Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.
La Princesa y el Artista
Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.
La muerte no discrimina
Durante unos segundos Adrien sintió la cabeza darle miles de vueltas. En definitiva, no estaba en todas sus capacidades mentales y ello le estaba pasando factura. Cuando alzó la vista lo único que pudo distinguir fue la silueta de un hombre alto que lo observaba, casi pudo reconocer el rostro de su gran enemigo antes de que no pudiera seguir teniéndolos abiertos. Su inconciencia, sin embargo, no duro demasiado tiempo más. Cuando BrokenHeart observo al héroe gatuno no tardo nada en alzarlo del piso con sus poderes, estaba realmente enojada. Chat Noir intento zafarse del agarre de la joven, sabiendo que se trataba de su novia y que debía de tener cuidado.
Ladybug logro levantarse para ver a la joven akumatizada apunto de congelar el corazón de su compañero y gran amor. No tardó nada en tomar su yo-yo para detener el ataque. BrokenHeart sintió su mano atrapada entre la cuerda del yo-yo y sintió como se extendía el coraje por todo su cuerpo. Soltó a Adrien en ese momento y lanzo un rayo congelante hacia la heroína golpeándola en medio del estómago. Chat Noir observó aquello sintiendo la impotencia creciendo en su interior. Supuso que Ladybug ya se encontraba congelada y aunque se sentía terrible por la decisión que acababa de tomar sabía que era necesario romper el corazón de su novia para liberar al akuma y salvar a su antiguo amor.
BrokenHeart giro a observarlo solo para recibir un puñetazo en el estómago. Chat Noir estaba visiblemente enojado, aunque había otras emociones en su rostro que no lograba reconocer. Tal vez se trataban de los sentimientos que aun guardaba por su compañera de batalla, o quizás eran los recuerdos que tenía con Aurore. BrokenHeart le observo con una sonrisa cínica en el rostro, como si eso era lo que estaba buscando. Sin embargo, ninguno de ellos sabía que Ladybug no se encontraba tan mal.
La joven heroína no se había congelado, quizá porque su corazón ya se sentía como un gran copo de nieve. Aparentemente, había casos donde su poder no funcionaba. Cuando la joven Marinette se levantó del suelo tras haberse golpeado con la pared medio destruida por la explosión, sus heridas llamaron su atención; no solo tenía moretones por todas las piernas y brazos, estaba bastante segura de que algo se había roto en su interior. Un poco de sangre salió de su boca cuando tosió por el dolor de garganta. Casi sintió su cuerpo desmayarse por la impresión, al fin y al cabo, nunca había visto sangre en su vida.
— ¿Por qué haces esto? —Marinette alcanzó a escuchar una voz la cual reconoció instantáneamente — ¿qué ganas si haces todo esto? ¿Para qué? Eres una persona maravillosa, ¿por qué demonios te dejaste manipular por una persona como Hawkmoth.
Ladybug camino con dificultad para poder observarlo mejor. Chat Noir se veía cansado, mucho más de lo que alguna vez lo había visto, y eso hizo que su corazón se estrujara. Sentía que todo esto era su culpa. Aurore no pareció escucharlo pues comenzó a intentar congelarlo sin rastro de remordimiento en su semblante. En cierta forma, Ladybug creyó que no era capaz de reconocer a su novio (como todas las personas de París) y por ello estaba siguiendo las órdenes de Hawkmoth.
—¡Habla, Aurore! Con un carajo ¡di algo! —gritó Chat Noir después de esquivar una patada de su novia.
BrokenHeart se detuvo en ese momento, saliendo de su estado de trance y observándolo con dolor en los ojos. Ladybug se escondió preparándose para atacar y derribar a su enemiga temporal en lo que encontraba su yo-yo y la sanaba de sus malos sentimientos. Lo que sucedió a continuación la dejó en shock, sin poder moverse siquiera.
—Porque quiero que me quieras solo a mí, y no me puedes querer mientras Ladybug sea parte de tu vida —gritó enojada por la interrupción. Deseaba con todo su corazón que el corazón de su novio fuera tan frío que rechazará rotundamente a su vieja mejor amiga. Claro, su enojo le impedía ver que así tampoco la podría amar a ella.
—¿Cómo puedo amarte si no soy yo mismo? —el cuestionamiento de Chat fue casi suficiente para que Aurore bajara la guardia.
—Pero siendo tú mismo, no me amarás —reclamó BrokenHeart, parecía que el indicio de que Aurore estaba ahí dentro se había esfumado.
—Yo no diría eso —las palabras de Chat Noir, viniendo desde lo más profundo del corazón humano de Adrien, descongelaron el corazón de Aurore y congelaron a Ladybug.
De repente, todo se quedó en silencio, sus oídos se . El aleteo lento de una mariposa hizo que los héroes salieran de su estupor momentáneo. Ladybug estaba impactada por las palabras de Chat Noir, más que nada dado que no entendía el significado de las mismas. Todo sonaba muy extraño en su mente haciendo que todo se sintiera como un sueño, apenas pudo reaccionar cuando vio al akuma, aunque no logró alcanzarlo antes de que saliera por el gran hueco que la explosión había dejado a en la fachada de la fábrica.
El cuerpo inerte de Aurore, ahora sin su forma akumatizada, se desplomó sobre la plataforma a pocos segundos de caerse. Chat Noir se lanzó para intentar atraparla en vilo, lo único que logró fue verla caer hasta el suelo de la fábrica con el brillo en sus ojos apagándose poco a poco.
Fuera de la fábrica explotada las cosas no iban mucho mejor. La calle no estaba vacía al momento de la explosión, así que había una gran cantidad de heridos. Pronto la calle se había llenado de automóviles privados y algunas ambulancias privadas, las personas sacaban de entre escombros y fuegos descontrolados a sus familiares. Algunos estaban con heridas menores y podían desplazarse con lentitud. Las cosas no eran así para la mayoría así que cuando Chloe llegó al lugar encontró a mucha gente esperando ambulancias o a un buen samaritano que los llevara al hospital.
Chloe quería pensar que ella lo haría, si no estuviera tan preocupada y dolida por las nulas noticias de Nathaniel. Se bajó del auto apenas preocupándole poner seguros en el mismo esperando que no se lo robaran en medio del caos. Y comenzó a buscar, el problema es que no tenía la más mínima idea de donde se encontraba.
Una señora muy joven salió corriendo por la puerta de un edificio con un bebé en brazos, Chloe ni siquiera pudo acercársele cuando se subió a una camioneta que pasaba por ahí. Para la suerte de la rubia, no tomo demasiado tiempo ver a su querida amiga ser levantada con dificultad por un joven pelirrojo. Se escondían detrás de un automóvil que se había volteado con la onda expansiva.
Chloe corrió buscando ayudarlos. Cuando llegó encontró una escena que no esperaba y que la dejo en shock durante un momento. Su mejor amiga apenas podía respirar, con su pantalón y blusa manchados por completo de sangre, Chloe fue consciente de que debían llevarla al hospital con urgencia. Ni siquiera se preocupó por saludar apropiadamente. Sabrina la reconoció al instante y acepto la ayuda en unos segundos. Nathaniel estaba mucho más preocupado por la pelirroja que por su propia salud, en especial, no dejaba de pensar en sus palabras de hace tan solo unos momentos.
Con dificultad y entre el desastre llegaron al vehículo. Mientras Nathaniel y Sabrina intentaban entrar al automóvil, Chloe observo alrededor. Sin duda, esta sería recordada como una tragedia para los habitantes de París.
Nathaniel no tenía la más mínima idea de primeros auxilios, realmente ni siquiera curar una pequeña herida podía. Aun así, tenía las manos apretando la herida de Sabrina buscando detener la hemorragia. En momentos como esos no importaba mucho que tanto estaba invadiendo el espacio personal de la pelirroja, más bien importaba que la herida transversal de su muslo no se abriera más. Sabrina apenas podía mantener los ojos abiertos y aunque sería los más humano dejarla dormir, ambos sabían que quizá no era la mejor opción. Chloe se aseguró que ambos estuvieran dentro del automóvil antes de arrancar.
—¿Qué sucedió? —preguntó la rubia prendiendo el automóvil. Sorteo un poco de obstáculos para entrar a la calle, intentando recordar hacia donde se encontraba el hospital más cercano.
—Una explosión —respondió Nathaniel con voz fuerte, estaba tan asustado que no se dio cuenta de lo estúpido que sonaba.
—Eso ya lo sé —gritó Chloe en respuesta. Por el retrovisor podía ver como el chico del que estaba enamorada apretaba con todo su peso una gran herida en el muslo de su mejor amiga haciendo que ella se quejara por el dolor. Quizá no era la mejor opción, pero lo más lógico parecía no dejar que la sangre saliera de su cuerpo.
—Lo siento, lo siento —dijo Nathaniel con preocupación en la voz mientras apretaba la herida aún más — es solo que no sé qué hacer.
—Fue Gabriel Agreste —dijo Sabrina tras dar un grito por el dolor, su voz soplada demostraba toda la ansiedad que tenía en ese momento — el señor Agreste es Hawkmoth.
—Creo que está delirando —comentó Nathaniel
—No estoy delirando, en verdad Hawkmoth es Gabriel Agreste —gritó Sabrina evidenciando su dolor —y tenemos que decirles a Ladybug y Chat Noir.
—Primero vamos a llegar al hospital —respondió Chloe tratando de concentrarse en la calle.
—¡No! Tengo que decirle a Ladybug que Hawkmoth es Gabriel Agreste — Sabrina intento levantarse para hacer que Chloe girará, Nathaniel fue empujado por el movimiento y en pocos segundos los sillones comenzaron a llenarse de sangre.
Nathaniel empujo a la pelirroja sobre los asientos con un ruido que espanto a Chloe, Nathaniel tenia lo que parecía pedazos de tela con los que había estado haciendo presión. Chloe se dio cuenta rápidamente de que este ya estaba demasiado húmedo. No había mayor muestra de amor por parte de Chloe que el romper un pedazo de su blusa para que Nathaniel pudiese seguir intentando mantener viva a su mejor amiga. Las lágrimas ya habían corrido todo su maquillaje cuando estaciono el automóvil y se giró a ver a su mejor amiga.
Sabrina la observó sintiéndose dolida por ver a la rubia llorar de aquella manera. Chloe tomo sus manos entre las cuyas, suplicando a Dios como no había hecho desde la muerte de su padre. Acerco el rostro al de la pelirroja depositando un beso en su frente, intentando calmar a Sabrina y de paso calmarse a ella misma.
—Déjame llevarte al hospital para que te salven —suplicó con la voz entre cortada —prometo que yo misma iré hasta donde están Ladybug y Chat Noir y los llevaré a donde Hawkmoth, yo misma lo haré. Déjame llevarte a que te ayuden.
Nathaniel no creía lo que veía. Sabía que ellas eran muy cercanas, que se querían muchísimo. Pero ahora mismo, Chloe no solo quería demostrar que había cambiado con el tiempo y que la quería. Realmente parecía que se acababa de despedir de su mejor amiga, de una de las personas más importantes de su vida. Quizá en alguna parte de su corazón, Chloe sentía que Sabrina no saldría bien de esta. Deseaba salvarla con todo su corazón, que ella estuviera bien y poder volver a platicar en aquellas pijamas en el hotel. Así que volvió a darle un beso en ambas mejillas antes de soltar sus manos.
Nathaniel no pudo evitar sonreír con melancolía. Estaba feliz porque era en este momento tan crítico, cuando más se notaba el amor que se tenían mutuamente. En definitiva, tenían que asegurarse que Sabrina saliera viva de ese día.
—Está bien —respondió Sabrina —diles que se fue hacia la casa de los Agreste.
Chloe asintió y regreso al asiento del conductor limpiándose las lágrimas. No eran las mejores condiciones para manejar, pero aquellas no eras las mejores circunstancias en las cuales estar. Volvió a encender el auto para arrancar, sorteando entre los autos y pensando que usaría todas sus influencias para refundir a Hawkmoth, fuese quien fuese, en el peor rincón que existía en el mundo.
Ya habían abandonado desde hacía un buen rato la zona afectada por la explosión y los policías estaban evacuando a las personas no afectadas. A decir verdad, la ciudad no tenía una forma de responder a un ataque como esos. Habían pasado muchos años confiando ciegamente en Ladybug y Chat Noir, quienes ahora parecían haber fallado. La policía y el gobierno no tenían la más mínima idea de que estaba sucediendo en aquella parte de la ciudad. Aun con esos pensamientos en mente, Chloe siguió hacia el hospital.
Pronto Chloe se aseguró de llegar hasta la puerta de emergencias de un hospital privado donde atenderían a su mejor amiga de la mejor manera. Chloe grito hacia los médicos de urgencias haciendo que pronto un par de paramédicos llegaran a asistirlos.
—Estuvo en la onda expansiva de la explosión — explicó Nathaniel mientras veía a los médicos ingresarla al edificio.
Otra doctora muy joven se acercó al par, dándose cuenta que tampoco estaban en buenas condiciones.
—¿Alguno de ustedes también estuvo en el radio de la onda expansiva? —preguntó la doctora por precaución.
—Yo —se apresuró a contestar Nathaniel.
Chloe le observó estupefacta, pues creía que él se encontraba lejos de la explosión cuando esta sucedió. Nathaniel le había mentido, no quería que Chloe se preocupara con él cuando hablaron por teléfono. Deseaba que ella estuviera tranquila aun cuando él acabara de encontrar a Sabrina después de que la explosión lo hubiese aventado unos metros al frente. El dolor había desaparecido hacia un momento, pero Nathaniel era consiente que no estaba bien.
—Debemos de revisarte, puedes tener heridas internas — dijo tomándole del brazo.
Chloe quiso decirle que se había estado moviendo y respondiendo con normalidad, cuando el artista pelirrojo cayo desmayado al suelo. Los doctores dirían que se debía a una cantidad exagerada de adrenalina en su cuerpo que no les permitió a sus heridas comenzar a manifestarse. Chloe solo observo a los médicos llevárselo del área de urgencias y llenarla de preguntas que no sabía responder.
Chloe estuvo a solo unos segundos de lanzarse al suelo para dejarse llevar por la impotencia. Pero pronto, la promesa que acababa de hacer a su mejor amiga la hizo levantarse. Entró en el automóvil, tomo el móvil y mientras regresaba a la zona de la explosión, llamo a la madre de la Nathaniel y al padre de Sabrina para informarles donde estaban. Ahora su vida solo quedaba en las manos de los doctores y a ella, le tocaba hacer realidad su promesa y encontrar a quien le había hecho todo aquello a sus seres queridos.
Cuando llego ya no encontró a la gente tratando de huir, más bien se encontraba solitario. A lo lejos vio la fábrica destruida y una silueta cargando algo. Para el momento en que ya se encontraba cerca pudo distinguir que se trataba de Chat Noir cargando a Aurore, Ladybug se encontraba unos pasos atrás tratando de observar a la joven novia del héroe gatuno.
—¿Crees que se encuentre bien? —preguntó Ladybug acercándose a tocar el rostro pálido de Aurore. Sus manos se dirigieron rápidamente al cuello de la chica recordando sus clases de primeros auxilios de hacía muchos años—. Tiene pulso.
Chat Noir suspiro. De repente el cansancio invadió su cuerpo y acabo arrodillado mientras abrazaba el cuerpo de su novia.
—Quizá debamos llevarla al hospital —sugirió Ladybug tocando el hombro de su compañero de batallas.
Solo una hora antes, Marinette le había pedido un beso para intentar dejarlo ir. Ahora, lo veía llorar sintiendo su estómago revolverse. Quería que Aurore se salvará solo para que Adrien no volviera a llorar de esa forma, que abriera sus ojos y se abalanzara sobre los labios de su exnovio, aun si eso le partía el corazón.
Los frenos del automóvil de Chloe habían estado funcionando intermitente desde el inicio de aquella locura, haciendo que la rubia se sintiera tranquila. Ello hizo que cuando piso el freno este se trabo y Chloe intentará apagar el vehículo lo más pronto posible. Sin embargo, Chloe acabo a un costado de la fábrica a punto de chocar con la pared. Quizá la suerte todavía estaba de su lado.
Ladybug y Chat Noir vieron bajar a la rubia del automóvil, parecía menos niña rica que nunca. Chloe tosió antes de acercarse corriendo a los héroes.
—Debo llevarlos a la mansión Agreste —dijo Chloe, su voz se escuchaba sumamente alterada.
—¿Qué? —preguntó Chat Noir alertado.
—Tengo un testigo, está segura de que Gabriel Agreste es Hawkmoth —dijo tomando a Ladybug del brazo, recordando por un segundo que ella fue su mayor fan en algún momento.
—¿Cómo sabes eso? —cuestiono Ladybug.
—Solo créanme, alguien que está a punto de morir no miente —solo hasta ese momento, Chloe se dio cuenta de la realidad.
Ella no tenía que estar ahí, debía estar con su mejor amiga, a su lado si es que le pasaba algo. Pero su maldito cambio de corazón del último año la tenía cumpliendo una estúpida promesa y buscando ayudar a los héroes de París que en ese momento le parecían lo más inútil del mundo. Así que con algo de enojo en el rostro tomo a Ladybug del brazo y la jalo tomando rumbo hacia la mansión Agreste.
Ladybug se soltó rápidamente volteando a ver a Chat Noir quien no la seguía. Adrien no entendía nada y en su cabeza Aurore era todo lo que revoloteaba.
—Tenemos que llevar a Aurore al hospital —suspiro Chat Noir.
Chloe bufo frustrada.
—Su trabajo es encontrar al responsable de todo esto — gritó encarándolos — tenemos que llegar a la mansión Agreste antes de que Hawkmoth le haga daño a otra persona, ¿qué tal si Adrien está en peligro?
Ladybug y Chat Noir se dieron cuenta de lo que estaba pasando. No se habían dado cuenta de lo que significaba para Chloe todo aquello, estaba preocupada por sus amigos y aun así se encontraba ahí con ellos intentando ayudarlos. Chat Noir se levantó con Aurore aun en brazos y se acercó a su amiga de la infancia. Ninguno se había dado cuenta de que el tiempo de su transformación estaba por acabar así que les cayó por sorpresa cuando Adrien apareció frente a sus ojos.
Ladybug tomo entre sus manos a un cansado Plagg, mientras Chloe se quedaba quieta por la repentina revelación.
—Si estás segura de que mi padre es Hawkmoth —dijo —dime cómo vamos a atraparlo.
Chloe nunca creyó tener aquella responsabilidad en sus manos alguna vez así que observo a su amigo de la infancia y supo que ahora debía de poner en practica todo lo que había aprendido en el último año sobre sí misma. Pronto los tres jóvenes tenían en mente un plan arriesgado pero sólido para acabar con todo aquel desastre.
—Entonces vamos a hacer esto —dijo Ladybug observando a la rubia. Nunca creyó sentirse feliz de hacer equipo con la hija del exalcalde de París, pero realmente no tenía otra opción y Chloe parecía alguien diferente.
—Tu lleva a Aurore al hospital, nosotros nos adelantaremos a mi casa —explicó Adrien antes de tomar a Plagg de entre las manos de su compañera heroína.
Chat Noir y Chloe comenzaron a correr hacia la mansión, puesto que el automóvil de la rubia no estaba en condiciones. Ladybug mantuvo su transformación solo unos segundos más aun cargando el cuerpo inconsciente de Aurore. Una vez como Marinette, Tikki se dispuso a introducirse en su bolsa para comer unas pocas de las galletas que su dueña guardaba.
Le costó bastante llegar hasta donde los policías se encontraban, pero en cuanto lo hizo algunos policías se acercaron corriendo para ayudarla. Cuando una ambulancia cercana llegó para llevársela a un hospital, Marinette pregunto a Tikki si estaba lista. Era un día de muchas revelaciones al fin y al cabo así que se convirtió en la heroína antes de usar su yo-yo para salir de ahí.
Una de las televisoras que cubrían la noticia alcanzo a grabarlo todo.
Adrien entró a su casa con tranquilidad, estaba en silencio debido a que todo el accidente había sucedido en una parte totalmente diferente de la ciudad. Era extraño estar en un lugar tan silencioso cuando acababa de estar en un peligro tan fuerte. Le dolía el cuerpo sabiendo que probablemente estaba lastimado por la explosión. Entró rápidamente en la cocina tomo un pedazo de queso y se lo dio a Plagg.
Logró escuchar unos pasos lentos sabiendo que el plan comenzaba a ponerse en marcha. Así que con Plagg en su bolsillo, se paró en frente de la escalera y gritó el nombre de su padre. Para su suerte, Gabriel salió de su oficina y lo observo con cierta felicidad en el rostro al verlo bien. Adrien quiso gritarle que lo odiaba, aunque no estaba seguro de ello.
—¿Estas bien, Adrien? He escuchado las noticias y creí que podías estar en peligro —dijo Gabriel, Adrien no le creyó.
—Creo que estoy más en peligro en esta casa, que en la calle —desafió Adrien.
—¿Qué? —preguntó Gabriel, comenzaba a sospechar que pasaba.
En unos segundos, Adrien se encontraba usando el traje de Chat Noir y corriendo hacia su habitación. Pronto, todo tuvo sentido para Gabriel haciendo que se transformara para seguirlo. Quizá si le explicaba porque lo había hecho...
Cuando llegó a la habitación de Adrien, todo sucedió muy rápido. Una figura conocida se encontraba en el borde de la ventana, la figura dio un paso hacia atrás, Hawkmoth se adelantó hacia la ventana solo para verse envuelto en una descarga eléctrica. Y así, tan fácil como era ponerse un broche y esperar a que alguien se enojara, la lucha de años contra el mal se acabó.
Marinette y Adrien siempre habían imaginado el final de su vida de héroes como la más grande batalla jamás vivida. Pero ahora, solo podían agradecer por el final más anticlimático que pudiesen tener. Ambos se acercaron uno al otro para felicitarse mutuamente cuando el grito ahogado de una mujer los alerto. Al parecer, el mal estaba dispuesto a pelear hasta el último segundo.
Las sirenas de las patrullas de los policías se podían escuchar por todas las calles de la ciudad. Dentro del hospital, los heridos luchaban por sus vidas. Los amigos de Marinette y Adrien se enteraban de sus identidades por las noticias de la sala de espera. La prensa estaba en la casa de los Agreste cuando los héroes aparecieron llenos de heridas, sangre y sudor mostrando las mayores sonrisas aliviadas. Las cámaras enfocaron a los policías entrando en la casa y a las ambulancias revisando a los héroes. Nadie sabía cómo era que todo había acabado así y cientos de preguntas rondaban por la mente de todos los presentes.
Una persona se unió a ellos en silencio. Nadie noto su presencia en medio de todos los familiares y amigos de los heridos. Se sentó cerca de la señora Kurtzberg quien tampoco la notó. Alya hablaba por teléfono tratando de encontrar a sus amigos, necesitaba saber si alguien estaba tan sorprendida como ella por todo lo que había pasado aquel día. El señor Raincomprix intentaba comunicarse con su unidad, no dejaba de disculparse por no estar ahí para ayudar a su gente. Una mujer tranquilizaba a otros jóvenes quienes no dejaban de repetir histéricos un montón de incoherencias.
Un médico de urgencias se acercó a las personas del lugar se le notaba cansado. Llamó a los familiares de una persona, aun así, todos los presentes estuvieron atentos a las noticias.
—Lo siento mucho —dijo con remordimiento en la voz —acaba de fallecer, ¿quieren entrar a despedirse?
Alguien comenzó a llorar de forma desconsolada.
La muerte no discrimina; le llega a santos y a pecadores
Hace ya un tiempo que no me pasaba por aquí. Juro que no fue por mala intención, sucedieron muchas cosas en estos últimos meses en mi vida y la verdad no me sentía con ánimos de continuar nada. Además, tuve problemas para pensar en que final darle a esta historia. Sé que es muy probable que una cantidad mínima de personas lean esta actualización, puesto que a pasado mucho tiempo y seguro ya la han olvidado o dejado de leer sobre MLB. Sepan que lo entiendo (aunque si no lo leen nunca lo van a saber) porque ha mí me ha pasado lo mismo en otras ocasiones. El punto es que he regresado para darles un merecido final. El siguiente capítulo ya es el último y estoy por la mitad del escrito así que espero poder subirlo en unas cuantas semanas. Besos e inmensas gracias a los que se quedaron.
