarme en tu vida? —pregunto Adrien con un grito casi en la puerta de entrada.
—Tú y yo terminamos, así que no hay problema en que tengas citas con otra chica —contesto Marinette enojada.
— ¿Esto es por Lila? —preguntó Adrien interrumpiendo el paso de la chica —. Salí a comer con ella, con Nino y Sabrina.
— ¡2 veces! —grito Marinette esquivando al chico.
Alya esperaba a su amiga más adelante. No se notaba muy feliz. Pero Nathaniel no se preocupó por eso, aunque si estaba algo extrañado porque sus amigas no le hubiesen contado nada. Chloe ya había regresado a la escuela. Y desde el primer día todos se dieron cuenta que la joven Queen estaba rara. Apenas entrar al salón Nathaniel fue recibido por un afectuoso abrazo de su novia. Nathaniel sabía que la chica estaba muy afectada, pero nunca pensó que fuese lo suficiente como para dar demostraciones de amor en público. El artista la tomo de la mano y entro al salón con la chica abrazándole el brazo.
— ¿Harás algo esta noche? —pregunto Chloe después de que Nathaniel dejara su mochila en su lugar.
—Escucha, tengo que contarte algo —Nathaniel no sabía cómo iba a tomar su novia la noticia de ya no poder pasar tanto tiempo juntos.
Estuvo a punto de habla hasta que noto algo muy curioso. El salón entero los observaba con curiosidad. Kim, Max y Alix parecían muy interesados en querer saber los detalles de su relación mientras Juleka y Rose luchaban por no hacer caras de asco. El resto de la clase solo estaba interesada en saber qué demonios sucedía.
—Tal vez más tarde, la clase está por comenzar —dijo Chloe dándose cuenta de la situación.
Chloe se sentó en su silla de siempre después de despedir a Nathaniel con un beso rápido en la mejilla. Nathaniel se escondió rápidamente detrás de Iván decidido a evitar todas las miradas de sus compañeros. Él no estaba para nada acostumbrado a las muestras de amor públicas por las que Chloe le había hecho pasar en las últimas semanas.
Porque Chloe comenzaba a recuperarse de su depresión. Aun pasaban muchas noches en vela llorando o simplemente recordando todas las memorias que tenía junto a su padre. En ocasiones llamaba a Nathaniel o a Sabrina y pasaba horas platicando con ellos sobre todo. Por eso Nathaniel se sentía tan impotente por lo que estaba a punto de decirle a Chloe. Y de vez en cuando tras alguna rabieta hecha por alguna razón rara o que ninguno más que Chloe entendía, la chica salía a la calle y pasaba tiempo de calidad con la gente. Sonreía a su novio y peleaba con Lila sobre su extraña relación con Jesse. Incluso le presento a Sabrina a un chico muy inteligente que trabajaba como asistente de cocina en el restaurante del hotel.
—Hoy vamos a empezar con un tema extremadamente importante —comenzó a decir Miss Bustier.
Chloe pareció regresar de alguna especie de trance en ese momento. No estaba escuchando mucho sobre la clase aunque sabía que era importante. Sabrina tomaba notas por ella y en ese momento Chloe se dio cuenta que en realidad no estaba preparada para tomar el examen a la universidad. No estaba segura de que pudiera con eso, no al menos en ese momento de su vida.
—Puede repetir eso —que Chloe pidiera algo como eso era un evento trascendental que incluso Marinette se sintió sorprendida.
—Por supuesto —contesto Miss Bustier con una amplia sonrisa—. Cuando hablamos de economía moderna siempre se menciona a Marx, cuyos trabajos acabaron por consolidar el sistema económico capitalista. En general, Marx reconoció...
Marinette no se creía que la hija del alcalde estuviera tan concentrada en la escuela. Nunca, en los cinco años que llevaba de conocerla la había visto preocuparse por la escuela, por las calificaciones o por cualquier cosa que no fuera su manicura. Por supuesto, Marinette nunca había puesto atención verdadera a la chica ni la conocía fuera de las veces que le había salvado de un akuma. Y tampoco había visto su cambio en las últimas semanas. Para cuando pasaron a la clase de física, Marinette comenzó a preguntarse si esa nueva Chloe podía atraer la atención de su ex novio. La joven china-francesa no estaba actualizada con las últimas novedades así que sus celos irracionales que ya la habían hecho pelear con Chloe en otras ocasiones salieron a la luz. No lo admitiría, pero sus sentimientos hacia Adrien no habían cambiado ni un ápice. Aun le quería así que le dolía que él tratara de seguir con su vida. Ella no era cono Alya. La morena había terminado una relación de tres semanas sin mayor conflicto, incluso hablaba con Nino como si solo fuera una mala broma el tiempo que pasaron juntos. Marinette no podía hacer eso, estaba casi segura de que ni siquiera podría volver a tratar a Adrien como un amigo. Eso no evitaba que armara una escena de celos.
Adrien se había enterrado de la muerte del señor Burgeois gracias a sus padres. Hacia un mes que sabía sobre eso y en todo ese tiempo no se había acercado a Chloe ni una vez. Tal vez era porque la veía normal, y aunque eso debió de preocuparlo más, no le tomó importancia. Pero una cosa muy distinta era verla un poco decaída o como siempre y otra era verla así. Parecía totalmente diferente y guiado por su prejuicio se acercó a Chloe después de terminada la clase. Chloe no tardó nada en caer sobre los brazos de Nathaniel mientras platicaban sobre algo estúpido pero que los tenía muy entretenidos. Sabrina sintiendo que hacia mal tercio decidió dejarlos solos y repasar de nuevo sus apuntes sobre geometría analítica. Fue en ese momento que Adrien se acercó.
—Hola, Chloe —saludo Adrien—. Quisiera saber si estás bien.
Chloe quiso suponer que lo decía por su actitud hacia la clase de ese día. Pero supuso que no era el caso. Chloe se bajó de la mesa de Nathaniel donde se había sentado a platicar con su novio. Nathaniel que estaba bastante más entretenido e interesado en la plática con su novia se sintió un poco enojado de que le robara la atención de Chloe. Pero supuso que como Chloe pasaba por un mal momento era bueno que se vinculara a sus anteriores relaciones de amistad.
—Lo llevo bastante bien —dijo Chloe. Esta vez refiriéndose a la muerte de su padre.
—Me quiero disculpar. Enserio, soy un muy mal amigo —contesto Adrien sintiéndose culpable.
Cuando la señora Agreste había desaparecido y Gabriel comenzó a comportarse como un ogro, Adrien no contó con otra ayuda más que la de Chloe. Siempre estuvo ahí para él para que afrontara su pérdida y también estuvo ahí cada vez que había noticias nuevas. Lo vio llorar y gritar y querer morirse. Pero no lo dejo sólo. Y cuando Chloe mas lo necesito él no estuvo ahí para ella. De ahí venía su culpa.
—No te preocupes, no soy rencorosa —dijo Chloe. En ese momento Nathaniel tosió detrás de ella —bueno, si lo soy, pero estoy trabajando en eso.
Chloe río junto a su novio y a su amigo rubio. La propia Sabrina se giró para verlos con curiosidad pero feliz de que Chloe sonriera. Cuando la pelirroja regreso su vista a la libreta donde estaba estudiando noto a Marinette y Alya platicando totalmente enojadas. Le pareció una tontería pues Chloe estaba muy enamorada de Nathaniel y él lo estaba de ella. Y a pesar de su contexto, Sabrina diría que estaban en lo mejor de su relación, al menos según su perspectiva. Poco después entro la profesora y todos los chicos regresaron a sus asientos para continuar con su día.
Para la tarde apareció en el salón Lila con una gran sonrisa. Parecía que acababa de recibir una noticia fabulosa. Y ni siquiera la pelea que se estaba llevando a cabo en ese momento en el salón la haría quitarse la sonrisa.
—Siempre has sido una ofrecida —dijo Marinette. Adrien no había despegado sus atenciones de Chloe, cosa que la cabreo (a ella y a Nathaniel).
— ¿Disculpa? —dijo Chloe sintiéndose ofendida—. Por si no lo sabes, tengo novio.
Marinette sabía eso muy bien, pero sus celos irracionales no podían ser desquitados con la persona que los provocó. Además, tampoco era como si pudiera ir hasta el salón de Lila y gritarle en la cara algunas de las verdades que tenía por decir. Marinette nunca había sido buena escondiendo sus emociones, y eso fue lo que las llevo a esa incomoda discusión. Chloe podía estar recuperándose de una depresión y estaba pasando por mucho esfuerzo para no derrumbarse, eso no impidió que anteriormente pasara una semana entera recostada en su cama como si el mundo no existiera.
— ¿Qué pasa aquí? —preguntó Lila apenas llegar sin quitar su sonrisa.
—Tú no te metas zorra —dijo Marinette enojada.
Cuando Alya sin querer le platico sobre las veces que Adrien y Nino habían salido a comer con Lila y Sabrina, no supo lo que acababa de desatar en la heroína encubierta. La ira y los celos eran demasiados para un cuerpo tan pequeño como el de Marinette. Y tal vez era el hecho de recordar que su ex novio había ido a cenar con la italiana lo que la hizo ir en contra de la misma. Marinette solo estaba buscando la forma de desquitarse con el mundo y con toda la gente por las malas decisiones de los últimos días. Cualquiera en su situación hubiera hecho lo mismo.
Marinette empujo a Lila y está muy enojada se lo devolvió. La mayor parte de las personas en ese salón no habían visto alguna vez una pelea de perros y gatos. Pero era seguro que aquello era realmente muy cercano a una pelea de ese tipo. Pero esta no duro lo suficiente como para que alguien dijera algo más. Adrien tomo a su ex novia por la cintura jalándola lejos de Lila, Chloe y Sabrina tomaron a Lila por los brazos alejándola de la china-francesa. El humor de Lila no había cambiado demasiado, solo lo suficiente para que enfrentará a Marinette.
— ¡Cálmate! Marinette —pidió Adrien.
—Tú no te metas —grito Marinette—. Las voy a matar a ambas.
— ¡Silencio! —ese último grito nadie lo esperaba. Chloe tomo a su novio por la mano dándose cuenta que era él quien había intervenido en aquel absurdo—. No eres nadie para hablar así de mis amigos o de mi novia.
Chloe susurro una orden a sus amigos y los saco de ahí lo más pronto posible. El salón entero estaba paralizado. Nadie creía que una persona como Nathaniel podría alzar la voz de esa forma. Solo Juleka y Rose fueron lo suficientemente ágiles como para seguirlos fuera pero no los alcanzaron. Ambas parecían muy preocupadas.
—Esa Maricucha tonta, ¿quién se cree que es para hablar así de mis amigos? —Chloe no parecía enojada porque le llamara arrastrada y es que en su terapia ya había pasado por eso hace algunos meses.
— ¡Esta loca! —dijo Sabrina tomando el bolso de su mejor amiga.
—El que haya salido a comer con su ex novio una vez no significa que vaya a salir con él —Lila no se notaba tan enojada pero sin duda había cierto deje de rabia en su voz.
—No sean tan duras con ella —dijo Nathaniel sin soltar la mano de su novia—. No sabe controlar sus celos.
—Eso no es excusa —dijo Lila —yo no me pongo como perro rabioso cuando estoy celosa.
— ¿Tú no te pondrías así si yo terminara contigo? —pregunto Nathaniel a su novia.
Chloe lo pensó un segundo. Por supuesto. Probablemente lo vigilaría de alguna forma y quería matar a cualquier chica que osara acercarse. De hecho, no hacia eso sonó porque sabía nadie sería tan estúpido como para coquetearle al novio de Chloe Burgeois. Chloe era increíble cuando se trataba de los celos, tal vez incluso superaría a Marinette.
—Bueno, sí, pero tú no terminarías conmigo—admitió Chloe — ¿cierto?
Nathaniel afirmo con un movimiento de cabeza. Conocía a Chloe lo suficiente como para saber que él que la dejara sola la destrozaría. Y a él lo destrozaría verla triste. La amaba porque lo había hecho mejor persona y Chloe había cambiado mucho desde que comenzaron a salir. Ese día no tuvo las agallas para decirle aquello que tanto acongojaba a su corazón.
El tiempo pasó y Chloe parecía por completo recuperada. No lo estaba en realidad. Aun podía funcionar a pesar de que cada cosa del hotel le recordará a su padre. Descubrió entonces que si pasaba tiempo fuera de casa la decepción, la tristeza y la penumbra del recuerdo de su padre se hacía menor. Ya habían sido cuatro meses desde su muerte y un calendario colgado en el fondo de su closet tenía constancia del mismo. Pero el resto del mundo no se detuvo a esperarla. Las vacaciones estaban a un paso y con ellas llego el momento de tomar el tan ansiado examen BAC.
Los chicos trataron de concentrarse lo más posible durante el examen. Marinette sin embargo no lograba sacarse de la cabeza las noticias que Chat Noir/Adrien le había dado el día anterior. Ya no eran una pareja pero seguían siendo compañeros en contra del mal. No sabía si lo que le enojaba era que él pasara las vacaciones de verano fuera del país o que la mitad de ese tiempo lo iba a pasar entre pasarelas, sesiones de fotos y grabando comerciales con modelos que le superaban mucho en belleza. O tal vez era que Chat Noir no se veía enojado o triste por tener que alejarse de la heroína por tanto tiempo. Tal vez ahora si la había olvidado y seguido con su vida. Marinette no lo soportaba. Pero no era la única que estaba aterrada y desconcentrada.
Nathaniel no supo cómo pudo acabar con el examen, ni como pudo seguir con los siguientes. Cuando todos se encontraban en silencio su mente divagaba sobre el futuro, sus decisiones y en si era buena idea irse en un momento como ese. Luego recordaba que el bienestar de Chloe, según lo que su madre y amigos le habían dicho, no era su responsabilidad. Aun así no podía evitar preocuparse por Chloe y por como tomaría la noticia. Tal vez solo estaba siendo muy dramático. Seguro que Chloe entendería razones lógicas ¿a quién trataba de engañar? Cuando se trataba de amor Chloe no era lógica ni racional. Nathaniel, a pesar de ser un artista y un chico súper sensible, había tomado el tema de su futuro con la cabeza fría. No sabía si su novia o cualquier otra persona iban a entender eso.
Para cuando la prueba acabo solo quería ir a su casa a dormir. Sus amigos tenían planes distintos. Kim y Alix habían planeado una "pequeña" fiesta en el departamento que Kim había rentado hacia poco tiempo. No habían escatimado en costos y terminaron por invitar a cuanta persona pudieron, Chloe y sus dos amigas incluidas. No todos estuvieron de acuerdo en que tantas personas que no se llevaban tan bien se encontraran reunidas en el mismo lugar. Pero a Alix no le importaba y Kim no iba a dejar fuera a quien consideraba como su hermanita. Sabrina estaba tan entusiasmada por presumir a su nuevo amigo que apuro a todos para que llegaran pronto a la fiesta.
Nathaniel apenas llego a su casa para ponerse algo que no fuera totalmente inapropiado y sabiendo que Chloe trataría de hacerlo beber junto todas sus fuerzas para negarse. Cuando llego a recogerla al hotel toda la flojera con la que se había movido desde la escuela se esfumo. Chloe se veía bellísima. Llegaron a la casa de Kim con la noche ya entrada y la música lo más fuerte posible. Ninguno sabía el tipo de noche que les esperaba. El lugar estaba atestado de gente, a algunos de ellos no los conocían.
— ¿Quieres bailar? —fue lo primero que pregunto Chloe. Nathaniel no iba a negarse a esa petición. No con el vestido pegado que Chloe llevaba esa noche.
Aquella joven rubia se veía como una princesa y aquel joven pelirrojo parecía hacer honor a su talento con aquel atuendo algo desaliñado. La canción electrónica que sonaba por los altavoces del estéreo de Kim era muy pegadiza y pronto la pareja se adecuo al ritmo. Nathaniel la abrazo en un momento perfecto y le dio la vuelta sobre su eje. Hacía mucho calor y pequeñas gotas de sudor resbalaron por la frente de ambos chicos. Se estaban divirtiendo mucho. Una canción lenta para las parejas les dio la oportunidad de hablar un poco.
—Te estás divirtiendo —afirmo Chloe viendo a Nathaniel a los ojos.
—Bastante —contesto Nathaniel jalando a Chloe hacia él—. Aunque después de ese examen estoy seguro de que cualquier cosa es buena.
Chloe le dio un pequeño golpe en el brazo a modo de broma y Nathaniel descubrió que se veía adorable cuando fingía enojo.
— Estoy algo sedienta —comentó Chloe cuando la canción acabo.
—Te traeré algo —se ofreció Nathaniel. La soltó y dejo un beso en su cabeza antes de alejarse hacia la barra de bebidas.
No pensaba darle nada de alcohol a su novia, pero tal vez un ponche estaba bien. Nathaniel estaba sirviendo el líquido en un vaso cuando se acercó una de sus amigas. Era extraño que Nathaniel que era el más tímido de la pareja fuera el que tenía más amigos. Juleka no se veía muy feliz y la chaqueta de cuero que llevaba ese día no hacía más fácil enfrentarla. Daba un poco de miedo.
—Te cambió —dijo Juleka enojada mientras cruzaba los brazos.
— ¿De qué hablas? —preguntó Nathaniel fingiendo no entender. Aquel había sido tema de discusión desde que Chloe y él empezaron a salir.
— ¡Chloe! —Se enojó Juleka—. Hace nueve meses no hubieras siquiera pensado en intervenir en una pelea, nunca hubieras venido a una fiesta como esa y no estarías por tomar alcohol.
—Es ponche —contestó Nathaniel.
—Con alcohol —contesto Juleka. Nathaniel se acercó el vaso a la nariz y detectó una pequeña pisca de alcohol—. En la mesa hay refresco de sabores.
Nathaniel dejo el vaso y tomo uno nuevo. Sirvió un poco de refresco de naranja mientras Juleka enlistaba otra vez todo el daño que Chloe le estaba causando. El problema es que él no podía estar más feliz. Si, Chloe era complicada, él era complicado a su manera. Pero se sentía muy bien. Así que no le importaba lo que sus amigos dijeran. Así era como Chloe lo había cambiado. Y le gustaba pensar que él la había cambiado.
—No me importa si el sexo con ella es maravilloso —dijo Juleka enojada—. Chloe es toxica.
—Mi vida sexual no te incumbe —la interrumpió Nathaniel—. Puedes ser feliz si yo lo soy.
—Te va a ser infeliz —advirtió Juleka viéndolo alejarse.
Nathaniel no contesto nada más. Regreso donde su novia y le entregó el vaso de refresco. El resto de la fiesta no fue muy diferente. Nathaniel estaba enojado un poco, Chloe lo notó y pensó que era porque le incomodaba el lugar. Así que después de un rato le ofreció dejar el lugar. Nathaniel se sentía terriblemente mal, más que nada porque recordó tenía una plática pendiente con Chloe. Parecía que eso si lo podía hacer infeliz. ¡Vaya! Juleka acertó en algo, solo que no por las causas correctas.
La pareja salió de la fiesta y llegaron rápidamente al hotel de la chica. Chloe y Nathaniel subieron por las escaleras durante un momento solo para que Nathaniel se asegurara de que Chloe llegó a salvo. Nathaniel también quería decir algo importante a Chloe. Algo que lo veía atormentando desde hacía algún tiempo.
—Escucha Chloe, tengo algo que decirte —dijo apenas cerraron la puerta.
Chloe se había metido al baño a quitarse el maquillaje así que contesto desde ahí. Nathaniel se sentó en el sillón más próximo y suspiro. Decidió comenzar a hablar mientras Chloe aun podía estar algo lejos y no causaría tanto problema. A menos que saliera del baño gritando como una completa histérica. Lo cual era muy probable.
—Conseguí un trabajo de medio tiempo —comentó Nathaniel. Chloe le dijo que estaba bien desde el baño—. No es aquí, es fuera de París.
— ¿Cómo?—Chloe salió del baño aún con la pasta de dientes chorreando.
—Tienes algo aquí —dijo Nathaniel señalando el labio inferior de Chloe.
Chloe entró corriendo al baño y se terminó de arreglar con rapidez. Cuando salió parecía que había visto un fantasma. Por un segundo Nathaniel se enojó porque ella podía no entender lo importante que era para él esto. Pero sabía que no podía explicarse si se dejaba guiar por su enojo. Chloe se paró frente a él esforzándose por no enojarse y entender todo.
—Tengo que viajar a Marsella con uno de los profesores de Bellas Artes —comenzó a explicar—. Me ayudará a entrar en Bellas Artes.
— ¿Y es absolutamente necesario? —preguntó Chloe.
—Pues si —contesto Nathaniel—. Dime por favor que lo entiendes.
— ¡Nathaniel! Dime que es una jodida mala broma de tu parte —Chloe estaba histérica. Las lágrimas comenzaban a fluir por sus ojos.
—Lo digo enserio, Chloe. Tal vez sea la última noche que pasemos juntos —Nathaniel lo estaba pasando terriblemente mal. Tal vez igual de mal que Chloe.
La rubia quiso correr fuera de la habitación. Pero a donde se supone que iría si esa era su recamara. Suspiro tratando de alejar sus temores pero le era imposible. Tenía miedo, miedo de que en algún momento fuese a perder a Nathaniel. O tal vez era un presentimiento de que se acercaban tiempos difíciles. El artista tomo las mejillas de su princesa. Chloe era su princesa y a él le dolía verla llorar.
—No me dejes sola —susurro Chloe llorando.
—Solo serán un mes, máximo dos —comento Nathaniel tratando de consolarla. Pero Chloe estaba demasiado afectada por todo. Cada una de las cosas que podía perder en la vida las estaba perdiendo ahí mismo. Al menos así lo sentía.
—Todo el verano —gritó Chloe enojada.
—Sí —contestó Nathaniel cerrando los puños. Chloe trató de quitar su rostro de incomodidad e incredulidad.
— ¿Cómo sabes que vas a regresar? ¿Cómo sabes que no te vas a enamorar de alguna chica y vas a querer quedarte ahí? —los miedos de Chloe hallaron una forma de salir a la luz mientras sus lágrimas encontraban el camino hacia sus mejillas.
Nathaniel limpio algunas lágrimas de la mejilla derecha de Chloe y logro que ella le mirara. A pesar de tener las mejillas rojas y saladas, Nathaniel no pudo evitar encontrarla totalmente hermosa. La tomo por la barbilla y beso sus labios rosas con delicadeza. Chloe lo recibió gustosa y se colgó de su cuello demostrando lo mucho que el gesto le gustaba y le había ayudado.
La chica profundizó aún más el beso tomando por la solapa la chamarra de Nathaniel. El chico estaba muy nervioso, pero no quería ponerse a pensar en un momento como ese. Estaba decidido, como Chloe, a dejarse llevar por la situación y las sensaciones que la rubia despertaba en él. Sobre todo porque tenía que convencerse de que estaba haciendo las cosas de la forma correcta.
Nathaniel observo a la chica y no pudo evitar notarla más hermosa que nunca. Lo rosa de sus labios, lo profundo de sus ojos, la forma en como la ropa desacomodada le sentaba de forma exquisita y sus piernas que ya antes habían despertado las bajas pasiones del artista. Ella también le observo llena de felicidad y nerviosismo, Nathaniel no era un joven de musculatura increíble pero la forma en que su cuerpo se amoldaba perfectamente a los brazos de Chloe le hizo darse cuenta de cuanto deseaba estar así con él.
Chloe no era una experta en esto, pero su personalidad le permitía experimentar siempre. Enredó sus manos en el cabello de su novio y Nathaniel trató de contenerse por un momento. El sabor de la menta de la pasta de dientes se combinó perfectamente con el sabor del refresco de naranja. Sus manos bajaron hasta las torneadas piernas de su novia y se permitió apretar los bellos muslos de Chloe. La chica no se quedó atrás.
Con apuro y sin ninguna clase de tacto comenzó a desabrochar los botones de la chamarra que Nathaniel había escogido para la ocasión. Su típica playera roja no fue impedimento para que sus manos se aventuraran en su pecho. El beso terminó con respiraciones agitadas y con la sensación de que estaban por hacer algo muy estúpido. Pero crecer se trata de hacer cosas estúpidas.
—Chloe, Chloe, por favor, espera Chloe —llamó Nathaniel. Chloe se detuvo por un momento y observó temblorosa al chico.
—Si no quieres hacer esto, yo… —empezó a hablar la chica. Nathaniel lo interrumpió con un beso en sus labios.
—Quiero hacerlo, solo quiero estar seguro de que tú lo estás —la preocupación de Nathaniel venia directo desde su corazón, no deseaba que el amor de su vida acabara por arrepentirse de estar con él.
La respuesta de Chloe fue un llano y simple beso en los labios del pelirrojo. Pero para él no fue suficiente, convirtió aquel beso en aquella ansiosa necesidad que tenía por tenerla a su lado. Cuando Chloe rompió el beso tomo su mano y lo guio hasta la cama que esa noche compartirían. Ella sola se deshizo de su blusa quedándose solo en su bonito sostén negro. La rubia se dejó caer en la cama y sonrió de la forma más lasciva que podía. Nathaniel supo interpretar perfectamente esa mirada y sin pensarlo mucho se deslizó entre las piernas de la chica.
Nathaniel comenzó a besar todo pedazo de piel que Chloe le permitía. Chloe solo quería arrancarle la ropa, aunque eso no dejaba de hacer que temblara un poco. Nathaniel le beso el cuello y cuando la observó no se parecía mucho al chico tímido que Chloe estaba acostumbrada a ver. La joven rubia se puso roja, con sus manos se cubrió el rostro sensible a la mirada intensa de Nathaniel.
—No me mires así —pidió en un arranque de vergüenza poco común en ella.
—Eso es imposible —respondió el muchacho. Chloe bajo los brazos.
Inexperta como era no tenía idea de lo que estaba por pasar, a pesar de lo mucho que le hablaran de ello en la escuela. Nathaniel se despojó de su playera para hacerle las cosas más fáciles a Chloe. Al fin y al cabo no era muy agradable que solo uno de ellos estuviera expuesto. Tal vez era la forma en como lo habían educado que Nathaniel se sentía en la necesidad de llevar la delantera. Así fue como Chloe se dejó hacer. El chico recorrió aquellos lugares con los que nunca, hasta ese momento había soñado. Las clavículas, el abdomen, el ombligo, se deshizo de la falda de Chloe y cuando acabó con la última de las prendas de la chica, la cordura pareció regresara su cabeza, aunque la verdad es que solo fue un segundo que desapareció con rapidez.
El cuerpo de Nathaniel ya estaba listo para avanzar a lo siguiente. Lo cual fue muy obvio para Chloe y ella se deshizo del resto de la ropa de su novio. La chica nunca se había visto a sí misma como una persona pasiva, pero su cabeza no tenía la suficiente sangre fría para ser racional. Nathaniel no tuvo tiempo de pensar en que tanto subestimaban ese episodio de la vida de las personas cuando Chloe llamó su atención. No podía esperar más, Chloe en verdad necesitaba a Nathaniel.
—Creo que así será más fácil —dijo Chloe con un suspiro sensual.
Nathaniel apretó los muslos de su chica antes de que esta se dejara caer despacio. Un suspiro resbalo por sus labios. Lo que decían de qué dolía la primera vez era cierta, e incluso Chloe podía pensar que era un poco extraño. Pero tras un momento se abría sobrepuesto por completo al dolor. Para ella y para Nath todo resulto espectacular, la sensación de placer se extendió por sus cuerpos con rapidez. Los suspiros se convirtieron en gemidos mientras los movimientos se hacían más rítmicos con el tiempo. Nathaniel no podía más que deleitarse con la imagen de la chica sobre él. Era una imagen que lo seguiría el resto de su vida. Fue como si les hubieran arrancado toda la energía después de que la sensación de placer se extendiera por completo.
Chloe se veía mucho más feliz que nunca, era otra persona. Nathaniel también estaba lleno de felicidad y abrazo a la chica. Un simple beso fue suficiente para acabar con las fuerzas de ambos. Era una primera experiencia que nunca olvidarían. Se sonrieron, cerraron los ojos y durmieron el resto de la noche.
Pero ni los recuerdos ni el amor podían evitar que el tiempo pasara y lo inevitable sucediera. Chloe estaba muy triste cuando alcanzó a Nathaniel en el aeropuerto. Se despidió de él con un largo beso y por un segundo le recordó a esas imágenes viejas. Solo que Nathaniel no iba a la guerra, iba a Marsella a asegurar su futuro. Chloe no sabía que iba a hacer en dos meses de verano sin su novio. Ya buscaría en que entretenerse. Pensar en Nathaniel era una buena opción.
—Te veré al terminar las vacaciones —dijo Nathaniel abrazando a Chloe.
—Perfecto —contesto Chloe reprimiendo el llanto—. Solo no te dejes crecer la barba.
Y entonces Nathaniel se fue. Chloe no dejo el aeropuerto hasta después de unas horas. Cuando se subió a la limusina de su madre esta tenia las mejillas rojas y el maquillaje corrido. Se veía igual de miserable que las últimas semanas. De repente se dio cuenta que se sentía muy sola. El recuerdo de su padre voló por un segundo en su cabeza.
—Pareces muy triste —dijo Diana Burgeois a su hija cuando esta subió a la limusina.
—Tú te ves muy calmada con la muerte de mi papá —dijo Chloe. Diana no contesto.
Diana tenía sus dudas sobre el futuro de su hija. Claro que por derecho establecido en el testamento de André el hotel era de Chloe, pero ella no estaba lista para hacerse cargo del mismo. Un par de semanas más a cargo le darían la oportunidad de tomar decisiones sobre donde estudiar y como hacer el resto de su vida. Pero de algo Diana estaba segura y es que aquel pseudo-artista no tenía cavidad en el futuro de su única hija. Con él fuera sería más sencillo sacar a Nathaniel del corazón de Chloe. ¡Oh! Los planes de Diana aun no acababan. Solo estaban por comenzar.
Una noche loca para pasarla contigo
Holiwis Miraculers! Me tardé un poco más de lo esperado en subir este capítulo, y es que la verdad no estoy segura de que me haya quedado como a mi me gusta. Aún así espero que lo hayan disfrutado.
En fin. No olviden dejar reviews, sugerencias, comentarios, cualquier cosa que se les ocurra sobre la historia se les agradece. Y como compensación por lo que se tardó este capítulo les regalo el nombre del siguiente capítulo, para que saquen sus conclusiones.
El nombre del siguiente capítulo es: Hubo una tormenta.
¿De qué creen que va a tratar? Bye bye. Los amo a todos.
