lDisclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de está historia si es mía.


La Princesa y el Artista

Chloe es la princesa del "YO" y del drama. Eso nadie lo podía negar, incluso tratando de mejorar su actitud, Chloe nunca dejaría de ser una Queen Bee. Y todos estaban seguros de eso. El problema es que la chica rubia está decidida a que puede ser más de lo que ellos creen. Y cierto artista pelirrojo no puede esperar a comprobarlo. Al fin y al cabo, a él le gustan las cosas bellas y debía de aceptar que Chloe era muy bonita. Las princesas y los artistas no deben estar juntos, ¿cierto? Bueno, ni Nathaniel ni Chloe se piensan rendir.


Para construir algo nuevo (a modo de epilogo)

Con el tiempo, el dolor comenzó a disminuir. Aun tenia días difíciles y las noticias no dejaban de recordarlo cada cierto tiempo. Las actualizaciones sobre el juicio del Señor Agreste, las especulaciones de la gente sobre ello y la presencia de Diana habían hecho que la mente de Chloe se mantuviera siempre ocupada en algo. Especialmente cuando decidió tomar clases en línea de administración, si realmente quería hacerse cargo del hotel debía dejar de creer que lo sabía todo y empezar a cultivarse.

Su relación con Nathaniel se sentía un poco complicada, algo en lo que pensaba cuando tenía el tiempo. Además, todos los acontecimientos en la vida de sus amigos la hicieron comenzar a preguntarse si en verdad todo había acabado. Empezando por Lila quién no dejaba de quejarse por teléfono de lo estirados y aburridos que eran la familia de Jesse. Al menos estaba comenzando sus estudios en actuación de la mejor manera, aun con el visto malo de la familia de su novio. Chloe no había dejado de decirle que se lo había advertido.

Juleka también había encontrado la manera de inmiscuirla en sus problemas. Aunque no estaba ahí siempre, las pocas conversaciones que tenían de vez en cuando acerca de su trabajo de medio tiempo con Adrien la dejaban exhausta. Al parecer, no tenía la más mínima idea de lo que implicaba ser modelo profesional. Hablando de Adrien, su relación con él había comenzado a restablecerse, o al menos eso parecía en especial cuando hablaba sobre la situación con Marinette, sus identidades secretas y la salud de Aurore. Por momentos, Chloe no era capaz de sentirse segura ni de la existencia de su propia sombra.

Por ello, aquellos pequeños momentos de soledad se habían vuelto tan preciados, y quizá eso había hecho que su terapia se convirtiera en una actividad que de hecho había comenzado a disfrutar. Se sentí un poco más segura entre aquellas cuatro paredes del consultorio.

—Hace más de dos años que empezamos esta terapia Chloe —dijo Lizzie Grand, su terapeuta sacándola de su momentáneo momento de reflexión—y creo que tus objetivos desde el principio han cambiado.

Chloe la observó y hasta ese momento se dio cuenta de los hoyuelos de la mujer. Realmente nunca le había puesto atención, tan concentrada se encontraba en sus propios problemas que nunca se dedicó a observar a su alrededor. Nunca se dio cuenta de eso.

—¿No es algo obvio? Cambié mucho en este tiempo —aseguró, ahora podía observarlo.

Lizzie Grand asintió antes de preguntar.

—¿Estás segura de ello? —su expresión era de afirmación, pero Chloe se sintió de repente por completo insegura —. La mayoría de las personas que dicen haber cambiado no lo han hecho.

Chloe lo reflexiono durante un momento.

—Sí, al menos eso creo —confesó, en realidad tenía muchas dudas sobre si misma en ese momento—sé qué hace un año hubiese reaccionado de una manera distinta a todo lo que sucedió.

—¿De qué manera lo hubieras hecho en ese entonces? —cuestiono la terapeuta.

Chloe no pudo evitar recordar su conversación con Adrien de hacía tres meses tras el funeral de Sabrina.

—Creo que hubiese culpado a Marinette y a Adrien y a Nathaniel —comentó observando a la mujer a los ojos. En sus pupilas se notaba cierta furia contenida y Lizzie se preguntó hacía quién estaba dirigida—pero, ahora me siento culpable por ellos.

Aquello fue una sorpresa incluso para Chloe.

—¿Qué te hace sentir culpable? —preguntó, francamente interesada por el cambio de sentimientos de la rubia.

—Todo —admitió Chloe extendiendo los brazos. Lizzie la observó, y fue entonces que Chloe recordó que debía dejar de ser tan dramática y de exagerar. Así que bajo los brazos y suspiró recordando que era lo que realmente la había hecho sentir culpable—bueno, no todo. El otro día vi que siguieron a Marinette y Adrien los de la televisión y pensé que era mi culpa de alguna forma.

—¿Por qué sería tu culpa? —el cambio de pensamiento que estaba teniendo Chloe comenzaba a tener sentido, aun así, quería asegurarse de que sus conjeturas eran correctas.

—El otro día le confesé a Diana que yo tenía de mi parte a Adrien y por tanto también a Chat Noir; esperaba que eso hiciera que me dejará en paz —comentó Chloe, la escena la tenía grabada vívidamente en sus recuerdos—pero no fue así. Me disculpe con Adrien, pero él dice que no es mi culpa pues había muchos testigos que habían dicho lo mismo.

Diana había estado sobre ella desde que se le opuso el día del funeral. El desfile de abogados no había parado y en ocasiones era molesto, pues interrumpía en los momentos más inoportunos. Había aparecido durante una cita con Nathaniel, cuando estaba arreglando pendientes en el hotel, cuando intentaba concentrarse en sus clases en línea, cuando estaba desesperada por ir a dormir después de un día agotador de trabajo.

—Creo que la respuesta es muy clara —susurro la terapeuta para ella misma. Solo hacía falta que Chloe se diera cuenta de la verdad de lo estaba sucediendo.

—También hay otra cosa —siguió la rubia pensando en el último gran problema que estaba rondando en su mente—ayer descubrí algo importante.

Chloe se tronó los dedos antes de continuar, una manía que había comenzado a adquirir recientemente con todo el estrés que estaba pasando. Se lo pensó un segundo antes de continuar pues no estaba muy segura de sus sentimientos en cuanto al tema. Al final recordó que la razón por la que iba cada dos semanas a encerrarse una hora con esa mujer era precisamente para que ella le ayudara a aclarar sus pensamientos. Así era más sencillo antes de tomar decisiones. Antes de que Lizzie pudiese animarla a continuar, Chloe siguió hablando.

—Al parecer Nathaniel tenía una propuesta de trabajo por parte de uno de sus profesores, parece que esas propuestas son muy comunes, ha mejorado en su técnica con los años y se esfuerza todos los días para sobresalir entre todos sus compañeros, incluso empezó a ser mucho más sociable; parece que quiere hacerse de conexiones para poder trabajar en buenos lugares. Lo entiendo, es algo que tiene que hacer. Por eso me asusté cuando supe que la rechazó, me refiero a que no hay razón obvia por la que no viajaría a china durante un semestre: un trabajo como asistente de curador de un gran museo no se consigue fácilmente —explicó Chloe con calma y deteniéndose en los puntos importantes.

Chloe deseaba que su terapeuta entendiera lo que había sucedido.

—Sabes porque lo rechazo —aseguró Lizzie, podía sentir que era esa la razón por la que Chloe encontraba aquel suceso tan importante.

—Sí, lo sé—confirmo Chloe, aun cuando intuía que lo que había dicho su terapeuta no era una pregunta— cuando lo enfrente sobre esto me dijo que no podía separarse de mí. Dijo que le preocupaba lo que pasaría si él se fuera porque la última vez que nos separamos, Diana logró que nos rompiéramos el corazón mutuamente. Dijo que sí el desaparecía especialmente yéndose tan lejos cosas muy terribles podrían sucedernos y que solamente podíamos superar todo lo malo estando juntos. Dijo...

Chloe se interrumpió a si misma al llegar a ese punto. Era obvio que ese último punto era el que la tenía así.

—Algo te preocupa especialmente de esa conversación —señalo la terapeuta animándola a continuar. No la obligaría, si no se sentía preparada, pero parecía algo sumamente importante para ella.

—Sí —confesó Chloe suspirando con cierto remordimiento dentro de ella—él dijo que mientras yo siguiera viviendo en París, él nunca se iría de aquí sin importar a donde el destino y su sueño lo quisieran llevar.

Ambas se quedaron en silencio durante un momento, Chloe reflexionando sobre sus pensamientos acerca de la extraña confesión.

—Al principio se sintió como un gran gesto de amor, pero ahora...

Era obvio que eso había cambiado.

—¿Qué te hizo cambiar de opinión? — cuestionó Lizzie.

Parecía que por fin estaban llegando al punto importante.

—Cuando estaba en Londres con Jesse, Sabrina me llamó y me hizo prometerle que volvería a París y que viviríamos juntas en el hotel —explicó Chloe, quizá evadiendo un poco que la había hecho cambiar de opinión sobre aquel gran gesto de amor—la verdad es que volví a París por ella, no por Nathaniel.

—Y ahora, ella ya no está —estableció Lizzie con delicadeza.
Chloe asintió, aun dolía pensar en ello, pero el tiempo comenzaba a dejarla asimilarlo.

—Sí —acepto Chloe pensando en las implicaciones de ello—aun así, no quiero irme. Quiero estar aquí y me da miedo lo que puede suceder con Nathaniel si es él quién renuncia a sus sueños.

Lizzie Grand, se recargo en su silla mientras observaba a su cliente reflexionar en silencio. Sus suposiciones eran correctas y no pudo evitar observar la ironía en la situación. Los objetivos de Chloe al comienzo de la terapia eran claros, no dejar que la presencia de su madre le quitara la atención de su padre. Ahora, parecía querer dejar de ser importante.

La chica que siempre había querido y se había sentido el centro del mundo, la reina del drama que exageraba cada situación para que fuese acerca de ella, la que se sentía afectada porque ya no estaba en control de todo lo que quería tener, la que desea desesperadamente sentarse en su trono de princesa del mundo (o al menos de París) había cambiado. Ahora, esa misma chica, sentía el peso de que otras personas giraran en torno de ella. Incluso, en la sensación que tenía de ser una princesa, se sentía responsable de las desgracias de otros. era, sin duda, una evolución que no había esperado pero que parecía razonable con todo lo que había vivido en los últimos tiempos.

—No sé qué hacer —confesó Chloe.

Lizzie no lo creyó.

—Yo creo que realmente si lo sabes, ¿no es así? —cuestionó.

—Quizá sí —acepto la chica.

Lizzie entonces supo que aquella chica ya tenía la respuesta que buscaba, y que no era de su agrado. Si de verdad estuviera en blanco, sin saber qué hacer, hubiese insistido en ello. Pero no lo hizo.

Al parecer aun había mucho que contar sobre aquella princesa y su artista.

—¿Y lo vas a hacer? —cuestionó Lizzie.

Chloe simplemente suspiro y con aquella postura que tomo en ese justo momento, con la determinación en el rostro y los ojos cristalinos, se convirtió en la reina que debía de ser.

Para construir algo nuevo se necesita romper todo lo viejo


¡HOLA!

Y con esto, ahora sí, se ha terminado "La Princesa y el Artista".

Si quieren ver los regalitos que me hicieron por este fic, pueden pasarse por el ultimo capitulo en Wattpad.

P.D. Algún día haré la secuela.