Gracias por sus reviews los aprecio mucho.
Espero disfruten el capitulo d hoy.
En este capi les recomiendo que pongan una canción.
Es Avril Lavingne (Alice en el país de las maravillas) les dejo el link en mi perfil, pónganlo cuando les indique para que disfruten como se debe.
La foto de lo que conducir Isabella también estará en el perfil.
Ahora el capi
ISABELA POV.
Me baje del auto y el chofer me ayudo con los bolsos, después de interminables horas de viaje por fin estaba en mi casa de Alemania.
La señora Agatha era una mujer mayor de unos sesenta años alta y robusta de origen alemán que se encargaba del manejo de esta casa abrió la puerta y le indico a un muchacho joven que me ayudara con las maletas, no lo conocía, pero tampoco le di demasiada importancia, cada vez que venia aquí alguien nuevo estaba en ella, Agatha era demasiado estricta y tenias que tener unos nervios de acero para estar a sus ordenes, pero como siempre eso tampoco me importaba demasiado, mientras la casa estuviera en las mejores condiciones ella podía contratar personal cada dos días.
Me quede mirando la casa un momento mientras el muchacho acomodaba mi equipaje.
Tenia un color crema, desde el frontis se podían ver cuatro ventanales a cada lado, y en medio la gran puerta de madera maciza color café oscuro, en el segundo piso la misma cantidad de ventanas pero en medio de ellos estaba un balcón que topaba con las dos de los cuatro columnas que sostenían un impresionante techo de entrada en forma de triangulo, el techo de la casa era color rojo ladrillo, a mi alrededor al igual que en Forks un inmenso bosque con distintas tonalidades en sus árboles, desde el común verde, pasando al dorado del otoño y algunas que otra con colores rojos la rodeaban, a mis espaldas al costado del camino de entrada avía un lago artificial rodeado de maravilloso césped verde, el reflejo del lago se movía por algunas partes de las paredes de la casa dándole una vista casi mágica, estaba atardeciendo por lo que el color rojo y rosa envolvían el ambiente junto con los pequeños faroles de menos de un metro que rodeaban el camino de acceso la mansión en Munich.
Suspire y aleje mi vista centrándome en la mujer que aun me esperaba en la entrada de la casa, su rostro serio ya lo conocía bien por lo que no me deje intimidar y camine en sus dirección.
-Buenas tardes señorita Isabella, es un gusto tenerla tan pronto por aquí-hice una mueca al estar mas que conciente del hacho que si avía sido muy poco el tiempo que transcurrió desde la ultima visita.
-Hola Agatha, como van las cosas por aquí?-pregunte mas que por responsabilidad que por otra cosa, después de todo yo era su patrona y la dueña de este lugar, ella sonrío tenuemente cuando pase por su lado y nos encaminamos adentro.
-Muy bien, he tenido que contratar nuevo personal como pudo ver, el muchacho es uno de ellos, también un nuevo jardinero, el otro no dejaba los rosales como le gustaban a su madre-asentí distraída y creando una nueva mueca a la mención de Renne y sus adorados rosales, en todas las casas que me pertenecían estaban el los jardines por petición de ella, Agatha trabajo solo un par de años antes del accidente y luego se quedo definitivamente después de este por petición de Bella por ser la mejor en cuidar de todos los detalles de esta casa, incluyendo el cuidado de las condenadas flores, si hubiera sido por mi yo las abría arrancad de raíz.
-Me alegro, sabes que tienes toda la autoridad para hacer lo que creas correcto en esta casa-ella asintió-ahora voy a mi cuarto, Nicolas llegara de un momento a otro, por favor hazlo pasar a la biblioteca como siempre y me avisas-avía avisado a Nicolas de mi llegada nada mas pisar tierra.
-Por supuesto, como siempre he encargado que le preparen su baño, debe de estar listo y su equipaje debe estar siendo ordenado ahora mismo-asentí agradecida de la eficiencia de Agatha.
-Muchas gracias, llamare en un rato para que me suban algo para comer-ella asintió nuevamente, como dije tenias que tener nervios de acero para estar cerca de ella, la mirada celeste fría como el hielo te penetraba hasta los huesos, pero así eran casi todos los Alemanes, mi abuelo decía que tanta guerra los avía dejado con una cuota de tristeza y frialdad en sus genes, pero en mi caso eso lo agradecía.
-preparare al cocinero para que este listo para cualquier de sus pedidos-se quedo de pie en la escalera que estaba en el centro del recibidor tan grande como la de forks pero sus peldaños estaban cubiertos en el centro con una gruesa alfombra color rojo vino, dejando una franja de color de la madera oscura y brilloso a sus lados, comencé a subir por los grandes escalones.
-Gracias Agatha-subí lentamente los peldaños y camine por el gran corredor en la que desembocaba mirando distraída la cantidad de puertas del lado norte de la mansión, abrí la puerta color negra y me encontré con mi habitación, esta contaba con grandes ventanales con un generoso balcón con vista al frontis de la casa y por supuesto al lago que ahora resplandecía con el color de los faroles, a mi izquierda la gran cama con cobertor color dorado al igual que las cortinas que caían en pliegues hasta el suelo y los cojines, la alfombra de color blanco invierno al igual que las paredes solo que uno o dos tonos mas oscura, a mi derecha la puerta de el cuarto de baño, y un poco mas cerca de mi las puertas de mi armario, que mas parecía un cuarto mas ya que adentro estaba un gran tocador con espejo y una mullida silla color dorada oscuro y con los bordes dorado claro al igual que el marco de espejo, dentro una mujer acomodaba mis cosa en sus respectivos lugares, camine y me metí directamente al baño, al abrir la puerta el vapor del agua que estaba en la gran bañera en el centro del cuarto me dio en la cara, esta era casi en su totalidad redonda de unos dos metros de largo y casi lo mismo de ancho.
Me acerque subiendo el pequeño escalón ya que esta estaba un poco en altura a unos treinta centímetros del suelo rodeada de azulejos color café claro, al igual que todo en esta habitación tenia pequeños detalles en dorado, sumergí mi mano y el agua estaba con la temperara perfecta, me desvestí y me sumergí en ella dejándome envolver por el olor a lavanda de las burbujas, me sumergí completa y el calor me envolvió.
Deje que mi mente se relajara ya que desde que entre en el avión la avía amordazado para que los pensamientos no surgieran, pero ahora que ya estaba sola y sin espectadores podía permitir desquiciarme por completo, saque la cabeza respirando hondo y me pase las manos por el rostro y ordene mis pensamientos.
Estaba sin duda fuera de control, llevaba casi cinco días sin descansar correctamente desde la noche del sábado atacada por imágenes de el accidente, la imagen de Charlie mintiéndome para que saltara del avión se repetía una y otra vez, pero lo que me despertaba respirando casi con histeria era la persona que me esperaba abajo con los brazos abiertos para recibirme y cobijarme en sus brazos para que a diferencia de la realidad no me hiciera daño.
Edward Cullen, ese maldito bastardo me miraba desde abajo con eso ojos color jade resplandeciendo, mientras que abría sus brazos para protegerme de los daños, me abrasaba y me susurraba que el estaría siempre ahí para protegerme de cualquier cosa que me lastimara y lo peor de todo era que yo la muy entupida le creía, después de eso mis gritos y la desesperación en mi cuerpo me despertaban asfixiándome.
Cuando me fue ver a mi casa y me abraso para consolarme del maldito dolor y mareo que me atacaban cada vez que intentaba centrarme en algo concreto que no fuera su sonrisa, sus muestras de amor, o la confusión y devastador dolor que me invadía cada vez que quería mandarlo al diablo, cuando le grite que no participaría en esa maldita carrera el dolor en mi pecho me desgarro tan poderosamente fuerte y luego una nueva desconexión y laguna mental, para encontrarme con su pecho que me recibía con un malditamente agradable calor y ni hablar de su olor que me tomaba y me envolvía como una manta, sus brazos a mi alrededor me hicieron sentir como una niña pequeña y perdida que encantaba por fin un refugio.
Moví mi cabeza y me comencé a pasar una esponja por los brazos impregnándome con el olor de la lavanda, mis músculos se relajaron pero mi cerebro seguía a toda maquina reviviendo las imágenes en mi habitación.
Si el no fuera tan entupidamente racional hubiéramos tenido el mejor sexo de nuestras vidas, pero como no, el y sus entupidos sentimientos tenían que complicarlo todo, sabia que una vez que descargáramos toda esa tensión sexual que estaba siempre a nuestro alrededor podría acabar con todo esto, no podía haber otra razón para lo que estaba sintiendo, ¿cierto?
Me pase la esponja con mas fuerza, por supuesto que esa era la razón, y claro los infernales sentimientos de Bella eran los culpables de que casi me rompo los dientes de tanto apretar la mandíbula para que el
"yo también" como respuesta a su "te amo" en el aeropuerto saliera de mi boca.
Golpee el agua con mi mano arrojando la esponja lejos de mí.
Entupida Bella, es que no se daba cuenta de que el amor no era nada que fuera útil, solo te traía dolor, pero claro como la otra mitad de mi conciencia llamada Bella no era la que tenia que lidiar con sentimientos como esos no le importaba entregar su corazón al dueño de unos entupidamente hermosos ojos verdes y un cuerpo del hijo pequeño de Zeus.
Cuando se diera cuenta de que el al igual que todas personas que alguna vez dijeron amarnos nos abandonaría, y seria yo la que tendría que soportar le dolor de la perdida nuevamente.
No, primero me saco el cabello uno por uno antes de permitir que algo así pasara.
Gemí y me adentre de nuevo en el agua para que me tapara completamente, esos pensamientos estaban día y noche en mi mente, no entiendo como pude dormir tan bien en sus brazos, hace años que no descansaba tan bien, mientras conversábamos de mi viaje las lagunas se incrementaron, y el dolor de cabeza me dejaban mas cansada todavía, pero las caricias eran el otro lado de la moneda, me daban energía y mi cuerpo estaba mas alerta que en cualquier otra ocasión, con el estando tan cerca acostado junto a mi respirando su aroma varonil de su cuello mi mente estaba tranquila , como un pequeño charco sin ningún movimiento, solo interrumpido ocasionalmente por alguna brisa, su respiración en mi cuello mientras dejaba besos por el, no tenia otra opción a invitarlo a que se quedara junto a mi durante una incierta cantidad de días, sus besos y sus manos deslizándose por mi piel, me dejaban sin otra alternativa que soltar suspiros por lo bien que se sentía el calor de nuestros cuerpos juntos.
Pero claro el y su concia tenían que arruinar el momento, si no hubiera estado tan débil lo hubiera amarrado a la cama y no lo hubiera dejado ir hasta sentirme saciada de su jodido cuerpo del deseo.
Me salí del agua secándome rápidamente para sacar el calor que mi cuerpo estaba sintiendo, pero sabia que la temperatura no tenia nada que ver con esta sensación de fuego en mi piel.
-Señorita Isabella el señor Nicolas esta aquí-la voz de Agatha se filtro por el comunicador en la pared de mi habitación, como la casa era demasiado grande se instalaros comunicadores por toda ella así facilitando las cosas para la servidumbre, era rica pero no una maldita explotadora.
-Gracias Agatha, hazlo pasar a la biblioteca y dile que estaré en un momento con el-escuche su respuesta afirmativa mientras caminaba a mi armario y me vestía con un jeans color blanco y una blusa amarrada a mi cuello color roja, y zapatillas con tacón del mismo color, cepille rápidamente mi cabello y lo amarre a una coleta alta, un impulso de dejarlo libre me invadió pero hice caso omiso, siempre lo traía amarrado y eso no cambiaria hoy, me maquille suavemente y camine a al otro lado de mi habitación
En el lado sur se encontraba la biblioteca de la casa con vista al patio trasero y las piscinas y el gran bosque
Entre en la habitación encontrándome con un hombre alto de 1,80 de estatura con el cabello negro corto casi al cero, musculoso pero no al extremo, vestido con vaqueros oscuros y una camisa blanca, se giro y los ojos café dorados me miraron con alivio y una sonrisa sincera en sus labios, la piel blanca de su rostro mostraba una expresión tranquila y feliz como siempre, cualquiera pensaría que Nicolas no tenia mas de veinte años de edad, pero los que lo conocíamos sabíamos que ya estaba por pasar lo treinta y cinco, pero es que su rostro sin mas que unas pequeñas líneas de expresión en sus ojos por su siempre presente sonrisa y la travesura en sus ojos no te hacían pensar otra cosa.
Bufe mientras me sentaba en sofá grande de cuero negro que estaba en un costado de la habitación junto a la ventana, mire su rostro que siempre intentaba de transmitirte paz y su sonrisa creció.
-Se que te encanta verme pero tanta felicidad es excesiva-se acerco y se sentó en el sofá mas pequeño frente a mi, me cruce de brazos y me acomode mas.
-Trajiste los fármacos que te pedí, estos dolores de cabeza se están poniendo cada vez peor- hizo una mueca de desagrado.
-Sabes que los calmantes en tu condición solo te confundirían mas-entre cerré los ojos y su expresión paso a la de la preocupación.
-Pregunta de una vez-sabia que no aguantaba más por preguntarme lo que estaba pasando y la verdad yo ya no aguantaba más por contárselo.
Puso los codos en sus rodillas y sus ojos como el sol me miraron fijamente.
-Quiero saber como es eso que sientes a Bella diferente-el sonido de su voz calmada me ponía la piel de gallina.
-Eso mismo, como sabes siempre sentimos como que la otra esta a tu lado, pero ahora…-me quede pensando en la sensación que recientemente estaba experimentando al ser conciente de que Bella quería despertar-no lo se, yo solo la siento removerse, pero como si estuviera a mi espalda susurrándome al oído-sus ojos se agrandaron y se paro para comenzar a caminar de un lado a otro.
-No quiero sacar conclusiones apresuradas, pero por lo que me dices es como si estuvieras mas conectada con tu otro lado-dijo otros cosas que no entendí, mi cuerpo se tenso de inmediato, eso no era realmente lo que quería oír.
-Explícate Nicolas- dije con los dientes apretados, el se detuvo para penetrarme con la mirada.
-Como te digo, no quiero sacar colusiones, pero la sensación se asemeja mucho al síndrome de "pepe grillo"-alce una ceja por su nombre tan estupido, el movió la mano despectivamente-se que el nombre es extraño pero lo que quiere decir que en tu caso tan especial es como si Bella estuviera mutando, ya no de una personalidad separada si no que mas como una conciencia, como si…se estuvieran uniendo-me puse de pie como si el sofá quemara.
-Pero es imposible, tu mismo lo dijiste Nicolas, a menos que ambas estemos de acuerdo eso es imposible y créeme lo ultimo que yo quiero es estar unida con la parte débil de mi conciencia-Nicolas me miro muy serio escrutando mi rostro que estaba contrariado con una idea tan horrible como estar unida con Bella-a demás se que a Bella tampoco le gustaría estar unida con la parte de mi conciencia y con esto encontrarse con los maravillosos recuerdos que yo poseo-Nicolas suspiro y su paseo comenzó de nuevo, yo me cruce de brazos mirándolo, casi podía escuchar los engranes de su cerebro, de pronto su cabeza se levanto rápidamente y un brillo de esperanza y de entendimiento se cruzo por sus ojos.
-Ha pasado algo, has tenido recientemente algún acontecimiento importante que este trastornando tu rutina?-la imagen de Edward y nuestra relación se mostró tan clara que me sobresalte, casi podía oler su perfume en el ambiente.
Nicolas abrió la boca y sus ojos casi se salen mientras me miraba, no entendí su reacción hasta que me lleve una mano al rostro y sentirlo calido, maldije bajo mi aliento, y respire profundo intentando controlar la entupida reacción corporal involuntaria.
- Te acabas de sonrojar? ahora si que tienes que decirme que esta pasando, Isabella eso es completamente nuevo-me senté rígidamente sin mirarlo a los ojos.
-Hace casi un mes que tengo una…-la palabra aun me sonaba extraña y mis labios se negaban a decirla con simpleza-una relación, el sabe de mi "condición"-hice comillas con los dedos, y me atreví a mirar los ojos de mi terapeuta, se sentó en su sofá con el rostro sorprendido, casi me dio risa solo casi-sus hermanos salen con Alice y Rosalie.
-Y se puede saber cuando me dirías una información de este tipo?, sabes lo que algo tan importante puede hacer?, todo el trabajo que hemos hecho por mantenerte estable se esfumara como el aire-sus facciones se transformaron en puro enojo y frustración, mis labios se estiraron recordando que lo primero que pensé cuando esto empezó seria que Nicolas se descontrolaría-No es gracioso Isabella, es algo importante, sabes que tu estado mental es demasiado voluble-me levante nuevamente mas enojada de lo que pretendía.
-Y tu crees que no lo se, no se te olvide que soy yo la que cambia de personalidad, modera tu forma de hablar Nicolas-mi gruñido se detuvo para ver como se levantaba con el rostro sin expresión .
-He luchado demasiado por ti Isabella, casi me quitan mi licencia por sacarte del hospital sin medicamento alguno para tu condición, me he estrujado el cerebro por hacer que tu vida fuera lo mas normal posible-sus palabras me hicieron razonar lo suficiente para volver a sentarme y terminar de escuchar como me regañaba- no es solo tu problema Isabella, es también el trabajo de casi cinco años del que hablamos y tu lo tomas a la ligera dejando una información como que te estas enamorando- Iba a reclamar que no me lo tomaba a la ligera cuando sus palabras hicieron eco en mi cerebro
-Yo no dije nada de enamórame, solo te dije que empecé una relación, nada mas, no pongas palabras en mi boca-Ho yo pondría mi puño en la tuya, me dije interiormente, el levanto una ceja.
-Creo que se te olvida quien soy yo, te he tratado durante demasiado tiempo para saber que las relaciones no van con tu parte de conciencia Isabella-me levante de un salto quedando cerca de su rostro.
-No, por supuesto que no van conmigo, pero si con la ingenua de Bella, yo no pude hacer nada por evitarlo-me dieron ganas de sonrojarme nuevamente al recordar que avía sido yo la que acepto el noviazgo, pero influenciada por los sentimientos de Bella por supuesto.
-El chico debe ser muy persuasivo-comento mirándome fijamente, me encogí de hombros.
-Si, puede ser muy hábil con la boca-las cejas se Nicolas se elevaron con expresión juguetona y yo me di cuenta de mis palabras-quiero decir con sus palabras, fue muy convincente- mierda, lo apresurado de mi intento de arreglar lo que estaba diciendo me hizo sentir tonta y la boca de Nicolas se estiraron en una sonrisa, pero las cosquillas en mi estomago al recordar los besos de Edward cuando me beso persuadiéndome a decir que si fue el motivo de mi tercer sonrojo en años.
Lo digo y lo repito, maldito bastardo, a miles de kilómetros de distancia aun me perturba las hormonas.
Su rostro triste por no recibir mi llamada me golpeo velozmente recordando mi promesa, mire a Nicolas y un dolor punzante me atravesó la cabeza y por uno segundos o pudieron ser horas sentí que mi cuerpo estaba desconectado de mi mente, pero Bella estaba junto a mi y no intentando salir a flote, parpadee para volver a la realidad y el Rostro de Nicolas estaba petrificado, sus ojos miraban mis ojos como si de ellos salieran llamas.
-Que te sucede, deja de mirarme de esa forma, y mejor has algo útil por acabar con estos mareos y dolor de cabeza-casi estaba gritando, y mi cuerpo temblaba, se acerco a mi para ayudarme a recobrar mi equilibro, pero me aleje y me senté en el sofá.
-Yo… creí ver algo en tus ojos, pero debió ser algo con la luz de la habitación-miro las lámparas de cristal que caían desde el cielo de la biblioteca, eran bastante luminosas, justo par poder leer tranquilo-Olvídalo, y con lo de los dolores de cabeza lo único que te daré será un relajante, mañana empezaremos las terapias y te are algunos exámenes-apreté los puños con las ganas de acecinarlo recorriendo mi cuerpo.
-Por que demonios no te comportas como un psiquiatra normal y me das algo para acabar con todo esto, prefiero mil beses vomitar hasta el agua que toda esto que tengo en mi cerebro, solo quiero algo de tranquilidad-comencé a moverme y alzar la voz por toda la habitación.
-Isabella, nada de lo que yo te pueda dar puede hacerte sentir en paz-la imagen de mi en los brazos de Edward en mi cama, y la sensación de tranquilidad que sentí me detuvo dejándome parada fijada al piso, mire por el ventanal y seguí escuchando a Nicolas.
-Nada puede hacer que tu conciencia se calme y que las pesadillas te dejen dormir.
Edward, abrasándome, y su olor llevándome a un sueño tranquilo como no lo tenía desde hace años.
Me tambalee con un súbito mareo, que disimule y me senté en el mismo sofá mirando distraída la figura de Nicolas paseándose nuevamente por la biblioteca.
- Nada en los fármacos puede hacer que tu carácter mejore, que te calmes.
Edward abrasándome en el club nocturno cuando estuve por matar a Jane me golpeo con fuerza, el si pudo calmarme.
Mis manos temblaban mientras cada cosa que decía Nicolas me llevaba a los recuerdos de estas semanas con Edward, mi respiración se agito.
Sabia que Bella también estaba teniendo reacciones desconocidas, como los celos, ella estaba tan sorprendida que no le tomo la importancia que debía, pero ahora analizándolo ella estaba teniendo los mismos problemas que yo pero a la inversa, ella que nunca tenia sentimientos negativos estaba experimentando con ellos y yo con los sentimientos buenos, de amor y preocupación.
Estaba perdida en mi cerebro cuando las palabras de Nicolas se escucharon muy cerca de mí al sentarse a mi lado, me tomo la mano cariñosamente mientras las pronunciaba.
-Y por sobre todo no abra nada en el planeta que una sus conciencias a menos que ustedes así quieran.
Ho por todos los dioses, si todo lo que Nicolas me dijo antes se corregía con la imagen de Edward, significaba que esa también, lo mire girando mi cabeza lentamente para decir con voz rota la sentencia de mi alma.
-Creo que yo si encontré una-el me miro con preocupación por el tono asustado y lento de mi voz.
Puede que no estuviera enamorada de Edward, pero no era tan entupida para negar que algo que no avía sentido jamás solo florecía cuando estaba con el.
-Como que lo has hecho, Isabella, no puedes estar automedicadote-su regaño seso cuando negué lentamente con mi cabeza, las imágenes, recuerdos de nosotros juntos aparecían como luces en mi cabeza, dejándome mentalmente encandilada.
Mierda de vida, cuado creí que podía tener una vida normal me daba cuenta de que empezaría todo de nuevo.
-No es un medicamento Nicolas, pero si que ha sido efectivo- Edward y su rostro sonriéndome engreídamente con sus labios torcidos, me enfureció, maldito, como en solo un mes pudo convertirse en algo tan importante, no de eso nada, solo era una teoría- mañana aremos las terapias para mantenerme calmada-me levante y el rostro confundido de Nicolas me miro dirigirme a la puerta.
-No te puedes ir, debes decirme que es lo que encontraste para curar tus males, Isabella-escuche su llamado pero yo estaba ya en el umbral de la puerta.
-Déjame pensarlo, debo estar segura de lo que pienso, mañana estaré en tu consultorio y te daré una respuesta.
Salí apresuradamente y baje las escaleras, tome la cazadora de cuero de la entrada y me la puse, la noche avía caído y la oscuridad envolvía el ambiente, solo las pequeñas luces de los faroles alumbraban tenuemente el jardín delantero, corrí mas rápido, entre en el garaje y mire para ver si todavía estaba guardado alguno de mis autos , pero no encontré ninguno, maldije y me estaba girando para hablar con Agatha y preguntar donde estaban cuando algo llamo mi atención, me acerque al rincón del cuarto, y me le quede mirando, no recordaba tenerla todavía, pero ahí estaba en toda su gloria.
Mi moto, la compre para probar que podía conducir cualquier cosa que tuviera ruedas, mis preferidos eran los autos, el FERRARI para ser mas exacto, pero cualquier cosa que sobrepasara los 200 k/hora llamaba mi atención, toque suavemente el asiento de color negro al igual que toda la estructura de la parte de arriba, brillaba espléndidamente con las luces del exterior, la parte inferior al igual que sus llantas eran de color rojo como el de mi Ferrari.
(Poner la canción que les recomendé al principio)
Acelere de un solo golpe la U 21CONCEPT y Salí de mi propiedad, el portero casi le da un ataque al corazón al verme salir a tal velocidad, tome la primera carretera que encontré, acelere mas todavía y sobre pase los 200 k / hora, el viento golpeaba mis costados con violencia pero no me importaba.
¿Seria posible que Edward Cullen pudiera ser la cura para mi problema?
La pregunta se repitió en mi cabeza y la verdadera pregunte se hizo por si sola.
¿Quería yo recuperarme?, ¿quería estar unida con Bella?
Apreté mis dientes y tome una cuerva, me acerque tanto al pavimento que pude ver todos sus detalles, pero no fue problema en absoluto.
Mi cabeza daba vueltas y me sentía caer por un maldito agujero que no tenía fin, la sensación de vértigo se apodero de mi cuerpo.
Edward Cullen, su rostro apareció ante mis ojos, sus sonrisa, sus manos acariciándome tiernamente, su voz consolándome, sus "te amo" sinceros sin rastro de falsedad.
Me agache más en la moto y esta tomo más velocidad.
¿Como pudo colarse tan afondo en mi corazón?,
¿Como pude dejar que sentimientos tan profundos por el?,
¿En que momento se convirtió en alguien tan inportante para mi?
Esto ya no solo era algo de Bella, yo me sentía atraída a el de la misma forma, tal ves mas al sentir tal profundo deseo por el.
-Maldita sea, ¿a caso me enamore de el sin darme cuente?-mi pregunta se perdió en el viento, y mi respuesta llego junto con otro golpe de viento que se coló por la abertura de mi casco.
Ya no avía vuelta atrás, no me pondría como una niña intentando negarlo o intentando detener sentimientos como las olas del mar.
¿Pero que aria entonces?
Esto era real, pero no me dejaría caer, tenia que levantarme y seguir adelante, afrontaría las cosas.
Yo Isabella Swan sentía algo tremendamente fuerte por Edward Cullen, por sus besos y su alma.
¿Que era?
Para eso no estaba lista aun, no para darle un nombre pero mañana le diría todo a Nicolas y el tendría que ayudarme.
Por que si, quería recuperarme, quería ser una persona completa, y desde mañana pondría todo para poder llegar a mi meta.
Sentía que todo se borraba de mi vista, solo sombras sin sentido se colaban en mi mente, todos los recuerdos desde que desperté en ese infernal hospital y este pesadilla comenzó.
No lloraría, aunque en estos momentos tenia una gana demencial por sacar todo esto de mi sistema, pero no, aun no era tiempo.
Estaba flotando en la inseguridad, nada hasta el momento era lo suficientemente sólido, pero me aferraria a los hechos.
Edward me ayudaba, me daba paz, me consolaba, el podía ayudarme, no me importaba estrellarme con la dura realidad, no seria la primera vez, pero si tenia esta minima esperanza por tener algo real, algo en donde vivir, no solo sueños, pesadillas, correría con todo lo que tenia para encontrarlo
Me sentía como Alicia en el país de las maravillas, claro aquí nada era maravilloso, pero si persiguiendo al conejo podía encontrar una salida mierda, no abría nadie que me detuviera.
Yo llegaría, encontraría mi camino, sobreviviría a toda esta jodida vida que me toco.
Me importaba una mierda si el mundo se derrumbaba a mis pies, no dejaría de correr buscando ese pequeño hueco de luz al final del agujero, lo encontraría.
Esta era una carrera que no podía perder.
Espero les guste el capitulo.
Un beso y un abraso para todas y espero lo disfrutaran, nos encontramos pronto.
ATT VALE
