No tengo perdón por el retraso y tampoco las molestare con excusas, como muestra de mi arrepentimiento les dejo mas de un capitulo.

Ahora disfruten.

EDWARD POV

12:00 horas del dia

-¡Maldito! Su jefe es un maldijo hijo de perr-

-Isabella por dios, no le grites esas cosas al pobre hombre, el no tiene la culpa-hace ya un buen rato que me encontraba caminando por la mansión buscando a alguien conocido, pero mi búsqueda estaba siendo deficiente, no encontré a nadie en ninguna de las habitaciones, claro eso hasta ahora, los gritos furiosos de Isabella supuse, no muy seguro debo agregar ya que esto del cambio aun no lo entendía del todo me guiaron al primer piso, camine por l pasillo decorado sutilmente con cuadros y alguna que otra fotografía, pero ninguna de la familia Swan, cosa que me extraño, solo algunos paisajes y otras cosas sin relevancia decoraban sus paredes pero no me adentre mucho en ese tema, sabia de sobra que ese era un teme delicado.

Me detuve de golpe en el momento que los sonidos confusos y lejanos se convirtieron en las palabras furiosas y mal habladas de mi hermosa novia.

Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro al reconocerlas, cuando Isabella estaba enojada podía escucharse igual o peor que un marinero, pero aunque suene extraña incluso eso me hacia amarla mas, ella no era una mujer común y corriente.

Cuando escuche la intervención de una voz masculina me acerque mas y pude reconocerla como la de Nicolas, pero adentro al parecer estaba una tercera persona desconocida y que por cierto estaba siendo atacado con un arsenal del "mejor" vocabulario de Isabella.

-Elige un lado Nicolas o no te metas, si este animal de hombre trabaja para ese perro significa que debe ser igual de mal nacido-La voz de Isabella estaba cerca de perder el control, si yo fuera al que esas palabras están dirigidas me pondría de pie y correría en este instante antes de que algo contundente se estrellara contra mi cabeza.

-Sabes que estoy de tu lado, pero no creo que sea justo que te desquites con el hombre-se escucho un movimiento brusco, como si alguien se hubiera levantado con demasiada fuerza o rapidez y la silla se hubiera derrumbado.

-Señorita Isabella, entiendo que no esta de acuerdo con las cláusulas del contrato pero no creo que la mejor forma de solucionarlo sea con violencia-la voz asustada y jadeante del desconocido se acercaban a la histeria.

-¡Isabella baja ese florero!-me tape la boca con la mano para sofocar la risa por lo que imaginaba estaba pasando, pobre hombre el que estuviera adentro y pobre Nicolas por tener que estar actuando de intermediario- Creo que es hora de que valla a buscar tu "medicina"-hubo algo en la voz de Nicolas que me hizo pensar en las comillas de la palabra medicina.

-No te atrevas a meterlo en esto, lo que menos quiero ahora es calmarme- el gruñido enojado de Isabella detuvo la voz de Nicolas y pasos de alguien moviéndose en la habitación se escucharon detrás de la puerta en la que yo estaba casi pegado, me regañe mentalmente por esta mala costumbre que estaba adquiriendo de escuchar detrás de las puertas, pero la forma en la que hablaban de la "medicina" me sonaba mas a una persona que a una clase de medicamento y no podía dejar de escuchar

-Además-la voz de Isabella se volvió tenebrosamente dulce-quiero mandarle un mensaje muy claro a Aro sobre donde puede meterse sus nuevas cláusulas- un grito de terror amortiguado por la puerta hizo que me alejara y abriera la puerta de un golpe.

Me quede con la mano en el picaporte mirando con ojos muy abiertos la escena frente a mí.

Isabella tenia algo parecido a un abre cartas con demasiado filo para su uso en la garganta del un hombre delgado, que le pasaba mas de una cabeza a y que intentaba apretarse lo mas físicamente posible a la pared de libros de mi lado izquierdo y Nicolas se encontraba detrás de Isabella con la clara intención de quitárselo.

El brillo de los ojos de Isabella me dejo con la boca abierta, en ellos se veía la real certeza de lo que estaba por hacer y que no se arrepentiría en lo mas mínimo, sus ojos me enfocaron y salto un pequeño paso para atrás y sus manos escondieron en su espalda el arma que hace poco estaba usando, sus labios se estiraron en una sonrisa tierna e increíblemente inocente.

-Edward, buenos días-su voz risueña de niña traviesa me desconcertó tanto que tuve que pestañar para asegurarme de que lo que acababa de ver no fuera parte de una ilusión, me miraba como si hace solo un segundo no hubiera estado sometiendo a un hombre casi de mi estatura con la amenaza de desgarrarle el cuello- ahora estoy un poco ocupada pero si quieres puedes esperarme en el salón para que desayunemos juntos-me moví inseguro de cómo actuar, la voz era suave y tranquila pero sus ojos claramente echaban chispas de ira, esa sin duda era Isabella, y una muy peligrosa Isabella por lo demás, mire al hombre que aun se encontraba tan blanco como la tiza y miraba Isabella con los ojos peligrosamente abiertos de asombro, obviamente el no entendía los cambios de mi novia.

-Heee si buenos días para ti también amor-sus ojos se suavizaron un poco cuando la salude y sus hombros se relajaron casi imperceptiblemente, una pequeña arruga apareció en su frente y su rostro se mostró… ¿frustrada?, Isabella siguió mi mirada y sus ojos volvieron a demostrar la furia que antes la controlaba.

-Lo siento Edward, déjame presentarte al señor Marco, el es un abogado con el que tengo algunos asuntos-giro su cabeza y la movió hacia un lado mostrando su sonrisa mas calida-no es así señor Marco?-El hombre palideció aun mas si es posible y movió su cabeza afirmando, me miro e inclino su cabeza en forma de saludo, dudaba mucho que el pudiera hablar en este momento.

Camine el espacio que nos separaba y llegue a su lado, estire mi mano derecha para saludarlo como era correcto.

-Un gusto señor Marco, mi nombre es Edward Cullen-El abogado estrecho mi mano y una pequeña chispa de reconocimiento apareció en sus ojos.

-Edward, me esperas en el salón?, esto no tardara mas de unos minutos-Isabella se veía claramente impaciente por que yo me fuera para terminar lo que interrumpí, estaba por decirle que prefería quedarme cuando el abogado ya un poco recuperado hablo con inseguridad.

-Lamento incomodarla señorita Isabella pero el también debe estar presente-Isabella le lanzo una mirada tan feroz que incluso a mi me erizo los cabellos de la nuca.

-Presente para qu…?.

-El no tiene nada que ver con nuestro asunto- al interrumpirme su voz salía entre sus dientes, Isabella estaba intentando con todas sus fuerzas seguir con su papel de Bella delante mío-Edward, por favor…-levanto su mano invitándome a salir.

-Claro cariño, te esperare-asentí con la cabeza no queriendo hacerle la tarea mas difícil aunque por dentro me carcomía la duda y la negra sospecha, pero esperaría a que ella me lo contara.

-Edward, espera, será mejor que te quedes- Nicolas me impidió la salida y se volvió a Isabella- seria mejor que termináramos con esto en condiciones razonables-los ojos de Isabella se estrecharon y apretó sus dientes tan fuerte que estoy seguro de haberlos escuchado rechinar, me acerque a su lado y la tome por la cintura, sus músculos tensos como cuerdas de un piano se relajaron con mi toque y sus ojos buscaron los míos.

-Creo que seria lo mejor, así podremos desayunar antes, la verdad me muero de hambre-una pequeña sonrisa apareció en su boca y sus ojos me miraron calidamente, suspiro y asintió.

-Esta bien, yo también me muero de hambre, terminemos de una vez-sus ojos oscuros se centraron en le abogado-termine de una vez, pero desde ahora le digo que no aceptare esa maldita cláusula o cualquiera que se le parezca-se movió en dirección a un gran escritorio de madera brillante que ocupaba un lado de la pequeña biblioteca al lado de un gran ventanal que mostraba un espectacular paisaje de la viña en lo alto de unos pequeños cerros completamente verdes.

Marco suspiro y se movió detrás de ella para sentarse en una silla que estaba tirada en el suelo, inseguro de adonde ir me quede donde estaba, Nicolas se acerco a mi lado y susurro:

-Apresúrate, ponte a su lado antes de que te grite a ti también-soltó una risita burlesca y yo lo mire con una ceja alzada-créeme hoy no te salvas ni tu-me eche a reír entre dientes pero seguí su consejo.

Al lado de Isabella estaba una silla igual a la suya, la mire para ver si estaba haciendo lo correcto, ella solo me miro un momento y una sombra cruzo su rostro, pero extendió la mano par invitar a sentarme.

-Señorita Isabella, entiendo que la cláusula la tomo por sorpresa, pero para eso estoy aquí-por fin luego de un tenso silencio el abogado tomo la valentía de comenzar a hablar.

-Sorpresa no es la palabra que yo usaría Marco, mas bien yo le diría una maldita artimaña intentando pasar desapercibida-aunque las palabras salían tranquilas la amenaza de su voz dejaba en claro que el abogado tenia que tener cuidado.

-El señor Aro solo quiere asegurarse de sacar la mejor parte de esta situación-un gruñido se escucho muy cerca de Isabella y el abogado se movió incomodo en la silla, sus ojos miraron rápidamente el abre cartas que estaba estratégicamente puesto a un lado de la mano de Isabella.

-Ese hombre no tiene nada de "señor"- Marco se estremeció con el gruñido de mi novia, trago pesado y se aclaro la garganta para continuar.

-Si usted se fija la cláusula también la beneficia a usted, todo esto seria reciproco.

-De que cláusula están hablando?- por fin la curiosidad le gano a mis buenas intenciones, Isabella me miro insegura y fulmino al abogado con sus hermosos ojos antes de contestarme.

-Estamos acordando algunas cosas de la carrera de la próxima semana-sus palabras me despertaron por completo el interés ya que solo quedaba esta semana y la mitad de la siguiente para que ocurriera-Marco es el abogado de Aro, y al parecer el no se conforma con solo una reunión de negocios-el odio salía de cada palabra dicha de su boca.

-Entonces que es lo que quiere?-mire al abogado con el seño fruncido, si Isabella estaba tan molesta no podía ser nada bueno.

-El señor Aro…-Isabella golpeó el escritorio con las palmas de sus manos mientras se levantaba amenazante sobre el abogado, quien salto algunos centímetros por la interrupción.

-El "perro" de Aro, quiere que le de acciones de MI empresa- su puño golpeo la madera en cada palabra que quería dejar en claro, la mire sorprendid0.

-Tus acciones? Pero eso no fue lo esa tal Jene dijo en Seattle.

-Eso es lo que yo le estaba diciendo amablemente a este hombre, pero el insiste en que Aro cree que este es un mejor trato-el abogado se apretó contra su asiento cuando Isabella miro con anhelo el abre cartas, yo tome su mano para intentar calmarla, Isabella bufo y se sentó pesadamente en su asiento pero no soltó mi mano, mire al abogado quien me miraba agradecido por mi intervención, pero yo solo le devolví mirada para que le quedara claro que si Isabella creía necesario hacerle algo yo no la detendría, aunque me tentara mas hacérselo a Aro en persona.

-Y que mas quiere su "señor" Aro?-pregunte con voz ronca por mi propia furia al ver cuanto afectaba esto a Isabella.

-El señ…-el hombre limpio su garganta audiblemente cuando Isabella tomo el abre cartas para dejar en claro que ya no quería escuchar el apelativo-mi jefe-corrigió-quiere esas acciones, pero en la misma cláusula deja en claro que si la situaciones es al contrario, sus acciones pasaran a las manos de la señorita Isabella-la mano de Isabella se tenso en la empuñadura del cuchillo.

-Y al parecer el es tan estupido que no se da cuanta que sus mugrientas acciones no me interesan en lo mas mínimo-acaricie sus nudillos tensos con mi pulgar para que relajara su mano.

-Y de cuantas acciones estamos ablando?-pregunte mirándola directamente a los ojos.

-Yo soy dueña de un 70% de las acciones de mi empresa, lo que me hace no solo la dueña si no que también la directora, no existe nadie que mande en mis empresas salvo yo, el otro treinta restante le pertenece a personas de la misma pero nunca he dejada que compren mas que eso, si alguien quiere comprar mas acciones debe convencer a alguno de esas otras personas para hacerse de ellas-Isabella sonrío orgullosa-pero como entenderás prácticamente tienes que cortarle el brazo a alguien para que suelte alguna de las muy beneficiosamente monetarias acciones-sonreí en respuesta de su orgullo sabedor de lo que esa empresa le costo a ella,su sonrisa solo perduro un segundo mas y lentamente se transformo en hostilidad mientras miraba al abogado que escuchaba atentamente.

-Y Aro espera que yo le compre las acciones a ese 30% para dárselas a el, y en caso de que ganes la carrera yo me quede con el equivalente de acciones de su empresa-termino con una mueca de verdadera incredulidad y asco.

-Y cuanto es el equivalente de tus acciones?-pregunte curioso, la mueca de satisfacción se abrió paso en el rostro de Isabella conforme las palabras salían de su boca.

-El equivalente de sus acciones con las mías son el 80 %-abrí mi boca mostrando mi asombro, Isabella asintió para que entendiera que esa cifra era correcta-eso me dejaría como la dueña inmediata, tomando en cuenta que solo necesito el 50,1 de sus acciones para serlo-mire a Nicolas para ver su reacción pero el solo miraba la mano que estaba entrelazada con la mía y los ojos de Isabella alternativamente con una sonrisa especulativa, al darse cuenta de mi mirada sonrío y movió sus ojos al ventanal, fruncí el ceño sin entender pero rápidamente me concentre en lo que el abogado estaba diciendo.

-Tiene que tomarlo por el lado beneficioso-al darse cuenta del rostro sombrío de Isabella se apresuro a aclarar- yo leí el anterior contrato en donde usted se mostraba claramente enfocada en sacar a mi jefe de su vida, si usted se adueña de su empresa aria lo que quisiera con ella y no tendría que preocuparse por el o su familia nunca mas- Isabella lo miro mientras las palabras entraban en su conciencia, sabia que no seria algo que molestara a Isabella el deshacerse para siempre de Aro pero su empresa era demasiado importante para ella como para poner aunque sea un pedazo en peligro.

Sus ojos me miraron atentamente penetrando en mi con una fuerza demoledora, sabia que buscaba una repuesta a alguna inseguridad por lo que le sostuve la mirada con toda la confianza que podía transmitir.

-No-su respuesta contundente resonó en la habitación aun sin dejar de mirarme, sus ojos me liberaron y se concentró en el abogado -dígale a ese infeliz de Aro que es el anterior acuerdo o nada, no me importa tener que aguantarlo por mas años-su respuesta me sorprendió, sabia perfectamente cuanto daño le hacia esa familia a la salud metal de ella.

-Pero amor, no seria mejor que lo consideraras, es una buena oportunidad de deshacerte de el, si pierdo cosa que no creo solo tendrás que hacer uno que otro movimiento y podrás recuperar tus acciones de vuelta, no creo que las pierdas para siempre-me acerque lo mas posible para que mis palabras no llegaran al abogado, sabia que las acciones y la empresa en concreto eran su vida pero esta era la oportunidad de sacar a ese cáncer de su vida para siempre, no entendía como Isabella siendo tan inteligente no veía lo beneficioso del acuerdo.

Me miro incrédula y se levanto de un salto.

-¡Fuera, fuera todo el mundo!-los tres hombres presentes saltamos por el grito autoritario y nos levantamos coordinadamente, comencé a salir de su cercanía-Edward, tu no-me gruño antes de que caminara dos pasos, miro con el poder de su ojos a Nicolas y a Marco quienes no dudaron en obedecer su orden, salieron silenciosamente cerrando la puerta detrás de ellos.

-Amor?-pregunte cuidadosamente cuando la vi tomar el cuchillo, me hizo una señal de que esperara, su mano se movió hacia atrás y en un rápido movimiento la lanzo con la fuerza y rapidez de un profesional, la cuchilla como un rayo paso por el espacio entre su mano y la puerta donde se clavo perforando en la parte mas arriba de esta.

-¡DIJE FUERA, Y ESO SIGNIFICA PRIVACIDAD- al terminar su rugido pesadas y rápidas pisadas se perdieron por el pasillo, una carcajada se escucho la que reconocí como la voz de Nicolas se escucho a los lejos.

-Le dije que no era una buena idea Marco-la risa desapareció junto con las palabras y todo quedo en silencio, mire ansioso a la hermosa mujer que me miraba con mas furia que alguna vez vi en sus ojos.

-Si tu crees que te voy a dejar que pongas tu vida en peligro por algo que vengo soportando y puedo soportar por muchos mas años mas, creo que será mejor que te subas al avión de regreso a Estados Unidos ahora mismo- la mire confundido, ella no estaba preocupada por las acciones?.

Ella estaba preocupada por mi y mi vida, ella creía que este asunto valía mucho menos que mi bienestar, una maravillosa sensación de calor me embargo al darme cuanta de sus sentimientos.

-Tu estas preocupada por mi, otra vez-afirme recordando la vez en el gimnasio donde me grito sus miedos, ella hizo una mueca y me dio la espalda mirando el ventanal.

-Eso es algo que ya esta claro, no tienes por que repetirlo- me acerque a ella por la espalda estrechándola contra mi pecho, el calor de su cuerpo se acomodo perfectamente al mío dejándome toda la piel con una temperatura reconfortante.

-Amor mío, no debes preocuparte-se giro dispuesta a interrumpirme así que puse mis dedos en sus suaves labios- la carrera ya estaba dispuesta amor, los motivos son lo de menos, cláusulas mas o cláusulas menos, no cambiaran mi rendimiento en la pista- una pequeña duda aguijoneo mi seguridad-claro a menos que las acciones sean demasiado importante para ponerlas en juego-Isabella frunció el seño y libero sus labios de mis dedos.

-Las acciones son lo de menos Edward, se que con un buen negocio puedo aumentar mis acciones dejando a Aro sin nada, pero es tu vida la que estará en esa pista-sus ojos se suavizaron con una tristeza sorprendente-y eso es algo que no estoy dispuesta a perder.

Tragué el nudo en mi garganta que me produjo sus palabras, mi alma se llenaba de felicidad al darme cuenta que lentamente me estaba haciendo un pequeño hueco en su corazón, tal vez no era lo que yo deseaba pero me bastaba para ser feliz, esa preocupación es mas de lo que alguna vez espere, sus ojos debieron ver el tumulto de emociones que estaba sintiendo y una sonrisa coqueta y juguetona apareció para aligerar el ambiente en un segundo

-Al menos no hasta probar lo que me tienes prohibido-me eche a reír por su cambio de actitud. La abrase con fuerza y me apodere de sus labios, me di el gusto de saborear con mi lengua el dulce de su boca antes de separarme.

-Sabes que "eso" esta prohibido solo hasta que tu lo decidas-sus ojos miraron directo a los míos y un suave rosa se apodero de sus mejillas, sus ojos se movieron a un punto indefinido, mire atentamente su rostro buscando el por que de su reacción pero antes de que pudiera preguntar ella me interrumpió.

-Edward estas seguro de que quieres hacer esto? No es algo que sea muy fácil-yo asentí seguro, si ella estaba junto a mi nada me era imposible.

-Estoy seguro de que no hay nadie que me pueda enseñar mejor que tu-ella suspiro con resignación y me abraso por solo un segundo, se separo de mi y se fue a al escritorio bajo mi atenta mirada, tomo el contrato que descansaba sobre el, sus ojos buscaron los míos para conectarnos, cerro los suyos un segundo para luego los abrirlos e inclinase sobre el papel, con un rápido movimiento su nombre quedo impreso en la parte de abajo, sus ojos encontraron los míos nuevamente pero no tenían ni un poco de felicidad en su mirada.

-Yo confío en ti Edward, pero si te pasa algo ten por seguro que yo no me quedare para verlo-sus palabras sin vida pero tan seguras me estremecieron.

-No me pasara nada amor, lo juro-su rostro no movió un músculo mientras se sentaba en el sillón.

-No jures Edward cosas que salen de tu control-una de sus manos acaricio la madera del mueble frente suyo cono si fuera algo de suma delicadeza, sus ojos se fueron a la ventana y su mirada mostraba que claramente ese era un tema que no quería hablar, y cuando cambio radicalmente la conversación me di cuenta de que estaba en lo cierto.

-Apropósito, mis hermanas y los tuyos nos esperan en la fabrica, creo que ya nos perdimos el recorrido-negué con la cabeza rehusándome a darle importancia-pero tu regalo te espera de todas formas-alce mis ceja por la sorpresa.

-Regalo, que regalo?-Isabella soltó una risa misteriosa y se levanto para salir de la biblioteca, la seguí intrigado y emocionado, de pronto mire el escritorio con los papeles en el.

-No le darás los papeles al abogado amor?-ella alzo los hombros mientras abría la puerta.

-El vendrá por ellos cuando este seguro de que nosotros no nos encontremos- asentí y la seguí por la mansión pero antes tome su mano y entrelace nuestros dedos, ese solo contacto me hizo sentir completo y dichoso, Isabella sonrío y siguió caminando a la salida.

El Ferrari de la noche anterior esperaba gloriosamente en la entrada, nos separamos para subirnos y salimos rápidamente por el camino.

Cuando decían que el FERRARI F 12 BERLINETTA era el mas rápido no mentían literalmante estavamos volando por las calles de la ciudad.

-Tengo que decirte que no seré solo yo la que te enseñara esta semana Edward-me gire para mirarla de frente, no conocía a nadie que superara sus habilidades.

-Quien es? Y por que no serás solo tu?-Isabella no saco los ojos del paisaje de adelante.

-El es alguien que puede enseñarte mucho mejor que yo-mi mirada escéptica la hizo reír con ganas- agradezco tu confianza pero yo llevo toda mi vida conduciendo Edward, para que tu aprendas lo que yo no seria suficiente una semana y media, tendrían que ser por lo menos dos o tres años-asentí sabedor que posiblemente serian muchos año mas para adquirir su maestría-pero lo que necesitas por el momento es ser mejor a Jacob, si yo pretendiera que tu aprendas en estas semana mis técnicas solo te estaría retrasando, así que necesitamos a alguien que solo sea mejor que tu contrincante, entiendes?-lo considere durante un segundo, entendía lo que ella me decía, solo el poder manejar el auto con su fluidez requeriría un tiempo indefinido, pero si alguien me enseñara solo lo que debo saber para vencer a Jacob bastaría por el momento.

-Entiendo, aunque no me agrada que alguien aparte de ti me grite estoy de acuerdo-Isabella se hecho a reír suavemente y su mano toma la mía cariñosamente.

-No te preocupes, ten por seguro que solo yo te gritare, el es muy tranquilo.

-El?-pregunte curioso, Isabella asintió y se detuvo, mire por mi ventana para encontrarme con una estructura, era de solo un piso pero de donde yo estaba se veían metros y metros de distancia entre el portón en donde estábamos y el final de esta misma, otros edificios estaban a los lados todos con los mismos colores y la misma insignia que me dijo donde nos encontrábamos, el imponente caballo negro sostenido con sus patas traseras con un fondo dorado me dio la bienvenida a la fabrica FERRARI, el auto mas hermoso y uno de los mas costosos del mundo.

-Cierra la boca, Edward-las risas y su voz juguetona me hicieron despertar, el rostro de Isabella se torno un poco triste-lamento que nos perdiéramos el recorrido, te prometo que podremos venir otro día-su promesa me hizo sentir como un niño que le quitan su juguete preferido.

-Esta bien amor, te creo-Isabella hizo una mueca claramente disgustada por hacerme perder el paseo.

-Soy una de sus distribuidoras principales y puedo entrar cuando quiera, pero me hubiera gustado que conocieras al hijo del dueño, se llama Piero,es muy agradable y simpático, se suponía que esa era una de las sorpresa que les tenia preparada, si entramos ahora no será lo mismo-mi boca se abrió por las palabras dichas con tanta soltura.

El dueño de Ferrari nos esperaría para estar con nosotros, el pensamiento de Emmett y Jasper me incomodo un segundo,¿Cómo se comportarían esos dos en la visita? solo esperaba que no hubieran hecho o dicho algo vergonzoso.

Saque esos pensamientos y le sonreí a Isabella quien tenia una verdadera tristeza en sus facciones.

-Esta bien, la próxima vez vendremos solo nosotros dos, y nos salvamos de los comentarios de mis hermanos-Isabella sonrío y se puso en marcha.

-La próxima vez conseguiré que te subas a los autos que están para las pruebas, eso es verdaderamente fabuloso-la seguridad de Isabella me dejo sin habla por unos segundos.

Si alguien me hubiera dicho que algún día tendría la oportunidad de hacer algo como lo que Isabella me estaba proponiendo me hubiera reído en su rostro, pero ahora la oportunidad estaba solo a un paso.

Y todo gracias al a la pequeña a mi lado, esto me hizo pensar en que si yo no estría robando demasiado en esta vida, ella era hermosa, inteligente, dulce, fuerte, luchadora, y miles de cosas mas que la hacían perfecta, y yo solo un hombre de 18 años recién cumplidos y que no le podía dar nada mas que amor incondicional para toda la vida.

¿Seria suficiente?

-Adonde vamos ahora?-pregunte al verla girar para entrar en una calle casi desierta sacándome de mis oscuras reflexiones

-Vamos a "SWAN"- la mire un poco confundido-Vamos a que conozcas mi empresa y a la persona que te enseñara lo que tienes que saber para ganar.

El auto se detuvo y mis ojos quedaron deslumbrados.

Esto era "SWAN"


Espero le guste el capítulo en una horas más les dejo el otro. Serán tres en total como una disculpa por las semanas de retraso.

Cada día nos acercamos mas al final.

Un abraso atte. vale